<?xml version="1.0"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xml:lang="es">
	<id>https://es.prole.wiki/w/api.php?action=feedcontributions&amp;feedformat=atom&amp;user=Ismael</id>
	<title>ProleWiki - Contribuciones del usuario [es]</title>
	<link rel="self" type="application/atom+xml" href="https://es.prole.wiki/w/api.php?action=feedcontributions&amp;feedformat=atom&amp;user=Ismael"/>
	<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/wiki/Especial:Contribuciones/Ismael"/>
	<updated>2026-10-26T04:15:46Z</updated>
	<subtitle>Contribuciones del usuario</subtitle>
	<generator>MediaWiki 1.43.11</generator>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Portal:Historia_de_Cuba:_Lucha_revolucionaria_-_Ciclo_de_la_Sierra_Maestra&amp;diff=9860</id>
		<title>Portal:Historia de Cuba: Lucha revolucionaria - Ciclo de la Sierra Maestra</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Portal:Historia_de_Cuba:_Lucha_revolucionaria_-_Ciclo_de_la_Sierra_Maestra&amp;diff=9860"/>
		<updated>2026-02-03T04:18:54Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&amp;lt;blockquote&amp;gt;Regresar a:&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;emsp;&amp;lt;[[:Portal:Cuba|Portal sobre Cuba]]&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;emsp;&amp;amp;emsp;&amp;lt;[[:Portal:Historia de Cuba: Lucha revolucionaria|Lucha revolucionaria]]&amp;lt;/blockquote&amp;gt;Fuentes para la cronología y los mapas de combates:  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Guevara, E.,  [1963] 2000, &#039;&#039;Pasajes de la guerra revolucionaria&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* Castro, F., 2010, &#039;&#039;La victoria estratégica&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* Castro, F., 2010, &#039;&#039;La contraofensiva estratégica&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* Pedro Álvarez Tavío y Heberto Norman Acosta, 2010, &#039;&#039;Diario de la guerra&#039;&#039;, Tomos [https://www.patrialibros.org/book/955 I], [https://www.patrialibros.org/book/956 II] y [https://www.patrialibros.org/book/957 III].&lt;br /&gt;
Periodización según valoraciones de [[Ernesto &amp;quot;Che&amp;quot; Guevara]] en &#039;&#039;Notas para el estudio de la ideología de la Revolución Cubana&#039;&#039;:&amp;lt;blockquote&amp;gt;Para mejor comprensión del movimiento revolucionario cubano, hasta el primero de enero, había que dividirlo en las siguientes etapas: antes del desembarco del &#039;&#039;Granma&#039;&#039;; desde el desembarco del &#039;&#039;Granma&#039;&#039; hasta después de las victorias de la Plata y Arroyo del Infierno; desde estas fechas hasta el Uvero y la constitución de la Segunda Columna guerrillera; de allí hasta la constitución de la Tercera y Cuarta, la invasión hacía Sierra de Cristal y establecimiento del Segundo Frente; la huelga de abril y su fracaso; el rechazo de la gran ofensiva; la invasión hacia Las Villas.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot;&amp;gt;[[Biblioteca:Notas para el estudio de la ideología de la Revolución Cubana]]&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Del desembarco del &#039;&#039;Granma&#039;&#039; hasta las victorias de La Plata y Arroyo del Infierno ==&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;&amp;lt;big&amp;gt;25 de noviembre de 1956 - 22 de enero de 1957&amp;lt;/big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;&amp;lt;blockquote&amp;gt;Después del desembarco viene la derrota, la destrucción casi total de las fuerzas, su reagrupamiento e integración como guerrilla. Ya el pequeño número de sobrevivientes y, además, sobrevivientes con ánimo de lucha, se caracteriza por comprender la falsedad del esquema imaginado en cuanto a los brotes espontáneos de toda la Isla, y por el entendimiento de que la lucha tendrá que ser larga y deberá contar con una gran participación campesina. Aquí se inician también los primeros ingresos de los campesinos en la guerrilla y se libran dos encuentros, de poca monta en cuanto al número de combatientes pero de gran importancia psicológica debido a que borró la susceptibilidad del grupo central de esta guerrilla, constituido por elementos provenientes de la ciudad, contra los campesinos. Estos a su vez, desconfiaban del grupo y, sobre todo, temían las bárbaras represalias del gobierno. Se demostraron en esta etapa dos cosas, ambas muy importantes para los factores interrelacionados: a los campesinos, que las bestialidades del ejército y toda la persecución no serían suficientes para acabar con la guerrilla, pero serían capaces de acabar con sus casas, sus cosechas sus familias, por lo que era una buena solución refugiarse en el seno de aquella, donde estaban a cubierto sus vidas; a su vez, aprendieron los guerrilleros la necesidad cada vez más grande de ganarse a las masas campesinas, para lo cual, obviamente, había que ofrecerles algo que ellos ansiaran con todas sus fuerzas; y no hay nada que un campesino quisiera más que la tierra.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &amp;lt;big&amp;gt;1956&amp;lt;/big&amp;gt; ===&lt;br /&gt;
[[Archivo:Yate-granma.jpg|miniaturadeimagen|329x329px]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Noviembre ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &amp;lt;big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;Noviembre 25&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;Zarpa el [[Expedición del Yate Granma|yate &#039;&#039;Granma&#039;&#039;]] de Tuxpan, México.&#039;&#039;&#039;&amp;lt;/big&amp;gt;&lt;br /&gt;
* &amp;lt;big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;Noviembre 30&#039;&#039;&#039;: [[Levantamiento en Santiago de Cuba en apoyo al desembarco del Granma|&#039;&#039;&#039;Levantamiento en Santiago de Cuba en apoyo al desembarco del &#039;&#039;Granma&#039;&#039;&#039;&#039;&#039;]]&#039;&#039;&#039;.&#039;&#039;&#039;&amp;lt;/big&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== &#039;&#039;&#039;Diciembre&#039;&#039;&#039; ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &amp;lt;big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;Diciembre 2&#039;&#039;&#039;: [[Desembarco del yate Granma en playa de Las Coloradas|&#039;&#039;&#039;Desembarco del yate &#039;&#039;Granma&#039;&#039; en playa de Las Coloradas&#039;&#039;&#039;]].&amp;lt;/big&amp;gt;&lt;br /&gt;
* &amp;lt;big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;Diciembre 5&#039;&#039;&#039;: [[Combate de Alegría de Pío|&#039;&#039;&#039;Combate de Alegría de Pío&#039;&#039;&#039;]], bautismo de fuego del Ejército Rebelde y primera derrota.&amp;lt;/big&amp;gt;&lt;br /&gt;
[[Archivo:De alegría de Pío a Cinco Palmas.png|centro|miniaturadeimagen|968x968px|Fuente: Castro, F., 2010, &#039;&#039;La victoria estratégica&#039;&#039;, pp. 466-467.]]&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 8 - 15&#039;&#039;&#039;: Asesinato de varios sobrevivientes de Alegría de Pío.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 18&#039;&#039;&#039;: Reencuentro de [[Fidel Castro|Fidel]] y [[Raúl Castro|Raúl]] en la finca de [[Mongo Pérez]].&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 21&#039;&#039;&#039;: Reencuentro de [[Fidel Castro|Fidel]] y [[Raúl Castro|Raúl]] con el grupo de [[Almeida Bosque]]. Son 15 los so­brevivientes reunidos en este instante. Los tres mencionados anterior­mente y los siguientes: [[Ernesto Che Guevara]], [[Camilo Cienfuegos]], [[Ramiro Valdés]], [[Faustino Pérez]], [[Universo Sánchez]], [[Ciro Redondo]], [[Efigenio Ameijeiras]], [[René Rodríguez]], [[Rafael Chao]], [[Pancho González]], [[Reinaldo Benítez]], y [[Armando Rodríguez]]. Cuentan solo con 7 armas.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 23&#039;&#039;&#039;: Parte [[Faustino Pérez]] hacia el llano. Llega a Manzanillo con el ob­jetivo de reorganizar el [[Movimiento 26 de Julio]] en el resto del país.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 24&#039;&#039;&#039;: Reunión en Santiago de Cuba de [[Faustino Pérez]] con [[Frank País]], [[Vilma Espín]], [[Haydée Santamaría]] y [[María Antonia Figueroa]]. Les trasmite a estos combatientes las orientaciones de [[Fidel Castro|Fidel]] referidas a la necesidad de apoyar las acciones en las montañas.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 24&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:El movimiento 26 de julio|&#039;&#039;El movimiento 26 de julio&#039;&#039;]] por [[Fidel Castro]].&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 25&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:Reconocimiento a Mongo Pérez|&#039;&#039;Reconocimiento a Mongo Pérez&#039;&#039;]] por [[Fidel Castro]].&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 25&#039;&#039;&#039;: Fidel decide iniciar la marcha alrededor de las 11 de la noche y aban­donar la finca de [[Mongo Pérez]], el campesino que les ha brindado una inesti­mable ayuda. Le acompañan 17 hombres: 14 expedicionarios y 3 campesinos. Sus nombres: [[Ernesto &amp;quot;Che&amp;quot; Guevara|Ernesto Che Guevara]], [[Camilo Cienfuegos]], [[Juan Almeida]], [[Efigenio Ameijeiras]], [[Ciro Redondo]], [[Universo Sánchez]], [[Raúl Castro Ruz]], [[Calixto Morales]], [[Armando Rodríguez]], [[René Rodríguez]], [[Rafael Chao]], [[Pancho González]], [[Reinaldo Benítez]] y [[Ramiro Valdés]]; todos expedicionarios. Así como los campesinos [[Crescencio Pérez]], su hijo [[Sergio Pérez|Sergio]] y el práctico [[Manuel Acuña]]. Avanzan hacia el corazón de la [[Sierra Maestra]].&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 28&#039;&#039;&#039;: Cuentan con 24 combatientes. A la lista anterior deben agregarse los nombres de otros cuatro expedicionarios incorporados para entonces: [[Julio Díaz]], [[Calixto García]], [[Luis Crespo]] y [[José Morán]], así como otros dos campesinos: [[Manuel Fajardo]] y [[Sergio Acuña]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &amp;lt;big&amp;gt;1957&amp;lt;/big&amp;gt; ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== &#039;&#039;&#039;Enero&#039;&#039;&#039; ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Enero 6&#039;&#039;&#039;: Arriba a la Sierra Maestra el primer grupo de refuerzo, enviado des­de Manzanillo por [[Celia Sánchez]]. Está formado por nueve combatientes que llegan sin armas y vestidos de civil.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Enero 10&#039;&#039;&#039;: El general de brigada del ejército batistiano Martín Díaz Tamayo, entonces jefe del regimiento 1 &amp;quot;Maceo&amp;quot;, radicado en Santiago de Cuba, fir­mó un plan operativo con vistas a localizar y exterminar al resto de los ex­pedicionarios.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Enero 13&#039;&#039;&#039;: Fidel y los 31 hombres con que contaba entonces parten, a las 15:30 horas, de un lugar conocido por El Mulato, para atacar el primer cuartel batistiano en La Plata.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Enero 15&#039;&#039;&#039;: Batista suspende las libertades civiles en Cuba e impone la censu­ra sobre la prensa.&lt;br /&gt;
* &amp;lt;big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;Enero 17&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;[[Combate de La Plata]]&#039;&#039;&#039;, primera victoria del Ejército Rebelde.&amp;lt;/big&amp;gt;&lt;br /&gt;
[[Archivo:Combate de La Plata.png|centro|miniaturadeimagen|978x978px|Fuente: Castro, F., 2010, &#039;&#039;La victoria estratégica&#039;&#039;, pp. 468-469.]]&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Enero 21&#039;&#039;&#039;: El teniente Sánchez Mosquera parte hacia la Sierra con una com­pañía de tropas escogidas, compuesta por unos 45 soldados de infantería entrenados para la lucha antiguerrillera. Detrás avanzaba otra agrupación formada por unos 300 hombres a las ór­denes del comandante Joaquín Casillas Lumpuy, con el propósito de cer­car a los rebeldes.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Enero 22&#039;&#039;&#039;: El grupo guerrillero ataca al enemigo en [[Combate de Llanos del Infierno|Llanos del Infierno]]. Esta vez combate contra una tropa en movimiento logrando destruirle la vanguardia. Los batistianos sufren seis bajas, cinco muertos y un herido. Los guerrilleros ocuparon un fusil y 70 proyectiles.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== De Llanos del Infierno al Combate de el Uvero y la constitución de la Segunda Columna guerrillera ==&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;&amp;lt;big&amp;gt;22 de enero de 1957 - 28 de mayo de 1957&amp;lt;/big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;&amp;lt;blockquote&amp;gt;Prosigue luego una etapa nómada en la cual el Ejército Rebelde va conquistando zonas de influencia. No puede todavía permanecer mucho tiempo en ellas pero el ejército enemigo tampoco logra hacerlo y apenas puede internarse. En diversos combates se va estableciendo una especie de frente no bien delimitado entre las dos partes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 28 de mayo de 1957 se marca un hito, al atacar en el Uvero a una guarnición bien armada, bastante bien atrincherada y con posibilidades de recibir refuerzos rápidamente; al lado del mar y con aeropuerto. La victoria de las fuerzas rebeldes en este combate, uno de los más sangrientos llevado a cabo, ya que quedó un treinta por ciento de las fuerzas que entraron en combate fuera de él, muertas o heridas, hizo cambiar totalmente el panorama; ya había un territorio en el cual el Ejército Rebelde campeaba por sus respetos, de donde no se filtraban hacia el enemigo las noticias de ese ejército y de donde podía, en rápidos golpes de mano, descender a los llanos y atacar puestos del adversario.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Enero ====&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Enero 23&#039;&#039;&#039;: El comandante Joaquín Casillas está acampado en un punto co­nocido por El Naranjal. [[Eutimio Guerra]], es hecho prisionero por tropas del ejército en El Naranjal. Casillas le pagó para que delatara las posiciones de los guerrilleros y ase­sinara a Fidel Castro.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Enero 24&#039;&#039;&#039;: Llega a la Cueva del Humo [[Ciro Frías]] con el segundo grupo de re­fuerzo que sube a la Sierra compuesto por ocho compañeros, también enviados por la dirección del Movimiento de Manzanillo.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Enero 28&#039;&#039;&#039;: El general Martín Díaz Tamayo firma un tercer plan, denominado de Operaciones, con el propósito de acabar con los guerrilleros. El objetivo principal de este plan consistía en iniciar una maniobra de norte a sur a partir de la cima de la Sierra Maestra, con el fin de establecer una especie de cordón desde la desembocadura del Turquino hasta la de Ca­maroncito.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Enero 30&#039;&#039;&#039;: Por delación de [[Eutimio Guerra]] el ejército lanza un violento [[ataque aéreo sobre la Loma de Caracas]]. Ocurre la segunda dispersión de la gue­rrilla, cuando cinco aviones descargaron metralla y bombas. Los rebeldes no sufrieron bajas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Febrero ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Febrero 2&#039;&#039;&#039;: [[René Rodríguez]] llega a la capital. Se reúne con [[Faustino Pérez]], a quien le informó el interés de [[Fidel Castro|Fidel]] de tener una entrevista con un periodis­ta norteamericano.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Febrero 5&#039;&#039;&#039;: [[Herbert Matthews]] recibe un cable en New York de la corresponsal del diario &#039;&#039;The New York Times&#039;&#039; en La Habana. Se le avisa que viaje con urgencia a Cuba.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Febrero 8&#039;&#039;&#039;: La tropa rebelde compuesta por unos 30 hombres está por la zona de Altos de Espinosa. El traidor [[Eutimio Guerra|Eutimio]] informa a Casillas la ubicación de los guerrilleros.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Febrero 9&#039;&#039;&#039;: Los rebeldes detienen a un campesino nombrado Adrián Pérez Vargas, quien in­forma que los guardias están cerca y que vio a [[Eutimio Guerra|Eutimio]] en aquella direc­ción. Se confirman las sospechas de que Eutimio es el traidor. Fidel ordena recoger el campamento y moverse de lugar. El enemigo llega al escenario y se establece el combate, pero los rebeldes deben replegarse ante la superioridad del contrario.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Febrero 12&#039;&#039;&#039;: Los combatientes llegan a la Derecha de la Caridad, cerca del Lo­món, lugar previsto por [[Fidel]] para reagruparse en caso de que el adversa­rio realizara un ataque por sorpresa.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Febrero 13&#039;&#039;&#039;: Reunión en la casa de Guerra Matos, en Manzanillo. Participan [[Celia Sánchez]], [[Micaela Riera]], [[Quike Escalona]], [[Nardi Iglesias]] y [[Rafael Sierra]]. Aquí Celia informa que Fidel ha autorizado al periodista norteamericano [[Herbert Matthews|Matthews]] a subir a las montañas, y además señala que se efectuará la reu­nión del Movimiento en la Sierra Maestra.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Febrero 16&#039;&#039;&#039;: [[Celia Sánchez]] conoce a Fidel, cuando arriba a la Sierra Maestra junto a [[Frank País]].&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Febrero 17&#039;&#039;&#039;: Reunión en la Sierra Maestra entre el comandante [[Fidel Castro]] y [[Frank País]], jefe nacional de acción y sabotaje del [[Movimiento 26 de Julio]], para coordinar el envío de refuerzos a las montañas.&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery mode=&amp;quot;packed-hover&amp;quot; heights=&amp;quot;185&amp;quot; caption=&amp;quot;Fotos del 17 de febrero de 1957&amp;quot;&amp;gt;&lt;br /&gt;
Archivo:Fidel y Herbert Matthews, 17 feb.1957.jpg|Fidel entrevistado por el periodista Herbert Matthews.&lt;br /&gt;
Archivo:Fidel, Frank Paísm Faustino Pérez, Raúl, Armando Hart y Universo Sánchez.jpg|De izquierda a derecha: Frank País, Faustino Pérez, Raúl Castro, Fidel Castro, Armando Hart y Universo Sánchez. Foto tomada en la primera reunión de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio en la Finca de Epifanio Díaz, campesino colaborador del Ejército Rebelde.&lt;br /&gt;
Archivo:Fidel y Frank País.png|Fidel y Frank País.&lt;br /&gt;
Archivo:Fidel y Celia.png|Fidel y Celia Sánchez.&lt;br /&gt;
Archivo:Fidel y che junto con Universo Sánchez y Manuel Fajardo.jpg|Fidel y che junto con Universo Sánchez y Manuel Fajardo. Primera foto del che como guerrillero.&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Febrero 17&#039;&#039;&#039;: Se entrevista [[Fidel Castro|Fidel]] con el periodista norteamericano [[Herbert Matthews]].&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Febrero 18&#039;&#039;&#039;: Fidel escribe el &#039;&#039;[[Biblioteca:Al pueblo de Cuba|Manifiesto al Pueblo de Cuba]]&#039;&#039;, aunque le puso fe­cha del 20 de febrero. El documento analiza la situación militar durante los 80 días de campaña que van desde el desembarco del &#039;&#039;Granma&#039;&#039; hasta el momento en que se redacta.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Febrero 20&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;&amp;lt;big&amp;gt;[[Biblioteca:Al pueblo de Cuba|&#039;&#039;Al pueblo de Cuba&#039;&#039;]]&amp;lt;/big&amp;gt;&#039;&#039;&#039; &amp;lt;big&amp;gt;por [[Fidel Castro]].&amp;lt;/big&amp;gt;&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Febrero 26&#039;&#039;&#039;: Batista ordena levantar la censura de prensa, aunque continúa manteniendo un control estricto sobre todas las noticias referentes a la Sierra Maestra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Marzo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Marzo 11&#039;&#039;&#039;: Frank País es hecho prisionero en Santiago de Cuba por las fuer­zas represivas.[[Archivo:Camión 13 de marzo.jpg|miniaturadeimagen|198x198px]]&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Marzo 13&#039;&#039;&#039;: [[Asalto al Palacio Presidencial y Radio Reloj]] por fuerzas del [[Direc­torio Revolucionario]], organización armada lidereada por [[José Antonio Echeverría]], presidente de la [[Federación Estudiantil Universitaria]].&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Marzo 17&#039;&#039;&#039;: Llegan a la Sierra Maestra 50 combatientes enviados por [[Frank País]]. Este grupo, al cual iban incorporados tres norteamericanos que lue­go abandonaron la lucha, estaba bien armado y estructurado por peloto­nes y escuadras con sus respectivos jefes.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Marzo 30&#039;&#039;&#039;: Batista afirmó que en la Sierra Maestra no había campamentos re­beldes ni se encontraba tampoco el llamado jefe del movimiento insurrec­cional, ni se luchaba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Abril ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Abril 12&#039;&#039;&#039;: El coronel Pedro Barreras informó a la prensa que ya el ejército no era necesario en la Sierra Maestra.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Abril 15&#039;&#039;&#039;: Batista ordena el restablecimiento de las garantías constituciona­les en aras de mostrar un ambiente de calma y paz contrario al estado de guerra existente en toda la nación.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Abril 17&#039;&#039;&#039;: Asume el mando de la jefatura de operaciones en Oriente el te­niente coronel Joaquín Casillas Lumpuy, en sustitución del coronel Pedro Barreras, quien regresa a la capital.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Abril 18&#039;&#039;&#039;: Agentes de la tiranía hacen prisionero a [[Armando Hart]] cuando ulti­ma detalles para lograr que otro periodista norteamericano subiera a la Sierra Maestra.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Abril 20&#039;&#039;&#039;: [[Masacre de Humboldt del 57]]. Son asesinados cuatro combatientes del [[Directorio Revolucionario 13 de Marzo]]: [[Fructuoso Rodríguez]], [[José Machado]], [[Juan Pedro Carbó Serviá]] y [[Joe Westbrook]], todos [[Asalto al Palacio Presidencial y Radio Reloj|asaltantes al Palacio Presidencial]].&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Abril 23&#039;&#039;&#039;: Llegan a la Sierra Maestra el periodista norteamericano [[Bob Taber]] y un camarógrafo en compañía de [[Celia Sánchez]], [[Haydée Santamaría]], [[Marcelo Fernández]] y [[Carlos Iglesias]].&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery mode=&amp;quot;packed-hover&amp;quot; heights=&amp;quot;185&amp;quot; caption=&amp;quot;Fotos del 28 de abril de 1957&amp;quot;&amp;gt;&lt;br /&gt;
Archivo:Fidel en el turquino.jpg|Durante el primer ascenso al Pico Turquino. Aparecen Raúl y Universo Sánchez. Foto por Wendell Hoffman.&lt;br /&gt;
Archivo:Fidel y otros en el Pico Turquino.png|Detrás del busto de José Martí en el Pico Turquino. De izquierda a derecha: Camilo Cienfuegos, Robert Taber, Fidel Castro, el camarógrafo Wendell Hoffman, Marcelo Fernández Font y Raúl Castro.&lt;br /&gt;
Archivo:Fidel entrevistado por Robert Taber.png|Fidel siendo entrevistado por Robert Taber -al centro- reportero de la cadena televisiva CBS. A la derecha Camilo Cienfuegos. Foto por Wendell Hoffman.&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Mayo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Mayo 9&#039;&#039;&#039;: [[Crescencio Pérez Montano]] llega a la guerrilla con un grupo de 18 campesinos. Entre otros se encuentran [[Vitalio Acuña]], [[Eladio Bullaín]] y [[Her­mas Cardero]], de Purial de Vicana. En la zona del Uvero, se incorporan otros 14 hombres.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Mayo 10&#039;&#039;&#039;: Muere en una emboscada cerca de Pino del Agua, [[Guillermo Do­mínguez]].&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Mayo 15&#039;&#039;&#039;: [[Frank País]] es liberado.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Mayo 18&#039;&#039;&#039;: Recibido un importante alijo de armas enviado por [[Frank País]].&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Mayo 24&#039;&#039;&#039;: Desembarca el &#039;&#039;Corynthia&#039;&#039; en Carnerito, bahía de Cabonico, en la costa norte de la antigua provincia de Oriente, con [[Calixto Sánchez Whyte]] al frente de 26 revolucionarios para unirse a la lucha armada.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Mayo 28&#039;&#039;&#039;: Miembros del Movimiento 26 de Julio colocaron una bomba en la calle Suárez 222, que mantuvo a la capital de la república 57 horas sin co­rriente eléctrica.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Mayo 28&#039;&#039;&#039;: Aparecen horriblemente mutilados los cadáveres de Orlando Badell, Sal­vador González Clavijo, Roberto Lamelas y Joel Jordán.&lt;br /&gt;
* &amp;lt;big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;Mayo 28&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;[[Combate de El Uvero]]&#039;&#039;&#039;, que marcaría la &amp;quot;mayoría de edad&amp;quot; del Ejército Rebelde.&amp;lt;/big&amp;gt;&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Mayo 28&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:Mensaje a Frank País sobre el combate del Uvero|&#039;&#039;Mensaje a Frank País sobre el combate del Uvero&#039;&#039;]] por [[Fidel Castro]].&lt;br /&gt;
[[Archivo:Combate del Uvero.png|centro|miniaturadeimagen|978x978px|Fuente: Castro, F., 2010, &#039;&#039;La victoria estratégica&#039;&#039;, pp. 470-471.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Del combate de El Uvero y la constitución de la segunda columna hasta la constitución de las tercera y cuarta columnas y el establecimiento del Segundo Frente ==&lt;br /&gt;
&amp;lt;big&amp;gt;28 de mayo de 1957 - 11 de marzo de 1958&amp;lt;/big&amp;gt;&amp;lt;blockquote&amp;gt;Poco después, se produce la ya primera segregación y se establecen dos columnas combatientes. La segunda lleva, por razones de enmascaramiento bastante infantiles, el nombre de Cuarta Columna. Inmediatamente dan muestras de actividad las dos, y, el 26 de julio, se ataca a Estrada Palma y, cinco días después, a Bueycito, a unos treinta kilómetros de este lugar. Ya las manifestaciones de fuerza son más importantes, se espera a pie firme a los represores, se les detiene en varias tentativas de subir a la Sierra y se establecen frentes de lucha con amplias zonas de tierra de nadie, vulneradas por incursiones punitivas de los dos bandos pero manteniéndose, aproximadamente, los mismos frentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, la guerrilla va engrosando sus fuerzas con sustancial aporte de los campesinos de la zona y de algunos miembros del Movimiento en las ciudades, haciéndose más combativa, aumentando su espíritu de lucha. Parten en febrero del año 58, después de soportar algunas ofensivas que son rechazadas, las columnas de Almeida, la 3, a ocupar su lugar cerca de Santiago y de Raúl Castro, que recibe el número 6 y el nombre de nuestro héroe, Frank País, muerto pocos meses antes. Raúl realiza la hazaña de cruzar la carretera central los primeros días de marzo de ese año, internándose en las lomas de Mayarí y creando el Segundo Frente Oriental Frank País.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Junio ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Junio 1&#039;&#039;&#039;: Continúa la campaña de desinformación con el fin de restarle importancia al triunfo de los guerrilleros. El gobierno anuncia que se efectuó un combate entre estos y el ejército en las inmediaciones del Turquino.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Junio 4&#039;&#039;&#039;: Un cable de la UPI anuncia que hacia la Sierra Maestra parte un batallón del regimiento 1 de la infantería (tropas especiales), formado por unos 800 hombres entrenados, asesorados y equipados por Estados Unidos con el fin de exterminar a los rebeldes.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Junio 9&#039;&#039;&#039;: Regresa el coronel Pedro Barreras a la Sierra Maestra.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Junio 12&#039;&#039;&#039;: Llegan otros dos pequeños grupos de combatientes enviados por [[Celia Sánchez|Celia]] y la dirección del Movimiento desde Manzanillo.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Junio 30&#039;&#039;&#039;: Fuerzas represivas incautan en el central Miranda, en la antigua provincia oriental, las armas que estaban destinadas a abrir otra zona de combate en la región de Palmarito de Cauto.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Junio 30&#039;&#039;&#039;: Mueren combatiendo en Santiago de Cuba tres bravos revolucionarios: Josué País García, Floro Vistel y Salvador Pascual.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Julio ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Julio 16&#039;&#039;&#039;: Huelga de hambre desatada por los presos políticos recluídos en el Castillo del Príncipe.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Julio 21&#039;&#039;&#039;: [[Ernesto &amp;quot;Che&amp;quot; Guevara|Guevara]] es ascendido a comandante y nombrado jefe de la se­gunda columna del Ejército Rebelde.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Julio 21&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:Carta de pésame a Frank País|Carta de pésame]] de los combatientes guerrilleros a Frank País (David), por la caída de su hermano Josué, en un enfrentamiento con esbirros de la tiranía el pasado 30 de junio. Frank País no llegaría a leer dicha carta.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Julio 27&#039;&#039;&#039;: Combatientes de la Columna No.1, al mando del capitán [[Guillermo García Frías]], atacan el cuartel del central &amp;quot;Estrada Palma&amp;quot;.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Julio 30&#039;&#039;&#039;: [[Frank País]], jefe de acción y sabotaje del Movimiento y miembro de su Dirección Nacional, cae asesinado en el Callejón del Muro en San­tiago de Cuba junto a su compañero [[Raúl Pujol Arencibia]].&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Julio 31&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:Carta a Celia|&#039;&#039;Carta a Celia sobre la muerte de Frank País&#039;&#039;]] por [[Fidel Castro]].&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Julio 31&#039;&#039;&#039;: Culmina la huelga de hambre iniciada por los presos del Castillo del Príncipe.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Agosto ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Agosto 1&#039;&#039;&#039;: Comienza la llamada huelga espontánea por la muerte de [[Frank País]] en Santiago de Cuba.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Agosto 1&#039;&#039;&#039;: Combatientes de la Columna No.4, a las órdenes del comandante Ernesto &amp;quot;Che&amp;quot; Guevara, toman el cuartel de Bueycito y ocupan una buena cantidad de armas y otras vituallas de guerra. Fue la primera acción y también la primera victoria de las fuerzas del Che, luego de ser ascendido a coman­dante.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Agosto 12&#039;&#039;&#039;: Otra vez es sustituido el coronel Barreras como jefe de la zona de operaciones de la Sierra Maestra. Ahora la jefatura recae sobre el coronel Cándido Curbelo del Sol.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Agosto 20&#039;&#039;&#039;: Fuerzas de la Columna No. 1, al mando del comandante Fidel Castro Ruz, luchan contra soldados enemigos en la desembocadura del río Palma Mocha, a qyienes les arrebatan la iniciativa estratégica impi­diéndoles continuar la persecución tras la guerrilla.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Agosto 29&#039;&#039;&#039;: De nuevo la Columna No. 4 alcanza una importante victoria en la zona de El Hombrito.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Septiembre ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Septiembre 5&#039;&#039;&#039;: Ocurre el [[levantamiento de Cienfuegos]]. Esta fue una de las accio­nes que más impacto causó en las estructuras del régimen batistiano. En Cienfuegos fue tomado el Distrito Naval y la Sección de Policía, por va­rias horas, otras ciudades habían levantado sus armas, todos al mismo tiempo, de acuerdo con un plan nacional elaborado por el Movimiento 26 de Julio, en coordinación con la oficialidad de la Marina de Guerra y otros elementos revolucionarios, esencialmente de grupos insurreccionales mili­tares.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Septiembre 17&#039;&#039;&#039;: Agrupaciones de las Columnas 1 y 4, a las órdenes de Che, derro­tan fuerzas batistianas en Pino del Agua. Allí liquidan en una magistral em­boscada concebida por el Che, una compañía de soldados batistianos, a la cual le causan el 52% de bajas entre muertos, heridos y prisioneros. Además, le ocupan al enemigo algunas armas.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Septiembre 22&#039;&#039;&#039;: El gobierno de Estados Unidos designa un nuevo jefe de su mi­sión militar en Cuba: Clark Lynn.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Septiembre 29&#039;&#039;&#039;: El mayor Tabernilla Dolz firmó el plan con ei cual se inicia la ofensiva de invierno sobre la Sierra Maestra. El objetivo, exterminar a los gue­rrilleros.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Septiembre 30&#039;&#039;&#039;: El coronel Ugalde Carrillo sustituye al teniente coronel Curbelo del Sol en sus funciones de jefe de Operaciones de la Sierra Maestra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Octubre ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Octubre 12&#039;&#039;&#039;: Se da inicio a la ofensiva de invierno.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Octubre 13&#039;&#039;&#039;: El periódico &#039;&#039;Prensa Libre&#039;&#039; y otros medios informativos dieron a co­nocer el arribo a Cuba del mayor general Thomas L. Harold, jefe de la zona del Caribe en los Estados Unidos.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Octubre 17&#039;&#039;&#039;: Celia Sánchez se convierte en la primera guerrillera de esta nueva etapa de la lucha de independencia, al subir definitivamente a la Sierra Maestra.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Octubre 19&#039;&#039;&#039;: Movimiento de tropas batistianas en la zona de operaciones.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Octubre 22&#039;&#039;&#039;: Se evaden 11 presos políticos del Castillo del Príncipe, entre ellos Sergio González. Inmediatamente se reincorporaron a la lucha clandestina en la capital del país, al tiempo que las fuerzas de la tiranía incrementaron la represión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Noviembre ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Noviembre 1&#039;&#039;&#039;: Firman el [[Pacto de Miami]] el Partido Auténtico, el Partido Ortodoxo, el Directorio Revolucionario y otros.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Noviembre 1&#039;&#039;&#039;: El Pacto crea la Junta de Liberación Na­cional, dominada por las fuerzas burguesas de oposición; además no se opone a la intervención de Estados Unidos e insta al golpe militar para sustituir a Batista.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Noviembre 1&#039;&#039;&#039;: El Che crea el periódico &#039;&#039;El Cubano Libre&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Noviembre 2&#039;&#039;&#039;: El alto mando batistiano pone en ejecución otro plan. En esta opor­tunidad el avance ofensivo se desarrolla de este a oeste, desde Hoyo de Peladera y Pino del Agua; y de oeste a este, tomando como punto de par­tida El Ají de Juana y San Lorenzo de Rabí.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Noviembre 3&#039;&#039;&#039;: Según el expediente 523 del SIN, en el periódico &#039;&#039;Miami Herald&#039;&#039; del 3 de noviembre, apareció una información escrita por el periodista Pat Mu­rray que decía: &amp;quot;Los rebeldes proyectan atacar el azúcar en Cuba&amp;quot;.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Noviembre 8&#039;&#039;&#039;: Guerrilleros de la Columna No.1, capitaneados por Ciro Frías, libra­ron el combate de El Mareón.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Noviembre 8&#039;&#039;&#039;: Fue la noche de los 100 fuegos o de las 100 bombas en la ciudad de La Habana. Faustino Pérez ha dicho que Sergio González, fue el activista principal de aquella noche dinámica.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Noviembre 20&#039;&#039;&#039;: Ocurren los combates de Mota, Gabiro y San Lorenzo, combatien­tes de la Columna No.1, al mando de los capitanes Raúl Castro Ruz, Juan George Soto Cuesta y Efigenio Ameijeiras, respectivamente, derrotan a las fuerzas batistianas.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Noviembre 20&#039;&#039;&#039;: Llegan noticias del [[Pacto de Miami]] a Fidel y al comando del Ejército Re­belde.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Noviembre 22&#039;&#039;&#039;: Se crea el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de la tiranía, organismo supremo y ejecutivo de las fuerzas terrestres, marítimas y aérea. Su jefe, el mayor general Francisco Tabernilla Dolz.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Noviembre 27&#039;&#039;&#039;: El comandante [[Ernesto &amp;quot;Che&amp;quot; Guevara|Che Guevara]], que operaba el lado este del pico Turquino, es informado por un campesino de que una fuerza enemiga se dirigía de Mar Verde hacia la zona de Agua al Revés, y que durante su tra­yectoria iba quemando las casas y bohíos de los campesinos. El capitán [[Camilo Cienfuegos]] al frente de un destacamento de 12 hom­bres salió a detener a las fuerzas de Sánchez Mosquera, lo que dio lugar a una escaramuza donde resultó herido Joel Pardo y muerto el guía del ejército.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Noviembre 29&#039;&#039;&#039;: [[Combate de Mar Verde]] por tropas de la Columna No. 4. Los gue­rrilleros combaten contra una fuerte agrupación comandada por Sánchez Mosquera. En la acción cayó el capitán [[Ciro Redondo]], este sería ascendido a comandante póstumamente por decreto revolucionario el 2 de diciembre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Diciembre ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 6&#039;&#039;&#039;: Una agrupación al mando del teniente Lalo Sardiñas combate en un lugar conocido por El Salto o Cayayal. El objetivo de los guerrilleros era impedir que el enemigo prosiguiera avanzando, lo cual lograron.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 8&#039;&#039;&#039;: Tropas del comandante [[Ernesto &amp;quot;Che&amp;quot; Guevara|Ernesto Che Guevara]] combatieron en Altos de Conrado, último punto hasta donde llegó la ofensiva de invierno, la cual en el orden estratégico fue favorable a los guerrilleros.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 14&#039;&#039;&#039;: En respuesta al conocido [[Pacto de Miami]], Fidel envía una carta manuscrita por Celia Sánchez, a los firmantes del susodicho pacto, mos­trando su oposición a los acuerdos adoptados.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 14&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;&amp;lt;big&amp;gt;[[Biblioteca:A los firmantes del Pacto de Miami|&#039;&#039;A los firmantes del Pacto de Miami&#039;&#039;]]&amp;lt;/big&amp;gt;&#039;&#039;&#039; &amp;lt;big&amp;gt;por [[Fidel Castro]].&amp;lt;/big&amp;gt;&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 24&#039;&#039;&#039;: Fuerzas rebeldes capitaneadas por Raúl Castro Ruz realizaron una operación en los llanos de Manzanillo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &amp;lt;big&amp;gt;1958&amp;lt;/big&amp;gt; ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Enero ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Enero 16&#039;&#039;&#039;: [[Combate en Veguitas]].&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Enero 16&#039;&#039;&#039;: Se designa al capitán Efigenio Ameijeiras jefe de todo el personal de los tres pelotones que atacaron Veguitas y oficial investigador de las causas del desastre sufrido, así como de los delitos cometidos por desobedientes de órdenes claras y precisas emitidas por la Comandancia, con órdenes expresas de detener como primera providencia al capitán Rafael Castro, capitán Víctor Mora y capitán José que quedarán sujetos a proceso militar y sometidos a Consejo de Guerra para depurar responsabilidades y la aplicación de las sanciones a que puedan ser acreedores.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Enero 25&#039;&#039;&#039;: La dirección del Movimiento 26 de Julio en la capital del país con­cibió asaltar dos emisoras de radio con el fin de llamar al pueblo a intensi­ficar la lucha contra la tiranía. Este día los combatientes clandestinos dirigieron sus pasos al llamado &#039;&#039;Circuito Nacional Cubano&#039;&#039;, actual &#039;&#039;Radio Rebelde&#039;&#039; y a &#039;&#039;Unión de Radio&#039;&#039;. La acción resultó exitosa en la primera de estas dos emisoras por la cual se trasmitió, alrededor de las tres de la tar­de, un llamado del pueblo a la lucha.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Enero 27&#039;&#039;&#039;: Combatientes del 26 de Julio realizaron un sabotaje a la ESSO Standar Oil Company.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Febrero ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Febrero 4&#039;&#039;&#039;: René Ramos Latour le envía una carta a Fidel informándole sobre distintos acuerdos adoptados por la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio, luego de reunirse en Santiago de Cuba. Se refiere a la reestructu­ración de la dirección, en la cual quedó como coordinador nacional Marce­lo Fernández y en propaganda Enzo Infante, mientras eran ratificados Faustino Pérez, Celia Sánchez, Haydée Santamaría y demás miembros, incluídos los revolucionarios presos en la llamada entonces Isla de Pinos.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Febrero 7&#039;&#039;&#039;: Gerardo Abréu, uno de los principales jefes de acción y sabotaje que tuvo La Habana en la dirección del Movimiento 26 de Julio, aparece acribillado a balazos.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Febrero 8&#039;&#039;&#039;: Llega a las costas de Camagüey Faure Chomón al frente de la ex­pedición del &#039;&#039;Escapade&#039;&#039;, con 15 combatientes del Directorio Revolucionario 13 de Marzo.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Febrero 16&#039;&#039;&#039;: [[Batalla de Pino del Agua II]]. Participan fuerzas de las Columnas 1 y 4 bajo el mando directo del comandante Fidel Castro Ruz. Se logra una resonante victoria.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Febrero 24&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;[[Radio Rebelde]]&#039;&#039; comienza a trasmitir desde la Sierra Maestra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Marzo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Marzo 1&#039;&#039;&#039;: Dirigidas por [[Raúl Castro]] y [[Juan Almeida Bosque|Juan Almeida]] parten nuevas colum­nas para establecer dos nuevos frentes del Ejército Rebelde en la provin­cia de Oriente.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Marzo 11&#039;&#039;&#039;: Creación del Segundo Frente Oriental &amp;quot;Frank País&amp;quot;.&lt;br /&gt;
