Más idiomas
Más acciones
Página creada con «{{Infobox Persona|name=José Carlos Mariátegui|image=Mariátegui.png|caption=José Carlos Mariátegui, en 1929|birth_name=José del Carmen Eliseo Mariátegui La Chira|birth_date=14 de junio de 1894 (o de 1895)|birth_place=Moquegua, Perú|death_date=16 de abril de 1930|death_place=Lima, Perú|nationality=Peruana|death_cause=Osteomielitis|honorific prefix=El Amauta}} '''José Carlos Mariátegui La Chira''' (Moquegua, 14 de junio de 1894 - Lima, 16 de abril de 1930) fu…» |
mSin resumen de edición |
||
| Línea 3: | Línea 3: | ||
'''José Carlos Mariátegui La Chira''' (Moquegua, 14 de junio de 1894 - Lima, 16 de abril de 1930) fue un escritor, periodista, [[político]], [[filósofo]] y [[revolucionario]] [[marxista]] [[peruano]]. | '''José Carlos Mariátegui La Chira''' (Moquegua, 14 de junio de 1894 - Lima, 16 de abril de 1930) fue un escritor, periodista, [[político]], [[filósofo]] y [[revolucionario]] [[marxista]] [[peruano]]. | ||
Su principal contribución al [[marxismo]] consiste en el intento articular de forma armónica la [[Cuestión nacional|problemática nacional]] [[peruana]] con la [[teoría marxista]], en especial, aquella parte relativa a la [[Transición al socialismo|transición]] [[revolucionaria]] al [[socialismo]]. En este sentido, fue de los primeros revolucionarios marxistas en plantear un socialismo con características nacionales propias que iba más allá de la mera aplicación mecánica a casos particulares de los principios universales hasta entonces descubiertos por el [[marxismo-leninismo]]. Puede decirse pues, que Mariátegui enriqueció e hizo avanzar | Su principal contribución al [[marxismo]] consiste en el intento de articular de forma armónica la [[Cuestión nacional|problemática nacional]] [[peruana]] con la [[teoría marxista]], en especial, aquella parte relativa a la [[Transición al socialismo|transición]] [[revolucionaria]] al [[socialismo]]. En este sentido, fue de los primeros revolucionarios marxistas en plantear un socialismo con características nacionales propias que iba más allá de la mera aplicación mecánica a casos particulares de los principios universales hasta entonces descubiertos por el [[marxismo-leninismo]]. Puede decirse pues, que Mariátegui enriqueció e hizo avanzar la teoría [[marxista-leninista]] al teorizar acerca de un "socialismo con características peruanas" cuando aún no se consideraba que las particularidades nacionales en la transición socialista de cada país pudieran llegar a ser tan relevantes como para hablar de socialismo con características nacionales como luego lo serían, por ejemplo, el [[socialismo con características chinas]] o la [[revolución socialista de liberación nacional]] en [[Cuba]]. | ||
== Biografía == | == Biografía == | ||
| Línea 9: | Línea 9: | ||
== Pensamiento == | == Pensamiento == | ||
=== Ausencia de una nación (o naciones) peruana(s) === | |||
Para Mariátegui, el [[Perú]] sería algo así como un "Estado-país" más que un [[Estado-nación]].<ref name=":0">{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=(...) en el razonamiento de Mariátegui, Pesce y Portocarrero, el Perú reunía los elementos de una nación, aunque todavía no lo era: la historia anterior, así como había dispuesto esos elementos, había también obstaculizado su confluencia y el país era apenas un proyecto de nación. Un problema y una posibilidad, parafraseando el título de un libro célebre. Codovilla, repitiendo ciertos enfoques que procedían de textos estalinistas, contrapuso la tesis de las nacionalidades: en el Perú, como en Bolivia o el Paraguay, existían, al lado de una nacionalidad occidental y criolla dominante, otras nacionalidades subordinadas, principalmente los quechuas y los aymaras: el Perú era, como Rusia, una sociedad multinacional. Desde luego que en Codovilla persistía el razonamiento apriorístico. Solo en los delegados peruanos hubo una notable y característica referencia al pasado nacional como consecuencia de querer reposar una estrategia política en la historia del país.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}</ref> La raíz del problema estaba en la marginación y subordinación tanto política, económica como social del componente indígena de la aún-por-ser nación peruana. Esta división social de los trabajos concretos (aún no se imponía como predominante el trabajo abstracto debido al escaso desarrollo capitalista en el Perú) que se había originado en la colonia y pervivía al interior de la República luego de la independencia; impedía que los habitantes del país se constituyeran como comunidad política de individuos abstractos (formalmente iguales), basada en su soberanía y autodeterminación (es decir, en nación cívica, en el sentido pleno de nación moderna). | |||
A la ausencia de una nación cívica nacional (valga la redundancia), se le sumaba la ausencia de naciones sub-nacionales (valga la contradicción): las diversas etnias indígenas del Perú (ej.: quechua, aymara, etc.) no eran a su vez naciones por separado.<ref name=":0" /> A pesar de conservar sus identidades étnicas, estas no habían adquirido el carácter político de naciones debido al rol de subordinación aceptado (o tolerado) por todas por igual en base a la categoría racial de indio que las unificaba y que databa de la época colonial. Además del aspecto racial, a estas etnias las unificaba una tradición andina-comunal que identificaban con su pasado incaico (aunque realmente tenía raíces previas). Luego, en el plano político, las etnias indígenas racializadas del Perú presentaban reivindicaciones socio-económicas de conjunto más que por separado como naciones en lucha por sus autodeterminaciones respectivas. | |||
Esta comprensión de la realidad nacional peruana llevó a Mariátegui a entrar en polémica con la [[Comintern]], especialmente a partir de la [[Conferencia Comunista de Buenos Aires]] celebrada entre el 1 y el 12 de junio de 1929. En este encuentro las ideas de Mariátegui serían defendidas por los delegados peruanos [[Julio Portocarrero]] y [[Hugo Pesce]] quienes junto al propio Mariátegui y [[Martínez de la Torre]] prepararon las tesis y ponencias a llevar a la conferencia. Del lado de la [[Comintern]], encontramos a [[Vittorio Codovilla]] y [[Humbert-Droz]] quienes, por analogía con el caso soviético, abogaban por el derecho la autodeterminación de las naciones oprimidas en el Perú. Según estos últimos, en el [[Perú]] (como en [[Bolivia]] o el [[Paraguay]]) existían, al lado de la nacionalidad criolla dominante, otras nacionalidades subordinadas (principalmente los quechuas y los aymaras), lo que hacía del [[Perú]] una sociedad multinacional (como [[Rusia]]).<ref name=":0" /> | |||