[[Archivo:Cruce de las columnas 6 y 3.png|centro|miniaturadeimagen|970x970px|Fuente: Castro, F., 2010, &#039;&#039;La victoria estratégica&#039;&#039;, pp. 474-475.]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== De la creación del Segundo Frente a la huelga general del 9 de abril y su fracaso ==&lt;br /&gt;
&amp;lt;big&amp;gt;11 de marzo de 1958 - 9 de abril de 1958&amp;lt;/big&amp;gt;&amp;lt;blockquote&amp;gt;Los éxitos crecientes de nuestras fuerzas rebeldes se iban filtrando a través de la censura y el pueblo iba rápidamente alcanzando el clímax de su actividad revolucionaria. Fue en este momento que se planteó, desde La Habana, la lucha en todo el territorio nacional mediante una huelga general revolucionaria que debía destruir la fuerza del enemigo atacándola simultáneamente en todos los puntos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La función del Ejército Rebelde sería, en este caso, la de un catalizador o, quizás, la de una «espina irritativa» para desencadenar el movimiento. En esos días nuestras guerrillas aumentaron su actividad, y empezó a crear su leyenda heroica Camilo Cienfuegos, luchando por primera vez en los llanos orientales, con un sentido organizativo y respondiendo a una dirección central.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La huelga revolucionaria, sin embargo no estaba planteada adecuadamente, pues desconocía la importancia de la unidad obrera y no se buscó el que los trabajadores, en el ejercicio mismo de su actividad revolucionaria, eligieran el momento preciso. Se pretendió dar un golpe de mano clandestino, llamando a la huelga desde una radio, ignorando que el secreto del día y la hora se había filtrado a los esbirros pero no al pueblo. El movimiento huelguístico fracasó, siendo asesinado inmisericordemente un buen y selecto número de patriotas revolucionarios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como dato curioso, que debe anotarse alguna vez en la historia de esta Revolución, Jules Dubois, el correveidile de los monopolios norteamericanos, conocía de antemano el día en que se desencadenaría la huelga.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Mazo (cont.) ====&lt;br /&gt;
(...)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Abril ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Abril 9&#039;&#039;&#039;: El Movimiento 26 de Julio llama a una [[Huelga general revolucionaria del 9 de abril|huelga general]] en Cuba. La huelga fracasa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Del fracaso de la huelga del 9 de abril al rechazo de la gran ofensiva ==&lt;br /&gt;
&amp;lt;big&amp;gt;9 de abril de 1958 - 21 de julio de 1958&amp;lt;/big&amp;gt;&amp;lt;blockquote&amp;gt;En este momento se produce uno de los cambios cualitativos más importantes en el desarrollo de la guerra, al adquirirse la certidumbre de que el triunfo se lograría solamente por el aumento paulatino de las fuerzas guerrilleras, hasta derrotar al ejército enemigo en batallas campales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya entonces se han establecido amplias relaciones con el campesinado; el Ejército Rebelde ha dictado sus códigos penales y civiles, imparte justicia, reparte alimentos y cobra impuestos en las zonas administradas. Las zonas aledañas reciben también la influencia del Ejército Rebelde, pero se preparan grandes ofensivas que en dos meses de lucha, arrojan un saldo de mil bajas para el ejército invasor, totalmente desmoralizado, y un aumento en seiscientas armas de nuestra capacidad combatiente.&lt;br /&gt;
Está demostrado ya que el ejército no puede derrotarnos; definitivamente, no hay fuerza en Cuba capaz de hacer doblegar los picachos de la Sierra Maestra y todas las lomas del Segundo Frente Oriental Frank País; los caminos se tornan intransitables en Oriente para las tropas de la tiranía.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Abril 14&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:Primera intervención por Radio Rebelde|&#039;&#039;Primera intervención por Radio Rebelde&#039;&#039;]] de [[Fidel Castro]].&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Abril 15&#039;&#039;&#039;: [[Jorge Ricardo Masetti]] llega a la Sierra Maestra; entrevista a Fidel y al Che.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Mayo ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Mayo 3&#039;&#039;&#039;: Reunión de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio, en los Altos de Mompié donde evalúa el fracaso del 9 de abril; la dirección del Movimiento se traslada a la Sierra Maestra y Castro es nombrado secreta­rio general.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Mayo 25&#039;&#039;&#039;: Reunión de Fidel con unos 350 campesinos sobre la cosecha del café.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Mayo 25&#039;&#039;&#039;: Con 10 000 hombres, el ejército batistiano lanza una ofensiva total contra el Ejército Rebelde en la Sierra Maestra.&lt;br /&gt;
&amp;lt;gallery mode=&amp;quot;packed-hover&amp;quot; heights=&amp;quot;185&amp;quot; caption=&amp;quot;El plan F-F (Fin de Fidel), maniobras del ejército batistiano y reagrupación estratégica del ejército Rebelde.&amp;quot;&amp;gt;&lt;br /&gt;
Archivo:Plan F-F.png|&#039;&#039;&#039;Plan F-F original&#039;&#039;&#039;. Fuente: Castro, F., 2010, &#039;&#039;La victoria estratégica&#039;&#039;, pp. 476-477.&lt;br /&gt;
Archivo:Posiciones junio 1958 sierra maestra.png|&#039;&#039;&#039;Posiciones iniciales&#039;&#039;&#039;. Fuente: Castro, F., 2010, &#039;&#039;La victoria estratégica&#039;&#039;, pp. 480-481.&lt;br /&gt;
Archivo:Maniobras F-F.png|&#039;&#039;&#039;Maniobras del ejército batistiano&#039;&#039;&#039;. Fuente: Castro, F., 2010, &#039;&#039;La victoria estratégica&#039;&#039;, pp. 478-479.&lt;br /&gt;
Archivo:Reagrupación del ejército rebelde ante la ofensiva.png|&#039;&#039;&#039;Reagrupación de Ejército Rebelde ante la ofensiva batistiana&#039;&#039;&#039;. Fuente: Castro, F., 2010, &#039;&#039;La victoria estratégica&#039;&#039;, pp. 482-483.&lt;br /&gt;
Archivo:Posición del Ejército Rebelde luego de reagruparse ante la ofensiva F-F.png|&#039;&#039;&#039;Posición del Ejército Rebelde luego de reagruparse ante la ofensiva&#039;&#039;&#039;. Fuente: Castro, F., 2010, &#039;&#039;La victoria estratégica&#039;&#039;, pp. 484-485.&lt;br /&gt;
Archivo:Comienza la operación FF.png|&#039;&#039;&#039;Primera acción de la ofensiva F-F. 25 de mayo de 1958&#039;&#039;&#039;. Fuente: Castro, F., 2010, &#039;&#039;La victoria estratégica&#039;&#039;, pp. 486-487.&lt;br /&gt;
&amp;lt;/gallery&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Junio ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Junio 28-30&#039;&#039;&#039;: Primera batalla de Santo Domingo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Julio ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Julio 11-21&#039;&#039;&#039;: [[Batalla de El Jigüe|&amp;lt;big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;Batalla de El Jigüe&#039;&#039;&#039;&amp;lt;/big&amp;gt;]]. La victoria del Ejército Rebelde indica la derrota de la ofensiva del ejército y constituye el punto culminante en la guerra. El Ejército Rebelde planifica una contraofensiva.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Julio 20&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;[[Radio Rebelde]]&#039;&#039; trasmite el texto del [[Pacto de Caracas]], firmado por [[Fidel Castro]] en nombre del [[Movimiento 26 de Julio]] y una amplia gama de otras fuerzas de oposición. El documento llama a una insurrección popular armada y por el cese del apoyo norteamericano a Batista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Del rechazo de la ofensiva al triunfo revolucionario ==&lt;br /&gt;
&amp;lt;big&amp;gt;21 de julio de 1958 - 1 de enero de 1959&amp;lt;/big&amp;gt;&amp;lt;blockquote&amp;gt;Derrotada la ofensiva, se encarga a Camilo Cienfuegos, con la Columna n° 2, y al autor de estas líneas, con la Columna n° 8 Ciro Redondo, el cruzar la provincia de Camagüey, establecerse en Las Villas, cortar las comunicaciones del enemigo, Camilo debía luego seguir su avance para repetir la hazaña del héroe cuyo nombre lleva su columna, Antonio Maceo: la invasión total de Oriente a Occidente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La guerra muestra en este momento una nueva característica; la correlación de fuerzas se vuelva hacia la Revolución, dos pequeñas columnas de ochenta y ciento cuarenta hombres, cruzarán durante mes y medio los llanos de Camagüey, constantemente cercados o acosados por un ejército que moviliza miles de soldados, llegarán a Las Villas e iniciarán la tarea de cortar en dos la Isla.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Agosto ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Agosto 6&#039;&#039;&#039;: [[Batalla de Las Mercedes]]&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Agosto 21&#039;&#039;&#039;: [[Camilo Cienfuegos]] dirige la Columna Invasora No. 2 hacia el ex­tremo occidental de Cuba.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Agosto 31&#039;&#039;&#039;: [[Ernesto &amp;quot;Che&amp;quot; Guevara|Guevara]] dirige la Columna Invasora No. 8, desde la Sierra Maes­tra hacia la zona central de Cuba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Septiembre ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Septiembre 7&#039;&#039;&#039;: La columna de [[Ernesto &amp;quot;Che&amp;quot; Guevara|Guevara]] llega a la provincia de Camagüey.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Septiembre 9&#039;&#039;&#039;: La Columna Invasora No. 8 es emboscada por las tropas del go­bierno en La Federal.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Septiembre 14&#039;&#039;&#039;: La columna de [[Ernesto &amp;quot;Che&amp;quot; Guevara|Guevara]] se enfrenta al ejército en Cuatro Compa­ñeros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Octubre ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Octubre 10&#039;&#039;&#039;: El Ejército Rebelde promulga la Ley Número 3 de la Sierra Maes­tra. Se les otorga a los campesinos -arrendatarios, colonos y precaris­tas- derecho sobre las tierras que trabajan.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Octubre 16&#039;&#039;&#039;: La columna de [[Ernesto &amp;quot;Che&amp;quot; Guevara|Guevara]] establece un campamento en las monta­ñas del Escambray en Las Villas.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Octubre 26&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;[[Biblioteca:A las fuerzas revolucionarias de la Zona Norte de Las Villas|A las fuerzas revolucionarias de la Zona Norte de Las Villas]]&#039;&#039; por [[Camilo Cienfuegos]].&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Octubre 26-27&#039;&#039;&#039;: La Columna Invasora No. 8 captura el cuartel del ejército en Güinía de Miranda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Noviembre ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Noviembre 3&#039;&#039;&#039;: El régimen de Batista sostiene elecciones generales, intentando darle fachada de legalidad a la dictadura. El Movimiento 26 de Julio llama a boicotear, y el ausentismo por parte de los votantes es masivo. Declaran a Andrés Rivero Agüero -el candidato de Batista- presidente electo.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Noviembre 8&#039;&#039;&#039;: [[Ernesto &amp;quot;Che&amp;quot; Guevara|Guevara]] emite el decreto de reforma agraria en el Escambray.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Noviembre 20-30&#039;&#039;&#039;: Como un primer paso en la campaña por la toma de Santiago de Cuba, las columnas del Ejército Rebelde en la Sierra Maestra derrotan a las tropas de Batista en la [[batalla de Guisa]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Diciembre ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 1&#039;&#039;&#039;: El Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario 13 de Marzo emiten el &#039;&#039;[[Pacto del Pedrero]]&#039;&#039;, llamando a la unidad de las fuerzas re­volucionarias en Las Villas.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 15-18&#039;&#039;&#039;: Batalla de Fomento -librada por la Columna Invasora No. 8- concluye con la captura de la ciudad.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 21-23&#039;&#039;&#039;: Cabaiguán sucumbe ante la Columna Invasora No. 8.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 23&#039;&#039;&#039;: Placetas cae ante la columna de [[Ernesto &amp;quot;Che&amp;quot; Guevara|Guevara]].&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 26&#039;&#039;&#039;: La Columna Invasora No. 8 libera Remedios y Caibarién.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 28&#039;&#039;&#039;: Entrevista de [[Fidel Castro]] con Eulogio Cantillo, ayudante general del ejército de la tiranía.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 29&#039;&#039;&#039;: Rebeldes al mando de [[Ernesto &amp;quot;Che&amp;quot; Guevara|Guevara]] lanzan ataque contra Santa Clara, capital de la provincia de Las Villas y la tercera ciudad más grande de Cuba.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Diciembre 31&#039;&#039;&#039;: [[Batalla de Yaguajay]]. El último bastión en el norte de Las Villas, cae frente a la columna de [[Camilo Cienfuegos]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &amp;lt;big&amp;gt;1959&amp;lt;/big&amp;gt; ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Enero ====&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Enero 1&#039;&#039;&#039;:&lt;br /&gt;
** Batista huye de Cuba a las 2:00 a.m., le cede el poder a una jun­ta militar.&lt;br /&gt;
** [[Batalla de Santa Clara]]. La ciudad cae frente al Ejército Rebelde.&lt;br /&gt;
** Hablando por &#039;&#039;[[Radio Rebelde]]&#039;&#039;, [[Fidel Castro]] se opone a la nueva junta y lla­ma a una huelga general por toda la nación; ordena que las columnas de [[Ernesto &amp;quot;Che&amp;quot; Guevara|Guevara]] y [[Camilo Cienfuegos|Cienfuegos]] marchen a La Habana.&lt;br /&gt;
** Ante el ultimátum rebelde, el cuartel del ejército en Santiago de Cuba se rinde.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Enero 2&#039;&#039;&#039;:&lt;br /&gt;
** Los trabajadores cubanos responden masivamente al llamado a la huelga general revolucionaria.&lt;br /&gt;
** Columnas rebeldes comandadas por [[Camilo Cienfuegos|Cienfuegos]] y [[Ernesto &amp;quot;Che&amp;quot; Guevara|Guevara]] entran a La Habana y ocupan los principales cuarteles. La junta militar se derrumba.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Enero 1-8&#039;&#039;&#039;: [[Fidel Castro]] y las principales columnas rebeldes marchan de Santiago hacia La Habana.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Enero 8&#039;&#039;&#039;: Fuerzas rebeldes al mando de [[Fidel Castro]] entran a La Habana. Concentración multitudinaria ante el cuartel de Columbia; hoy, Ciudad Li­bertad.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Portal:Historia_de_Cuba:_Lucha_revolucionaria&amp;diff=9859</id>
		<title>Portal:Historia de Cuba: Lucha revolucionaria</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Portal:Historia_de_Cuba:_Lucha_revolucionaria&amp;diff=9859"/>
		<updated>2026-02-03T04:15:28Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&amp;lt;blockquote&amp;gt;Regresar a:&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;emsp;&amp;lt;[[:Portal:Cuba|Portal sobre Cuba]]&lt;br /&gt;
&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;div class=&amp;quot;library-container&amp;quot;&amp;gt;&lt;br /&gt;
{{Tarjeta de portal|name=Ciclo del Moncada|image=Cuartel Moncada.png|portal=Historia de Cuba: Lucha revolucionaria - Ciclo del Moncada|left=-10|scale= 0.5}}&lt;br /&gt;
{{Tarjeta de portal|name=Ciclo de la Sierra |image=Sierra Maestra.jpg|portal=Historia de Cuba: Lucha revolucionaria - Ciclo de la Sierra Maestra|left=-0|top=0}}&lt;br /&gt;
&amp;lt;/div&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Heberto Norman Acosta (2016): &#039;&#039;La palabra empeñada: El exilio revolucionario cubano 1953-1956&#039;&#039;, Tomos [https://www.patrialibros.org/book/983| I] y [https://www.patrialibros.org/book/984| II], Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado: La Habana. &lt;br /&gt;
* Rolando Dávila Rodríguez (2012): &#039;&#039;Lucharemos hasta el final: Cronología&#039;&#039;, Tomos [https://www.patrialibros.org/book/985| 1955], [https://www.patrialibros.org/book/986| 1956], [https://www.patrialibros.org/book/987| 1957], [https://www.patrialibros.org/book/988| 1958], Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado: La Habana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
__SIN_TDC__&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Plantilla:Argentina&amp;diff=9854</id>
		<title>Plantilla:Argentina</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Plantilla:Argentina&amp;diff=9854"/>
		<updated>2026-01-20T19:00:51Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Navbox&lt;br /&gt;
|name  = Historia argentina&lt;br /&gt;
|title = {{Flagicon|Flag_of_Argentina.svg}} [[Historia argentina]]&lt;br /&gt;
|state    = {{{state|autocollapse}}}&lt;br /&gt;
|listclass = hlist&lt;br /&gt;
|image = &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
|group1 = [[Argentina precolonial|Época precolonial]]&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(hasta 1516)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list1 = &lt;br /&gt;
*&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
|group2 = [[Argentina colonial|Época colonial]]&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1516-1810)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list2 = {{Navbox|subgroup&lt;br /&gt;
|group1=Exploración,&amp;lt;br&amp;gt;conquista, y&amp;lt;br&amp;gt;consolidación&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1516-1566)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list1= &lt;br /&gt;
*&lt;br /&gt;
|group2=Dentro del&amp;lt;br&amp;gt;Virreinato&amp;lt;br&amp;gt;del Perú&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1566-1776)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list2= &lt;br /&gt;
* Ciclo de la mineria&lt;br /&gt;
* Comercio de contrabando&lt;br /&gt;
* Reformas borbónicas&lt;br /&gt;
|group3=Virreinato del&amp;lt;br&amp;gt;Río de la Plata&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1776-1810)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list3= &lt;br /&gt;
*&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
|group3 = Época neocolonial&amp;lt;br&amp;gt;(hegemonía inglesa)&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1810-1949)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list3 = {{Navbox|subgroup&lt;br /&gt;
|group1 = Modelo mono-&amp;lt;br&amp;gt;agroexportador&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1810-1880)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list1 = {{Navbox|subgroup&lt;br /&gt;
|group1 = [[Período de la independencia argentina|Período de la&amp;lt;br&amp;gt;Independencia]]&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1810-1820)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list1 =  {{Navbox|subgroup&lt;br /&gt;
|group1 = Proceso&amp;lt;br&amp;gt;independentista&lt;br /&gt;
|list1=&lt;br /&gt;
* [[Revolución de Mayo]] (1810)&lt;br /&gt;
* [[Primera Junta]] (1810)&lt;br /&gt;
* [[Junta Grande]] (1810-1811)&lt;br /&gt;
* [[Primer Triunvirato]] (1811-1812)&lt;br /&gt;
* [[Asamblea del Año XIII]] (1813)&lt;br /&gt;
* [[Directorio de Posadas]] (1814)&lt;br /&gt;
* [[Directorio de Alvear]] (1814)&lt;br /&gt;
* (...)&lt;br /&gt;
|group2= [[Guerras civiles argentinas|Guerras&amp;lt;br&amp;gt;civiles]]&lt;br /&gt;
|list2 = &lt;br /&gt;
* [[Guerra entre Artigas y el Directorio]] (1814-1820)&lt;br /&gt;
* [[Primer federalismo cordobés]]&lt;br /&gt;
* [[Sublevaciones autonomistas de Borges]] (1815-1816)&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
|group2 = [[Período de las autonomías provinciales en Argentina|Autonomías&amp;lt;br&amp;gt;Provinciales]]&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1820-1852)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list2 = {{Navbox|subgroup&lt;br /&gt;
|group1= [[Guerras civiles argentinas|Guerras&amp;lt;br&amp;gt;civiles]]&lt;br /&gt;
|list1 = &lt;br /&gt;
* [[Anarquía del Año XX]] (1819-1823)&lt;br /&gt;
*[[Primera guerra entre unitarios y federales en el interior]] (1826-1827)&lt;br /&gt;
* [[Segunda guerra entre unitarios y federales en el interior]] (1828-1831)&lt;br /&gt;
* [[Guerras civiles argentinas entre 1832 y 1838]]&lt;br /&gt;
* [[Guerra Grande]] (1839-1852)&lt;br /&gt;
* [[Guerra civil argentina entre 1848 y 1856]]&lt;br /&gt;
|group2= Guerras&amp;lt;br&amp;gt;internacionales&lt;br /&gt;
|list2 = &lt;br /&gt;
* [[Guerra del Brasil]] (1825-1828)&lt;br /&gt;
* [[Guerra Grande]] (1839-1852)&lt;br /&gt;
* [[Guerra Platina]] (1851-1852)&lt;br /&gt;
|group3= Economía&lt;br /&gt;
|list3 = &lt;br /&gt;
* [[Ciclo del cuero (Economía argentina)|Ciclo del cuero]]&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
|group3 = [[Período de la organización nacional argentina|Organización&amp;lt;br&amp;gt;Nacional]]&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1852-1880)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list3 = {{Navbox|subgroup&lt;br /&gt;
|group1=Presidencias&lt;br /&gt;
|list1=&lt;br /&gt;
* [[Urquiza]] (1854-1860)&lt;br /&gt;
* [[B. Mitre]] (1862-1868)&lt;br /&gt;
* [[D. F. Sarmiento]] (1868-1874)&lt;br /&gt;
* [[Avellaneda]] (1874-1880)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
|group2=[[Guerras civiles argentinas|Guerras&amp;lt;br&amp;gt;civiles]]&lt;br /&gt;
|list2=&lt;br /&gt;
* [[Guerra entre la Confederación Argentina y el Estado de Buenos Aires]] (1852-1862)&lt;br /&gt;
* [[Revolución de los Colorados]] (1866-1867)&lt;br /&gt;
* [[Rebelión jordanista]] (1870-1876)&lt;br /&gt;
* [[Enfrentamientos entre liberales y autonomistas en la Argentina]] (1868-1880)&lt;br /&gt;
|group3= Guerras&amp;lt;br&amp;gt;internacionales&lt;br /&gt;
|list3 = &lt;br /&gt;
* [[Guerra de la Triple Alianza]] (1864-1870)&lt;br /&gt;
|group4= Economía&lt;br /&gt;
|list4 = &lt;br /&gt;
* [[Ciclo de la lana (Economía argentina)|Ciclo de la lana]] (1850-1880)&lt;br /&gt;
* Primera ola de inversiones extranjeras (1862-1875)&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
}} &lt;br /&gt;
|group2 = [[Modelo agroexportador (Argentina)|Modelo&amp;lt;br&amp;gt;agroexportador]]&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1880-1930)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list2 = {{Navbox|subgroup&lt;br /&gt;
|group1 = [[República Conservadora|República&amp;lt;br&amp;gt;Conservadora]]&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1880-1916)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list1 = {{Navbox|subgroup&lt;br /&gt;
|group1 = Presidencias&lt;br /&gt;
|list1= * [[J. A. Roca]] (1880-1886)&lt;br /&gt;
* [[M. J. Celman]] (1886-1890)&lt;br /&gt;
* [[Carlos Pellegrini]] (1890-1892)&lt;br /&gt;
* [[Luis Sáenz-Peña]] (1892-1895)&lt;br /&gt;
* [[J. E. Uriburu]] (1895-1898)&lt;br /&gt;
* [[J. A. Roca]] (1898-1904)&lt;br /&gt;
* [[Manuel Quintana]] (1904-1906)&lt;br /&gt;
* [[J. F. Alcorta]] (1906-1910)&lt;br /&gt;
* [[Roque Sáenz-Peña]] (1910-1914)&lt;br /&gt;
* [[Victorino de la Plaza]] (1914-1916)&lt;br /&gt;
|group2 = Guerras&lt;br /&gt;
|list2= * [[Conquista del Desierto]] (1878-1885)&lt;br /&gt;
* [[Conquista del Chaco]] (1870-1917)&lt;br /&gt;
|group3 = Economía&lt;br /&gt;
|list3= &lt;br /&gt;
* Segunda ola de inversiones extranjeras (1881-1890)&lt;br /&gt;
* Crisis de 1890&lt;br /&gt;
* Recuperación (1890-1903)&lt;br /&gt;
* Tercera ola de inversiones extranjeras (1903-1914)&lt;br /&gt;
* Crisis de 1913&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
|group2 = [[Primeras presidencias radicales|Primeras&amp;lt;br&amp;gt;presidencias&amp;lt;br&amp;gt;radicales]]&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1916-1930)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list2 = {{Navbox|subgroup&lt;br /&gt;
|group1=Presidencias&lt;br /&gt;
|list1= &lt;br /&gt;
* [[H. Yrigoyen]] (1916-1922)&lt;br /&gt;
* [[M. T. de Alvear]] (1922-1928)&lt;br /&gt;
* [[H. Yrigoyen]] (1928-1930)&lt;br /&gt;
|group2=Economía&lt;br /&gt;
|list2= &lt;br /&gt;
* Recuperación de posguerra&lt;br /&gt;
* Crisis de 1930&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
|group3 = Industrialización&amp;lt;br&amp;gt;intermitente&amp;lt;br&amp;gt;e incompleta&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;1/2: (1930-1949)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list3 = {{Navbox|subgroup&lt;br /&gt;
|group1 = [[Década Infame|Década&amp;lt;br&amp;gt;Infame]]&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1930-1943)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list1 = {{Navbox|subgroup&lt;br /&gt;
|group1=Presidencias&lt;br /&gt;
|list1=&lt;br /&gt;
*[[Uriburu]] (1930-1932) &lt;br /&gt;
*[[Justo]] (1932-1938)&lt;br /&gt;
*[[Marcelino Ortiz]] (1938-1944)&lt;br /&gt;
*[[Ramón S. Castillo]] (1942-1943)&lt;br /&gt;
|group2=Economía&lt;br /&gt;
|list2=&lt;br /&gt;
* [[Pacto Roca-Runciman]] (1933)&lt;br /&gt;
}} &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
|group2 = [[Revolución del 43|Revolución&amp;lt;br&amp;gt;del 43]]&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1943-1946)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list2 = {{Navbox|subgroup&lt;br /&gt;
|group1=Presidencias&lt;br /&gt;
|list1=&lt;br /&gt;
* [[Pedro Pablo Ramírez]] (1943-1944)&lt;br /&gt;
* [[Edelmiro Julián Farrell]] (1944-1946)&lt;br /&gt;
|group2=Economía&lt;br /&gt;
|list2=&lt;br /&gt;
* &lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
|group3 = [[Primer peronismo|Primer&amp;lt;br&amp;gt;peronismo]]&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;1/2: (1946-1949)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list3 = &lt;br /&gt;
* &lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
|group4 = Época neocolonial&amp;lt;br&amp;gt;(hegemonía&amp;lt;br&amp;gt;estadounidense)&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1949-presente)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list4 = {{Navbox|subgroup&lt;br /&gt;
|group1 = Industrialización&amp;lt;br&amp;gt;intermitente&amp;lt;br&amp;gt;e incompleta&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;2/2: (1949-1976)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list1 = {{Navbox|subgroup&lt;br /&gt;
|group1 = [[Primer peronismo|Primer&amp;lt;br&amp;gt;peronismo]]&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;2/2: (1949-1955)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list1 = &lt;br /&gt;
* &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
|group2 = [[&amp;quot;Revolución Libertadora&amp;quot;|&amp;quot;Revolución&amp;lt;br&amp;gt;Libertadora&amp;quot;]]&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1955-1958)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list2 = {{Navbox|subgroup&lt;br /&gt;
|group1=Presidencias&lt;br /&gt;
|list1 =&lt;br /&gt;
*[[E. Leonardi]] (1955)&lt;br /&gt;
*[[Aramburu]] (1955-1958)&lt;br /&gt;
|group2=Economía&lt;br /&gt;
|list2 =&lt;br /&gt;
*&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
|group3 =Gobierno de&amp;lt;br&amp;gt;A. Frondizi&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1958-1962)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list3 =&lt;br /&gt;
* &lt;br /&gt;
|group4 =Gobierno de&amp;lt;br&amp;gt;Guido&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1962-1963)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list4 =&lt;br /&gt;
* &lt;br /&gt;
|group5 =Gobierno de&amp;lt;br&amp;gt;A. Illia&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1963-1966)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list5 =&lt;br /&gt;
* &lt;br /&gt;
|group6 =&amp;quot;Revolución&amp;lt;br&amp;gt;Argentina&amp;quot;&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1966-1973)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list6 ={{Navbox|subgroup&lt;br /&gt;
|group1=Presidencias&lt;br /&gt;
|list1 =&lt;br /&gt;
* [[Onganía]] (1966-1970)&lt;br /&gt;
* [[Levingston]] (1970-1971) &lt;br /&gt;
* [[Lanusse]] (1971-1973)&lt;br /&gt;
|group2 = Sucesos&lt;br /&gt;
|list2 = &lt;br /&gt;
* [[Ocampazo]] (enero-abril de 1969)&lt;br /&gt;
* [[Correntinazo]] (mayo de 1969)&lt;br /&gt;
* [[Primer Rosariazo]] (mayo de 1969)&lt;br /&gt;
* [[Salteñazo]] (mayo de 1969)&lt;br /&gt;
* [[Primer Cordobazo]] (mayo de 1969)&lt;br /&gt;
* [[Primer Tucumanazo]] (mayo de 1969)&lt;br /&gt;
* [[Segundo Rosariazo]] (septiembre de 1969)&lt;br /&gt;
* [[Cipolletazo]] (septiembre-octubre de 1969)&lt;br /&gt;
* [[Choconazo]] (febrero-marzo 1970)&lt;br /&gt;
* [[Segundo Tucumanazo]] (noviembre de 1970)&lt;br /&gt;
* [[Catamarqueñazo]] (noviembre de 1970)&lt;br /&gt;
* [[Segundo Cordobazo o Viborazo]] (marzo de 1971)&lt;br /&gt;
* [[Casildazo]] (marzo de 1971)&lt;br /&gt;
* [[Jujeñazo]] (abril de 1971)&lt;br /&gt;
* [[Rawsonazo]] (marzo de 1972)&lt;br /&gt;
* [[Mendozazo]] (abril de 1972)&lt;br /&gt;
* [[Quintazo]] (junio de 1972)&lt;br /&gt;
* [[Rocazo]] (julio de 1972)&lt;br /&gt;
* [[Animanazo]] (julio de 1972) &lt;br /&gt;
* [[Trelewazo]] (octubre de 1972)&lt;br /&gt;
|group3= Economía&lt;br /&gt;
|list3=&lt;br /&gt;
* &lt;br /&gt;
}} &lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
|group7 =Segundo&amp;lt;br&amp;gt;Peronismo&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;1/2:(1973-1975)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list7 ={{Navbox|subgroup&lt;br /&gt;
|group1=Presidencias&lt;br /&gt;
|list1 =&lt;br /&gt;
* [[Cámpora]] (1973) &lt;br /&gt;
* [[Lastriti]] (1973)&lt;br /&gt;
* [[J. D. Perón]] (1973-1974)&lt;br /&gt;
* [[Isabel Perón]] (1974-1976)&lt;br /&gt;
|group2 = Sucesos y&amp;lt;br&amp;gt;lucha de clases&lt;br /&gt;
|list2 = &lt;br /&gt;
* [[Masacre de Ezeiza]]&lt;br /&gt;
* [[Triple A]]&lt;br /&gt;
|group3= Economía&lt;br /&gt;
|list3=&lt;br /&gt;
* [[Plan Trienal para la Reconstrucción y la Liberación Nacional]] (1973-1977) (hasta el 75)&lt;br /&gt;
}} &lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
|group2 = Consenso&amp;lt;br&amp;gt;neoliberal&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1976-2001)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list2 = {{Navbox|subgroup&lt;br /&gt;
|group1= Segundo&amp;lt;br&amp;gt;Peronismo&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;2/2:(1975-1976)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list1 = &lt;br /&gt;
* [[Rodrigazo]] (1975)&lt;br /&gt;
|group2= Dictadura&amp;lt;br&amp;gt;Militar&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1976-1983)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list2 = &lt;br /&gt;
*&lt;br /&gt;
|group3= Gobierno de&amp;lt;br&amp;gt;Raúl Alfonsín&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1983-1989)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list3 = &lt;br /&gt;
*&lt;br /&gt;
|group4= Gobierno de&amp;lt;br&amp;gt;Carlos Menem&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1989-1999)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list4 = &lt;br /&gt;
*&lt;br /&gt;
|group5= Gobierno de&amp;lt;br&amp;gt;F. de la Rúa&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(1999-2001)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list5 = &lt;br /&gt;
*&lt;br /&gt;
|group6= Crisis&amp;lt;br&amp;gt;del 2001&lt;br /&gt;
|list6 = &lt;br /&gt;
*&lt;br /&gt;
|group7= Gobierno de&amp;lt;br&amp;gt;E. Duhalde&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(2002-2003)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list7 = &lt;br /&gt;
*&lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
|group3 = Neoliberalismo&amp;lt;br&amp;gt;cuestionado&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(2001-presente)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list3 = {{Navbox|subgroup&lt;br /&gt;
|group1=Gobierno de&amp;lt;br&amp;gt;N. Kirchner&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(2003-2007)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list1 =&lt;br /&gt;
* &lt;br /&gt;
|group2=Gobiernos de&amp;lt;br&amp;gt;C. F. de Kirchner&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(2007-2015)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list2 =&lt;br /&gt;
* &lt;br /&gt;
|group3=Gobierno de&amp;lt;br&amp;gt;M. Macri&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(2015-2019)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list3 =&lt;br /&gt;
* &lt;br /&gt;
|group4=Gobierno de&amp;lt;br&amp;gt;A. Fernández&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(2019-2023)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list4 =&lt;br /&gt;
* &lt;br /&gt;
|group5=Gobierno de&amp;lt;br&amp;gt;J. Milei&amp;lt;br&amp;gt;&amp;lt;small&amp;gt;(2023-presente)&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
|list5 =&lt;br /&gt;
* &lt;br /&gt;
}} &lt;br /&gt;
}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
}}&amp;lt;noinclude&amp;gt;&lt;br /&gt;
[[Category:Navboxes|{{PAGENAME}}]]&lt;br /&gt;
&amp;lt;/noinclude&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_estrategia_del_Moncada:_entrevista_con_la_televisi%C3%B3n_Sueca&amp;diff=9851</id>
		<title>Biblioteca:La estrategia del Moncada: entrevista con la televisión Sueca</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_estrategia_del_Moncada:_entrevista_con_la_televisi%C3%B3n_Sueca&amp;diff=9851"/>
		<updated>2026-01-10T22:26:51Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{#ev:&lt;br /&gt;
service=YouTube|&lt;br /&gt;
id=https://youtu.be/HpUeZKuQejs|&lt;br /&gt;
alignment=center}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;{{Library work|titulo=La estrategia del Moncada:&amp;lt;br&amp;gt;entrevista con la televisión sueca|imagen=Fidel_Castro_High_Res_Image.png|autor=Fidel Castro|tipo=Entrevista|escrito en=|editora=Revista Cuba Internacional|lugar_de_publicacion=Santiago de Cuba|fecha_de_edicion=2 de diciembre de 1977|fuente=http://www.fidelcastro.cu/es/entrevistas/la-estrategia-del-moncada-entrevista-con-la-television-sueca}}&lt;br /&gt;
Por primera vez en forma impresa &#039;&#039;Cuba Internacional&#039;&#039; ofrece una amplia selección de las conversaciones en las que Fidel Castro narra su propia evolución política y hace interesantes declaraciones sobre las acciones históricas de las que fue promotor y guía. El Presidente del Consejo de Estado cubano realizó un recorrido por las zonas orientales del país donde hace más de veinte años tuvieron lugar los hechos que dieron origen a la Revolución. En el antiguo cuartel Moncada, la playa Las Coloradas, las regiones serranas del Pico Turquino y La Plata, Fidel habló extensamente con los periodistas suecos que le acompañaban, los que filmaron para la televisión de su país el diálogo, cuyos fragmentos más importantes se reproducen en esta edición, que da inicio al año en que se conmemora el 25 aniversario del asalto al cuartel Moncada.  &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== &#039;&#039;&#039;I Los orígenes&#039;&#039;&#039; ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;La conciencia del hombre se puede elevar por encima de sus intereses de clase&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante, usted ayer en la Granja Siboney nos habló de su formación ideológica, de su evolución ideológica y política en tiempos de la Universidad. Yo quería hacerle una pregunta un poco anterior a eso, es decir, ¿cómo ha pasado de ese tipo de educación que usted recibió en ese tipo de familia hasta esa evolución ideológica, porque en ese discurso a los intelectuales que usted hizo, usted utilizó una imagen muy fuerte, muy viva, que decía que la educación burguesa era como un molino de piedra, que casi lo podía triturar a uno mentalmente para siempre? Eso me llamó mucho la atención, queríamos preguntarle algo sobre eso.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;CMDTE. EN JEFE FIDEL CASTRO:&#039;&#039;&#039; En realidad, mi procedencia... Yo nazco en el seno de una familia de terratenientes, pero no tenía una estirpe de terratenientes. ¿Qué quiere decir esto? Mi padre era un campesino español de familia muy modesta, que viene a Cuba a principios de siglo como emigrante español.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Comienza a trabajar en condiciones difíciles. Era un hombre emprendedor, se fue destacando, llegó a ocupar cierta posición dirigente en los trabajos de principios de siglo. Fue acumulando algún dinero y fue adquiriendo algunas tierras. Es decir, tuvo éxito en los negocios y llegó a ser propietario de unas cantidades de tierra, si mal no recuerdo alrededor de mil hectáreas. Cosa no muy difícil en los primeros tiempos de la República. Después arrendó otras tierras. Y cuando yo nazco, realmente nazco en el seno de una familia que pudiéramos llamar terrateniente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, por otro lado, mi madre era una campesina muy humilde, muy pobre. Por eso no existían las tradiciones de lo que pudiéramos llamar una oligarquía en el seno de mi familia. Pero no obstante, objetivamente, la posición social nuestra en ese momento era de una familia que tenía recursos económicos relativamente abundantes. Era propietaria de tierra y tenía todas las comodidades -pudiéramos decir- y los privilegios propios de una familia terrateniente en nuestro país.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La educación mía en los primeros años, los primeros meses casi pudiéramos decir... Yo aprendo a leer y a escribir en la escuela pública del lugar donde nací, en pleno campo. Después me llevaron a Santiago de Cuba cuando apenas tenía 5 ó 6 años. Pasé trabajo, pasé hambre; pasé hambre a pesar de que mi familia remuneraba la pensión donde yo estaba en Santiago de Cuba, pero por una serie de circunstancias, éramos un grupo relativamente numeroso de muchachos allí, pasamos bastante trabajo en ese período.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Es decir, que no tuvo una infancia privilegiada realmente.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Cuando estaba en mi casa sí, cuando me trasladaron a Santiago no. Puedo decir así que pasé hambre, que me quedé prácticamente descalzo, que tenía yo mismo que coser mis zapatos cuando se me rompían.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Eso explica muchas cosas.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Y estuve en esa situación algo más de un año. Se puede decir que en esa ocasión conocí la pobreza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Puede haber influido eso en mí? Realmente no sé, no puedo asegurarlo. Después de eso ingresé... Me enviaron a una escuela privada de Santiago de Cuba que era regida por una orden religiosa, los Hermanos La Salle. Ahí estuve aproximadamente cinco grados. Después me mandaron a una escuela de los jesuitas. Y así hice la enseñanza primaria, y toda, la enseñanza preuniversitaria en escuelas de ese tipo. Eran escuelas de familias relativamente privilegiadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, ciertos factores contribuyeron a desarrollar en mí un cierto espíritu de rebeldía. Pudiéramos decir que me rebelé en primer término contra las  condiciones injustas en la casa de la familia donde me llevaron a los 5 años. En las propias escuelas a donde me enviaron sentí también un impulso de rebeldía contra ciertas injusticias en la escuela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos decir que durante el período de mi infancia, aproximadamente tres veces sentí la sensación de cosas que me parecían injustas y que estimularon en mí un sentimiento de rebeldía. Esos factores pudieron haber contribuido a desarrollar un carácter relativamente rebelde. Ese espíritu de rebeldía puede haberse manifestado también después en mi vida ulterior.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis relaciones sociales de muchacho, en las vacaciones en la escuela, eran con los niños muy pobres del lugar donde yo vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante, ¿usted querría desarrollar más ese punto?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Puedo decir que a pesar de la situación económica de mi familia, siempre -en el campo donde yo nací me relacioné con los hijos de las familias más humildes, porque no había una tradición aristocrática en mi familia. Tercero, que el proceso de mi niñez y mi adolescencia me llevó más de una vez a adoptar una actitud de oposición y de rebeldía contra cosas que creía que eran injustas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque recibimos esa educación propia de esos colegios particulares, también hubo en la formación nuestra, la preeminencia de ciertos principios de rectitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, en toda esa fase de mi vida tal vez se fue desarrollando un carácter, se fue desarrollando un espíritu, pero no adquirí ninguna conciencia política. La conciencia política que me ayudó a interpretar la vida, me ayudó a interpretar el mundo, me ayudó a interpretar la sociedad y me ayudó a interpretar la historia, la adquirí como estudiante universitario. Principalmente, cuando entré en contacto con la literatura marxista, que ejerció en mí una extraordinaria influencia, y me ayudó a comprender las cosas que de otra forma no habría comprendido jamás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De modo que, yo puedo decir que la conciencia política mía la adquirí por estudio, por análisis, por observación; no por origen de clase. Pero no creo de ninguna manera que el origen de clase sea un factor insuperable, creo que la conciencia del hombre se puede elevar por encima de su origen de clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== &#039;&#039;&#039;II EL MONCADA&#039;&#039;&#039; ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Del cuartel a la montaña&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
Escogimos este lugar, porque nosotros teníamos que buscar un punto donde concentrar el personal antes del ataque del Moncada, entonces estudiamos las distintas direcciones. Y buscando, encontramos esta casa, con una pequeña parcela de terreno, que la alquilaban. Y entonces, analizados todos los factores, decidimos escoger esta casa, que estaba a unos cuantos kilómetros del cuartel por una carretera, bastante directo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se alquiló la casa, pero teníamos que buscar algún elemento para disfrazar esto. El plan que hicimos fue simular una granja avícola, por eso ustedes ven algunas de estas instalaciones, que parecen instalaciones para la avicultura, pero que en realidad servirían para esconder los automóviles. Entonces algunos meses antes alquilamos esta casa. Se preparó con algunas cosas adicionales bajo el pretexto de que era una granja avícola.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Tengo entendido que estaba cerca la casa de uno de los militares batistianos, que eso disminuía, de cierta manera, la sospecha.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Es posible. Pero no fue ese el factor principal: el factor principal es que estaba aislada, que estaba en esta carretera que conducía directamente a las proximidades del cuartel, y era uno de los lugares disponibles, porque no era fácil encontrar una casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, esta casa sirvió, primero, para concentrar las armas, y por último, para concentrar el personal. Esto había que hacerlo en condiciones de clandestinidad. Por eso había que tomar todas las medidas. Incluso había un vecino que vivía ahí, frente a esta casa, un campesino. Se hizo amistad con él y todo, pero él nunca sospechó que esta casa tenía un propósito revolucionario. Había un compañero del Movimiento que vivía en Santiago de Cuba, era el único de Santiago de Cuba, porque no queríamos reclutar personal de Santiago para disminuir los riesgos de que pudiera haber alguna indiscreción. Por eso, en Santiago sólo teníamos un cuadro que ayudó en el alquiler de esta casa; después para esta casa vino uno de los jefes del Movimiento, y se instaló aquí en Santiago de Cuba. Y durante varias semanas estuvimos concentrando las armas aquí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Pero ninguno de los asaltantes sabía realmente el objetivo hasta el último momento.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; No. La Dirección del Movimiento sí, un grupo de tres compañeros, que era una especie de ejecutivo de la Dirección del Movimiento. Y el compañero de Santiago también tenía idea del objetivo, puesto que a él se le dieron instrucciones de observar el cuartel, de hacer una exploración sobre el cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;De ahí fue de donde partieron los vehículos que fueron a atacar el cuartel.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Desde aquí, sí. Aquí se concentraron las armas. El 26 de julio era domingo, y desde el sábado por la noche se fueron concentrando aquí en esta casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿Y el recorrido es más o menos el mismo?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: El recorrido es varios kilómetros no recuerdo exactamente ahora cuántas. Esta carretera sale a una avenida, la avenida al cuartel, y tácticamente era el lugar mejor para esa operación. Y aquí se disimulaba esto con el pretexto de que se estaba fundando una granja avícola en este lugar. Y realmente todo el mundo creyó que había una granja avícola, por lo menos los pocos vecinos que estaban enfrente. Por ahí todavía vive el vecino que estaba frente a esta casa en aquellos tiempos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía algunas matas de mango… Yo no sé si después han sembrado algunas; pero en general era este el ambiente de la casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero aquí no se hizo ningún entrenamiento; aquí sólo se hizo la concentración.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Aquí no se podía hacer entrenamiento porque era muy arriesgado; el entrenamiento lo hicimos en La Habana. Aquí sólo se fueron acumulando las armas y había una sola persona en Santiago de Cuba que conocía de esta casa. A pesar de que Santiago de Cuba era una ciudad muy rebelde, muy revolucionaria, nosotros, para guardar la discreción del plan, pues no reclutamos a nadie de Santiago para el asalto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: A pesar de todo eso una de las cosas más admirables del Movimiento, que ahora refleja la historia, fue cómo se pudo mantener esa organización clandestina bajo un régimen de tal represión, una organización tan amplia.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Era muy difícil, realmente era difícil, puesto que en aquella época los revolucionarios no tenían organización, no tenían experiencia militar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Pera el 26 sí la tenía.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Bueno, nosotros… Había mucha gente organizándose en aquel período. El grupo nuestro yo creo que en aquella época reclutó más combatientes que todas las demás organizaciones. Además, era un grupo muy discreto; pero, además, no sólo era discreta par la calidad de la gente sino por el método de organización que teníamos. Estábamos organizados en células. Nadie tenía contacto, unas células con otras. El grupo de dirección era de mucha confianza, y seguíamos las reglas de la clandestinidad. Porque en aquella época había muchas elementos revolucionarios y hablaban y conversaban. Eran indiscretos. Casi todo lo que se hacía en aquella época contra Batista se sabía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y toda esa importación de armas de la gente de Prío y todo eso que se iba haciendo...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Sí. Porque la gente de Prío tenía dinero y nosotros no teníamos dinero; ellos tenían armas y nosotros no teníamos armas. Por lo tanto, nosotros teníamos que hacer las cosas con mucho cuidado. Ellos hacían propagandas con las armas. Pudiéramos decir que hacían política con las armas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿Y no pudieron conseguir de aquellas armas ustedes?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: En realidad, tratamos de conseguir un poco. Y nosotros les habíamos infiltrado la organización de ellos. Teníamos 360 hombres infiltrados en la organización de ellos, con el objetivo de tratar de tomar las armas. Pero parece que fue demasiado ambicioso nuestro plan, y en un momento dado ellos sospecharon de aquella gente un poco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero todos los hallazgos de armas que iba haciendo la policía de Batista por esa época eran...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Eran armas de ellos, del antigua gobierno, que tenía mucho dinero porque había robado mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero eran armas sembradas por ellos mismos en algunas ocasiones, por la policía, paquetes con...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: No, yo creo que no. Los dirigentes de los partidos políticos tradicionales y del gobierno que estaba en el poder, que había sido desalojado por Batista, tenían mucho dinero. Y compraron armas y pudieron introducirlas en el país por distintos procedimientos bastante ingeniosos, y las trajeron. Ellos no tenían masa, ellos no tenían combatientes; tenían dinero, tenían armas, pero no tenían hombres. Y ellos trataban de hacer un esfuerzo por reclutar gente del pueblo. Y en ese período nosotros tratamos de filtrarles algunas gentes en la organización de ellos, con el objetivo de ocupar las armas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero el Movimiento sí tenía bastantes efectivos ya en aquella época...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Bueno, nosotros llegamos a entrenar más de mil hombres. En esa época nosotros teníamos alrededor de mil 200 hombres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero aparte de los entrenados, ¿la organización era bastante amplia?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: No era tan amplia, no era muy amplia, aunque su base sí era la base de aposición y de odio al régimen de Batista. Pero los militantes, los hombres organizados  y entrenados llegaron a ser alrededor de mil 200 hombres, porque había una oposición bastante generalizada al gobierno de Batista. Muchos de ellos eran de origen ortodoxo3, muchos de los combatientes del Moncada, pero eran ya gente de extracción muy humilde; es decir, era una organización al margen de aquellos partidos políticos. Yo seleccioné la gente principalmente entre los sectores humildes del pueblo. Nuestra gente fue seleccionada en sectores humildes del pueblo, de entre los que tenían una actitud de oposición a Batista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero muchos militantes del Movimiento, tenía entendido que eran provenientes de la ortodoxia...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Eran provenientes de la ortodoxia porque era un partido popular con bastante ascendencia en el pueblo, pero un poco heterogéneo. El Partido Ortodoxo se componía principalmente de gentes humildes, obreros, campesinos  y gente de pequeña burguesía. En aquella época la alta dirección de ese partido estaba en manos de gente ya de la clase dominante, realmente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y la juventud del partido donde usted militaba...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Había una juventud combativa, pero los líderes oficiales del partido ya estaban más o menos comprometidos, no voy a decir con una posición de clase sino que estaban ya adaptándose al sistema, podemos decir. Yo organizo a la juventud de ese partido, pero aparte de la... oficial. Yo hice un trabajo en la base con los jóvenes principalmente de extracción humilde del pueblo. No había dirigentes oficiales de ese partido en la organización nuestra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Fue un trabajo político, ideológico, ya que se hizo…&#039;&#039;&#039;    &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Sí, fue un trabajo político-ideológico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Pero todavía no se hablaba de ideas socialistas en esa época.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Todavía no se hablaba de socialista en esa época. En esa época pudiéramos decir que el objetivo principal del  pueblo era el derrocamiento de Batista. Pero ya la extracción social de todas aquellas gentes que nosotros reclutamos propiciaba el adoctrinamiento político.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo menos el grupo, el pequeño grupo que trabajó en la organización del Movimiento era gente de ideas muy avanzadas. Nosotros teníamos cursos de marxismo. Y el grupo de Dirección, durante todo aquel período, estudiamos marxismo. Y pudiéramos decir que los principales dirigentes de la organización eran marxistas ya.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Dentro de una concepción marxista&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Después de la muerte o el suicidio de Chibás se fue agudizando, digamos, la diferencia entre la dirección del partido y la juventud...  &#039;&#039;&#039;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Yo puedo decir lo siguiente: Chibás era un líder carismático, de mucho apoyo popular, pero no se caracterizaba por un programa de reformas sociales profundas. Digamos que su programa en aquella época se circunscribía a algunas medidas de tipo nacionalista frente a los monopolios yanquis, y principalmente medidas contra la corrupción administrativa, contra el robo. Era un programa constitucionalista, y luchaba a favor del adecentamiento público. El programa de Chibás estaba lejos de ser un programa socialista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podíamos señalar que en aquella época ese programa respondía a las ansias de la pequeña burguesía, que ya tenía contradicciones con el imperialismo, que se resentía del exceso de explotación de los monopolios existentes en el país, y su bandera principal era la lucha contra la corrupción pública, contra el robo, contra la malversación. Pero ya dentro de la masa de ese partido había una izquierda. Podríamos decir que nosotros éramos la izquierda de ese partido. No era muy numeroso tampoco, pero estaba integrada por compañeros procedentes de la Universidad, que en la Universidad habían podido tener contacto con las ideas socialistas, con el marxismo-leninismo, y habíamos adquirido ya una conciencia política mucho más avanzada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De modo que cuando se produce la muerte de Chibás existía un gran partido de masas sin dirección. Y la dirección era una dirección reformista. Y dentro de esa masa había ya un grupo que teníamos ideas mucho más avanzadas. En dos palabras: yo en aquella época, al final de mis estudios universitarios, ya tenía una concepción marxista de la política. En el tiempo de la Universidad, mis contactos con las ideas marxistas fueron los que me hicieron adquirir a mí una conciencia revolucionaria. Ya a partir de ese momento toda la estrategia que yo elaboré políticamente estaba dentro de una concepción marxista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se produce el golpe de Estado del 10 de marzo, ya yo tenía una formación marxista. Pero nos encontramos con la situación de un país donde se produce un golpe de Estado, donde el partido que tenía más base popular era un partido que estaba mal dirigido, sin orientación. Yo tenía ya idea revolucionaria práctica, concreta, desde antes del golpe del 10 de marzo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y el PSP, el Partido Socialista Popular,&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿tenía alguna estrategia elaborada?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: El Partido Socialista era pequeño, relativamente pequeño; para la América Latina era un partido grande, pero estaba muy aislado. En aquellas circunstancias, toda la época del macartismo, del anticomunismo había logrado, digamos, bloquear al Partido Comunista. Yo no era un militante del Partido Comunista, porque por mi educación, mi origen de clase... Yo llego, a la Universidad y es en la Universidad que yo adquiero ya una conciencia revolucionaria. Adquiero una conciencia revolucionaria, pero por ese período estaba ubicado ya dentro de un partido que no era un partido marxista, sino un partido populista, podemos decir. Pero yo veo que aquel partido tiene una gran fuerza política de masas, y entonces empiezo a elaborar una estrategia para llevar a esas masas hacia una posición revolucionaria, desde antes del golpe de Estado del 10 de marzo. Ya yo tengo la idea clara de que la Revolución hay que hacerla tomando el poder y hay que tomar el poder revolucionariamente. Ya en aquella época, antes del golpe de Estado, yo adquiero esa convicción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que antes del golpe de Estado la estrategia que personalmente yo elaboraba era una estrategia de acuerdo con aquellas circunstancias. Era una época política, parlamentaria. Entonces yo estoy ya dentro de ese movimiento. Las primeras ideas de una Revolución yo las concibo incluso desde el Parlamento, pero no para hacerla a través del Parlamento. Yo pensaba utilizar el Parlamento para proponer un programa revolucionario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿Por eso se postuló usted?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Pensaba precisamente utilizar el Parlamento para proponer un programa revolucionario, y alrededor de ese  programa movilizar las masas y marchar hacia la toma revolucionaria del poder. Desde de entonces, desde entonces, ya yo ni estoy pensando en los caminos convencionales, en los caminos constitucionales desde antes del 10 de marzo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se produce el 10 de marzo, fue necesario cambiar toda aquella estrategia. Ya no había necesidad de utilizar los caminos constitucionales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿Pero el 10 de marzo se produce no tanto para impedir una revolución, sino para impedir que tomara el poder el reformismo en Cuba, o un partido más o menos progresista, o ... ?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Me parece a mí que en realidad el 10 de marzo se produce para impedir el triunfo de un partido progresista en Cuba, no para impedir el triunfo de un partido revolucionario. Esa es la realidad. Ellos tratan de impedir un movimiento progresista, pero podemos decir que históricamente crearon las condiciones para producir un movimiento revolucionario. Pero en las condiciones de Cuba, yo creo que era posible incluso promover una Revolución aun antes del 10 de marzo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes del 10 de marzo ya yo era comunista, pero el pueblo todavía no en comunista, la gran masa todavía no respondía a un pensamiento político radical, la gran masa en esa época respondía a un pensamiento político progresista, reformista, pero no era todavía un pensamiento comunista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Además, en eso influía también todo el problema del anticomunismo, del macarthismo.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Mucho, mucho, porque nosotros éramos una colonia económica y además ideológica de Estados Unidos. Pero yo adquirí esa conciencia como estudiante universitario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Armas a crédito&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante,&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿es de ese lugar exactamente de dónde se montaron aquí en los carros y en los autos que fueron?&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Por ahí hay un pozo donde guardamos las armas, porque las armas nuestras las conseguimos en las armerías, eran armas de caza: fusiles 22, calibre 22, y fusiles escopetas de caza, para cazar patos, para cazar palomas. Pero no eran armas inofensivas, puesto que nosotros compramos un gran número de escopetas automáticas, para las cuales adquirimos cartuchos no para cazar patos, sino para cazar venados y para cazar jabalíes. Es decir que, como armas, no eran armas inofensivas realmente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Batista se sentía tan seguro que en aquella época funcionaban las armerías y las tiendas de armas. Ellos se sentían muy seguros dentro de su poder militar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero armas de guerra no había.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: No, no había armas de guerra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, pero nosotros por lo menos algunas armas eficientes podíamos adquirir, y las adquirimos legalmente, legalmente adquirimos las armas nuestras. Nosotros teníamos unos compañeros que estaban disfrazados de cazadores y de gente burguesa, y entonces tenían sus carnés, y ellos compraron en las armerías.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay que decir que fue tan eficiente el trabajo que conseguimos que las armerías nos dieran crédito, y  las últimas armas las compramos a crédito casi todas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y luego las metieron en un pozo aquí.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: La mayor parte vinieron el día antes aquí el viernes, víspera del 26 de Julio, compramos la mayor parte de las armas, y se trasladaron en ómnibus, en tren, para acá. Armas de guerra propiamente, teníamos unos 3 ó 4 fusiles. Nuestras armas eran fusiles calibre 22, o calibre 12; escopetas automáticas, una sola ametralladora, que teníamos un M-3, que se utilizaba de entrenamiento en la Universidad, porque nosotros utilizamos mucho la Universidad para entrenar a la gente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero luego tuvieron que salir de ahí llegado el momento no entendí.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: En esa época había muchas rivalidades entre las organizaciones juveniles. Los estudiantes en aquella época, muchos de ellos, pensaban que ellos eran los herederos de las tradiciones revolucionarias; pero nuestro movimiento había conquistado el apoyo de unos cuantos cuadros universitarios, y ellos nos facilitaron la Universidad para el entrenamiento de nuestra gente. Es decir, nuestro movimiento era popular, no era universi-tario; pero algunos compañeros en la Universidad, principalmente Pedrito Miret; que hoy es del Buró Político, que era el responsable de entrenamiento en la Universidad... Ellos entrenaban a todo el mundo, pero entonces nosotros logramos la adhesión de algunos de esos compañeros que trabajaban allí, esencialmente Pedrito Miret, y utilizamos la Universidad para entrenar a nuestra gente, que era de extracción popular, no universitaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante, ¿y entonces de aquí salieron?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Aquí concentramos las armas y aquí concentramos el personal que iba a atacar el cuartel Moncada. Ciento treinta y cinco hombres se reunieron aquí en la madrugada del día 26 de julio, mientras otro grupo estaba en la zona de Bayamo. Porque militarmente nosotros pensábamos tomar el Moncada y Bayamo, para tener una vanguardia organizada en la dirección principal del contraataque posible de Batista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante, ¿pero la estrategia del Moncada era tomar ese campamento para armar luego al pueblo y seguir una guerra?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Nosotros pensábamos ocupar las armas del campamento, pensábamos hacer un llamamiento a la huelga general de todo el pueblo, partiendo de la situación de descontento y de odio hacia Batista, y pensábamos utilizar las estaciones nacionales de radio para un llamamiento a la huelga general. Si no se lograba la paralización del país, el objetivo nuestro era después ir hacia las montañas para librar una guerra irregular en las montañas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Los azares de la historia&#039;&#039;&#039;   ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Así que el plan de la guerrilla ya lo tenía elaborado.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Tenía dos variantes. Una, tratar de provocar un levantamiento nacional para el derrocamiento de Batista. Caso de no lograrse el levantamiento nacional, o  en  el caso de que Batista pudiera reaccionar con fuerzas superiores y atacarnos aquí en Santiago de Cuba, la idea nuestra era, con las armas del cuartel Moncada, marchar a las montañas y librar la guerra irregular en las montañas. Fue exactamente lo que hicimos tres años después. La estrategia que elaboramos para el Moncada fue la misma que nos condujo después a la victoria, sólo que en la segunda ocasión no comenzamos por el Moncada, sino comenzamos por la Sierra. Hicimos la guerra en la Sierra, y al final liquidamos a Batista con esa misma estrategia en esencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De modo que la estrategia del Moncada fue la estrategia que seguimos -en rasgos generales- después, y con la cual derrocamos a Batista. Pero no fue en ese momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, estoy convencido de que si hubiéramos podido tomar el cuartel y ocupar las armas, y hubiéramos iniciado en ese entonces la guerra contra Batista, habríamos liquidado a Batista antes. Ahora, habría que ver si la correlación de fuerzas en 1953...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo pienso que si hubiéramos liquidado a Batista en 1953, el imperialismo nos habría aplastado; porque entre 1953 y 1959 se produjo en el mundo un cambio en la correlación de fuerzas muy importante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: La guerra fría estaba todavía en pleno auge.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Y el estado soviético era todavía relativamente débil en esa época. Y hay que ver que a nosotros nos ayudó decisivamente el Estado soviético, que en 1953 no lo habría podido hacer. Esa es mi opinión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es decir, un triunfo en 1953 posiblemente habría sido frustrado después por el imperialismo. Pero seis años más tarde, era el momento preciso, muy ajustado, en que un cambio en la correlación de fuerzas del mundo nos permitía a nosotros sobrevivir. Tal vez en 1953 no habríamos sobrevivido, si hubiésemos triunfado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Se hubiesen radicalizado y...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Pero habiendo triunfado en 1959, hubo una oportunidad de sobrevivir. Esa es mi apreciación.    &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Una oportunidad.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí, sí, una oportunidad.     &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Eso es significativo, que usted diga una oportunidad; porque real-mente fue bastante estrecha para...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; ¿Qué habríamos podido hacer en 1953? Habríamos triunfado, habríamos llevado a cabo el programa revolucionario que entonces habíamos concebido, ese programa habría desatado la agresión imperialista, y nos habrían aplastado. De modo que si la Revolución triunfa en 1953 no habría podido sobrevivir. Esos son los azares de la historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Elemento sorpresa ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Bien, Comandante, ¿podemos seguir con usted?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Hacemos lo que ustedes quieran. ¿Quiere que le enseñe las armas aquí? Venga. Ese es el único fusil M-1 que teníamos, la única arma de guerra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta es una selección del grupo de armas que nosotros utilizamos. Esta es la única arma de guerra que había, un fusil M-1, que era de la Universidad. Entrenábamos allí en la Universidad con ese fusil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De este fusil teníamos 3, pero este es un fusil de la época de Buffalo BiIl más o menos, un fusil 44. El grueso de nuestras armas eran de este tipo de escopetas, calibre 12, calibre 16 y fusiles de 22 milímetros. Con estas armas... Estas las compramos en armerías todas. Pero yo diría que eran armas eficientes, eran fusiles automáticos, y éstos también eran automáticos, que tenían cartuchos especiales que había comprado. Y pienso que son armas eficientes, aún hoy pienso que son armas eficientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Claro, no teníamos ninguna bazooka, ningún cañón antitanque, ningún mortero. Habría sido mucho mejor todo eso. Pero en aquella época teníamos esas armas, y esas fueron las armas con las cuales nosotros organizamos el ataque al cuartel Moncada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro hecho: nosotros habíamos adquirido uniformes del Ejército, todos nuestros uniformes eran uniformes del Ejército, que los habíamos adquirido a través de un compañero nuestro que estaba en el Ejército de Batista, y entonces los 135 hombres tenían uniformes militares. El elemento sorpresa era el factor decisivo de la operación, con estas armas y con estos uniformes del Ejército.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al Ejército de Batista íbamos a tomarle la segunda fortaleza militar del país, que tenía más de mil hombres. Y se habría podido tomar. Aún hoy, pienso que el plan no era un mal plan; era un buen plan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: El problema fue el desvío de la otra fuerza.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: El problema fundamental es que con motivo de los carnavales, que nosotros habíamos planificado nuestra acción en el carnaval, durante el carnaval, para poder movilizar más fácilmente a nuestras fuerzas, en esos días precisamente ellos redoblaron la guardia, y establecieron una posta cosaca alrededor del Regimiento. Y lo que complicó la situación definitivamente fue el choque nuestro con la guardia casaca, una guardia cosaca que pusieron a todo alrededor del cuartel y por la calle principal por donde íbamos nosotros. Y origina un combate fuera del cuartel. De lo contrario, nosotros habríamos podido  tomar el cuartel perfectamente bien.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Se puede sacar una foto ahí. &#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: En este pozo escondimos las armas, y sobre este pozo Abel Santamaría, que era el compañero responsable de esta casa y dirigente del movimiento, colocó esta tinaja. En esa tinaja echó tierra y sembró un árbol. Así que nuestras armas estaban debajo de un árbol que se sembró aquí. Y así estaba todo hasta el día 26 de julio, que quitamos el árbol, quitamos la tinaja y sacamos las armas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(La entrevista continúa mientras Fidel conduce el Jeep, rumbo al cuartel Moncada).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿Cuántos carros eran en total? &#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Eran, en total... Primero salieron los carros que iban a tomar el Hospital Civil; eran tres. Después, los carros que iban a tomar la Audiencia; eran dos y después conmigo iban los carros que iban a tomar el cuartel, que eran alrededor de 14 carros los que iban conmigo. Yo llevaba alrededor de 90 hombres para tomar el cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿Entonces el total eran asignados a otros objetivos?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Sí, había 35 destinados a tomar el Hospital Civil y la Audiencia, para rodear el cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿Su hermano Raúl, Comandante, qué misión tuvo?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Raúl iba a tomar el Hospital Civil, el Hospital Civil no, la Audiencia de Santiago de Cuba, que rodea el cuartel. Y Abel iba al Hospital Civil. Yo a los compañeros responsables, al segundo jefe del Movimiento, que era Abel, lo mandé al Hospital Civil por si me mataban a mí en el cuartel, ¿comprende?, que no fuera a quedar el grupo sin dirección. Y Raúl iba a la Audiencia. Nosotros tomábamos los edificios alrededor del cuartel simultáneamente con el ataque al cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya se imaginará que íbamos tensos por  aquí, por este camino; pero en realidad muy decididos. Ciertamente no teníamos ninguna duda del éxito. Lo más difícil hasta este momento se había logrado: organizar los hombres, entrenarlos, adquirir las armas y preparar el ataque.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Claro, sin caer en la represión.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Claro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿Y esta montaña, al frente, es la Gran Piedra, a donde fueron después?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Después nosotros regresamos aquí a la casa, para tratar de reorganizar a la gente, y con un grupo de 10 ó 12 hombres fuimos a las montañas. Pero nuestras armas, que eran buenas para luchar en el cuartel, no eran buenas para luchar en las montañas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿No eran de largo alcance?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Eran de muy corto alcance.   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Me imagino que el panorama era un poco distinto, porque no había tales pastoreos allí.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: No, esto es nuevo todo. Si quieren, pueden guardar material para cuando lleguemos allá, ¿eh?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Sí, sí, hay.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Era por este puente. El único incidente de importancia es que este puente es de una sola vía, y cuando íbamos por allí venía un carro por el frente, y tuvimos que esperar que cruzara, y entonces seguimos por aquí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como usted ve, la casa estaba cerca del cuartel. Aquí doblamos para entrar en el cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿En ocasión del asalto siguieron derecho?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Por aquí, por aquí, por aquí seguimos. (Fidel y los periodistas arriban al cuartel Moncada, donde prosigue el relato). Entonces le voy a decir dónde se produce la crisis; la crisis se produce aquí. ¿Por qué? Porque la posta cosaca venía en esta dirección hacia acá, y nos la encontramos aquí; pero un carro había pasado delante de nosotros, que es el que tenía que desarmar la posta, y el carro llegó llevaba 100 metros delante de nosotros- y desarmó la posta. Pero la posta cosaca vio pasar el primer carro y se quedó mirando; y cuando vio que el carro desarmó a  la posta allí, se puso en actitud de guardia, de alerta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces me quedaba a mí aquí al lado la posta cosaca, y yo estaba sacando la pistola para hacer prisionera a la posta cosaca. Y en ese momento, la posta cosaca se da cuenta de que nosotros estamos al lado, y hace un ademán de disparar y yo le tiro el carro a la posta cosaca arriba. Aquí mismo fue, en este lugar, más o menos. Entonces la posta cosaca se retira para allá, yo me bajo.... Porque yo estuve haciendo tres movimientos: con esto por aquí, manejando por aquí, la pistola por acá. Entonces, cuando yo me paro, los carros que vienen detrás piensan que están dentro del cuartel y se bajan y asaltan este lugar aquí. Entonces yo tengo que bajar a sacar a la gente de este edificio para continuar el ataque; pero invierto como 5 ó 6 minutos en eso. Cuando ya nosotros montamos otra vez en el carro, monto otra vez en el carro, un carro avanzó y retrocedió y chocó con el mío. El resultado fue que el combate se empieza a desarrollar fuera del cuartel, y el combate tenía que desarrollarse dentro del cuartel...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Entonces se movilizó el cuartel.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Entonces se movilizó el Regimiento, y entonces organizó la defensa. Eso fue lo que impide... Porque realmente la posta cosaca era una cosa nueva, que la habían puesto con motivo de los carnavales. El plan realmente... Le voy a decir... Yo no sé si se podrá caminar por aquí, pero ahí no había árboles creo yo en esta época. Entonces el asalto empezaba allí, allí.   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Allí tenía que empezar.  &#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Allí tenía que empezar todo cuando nos franqueara la posta. Pero resulta el encuentro con la posta cosaca, que en realidad yo tuve dos intenciones: uno, proteger la gente que había tomado la posta; segundo, quitarle las armas a la posta cosaca. Yo creo que si hubiéramos seguido de largo sin hacerle caso a la posta los otros carros, habríamos tomado el cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: En esos momentos.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí, sí, lo hubiéramos sorprendido; porque él hubiera visto un carro delante, otro detrás, otro detrás, y la posta cosaca no habría tirado. Hoy me doy cuenta de eso, pero en aquel momento yo traté de proteger la gente que tomó la posta y quitarle las armas a la posta cosaca. Y como resultado de eso se produce el combate fuera del cuartel; y la gente que no conocía bien el cuartel, asalta todos aquellos lugares. Y yo tengo entonces que dedicarme a reorganizar a la gente para el encuentro... Cuando vamos a penetrar en el cuartel, se produce un accidente de un carro que choca con el carro mío.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Porque la gente suya no conocía a Santiago realmente.  &#039;&#039;&#039;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; La gente no conocía, la gente tenía que pararse donde yo me parara. Pero realmente en ese momento, cuando yo veo que la posta cosaca va a tirarle a la gente nuestra en el cuartel, traté de protegerlos y fui a arrestar la posta cosaca. Entonces la posta nos descubre, va a tirar, yo le tiro el carro arriba a la posta cosaca, y en ese momento se empieza  a armar el tiroteo. Pero el tiroteo se arma fuera del cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Entonces ese incidente fue el más grave.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Ese fue el más grave. Si no. llega a ocurrir el incidente de la pasta cosaca, nosotros tomamos el cuartel, porque la sorpresa era total. El plan era un buen plan. Y si fuera necesario hacer un plan ahora, con la experiencia que ya tenemos, haríamos un plan más o menos igual. El plan era bueno. Es decir que se produce un incidente, una cosa accidental, que dio al traste con todo el plan; esa es la realidad. El fracaso de la toma del cuartel fue el encuentro con la pasta cosaca, que en realidad debimos haber seguido de largo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Por qué le llamaban posta cosaca?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Porque le llaman así a la posta que hace recorrida alrededor del cuartel, y ésta iba de aquí hasta la avenida, y volvía. Y la pusieron con motivo de los carnavales, es decir que eso no estaba previsto, la posta. Parece que con motivo de los carnavales, quizás para prevenir incidentes de menor importancia, pusieron la posta cosaca; porque ellas no tenían la menor sospecha de que se iba a atacar el cuartel, pero la posta la pusieron con motivo de los carnavales de Santiago; anteriormente no tenían esa posta, la pusieran esos días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Por otro lado, los carnavales eran un elemento favorable.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Nos ayudaban, porque facilitaban el movimiento con menos sospecha. Es decir, el carnaval nos favoreció, pero por otro lado el carnaval originó que ellos pusieran una posta extra que no ponían normalmente, y esa posta tiene el choque con nosotros allí, a 80 metros de la entrada del cuartel. Pero de lo contrario, de los carros se habría bajado aquí todo el mundo y habrían tomado el cuartel, lo habrían tomado. Y estábamos vestidos de soldados además. Y si se toma la posta, se atrincheran aquí, porque el problema es que ellos movilizan al Regimiento; de lo contrario, nosotros hubiéramos agarrado al Regimiento dormido y lo habríamos cercada, porque teníamos tomado el edificio de la Audiencia, los edificios que rodean, los edificios principales los habíamos tomado ya, las que rodean el cuartel. Entonces nosotros habríamos tomado esta parte y los habríamos puesto para el patio a ellos. Claro, habría sido una carnicería; porque lo que se demostró allí cuando chocamos con la posta cosaca, empezó el tiroteo violento, muy violento... Yo pienso que como la gente nuestra todavía no tenía mucha disciplina de fuego, al llegar aquí habría disparado también, y habría sido una carnicería. No dudo eso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿Y ahora en este cuartel existe una escuela? Se ven pioneros...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí, una escuela. Quitamos los muros y todo eso. Pero algunos critican eso, porque dicen que mejor se hubiera quedado como lugar histórico; pero en los primeros tiempos de la Revolución no teníamos muchas escuelas y no estábamos pensando en la historia, y entonces tumbamos los muros e hicimos una escuela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero es un lugar histórico.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Pero queda ahora un pequeño museo aquí, es lo que hay. Quizás algún día sea mejor reconstruir los muros y dejarlo como estaba originalmente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Trabajamos para la victoria&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante, yo, como le mencioné, quería pasar a otro punto antes de hablar de cosas políticas más generales. Una cuestión que ha impresionado bastante a cualquiera que conozca la historia de Cuba  un poquito, fue ese proceso de su aislamiento después de la derrota del Moncada, con la tragedia de tantos compañeros muertos. Una derrota, claramente... ¿Cómo en ese aislamiento, esa celda de aislamiento, usted no se perdió de ánimos, no abandonó la lucha; siguió pensando, siguió preparando la Historia me Absolverá, hizo un documento político que fue la base de la continuación de la lucha y el programa de la Revolución?