Además de autodeterminación para las "naciones" oprimidas del [[Perú]], [[Codovilla]] pedía autodeterminación para los habitantes de [[Cuestión de Tacna y Arica|Tacna y Arica]] que se encontraban bajo control chileno luego de la [[Guerra del Pacífico]].<ref name=":1">Codovilla en debate con los delegados peruanos a la Conferencia Comunista de Buenos Aires: | |||
«Sea como fuere, el partido no podía estar ausente, no podía dejar de hacer conocer sus consignas, que debieron ser: contra el Gobierno dictatorial de Leguía, vendido al imperialismo yanqui; contra el imperialismo yanqui, único beneficiado en dicho arreglo; por el derecho de autodeterminación de los habitantes de Tacna y Arica; por el plebiscito bajo el contralor obrero y campesino; etc.» (Secretariado Sudamericano de la Internacional Comunista, ''El movimiento revolucionario latinoamericano. Versiones de la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana'', Buenos Aires, La Correspondencia Sudamericana, 1929, p. 70; tomado de Alberto Flores Galindo, ''[[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern]]'', Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021)</ref> Frente a esta cuestión, los delegados peruanos (y presumiblemente Mariátegui) hacían notar la indiferencia de los habitantes (a-nacionales) de estas regiones respecto al conflicto.<ref>{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Terminada la intervención de Codovilla, Saco, seudónimo utilizado por Hugo Pesce, no tuvo el menor reparo en pedir la palabra y objetar esa intervención: «Nosotros, comunistas, debemos estudiar un punto importantísimo: cuál ha sido la posición de las distintas capas sociales frente a un conflicto determinado», lo que significaba argumentar que ante un mismo problema las masas no realizan necesariamente un tipo condicionado y único de respuesta. En efecto, «las masas se sintieron —continuaba refiriendo Pesce— desde el primer momento, ajenas a tales manifestaciones patrióticas y se mantuvieron espontáneamente neutrales». La discrepancia con Codovilla no era solo un problema de información; Pesce esgrimía un razonamiento que subordinaba la acción política a la situación de las clases, que no omitía las condiciones objetivas y la conciencia social y desde el cual resultaba imposible elaborar una táctica al margen de estas consideraciones. En la manera de argumentar mostrada por Pesce y Portocarrero, a diferencia de las otras delegaciones, escasean, son prácticamente inexistentes, las citas de Marx o de Lenin, las menciones al ejemplo de la Unión Soviética, y en cambio abundan las referencias a la realidad: datos, información histórica, descripciones sociológicas... Resultaba evidente que para ellos el marxismo no era una biblia, sino un instrumento de análisis, una especie de gramática, una manera de interrogar a la realidad más que un conjunto de definiciones y preceptivas.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}</ref> | |||
=== Posibilidad política de iniciar la transición al socialismo en Perú: Actitud frente al Oncenio === | |||
Mariátegui consideraba que a pesar del atraso del Perú era posible plantearse en el país una revolución de tipo socialista, más radical que una meramente democrático-burguesa. Esto era así tanto por su situación política, como económica y social. | |||
En el plano político, tenemos que los años de madurez intelectual de Mariátegui se ubican en el período de la historia republicana del Perú conocida como [[El Oncenio]] (1919-1930). Se trata de la dictadura de [[Augusto B. Leguía]] que vino a poner fin a la [[República Aristocrática]] (1895 y 1919) donde el poder político fue ejercido principalmente por el [[Partido Civil]], que representaba los intereses de los grandes terratenientes y hombres de negocios. Igual de antidemocrático que sus predecesores pero basándose en la promesa de la "Patria Nueva", Leguía atacó directamente las instituciones y personas que representaban al viejo ''civilismo'' oligarca aliado con los gamonales e impulsó (muchas veces más que materializar de manera efectiva) reformas en pos del desarrollo capitalista-dependiente del Perú, apoyado fuertemente en inversiones extranjeras, principalmente estadounidenses.<ref name=":2">{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=José Carlos Mariátegui supo distinguir con claridad entre el Oncenio y los Gobiernos anteriores. La República Aristocrática había representado, entre 1895 y 1919, la realización en el Estado de la confluencia de intereses entre oligarcas y gamonales, a partir de la marginación política de las grandes mayorías. El Oncenio era igualmente antidemocrático, pero sus proyectadas reformas abrían la posibilidad política de nuevas opciones y replanteaban otras. En efecto, ya no era posible —siempre desde la perspectiva mariateguista— predicar desde una postura radical el desarrollo del capitalismo en la sociedad peruana, porque eso era un proyecto asumido desde el Estado por el propio Leguía. Entonces, a pesar del atraso de la sociedad peruana, el socialismo podía aparecer como una exigencia histórica. La caracterización del Oncenio fue una de las primeras discrepancias de José Carlos Mariátegui con Haya de la Torre, para quien Leguía no era más que una variante, con los rasgos represivos acentuados, del viejo gamonalismo y por lo tanto existía una continuidad entre el civilismo y la «Patria Nueva».|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}</ref> | |||