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; En realidad nosotros trabajamos para la victoria, no para la derrota, y sufrimos un revés muy duro. Pera además, ese revés había costado el sacrificio de muchos compañeros. Si antes del ataque al Moncada me sentía obligado con el país, después del ataque me sentí mucho más obligado. Yo creo que dadas nuestras intenciones, nuestros propósitos, no podía reaccionar de otra forma que como reaccioné, todavía con más decisión, más espíritu de lucha. Nadie sabía cómo podía terminar todo aquello. No sabíamos, incluso, si nos iban a asesinar. Pero, desde luego, teníamos que defender nuestras ideas, teníamos que defender nuestra verdad. Puede decirse que en circunstancias como esas, el hombre tiene mucho más estímulo que en circunstancias normales y, de esas dificultades saca fuerzas para enfrentarse a los problemas. Pero la más esencial de todo es que nosotros estábamos absolutamente convencidos de que teníamos la razón. Y ese factor nos daba fuerzas para enfrentarnos a aquellas momentos tan difíciles, profundizar más, exponer ante el pueblo los objetivos de nuestra lucha, enfrentarnos a la campaña de calumnias del gobierno y crear las condiciones para que si nuestra generación no podía realizar esas tareas, las pudiera realizar otra generación. Es decir, sembrar la semilla y ofrecer el ejemplo, que ya no era el ejemplo personal mío sino era el ejemplo de todos los compañeros que habían luchado y se habían sacrificado. Teníamos el deber de hacer el máximo esfuerzo para que ese sacrificio no fuera inútil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: En ese momento tan tremendo, usted se inspiró mucho en Martí,&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿verdad, Comandante?&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; En realidad, siempre, todos nosotros y toda nuestra generación recibió una gran influencia de Martí, y una gran influencia de las tradiciones históricas de nuestra Patria, que habían sido tradiciones de lucha muy duras por su independencia, y tradiciones realmente muy heroicas, que ejercían una gran influencia en todos nosotros. Yo en ese momento tenía una doble influencia, que la sigo teniendo hoy: una influencia de la historia de nuestra patria, de sus tradiciones, del pensamiento de Martí, y de la formación marxista-leninista que habíamos adquirido ya en nuestra vida universitaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre esa combinación de las dos influencias: la influencia del movimiento progresista cubano, del movimiento revolucionario cubano, del pensamiento martiano y del  pensamiento marxista-leninista, estuvo muy presente en todos nosotros. No se puede separar una cosa de la otra en la historia de nuestro país. Porque Martí en su época cumplió la tarea que le correspondía y fue exponente del pensamiento más revolucionario de aquella época. Pudiéramos decir, que para nosotros la vinculación de ese pensamiento patriótico, de ese pensamiento revolucionario con el pensamiento revolucionario más moderno, con el marxismo-Ieninismo; la combinación de ésa fueron los elementos que más influyeron en nosotros y que más, realmente, nos inspiraron. Y que no podía ser de otra forma, porque en países como Cuba la liberación nacional y la liberación social están estrechamente unidas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Martí significó el pensamiento de nuestra saciedad, de nuestro pueblo en la lucha por la liberación nacional. Marx, Engels y Lenin, significaban el pensamiento revolucionario en la lucha por la revolución social. En nuestra patria, liberación nacional y revolución social se unieron como las banderas de la lucha de nuestra generación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Comandante, pasando un poco más adelante, el compañero Alcaide nos habló mucha del proceso dentro de Isla de Pinas y nos explicó bien cómo allí se fortaleció ideológicamente el grupo dirigente, y lo que yo le quería preguntar a usted: ¿Usted tuvo siempre confianza de que se pudiera llegar a través del trabajo político del movimiento y de otra fuerza política, a la amnistía o había pensado en la posibilidad de una evasión para seguir la lucha? Seguro usted no pensó quedarse ahí 15 años.&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; No. Realmente yo no pensaba estar allí 15 años, pero comprendía muy bien la situación política del país. Había un odio contra Batista muy generalizado y Batista era víctima de sus propias contradicciones; trataba de legalizar el régimen, trataba de crear condiciones para unas elecciones que aunque fuesen fraudulentas por lo menos servirían como cobertura de la dictadura batistiana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y nosotros sabíamos que, dado el estado de ánimo de la opinión pública, no podía haber ningún intento de solución legal de la situación de Cuba sin la amnistía de los presos políticos. Nosotros sabíamos que la amnistía tendría que producirse más tarde o más temprano como consecuencia de la presión de las masas y de las propias contradicciones del régimen.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En realidad, pensar en la evasión en Isla de Pinos era sumamente difícil. Nosotros estábamos sometidos a una prisión muy severa, a una vigilancia muy rigurosa, en una Isla donde era, en la práctica, muy difícil elaborar una evasión. Por eso, nosotros confiábamos en el movimiento de masas y en el movimiento político, que presionara suficientemente al régimen para obligarlo a la amnistía de los presos políticos. Además, nosotros calculábamos que Batista se sentía fuerte, se sentía seguro, que subestimaba a la revolución y subestimaba a los revolucionarios, y que en un momento dado, como parte de su juego político, se vería en la obligación de promover la amnistía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nosotros tratábamos... Primero manteníamos una actitud muy firme, muy rebelde, muy digna en las prisiones, y desde luego, alentábamos la lucha de las masas por la amnistía. Pero ya desde entonces trabajábamos en la organización del movimiento y elaborábamos los planes ulteriores, para cuando el gobierno se viera en la necesidad de decretar la amnistía. Y sucedió así exactamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando nosotros salimos de la prisión, ya teníamos toda una estrategia de lucha elaborada. Pero lo más importante a nuestro juicio en aquel instante era demostrar que no había solución política, es decir, solución pacífica del problema de Cuba con Batista, pero teníamos que demostrar eso ante la opinión pública, ya que si el país se veía forzado a la violencia revolucionaria no era culpa de los revolucionarios, sino culpa del régimen. Entonces planteábamos que estábamos en disposición de aceptar una solución pacífica del problema mediante determinadas condiciones, condiciones que sabíamos que no se producirían nunca. Y bastaron algunas semanas para demostrar ante la opinión pública de que esas posibilidades de solución pacífica de los problemas de Cuba con Batista no existían.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre estuvimos muy preocupados y en eso influía también la tradición martiana de que la guerra es el último de los recursos. Y Martí durante las luchas por la independencia se empeñó mucho en demostrar que si se veían necesitados de acudir a la guerra es porque no existía ningún otro recurso. Eso estaba en la tradición política de nuestra historia. Nosotros, de la misma forma, tratamos de demostrar que no había solución pacífica con Batista. Una vez que -a nuestro juicio- eso estaba demostrado, iniciamos de nuevo la preparación para la lucha armada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== &#039;&#039;&#039;III LA SIERRA&#039;&#039;&#039; ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Preparar el regreso&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
Nos trasladamos a México los dirigentes más conocidos, puesto que después del Moncada ya éramos muy conocidos en el país. Nuestra estrategia consistía en preparar el movimiento internamente y a la vez preparar algunos cuadros en el extranjero, para iniciar la lucha simultáneamente en un momento dado, con la llegada de los que estábamos en el extranjero. Esa tarea era principalmente una tarea de preparar cuadros militarmente y reunir un mínimo de armas necesarias para reanudar la lucha. Por eso nos trasladamos a México, porque en México siempre existió una tradición de solidaridad, de hospitalidad hacia los emigrados de distintos países. Pero nuestra tarea la realizamos en México sin ningún apoyo oficial: ni directo ni indirecto. Es decir, realizamos nuestro trabajo en México sin ningún tipo de ayuda oficial. En México también realizamos nuestra tarea clandestinamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tuvimos ciertamente algunas dificultades de orden legal, puesto que nuestras actividades, aunque no se dirigían en ningún sentido contra el estado mexicano, de todas formas implicaban una cierta violación de las leyes mexicanas, como es reunir armas y entrenar al personal. Eso nos trajo algunas dificultades. Hubo algunos momentos difíciles: un número de nosotros fuimos arrestados, pero en esos instantes nos sirvió de mucha ayuda el hecho de que el general Lázaro Cárdenas, el hombre de más prestigio y de más vocación internacionalista que ha producido México en los últimos tiempos, se interesara por la situación nuestra. Lázaro Cárdenas tenía un gran prestigio en México, y el hecho de que él se interesara por nosotros ayudó a resolver nuestra situación legal, y alivió en cierto sentido la represión que en esos momentos estábamos sufriendo en México. Eso nos permitió ganar tiempo, completar nuestros preparativos antes de regresar a Cuba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En realidad, Batista trabajaba también activamente. Tenía agentes pagados en México, es decir, agentes cubanos, y trataba de influir de estado a estado para logar que se reprimieran nuestras actividades en México.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando nosotros salimos de México a fines de noviembre de 1956, tuvimos que salir en condiciones de absoluta clandestinidad, y en ese momento estábamos siendo perseguidos por las autoridades como consecuencia de denuncias que había hecho el gobierno de Batista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No hago críticas de las autoridades mexicanas porque realmente, en aquellas circunstancias, estaban en su pleno derecho de evitar cualquier cosa que interfiriera las leyes mexicanas. Y nosotros, en cierto sentido, nos vimos obligados a violar las leyes mexicanas en aras de nuestro propósito patriótico en Cuba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa contradicción existió. Se produjeron dificultades; se habían hecho algunas ocupaciones de armas, y nosotros tuvimos que salir de México en un momento en que las autoridades estaban tratando de buscarnos, arrestarnos y de impedir desde luego nuestra actividad revolucionaria. Fueron condiciones realmente muy difíciles las que nosotros tuvimos los últimos días de nuestra estancia en México. Hasta que a pesar de todo, un poco por la experiencia ya de la lucha clandestina, pudimos sortear esas dificultades y arrancar del puerto de Tuxpan si mal no recuerdo el 24 de noviembre de 1956. Por cierto que incluso había un mal tiempo y se había prohibido toda navegación en aquellos días, y nosotros tuvimos que salir con el mal tiempo de todas maneras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No obstante el que ya habíamos podido salir, y ya era un gran avance, al cabo de tres o cuatro días Batista se percató de nuestra salida de México. Y entonces ya habían dado instrucciones a la Marina de Guerra y a la Aviación de localizar a nuestro pequeño barco, un barco de unos sesenta y tantos pies, en el cual veníamos 82 hombres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Navegamos con el mal tiempo, después navegamos alejados de la costa sur de la Isla hasta desembarcar en la provincia de Oriente. Afortunadamente pudimos llegar sin que la Marina de Guerra o la Aviación nos hubieran descubierto. Porque el último día, en horas de la noche, aunque estábamos alejados de la costa, navegamos alrededor de 80 ó 100 millas, para llegar al amanecer del 2 de diciembre de 1956 a la costa de Cuba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Tenemos entendido, Comandante, que en ese caso también, uno de los comandantes o el capitán naval del barco era un oficial de la Marina batistiana, que se había unido a la lucha.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; No. Realmente no. No era exoficial de la Marina batistiana; era exoficial de la Marina constitucional, que no es lo mismo. Y nos ayudó, condujo el barco. También estaba entre nosotros un Capitán dominicano, un revolucionario dominicano que tenía experiencias marinas,  que  murió  que  participó junto con Caamaño más adelante en la revolución dominicana, y que algún tiempo después fue asesinado. Ese compañero venía también. Y venía también un exteniente de la Marina. Pero entre todos juntos no sabíamos gran cosa de las costas de Cuba, y teníamos realmente muy poca Información sobre las costas de Cuba, entre todo. La información era bastante escasa y eso nos trajo algunas dificultades. Pero a pesar de todo pudimos navegar mil 500 millas y llegar a Cuba. Llegamos por cierto con dos pulgadas de combustible en los depósitos, es decir, que apenas nos quedaba combustible para algunos minutos más.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Es decir, que siempre al borde del peligro.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Yo creo que son gajes del oficio de revolucionario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Voluntad de resistir&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Hace 20 años que desembarcamos por aquí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Se ve el fondo...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Nos acercamos a donde desembarcamos 4. Ahora lo va a ver. Mire el lugar por donde desembarcamos. Por allí, mire. Allí fue donde des-embarcamos. Pueden tomarlo ahora. Allí fue donde desembarcamos. Pero tómalo; si no, nos pasamos. En realidad, nosotros desembarcamos como un kilómetro más al sur. Como ven, desembarcamos en un lugar llano, muy llano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Y hubo un error en el lugar de...?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Bueno, el problema es que era al amanecer, y por la madrugada se nos había caído un hombre al agua, y tuvimos que emplear como 30 minutos en poderlo descubrir y sacarlo. Entonces, era el amanecer. El capitán del barco no estaba muy seguro de dónde estábamos; había dado varias vueltas. Entonces yo le pregunté y le dije: &amp;quot;¿Tú estás seguro de que ese es el territorio firme de Cuba ya?&amp;quot; y dijo: &amp;quot;Sí&amp;quot;. Digo: &amp;quot;Bueno, pues, enfila por ahí hacia la playa a toda velocidad&amp;quot;. Y llegamos a la playa. Pero en el lugar donde desembarcamos había un pantano tremendo, varios kilómetros de pantano, y estuvimos aproximadamente dos horas y media atravesando el pantano, que era muy difícil, muy difícil. Nos enterrábamos hasta la cintura. Hasta que, por fin, llegamos a tierra firme, pero el lugar no era bueno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quedaban dos pulgadas de combustible en los tanques cuando desembarcamos. Habría sido mejor desembarcar un poco más al Este, pero el combustible no alcanzaba ya.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y eso los alejaba más de la Sierra,&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿no?&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí. El combustible no alcanzaba, y el lugar era llano. Si nosotros hubiésemos desembarcado 50 ó 60 kilómetros más al este, la guerra se habría acabado antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Es decir, ¿más cerca de la Sierra?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí, si hubiéramos desembarcado cerca de las montañas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desembarcamos en un llano y el enemigo pudo hacer un cerco del territorio donde estábamos, y la situación era muy difícil. Si hubiéramos desembarcado en las montañas, la guerra habría durado mucho menos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: No se hubiera producido el...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Tal vez unos 12 ó 15 meses. Porque duró 25 meses la guerra, pero al tercer día del desembarco tuvimos un revés muy serio, en el cual ellos lograron un ataque por sorpresa y dispersaron nuestras fuerzas. Tuvimos muchas bajas y sólo unos pocos sobrevivimos a esa situación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Eso fue Alegría de Pío.&#039;&#039;&#039;     &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí, Alegría de Pío. Después volvimos a reunir unos pocos hombres y unos pocos fusiles, pero, como usted ve, las montañas están lejos del punto donde desembarcamos; aproximadamente -yo diría- a unos 30 ó 40 kilómetros, las primeras lomas. Ya por aquí empieza la Sierra Maestra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante: ¿y en esa fase, después de Alegría de Pío, fue esencial la ayuda de algunos campesinos que luego se juntaron para…?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí. Al principio estuvimos cercados muchos días. Yo tenía un fusil, y conmigo estaban dos hombres más, uno con fusil y otro sin fusil. Yo tenía en ese momento cien balas y un fusil. Otro compañero tenía un fusil con unas 40 balas. Después se reunió Raúl con cuatro  hombres que tenían cuatro fusiles, más -un quinto fusil de un hombre que no había podido seguir. Y reunimos siete fusiles.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿Y el grupo fue muy pequeño, el que salió de Alegría de Pío?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Disperso, disperso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Y los que estaban con usted eran...?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Eran dos compañeros, uno de los cuales tenía fusil y otro no.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Y Almeida estaba en el otro grupo?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Almeida estaba en un tercer grupo, con el Che, con Camilo, con otros compañeros. Pero lo que reunimos inicialmente fueron siete fusiles. Esta carretera nueva que ustedes ven ahí, no existía como carretera. Era un camino. Pero por aquí estableció el ejército el cerco. Por esta carretera estableció el ejército el cerco. Era un camino; hoy es una carretera. Después nos dedicamos a recoger algunas armas. Ya cuando llegamos a esta zona de esta carretera, empezamos a hacer los primeros contactos con los campesinos, y ellos nos ayudaron sobre todo a cruzar la carretera, o cruzar el camino, y llegar hacia la zona montañosa de la Sierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Esos fueron Guillermo García y...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Guillermo fue el primer campesino que hizo contacto con nosotros que era de esta zona, y él estaba en el Movimiento. Y cuando tuvo noticias desembarco y todo eso, estaba atento, ¿no?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una madrugada, cruzamos el camino y avanzamos como 20 ó 30 kilómetros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y todo lo que Celia tenía preparado estaba en la zona de Niquero, ¿no?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; En la zona de Pilón. Porque, realidad, el mejor lugar para desembarcar habría sido más al este. Nosotros desembarcamos aquí porque se hizo de día, en parte; en parte, porque no conocían muy bien el terreno ni la costa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y entonces elaboramos un plan para tomar un pequeño cuartel que estaba cerca de aquí, y después seguir para la Sierra. Pero en la forma en que se produjo el desembarco era absolutamente imposible realizar esa operación, puesto que desembarcamos en un pantano, y el enemigo tuvo tiempo de organizarse y preparar las operaciones militares contra nosotros. Y de hecho el enemigo tuvo una victoria, puesto que dispersó nuestro cuerpo expedicionario de 82 hombres.    &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Cuántos quedaron?&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Al final nos pudimos reunir menos de 20, siete fusiles, un grupo de compañeros desarmados, y después pudimos recoger algunas armas que habían que dado dispersas. La primera acción contra el ejército, la primera acción victoriosa, la realizamos el 5 de febrero, porque teníamos 16 armas... &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Fue el Uvero?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; La Plata. En La Plata, una madrugada, atacamos. Si mal no recuerdo, fue a las 2:40 de la madrugada. Estuvimos combatiendo con ellos más de una hora. Les ocupamos un pequeño cuartel y les ocupamos 10 armas. El grupo nuestro creció hasta aproximadamente 30 hombres. Pero ya el incremento era a base de campesinos de las montañas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Cómo lograron, Comandante, después de la derrota de Alegría de Pío, cómo lograron recobrar las fuerzas para romper el cerco y seguir la lucha, no abandonar la fe en la victoria?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Yo pienso... Nadie sabía quiénes  habían quedado vivos ni cuántos,  pero  yo por mi parte tuve la idea de seguir la lucha, a pesar de que tenía dos fusiles. No tenía noticias de los demás. Raúl, por su parte, tenía idea de seguir la lucha, hasta que nos juntamos. Cuando Raúl y yo nos juntamos, teníamos siete fusiles, unos seis u ocho fusiles más los recuperamos de los que se habían quedado perdidos y dispersos. Y la primera acción la hicimos con unos 17 ó 18 hombres. Pero tendríamos aproximadamente en ese momento unos 14 fusiles, algunas pistolas. Nuestra primera acción militar fue con un grupo muy pequeño, pero ya nosotros teníamos la experiencia del Moncada, y tuvimos el propósito de seguir la lucha. Estábamos convencidos de que la idea era correcta, y de que habíamos sufrido un revés, aunque era un revés muy grande. Esta es la Sierra Maestra… …los aviones no podían bombardear. …nosotros estuvimos cercados, 18 meses estuvimos cercados por el ejército, estábamos cercados por mar y por tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero en ese período lo principal era sobrevivir en los primeros tiempos. La cuestión era poder sobrevivir, y eso dependía mucho de nosotros, del pequeño grupo que estaba en las montañas. En realidad, en ese período lo que teníamos era una idea, una organización en las ciudades y la voluntad de resistir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero en ese momento era muy importante lo que hicieran los guerrilleros, porque los guerrilleros podían ser exterminados en cualquier momento. Y nosotros estuvimos a punto de ser exterminados debido a la traición de un campesino. Es decir, hubo un campesino que cuando va a cumplir una misión el ejército lo hace prisionero, y entonces le ofrecen perdonarle la vida, le ofrecen muchas cosas y nos traicionó. El primer guía, uno de los guías... nos traicionó. Pero el factor psicológico fundamental es que él veía que las fuerzas nuestras eran muy pequeñas y la del ejército era muy grande, y él perdió la fe de que pudiéramos obtener la victoria, y entonces se puso al servicio del ejército. Y la acción de ese campesino en coordinación con el ejército estuvo a punto de exterminar las fuerzas nuestras. Fueron días muy difíciles, puesto que nuestro guía principal, el hombre que constituía nuestros ojos y nuestros oídos nos estaba traicionando, y estaba procurando ubicarnos para que el ejército nos cercara y nos liquidara. Y estuvieron a punto de conseguirlo, hasta que nos dimos cuenta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Se dieron cuenta a tiempo.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Bueno, a tiempo no. Nos dimos cuenta sobre todo después de la última acción del ejército que, prácticamente, casi nos extermina; nos dimos cuenta que: nos estaba traicionando, yo me di cuenta. Otros compañeros escépticos, no lo creían, y les dije, les expliqué toda una serie de elementos de juicio por los cuales creía que nos estaba traicionando. Y los hechos demostraron que la apreciación mía era correcta, pero casi por cuestión de minutos nos salvamos de ser ex-terminados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Fueron cercados?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Fuimos cercados, estábamos siendo cercados, pero yo empecé a sospechar y empezamos a movernos. Y topamos con el ejército en el borde del cerco, cuando ese campesino venía con el ejército como guía, en un momento en que supuestamente estaba cumpliendo una misión nuestra. En ese momento lo vimos ya, pero ya sabíamos que nos estaba traicionando, porque realmente nos había ubicado en un punto para que el ejército pudiera cercarnos. Influyó incluso el día antes en que el ejército había iniciado el plan de cerco, pero había habido una lluvia muy fuerte y lo dejaron para el otro día. Pero al otro día nos dimos cuenta a tiempo por un prisionero que capturamos, aunque nuestras fuerzas tenían instrucciones de no dejarse ver, un centinela había capturado a un hombre. Yo le hice una serie de preguntas, y por el movimiento que había hecho el ejército el día anterior, me di cuenta de que estaban haciendo un movimiento envolvente sobre nosotros. Entonces ya en ese momento llegué a la convicción de que estábamos siendo traicionados, y planteé movernos de ese punto. Y tomamos posiciones en lo alto de las lomas, donde el ejército estaba completando el cerco. Estuvimos muy próximos a ser ex-terminados. Al compañero que estaba al lado mío lo mataron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero eso fue la segunda vez...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Eso fue en los Altos de Espinosa, que es como se llama el lugar. Fue el momento que estuvimos más próximos a ser exterminados todos, pero pudimos sobrevivir, pudimos escapar a aquel  cerco. Y  entonces  aprendimos la lección también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La organización, pudiéramos decir, aun-que era muy pequeña en esta zona, nos ayudó desde el primer momento: nos ayudó Guillermo García, nos ayudó mucho Celia, que estaba en Manzanillo, y nos envió los primeros víveres, las primeras ropas, el primer dinero. Porque nosotros les pagábamos todo a los campesinos. Al principio el campesino estaba muy atemorizado por la represión del ejército, pero el campesino fue conquistado progresivamente por la Revolución. Es decir, que el trabajo no se hizo previo, el trabajo entre los campesinos se hizo a lo largo de la lucha. El ejército reprimía, cometía muchos crímenes, sembraba el terror, mientras nosotros respetábamos a los campesinos, les pagábamos todo lo que les comprábamos. Y poco a poco los campesinos se fueron sumando a nosotros. Y al final, estaban todos los campesinos con nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;El centro principal de nuestras operaciones&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Este lugar donde nos encontramos ahora se llama La Plata, y aquí logramos nosotros nuestra primera victoria contra las fuerzas de Batista. Esto fue un mes y medio después del desembarco aproximadamente, y varias semanas después de que ellos lograron dispersar toda nuestra fuerza. En este punto pudimos reunir alrededor de 17 hombres. Y había una patrulla mixta de marinos y de soldados de Batista que por aquellos días se dedicaban suponían que habían liquidado la fuerza guerrillera a desalojar campesinos y a cometer abusos y fechorías en interés de un gran terrateniente que había en esta zona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Comandante, disculpe. Esa cuestión de que ellos pensaron haber liquidado las fuerzas, ¿les dio a ustedes un pequeño respiro ahí?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Nos dio una cierta ventaja, por que se descuidaron. Ellos avanzaban, llevaban presos campesinos, como este campesino que habló con ustedes. Los torturaban, o los asesinaban, porque estaban realmente sembrando el terror entre los campesinos. Entonces, nosotros nos aproximamos por el oeste, y en esas alturas estuvimos vigilando el movimiento de la patrulla y la ubicación de la patrulla. Por la noche nos acercamos y capturamos el práctico de la patrulla del ejército, que era un empleado del terrateniente, que le servía ellos para dar información acerca de lo campesinos que tenían una actitud de protesta frente a los desalojos, y estaban reprimiendo a esos campesinos. Nosotros, al lograr capturar el práctico nos pudo dar todos los detalles de la instalación. Entonces de madrugada también los atacamos. Éramos 17 hombres, ellos eran alrededor de 12, estaban en dos pequeños cuartelitos, y al cabo de una hora de combate aproximadamente, entonces se rindieron, pero cuando se rindieron estaban todos muertos o heridos. Fueron los primeros prisioneros que hicimos, pero naturalmente no podíamos llevarlos. Les dimos nuestras medicinas, que fue una política que siempre seguimos con el enemigo, y les respetamos la vida, por supuesto, a los heridos, que fue una política invariable que seguimos durante toda la guerra con los prisioneros. Les ocupamos las armas y elevamos nuestro grupo a unos 30 hombres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después, al amanecer, marchamos en dirección al otro río donde estuvimos anteriormente hacia Palma Mocha. Ellos reaccionaron con mucha ira, mandaron gran número de tropas, cientos de soldados; pero mandaron delante una vanguardia de paracaidistas, y nosotros emboscamos a la vanguardia de los paracaidistas y les hicimos un buen número de bajas y los derrotamos. Ocupamos también algunas armas. Y esos dos combates tuvieron lugar el 17 de enero y el 22 de enero de 1957, que fueron nuestras dos primeras victorias militares contra ellos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, esta zona tiene importancia histórica, porque más al norte del punto donde nos encontramos, a lo largo del río, se encuentra la zona de La Plata, que fue digamos el centro principal de nuestras operaciones. Realmente la guerra nuestra durante muchos meses se desarrolló en un territorio que tenía unos 30 kilómetros de largo, por 20 kilómetros de ancho, en un área de 60 kilómetros cuadrados. En esa área se movían ellos y nos movíamos nosotros, y dentro de esas áreas se iban desarrollando las acciones. Naturalmente que al principio éramos débiles, y cuando ellos enviaban sus columnas, las columnas podían atravesar la sierra sin dificultad. Con el transcurso del tiempo nosotros fuimos observando sus costumbres, y entonces ya empezábamos a emboscar las columnas, pero no podíamos impedir que penetraran. Les hacíamos bajas, les ocupábamos algunas armas, pero cruzaban.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue creciendo nuestra fuerza, y ya en el verano de 1958 teníamos alrededor de 300 hombres. Cuando ellos lanzaron la última ofensiva en la Sierra Maestra, reunieron alrededor de 10 mil hombres, y nosotros teníamos 300, pero ya nuestros 300 combatientes eran gente muy veterana. Teníamos relativamente poco parque, pero en esa ocasión defendimos las posiciones. Establecimos, por los distintos puntos de penetración en la sierra, nuestras posiciones, y fuimos resistiendo, les fuimos retardando el avance, y ocasionándoles bajas sucesivamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa ofensiva, entre la ofensiva de ellos y la contraofensiva nuestra, duró 70 días. Durante 70 días se combatió prácticamente todos los días. Pero el momento decisivo en que se derrota la ofensiva es en una batalla llamada la batalla del Jigüe aproximadamente a 5 kilómetros de aquí, en que nosotros logramos cercar un batallón. Ese batallón estaba dirigido por un jefe muy hábil. Lo habíamos estado cazando, y le habíamos hecho algunas maniobras, bastante peligrosas para el batallón, y había podido escapar. Pero entonces lo cercamos. Lo cercamos realmente con 30 hombres. Y el resto de los hombres, 90 hombres, el grueso lo situamos en dirección a la playa, donde estaba otra fuerza enemiga. Con 120 hombres fuimos librando el combate que duró 10 días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero la situación era muy especial, porque en ese momento nosotros teníamos una columna enemiga rodeada y a su vez nosotros estábamos rodeados por varias columnas  enemigas. Ellos tratando de nuestra defensa, y nosotros tratando de rendir el batallón sitiado. Logramos aniquilarles los refuerzos, sobre todo los que venían en esta dirección, desde la playa. Los principales refuerzos venían desde la playa, y ahí colocamos nosotros el grueso de nuestra fuerza. A medida que íbamos ocupando armas, cuando se iban sucediendo los combates, íbamos aumentando el número de hombres. Y al final, les habíamos liquidado el refuerzo y les habíamos rendido el batallón. Eso nos dio un potencial en parque y en armas muy grande, y fue un viraje total en la ofensiva. A partir de ese momento tomamos la ofensiva nosotros y los desalojamos de la Sierra Maestra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al final de ésa ofensiva, nosotros les habíamos ocupado más de 500 armas, y les habíamos hecho más de mil bajas. Entre ellos alrededor de 400 prisioneros, que se los entregamos a la Cruz Roja, con participación de la Cruz Roja Internacional, se los entregamos y los pusimos en libertad, que era la política que nos-otros seguíamos con los prisioneros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya entonces nuestras fuerzas crecieron hasta 800 hombres, y prácticamente con 800 hombres se inició la invasión de todo el país, excepto en el Segundo Frente, donde ya estaba Raúl. Porque cuando vino la ofensiva, nosotros trajimos las tropas de Almeida que estaban cerca de Santiago, las tropas de Camilo que estaban en el llano, las tropas de Ramiro que estaban hacia el este, y fuimos reuniendo todas las tropas. Por eso logramos tener 300 hombres. Las únicas tropas que no concentramos, porque estaban muy distantes, eran las tropas de Raúl en el Segundo Frente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y después de esa ofensiva, y en la segunda mitad del año 1958, nosotros enviamos columnas hacia Santiago de Cuba, hacia el norte de la provincia de Oriente, hacia Camagüey y las dos columnas, una mandada por el Che y otra mandada por Camilo, que fueron para el centro de la Isla. Por eso esa fue una batalla que significó un viraje en la guerra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ejército era mucho más numeroso que nosotros. El total de hombres de Batista sobre las armas era aproximadamente de 70 a 80 mil. Y cuando la guerra terminó, nosotros teníamos tres mil hombres sobre las armas. Sin embargo, teníamos 14 mil soldados cercados en la provincia de Oriente. Porque aunque ellos tenían muchos hombres sobre las armas, tenían que cuidar las ciudades, las instalaciones, los puentes, las comunicaciones. El máximo de fuerzas que ellos pudieron reunir para combatir fueron 10 mil hombres. Fue en esa ocasión en que se dio esta batalla a la cual me estoy refiriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y aquí es donde se dio el episodio del Comandante...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí. El comandante Quevedo era el jefe del batallón. Era un jefe hábil y luchó, resistió muy bien durante 10 días, porque estaban ya sin agua, sin comida; tenían muchas bajas. El era un oficial decente; era un oficial que no tenía ante-cedente de crímenes ni de abusos contra la población. Estuvo prisionero; solamente los jefes más altos fueron los que mantuvimos prisioneros, y él después incorporó a nuestras fuerzas y nos ayudó.      &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Y ahora?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Ahora es el agregado militar de Cuba en Moscú. El ha escrito un libro sobre esa batalla. Era un jefe muy capaz, realmente fue un enemigo capaz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Y usted le dejó la pistola al final del combate?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Al final del combate les dejamos las pistolas a todos los oficiales, no sólo a él. Pero ocurrió una anécdota: yo estaba muy impaciente... Les puedo referir una anécdota: el último día se está tramitando la rendición, y el Comandante de la tropa sitiada nos comunicó que si a las 6 de la tarde no llegaba refuerzo, entonces ellos se rendirían. Ya no tenían ninguna esperanza de salvarse, porque habíamos derrotado a los refuerzos. Nosotros usábamos altoparlantes… Nosotros las cartas que les ocupábamos a los refuerzos, se las enviábamos, y les dábamos todas las noticias. Poníamos soldados prisioneros de los refuerzos hablar por radio y todo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero al final yo estaba tan impaciente por ver la cantidad de armas que íbamos a ocupar, que cuando se estaba tramitando la rendición, de noche ya, decido ir al campamento, pero de incógnito, igual que alguno de los otros compañeros que estaban conversando.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Al campamento enemigo?&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Al campamento enemigo.    &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Y no era un riesgo tremendo eso?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Bueno, yo en realidad... Es relativo. Ya estaban desmoralizados en ese momento. Pero yo de ninguna manera iba a identificarme, sino iba como uno más entre los que estaban parlamentando. Y entré en el campamento cuando todavía los soldados estaban armados, y cruzo, y a los pocos minutos de estar allí, todos me reconocieron, y se portaron intachablemente, con el mayor respeto. Pero ocurrió eso. Entré en el campamento cuando estaban todavía armados. Claro que fue una imprudencia, más bien un error de cálculo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Bueno, pero le fue bien.  &#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí, fue bien. Ellos habían estado conversando con nuestra gente ya. De trinchera  a  trinchera ya nuestra gente les daba agua, les daba cigarros. El último día había habido lo que se puede llamar una confraternización, y había ese clima. No había un clima de violencia, no se combatía hacía varias horas. Pero estaba Quevedo. Quevedo era un jefe respetado por su tropa, muy respetado. Además, un hombre caballeroso. Todos esos factores, desde luego, influyen. Posiblemente el análisis que hice yo de la situación en su conjunto me dio confianza para poder hacer lo que hice, aunque no como ocurrió, realmente, porque pensaba realmente que podía pasar de incógnito. Pero ellos por alguna razón me reconocieron rápidamente, a pesar de que era de noche.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Surge un ejército nuevo&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante, después de la victoria de la Revolución, la victoria no resolvió todos los problemas, vinieron grandes problemas: vino el problema de la confrontación con ese primer Gobierno, la consolidación del poder revolucionario, y muy pronto el asalto del imperialismo, el bloqueo, todo eso. Uno de los puntos claves -digamos- que se observa del exterior es el desmembramiento del ejército de la tiranía, que era un brazo armado de la burguesía, y que era peligroso, evidentemente y no se comprende bien cómo se logró tan rápidamente ese desmembramiento del Ejército antes de que pudiera reorganizarse o volver a tomar fuerza y eficiencia.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Es que realmente nosotros derrotamos al ejército de Batista, práctica-mente le liquidamos sus tropas élites en la Sierra Maestra. Y aunque era una fuerza armada numerosa, su tropa élite había sido derrotada. Y cuando a un ejército le liquidan sus tropas de operaciones, está realmente derrotado. A esto se unía un apoyo del pueblo total, de modo que ya militarmente no podían hacer gran cosa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los días finales teníamos 14 mil soldados cercados en Oriente, la Isla dividida en dos partes, la iniciativa en nuestras manos, y las Fuerzas Armadas de Batista desmoralizadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esas condiciones ellos trataron de buscar un contacto con nosotros. Y el jefe de las tropas de operaciones me pide una reunión, en la cual me admite que han perdido la guerra. Entonces nos preguntan qué pensábamos nosotros que debían hacer. Yo les expliqué que el Ejército se había desacreditado mucho que, sin embargo, creía que dentro del Ejército había gente capaz y gente buena, que desgraciadamente se habían visto en la situación   de tener que defender la institución, o defender al régimen junto con la institución. Se ponen de acuerdo con nosotros aceptando la proposición de realizar un levantamiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese ejército que estaba copado, nosotros le dijimos que podía realizar un pronunciamiento, uniéndose a la fuerza revolucionaria. Pero le dijimos que estábamos absolutamente opuestos a un golpe de Estado. Incluso al Jefe de las Tropas en Operaciones le aconsejé que no fuera a la capital, que produjera el levantamiento de las tropas de Oriente y se uniera a la Revolución. Aceptó; pero no cumplió. Fue a la capital.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nosotros le habíamos puesto tres condiciones: primero, no aceptábamos golpe de Estado; segundo, nos oponíamos a cualquier intento de salvar a Batista; tercero, nos oponíamos a cualquier arreglo con la Embajada americana. Esas fueron nuestras tres condiciones y las aceptaron. Sin embargo hicieron exactamente lo opuesto: fueron a la capital; organizaron un golpe de Estado; se pusieron de acuerdo con la Embajada americana y facilitaron la fuga de Batista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por eso cuando se produce el golpe de Estado el día 19 de enero, nosotros por radio lanzamos una consigna a toda nuestra fuerza: no aceptar el alto al fuego, proseguir la ofensiva en todos los frente, e hicimos un llamamiento a los trabaja-dores y a todo el pueblo a la huelga general revolucionaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya tal era el estado de influencia de nuestra fuerza y de nuestro movimiento, y era tal la descomposición del régimen que, para citar un ejemplo, todas las estaciones de radio y de televisión se pusieron en sintonía con Radio Rebelde, los propios obreros pusieron todas las estaciones de radio y televisión en sintonía con Radio Rebelde. Todo el pueblo, y en especial los trabajadores, realizaron un paro absoluto y total. Las fuerzas nuestras, las columnas nuestras, sin hacer, ningún alto al fuego, continuaron la ofensiva, y en 72 horas prácticamente habíamos desarmado a todo el ejército. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De modo que, en los primeros días de diciembre, el pueblo se apodera de todas las armas; decenas de miles de ciudadanos tomaron las armas en sus manos y el Ejército quedó virtualmente disuelto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si hubieran aceptado las condiciones que nosotros pusimos, habríamos podido salvar para la Revolución a muchos oficiales: oficiales de carrera, oficiales que no tenían crímenes, que no habían cometido asesinatos ni torturas. Porque realmente fue un grupo de oficiales los que se prestaron, ciento por ciento, a los crímenes de Batista: una camarilla; pero dentro de las Fuerzas Armadas había oficiales de carrera que no tenían responsabilidad directa con esos crímenes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si ellos aceptan lo que nosotros propusimos, de todas maneras habría surgido un  ejército nuevo, porque eso era un requisito indispensable para la Revolución; pero habríamos podido contar con la colaboración de un número mayor de oficiales. De todas formas contamos con colaboración de un número de oficiales porque había oficiales presos por conspirar contra Batista y muchos de esos oficiales, después del triunfo de la Revolución se unieron a nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo oficiales que habían luchado contra nosotros pero que eran hombres caballerosos, hombres decentes, se unieron a nosotros. De modo que un número de oficiales del antiguo ejército colaboró con nosotros, pero muchos no pudieron ser salvados puesto que la desmoralización y la desintegración fue total. Y no eran las mejores condiciones para contar con la colaboración de muchos de estos oficiales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero realmente surge un Ejército nuevo. Y creo que de ninguna forma se habría podido realizar la Revolución si se sustituye al viejo Ejército por un nuevo Ejército revolucionario y popular, un nuevo Ejército que hoy tiene mucha más preparación técnica, diez veces más preparación técnica de la que tuvo jamás el Ejército de Batista. Porque hoy nosotros tenemos diez veces más oficiales, incomparablemente mejor preparados de lo que nunca había contado nuestro país. Pero hoy es un Ejército revolucionario, constituido por tropas regulares, constituido por la reserva, fundamentalmente de obreros y campesinos entrenados, un Ejército popular, cuya fuerza radica, no tanto en su profesionalidad o en su técnica, como en su identificación con los intereses del pueblo, y en su enorme reserva de obreros y campesinos que constituyen su masa de combatientes en caso de guerra.&lt;br /&gt;
[[Categoría:Obras de biblioteca de Fidel Castro]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Sugerir]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_estrategia_del_Moncada:_entrevista_con_la_televisi%C3%B3n_Sueca&amp;diff=9850</id>
		<title>Biblioteca:La estrategia del Moncada: entrevista con la televisión Sueca</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_estrategia_del_Moncada:_entrevista_con_la_televisi%C3%B3n_Sueca&amp;diff=9850"/>
		<updated>2026-01-10T22:26:15Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&amp;lt;blockquote&amp;gt;{{Library work|titulo=La estrategia del Moncada:&amp;lt;br&amp;gt;entrevista con la televisión sueca|imagen=Fidel_Castro_High_Res_Image.png|autor=Fidel Castro|tipo=Entrevista|escrito en=|editora=Revista Cuba Internacional|lugar_de_publicacion=Santiago de Cuba|fecha_de_edicion=2 de diciembre de 1977|fuente=http://www.fidelcastro.cu/es/entrevistas/la-estrategia-del-moncada-entrevista-con-la-television-sueca}}&lt;br /&gt;
Por primera vez en forma impresa &#039;&#039;Cuba Internacional&#039;&#039; ofrece una amplia selección de las conversaciones en las que Fidel Castro narra su propia evolución política y hace interesantes declaraciones sobre las acciones históricas de las que fue promotor y guía. El Presidente del Consejo de Estado cubano realizó un recorrido por las zonas orientales del país donde hace más de veinte años tuvieron lugar los hechos que dieron origen a la Revolución. En el antiguo cuartel Moncada, la playa Las Coloradas, las regiones serranas del Pico Turquino y La Plata, Fidel habló extensamente con los periodistas suecos que le acompañaban, los que filmaron para la televisión de su país el diálogo, cuyos fragmentos más importantes se reproducen en esta edición, que da inicio al año en que se conmemora el 25 aniversario del asalto al cuartel Moncada.  &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{#ev:&lt;br /&gt;
service=YouTube|&lt;br /&gt;
id=https://youtu.be/HpUeZKuQejs|&lt;br /&gt;
alignment=left}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== &#039;&#039;&#039;I Los orígenes&#039;&#039;&#039; ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;La conciencia del hombre se puede elevar por encima de sus intereses de clase&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante, usted ayer en la Granja Siboney nos habló de su formación ideológica, de su evolución ideológica y política en tiempos de la Universidad. Yo quería hacerle una pregunta un poco anterior a eso, es decir, ¿cómo ha pasado de ese tipo de educación que usted recibió en ese tipo de familia hasta esa evolución ideológica, porque en ese discurso a los intelectuales que usted hizo, usted utilizó una imagen muy fuerte, muy viva, que decía que la educación burguesa era como un molino de piedra, que casi lo podía triturar a uno mentalmente para siempre? Eso me llamó mucho la atención, queríamos preguntarle algo sobre eso.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;CMDTE. EN JEFE FIDEL CASTRO:&#039;&#039;&#039; En realidad, mi procedencia... Yo nazco en el seno de una familia de terratenientes, pero no tenía una estirpe de terratenientes. ¿Qué quiere decir esto? Mi padre era un campesino español de familia muy modesta, que viene a Cuba a principios de siglo como emigrante español.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Comienza a trabajar en condiciones difíciles. Era un hombre emprendedor, se fue destacando, llegó a ocupar cierta posición dirigente en los trabajos de principios de siglo. Fue acumulando algún dinero y fue adquiriendo algunas tierras. Es decir, tuvo éxito en los negocios y llegó a ser propietario de unas cantidades de tierra, si mal no recuerdo alrededor de mil hectáreas. Cosa no muy difícil en los primeros tiempos de la República. Después arrendó otras tierras. Y cuando yo nazco, realmente nazco en el seno de una familia que pudiéramos llamar terrateniente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, por otro lado, mi madre era una campesina muy humilde, muy pobre. Por eso no existían las tradiciones de lo que pudiéramos llamar una oligarquía en el seno de mi familia. Pero no obstante, objetivamente, la posición social nuestra en ese momento era de una familia que tenía recursos económicos relativamente abundantes. Era propietaria de tierra y tenía todas las comodidades -pudiéramos decir- y los privilegios propios de una familia terrateniente en nuestro país.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La educación mía en los primeros años, los primeros meses casi pudiéramos decir... Yo aprendo a leer y a escribir en la escuela pública del lugar donde nací, en pleno campo. Después me llevaron a Santiago de Cuba cuando apenas tenía 5 ó 6 años. Pasé trabajo, pasé hambre; pasé hambre a pesar de que mi familia remuneraba la pensión donde yo estaba en Santiago de Cuba, pero por una serie de circunstancias, éramos un grupo relativamente numeroso de muchachos allí, pasamos bastante trabajo en ese período.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Es decir, que no tuvo una infancia privilegiada realmente.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Cuando estaba en mi casa sí, cuando me trasladaron a Santiago no. Puedo decir así que pasé hambre, que me quedé prácticamente descalzo, que tenía yo mismo que coser mis zapatos cuando se me rompían.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Eso explica muchas cosas.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Y estuve en esa situación algo más de un año. Se puede decir que en esa ocasión conocí la pobreza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Puede haber influido eso en mí? Realmente no sé, no puedo asegurarlo. Después de eso ingresé... Me enviaron a una escuela privada de Santiago de Cuba que era regida por una orden religiosa, los Hermanos La Salle. Ahí estuve aproximadamente cinco grados. Después me mandaron a una escuela de los jesuitas. Y así hice la enseñanza primaria, y toda, la enseñanza preuniversitaria en escuelas de ese tipo. Eran escuelas de familias relativamente privilegiadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, ciertos factores contribuyeron a desarrollar en mí un cierto espíritu de rebeldía. Pudiéramos decir que me rebelé en primer término contra las  condiciones injustas en la casa de la familia donde me llevaron a los 5 años. En las propias escuelas a donde me enviaron sentí también un impulso de rebeldía contra ciertas injusticias en la escuela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos decir que durante el período de mi infancia, aproximadamente tres veces sentí la sensación de cosas que me parecían injustas y que estimularon en mí un sentimiento de rebeldía. Esos factores pudieron haber contribuido a desarrollar un carácter relativamente rebelde. Ese espíritu de rebeldía puede haberse manifestado también después en mi vida ulterior.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis relaciones sociales de muchacho, en las vacaciones en la escuela, eran con los niños muy pobres del lugar donde yo vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante, ¿usted querría desarrollar más ese punto?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Puedo decir que a pesar de la situación económica de mi familia, siempre -en el campo donde yo nací me relacioné con los hijos de las familias más humildes, porque no había una tradición aristocrática en mi familia. Tercero, que el proceso de mi niñez y mi adolescencia me llevó más de una vez a adoptar una actitud de oposición y de rebeldía contra cosas que creía que eran injustas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque recibimos esa educación propia de esos colegios particulares, también hubo en la formación nuestra, la preeminencia de ciertos principios de rectitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, en toda esa fase de mi vida tal vez se fue desarrollando un carácter, se fue desarrollando un espíritu, pero no adquirí ninguna conciencia política. La conciencia política que me ayudó a interpretar la vida, me ayudó a interpretar el mundo, me ayudó a interpretar la sociedad y me ayudó a interpretar la historia, la adquirí como estudiante universitario. Principalmente, cuando entré en contacto con la literatura marxista, que ejerció en mí una extraordinaria influencia, y me ayudó a comprender las cosas que de otra forma no habría comprendido jamás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De modo que, yo puedo decir que la conciencia política mía la adquirí por estudio, por análisis, por observación; no por origen de clase. Pero no creo de ninguna manera que el origen de clase sea un factor insuperable, creo que la conciencia del hombre se puede elevar por encima de su origen de clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== &#039;&#039;&#039;II EL MONCADA&#039;&#039;&#039; ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Del cuartel a la montaña&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
Escogimos este lugar, porque nosotros teníamos que buscar un punto donde concentrar el personal antes del ataque del Moncada, entonces estudiamos las distintas direcciones. Y buscando, encontramos esta casa, con una pequeña parcela de terreno, que la alquilaban. Y entonces, analizados todos los factores, decidimos escoger esta casa, que estaba a unos cuantos kilómetros del cuartel por una carretera, bastante directo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se alquiló la casa, pero teníamos que buscar algún elemento para disfrazar esto. El plan que hicimos fue simular una granja avícola, por eso ustedes ven algunas de estas instalaciones, que parecen instalaciones para la avicultura, pero que en realidad servirían para esconder los automóviles. Entonces algunos meses antes alquilamos esta casa. Se preparó con algunas cosas adicionales bajo el pretexto de que era una granja avícola.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Tengo entendido que estaba cerca la casa de uno de los militares batistianos, que eso disminuía, de cierta manera, la sospecha.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Es posible. Pero no fue ese el factor principal: el factor principal es que estaba aislada, que estaba en esta carretera que conducía directamente a las proximidades del cuartel, y era uno de los lugares disponibles, porque no era fácil encontrar una casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, esta casa sirvió, primero, para concentrar las armas, y por último, para concentrar el personal. Esto había que hacerlo en condiciones de clandestinidad. Por eso había que tomar todas las medidas. Incluso había un vecino que vivía ahí, frente a esta casa, un campesino. Se hizo amistad con él y todo, pero él nunca sospechó que esta casa tenía un propósito revolucionario. Había un compañero del Movimiento que vivía en Santiago de Cuba, era el único de Santiago de Cuba, porque no queríamos reclutar personal de Santiago para disminuir los riesgos de que pudiera haber alguna indiscreción. Por eso, en Santiago sólo teníamos un cuadro que ayudó en el alquiler de esta casa; después para esta casa vino uno de los jefes del Movimiento, y se instaló aquí en Santiago de Cuba. Y durante varias semanas estuvimos concentrando las armas aquí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Pero ninguno de los asaltantes sabía realmente el objetivo hasta el último momento.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; No. La Dirección del Movimiento sí, un grupo de tres compañeros, que era una especie de ejecutivo de la Dirección del Movimiento. Y el compañero de Santiago también tenía idea del objetivo, puesto que a él se le dieron instrucciones de observar el cuartel, de hacer una exploración sobre el cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;De ahí fue de donde partieron los vehículos que fueron a atacar el cuartel.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Desde aquí, sí. Aquí se concentraron las armas. El 26 de julio era domingo, y desde el sábado por la noche se fueron concentrando aquí en esta casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿Y el recorrido es más o menos el mismo?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: El recorrido es varios kilómetros no recuerdo exactamente ahora cuántas. Esta carretera sale a una avenida, la avenida al cuartel, y tácticamente era el lugar mejor para esa operación. Y aquí se disimulaba esto con el pretexto de que se estaba fundando una granja avícola en este lugar. Y realmente todo el mundo creyó que había una granja avícola, por lo menos los pocos vecinos que estaban enfrente. Por ahí todavía vive el vecino que estaba frente a esta casa en aquellos tiempos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía algunas matas de mango… Yo no sé si después han sembrado algunas; pero en general era este el ambiente de la casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero aquí no se hizo ningún entrenamiento; aquí sólo se hizo la concentración.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Aquí no se podía hacer entrenamiento porque era muy arriesgado; el entrenamiento lo hicimos en La Habana. Aquí sólo se fueron acumulando las armas y había una sola persona en Santiago de Cuba que conocía de esta casa. A pesar de que Santiago de Cuba era una ciudad muy rebelde, muy revolucionaria, nosotros, para guardar la discreción del plan, pues no reclutamos a nadie de Santiago para el asalto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: A pesar de todo eso una de las cosas más admirables del Movimiento, que ahora refleja la historia, fue cómo se pudo mantener esa organización clandestina bajo un régimen de tal represión, una organización tan amplia.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Era muy difícil, realmente era difícil, puesto que en aquella época los revolucionarios no tenían organización, no tenían experiencia militar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Pera el 26 sí la tenía.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Bueno, nosotros… Había mucha gente organizándose en aquel período. El grupo nuestro yo creo que en aquella época reclutó más combatientes que todas las demás organizaciones. Además, era un grupo muy discreto; pero, además, no sólo era discreta par la calidad de la gente sino por el método de organización que teníamos. Estábamos organizados en células. Nadie tenía contacto, unas células con otras. El grupo de dirección era de mucha confianza, y seguíamos las reglas de la clandestinidad. Porque en aquella época había muchas elementos revolucionarios y hablaban y conversaban. Eran indiscretos. Casi todo lo que se hacía en aquella época contra Batista se sabía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y toda esa importación de armas de la gente de Prío y todo eso que se iba haciendo...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Sí. Porque la gente de Prío tenía dinero y nosotros no teníamos dinero; ellos tenían armas y nosotros no teníamos armas. Por lo tanto, nosotros teníamos que hacer las cosas con mucho cuidado. Ellos hacían propagandas con las armas. Pudiéramos decir que hacían política con las armas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿Y no pudieron conseguir de aquellas armas ustedes?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: En realidad, tratamos de conseguir un poco. Y nosotros les habíamos infiltrado la organización de ellos. Teníamos 360 hombres infiltrados en la organización de ellos, con el objetivo de tratar de tomar las armas. Pero parece que fue demasiado ambicioso nuestro plan, y en un momento dado ellos sospecharon de aquella gente un poco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero todos los hallazgos de armas que iba haciendo la policía de Batista por esa época eran...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Eran armas de ellos, del antigua gobierno, que tenía mucho dinero porque había robado mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero eran armas sembradas por ellos mismos en algunas ocasiones, por la policía, paquetes con...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: No, yo creo que no. Los dirigentes de los partidos políticos tradicionales y del gobierno que estaba en el poder, que había sido desalojado por Batista, tenían mucho dinero. Y compraron armas y pudieron introducirlas en el país por distintos procedimientos bastante ingeniosos, y las trajeron. Ellos no tenían masa, ellos no tenían combatientes; tenían dinero, tenían armas, pero no tenían hombres. Y ellos trataban de hacer un esfuerzo por reclutar gente del pueblo. Y en ese período nosotros tratamos de filtrarles algunas gentes en la organización de ellos, con el objetivo de ocupar las armas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero el Movimiento sí tenía bastantes efectivos ya en aquella época...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Bueno, nosotros llegamos a entrenar más de mil hombres. En esa época nosotros teníamos alrededor de mil 200 hombres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero aparte de los entrenados, ¿la organización era bastante amplia?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: No era tan amplia, no era muy amplia, aunque su base sí era la base de aposición y de odio al régimen de Batista. Pero los militantes, los hombres organizados  y entrenados llegaron a ser alrededor de mil 200 hombres, porque había una oposición bastante generalizada al gobierno de Batista. Muchos de ellos eran de origen ortodoxo3, muchos de los combatientes del Moncada, pero eran ya gente de extracción muy humilde; es decir, era una organización al margen de aquellos partidos políticos. Yo seleccioné la gente principalmente entre los sectores humildes del pueblo. Nuestra gente fue seleccionada en sectores humildes del pueblo, de entre los que tenían una actitud de oposición a Batista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero muchos militantes del Movimiento, tenía entendido que eran provenientes de la ortodoxia...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Eran provenientes de la ortodoxia porque era un partido popular con bastante ascendencia en el pueblo, pero un poco heterogéneo. El Partido Ortodoxo se componía principalmente de gentes humildes, obreros, campesinos  y gente de pequeña burguesía. En aquella época la alta dirección de ese partido estaba en manos de gente ya de la clase dominante, realmente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y la juventud del partido donde usted militaba...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Había una juventud combativa, pero los líderes oficiales del partido ya estaban más o menos comprometidos, no voy a decir con una posición de clase sino que estaban ya adaptándose al sistema, podemos decir. Yo organizo a la juventud de ese partido, pero aparte de la... oficial. Yo hice un trabajo en la base con los jóvenes principalmente de extracción humilde del pueblo. No había dirigentes oficiales de ese partido en la organización nuestra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Fue un trabajo político, ideológico, ya que se hizo…&#039;&#039;&#039;    &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Sí, fue un trabajo político-ideológico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Pero todavía no se hablaba de ideas socialistas en esa época.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Todavía no se hablaba de socialista en esa época. En esa época pudiéramos decir que el objetivo principal del  pueblo era el derrocamiento de Batista. Pero ya la extracción social de todas aquellas gentes que nosotros reclutamos propiciaba el adoctrinamiento político.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo menos el grupo, el pequeño grupo que trabajó en la organización del Movimiento era gente de ideas muy avanzadas. Nosotros teníamos cursos de marxismo. Y el grupo de Dirección, durante todo aquel período, estudiamos marxismo. Y pudiéramos decir que los principales dirigentes de la organización eran marxistas ya.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Dentro de una concepción marxista&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Después de la muerte o el suicidio de Chibás se fue agudizando, digamos, la diferencia entre la dirección del partido y la juventud...  &#039;&#039;&#039;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Yo puedo decir lo siguiente: Chibás era un líder carismático, de mucho apoyo popular, pero no se caracterizaba por un programa de reformas sociales profundas. Digamos que su programa en aquella época se circunscribía a algunas medidas de tipo nacionalista frente a los monopolios yanquis, y principalmente medidas contra la corrupción administrativa, contra el robo. Era un programa constitucionalista, y luchaba a favor del adecentamiento público. El programa de Chibás estaba lejos de ser un programa socialista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podíamos señalar que en aquella época ese programa respondía a las ansias de la pequeña burguesía, que ya tenía contradicciones con el imperialismo, que se resentía del exceso de explotación de los monopolios existentes en el país, y su bandera principal era la lucha contra la corrupción pública, contra el robo, contra la malversación. Pero ya dentro de la masa de ese partido había una izquierda. Podríamos decir que nosotros éramos la izquierda de ese partido. No era muy numeroso tampoco, pero estaba integrada por compañeros procedentes de la Universidad, que en la Universidad habían podido tener contacto con las ideas socialistas, con el marxismo-leninismo, y habíamos adquirido ya una conciencia política mucho más avanzada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De modo que cuando se produce la muerte de Chibás existía un gran partido de masas sin dirección. Y la dirección era una dirección reformista. Y dentro de esa masa había ya un grupo que teníamos ideas mucho más avanzadas. En dos palabras: yo en aquella época, al final de mis estudios universitarios, ya tenía una concepción marxista de la política. En el tiempo de la Universidad, mis contactos con las ideas marxistas fueron los que me hicieron adquirir a mí una conciencia revolucionaria. Ya a partir de ese momento toda la estrategia que yo elaboré políticamente estaba dentro de una concepción marxista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se produce el golpe de Estado del 10 de marzo, ya yo tenía una formación marxista. Pero nos encontramos con la situación de un país donde se produce un golpe de Estado, donde el partido que tenía más base popular era un partido que estaba mal dirigido, sin orientación. Yo tenía ya idea revolucionaria práctica, concreta, desde antes del golpe del 10 de marzo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y el PSP, el Partido Socialista Popular,&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿tenía alguna estrategia elaborada?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: El Partido Socialista era pequeño, relativamente pequeño; para la América Latina era un partido grande, pero estaba muy aislado. En aquellas circunstancias, toda la época del macartismo, del anticomunismo había logrado, digamos, bloquear al Partido Comunista. Yo no era un militante del Partido Comunista, porque por mi educación, mi origen de clase... Yo llego, a la Universidad y es en la Universidad que yo adquiero ya una conciencia revolucionaria. Adquiero una conciencia revolucionaria, pero por ese período estaba ubicado ya dentro de un partido que no era un partido marxista, sino un partido populista, podemos decir. Pero yo veo que aquel partido tiene una gran fuerza política de masas, y entonces empiezo a elaborar una estrategia para llevar a esas masas hacia una posición revolucionaria, desde antes del golpe de Estado del 10 de marzo. Ya yo tengo la idea clara de que la Revolución hay que hacerla tomando el poder y hay que tomar el poder revolucionariamente. Ya en aquella época, antes del golpe de Estado, yo adquiero esa convicción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que antes del golpe de Estado la estrategia que personalmente yo elaboraba era una estrategia de acuerdo con aquellas circunstancias. Era una época política, parlamentaria. Entonces yo estoy ya dentro de ese movimiento. Las primeras ideas de una Revolución yo las concibo incluso desde el Parlamento, pero no para hacerla a través del Parlamento. Yo pensaba utilizar el Parlamento para proponer un programa revolucionario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿Por eso se postuló usted?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Pensaba precisamente utilizar el Parlamento para proponer un programa revolucionario, y alrededor de ese  programa movilizar las masas y marchar hacia la toma revolucionaria del poder. Desde de entonces, desde entonces, ya yo ni estoy pensando en los caminos convencionales, en los caminos constitucionales desde antes del 10 de marzo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se produce el 10 de marzo, fue necesario cambiar toda aquella estrategia. Ya no había necesidad de utilizar los caminos constitucionales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿Pero el 10 de marzo se produce no tanto para impedir una revolución, sino para impedir que tomara el poder el reformismo en Cuba, o un partido más o menos progresista, o ... ?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Me parece a mí que en realidad el 10 de marzo se produce para impedir el triunfo de un partido progresista en Cuba, no para impedir el triunfo de un partido revolucionario. Esa es la realidad. Ellos tratan de impedir un movimiento progresista, pero podemos decir que históricamente crearon las condiciones para producir un movimiento revolucionario. Pero en las condiciones de Cuba, yo creo que era posible incluso promover una Revolución aun antes del 10 de marzo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes del 10 de marzo ya yo era comunista, pero el pueblo todavía no en comunista, la gran masa todavía no respondía a un pensamiento político radical, la gran masa en esa época respondía a un pensamiento político progresista, reformista, pero no era todavía un pensamiento comunista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Además, en eso influía también todo el problema del anticomunismo, del macarthismo.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Mucho, mucho, porque nosotros éramos una colonia económica y además ideológica de Estados Unidos. Pero yo adquirí esa conciencia como estudiante universitario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Armas a crédito&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante,&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿es de ese lugar exactamente de dónde se montaron aquí en los carros y en los autos que fueron?&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Por ahí hay un pozo donde guardamos las armas, porque las armas nuestras las conseguimos en las armerías, eran armas de caza: fusiles 22, calibre 22, y fusiles escopetas de caza, para cazar patos, para cazar palomas. Pero no eran armas inofensivas, puesto que nosotros compramos un gran número de escopetas automáticas, para las cuales adquirimos cartuchos no para cazar patos, sino para cazar venados y para cazar jabalíes. Es decir que, como armas, no eran armas inofensivas realmente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Batista se sentía tan seguro que en aquella época funcionaban las armerías y las tiendas de armas. Ellos se sentían muy seguros dentro de su poder militar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero armas de guerra no había.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: No, no había armas de guerra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, pero nosotros por lo menos algunas armas eficientes podíamos adquirir, y las adquirimos legalmente, legalmente adquirimos las armas nuestras. Nosotros teníamos unos compañeros que estaban disfrazados de cazadores y de gente burguesa, y entonces tenían sus carnés, y ellos compraron en las armerías.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay que decir que fue tan eficiente el trabajo que conseguimos que las armerías nos dieran crédito, y  las últimas armas las compramos a crédito casi todas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y luego las metieron en un pozo aquí.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: La mayor parte vinieron el día antes aquí el viernes, víspera del 26 de Julio, compramos la mayor parte de las armas, y se trasladaron en ómnibus, en tren, para acá. Armas de guerra propiamente, teníamos unos 3 ó 4 fusiles. Nuestras armas eran fusiles calibre 22, o calibre 12; escopetas automáticas, una sola ametralladora, que teníamos un M-3, que se utilizaba de entrenamiento en la Universidad, porque nosotros utilizamos mucho la Universidad para entrenar a la gente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero luego tuvieron que salir de ahí llegado el momento no entendí.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: En esa época había muchas rivalidades entre las organizaciones juveniles. Los estudiantes en aquella época, muchos de ellos, pensaban que ellos eran los herederos de las tradiciones revolucionarias; pero nuestro movimiento había conquistado el apoyo de unos cuantos cuadros universitarios, y ellos nos facilitaron la Universidad para el entrenamiento de nuestra gente. Es decir, nuestro movimiento era popular, no era universi-tario; pero algunos compañeros en la Universidad, principalmente Pedrito Miret; que hoy es del Buró Político, que era el responsable de entrenamiento en la Universidad... Ellos entrenaban a todo el mundo, pero entonces nosotros logramos la adhesión de algunos de esos compañeros que trabajaban allí, esencialmente Pedrito Miret, y utilizamos la Universidad para entrenar a nuestra gente, que era de extracción popular, no universitaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante, ¿y entonces de aquí salieron?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Aquí concentramos las armas y aquí concentramos el personal que iba a atacar el cuartel Moncada. Ciento treinta y cinco hombres se reunieron aquí en la madrugada del día 26 de julio, mientras otro grupo estaba en la zona de Bayamo. Porque militarmente nosotros pensábamos tomar el Moncada y Bayamo, para tener una vanguardia organizada en la dirección principal del contraataque posible de Batista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante, ¿pero la estrategia del Moncada era tomar ese campamento para armar luego al pueblo y seguir una guerra?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Nosotros pensábamos ocupar las armas del campamento, pensábamos hacer un llamamiento a la huelga general de todo el pueblo, partiendo de la situación de descontento y de odio hacia Batista, y pensábamos utilizar las estaciones nacionales de radio para un llamamiento a la huelga general. Si no se lograba la paralización del país, el objetivo nuestro era después ir hacia las montañas para librar una guerra irregular en las montañas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Los azares de la historia&#039;&#039;&#039;   ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Así que el plan de la guerrilla ya lo tenía elaborado.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Tenía dos variantes. Una, tratar de provocar un levantamiento nacional para el derrocamiento de Batista. Caso de no lograrse el levantamiento nacional, o  en  el caso de que Batista pudiera reaccionar con fuerzas superiores y atacarnos aquí en Santiago de Cuba, la idea nuestra era, con las armas del cuartel Moncada, marchar a las montañas y librar la guerra irregular en las montañas. Fue exactamente lo que hicimos tres años después. La estrategia que elaboramos para el Moncada fue la misma que nos condujo después a la victoria, sólo que en la segunda ocasión no comenzamos por el Moncada, sino comenzamos por la Sierra. Hicimos la guerra en la Sierra, y al final liquidamos a Batista con esa misma estrategia en esencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De modo que la estrategia del Moncada fue la estrategia que seguimos -en rasgos generales- después, y con la cual derrocamos a Batista. Pero no fue en ese momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, estoy convencido de que si hubiéramos podido tomar el cuartel y ocupar las armas, y hubiéramos iniciado en ese entonces la guerra contra Batista, habríamos liquidado a Batista antes. Ahora, habría que ver si la correlación de fuerzas en 1953...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo pienso que si hubiéramos liquidado a Batista en 1953, el imperialismo nos habría aplastado; porque entre 1953 y 1959 se produjo en el mundo un cambio en la correlación de fuerzas muy importante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: La guerra fría estaba todavía en pleno auge.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Y el estado soviético era todavía relativamente débil en esa época. Y hay que ver que a nosotros nos ayudó decisivamente el Estado soviético, que en 1953 no lo habría podido hacer. Esa es mi opinión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es decir, un triunfo en 1953 posiblemente habría sido frustrado después por el imperialismo. Pero seis años más tarde, era el momento preciso, muy ajustado, en que un cambio en la correlación de fuerzas del mundo nos permitía a nosotros sobrevivir. Tal vez en 1953 no habríamos sobrevivido, si hubiésemos triunfado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Se hubiesen radicalizado y...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Pero habiendo triunfado en 1959, hubo una oportunidad de sobrevivir. Esa es mi apreciación.    &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Una oportunidad.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí, sí, una oportunidad.     &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Eso es significativo, que usted diga una oportunidad; porque real-mente fue bastante estrecha para...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; ¿Qué habríamos podido hacer en 1953? Habríamos triunfado, habríamos llevado a cabo el programa revolucionario que entonces habíamos concebido, ese programa habría desatado la agresión imperialista, y nos habrían aplastado. De modo que si la Revolución triunfa en 1953 no habría podido sobrevivir. Esos son los azares de la historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Elemento sorpresa ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Bien, Comandante, ¿podemos seguir con usted?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Hacemos lo que ustedes quieran. ¿Quiere que le enseñe las armas aquí? Venga. Ese es el único fusil M-1 que teníamos, la única arma de guerra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta es una selección del grupo de armas que nosotros utilizamos. Esta es la única arma de guerra que había, un fusil M-1, que era de la Universidad. Entrenábamos allí en la Universidad con ese fusil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De este fusil teníamos 3, pero este es un fusil de la época de Buffalo BiIl más o menos, un fusil 44. El grueso de nuestras armas eran de este tipo de escopetas, calibre 12, calibre 16 y fusiles de 22 milímetros. Con estas armas... Estas las compramos en armerías todas. Pero yo diría que eran armas eficientes, eran fusiles automáticos, y éstos también eran automáticos, que tenían cartuchos especiales que había comprado. Y pienso que son armas eficientes, aún hoy pienso que son armas eficientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Claro, no teníamos ninguna bazooka, ningún cañón antitanque, ningún mortero. Habría sido mucho mejor todo eso. Pero en aquella época teníamos esas armas, y esas fueron las armas con las cuales nosotros organizamos el ataque al cuartel Moncada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro hecho: nosotros habíamos adquirido uniformes del Ejército, todos nuestros uniformes eran uniformes del Ejército, que los habíamos adquirido a través de un compañero nuestro que estaba en el Ejército de Batista, y entonces los 135 hombres tenían uniformes militares. El elemento sorpresa era el factor decisivo de la operación, con estas armas y con estos uniformes del Ejército.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al Ejército de Batista íbamos a tomarle la segunda fortaleza militar del país, que tenía más de mil hombres. Y se habría podido tomar. Aún hoy, pienso que el plan no era un mal plan; era un buen plan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: El problema fue el desvío de la otra fuerza.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: El problema fundamental es que con motivo de los carnavales, que nosotros habíamos planificado nuestra acción en el carnaval, durante el carnaval, para poder movilizar más fácilmente a nuestras fuerzas, en esos días precisamente ellos redoblaron la guardia, y establecieron una posta cosaca alrededor del Regimiento. Y lo que complicó la situación definitivamente fue el choque nuestro con la guardia casaca, una guardia cosaca que pusieron a todo alrededor del cuartel y por la calle principal por donde íbamos nosotros. Y origina un combate fuera del cuartel. De lo contrario, nosotros habríamos podido  tomar el cuartel perfectamente bien.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Se puede sacar una foto ahí. &#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: En este pozo escondimos las armas, y sobre este pozo Abel Santamaría, que era el compañero responsable de esta casa y dirigente del movimiento, colocó esta tinaja. En esa tinaja echó tierra y sembró un árbol. Así que nuestras armas estaban debajo de un árbol que se sembró aquí. Y así estaba todo hasta el día 26 de julio, que quitamos el árbol, quitamos la tinaja y sacamos las armas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(La entrevista continúa mientras Fidel conduce el Jeep, rumbo al cuartel Moncada).