Mariátegui supo distinguir entre el [[Oncenio]] y los Gobiernos anteriores: según él, ya no era posible predicar desde una postura radical el desarrollo del capitalismo en la sociedad peruana, porque eso era un proyecto asumido desde el Estado por el propio Leguía. Entonces, a pesar del atraso de la sociedad peruana, el socialismo podía aparecer como una exigencia histórica.<ref name=":2" /> Luego, según Mariátegui, no sería del interés ''inmediato'' de los socialistas peruanos el oponerse a Leguía puesto que este estaba ya contribuyendo al desarrollo capitalista en el Perú: los socialistas debían pues, de forma paralela y pensando a más largo plazo, abonar el terreno de la eventual revolución socialista que derrocaría violentamente su gobierno o uno similar.<ref>{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=En principio las relaciones entre Mariátegui y el régimen eran claras. A José Carlos Mariátegui no le interesaba, por el momento, conspirar contra Augusto B. Leguía dado que no se proponía tampoco sustituir a un dictador por un presidente; la transformación sustancial del Perú sería el resultado de una tarea prolongada y silenciosa para la cual —aunque sonara paradójico— el Gobierno de Leguía aportaba algunos beneficios: dados sus propósitos antioligárquicos y su afán por desarrollar el capitalismo, no solo facilitaba la lucha contra la feudalidad y la vieja cultura tradicional, sino que además obligaba a plantear el socialismo como alternativa, único medio para desplegar una oposición radical y consecuente. Los proyectos de Leguía perseguían cambios en la sociedad peruana, enunciados como la edificación de una «Patria Nueva», pero en dirección del capitalismo. Para cumplir ese cometido, Leguía afectó el poder de la vieja oligarquía, aliada con los gamonales, trató de fomentar a las clases medias y sobre todo encontró sustento en las inversiones y cuantiosos préstamos imperialistas. Una consecuencia de estos cambios fue que se debilitó ostensiblemente el viejo control monopólico ejercido por la clase dominante en la vida cultural del país. A su vez, se facilitó el ingreso de las clases medias provincianas en las universidades, las profesiones liberales y el periodismo. Tanto en la ciudad como en el campo, Leguía alentó con estruendo todo proyecto conducente al desarrollo del capitalismo. No siempre se cumplieron, la gran mayoría de las veces apenas se trazaron, pero todo esto acabó infundiendo temor entre los viejos terratenientes y muchos optaron por el camino del exilio. (...) | |||
Se entiende, a partir de su visión del régimen leguiista, que Mariátegui no ensayara una oposición inmediata. Se debe añadir además sus escasas fuerzas, la debilidad del naciente socialismo peruano, la necesidad de persistir y durar, única manera de garantizar una obra colectiva y de largo aliento: la ansiada edificación del partido y del proyecto socialista. Es por todo esto que Mariátegui se cuidó de no dirigir ataques frontales a Leguía. Pero la respuesta del dictador no fue exactamente una política de tolerancia.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}</ref> | |||
Esta caracterización del [[Oncenio]] llevó a Mariátegui a discrepar, en un primer momento con [[Haya de la Torre]], quien consideraba a [[Leguía]] como un mero continuador (aunque más autoritario) de la [[República Aristocrática]] y el viejo [[gamonalismo]]<ref name=":2" />, por lo cual debía ser enfrentado violentamente con el fin de completar la revolución democrático-burguesa sin la cual una revolución socialista no tendría sentido;<ref>{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=IV. Entre el APRA y la Internacional: El Partido Socialista|quote=Haya admiraba a la Revolución Soviética, incluso había estado en Rusia y conversado con Trotsky y Lunacharsky, pero creía que el socialismo era una etapa todavía imposible en América Latina, porque antes era preciso superar el atraso, hacer la revolución burguesa que Europa había hecho durante los siglos XVIII y XIX, es decir, acondicionar a la sociedad peruana con el ritmo histórico que desde el Viejo Continente se irradiaba al mundo. En otras palabras, lo anterior significaba que el socialismo solo era posible si antes se construía el capitalismo, para que así existiera una burguesía y un proletariado en el cabal sentido de la palabra. Estas ideas terminaron expuestas en El antimperialismo y el APRA, libro redactado en 1928, del cual se difundirían algunos fragmentos impresos hasta 1936, cuando salió la edición definitiva en Santiago de Chile.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}</ref> y en un segundo momento con la [[Comintern]], que pensaba exactamente lo mismo, según su doctrina de la revolución por etapas, donde una revolución democrático-burguesa permitiría iniciar el desarrollo capitalista del Perú alejado de la dependencia del imperialismo estadounidense.<ref name=":1" /> <ref name=":3">{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=(...) al momento de pensar en la alternativa necesaria para Latinoamérica, los socialistas peruanos y la Internacional optaran por caminos diferentes. Para la Internacional se trataba, como ya lo anotamos, de luchar por una revolución «democrático-burguesa»; para los peruanos la meta era, con absoluta claridad, una revolución socialista. A esa conclusión arribaron antes de la polémica con Haya y dada la necesidad de una oposición consecuente a Leguía. Teniendo en cuenta que el socialismo reivindicaba las viejas tradiciones nacionales, estaba llamado a solucionar tanto el problema del atraso y la miseria del Perú como a realizar un imprescindible arreglo de cuentas con la conquista española, para así dejar de ser una sociedad vencida y frustrada: vencida desde la implantación del colonialismo, frustrada por el fracaso de los proyectos anticoloniales durante la independencia. El socialismo, al liberarnos de esas taras del pasado, sería la herramienta indispensable para construir la nación.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}</ref> | |||
=== Posibilidad económica de iniciar la transición al socialismo en Perú: Semi-feudalidad y rol del colectivismo andino === | |||