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿Cuántos carros eran en total? &#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Eran, en total... Primero salieron los carros que iban a tomar el Hospital Civil; eran tres. Después, los carros que iban a tomar la Audiencia; eran dos y después conmigo iban los carros que iban a tomar el cuartel, que eran alrededor de 14 carros los que iban conmigo. Yo llevaba alrededor de 90 hombres para tomar el cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿Entonces el total eran asignados a otros objetivos?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Sí, había 35 destinados a tomar el Hospital Civil y la Audiencia, para rodear el cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿Su hermano Raúl, Comandante, qué misión tuvo?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Raúl iba a tomar el Hospital Civil, el Hospital Civil no, la Audiencia de Santiago de Cuba, que rodea el cuartel. Y Abel iba al Hospital Civil. Yo a los compañeros responsables, al segundo jefe del Movimiento, que era Abel, lo mandé al Hospital Civil por si me mataban a mí en el cuartel, ¿comprende?, que no fuera a quedar el grupo sin dirección. Y Raúl iba a la Audiencia. Nosotros tomábamos los edificios alrededor del cuartel simultáneamente con el ataque al cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya se imaginará que íbamos tensos por  aquí, por este camino; pero en realidad muy decididos. Ciertamente no teníamos ninguna duda del éxito. Lo más difícil hasta este momento se había logrado: organizar los hombres, entrenarlos, adquirir las armas y preparar el ataque.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Claro, sin caer en la represión.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Claro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿Y esta montaña, al frente, es la Gran Piedra, a donde fueron después?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Después nosotros regresamos aquí a la casa, para tratar de reorganizar a la gente, y con un grupo de 10 ó 12 hombres fuimos a las montañas. Pero nuestras armas, que eran buenas para luchar en el cuartel, no eran buenas para luchar en las montañas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿No eran de largo alcance?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Eran de muy corto alcance.   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Me imagino que el panorama era un poco distinto, porque no había tales pastoreos allí.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: No, esto es nuevo todo. Si quieren, pueden guardar material para cuando lleguemos allá, ¿eh?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Sí, sí, hay.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Era por este puente. El único incidente de importancia es que este puente es de una sola vía, y cuando íbamos por allí venía un carro por el frente, y tuvimos que esperar que cruzara, y entonces seguimos por aquí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como usted ve, la casa estaba cerca del cuartel. Aquí doblamos para entrar en el cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿En ocasión del asalto siguieron derecho?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Por aquí, por aquí, por aquí seguimos. (Fidel y los periodistas arriban al cuartel Moncada, donde prosigue el relato). Entonces le voy a decir dónde se produce la crisis; la crisis se produce aquí. ¿Por qué? Porque la posta cosaca venía en esta dirección hacia acá, y nos la encontramos aquí; pero un carro había pasado delante de nosotros, que es el que tenía que desarmar la posta, y el carro llegó llevaba 100 metros delante de nosotros- y desarmó la posta. Pero la posta cosaca vio pasar el primer carro y se quedó mirando; y cuando vio que el carro desarmó a  la posta allí, se puso en actitud de guardia, de alerta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces me quedaba a mí aquí al lado la posta cosaca, y yo estaba sacando la pistola para hacer prisionera a la posta cosaca. Y en ese momento, la posta cosaca se da cuenta de que nosotros estamos al lado, y hace un ademán de disparar y yo le tiro el carro a la posta cosaca arriba. Aquí mismo fue, en este lugar, más o menos. Entonces la posta cosaca se retira para allá, yo me bajo.... Porque yo estuve haciendo tres movimientos: con esto por aquí, manejando por aquí, la pistola por acá. Entonces, cuando yo me paro, los carros que vienen detrás piensan que están dentro del cuartel y se bajan y asaltan este lugar aquí. Entonces yo tengo que bajar a sacar a la gente de este edificio para continuar el ataque; pero invierto como 5 ó 6 minutos en eso. Cuando ya nosotros montamos otra vez en el carro, monto otra vez en el carro, un carro avanzó y retrocedió y chocó con el mío. El resultado fue que el combate se empieza a desarrollar fuera del cuartel, y el combate tenía que desarrollarse dentro del cuartel...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Entonces se movilizó el cuartel.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Entonces se movilizó el Regimiento, y entonces organizó la defensa. Eso fue lo que impide... Porque realmente la posta cosaca era una cosa nueva, que la habían puesto con motivo de los carnavales. El plan realmente... Le voy a decir... Yo no sé si se podrá caminar por aquí, pero ahí no había árboles creo yo en esta época. Entonces el asalto empezaba allí, allí.   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Allí tenía que empezar.  &#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Allí tenía que empezar todo cuando nos franqueara la posta. Pero resulta el encuentro con la posta cosaca, que en realidad yo tuve dos intenciones: uno, proteger la gente que había tomado la posta; segundo, quitarle las armas a la posta cosaca. Yo creo que si hubiéramos seguido de largo sin hacerle caso a la posta los otros carros, habríamos tomado el cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: En esos momentos.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí, sí, lo hubiéramos sorprendido; porque él hubiera visto un carro delante, otro detrás, otro detrás, y la posta cosaca no habría tirado. Hoy me doy cuenta de eso, pero en aquel momento yo traté de proteger la gente que tomó la posta y quitarle las armas a la posta cosaca. Y como resultado de eso se produce el combate fuera del cuartel; y la gente que no conocía bien el cuartel, asalta todos aquellos lugares. Y yo tengo entonces que dedicarme a reorganizar a la gente para el encuentro... Cuando vamos a penetrar en el cuartel, se produce un accidente de un carro que choca con el carro mío.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Porque la gente suya no conocía a Santiago realmente.  &#039;&#039;&#039;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; La gente no conocía, la gente tenía que pararse donde yo me parara. Pero realmente en ese momento, cuando yo veo que la posta cosaca va a tirarle a la gente nuestra en el cuartel, traté de protegerlos y fui a arrestar la posta cosaca. Entonces la posta nos descubre, va a tirar, yo le tiro el carro arriba a la posta cosaca, y en ese momento se empieza  a armar el tiroteo. Pero el tiroteo se arma fuera del cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Entonces ese incidente fue el más grave.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Ese fue el más grave. Si no. llega a ocurrir el incidente de la pasta cosaca, nosotros tomamos el cuartel, porque la sorpresa era total. El plan era un buen plan. Y si fuera necesario hacer un plan ahora, con la experiencia que ya tenemos, haríamos un plan más o menos igual. El plan era bueno. Es decir que se produce un incidente, una cosa accidental, que dio al traste con todo el plan; esa es la realidad. El fracaso de la toma del cuartel fue el encuentro con la pasta cosaca, que en realidad debimos haber seguido de largo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Por qué le llamaban posta cosaca?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Porque le llaman así a la posta que hace recorrida alrededor del cuartel, y ésta iba de aquí hasta la avenida, y volvía. Y la pusieron con motivo de los carnavales, es decir que eso no estaba previsto, la posta. Parece que con motivo de los carnavales, quizás para prevenir incidentes de menor importancia, pusieron la posta cosaca; porque ellas no tenían la menor sospecha de que se iba a atacar el cuartel, pero la posta la pusieron con motivo de los carnavales de Santiago; anteriormente no tenían esa posta, la pusieran esos días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Por otro lado, los carnavales eran un elemento favorable.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Nos ayudaban, porque facilitaban el movimiento con menos sospecha. Es decir, el carnaval nos favoreció, pero por otro lado el carnaval originó que ellos pusieran una posta extra que no ponían normalmente, y esa posta tiene el choque con nosotros allí, a 80 metros de la entrada del cuartel. Pero de lo contrario, de los carros se habría bajado aquí todo el mundo y habrían tomado el cuartel, lo habrían tomado. Y estábamos vestidos de soldados además. Y si se toma la posta, se atrincheran aquí, porque el problema es que ellos movilizan al Regimiento; de lo contrario, nosotros hubiéramos agarrado al Regimiento dormido y lo habríamos cercada, porque teníamos tomado el edificio de la Audiencia, los edificios que rodean, los edificios principales los habíamos tomado ya, las que rodean el cuartel. Entonces nosotros habríamos tomado esta parte y los habríamos puesto para el patio a ellos. Claro, habría sido una carnicería; porque lo que se demostró allí cuando chocamos con la posta cosaca, empezó el tiroteo violento, muy violento... Yo pienso que como la gente nuestra todavía no tenía mucha disciplina de fuego, al llegar aquí habría disparado también, y habría sido una carnicería. No dudo eso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿Y ahora en este cuartel existe una escuela? Se ven pioneros...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí, una escuela. Quitamos los muros y todo eso. Pero algunos critican eso, porque dicen que mejor se hubiera quedado como lugar histórico; pero en los primeros tiempos de la Revolución no teníamos muchas escuelas y no estábamos pensando en la historia, y entonces tumbamos los muros e hicimos una escuela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero es un lugar histórico.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Pero queda ahora un pequeño museo aquí, es lo que hay. Quizás algún día sea mejor reconstruir los muros y dejarlo como estaba originalmente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Trabajamos para la victoria&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante, yo, como le mencioné, quería pasar a otro punto antes de hablar de cosas políticas más generales. Una cuestión que ha impresionado bastante a cualquiera que conozca la historia de Cuba  un poquito, fue ese proceso de su aislamiento después de la derrota del Moncada, con la tragedia de tantos compañeros muertos. Una derrota, claramente... ¿Cómo en ese aislamiento, esa celda de aislamiento, usted no se perdió de ánimos, no abandonó la lucha; siguió pensando, siguió preparando la Historia me Absolverá, hizo un documento político que fue la base de la continuación de la lucha y el programa de la Revolución?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; En realidad nosotros trabajamos para la victoria, no para la derrota, y sufrimos un revés muy duro. Pera además, ese revés había costado el sacrificio de muchos compañeros. Si antes del ataque al Moncada me sentía obligado con el país, después del ataque me sentí mucho más obligado. Yo creo que dadas nuestras intenciones, nuestros propósitos, no podía reaccionar de otra forma que como reaccioné, todavía con más decisión, más espíritu de lucha. Nadie sabía cómo podía terminar todo aquello. No sabíamos, incluso, si nos iban a asesinar. Pero, desde luego, teníamos que defender nuestras ideas, teníamos que defender nuestra verdad. Puede decirse que en circunstancias como esas, el hombre tiene mucho más estímulo que en circunstancias normales y, de esas dificultades saca fuerzas para enfrentarse a los problemas. Pero la más esencial de todo es que nosotros estábamos absolutamente convencidos de que teníamos la razón. Y ese factor nos daba fuerzas para enfrentarnos a aquellas momentos tan difíciles, profundizar más, exponer ante el pueblo los objetivos de nuestra lucha, enfrentarnos a la campaña de calumnias del gobierno y crear las condiciones para que si nuestra generación no podía realizar esas tareas, las pudiera realizar otra generación. Es decir, sembrar la semilla y ofrecer el ejemplo, que ya no era el ejemplo personal mío sino era el ejemplo de todos los compañeros que habían luchado y se habían sacrificado. Teníamos el deber de hacer el máximo esfuerzo para que ese sacrificio no fuera inútil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: En ese momento tan tremendo, usted se inspiró mucho en Martí,&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿verdad, Comandante?&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; En realidad, siempre, todos nosotros y toda nuestra generación recibió una gran influencia de Martí, y una gran influencia de las tradiciones históricas de nuestra Patria, que habían sido tradiciones de lucha muy duras por su independencia, y tradiciones realmente muy heroicas, que ejercían una gran influencia en todos nosotros. Yo en ese momento tenía una doble influencia, que la sigo teniendo hoy: una influencia de la historia de nuestra patria, de sus tradiciones, del pensamiento de Martí, y de la formación marxista-leninista que habíamos adquirido ya en nuestra vida universitaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre esa combinación de las dos influencias: la influencia del movimiento progresista cubano, del movimiento revolucionario cubano, del pensamiento martiano y del  pensamiento marxista-leninista, estuvo muy presente en todos nosotros. No se puede separar una cosa de la otra en la historia de nuestro país. Porque Martí en su época cumplió la tarea que le correspondía y fue exponente del pensamiento más revolucionario de aquella época. Pudiéramos decir, que para nosotros la vinculación de ese pensamiento patriótico, de ese pensamiento revolucionario con el pensamiento revolucionario más moderno, con el marxismo-Ieninismo; la combinación de ésa fueron los elementos que más influyeron en nosotros y que más, realmente, nos inspiraron. Y que no podía ser de otra forma, porque en países como Cuba la liberación nacional y la liberación social están estrechamente unidas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Martí significó el pensamiento de nuestra saciedad, de nuestro pueblo en la lucha por la liberación nacional. Marx, Engels y Lenin, significaban el pensamiento revolucionario en la lucha por la revolución social. En nuestra patria, liberación nacional y revolución social se unieron como las banderas de la lucha de nuestra generación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Comandante, pasando un poco más adelante, el compañero Alcaide nos habló mucha del proceso dentro de Isla de Pinas y nos explicó bien cómo allí se fortaleció ideológicamente el grupo dirigente, y lo que yo le quería preguntar a usted: ¿Usted tuvo siempre confianza de que se pudiera llegar a través del trabajo político del movimiento y de otra fuerza política, a la amnistía o había pensado en la posibilidad de una evasión para seguir la lucha? Seguro usted no pensó quedarse ahí 15 años.&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; No. Realmente yo no pensaba estar allí 15 años, pero comprendía muy bien la situación política del país. Había un odio contra Batista muy generalizado y Batista era víctima de sus propias contradicciones; trataba de legalizar el régimen, trataba de crear condiciones para unas elecciones que aunque fuesen fraudulentas por lo menos servirían como cobertura de la dictadura batistiana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y nosotros sabíamos que, dado el estado de ánimo de la opinión pública, no podía haber ningún intento de solución legal de la situación de Cuba sin la amnistía de los presos políticos. Nosotros sabíamos que la amnistía tendría que producirse más tarde o más temprano como consecuencia de la presión de las masas y de las propias contradicciones del régimen.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En realidad, pensar en la evasión en Isla de Pinos era sumamente difícil. Nosotros estábamos sometidos a una prisión muy severa, a una vigilancia muy rigurosa, en una Isla donde era, en la práctica, muy difícil elaborar una evasión. Por eso, nosotros confiábamos en el movimiento de masas y en el movimiento político, que presionara suficientemente al régimen para obligarlo a la amnistía de los presos políticos. Además, nosotros calculábamos que Batista se sentía fuerte, se sentía seguro, que subestimaba a la revolución y subestimaba a los revolucionarios, y que en un momento dado, como parte de su juego político, se vería en la obligación de promover la amnistía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nosotros tratábamos... Primero manteníamos una actitud muy firme, muy rebelde, muy digna en las prisiones, y desde luego, alentábamos la lucha de las masas por la amnistía. Pero ya desde entonces trabajábamos en la organización del movimiento y elaborábamos los planes ulteriores, para cuando el gobierno se viera en la necesidad de decretar la amnistía. Y sucedió así exactamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando nosotros salimos de la prisión, ya teníamos toda una estrategia de lucha elaborada. Pero lo más importante a nuestro juicio en aquel instante era demostrar que no había solución política, es decir, solución pacífica del problema de Cuba con Batista, pero teníamos que demostrar eso ante la opinión pública, ya que si el país se veía forzado a la violencia revolucionaria no era culpa de los revolucionarios, sino culpa del régimen. Entonces planteábamos que estábamos en disposición de aceptar una solución pacífica del problema mediante determinadas condiciones, condiciones que sabíamos que no se producirían nunca. Y bastaron algunas semanas para demostrar ante la opinión pública de que esas posibilidades de solución pacífica de los problemas de Cuba con Batista no existían.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre estuvimos muy preocupados y en eso influía también la tradición martiana de que la guerra es el último de los recursos. Y Martí durante las luchas por la independencia se empeñó mucho en demostrar que si se veían necesitados de acudir a la guerra es porque no existía ningún otro recurso. Eso estaba en la tradición política de nuestra historia. Nosotros, de la misma forma, tratamos de demostrar que no había solución pacífica con Batista. Una vez que -a nuestro juicio- eso estaba demostrado, iniciamos de nuevo la preparación para la lucha armada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== &#039;&#039;&#039;III LA SIERRA&#039;&#039;&#039; ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Preparar el regreso&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
Nos trasladamos a México los dirigentes más conocidos, puesto que después del Moncada ya éramos muy conocidos en el país. Nuestra estrategia consistía en preparar el movimiento internamente y a la vez preparar algunos cuadros en el extranjero, para iniciar la lucha simultáneamente en un momento dado, con la llegada de los que estábamos en el extranjero. Esa tarea era principalmente una tarea de preparar cuadros militarmente y reunir un mínimo de armas necesarias para reanudar la lucha. Por eso nos trasladamos a México, porque en México siempre existió una tradición de solidaridad, de hospitalidad hacia los emigrados de distintos países. Pero nuestra tarea la realizamos en México sin ningún apoyo oficial: ni directo ni indirecto. Es decir, realizamos nuestro trabajo en México sin ningún tipo de ayuda oficial. En México también realizamos nuestra tarea clandestinamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tuvimos ciertamente algunas dificultades de orden legal, puesto que nuestras actividades, aunque no se dirigían en ningún sentido contra el estado mexicano, de todas formas implicaban una cierta violación de las leyes mexicanas, como es reunir armas y entrenar al personal. Eso nos trajo algunas dificultades. Hubo algunos momentos difíciles: un número de nosotros fuimos arrestados, pero en esos instantes nos sirvió de mucha ayuda el hecho de que el general Lázaro Cárdenas, el hombre de más prestigio y de más vocación internacionalista que ha producido México en los últimos tiempos, se interesara por la situación nuestra. Lázaro Cárdenas tenía un gran prestigio en México, y el hecho de que él se interesara por nosotros ayudó a resolver nuestra situación legal, y alivió en cierto sentido la represión que en esos momentos estábamos sufriendo en México. Eso nos permitió ganar tiempo, completar nuestros preparativos antes de regresar a Cuba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En realidad, Batista trabajaba también activamente. Tenía agentes pagados en México, es decir, agentes cubanos, y trataba de influir de estado a estado para logar que se reprimieran nuestras actividades en México.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando nosotros salimos de México a fines de noviembre de 1956, tuvimos que salir en condiciones de absoluta clandestinidad, y en ese momento estábamos siendo perseguidos por las autoridades como consecuencia de denuncias que había hecho el gobierno de Batista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No hago críticas de las autoridades mexicanas porque realmente, en aquellas circunstancias, estaban en su pleno derecho de evitar cualquier cosa que interfiriera las leyes mexicanas. Y nosotros, en cierto sentido, nos vimos obligados a violar las leyes mexicanas en aras de nuestro propósito patriótico en Cuba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa contradicción existió. Se produjeron dificultades; se habían hecho algunas ocupaciones de armas, y nosotros tuvimos que salir de México en un momento en que las autoridades estaban tratando de buscarnos, arrestarnos y de impedir desde luego nuestra actividad revolucionaria. Fueron condiciones realmente muy difíciles las que nosotros tuvimos los últimos días de nuestra estancia en México. Hasta que a pesar de todo, un poco por la experiencia ya de la lucha clandestina, pudimos sortear esas dificultades y arrancar del puerto de Tuxpan si mal no recuerdo el 24 de noviembre de 1956. Por cierto que incluso había un mal tiempo y se había prohibido toda navegación en aquellos días, y nosotros tuvimos que salir con el mal tiempo de todas maneras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No obstante el que ya habíamos podido salir, y ya era un gran avance, al cabo de tres o cuatro días Batista se percató de nuestra salida de México. Y entonces ya habían dado instrucciones a la Marina de Guerra y a la Aviación de localizar a nuestro pequeño barco, un barco de unos sesenta y tantos pies, en el cual veníamos 82 hombres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Navegamos con el mal tiempo, después navegamos alejados de la costa sur de la Isla hasta desembarcar en la provincia de Oriente. Afortunadamente pudimos llegar sin que la Marina de Guerra o la Aviación nos hubieran descubierto. Porque el último día, en horas de la noche, aunque estábamos alejados de la costa, navegamos alrededor de 80 ó 100 millas, para llegar al amanecer del 2 de diciembre de 1956 a la costa de Cuba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Tenemos entendido, Comandante, que en ese caso también, uno de los comandantes o el capitán naval del barco era un oficial de la Marina batistiana, que se había unido a la lucha.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; No. Realmente no. No era exoficial de la Marina batistiana; era exoficial de la Marina constitucional, que no es lo mismo. Y nos ayudó, condujo el barco. También estaba entre nosotros un Capitán dominicano, un revolucionario dominicano que tenía experiencias marinas,  que  murió  que  participó junto con Caamaño más adelante en la revolución dominicana, y que algún tiempo después fue asesinado. Ese compañero venía también. Y venía también un exteniente de la Marina. Pero entre todos juntos no sabíamos gran cosa de las costas de Cuba, y teníamos realmente muy poca Información sobre las costas de Cuba, entre todo. La información era bastante escasa y eso nos trajo algunas dificultades. Pero a pesar de todo pudimos navegar mil 500 millas y llegar a Cuba. Llegamos por cierto con dos pulgadas de combustible en los depósitos, es decir, que apenas nos quedaba combustible para algunos minutos más.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Es decir, que siempre al borde del peligro.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Yo creo que son gajes del oficio de revolucionario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Voluntad de resistir&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Hace 20 años que desembarcamos por aquí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Se ve el fondo...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Nos acercamos a donde desembarcamos 4. Ahora lo va a ver. Mire el lugar por donde desembarcamos. Por allí, mire. Allí fue donde des-embarcamos. Pueden tomarlo ahora. Allí fue donde desembarcamos. Pero tómalo; si no, nos pasamos. En realidad, nosotros desembarcamos como un kilómetro más al sur. Como ven, desembarcamos en un lugar llano, muy llano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Y hubo un error en el lugar de...?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Bueno, el problema es que era al amanecer, y por la madrugada se nos había caído un hombre al agua, y tuvimos que emplear como 30 minutos en poderlo descubrir y sacarlo. Entonces, era el amanecer. El capitán del barco no estaba muy seguro de dónde estábamos; había dado varias vueltas. Entonces yo le pregunté y le dije: &amp;quot;¿Tú estás seguro de que ese es el territorio firme de Cuba ya?&amp;quot; y dijo: &amp;quot;Sí&amp;quot;. Digo: &amp;quot;Bueno, pues, enfila por ahí hacia la playa a toda velocidad&amp;quot;. Y llegamos a la playa. Pero en el lugar donde desembarcamos había un pantano tremendo, varios kilómetros de pantano, y estuvimos aproximadamente dos horas y media atravesando el pantano, que era muy difícil, muy difícil. Nos enterrábamos hasta la cintura. Hasta que, por fin, llegamos a tierra firme, pero el lugar no era bueno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quedaban dos pulgadas de combustible en los tanques cuando desembarcamos. Habría sido mejor desembarcar un poco más al Este, pero el combustible no alcanzaba ya.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y eso los alejaba más de la Sierra,&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿no?&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí. El combustible no alcanzaba, y el lugar era llano. Si nosotros hubiésemos desembarcado 50 ó 60 kilómetros más al este, la guerra se habría acabado antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Es decir, ¿más cerca de la Sierra?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí, si hubiéramos desembarcado cerca de las montañas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desembarcamos en un llano y el enemigo pudo hacer un cerco del territorio donde estábamos, y la situación era muy difícil. Si hubiéramos desembarcado en las montañas, la guerra habría durado mucho menos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: No se hubiera producido el...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Tal vez unos 12 ó 15 meses. Porque duró 25 meses la guerra, pero al tercer día del desembarco tuvimos un revés muy serio, en el cual ellos lograron un ataque por sorpresa y dispersaron nuestras fuerzas. Tuvimos muchas bajas y sólo unos pocos sobrevivimos a esa situación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Eso fue Alegría de Pío.&#039;&#039;&#039;     &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí, Alegría de Pío. Después volvimos a reunir unos pocos hombres y unos pocos fusiles, pero, como usted ve, las montañas están lejos del punto donde desembarcamos; aproximadamente -yo diría- a unos 30 ó 40 kilómetros, las primeras lomas. Ya por aquí empieza la Sierra Maestra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante: ¿y en esa fase, después de Alegría de Pío, fue esencial la ayuda de algunos campesinos que luego se juntaron para…?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí. Al principio estuvimos cercados muchos días. Yo tenía un fusil, y conmigo estaban dos hombres más, uno con fusil y otro sin fusil. Yo tenía en ese momento cien balas y un fusil. Otro compañero tenía un fusil con unas 40 balas. Después se reunió Raúl con cuatro  hombres que tenían cuatro fusiles, más -un quinto fusil de un hombre que no había podido seguir. Y reunimos siete fusiles.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿Y el grupo fue muy pequeño, el que salió de Alegría de Pío?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Disperso, disperso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Y los que estaban con usted eran...?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Eran dos compañeros, uno de los cuales tenía fusil y otro no.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Y Almeida estaba en el otro grupo?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Almeida estaba en un tercer grupo, con el Che, con Camilo, con otros compañeros. Pero lo que reunimos inicialmente fueron siete fusiles. Esta carretera nueva que ustedes ven ahí, no existía como carretera. Era un camino. Pero por aquí estableció el ejército el cerco. Por esta carretera estableció el ejército el cerco. Era un camino; hoy es una carretera. Después nos dedicamos a recoger algunas armas. Ya cuando llegamos a esta zona de esta carretera, empezamos a hacer los primeros contactos con los campesinos, y ellos nos ayudaron sobre todo a cruzar la carretera, o cruzar el camino, y llegar hacia la zona montañosa de la Sierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Esos fueron Guillermo García y...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Guillermo fue el primer campesino que hizo contacto con nosotros que era de esta zona, y él estaba en el Movimiento. Y cuando tuvo noticias desembarco y todo eso, estaba atento, ¿no?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una madrugada, cruzamos el camino y avanzamos como 20 ó 30 kilómetros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y todo lo que Celia tenía preparado estaba en la zona de Niquero, ¿no?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; En la zona de Pilón. Porque, realidad, el mejor lugar para desembarcar habría sido más al este. Nosotros desembarcamos aquí porque se hizo de día, en parte; en parte, porque no conocían muy bien el terreno ni la costa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y entonces elaboramos un plan para tomar un pequeño cuartel que estaba cerca de aquí, y después seguir para la Sierra. Pero en la forma en que se produjo el desembarco era absolutamente imposible realizar esa operación, puesto que desembarcamos en un pantano, y el enemigo tuvo tiempo de organizarse y preparar las operaciones militares contra nosotros. Y de hecho el enemigo tuvo una victoria, puesto que dispersó nuestro cuerpo expedicionario de 82 hombres.    &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Cuántos quedaron?&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Al final nos pudimos reunir menos de 20, siete fusiles, un grupo de compañeros desarmados, y después pudimos recoger algunas armas que habían que dado dispersas. La primera acción contra el ejército, la primera acción victoriosa, la realizamos el 5 de febrero, porque teníamos 16 armas... &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Fue el Uvero?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; La Plata. En La Plata, una madrugada, atacamos. Si mal no recuerdo, fue a las 2:40 de la madrugada. Estuvimos combatiendo con ellos más de una hora. Les ocupamos un pequeño cuartel y les ocupamos 10 armas. El grupo nuestro creció hasta aproximadamente 30 hombres. Pero ya el incremento era a base de campesinos de las montañas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Cómo lograron, Comandante, después de la derrota de Alegría de Pío, cómo lograron recobrar las fuerzas para romper el cerco y seguir la lucha, no abandonar la fe en la victoria?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Yo pienso... Nadie sabía quiénes  habían quedado vivos ni cuántos,  pero  yo por mi parte tuve la idea de seguir la lucha, a pesar de que tenía dos fusiles. No tenía noticias de los demás. Raúl, por su parte, tenía idea de seguir la lucha, hasta que nos juntamos. Cuando Raúl y yo nos juntamos, teníamos siete fusiles, unos seis u ocho fusiles más los recuperamos de los que se habían quedado perdidos y dispersos. Y la primera acción la hicimos con unos 17 ó 18 hombres. Pero tendríamos aproximadamente en ese momento unos 14 fusiles, algunas pistolas. Nuestra primera acción militar fue con un grupo muy pequeño, pero ya nosotros teníamos la experiencia del Moncada, y tuvimos el propósito de seguir la lucha. Estábamos convencidos de que la idea era correcta, y de que habíamos sufrido un revés, aunque era un revés muy grande. Esta es la Sierra Maestra… …los aviones no podían bombardear. …nosotros estuvimos cercados, 18 meses estuvimos cercados por el ejército, estábamos cercados por mar y por tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero en ese período lo principal era sobrevivir en los primeros tiempos. La cuestión era poder sobrevivir, y eso dependía mucho de nosotros, del pequeño grupo que estaba en las montañas. En realidad, en ese período lo que teníamos era una idea, una organización en las ciudades y la voluntad de resistir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero en ese momento era muy importante lo que hicieran los guerrilleros, porque los guerrilleros podían ser exterminados en cualquier momento. Y nosotros estuvimos a punto de ser exterminados debido a la traición de un campesino. Es decir, hubo un campesino que cuando va a cumplir una misión el ejército lo hace prisionero, y entonces le ofrecen perdonarle la vida, le ofrecen muchas cosas y nos traicionó. El primer guía, uno de los guías... nos traicionó. Pero el factor psicológico fundamental es que él veía que las fuerzas nuestras eran muy pequeñas y la del ejército era muy grande, y él perdió la fe de que pudiéramos obtener la victoria, y entonces se puso al servicio del ejército. Y la acción de ese campesino en coordinación con el ejército estuvo a punto de exterminar las fuerzas nuestras. Fueron días muy difíciles, puesto que nuestro guía principal, el hombre que constituía nuestros ojos y nuestros oídos nos estaba traicionando, y estaba procurando ubicarnos para que el ejército nos cercara y nos liquidara. Y estuvieron a punto de conseguirlo, hasta que nos dimos cuenta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Se dieron cuenta a tiempo.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Bueno, a tiempo no. Nos dimos cuenta sobre todo después de la última acción del ejército que, prácticamente, casi nos extermina; nos dimos cuenta que: nos estaba traicionando, yo me di cuenta. Otros compañeros escépticos, no lo creían, y les dije, les expliqué toda una serie de elementos de juicio por los cuales creía que nos estaba traicionando. Y los hechos demostraron que la apreciación mía era correcta, pero casi por cuestión de minutos nos salvamos de ser ex-terminados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Fueron cercados?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Fuimos cercados, estábamos siendo cercados, pero yo empecé a sospechar y empezamos a movernos. Y topamos con el ejército en el borde del cerco, cuando ese campesino venía con el ejército como guía, en un momento en que supuestamente estaba cumpliendo una misión nuestra. En ese momento lo vimos ya, pero ya sabíamos que nos estaba traicionando, porque realmente nos había ubicado en un punto para que el ejército pudiera cercarnos. Influyó incluso el día antes en que el ejército había iniciado el plan de cerco, pero había habido una lluvia muy fuerte y lo dejaron para el otro día. Pero al otro día nos dimos cuenta a tiempo por un prisionero que capturamos, aunque nuestras fuerzas tenían instrucciones de no dejarse ver, un centinela había capturado a un hombre. Yo le hice una serie de preguntas, y por el movimiento que había hecho el ejército el día anterior, me di cuenta de que estaban haciendo un movimiento envolvente sobre nosotros. Entonces ya en ese momento llegué a la convicción de que estábamos siendo traicionados, y planteé movernos de ese punto. Y tomamos posiciones en lo alto de las lomas, donde el ejército estaba completando el cerco. Estuvimos muy próximos a ser ex-terminados. Al compañero que estaba al lado mío lo mataron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero eso fue la segunda vez...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Eso fue en los Altos de Espinosa, que es como se llama el lugar. Fue el momento que estuvimos más próximos a ser exterminados todos, pero pudimos sobrevivir, pudimos escapar a aquel  cerco. Y  entonces  aprendimos la lección también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La organización, pudiéramos decir, aun-que era muy pequeña en esta zona, nos ayudó desde el primer momento: nos ayudó Guillermo García, nos ayudó mucho Celia, que estaba en Manzanillo, y nos envió los primeros víveres, las primeras ropas, el primer dinero. Porque nosotros les pagábamos todo a los campesinos. Al principio el campesino estaba muy atemorizado por la represión del ejército, pero el campesino fue conquistado progresivamente por la Revolución. Es decir, que el trabajo no se hizo previo, el trabajo entre los campesinos se hizo a lo largo de la lucha. El ejército reprimía, cometía muchos crímenes, sembraba el terror, mientras nosotros respetábamos a los campesinos, les pagábamos todo lo que les comprábamos. Y poco a poco los campesinos se fueron sumando a nosotros. Y al final, estaban todos los campesinos con nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;El centro principal de nuestras operaciones&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Este lugar donde nos encontramos ahora se llama La Plata, y aquí logramos nosotros nuestra primera victoria contra las fuerzas de Batista. Esto fue un mes y medio después del desembarco aproximadamente, y varias semanas después de que ellos lograron dispersar toda nuestra fuerza. En este punto pudimos reunir alrededor de 17 hombres. Y había una patrulla mixta de marinos y de soldados de Batista que por aquellos días se dedicaban suponían que habían liquidado la fuerza guerrillera a desalojar campesinos y a cometer abusos y fechorías en interés de un gran terrateniente que había en esta zona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Comandante, disculpe. Esa cuestión de que ellos pensaron haber liquidado las fuerzas, ¿les dio a ustedes un pequeño respiro ahí?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Nos dio una cierta ventaja, por que se descuidaron. Ellos avanzaban, llevaban presos campesinos, como este campesino que habló con ustedes. Los torturaban, o los asesinaban, porque estaban realmente sembrando el terror entre los campesinos. Entonces, nosotros nos aproximamos por el oeste, y en esas alturas estuvimos vigilando el movimiento de la patrulla y la ubicación de la patrulla. Por la noche nos acercamos y capturamos el práctico de la patrulla del ejército, que era un empleado del terrateniente, que le servía ellos para dar información acerca de lo campesinos que tenían una actitud de protesta frente a los desalojos, y estaban reprimiendo a esos campesinos. Nosotros, al lograr capturar el práctico nos pudo dar todos los detalles de la instalación. Entonces de madrugada también los atacamos. Éramos 17 hombres, ellos eran alrededor de 12, estaban en dos pequeños cuartelitos, y al cabo de una hora de combate aproximadamente, entonces se rindieron, pero cuando se rindieron estaban todos muertos o heridos. Fueron los primeros prisioneros que hicimos, pero naturalmente no podíamos llevarlos. Les dimos nuestras medicinas, que fue una política que siempre seguimos con el enemigo, y les respetamos la vida, por supuesto, a los heridos, que fue una política invariable que seguimos durante toda la guerra con los prisioneros. Les ocupamos las armas y elevamos nuestro grupo a unos 30 hombres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después, al amanecer, marchamos en dirección al otro río donde estuvimos anteriormente hacia Palma Mocha. Ellos reaccionaron con mucha ira, mandaron gran número de tropas, cientos de soldados; pero mandaron delante una vanguardia de paracaidistas, y nosotros emboscamos a la vanguardia de los paracaidistas y les hicimos un buen número de bajas y los derrotamos. Ocupamos también algunas armas. Y esos dos combates tuvieron lugar el 17 de enero y el 22 de enero de 1957, que fueron nuestras dos primeras victorias militares contra ellos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, esta zona tiene importancia histórica, porque más al norte del punto donde nos encontramos, a lo largo del río, se encuentra la zona de La Plata, que fue digamos el centro principal de nuestras operaciones. Realmente la guerra nuestra durante muchos meses se desarrolló en un territorio que tenía unos 30 kilómetros de largo, por 20 kilómetros de ancho, en un área de 60 kilómetros cuadrados. En esa área se movían ellos y nos movíamos nosotros, y dentro de esas áreas se iban desarrollando las acciones. Naturalmente que al principio éramos débiles, y cuando ellos enviaban sus columnas, las columnas podían atravesar la sierra sin dificultad. Con el transcurso del tiempo nosotros fuimos observando sus costumbres, y entonces ya empezábamos a emboscar las columnas, pero no podíamos impedir que penetraran. Les hacíamos bajas, les ocupábamos algunas armas, pero cruzaban.