En el plano económico, según la Comintern, América Latina (y por extensión el Perú, puesto que en su marco de análisis no había cabida para especificidades nacionales dentro del continente),<ref>{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Tal vez con un cierto afán conciliador y para romper la marginación que comenzó a gestarse, en una de las interrupciones de la reunión, Pesce se acercó a Codovilla para entregarle algo que era motivo de orgullo y afirmación de los delegados peruanos: un ejemplar de los "7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana". Codovilla, que tenía en esos momentos también por azar el folleto de Ricardo Martínez de la Torre sobre el movimiento obrero en 1919, mirando a Pesce y con la seguridad de ser escuchado por los otros delegados, dijo en su habitual entonación enfática que la obra de Mariátegui tenía muy escaso valor y, por el contrario, el ejemplo a seguir, el libro marxista sobre el Perú, era ese folleto de Martínez de la Torre. La anécdota fue referida por Pesce y refrendada por Julio Portocarrero. | |||
A Codovilla le incomodaba, le resultaba insoportable, un libro en cuyo título se juntaran las palabras «ensayo» y «realidad peruana». Ensayo implicaba asumir un estilo que recordaba a los escritos de autores burgueses y reaccionarios (...) | |||
El otro término insoportable para Codovilla era «realidad peruana», porque para la Komintern solo existían los países «semicoloniales», definidos por una específica relación de dependencia al capital imperialista, y era esta condición —como interpreta José Aricó— la que permitía trazar una táctica y una estrategia definidas a nivel continental. No existían las especificidades nacionales. El Perú era igual que México o la Argentina. De ahí que no fuera necesario indagar por el pasado de cada uno de esos países y que bastara con una aproximación al conjunto del continente. Como no existía una «realidad peruana», no hacía falta tampoco pensar en los rasgos distintivos del partido revolucionario en el Perú: dada la condición de país semicolonial, el partido peruano no tenía por qué diferenciarse de su similar argentino o mexicano.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}</ref> presentaba sociedades semicoloniales y feudales, donde el imperialismo (la semicolonialidad) contribuiría a mantener a feudalidad.<ref name=":4">{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=La discrepancia fue muy nítida en el tratamiento del fenómeno imperialista. Para la Internacional el imperialismo mantenía la feudalidad en Latinoamérica, pero para Pesce, al igual que para Mariátegui, la realidad no era tan simple porque si bien el imperialismo no era sinónimo de progreso, tampoco era cierto que se articulara con una realidad estática y que la mantuviera inamovible. En el Perú, desde la era del guano, se había iniciado un lento aunque irreversible proceso de desarrollo del capitalismo, continuado con las inversiones imperialistas de principios de siglo y posteriormente auspiciado desde el Estado por Leguía, todo lo cual configuraba una peculiar estructura agraria, donde al lado de las formas feudales que persistían especialmente en la hacienda andina tradicional, comenzaban a emerger las primeras y embrionarias formas de capitalismo. Entonces no se podía hablar —como lo hacía Luis, seudónimo de Humbert-Droz— de un feudalismo latinoamericano igual al feudalismo clásico europeo; había que pensar en una situación de transición para cuya definición tal vez resultaba más adecuado el término de «semifeudalidad».La caracterización de una América Latina feudal era coherente con la propuesta de una revolución democrático-burguesa.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}</ref> Por lo tanto, la alternativa necesaria para Latinoamérica era luchar por una "revolución democrático-burguesa".<ref name=":4" /> | |||
En oposición a esta lectura, Mariátegui y su círculo consideraban que en el Perú coexistían al menos tres modos de producción: un incipiente pero irreversible desarrollo capitalista (iniciado desde la era del guano y ahora alentado por Leguía) desarrollado bajo la dependencia (semicolonial, i.e.: neocolonial) de las inversiones extranjeras; una feudalidad, heredada de la colonia que persistía especialmente en la hacienda andina tradicional; y un modo de producción comunal campesino que habría sobrevivido en las comunidades indígenas, heredado del período (pre)incaico. Luego, más que de feudalidad, resultaría más adecuado hablar de "semi-feudalidad" la cual no podría ser resuelta por una revolución "revolución democrático-burguesa" sino que se imponía la necesidad de una revolución socialista.<ref name=":4" /> | |||
Necesidad de incluir a los campesinos indígenas en el proyecto de transición al socialismo peruano, en especial por su tradición comunalista... | |||
Paralelos con los populistas rusos... | |||
=== El socialismo como vía para realizar la nación peruana === | |||
El socialismo,al liberar al Perú de las taras del pasado colonial que persistían en la república, sería la herramienta indispensable para construir la nación peruana.<ref name=":3" /> | |||
=== El internacionalismo como superación (y no mera negación formal) del nacionalismo === | |||
{{Message box|text=Pendiente de redacción|image=Warning icon.png}} | {{Message box|text=Pendiente de redacción|image=Warning icon.png}} | ||
=== Organización y rol del partido === | |||
{{Message box|text=Pendiente de redacción|image=Warning icon.png}} | |||
=== Valoración crítica e influencia === | |||
{{Message box|text=Pendiente de redacción|image=Warning icon.png}} | |||
=== Estilo de escritura === | |||
=== Idealización del Imperio Incaico === | |||
=== Influencia posterior === | |||
== Véase también == | == Véase también == | ||
| Línea 21: | Línea 70: | ||
* Alberto Flores Galindo (''ed. pr.'' 1980): [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|''La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern'']] (Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021) | * Alberto Flores Galindo (''ed. pr.'' 1980): [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|''La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern'']] (Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021) | ||
== Notas == | |||
[[Categoría:Marxistas]] | [[Categoría:Marxistas]] | ||
[[Categoría:Peruanos]] | [[Categoría:Peruanos]] | ||
Revisión del 03:58 25 oct 2025
José Carlos Mariátegui La Chira (Moquegua, 14 de junio de 1894 - Lima, 16 de abril de 1930) fue un escritor, periodista, político, filósofo y revolucionario marxista peruano.