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue creciendo nuestra fuerza, y ya en el verano de 1958 teníamos alrededor de 300 hombres. Cuando ellos lanzaron la última ofensiva en la Sierra Maestra, reunieron alrededor de 10 mil hombres, y nosotros teníamos 300, pero ya nuestros 300 combatientes eran gente muy veterana. Teníamos relativamente poco parque, pero en esa ocasión defendimos las posiciones. Establecimos, por los distintos puntos de penetración en la sierra, nuestras posiciones, y fuimos resistiendo, les fuimos retardando el avance, y ocasionándoles bajas sucesivamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa ofensiva, entre la ofensiva de ellos y la contraofensiva nuestra, duró 70 días. Durante 70 días se combatió prácticamente todos los días. Pero el momento decisivo en que se derrota la ofensiva es en una batalla llamada la batalla del Jigüe aproximadamente a 5 kilómetros de aquí, en que nosotros logramos cercar un batallón. Ese batallón estaba dirigido por un jefe muy hábil. Lo habíamos estado cazando, y le habíamos hecho algunas maniobras, bastante peligrosas para el batallón, y había podido escapar. Pero entonces lo cercamos. Lo cercamos realmente con 30 hombres. Y el resto de los hombres, 90 hombres, el grueso lo situamos en dirección a la playa, donde estaba otra fuerza enemiga. Con 120 hombres fuimos librando el combate que duró 10 días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero la situación era muy especial, porque en ese momento nosotros teníamos una columna enemiga rodeada y a su vez nosotros estábamos rodeados por varias columnas  enemigas. Ellos tratando de nuestra defensa, y nosotros tratando de rendir el batallón sitiado. Logramos aniquilarles los refuerzos, sobre todo los que venían en esta dirección, desde la playa. Los principales refuerzos venían desde la playa, y ahí colocamos nosotros el grueso de nuestra fuerza. A medida que íbamos ocupando armas, cuando se iban sucediendo los combates, íbamos aumentando el número de hombres. Y al final, les habíamos liquidado el refuerzo y les habíamos rendido el batallón. Eso nos dio un potencial en parque y en armas muy grande, y fue un viraje total en la ofensiva. A partir de ese momento tomamos la ofensiva nosotros y los desalojamos de la Sierra Maestra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al final de ésa ofensiva, nosotros les habíamos ocupado más de 500 armas, y les habíamos hecho más de mil bajas. Entre ellos alrededor de 400 prisioneros, que se los entregamos a la Cruz Roja, con participación de la Cruz Roja Internacional, se los entregamos y los pusimos en libertad, que era la política que nos-otros seguíamos con los prisioneros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya entonces nuestras fuerzas crecieron hasta 800 hombres, y prácticamente con 800 hombres se inició la invasión de todo el país, excepto en el Segundo Frente, donde ya estaba Raúl. Porque cuando vino la ofensiva, nosotros trajimos las tropas de Almeida que estaban cerca de Santiago, las tropas de Camilo que estaban en el llano, las tropas de Ramiro que estaban hacia el este, y fuimos reuniendo todas las tropas. Por eso logramos tener 300 hombres. Las únicas tropas que no concentramos, porque estaban muy distantes, eran las tropas de Raúl en el Segundo Frente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y después de esa ofensiva, y en la segunda mitad del año 1958, nosotros enviamos columnas hacia Santiago de Cuba, hacia el norte de la provincia de Oriente, hacia Camagüey y las dos columnas, una mandada por el Che y otra mandada por Camilo, que fueron para el centro de la Isla. Por eso esa fue una batalla que significó un viraje en la guerra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ejército era mucho más numeroso que nosotros. El total de hombres de Batista sobre las armas era aproximadamente de 70 a 80 mil. Y cuando la guerra terminó, nosotros teníamos tres mil hombres sobre las armas. Sin embargo, teníamos 14 mil soldados cercados en la provincia de Oriente. Porque aunque ellos tenían muchos hombres sobre las armas, tenían que cuidar las ciudades, las instalaciones, los puentes, las comunicaciones. El máximo de fuerzas que ellos pudieron reunir para combatir fueron 10 mil hombres. Fue en esa ocasión en que se dio esta batalla a la cual me estoy refiriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y aquí es donde se dio el episodio del Comandante...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí. El comandante Quevedo era el jefe del batallón. Era un jefe hábil y luchó, resistió muy bien durante 10 días, porque estaban ya sin agua, sin comida; tenían muchas bajas. El era un oficial decente; era un oficial que no tenía ante-cedente de crímenes ni de abusos contra la población. Estuvo prisionero; solamente los jefes más altos fueron los que mantuvimos prisioneros, y él después incorporó a nuestras fuerzas y nos ayudó.      &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Y ahora?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Ahora es el agregado militar de Cuba en Moscú. El ha escrito un libro sobre esa batalla. Era un jefe muy capaz, realmente fue un enemigo capaz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Y usted le dejó la pistola al final del combate?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Al final del combate les dejamos las pistolas a todos los oficiales, no sólo a él. Pero ocurrió una anécdota: yo estaba muy impaciente... Les puedo referir una anécdota: el último día se está tramitando la rendición, y el Comandante de la tropa sitiada nos comunicó que si a las 6 de la tarde no llegaba refuerzo, entonces ellos se rendirían. Ya no tenían ninguna esperanza de salvarse, porque habíamos derrotado a los refuerzos. Nosotros usábamos altoparlantes… Nosotros las cartas que les ocupábamos a los refuerzos, se las enviábamos, y les dábamos todas las noticias. Poníamos soldados prisioneros de los refuerzos hablar por radio y todo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero al final yo estaba tan impaciente por ver la cantidad de armas que íbamos a ocupar, que cuando se estaba tramitando la rendición, de noche ya, decido ir al campamento, pero de incógnito, igual que alguno de los otros compañeros que estaban conversando.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Al campamento enemigo?&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Al campamento enemigo.    &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Y no era un riesgo tremendo eso?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Bueno, yo en realidad... Es relativo. Ya estaban desmoralizados en ese momento. Pero yo de ninguna manera iba a identificarme, sino iba como uno más entre los que estaban parlamentando. Y entré en el campamento cuando todavía los soldados estaban armados, y cruzo, y a los pocos minutos de estar allí, todos me reconocieron, y se portaron intachablemente, con el mayor respeto. Pero ocurrió eso. Entré en el campamento cuando estaban todavía armados. Claro que fue una imprudencia, más bien un error de cálculo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Bueno, pero le fue bien.  &#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí, fue bien. Ellos habían estado conversando con nuestra gente ya. De trinchera  a  trinchera ya nuestra gente les daba agua, les daba cigarros. El último día había habido lo que se puede llamar una confraternización, y había ese clima. No había un clima de violencia, no se combatía hacía varias horas. Pero estaba Quevedo. Quevedo era un jefe respetado por su tropa, muy respetado. Además, un hombre caballeroso. Todos esos factores, desde luego, influyen. Posiblemente el análisis que hice yo de la situación en su conjunto me dio confianza para poder hacer lo que hice, aunque no como ocurrió, realmente, porque pensaba realmente que podía pasar de incógnito. Pero ellos por alguna razón me reconocieron rápidamente, a pesar de que era de noche.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Surge un ejército nuevo&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante, después de la victoria de la Revolución, la victoria no resolvió todos los problemas, vinieron grandes problemas: vino el problema de la confrontación con ese primer Gobierno, la consolidación del poder revolucionario, y muy pronto el asalto del imperialismo, el bloqueo, todo eso. Uno de los puntos claves -digamos- que se observa del exterior es el desmembramiento del ejército de la tiranía, que era un brazo armado de la burguesía, y que era peligroso, evidentemente y no se comprende bien cómo se logró tan rápidamente ese desmembramiento del Ejército antes de que pudiera reorganizarse o volver a tomar fuerza y eficiencia.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Es que realmente nosotros derrotamos al ejército de Batista, práctica-mente le liquidamos sus tropas élites en la Sierra Maestra. Y aunque era una fuerza armada numerosa, su tropa élite había sido derrotada. Y cuando a un ejército le liquidan sus tropas de operaciones, está realmente derrotado. A esto se unía un apoyo del pueblo total, de modo que ya militarmente no podían hacer gran cosa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los días finales teníamos 14 mil soldados cercados en Oriente, la Isla dividida en dos partes, la iniciativa en nuestras manos, y las Fuerzas Armadas de Batista desmoralizadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esas condiciones ellos trataron de buscar un contacto con nosotros. Y el jefe de las tropas de operaciones me pide una reunión, en la cual me admite que han perdido la guerra. Entonces nos preguntan qué pensábamos nosotros que debían hacer. Yo les expliqué que el Ejército se había desacreditado mucho que, sin embargo, creía que dentro del Ejército había gente capaz y gente buena, que desgraciadamente se habían visto en la situación   de tener que defender la institución, o defender al régimen junto con la institución. Se ponen de acuerdo con nosotros aceptando la proposición de realizar un levantamiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese ejército que estaba copado, nosotros le dijimos que podía realizar un pronunciamiento, uniéndose a la fuerza revolucionaria. Pero le dijimos que estábamos absolutamente opuestos a un golpe de Estado. Incluso al Jefe de las Tropas en Operaciones le aconsejé que no fuera a la capital, que produjera el levantamiento de las tropas de Oriente y se uniera a la Revolución. Aceptó; pero no cumplió. Fue a la capital.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nosotros le habíamos puesto tres condiciones: primero, no aceptábamos golpe de Estado; segundo, nos oponíamos a cualquier intento de salvar a Batista; tercero, nos oponíamos a cualquier arreglo con la Embajada americana. Esas fueron nuestras tres condiciones y las aceptaron. Sin embargo hicieron exactamente lo opuesto: fueron a la capital; organizaron un golpe de Estado; se pusieron de acuerdo con la Embajada americana y facilitaron la fuga de Batista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por eso cuando se produce el golpe de Estado el día 19 de enero, nosotros por radio lanzamos una consigna a toda nuestra fuerza: no aceptar el alto al fuego, proseguir la ofensiva en todos los frente, e hicimos un llamamiento a los trabaja-dores y a todo el pueblo a la huelga general revolucionaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya tal era el estado de influencia de nuestra fuerza y de nuestro movimiento, y era tal la descomposición del régimen que, para citar un ejemplo, todas las estaciones de radio y de televisión se pusieron en sintonía con Radio Rebelde, los propios obreros pusieron todas las estaciones de radio y televisión en sintonía con Radio Rebelde. Todo el pueblo, y en especial los trabajadores, realizaron un paro absoluto y total. Las fuerzas nuestras, las columnas nuestras, sin hacer, ningún alto al fuego, continuaron la ofensiva, y en 72 horas prácticamente habíamos desarmado a todo el ejército. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De modo que, en los primeros días de diciembre, el pueblo se apodera de todas las armas; decenas de miles de ciudadanos tomaron las armas en sus manos y el Ejército quedó virtualmente disuelto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si hubieran aceptado las condiciones que nosotros pusimos, habríamos podido salvar para la Revolución a muchos oficiales: oficiales de carrera, oficiales que no tenían crímenes, que no habían cometido asesinatos ni torturas. Porque realmente fue un grupo de oficiales los que se prestaron, ciento por ciento, a los crímenes de Batista: una camarilla; pero dentro de las Fuerzas Armadas había oficiales de carrera que no tenían responsabilidad directa con esos crímenes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si ellos aceptan lo que nosotros propusimos, de todas maneras habría surgido un  ejército nuevo, porque eso era un requisito indispensable para la Revolución; pero habríamos podido contar con la colaboración de un número mayor de oficiales. De todas formas contamos con colaboración de un número de oficiales porque había oficiales presos por conspirar contra Batista y muchos de esos oficiales, después del triunfo de la Revolución se unieron a nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo oficiales que habían luchado contra nosotros pero que eran hombres caballerosos, hombres decentes, se unieron a nosotros. De modo que un número de oficiales del antiguo ejército colaboró con nosotros, pero muchos no pudieron ser salvados puesto que la desmoralización y la desintegración fue total. Y no eran las mejores condiciones para contar con la colaboración de muchos de estos oficiales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero realmente surge un Ejército nuevo. Y creo que de ninguna forma se habría podido realizar la Revolución si se sustituye al viejo Ejército por un nuevo Ejército revolucionario y popular, un nuevo Ejército que hoy tiene mucha más preparación técnica, diez veces más preparación técnica de la que tuvo jamás el Ejército de Batista. Porque hoy nosotros tenemos diez veces más oficiales, incomparablemente mejor preparados de lo que nunca había contado nuestro país. Pero hoy es un Ejército revolucionario, constituido por tropas regulares, constituido por la reserva, fundamentalmente de obreros y campesinos entrenados, un Ejército popular, cuya fuerza radica, no tanto en su profesionalidad o en su técnica, como en su identificación con los intereses del pueblo, y en su enorme reserva de obreros y campesinos que constituyen su masa de combatientes en caso de guerra.&lt;br /&gt;
[[Categoría:Obras de biblioteca de Fidel Castro]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Sugerir]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_estrategia_del_Moncada:_entrevista_con_la_televisi%C3%B3n_Sueca&amp;diff=9849</id>
		<title>Biblioteca:La estrategia del Moncada: entrevista con la televisión Sueca</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_estrategia_del_Moncada:_entrevista_con_la_televisi%C3%B3n_Sueca&amp;diff=9849"/>
		<updated>2026-01-10T22:25:25Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&amp;lt;blockquote&amp;gt;{{Library work|titulo=La estrategia del Moncada:&amp;lt;br&amp;gt;entrevista con la televisión sueca|imagen=Fidel_Castro_High_Res_Image.png|autor=Fidel Castro|tipo=Entrevista|escrito en=|editora=Revista Cuba Internacional|lugar_de_publicacion=Santiago de Cuba|fecha_de_edicion=2 de diciembre de 1977|fuente=http://www.fidelcastro.cu/es/entrevistas/la-estrategia-del-moncada-entrevista-con-la-television-sueca}}&lt;br /&gt;
Por primera vez en forma impresa &#039;&#039;Cuba Internacional&#039;&#039; ofrece una amplia selección de las conversaciones en las que Fidel Castro narra su propia evolución política y hace interesantes declaraciones sobre las acciones históricas de las que fue promotor y guía. El Presidente del Consejo de Estado cubano realizó un recorrido por las zonas orientales del país donde hace más de veinte años tuvieron lugar los hechos que dieron origen a la Revolución. En el antiguo cuartel Moncada, la playa Las Coloradas, las regiones serranas del Pico Turquino y La Plata, Fidel habló extensamente con los periodistas suecos que le acompañaban, los que filmaron para la televisión de su país el diálogo, cuyos fragmentos más importantes se reproducen en esta edición, que da inicio al año en que se conmemora el 25 aniversario del asalto al cuartel Moncada.  &amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{#ev:&lt;br /&gt;
service=YouTube|&lt;br /&gt;
id=https://youtu.be/HpUeZKuQejs|&lt;br /&gt;
alignment=center}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== &#039;&#039;&#039;I Los orígenes&#039;&#039;&#039; ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;La conciencia del hombre se puede elevar por encima de sus intereses de clase&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante, usted ayer en la Granja Siboney nos habló de su formación ideológica, de su evolución ideológica y política en tiempos de la Universidad. Yo quería hacerle una pregunta un poco anterior a eso, es decir, ¿cómo ha pasado de ese tipo de educación que usted recibió en ese tipo de familia hasta esa evolución ideológica, porque en ese discurso a los intelectuales que usted hizo, usted utilizó una imagen muy fuerte, muy viva, que decía que la educación burguesa era como un molino de piedra, que casi lo podía triturar a uno mentalmente para siempre? Eso me llamó mucho la atención, queríamos preguntarle algo sobre eso.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;CMDTE. EN JEFE FIDEL CASTRO:&#039;&#039;&#039; En realidad, mi procedencia... Yo nazco en el seno de una familia de terratenientes, pero no tenía una estirpe de terratenientes. ¿Qué quiere decir esto? Mi padre era un campesino español de familia muy modesta, que viene a Cuba a principios de siglo como emigrante español.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Comienza a trabajar en condiciones difíciles. Era un hombre emprendedor, se fue destacando, llegó a ocupar cierta posición dirigente en los trabajos de principios de siglo. Fue acumulando algún dinero y fue adquiriendo algunas tierras. Es decir, tuvo éxito en los negocios y llegó a ser propietario de unas cantidades de tierra, si mal no recuerdo alrededor de mil hectáreas. Cosa no muy difícil en los primeros tiempos de la República. Después arrendó otras tierras. Y cuando yo nazco, realmente nazco en el seno de una familia que pudiéramos llamar terrateniente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, por otro lado, mi madre era una campesina muy humilde, muy pobre. Por eso no existían las tradiciones de lo que pudiéramos llamar una oligarquía en el seno de mi familia. Pero no obstante, objetivamente, la posición social nuestra en ese momento era de una familia que tenía recursos económicos relativamente abundantes. Era propietaria de tierra y tenía todas las comodidades -pudiéramos decir- y los privilegios propios de una familia terrateniente en nuestro país.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La educación mía en los primeros años, los primeros meses casi pudiéramos decir... Yo aprendo a leer y a escribir en la escuela pública del lugar donde nací, en pleno campo. Después me llevaron a Santiago de Cuba cuando apenas tenía 5 ó 6 años. Pasé trabajo, pasé hambre; pasé hambre a pesar de que mi familia remuneraba la pensión donde yo estaba en Santiago de Cuba, pero por una serie de circunstancias, éramos un grupo relativamente numeroso de muchachos allí, pasamos bastante trabajo en ese período.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Es decir, que no tuvo una infancia privilegiada realmente.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Cuando estaba en mi casa sí, cuando me trasladaron a Santiago no. Puedo decir así que pasé hambre, que me quedé prácticamente descalzo, que tenía yo mismo que coser mis zapatos cuando se me rompían.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Eso explica muchas cosas.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Y estuve en esa situación algo más de un año. Se puede decir que en esa ocasión conocí la pobreza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Puede haber influido eso en mí? Realmente no sé, no puedo asegurarlo. Después de eso ingresé... Me enviaron a una escuela privada de Santiago de Cuba que era regida por una orden religiosa, los Hermanos La Salle. Ahí estuve aproximadamente cinco grados. Después me mandaron a una escuela de los jesuitas. Y así hice la enseñanza primaria, y toda, la enseñanza preuniversitaria en escuelas de ese tipo. Eran escuelas de familias relativamente privilegiadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, ciertos factores contribuyeron a desarrollar en mí un cierto espíritu de rebeldía. Pudiéramos decir que me rebelé en primer término contra las  condiciones injustas en la casa de la familia donde me llevaron a los 5 años. En las propias escuelas a donde me enviaron sentí también un impulso de rebeldía contra ciertas injusticias en la escuela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podemos decir que durante el período de mi infancia, aproximadamente tres veces sentí la sensación de cosas que me parecían injustas y que estimularon en mí un sentimiento de rebeldía. Esos factores pudieron haber contribuido a desarrollar un carácter relativamente rebelde. Ese espíritu de rebeldía puede haberse manifestado también después en mi vida ulterior.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mis relaciones sociales de muchacho, en las vacaciones en la escuela, eran con los niños muy pobres del lugar donde yo vivía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante, ¿usted querría desarrollar más ese punto?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Puedo decir que a pesar de la situación económica de mi familia, siempre -en el campo donde yo nací me relacioné con los hijos de las familias más humildes, porque no había una tradición aristocrática en mi familia. Tercero, que el proceso de mi niñez y mi adolescencia me llevó más de una vez a adoptar una actitud de oposición y de rebeldía contra cosas que creía que eran injustas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aunque recibimos esa educación propia de esos colegios particulares, también hubo en la formación nuestra, la preeminencia de ciertos principios de rectitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, en toda esa fase de mi vida tal vez se fue desarrollando un carácter, se fue desarrollando un espíritu, pero no adquirí ninguna conciencia política. La conciencia política que me ayudó a interpretar la vida, me ayudó a interpretar el mundo, me ayudó a interpretar la sociedad y me ayudó a interpretar la historia, la adquirí como estudiante universitario. Principalmente, cuando entré en contacto con la literatura marxista, que ejerció en mí una extraordinaria influencia, y me ayudó a comprender las cosas que de otra forma no habría comprendido jamás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De modo que, yo puedo decir que la conciencia política mía la adquirí por estudio, por análisis, por observación; no por origen de clase. Pero no creo de ninguna manera que el origen de clase sea un factor insuperable, creo que la conciencia del hombre se puede elevar por encima de su origen de clase.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== &#039;&#039;&#039;II EL MONCADA&#039;&#039;&#039; ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Del cuartel a la montaña&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
Escogimos este lugar, porque nosotros teníamos que buscar un punto donde concentrar el personal antes del ataque del Moncada, entonces estudiamos las distintas direcciones. Y buscando, encontramos esta casa, con una pequeña parcela de terreno, que la alquilaban. Y entonces, analizados todos los factores, decidimos escoger esta casa, que estaba a unos cuantos kilómetros del cuartel por una carretera, bastante directo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se alquiló la casa, pero teníamos que buscar algún elemento para disfrazar esto. El plan que hicimos fue simular una granja avícola, por eso ustedes ven algunas de estas instalaciones, que parecen instalaciones para la avicultura, pero que en realidad servirían para esconder los automóviles. Entonces algunos meses antes alquilamos esta casa. Se preparó con algunas cosas adicionales bajo el pretexto de que era una granja avícola.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Tengo entendido que estaba cerca la casa de uno de los militares batistianos, que eso disminuía, de cierta manera, la sospecha.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Es posible. Pero no fue ese el factor principal: el factor principal es que estaba aislada, que estaba en esta carretera que conducía directamente a las proximidades del cuartel, y era uno de los lugares disponibles, porque no era fácil encontrar una casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces, esta casa sirvió, primero, para concentrar las armas, y por último, para concentrar el personal. Esto había que hacerlo en condiciones de clandestinidad. Por eso había que tomar todas las medidas. Incluso había un vecino que vivía ahí, frente a esta casa, un campesino. Se hizo amistad con él y todo, pero él nunca sospechó que esta casa tenía un propósito revolucionario. Había un compañero del Movimiento que vivía en Santiago de Cuba, era el único de Santiago de Cuba, porque no queríamos reclutar personal de Santiago para disminuir los riesgos de que pudiera haber alguna indiscreción. Por eso, en Santiago sólo teníamos un cuadro que ayudó en el alquiler de esta casa; después para esta casa vino uno de los jefes del Movimiento, y se instaló aquí en Santiago de Cuba. Y durante varias semanas estuvimos concentrando las armas aquí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Pero ninguno de los asaltantes sabía realmente el objetivo hasta el último momento.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; No. La Dirección del Movimiento sí, un grupo de tres compañeros, que era una especie de ejecutivo de la Dirección del Movimiento. Y el compañero de Santiago también tenía idea del objetivo, puesto que a él se le dieron instrucciones de observar el cuartel, de hacer una exploración sobre el cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;De ahí fue de donde partieron los vehículos que fueron a atacar el cuartel.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Desde aquí, sí. Aquí se concentraron las armas. El 26 de julio era domingo, y desde el sábado por la noche se fueron concentrando aquí en esta casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿Y el recorrido es más o menos el mismo?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: El recorrido es varios kilómetros no recuerdo exactamente ahora cuántas. Esta carretera sale a una avenida, la avenida al cuartel, y tácticamente era el lugar mejor para esa operación. Y aquí se disimulaba esto con el pretexto de que se estaba fundando una granja avícola en este lugar. Y realmente todo el mundo creyó que había una granja avícola, por lo menos los pocos vecinos que estaban enfrente. Por ahí todavía vive el vecino que estaba frente a esta casa en aquellos tiempos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tenía algunas matas de mango… Yo no sé si después han sembrado algunas; pero en general era este el ambiente de la casa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero aquí no se hizo ningún entrenamiento; aquí sólo se hizo la concentración.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Aquí no se podía hacer entrenamiento porque era muy arriesgado; el entrenamiento lo hicimos en La Habana. Aquí sólo se fueron acumulando las armas y había una sola persona en Santiago de Cuba que conocía de esta casa. A pesar de que Santiago de Cuba era una ciudad muy rebelde, muy revolucionaria, nosotros, para guardar la discreción del plan, pues no reclutamos a nadie de Santiago para el asalto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: A pesar de todo eso una de las cosas más admirables del Movimiento, que ahora refleja la historia, fue cómo se pudo mantener esa organización clandestina bajo un régimen de tal represión, una organización tan amplia.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Era muy difícil, realmente era difícil, puesto que en aquella época los revolucionarios no tenían organización, no tenían experiencia militar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Pera el 26 sí la tenía.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Bueno, nosotros… Había mucha gente organizándose en aquel período. El grupo nuestro yo creo que en aquella época reclutó más combatientes que todas las demás organizaciones. Además, era un grupo muy discreto; pero, además, no sólo era discreta par la calidad de la gente sino por el método de organización que teníamos. Estábamos organizados en células. Nadie tenía contacto, unas células con otras. El grupo de dirección era de mucha confianza, y seguíamos las reglas de la clandestinidad. Porque en aquella época había muchas elementos revolucionarios y hablaban y conversaban. Eran indiscretos. Casi todo lo que se hacía en aquella época contra Batista se sabía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y toda esa importación de armas de la gente de Prío y todo eso que se iba haciendo...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Sí. Porque la gente de Prío tenía dinero y nosotros no teníamos dinero; ellos tenían armas y nosotros no teníamos armas. Por lo tanto, nosotros teníamos que hacer las cosas con mucho cuidado. Ellos hacían propagandas con las armas. Pudiéramos decir que hacían política con las armas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿Y no pudieron conseguir de aquellas armas ustedes?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: En realidad, tratamos de conseguir un poco. Y nosotros les habíamos infiltrado la organización de ellos. Teníamos 360 hombres infiltrados en la organización de ellos, con el objetivo de tratar de tomar las armas. Pero parece que fue demasiado ambicioso nuestro plan, y en un momento dado ellos sospecharon de aquella gente un poco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero todos los hallazgos de armas que iba haciendo la policía de Batista por esa época eran...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Eran armas de ellos, del antigua gobierno, que tenía mucho dinero porque había robado mucho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero eran armas sembradas por ellos mismos en algunas ocasiones, por la policía, paquetes con...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: No, yo creo que no. Los dirigentes de los partidos políticos tradicionales y del gobierno que estaba en el poder, que había sido desalojado por Batista, tenían mucho dinero. Y compraron armas y pudieron introducirlas en el país por distintos procedimientos bastante ingeniosos, y las trajeron. Ellos no tenían masa, ellos no tenían combatientes; tenían dinero, tenían armas, pero no tenían hombres. Y ellos trataban de hacer un esfuerzo por reclutar gente del pueblo. Y en ese período nosotros tratamos de filtrarles algunas gentes en la organización de ellos, con el objetivo de ocupar las armas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero el Movimiento sí tenía bastantes efectivos ya en aquella época...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Bueno, nosotros llegamos a entrenar más de mil hombres. En esa época nosotros teníamos alrededor de mil 200 hombres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero aparte de los entrenados, ¿la organización era bastante amplia?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: No era tan amplia, no era muy amplia, aunque su base sí era la base de aposición y de odio al régimen de Batista. Pero los militantes, los hombres organizados  y entrenados llegaron a ser alrededor de mil 200 hombres, porque había una oposición bastante generalizada al gobierno de Batista. Muchos de ellos eran de origen ortodoxo3, muchos de los combatientes del Moncada, pero eran ya gente de extracción muy humilde; es decir, era una organización al margen de aquellos partidos políticos. Yo seleccioné la gente principalmente entre los sectores humildes del pueblo. Nuestra gente fue seleccionada en sectores humildes del pueblo, de entre los que tenían una actitud de oposición a Batista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero muchos militantes del Movimiento, tenía entendido que eran provenientes de la ortodoxia...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Eran provenientes de la ortodoxia porque era un partido popular con bastante ascendencia en el pueblo, pero un poco heterogéneo. El Partido Ortodoxo se componía principalmente de gentes humildes, obreros, campesinos  y gente de pequeña burguesía. En aquella época la alta dirección de ese partido estaba en manos de gente ya de la clase dominante, realmente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y la juventud del partido donde usted militaba...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Había una juventud combativa, pero los líderes oficiales del partido ya estaban más o menos comprometidos, no voy a decir con una posición de clase sino que estaban ya adaptándose al sistema, podemos decir. Yo organizo a la juventud de ese partido, pero aparte de la... oficial. Yo hice un trabajo en la base con los jóvenes principalmente de extracción humilde del pueblo. No había dirigentes oficiales de ese partido en la organización nuestra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Fue un trabajo político, ideológico, ya que se hizo…&#039;&#039;&#039;    &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Sí, fue un trabajo político-ideológico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Pero todavía no se hablaba de ideas socialistas en esa época.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Todavía no se hablaba de socialista en esa época. En esa época pudiéramos decir que el objetivo principal del  pueblo era el derrocamiento de Batista. Pero ya la extracción social de todas aquellas gentes que nosotros reclutamos propiciaba el adoctrinamiento político.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo menos el grupo, el pequeño grupo que trabajó en la organización del Movimiento era gente de ideas muy avanzadas. Nosotros teníamos cursos de marxismo. Y el grupo de Dirección, durante todo aquel período, estudiamos marxismo. Y pudiéramos decir que los principales dirigentes de la organización eran marxistas ya.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Dentro de una concepción marxista&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Después de la muerte o el suicidio de Chibás se fue agudizando, digamos, la diferencia entre la dirección del partido y la juventud...  &#039;&#039;&#039;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Yo puedo decir lo siguiente: Chibás era un líder carismático, de mucho apoyo popular, pero no se caracterizaba por un programa de reformas sociales profundas. Digamos que su programa en aquella época se circunscribía a algunas medidas de tipo nacionalista frente a los monopolios yanquis, y principalmente medidas contra la corrupción administrativa, contra el robo. Era un programa constitucionalista, y luchaba a favor del adecentamiento público. El programa de Chibás estaba lejos de ser un programa socialista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podíamos señalar que en aquella época ese programa respondía a las ansias de la pequeña burguesía, que ya tenía contradicciones con el imperialismo, que se resentía del exceso de explotación de los monopolios existentes en el país, y su bandera principal era la lucha contra la corrupción pública, contra el robo, contra la malversación. Pero ya dentro de la masa de ese partido había una izquierda. Podríamos decir que nosotros éramos la izquierda de ese partido. No era muy numeroso tampoco, pero estaba integrada por compañeros procedentes de la Universidad, que en la Universidad habían podido tener contacto con las ideas socialistas, con el marxismo-leninismo, y habíamos adquirido ya una conciencia política mucho más avanzada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De modo que cuando se produce la muerte de Chibás existía un gran partido de masas sin dirección. Y la dirección era una dirección reformista. Y dentro de esa masa había ya un grupo que teníamos ideas mucho más avanzadas. En dos palabras: yo en aquella época, al final de mis estudios universitarios, ya tenía una concepción marxista de la política. En el tiempo de la Universidad, mis contactos con las ideas marxistas fueron los que me hicieron adquirir a mí una conciencia revolucionaria. Ya a partir de ese momento toda la estrategia que yo elaboré políticamente estaba dentro de una concepción marxista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se produce el golpe de Estado del 10 de marzo, ya yo tenía una formación marxista. Pero nos encontramos con la situación de un país donde se produce un golpe de Estado, donde el partido que tenía más base popular era un partido que estaba mal dirigido, sin orientación. Yo tenía ya idea revolucionaria práctica, concreta, desde antes del golpe del 10 de marzo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y el PSP, el Partido Socialista Popular,&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿tenía alguna estrategia elaborada?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: El Partido Socialista era pequeño, relativamente pequeño; para la América Latina era un partido grande, pero estaba muy aislado. En aquellas circunstancias, toda la época del macartismo, del anticomunismo había logrado, digamos, bloquear al Partido Comunista. Yo no era un militante del Partido Comunista, porque por mi educación, mi origen de clase... Yo llego, a la Universidad y es en la Universidad que yo adquiero ya una conciencia revolucionaria. Adquiero una conciencia revolucionaria, pero por ese período estaba ubicado ya dentro de un partido que no era un partido marxista, sino un partido populista, podemos decir. Pero yo veo que aquel partido tiene una gran fuerza política de masas, y entonces empiezo a elaborar una estrategia para llevar a esas masas hacia una posición revolucionaria, desde antes del golpe de Estado del 10 de marzo. Ya yo tengo la idea clara de que la Revolución hay que hacerla tomando el poder y hay que tomar el poder revolucionariamente. Ya en aquella época, antes del golpe de Estado, yo adquiero esa convicción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que antes del golpe de Estado la estrategia que personalmente yo elaboraba era una estrategia de acuerdo con aquellas circunstancias. Era una época política, parlamentaria. Entonces yo estoy ya dentro de ese movimiento. Las primeras ideas de una Revolución yo las concibo incluso desde el Parlamento, pero no para hacerla a través del Parlamento. Yo pensaba utilizar el Parlamento para proponer un programa revolucionario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿Por eso se postuló usted?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Pensaba precisamente utilizar el Parlamento para proponer un programa revolucionario, y alrededor de ese  programa movilizar las masas y marchar hacia la toma revolucionaria del poder. Desde de entonces, desde entonces, ya yo ni estoy pensando en los caminos convencionales, en los caminos constitucionales desde antes del 10 de marzo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando se produce el 10 de marzo, fue necesario cambiar toda aquella estrategia. Ya no había necesidad de utilizar los caminos constitucionales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿Pero el 10 de marzo se produce no tanto para impedir una revolución, sino para impedir que tomara el poder el reformismo en Cuba, o un partido más o menos progresista, o ... ?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Me parece a mí que en realidad el 10 de marzo se produce para impedir el triunfo de un partido progresista en Cuba, no para impedir el triunfo de un partido revolucionario. Esa es la realidad. Ellos tratan de impedir un movimiento progresista, pero podemos decir que históricamente crearon las condiciones para producir un movimiento revolucionario. Pero en las condiciones de Cuba, yo creo que era posible incluso promover una Revolución aun antes del 10 de marzo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes del 10 de marzo ya yo era comunista, pero el pueblo todavía no en comunista, la gran masa todavía no respondía a un pensamiento político radical, la gran masa en esa época respondía a un pensamiento político progresista, reformista, pero no era todavía un pensamiento comunista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Además, en eso influía también todo el problema del anticomunismo, del macarthismo.