Su principal contribución al marxismo consiste en el intento de articular de forma armónica la problemática nacional peruana con la teoría marxista, en especial, aquella parte relativa a la transición revolucionaria al socialismo. En este sentido, fue de los primeros revolucionarios marxistas en plantear un socialismo con características nacionales propias que iba más allá de la mera aplicación mecánica a casos particulares de los principios universales hasta entonces descubiertos por el marxismo-leninismo. Puede decirse pues, que Mariátegui enriqueció e hizo avanzar la teoría marxista-leninista al teorizar acerca de un "socialismo con características peruanas" cuando aún no se consideraba que las particularidades nacionales en la transición socialista de cada país pudieran llegar a ser tan relevantes como para hablar de socialismo con características nacionales como luego lo serían, por ejemplo, el socialismo con características chinas o la revolución socialista de liberación nacional en Cuba.
Biografía
Pendiente de redacción |
Pensamiento
Ausencia de una nación (o naciones) peruana(s)
Para Mariátegui, el Perú sería algo así como un "Estado-país" más que un Estado-nación.[1] La raíz del problema estaba en la marginación y subordinación tanto política, económica como social del componente indígena de la aún-por-ser nación peruana. Esta división social de los trabajos concretos (aún no se imponía como predominante el trabajo abstracto debido al escaso desarrollo capitalista en el Perú) que se había originado en la colonia y pervivía al interior de la República luego de la independencia; impedía que los habitantes del país se constituyeran como comunidad política de individuos abstractos (formalmente iguales), basada en su soberanía y autodeterminación (es decir, en nación cívica, en el sentido pleno de nación moderna).
A la ausencia de una nación cívica nacional (valga la redundancia), se le sumaba la ausencia de naciones sub-nacionales (valga la contradicción): las diversas etnias indígenas del Perú (ej.: quechua, aymara, etc.) no eran a su vez naciones por separado.[1] A pesar de conservar sus identidades étnicas, estas no habían adquirido el carácter político de naciones debido al rol de subordinación aceptado (o tolerado) por todas por igual en base a la categoría racial de indio que las unificaba y que databa de la época colonial. Además del aspecto racial, a estas etnias las unificaba una tradición andina-comunal que identificaban con su pasado incaico (aunque realmente tenía raíces previas). Luego, en el plano político, las etnias indígenas racializadas del Perú presentaban reivindicaciones socio-económicas de conjunto más que por separado como naciones en lucha por sus autodeterminaciones respectivas.
Esta comprensión de la realidad nacional peruana llevó a Mariátegui a entrar en polémica con la Comintern, especialmente a partir de la Conferencia Comunista de Buenos Aires celebrada entre el 1 y el 12 de junio de 1929. En este encuentro las ideas de Mariátegui serían defendidas por los delegados peruanos Julio Portocarrero y Hugo Pesce quienes junto al propio Mariátegui y Martínez de la Torre prepararon las tesis y ponencias a llevar a la conferencia. Del lado de la Comintern, encontramos a Vittorio Codovilla y Humbert-Droz quienes, por analogía con el caso soviético, abogaban por el derecho la autodeterminación de las naciones oprimidas en el Perú. Según estos últimos, en el Perú (como en Bolivia o el Paraguay) existían, al lado de la nacionalidad criolla dominante, otras nacionalidades subordinadas (principalmente los quechuas y los aymaras), lo que hacía del Perú una sociedad multinacional (como Rusia).[1]
Además de autodeterminación para las "naciones" oprimidas del Perú, Codovilla pedía autodeterminación para los habitantes de Tacna y Arica que se encontraban bajo control chileno luego de la Guerra del Pacífico.[2] Frente a esta cuestión, los delegados peruanos (y presumiblemente Mariátegui) hacían notar la indiferencia de los habitantes (a-nacionales) de estas regiones respecto al conflicto.[3]
Posibilidad política de iniciar la transición al socialismo en Perú: Actitud frente al Oncenio
Mariátegui consideraba que a pesar del atraso del Perú era posible plantearse en el país una revolución de tipo socialista, más radical que una meramente democrático-burguesa. Esto era así tanto por su situación política, como económica y social.
En el plano político, tenemos que los años de madurez intelectual de Mariátegui se ubican en el período de la historia republicana del Perú conocida como El Oncenio (1919-1930). Se trata de la dictadura de Augusto B. Leguía que vino a poner fin a la República Aristocrática (1895 y 1919) donde el poder político fue ejercido principalmente por el Partido Civil, que representaba los intereses de los grandes terratenientes y hombres de negocios. Igual de antidemocrático que sus predecesores pero basándose en la promesa de la "Patria Nueva", Leguía atacó directamente las instituciones y personas que representaban al viejo civilismo oligarca aliado con los gamonales e impulsó (muchas veces más que materializar de manera efectiva) reformas en pos del desarrollo capitalista-dependiente del Perú, apoyado fuertemente en inversiones extranjeras, principalmente estadounidenses.[4]
Mariátegui supo distinguir entre el Oncenio y los Gobiernos anteriores: según él, ya no era posible predicar desde una postura radical el desarrollo del capitalismo en la sociedad peruana, porque eso era un proyecto asumido desde el Estado por el propio Leguía. Entonces, a pesar del atraso de la sociedad peruana, el socialismo podía aparecer como una exigencia histórica.[4] Luego, según Mariátegui, no sería del interés inmediato de los socialistas peruanos el oponerse a Leguía puesto que este estaba ya contribuyendo al desarrollo capitalista en el Perú: los socialistas debían pues, de forma paralela y pensando a más largo plazo, abonar el terreno de la eventual revolución socialista que derrocaría violentamente su gobierno o uno similar.[5]
Esta caracterización del Oncenio llevó a Mariátegui a discrepar, en un primer momento con Haya de la Torre, quien consideraba a Leguía como un mero continuador (aunque más autoritario) de la República Aristocrática y el viejo gamonalismo[4], por lo cual debía ser enfrentado violentamente con el fin de completar la revolución democrático-burguesa sin la cual una revolución socialista no tendría sentido;[6] y en un segundo momento con la Comintern, que pensaba exactamente lo mismo, según su doctrina de la revolución por etapas, donde una revolución democrático-burguesa permitiría iniciar el desarrollo capitalista del Perú alejado de la dependencia del imperialismo estadounidense.[2] [7]
Posibilidad económica de iniciar la transición al socialismo en Perú: Semi-feudalidad y rol del colectivismo andino
En el plano económico, según la Comintern, América Latina (y por extensión el Perú, puesto que en su marco de análisis no había cabida para especificidades nacionales dentro del continente),[8] presentaba sociedades semicoloniales y feudales, donde el imperialismo (la semicolonialidad) contribuiría a mantener a feudalidad.[9] Por lo tanto, la alternativa necesaria para Latinoamérica era luchar por una "revolución democrático-burguesa".[9]
En oposición a esta lectura, Mariátegui y su círculo consideraban que en el Perú coexistían al menos tres modos de producción: un incipiente pero irreversible desarrollo capitalista (iniciado desde la era del guano y ahora alentado por Leguía) desarrollado bajo la dependencia (semicolonial, i.e.: neocolonial) de las inversiones extranjeras; una feudalidad, heredada de la colonia que persistía especialmente en la hacienda andina tradicional; y un modo de producción comunal campesino que habría sobrevivido en las comunidades indígenas, heredado del período (pre)incaico. Luego, más que de feudalidad, resultaría más adecuado hablar de "semi-feudalidad" la cual no podría ser resuelta por una revolución "revolución democrático-burguesa" sino que se imponía la necesidad de una revolución socialista.[9]
Necesidad de incluir a los campesinos indígenas en el proyecto de transición al socialismo peruano, en especial por su tradición comunalista...
Paralelos con los populistas rusos...
El socialismo como vía para realizar la nación peruana
El socialismo,al liberar al Perú de las taras del pasado colonial que persistían en la república, sería la herramienta indispensable para construir la nación peruana.[7]
El internacionalismo como superación (y no mera negación formal) del nacionalismo
Pendiente de redacción |
Organización y rol del partido
Pendiente de redacción |
Valoración crítica e influencia
Pendiente de redacción |
Estilo de escritura
Idealización del Imperio Incaico
Influencia posterior
Véase también
Escritos de Mariátegui (selección):
- Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana (ed. pr. 1928)
- Defensa del marxismo (m.s. 1928-1929, ed. pr. parcial: Santiago de Chile, Ediciones Nacionales y Extranjeras, 1934, ed. pr. completa: Lima, Editorial Minerva, 1954)
Fuentes secundarias:
- Alberto Flores Galindo (ed. pr. 1980): La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern (Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021)
Notas
- ↑ 1,0 1,1 1,2 “(...) en el razonamiento de Mariátegui, Pesce y Portocarrero, el Perú reunía los elementos de una nación, aunque todavía no lo era: la historia anterior, así como había dispuesto esos elementos, había también obstaculizado su confluencia y el país era apenas un proyecto de nación. Un problema y una posibilidad, parafraseando el título de un libro célebre. Codovilla, repitiendo ciertos enfoques que procedían de textos estalinistas, contrapuso la tesis de las nacionalidades: en el Perú, como en Bolivia o el Paraguay, existían, al lado de una nacionalidad occidental y criolla dominante, otras nacionalidades subordinadas, principalmente los quechuas y los aymaras: el Perú era, como Rusia, una sociedad multinacional. Desde luego que en Codovilla persistía el razonamiento apriorístico. Solo en los delegados peruanos hubo una notable y característica referencia al pasado nacional como consecuencia de querer reposar una estrategia política en la historia del país.”
Alberto Flores Galindo ([1980] 2021). 'I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929' en La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern. Fondo Editorial Casa de las Américas. ISBN 978-612-317-651-8 - ↑ 2,0 2,1 Codovilla en debate con los delegados peruanos a la Conferencia Comunista de Buenos Aires: «Sea como fuere, el partido no podía estar ausente, no podía dejar de hacer conocer sus consignas, que debieron ser: contra el Gobierno dictatorial de Leguía, vendido al imperialismo yanqui; contra el imperialismo yanqui, único beneficiado en dicho arreglo; por el derecho de autodeterminación de los habitantes de Tacna y Arica; por el plebiscito bajo el contralor obrero y campesino; etc.» (Secretariado Sudamericano de la Internacional Comunista, El movimiento revolucionario latinoamericano. Versiones de la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana, Buenos Aires, La Correspondencia Sudamericana, 1929, p. 70; tomado de Alberto Flores Galindo, La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern, Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021)
- ↑ “Terminada la intervención de Codovilla, Saco, seudónimo utilizado por Hugo Pesce, no tuvo el menor reparo en pedir la palabra y objetar esa intervención: «Nosotros, comunistas, debemos estudiar un punto importantísimo: cuál ha sido la posición de las distintas capas sociales frente a un conflicto determinado», lo que significaba argumentar que ante un mismo problema las masas no realizan necesariamente un tipo condicionado y único de respuesta. En efecto, «las masas se sintieron —continuaba refiriendo Pesce— desde el primer momento, ajenas a tales manifestaciones patrióticas y se mantuvieron espontáneamente neutrales». La discrepancia con Codovilla no era solo un problema de información; Pesce esgrimía un razonamiento que subordinaba la acción política a la situación de las clases, que no omitía las condiciones objetivas y la conciencia social y desde el cual resultaba imposible elaborar una táctica al margen de estas consideraciones. En la manera de argumentar mostrada por Pesce y Portocarrero, a diferencia de las otras delegaciones, escasean, son prácticamente inexistentes, las citas de Marx o de Lenin, las menciones al ejemplo de la Unión Soviética, y en cambio abundan las referencias a la realidad: datos, información histórica, descripciones sociológicas... Resultaba evidente que para ellos el marxismo no era una biblia, sino un instrumento de análisis, una especie de gramática, una manera de interrogar a la realidad más que un conjunto de definiciones y preceptivas.”
Alberto Flores Galindo ([1980] 2021). 'I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929' en La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern. Fondo Editorial Casa de las Américas. ISBN 978-612-317-651-8 - ↑ 4,0 4,1 4,2 “José Carlos Mariátegui supo distinguir con claridad entre el Oncenio y los Gobiernos anteriores. La República Aristocrática había representado, entre 1895 y 1919, la realización en el Estado de la confluencia de intereses entre oligarcas y gamonales, a partir de la marginación política de las grandes mayorías. El Oncenio era igualmente antidemocrático, pero sus proyectadas reformas abrían la posibilidad política de nuevas opciones y replanteaban otras. En efecto, ya no era posible —siempre desde la perspectiva mariateguista— predicar desde una postura radical el desarrollo del capitalismo en la sociedad peruana, porque eso era un proyecto asumido desde el Estado por el propio Leguía. Entonces, a pesar del atraso de la sociedad peruana, el socialismo podía aparecer como una exigencia histórica. La caracterización del Oncenio fue una de las primeras discrepancias de José Carlos Mariátegui con Haya de la Torre, para quien Leguía no era más que una variante, con los rasgos represivos acentuados, del viejo gamonalismo y por lo tanto existía una continuidad entre el civilismo y la «Patria Nueva».”
Alberto Flores Galindo ([1980] 2021). 'I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929' en La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern. Fondo Editorial Casa de las Américas. ISBN 978-612-317-651-8 - ↑ “En principio las relaciones entre Mariátegui y el régimen eran claras. A José Carlos Mariátegui no le interesaba, por el momento, conspirar contra Augusto B. Leguía dado que no se proponía tampoco sustituir a un dictador por un presidente; la transformación sustancial del Perú sería el resultado de una tarea prolongada y silenciosa para la cual —aunque sonara paradójico— el Gobierno de Leguía aportaba algunos beneficios: dados sus propósitos antioligárquicos y su afán por desarrollar el capitalismo, no solo facilitaba la lucha contra la feudalidad y la vieja cultura tradicional, sino que además obligaba a plantear el socialismo como alternativa, único medio para desplegar una oposición radical y consecuente. Los proyectos de Leguía perseguían cambios en la sociedad peruana, enunciados como la edificación de una «Patria Nueva», pero en dirección del capitalismo. Para cumplir ese cometido, Leguía afectó el poder de la vieja oligarquía, aliada con los gamonales, trató de fomentar a las clases medias y sobre todo encontró sustento en las inversiones y cuantiosos préstamos imperialistas. Una consecuencia de estos cambios fue que se debilitó ostensiblemente el viejo control monopólico ejercido por la clase dominante en la vida cultural del país. A su vez, se facilitó el ingreso de las clases medias provincianas en las universidades, las profesiones liberales y el periodismo. Tanto en la ciudad como en el campo, Leguía alentó con estruendo todo proyecto conducente al desarrollo del capitalismo. No siempre se cumplieron, la gran mayoría de las veces apenas se trazaron, pero todo esto acabó infundiendo temor entre los viejos terratenientes y muchos optaron por el camino del exilio. (...) Se entiende, a partir de su visión del régimen leguiista, que Mariátegui no ensayara una oposición inmediata. Se debe añadir además sus escasas fuerzas, la debilidad del naciente socialismo peruano, la necesidad de persistir y durar, única manera de garantizar una obra colectiva y de largo aliento: la ansiada edificación del partido y del proyecto socialista. Es por todo esto que Mariátegui se cuidó de no dirigir ataques frontales a Leguía. Pero la respuesta del dictador no fue exactamente una política de tolerancia.”
Alberto Flores Galindo ([1980] 2021). 'I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929' en La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern. Fondo Editorial Casa de las Américas. ISBN 978-612-317-651-8 - ↑ “Haya admiraba a la Revolución Soviética, incluso había estado en Rusia y conversado con Trotsky y Lunacharsky, pero creía que el socialismo era una etapa todavía imposible en América Latina, porque antes era preciso superar el atraso, hacer la revolución burguesa que Europa había hecho durante los siglos XVIII y XIX, es decir, acondicionar a la sociedad peruana con el ritmo histórico que desde el Viejo Continente se irradiaba al mundo. En otras palabras, lo anterior significaba que el socialismo solo era posible si antes se construía el capitalismo, para que así existiera una burguesía y un proletariado en el cabal sentido de la palabra. Estas ideas terminaron expuestas en El antimperialismo y el APRA, libro redactado en 1928, del cual se difundirían algunos fragmentos impresos hasta 1936, cuando salió la edición definitiva en Santiago de Chile.”
Alberto Flores Galindo ([1980] 2021). 'IV. Entre el APRA y la Internacional: El Partido Socialista' en La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern. Fondo Editorial Casa de las Américas. ISBN 978-612-317-651-8 - ↑ 7,0 7,1 “(...) al momento de pensar en la alternativa necesaria para Latinoamérica, los socialistas peruanos y la Internacional optaran por caminos diferentes. Para la Internacional se trataba, como ya lo anotamos, de luchar por una revolución «democrático-burguesa»; para los peruanos la meta era, con absoluta claridad, una revolución socialista. A esa conclusión arribaron antes de la polémica con Haya y dada la necesidad de una oposición consecuente a Leguía. Teniendo en cuenta que el socialismo reivindicaba las viejas tradiciones nacionales, estaba llamado a solucionar tanto el problema del atraso y la miseria del Perú como a realizar un imprescindible arreglo de cuentas con la conquista española, para así dejar de ser una sociedad vencida y frustrada: vencida desde la implantación del colonialismo, frustrada por el fracaso de los proyectos anticoloniales durante la independencia. El socialismo, al liberarnos de esas taras del pasado, sería la herramienta indispensable para construir la nación.”
Alberto Flores Galindo ([1980] 2021). 'I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929' en La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern. Fondo Editorial Casa de las Américas. ISBN 978-612-317-651-8 - ↑ “Tal vez con un cierto afán conciliador y para romper la marginación que comenzó a gestarse, en una de las interrupciones de la reunión, Pesce se acercó a Codovilla para entregarle algo que era motivo de orgullo y afirmación de los delegados peruanos: un ejemplar de los "7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana". Codovilla, que tenía en esos momentos también por azar el folleto de Ricardo Martínez de la Torre sobre el movimiento obrero en 1919, mirando a Pesce y con la seguridad de ser escuchado por los otros delegados, dijo en su habitual entonación enfática que la obra de Mariátegui tenía muy escaso valor y, por el contrario, el ejemplo a seguir, el libro marxista sobre el Perú, era ese folleto de Martínez de la Torre. La anécdota fue referida por Pesce y refrendada por Julio Portocarrero.
A Codovilla le incomodaba, le resultaba insoportable, un libro en cuyo título se juntaran las palabras «ensayo» y «realidad peruana». Ensayo implicaba asumir un estilo que recordaba a los escritos de autores burgueses y reaccionarios (...)
El otro término insoportable para Codovilla era «realidad peruana», porque para la Komintern solo existían los países «semicoloniales», definidos por una específica relación de dependencia al capital imperialista, y era esta condición —como interpreta José Aricó— la que permitía trazar una táctica y una estrategia definidas a nivel continental. No existían las especificidades nacionales. El Perú era igual que México o la Argentina. De ahí que no fuera necesario indagar por el pasado de cada uno de esos países y que bastara con una aproximación al conjunto del continente. Como no existía una «realidad peruana», no hacía falta tampoco pensar en los rasgos distintivos del partido revolucionario en el Perú: dada la condición de país semicolonial, el partido peruano no tenía por qué diferenciarse de su similar argentino o mexicano.”
Alberto Flores Galindo ([1980] 2021). 'I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929' en La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern. Fondo Editorial Casa de las Américas. ISBN 978-612-317-651-8 - ↑ 9,0 9,1 9,2 “La discrepancia fue muy nítida en el tratamiento del fenómeno imperialista. Para la Internacional el imperialismo mantenía la feudalidad en Latinoamérica, pero para Pesce, al igual que para Mariátegui, la realidad no era tan simple porque si bien el imperialismo no era sinónimo de progreso, tampoco era cierto que se articulara con una realidad estática y que la mantuviera inamovible. En el Perú, desde la era del guano, se había iniciado un lento aunque irreversible proceso de desarrollo del capitalismo, continuado con las inversiones imperialistas de principios de siglo y posteriormente auspiciado desde el Estado por Leguía, todo lo cual configuraba una peculiar estructura agraria, donde al lado de las formas feudales que persistían especialmente en la hacienda andina tradicional, comenzaban a emerger las primeras y embrionarias formas de capitalismo. Entonces no se podía hablar —como lo hacía Luis, seudónimo de Humbert-Droz— de un feudalismo latinoamericano igual al feudalismo clásico europeo; había que pensar en una situación de transición para cuya definición tal vez resultaba más adecuado el término de «semifeudalidad».La caracterización de una América Latina feudal era coherente con la propuesta de una revolución democrático-burguesa.”
Alberto Flores Galindo ([1980] 2021). 'I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929' en La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern. Fondo Editorial Casa de las Américas. ISBN 978-612-317-651-8