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Mucho, mucho, porque nosotros éramos una colonia económica y además ideológica de Estados Unidos. Pero yo adquirí esa conciencia como estudiante universitario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Armas a crédito&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante,&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿es de ese lugar exactamente de dónde se montaron aquí en los carros y en los autos que fueron?&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Por ahí hay un pozo donde guardamos las armas, porque las armas nuestras las conseguimos en las armerías, eran armas de caza: fusiles 22, calibre 22, y fusiles escopetas de caza, para cazar patos, para cazar palomas. Pero no eran armas inofensivas, puesto que nosotros compramos un gran número de escopetas automáticas, para las cuales adquirimos cartuchos no para cazar patos, sino para cazar venados y para cazar jabalíes. Es decir que, como armas, no eran armas inofensivas realmente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Batista se sentía tan seguro que en aquella época funcionaban las armerías y las tiendas de armas. Ellos se sentían muy seguros dentro de su poder militar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero armas de guerra no había.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: No, no había armas de guerra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No, pero nosotros por lo menos algunas armas eficientes podíamos adquirir, y las adquirimos legalmente, legalmente adquirimos las armas nuestras. Nosotros teníamos unos compañeros que estaban disfrazados de cazadores y de gente burguesa, y entonces tenían sus carnés, y ellos compraron en las armerías.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay que decir que fue tan eficiente el trabajo que conseguimos que las armerías nos dieran crédito, y  las últimas armas las compramos a crédito casi todas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y luego las metieron en un pozo aquí.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: La mayor parte vinieron el día antes aquí el viernes, víspera del 26 de Julio, compramos la mayor parte de las armas, y se trasladaron en ómnibus, en tren, para acá. Armas de guerra propiamente, teníamos unos 3 ó 4 fusiles. Nuestras armas eran fusiles calibre 22, o calibre 12; escopetas automáticas, una sola ametralladora, que teníamos un M-3, que se utilizaba de entrenamiento en la Universidad, porque nosotros utilizamos mucho la Universidad para entrenar a la gente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero luego tuvieron que salir de ahí llegado el momento no entendí.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: En esa época había muchas rivalidades entre las organizaciones juveniles. Los estudiantes en aquella época, muchos de ellos, pensaban que ellos eran los herederos de las tradiciones revolucionarias; pero nuestro movimiento había conquistado el apoyo de unos cuantos cuadros universitarios, y ellos nos facilitaron la Universidad para el entrenamiento de nuestra gente. Es decir, nuestro movimiento era popular, no era universi-tario; pero algunos compañeros en la Universidad, principalmente Pedrito Miret; que hoy es del Buró Político, que era el responsable de entrenamiento en la Universidad... Ellos entrenaban a todo el mundo, pero entonces nosotros logramos la adhesión de algunos de esos compañeros que trabajaban allí, esencialmente Pedrito Miret, y utilizamos la Universidad para entrenar a nuestra gente, que era de extracción popular, no universitaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante, ¿y entonces de aquí salieron?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Aquí concentramos las armas y aquí concentramos el personal que iba a atacar el cuartel Moncada. Ciento treinta y cinco hombres se reunieron aquí en la madrugada del día 26 de julio, mientras otro grupo estaba en la zona de Bayamo. Porque militarmente nosotros pensábamos tomar el Moncada y Bayamo, para tener una vanguardia organizada en la dirección principal del contraataque posible de Batista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante, ¿pero la estrategia del Moncada era tomar ese campamento para armar luego al pueblo y seguir una guerra?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Nosotros pensábamos ocupar las armas del campamento, pensábamos hacer un llamamiento a la huelga general de todo el pueblo, partiendo de la situación de descontento y de odio hacia Batista, y pensábamos utilizar las estaciones nacionales de radio para un llamamiento a la huelga general. Si no se lograba la paralización del país, el objetivo nuestro era después ir hacia las montañas para librar una guerra irregular en las montañas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Los azares de la historia&#039;&#039;&#039;   ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Así que el plan de la guerrilla ya lo tenía elaborado.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Tenía dos variantes. Una, tratar de provocar un levantamiento nacional para el derrocamiento de Batista. Caso de no lograrse el levantamiento nacional, o  en  el caso de que Batista pudiera reaccionar con fuerzas superiores y atacarnos aquí en Santiago de Cuba, la idea nuestra era, con las armas del cuartel Moncada, marchar a las montañas y librar la guerra irregular en las montañas. Fue exactamente lo que hicimos tres años después. La estrategia que elaboramos para el Moncada fue la misma que nos condujo después a la victoria, sólo que en la segunda ocasión no comenzamos por el Moncada, sino comenzamos por la Sierra. Hicimos la guerra en la Sierra, y al final liquidamos a Batista con esa misma estrategia en esencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De modo que la estrategia del Moncada fue la estrategia que seguimos -en rasgos generales- después, y con la cual derrocamos a Batista. Pero no fue en ese momento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, estoy convencido de que si hubiéramos podido tomar el cuartel y ocupar las armas, y hubiéramos iniciado en ese entonces la guerra contra Batista, habríamos liquidado a Batista antes. Ahora, habría que ver si la correlación de fuerzas en 1953...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Yo pienso que si hubiéramos liquidado a Batista en 1953, el imperialismo nos habría aplastado; porque entre 1953 y 1959 se produjo en el mundo un cambio en la correlación de fuerzas muy importante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: La guerra fría estaba todavía en pleno auge.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Y el estado soviético era todavía relativamente débil en esa época. Y hay que ver que a nosotros nos ayudó decisivamente el Estado soviético, que en 1953 no lo habría podido hacer. Esa es mi opinión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es decir, un triunfo en 1953 posiblemente habría sido frustrado después por el imperialismo. Pero seis años más tarde, era el momento preciso, muy ajustado, en que un cambio en la correlación de fuerzas del mundo nos permitía a nosotros sobrevivir. Tal vez en 1953 no habríamos sobrevivido, si hubiésemos triunfado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Se hubiesen radicalizado y...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Pero habiendo triunfado en 1959, hubo una oportunidad de sobrevivir. Esa es mi apreciación.    &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Una oportunidad.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí, sí, una oportunidad.     &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Eso es significativo, que usted diga una oportunidad; porque real-mente fue bastante estrecha para...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; ¿Qué habríamos podido hacer en 1953? Habríamos triunfado, habríamos llevado a cabo el programa revolucionario que entonces habíamos concebido, ese programa habría desatado la agresión imperialista, y nos habrían aplastado. De modo que si la Revolución triunfa en 1953 no habría podido sobrevivir. Esos son los azares de la historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Elemento sorpresa ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Bien, Comandante, ¿podemos seguir con usted?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Hacemos lo que ustedes quieran. ¿Quiere que le enseñe las armas aquí? Venga. Ese es el único fusil M-1 que teníamos, la única arma de guerra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta es una selección del grupo de armas que nosotros utilizamos. Esta es la única arma de guerra que había, un fusil M-1, que era de la Universidad. Entrenábamos allí en la Universidad con ese fusil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De este fusil teníamos 3, pero este es un fusil de la época de Buffalo BiIl más o menos, un fusil 44. El grueso de nuestras armas eran de este tipo de escopetas, calibre 12, calibre 16 y fusiles de 22 milímetros. Con estas armas... Estas las compramos en armerías todas. Pero yo diría que eran armas eficientes, eran fusiles automáticos, y éstos también eran automáticos, que tenían cartuchos especiales que había comprado. Y pienso que son armas eficientes, aún hoy pienso que son armas eficientes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Claro, no teníamos ninguna bazooka, ningún cañón antitanque, ningún mortero. Habría sido mucho mejor todo eso. Pero en aquella época teníamos esas armas, y esas fueron las armas con las cuales nosotros organizamos el ataque al cuartel Moncada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro hecho: nosotros habíamos adquirido uniformes del Ejército, todos nuestros uniformes eran uniformes del Ejército, que los habíamos adquirido a través de un compañero nuestro que estaba en el Ejército de Batista, y entonces los 135 hombres tenían uniformes militares. El elemento sorpresa era el factor decisivo de la operación, con estas armas y con estos uniformes del Ejército.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al Ejército de Batista íbamos a tomarle la segunda fortaleza militar del país, que tenía más de mil hombres. Y se habría podido tomar. Aún hoy, pienso que el plan no era un mal plan; era un buen plan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: El problema fue el desvío de la otra fuerza.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: El problema fundamental es que con motivo de los carnavales, que nosotros habíamos planificado nuestra acción en el carnaval, durante el carnaval, para poder movilizar más fácilmente a nuestras fuerzas, en esos días precisamente ellos redoblaron la guardia, y establecieron una posta cosaca alrededor del Regimiento. Y lo que complicó la situación definitivamente fue el choque nuestro con la guardia casaca, una guardia cosaca que pusieron a todo alrededor del cuartel y por la calle principal por donde íbamos nosotros. Y origina un combate fuera del cuartel. De lo contrario, nosotros habríamos podido  tomar el cuartel perfectamente bien.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Se puede sacar una foto ahí. &#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: En este pozo escondimos las armas, y sobre este pozo Abel Santamaría, que era el compañero responsable de esta casa y dirigente del movimiento, colocó esta tinaja. En esa tinaja echó tierra y sembró un árbol. Así que nuestras armas estaban debajo de un árbol que se sembró aquí. Y así estaba todo hasta el día 26 de julio, que quitamos el árbol, quitamos la tinaja y sacamos las armas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(La entrevista continúa mientras Fidel conduce el Jeep, rumbo al cuartel Moncada).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿Cuántos carros eran en total? &#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Eran, en total... Primero salieron los carros que iban a tomar el Hospital Civil; eran tres. Después, los carros que iban a tomar la Audiencia; eran dos y después conmigo iban los carros que iban a tomar el cuartel, que eran alrededor de 14 carros los que iban conmigo. Yo llevaba alrededor de 90 hombres para tomar el cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿Entonces el total eran asignados a otros objetivos?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Sí, había 35 destinados a tomar el Hospital Civil y la Audiencia, para rodear el cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿Su hermano Raúl, Comandante, qué misión tuvo?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Raúl iba a tomar el Hospital Civil, el Hospital Civil no, la Audiencia de Santiago de Cuba, que rodea el cuartel. Y Abel iba al Hospital Civil. Yo a los compañeros responsables, al segundo jefe del Movimiento, que era Abel, lo mandé al Hospital Civil por si me mataban a mí en el cuartel, ¿comprende?, que no fuera a quedar el grupo sin dirección. Y Raúl iba a la Audiencia. Nosotros tomábamos los edificios alrededor del cuartel simultáneamente con el ataque al cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya se imaginará que íbamos tensos por  aquí, por este camino; pero en realidad muy decididos. Ciertamente no teníamos ninguna duda del éxito. Lo más difícil hasta este momento se había logrado: organizar los hombres, entrenarlos, adquirir las armas y preparar el ataque.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Claro, sin caer en la represión.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Claro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿Y esta montaña, al frente, es la Gran Piedra, a donde fueron después?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Después nosotros regresamos aquí a la casa, para tratar de reorganizar a la gente, y con un grupo de 10 ó 12 hombres fuimos a las montañas. Pero nuestras armas, que eran buenas para luchar en el cuartel, no eran buenas para luchar en las montañas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;&#039;¿No eran de largo alcance?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Eran de muy corto alcance.   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Me imagino que el panorama era un poco distinto, porque no había tales pastoreos allí.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: No, esto es nuevo todo. Si quieren, pueden guardar material para cuando lleguemos allá, ¿eh?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Sí, sí, hay.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL&#039;&#039;&#039;: Era por este puente. El único incidente de importancia es que este puente es de una sola vía, y cuando íbamos por allí venía un carro por el frente, y tuvimos que esperar que cruzara, y entonces seguimos por aquí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como usted ve, la casa estaba cerca del cuartel. Aquí doblamos para entrar en el cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿En ocasión del asalto siguieron derecho?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Por aquí, por aquí, por aquí seguimos. (Fidel y los periodistas arriban al cuartel Moncada, donde prosigue el relato). Entonces le voy a decir dónde se produce la crisis; la crisis se produce aquí. ¿Por qué? Porque la posta cosaca venía en esta dirección hacia acá, y nos la encontramos aquí; pero un carro había pasado delante de nosotros, que es el que tenía que desarmar la posta, y el carro llegó llevaba 100 metros delante de nosotros- y desarmó la posta. Pero la posta cosaca vio pasar el primer carro y se quedó mirando; y cuando vio que el carro desarmó a  la posta allí, se puso en actitud de guardia, de alerta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces me quedaba a mí aquí al lado la posta cosaca, y yo estaba sacando la pistola para hacer prisionera a la posta cosaca. Y en ese momento, la posta cosaca se da cuenta de que nosotros estamos al lado, y hace un ademán de disparar y yo le tiro el carro a la posta cosaca arriba. Aquí mismo fue, en este lugar, más o menos. Entonces la posta cosaca se retira para allá, yo me bajo.... Porque yo estuve haciendo tres movimientos: con esto por aquí, manejando por aquí, la pistola por acá. Entonces, cuando yo me paro, los carros que vienen detrás piensan que están dentro del cuartel y se bajan y asaltan este lugar aquí. Entonces yo tengo que bajar a sacar a la gente de este edificio para continuar el ataque; pero invierto como 5 ó 6 minutos en eso. Cuando ya nosotros montamos otra vez en el carro, monto otra vez en el carro, un carro avanzó y retrocedió y chocó con el mío. El resultado fue que el combate se empieza a desarrollar fuera del cuartel, y el combate tenía que desarrollarse dentro del cuartel...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Entonces se movilizó el cuartel.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Entonces se movilizó el Regimiento, y entonces organizó la defensa. Eso fue lo que impide... Porque realmente la posta cosaca era una cosa nueva, que la habían puesto con motivo de los carnavales. El plan realmente... Le voy a decir... Yo no sé si se podrá caminar por aquí, pero ahí no había árboles creo yo en esta época. Entonces el asalto empezaba allí, allí.   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Allí tenía que empezar.  &#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Allí tenía que empezar todo cuando nos franqueara la posta. Pero resulta el encuentro con la posta cosaca, que en realidad yo tuve dos intenciones: uno, proteger la gente que había tomado la posta; segundo, quitarle las armas a la posta cosaca. Yo creo que si hubiéramos seguido de largo sin hacerle caso a la posta los otros carros, habríamos tomado el cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: En esos momentos.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí, sí, lo hubiéramos sorprendido; porque él hubiera visto un carro delante, otro detrás, otro detrás, y la posta cosaca no habría tirado. Hoy me doy cuenta de eso, pero en aquel momento yo traté de proteger la gente que tomó la posta y quitarle las armas a la posta cosaca. Y como resultado de eso se produce el combate fuera del cuartel; y la gente que no conocía bien el cuartel, asalta todos aquellos lugares. Y yo tengo entonces que dedicarme a reorganizar a la gente para el encuentro... Cuando vamos a penetrar en el cuartel, se produce un accidente de un carro que choca con el carro mío.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Porque la gente suya no conocía a Santiago realmente.  &#039;&#039;&#039;  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; La gente no conocía, la gente tenía que pararse donde yo me parara. Pero realmente en ese momento, cuando yo veo que la posta cosaca va a tirarle a la gente nuestra en el cuartel, traté de protegerlos y fui a arrestar la posta cosaca. Entonces la posta nos descubre, va a tirar, yo le tiro el carro arriba a la posta cosaca, y en ese momento se empieza  a armar el tiroteo. Pero el tiroteo se arma fuera del cuartel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Entonces ese incidente fue el más grave.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Ese fue el más grave. Si no. llega a ocurrir el incidente de la pasta cosaca, nosotros tomamos el cuartel, porque la sorpresa era total. El plan era un buen plan. Y si fuera necesario hacer un plan ahora, con la experiencia que ya tenemos, haríamos un plan más o menos igual. El plan era bueno. Es decir que se produce un incidente, una cosa accidental, que dio al traste con todo el plan; esa es la realidad. El fracaso de la toma del cuartel fue el encuentro con la pasta cosaca, que en realidad debimos haber seguido de largo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Por qué le llamaban posta cosaca?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Porque le llaman así a la posta que hace recorrida alrededor del cuartel, y ésta iba de aquí hasta la avenida, y volvía. Y la pusieron con motivo de los carnavales, es decir que eso no estaba previsto, la posta. Parece que con motivo de los carnavales, quizás para prevenir incidentes de menor importancia, pusieron la posta cosaca; porque ellas no tenían la menor sospecha de que se iba a atacar el cuartel, pero la posta la pusieron con motivo de los carnavales de Santiago; anteriormente no tenían esa posta, la pusieran esos días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Por otro lado, los carnavales eran un elemento favorable.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Nos ayudaban, porque facilitaban el movimiento con menos sospecha. Es decir, el carnaval nos favoreció, pero por otro lado el carnaval originó que ellos pusieran una posta extra que no ponían normalmente, y esa posta tiene el choque con nosotros allí, a 80 metros de la entrada del cuartel. Pero de lo contrario, de los carros se habría bajado aquí todo el mundo y habrían tomado el cuartel, lo habrían tomado. Y estábamos vestidos de soldados además. Y si se toma la posta, se atrincheran aquí, porque el problema es que ellos movilizan al Regimiento; de lo contrario, nosotros hubiéramos agarrado al Regimiento dormido y lo habríamos cercada, porque teníamos tomado el edificio de la Audiencia, los edificios que rodean, los edificios principales los habíamos tomado ya, las que rodean el cuartel. Entonces nosotros habríamos tomado esta parte y los habríamos puesto para el patio a ellos. Claro, habría sido una carnicería; porque lo que se demostró allí cuando chocamos con la posta cosaca, empezó el tiroteo violento, muy violento... Yo pienso que como la gente nuestra todavía no tenía mucha disciplina de fuego, al llegar aquí habría disparado también, y habría sido una carnicería. No dudo eso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿Y ahora en este cuartel existe una escuela? Se ven pioneros...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí, una escuela. Quitamos los muros y todo eso. Pero algunos critican eso, porque dicen que mejor se hubiera quedado como lugar histórico; pero en los primeros tiempos de la Revolución no teníamos muchas escuelas y no estábamos pensando en la historia, y entonces tumbamos los muros e hicimos una escuela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero es un lugar histórico.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Pero queda ahora un pequeño museo aquí, es lo que hay. Quizás algún día sea mejor reconstruir los muros y dejarlo como estaba originalmente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Trabajamos para la victoria&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante, yo, como le mencioné, quería pasar a otro punto antes de hablar de cosas políticas más generales. Una cuestión que ha impresionado bastante a cualquiera que conozca la historia de Cuba  un poquito, fue ese proceso de su aislamiento después de la derrota del Moncada, con la tragedia de tantos compañeros muertos. Una derrota, claramente... ¿Cómo en ese aislamiento, esa celda de aislamiento, usted no se perdió de ánimos, no abandonó la lucha; siguió pensando, siguió preparando la Historia me Absolverá, hizo un documento político que fue la base de la continuación de la lucha y el programa de la Revolución?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; En realidad nosotros trabajamos para la victoria, no para la derrota, y sufrimos un revés muy duro. Pera además, ese revés había costado el sacrificio de muchos compañeros. Si antes del ataque al Moncada me sentía obligado con el país, después del ataque me sentí mucho más obligado. Yo creo que dadas nuestras intenciones, nuestros propósitos, no podía reaccionar de otra forma que como reaccioné, todavía con más decisión, más espíritu de lucha. Nadie sabía cómo podía terminar todo aquello. No sabíamos, incluso, si nos iban a asesinar. Pero, desde luego, teníamos que defender nuestras ideas, teníamos que defender nuestra verdad. Puede decirse que en circunstancias como esas, el hombre tiene mucho más estímulo que en circunstancias normales y, de esas dificultades saca fuerzas para enfrentarse a los problemas. Pero la más esencial de todo es que nosotros estábamos absolutamente convencidos de que teníamos la razón. Y ese factor nos daba fuerzas para enfrentarnos a aquellas momentos tan difíciles, profundizar más, exponer ante el pueblo los objetivos de nuestra lucha, enfrentarnos a la campaña de calumnias del gobierno y crear las condiciones para que si nuestra generación no podía realizar esas tareas, las pudiera realizar otra generación. Es decir, sembrar la semilla y ofrecer el ejemplo, que ya no era el ejemplo personal mío sino era el ejemplo de todos los compañeros que habían luchado y se habían sacrificado. Teníamos el deber de hacer el máximo esfuerzo para que ese sacrificio no fuera inútil.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: En ese momento tan tremendo, usted se inspiró mucho en Martí,&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿verdad, Comandante?&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; En realidad, siempre, todos nosotros y toda nuestra generación recibió una gran influencia de Martí, y una gran influencia de las tradiciones históricas de nuestra Patria, que habían sido tradiciones de lucha muy duras por su independencia, y tradiciones realmente muy heroicas, que ejercían una gran influencia en todos nosotros. Yo en ese momento tenía una doble influencia, que la sigo teniendo hoy: una influencia de la historia de nuestra patria, de sus tradiciones, del pensamiento de Martí, y de la formación marxista-leninista que habíamos adquirido ya en nuestra vida universitaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre esa combinación de las dos influencias: la influencia del movimiento progresista cubano, del movimiento revolucionario cubano, del pensamiento martiano y del  pensamiento marxista-leninista, estuvo muy presente en todos nosotros. No se puede separar una cosa de la otra en la historia de nuestro país. Porque Martí en su época cumplió la tarea que le correspondía y fue exponente del pensamiento más revolucionario de aquella época. Pudiéramos decir, que para nosotros la vinculación de ese pensamiento patriótico, de ese pensamiento revolucionario con el pensamiento revolucionario más moderno, con el marxismo-Ieninismo; la combinación de ésa fueron los elementos que más influyeron en nosotros y que más, realmente, nos inspiraron. Y que no podía ser de otra forma, porque en países como Cuba la liberación nacional y la liberación social están estrechamente unidas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Martí significó el pensamiento de nuestra saciedad, de nuestro pueblo en la lucha por la liberación nacional. Marx, Engels y Lenin, significaban el pensamiento revolucionario en la lucha por la revolución social. En nuestra patria, liberación nacional y revolución social se unieron como las banderas de la lucha de nuestra generación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Comandante, pasando un poco más adelante, el compañero Alcaide nos habló mucha del proceso dentro de Isla de Pinas y nos explicó bien cómo allí se fortaleció ideológicamente el grupo dirigente, y lo que yo le quería preguntar a usted: ¿Usted tuvo siempre confianza de que se pudiera llegar a través del trabajo político del movimiento y de otra fuerza política, a la amnistía o había pensado en la posibilidad de una evasión para seguir la lucha? Seguro usted no pensó quedarse ahí 15 años.&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; No. Realmente yo no pensaba estar allí 15 años, pero comprendía muy bien la situación política del país. Había un odio contra Batista muy generalizado y Batista era víctima de sus propias contradicciones; trataba de legalizar el régimen, trataba de crear condiciones para unas elecciones que aunque fuesen fraudulentas por lo menos servirían como cobertura de la dictadura batistiana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y nosotros sabíamos que, dado el estado de ánimo de la opinión pública, no podía haber ningún intento de solución legal de la situación de Cuba sin la amnistía de los presos políticos. Nosotros sabíamos que la amnistía tendría que producirse más tarde o más temprano como consecuencia de la presión de las masas y de las propias contradicciones del régimen.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En realidad, pensar en la evasión en Isla de Pinos era sumamente difícil. Nosotros estábamos sometidos a una prisión muy severa, a una vigilancia muy rigurosa, en una Isla donde era, en la práctica, muy difícil elaborar una evasión. Por eso, nosotros confiábamos en el movimiento de masas y en el movimiento político, que presionara suficientemente al régimen para obligarlo a la amnistía de los presos políticos. Además, nosotros calculábamos que Batista se sentía fuerte, se sentía seguro, que subestimaba a la revolución y subestimaba a los revolucionarios, y que en un momento dado, como parte de su juego político, se vería en la obligación de promover la amnistía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nosotros tratábamos... Primero manteníamos una actitud muy firme, muy rebelde, muy digna en las prisiones, y desde luego, alentábamos la lucha de las masas por la amnistía. Pero ya desde entonces trabajábamos en la organización del movimiento y elaborábamos los planes ulteriores, para cuando el gobierno se viera en la necesidad de decretar la amnistía. Y sucedió así exactamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando nosotros salimos de la prisión, ya teníamos toda una estrategia de lucha elaborada. Pero lo más importante a nuestro juicio en aquel instante era demostrar que no había solución política, es decir, solución pacífica del problema de Cuba con Batista, pero teníamos que demostrar eso ante la opinión pública, ya que si el país se veía forzado a la violencia revolucionaria no era culpa de los revolucionarios, sino culpa del régimen. Entonces planteábamos que estábamos en disposición de aceptar una solución pacífica del problema mediante determinadas condiciones, condiciones que sabíamos que no se producirían nunca. Y bastaron algunas semanas para demostrar ante la opinión pública de que esas posibilidades de solución pacífica de los problemas de Cuba con Batista no existían.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre estuvimos muy preocupados y en eso influía también la tradición martiana de que la guerra es el último de los recursos. Y Martí durante las luchas por la independencia se empeñó mucho en demostrar que si se veían necesitados de acudir a la guerra es porque no existía ningún otro recurso. Eso estaba en la tradición política de nuestra historia. Nosotros, de la misma forma, tratamos de demostrar que no había solución pacífica con Batista. Una vez que -a nuestro juicio- eso estaba demostrado, iniciamos de nuevo la preparación para la lucha armada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== &#039;&#039;&#039;III LA SIERRA&#039;&#039;&#039; ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Preparar el regreso&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
Nos trasladamos a México los dirigentes más conocidos, puesto que después del Moncada ya éramos muy conocidos en el país. Nuestra estrategia consistía en preparar el movimiento internamente y a la vez preparar algunos cuadros en el extranjero, para iniciar la lucha simultáneamente en un momento dado, con la llegada de los que estábamos en el extranjero. Esa tarea era principalmente una tarea de preparar cuadros militarmente y reunir un mínimo de armas necesarias para reanudar la lucha. Por eso nos trasladamos a México, porque en México siempre existió una tradición de solidaridad, de hospitalidad hacia los emigrados de distintos países. Pero nuestra tarea la realizamos en México sin ningún apoyo oficial: ni directo ni indirecto. Es decir, realizamos nuestro trabajo en México sin ningún tipo de ayuda oficial. En México también realizamos nuestra tarea clandestinamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tuvimos ciertamente algunas dificultades de orden legal, puesto que nuestras actividades, aunque no se dirigían en ningún sentido contra el estado mexicano, de todas formas implicaban una cierta violación de las leyes mexicanas, como es reunir armas y entrenar al personal. Eso nos trajo algunas dificultades. Hubo algunos momentos difíciles: un número de nosotros fuimos arrestados, pero en esos instantes nos sirvió de mucha ayuda el hecho de que el general Lázaro Cárdenas, el hombre de más prestigio y de más vocación internacionalista que ha producido México en los últimos tiempos, se interesara por la situación nuestra. Lázaro Cárdenas tenía un gran prestigio en México, y el hecho de que él se interesara por nosotros ayudó a resolver nuestra situación legal, y alivió en cierto sentido la represión que en esos momentos estábamos sufriendo en México. Eso nos permitió ganar tiempo, completar nuestros preparativos antes de regresar a Cuba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En realidad, Batista trabajaba también activamente. Tenía agentes pagados en México, es decir, agentes cubanos, y trataba de influir de estado a estado para logar que se reprimieran nuestras actividades en México.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando nosotros salimos de México a fines de noviembre de 1956, tuvimos que salir en condiciones de absoluta clandestinidad, y en ese momento estábamos siendo perseguidos por las autoridades como consecuencia de denuncias que había hecho el gobierno de Batista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No hago críticas de las autoridades mexicanas porque realmente, en aquellas circunstancias, estaban en su pleno derecho de evitar cualquier cosa que interfiriera las leyes mexicanas. Y nosotros, en cierto sentido, nos vimos obligados a violar las leyes mexicanas en aras de nuestro propósito patriótico en Cuba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa contradicción existió. Se produjeron dificultades; se habían hecho algunas ocupaciones de armas, y nosotros tuvimos que salir de México en un momento en que las autoridades estaban tratando de buscarnos, arrestarnos y de impedir desde luego nuestra actividad revolucionaria. Fueron condiciones realmente muy difíciles las que nosotros tuvimos los últimos días de nuestra estancia en México. Hasta que a pesar de todo, un poco por la experiencia ya de la lucha clandestina, pudimos sortear esas dificultades y arrancar del puerto de Tuxpan si mal no recuerdo el 24 de noviembre de 1956. Por cierto que incluso había un mal tiempo y se había prohibido toda navegación en aquellos días, y nosotros tuvimos que salir con el mal tiempo de todas maneras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No obstante el que ya habíamos podido salir, y ya era un gran avance, al cabo de tres o cuatro días Batista se percató de nuestra salida de México. Y entonces ya habían dado instrucciones a la Marina de Guerra y a la Aviación de localizar a nuestro pequeño barco, un barco de unos sesenta y tantos pies, en el cual veníamos 82 hombres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Navegamos con el mal tiempo, después navegamos alejados de la costa sur de la Isla hasta desembarcar en la provincia de Oriente. Afortunadamente pudimos llegar sin que la Marina de Guerra o la Aviación nos hubieran descubierto. Porque el último día, en horas de la noche, aunque estábamos alejados de la costa, navegamos alrededor de 80 ó 100 millas, para llegar al amanecer del 2 de diciembre de 1956 a la costa de Cuba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Tenemos entendido, Comandante, que en ese caso también, uno de los comandantes o el capitán naval del barco era un oficial de la Marina batistiana, que se había unido a la lucha.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; No. Realmente no. No era exoficial de la Marina batistiana; era exoficial de la Marina constitucional, que no es lo mismo. Y nos ayudó, condujo el barco. También estaba entre nosotros un Capitán dominicano, un revolucionario dominicano que tenía experiencias marinas,  que  murió  que  participó junto con Caamaño más adelante en la revolución dominicana, y que algún tiempo después fue asesinado. Ese compañero venía también. Y venía también un exteniente de la Marina. Pero entre todos juntos no sabíamos gran cosa de las costas de Cuba, y teníamos realmente muy poca Información sobre las costas de Cuba, entre todo. La información era bastante escasa y eso nos trajo algunas dificultades. Pero a pesar de todo pudimos navegar mil 500 millas y llegar a Cuba. Llegamos por cierto con dos pulgadas de combustible en los depósitos, es decir, que apenas nos quedaba combustible para algunos minutos más.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Es decir, que siempre al borde del peligro.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Yo creo que son gajes del oficio de revolucionario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Voluntad de resistir&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Hace 20 años que desembarcamos por aquí.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Se ve el fondo...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Nos acercamos a donde desembarcamos 4. Ahora lo va a ver. Mire el lugar por donde desembarcamos. Por allí, mire. Allí fue donde des-embarcamos. Pueden tomarlo ahora. Allí fue donde desembarcamos. Pero tómalo; si no, nos pasamos. En realidad, nosotros desembarcamos como un kilómetro más al sur. Como ven, desembarcamos en un lugar llano, muy llano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Y hubo un error en el lugar de...?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Bueno, el problema es que era al amanecer, y por la madrugada se nos había caído un hombre al agua, y tuvimos que emplear como 30 minutos en poderlo descubrir y sacarlo. Entonces, era el amanecer. El capitán del barco no estaba muy seguro de dónde estábamos; había dado varias vueltas. Entonces yo le pregunté y le dije: &amp;quot;¿Tú estás seguro de que ese es el territorio firme de Cuba ya?&amp;quot; y dijo: &amp;quot;Sí&amp;quot;. Digo: &amp;quot;Bueno, pues, enfila por ahí hacia la playa a toda velocidad&amp;quot;. Y llegamos a la playa. Pero en el lugar donde desembarcamos había un pantano tremendo, varios kilómetros de pantano, y estuvimos aproximadamente dos horas y media atravesando el pantano, que era muy difícil, muy difícil. Nos enterrábamos hasta la cintura. Hasta que, por fin, llegamos a tierra firme, pero el lugar no era bueno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quedaban dos pulgadas de combustible en los tanques cuando desembarcamos. Habría sido mejor desembarcar un poco más al Este, pero el combustible no alcanzaba ya.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y eso los alejaba más de la Sierra,&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿no?&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí. El combustible no alcanzaba, y el lugar era llano. Si nosotros hubiésemos desembarcado 50 ó 60 kilómetros más al este, la guerra se habría acabado antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Es decir, ¿más cerca de la Sierra?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí, si hubiéramos desembarcado cerca de las montañas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desembarcamos en un llano y el enemigo pudo hacer un cerco del territorio donde estábamos, y la situación era muy difícil. Si hubiéramos desembarcado en las montañas, la guerra habría durado mucho menos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: No se hubiera producido el...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Tal vez unos 12 ó 15 meses. Porque duró 25 meses la guerra, pero al tercer día del desembarco tuvimos un revés muy serio, en el cual ellos lograron un ataque por sorpresa y dispersaron nuestras fuerzas. Tuvimos muchas bajas y sólo unos pocos sobrevivimos a esa situación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Eso fue Alegría de Pío.&#039;&#039;&#039;     &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí, Alegría de Pío. Después volvimos a reunir unos pocos hombres y unos pocos fusiles, pero, como usted ve, las montañas están lejos del punto donde desembarcamos; aproximadamente -yo diría- a unos 30 ó 40 kilómetros, las primeras lomas. Ya por aquí empieza la Sierra Maestra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante: ¿y en esa fase, después de Alegría de Pío, fue esencial la ayuda de algunos campesinos que luego se juntaron para…?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí. Al principio estuvimos cercados muchos días. Yo tenía un fusil, y conmigo estaban dos hombres más, uno con fusil y otro sin fusil. Yo tenía en ese momento cien balas y un fusil. Otro compañero tenía un fusil con unas 40 balas. Después se reunió Raúl con cuatro  hombres que tenían cuatro fusiles, más -un quinto fusil de un hombre que no había podido seguir. Y reunimos siete fusiles.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;¿Y el grupo fue muy pequeño, el que salió de Alegría de Pío?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Disperso, disperso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Y los que estaban con usted eran...?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Eran dos compañeros, uno de los cuales tenía fusil y otro no.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Y Almeida estaba en el otro grupo?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Almeida estaba en un tercer grupo, con el Che, con Camilo, con otros compañeros. Pero lo que reunimos inicialmente fueron siete fusiles. Esta carretera nueva que ustedes ven ahí, no existía como carretera. Era un camino. Pero por aquí estableció el ejército el cerco. Por esta carretera estableció el ejército el cerco. Era un camino; hoy es una carretera. Después nos dedicamos a recoger algunas armas. Ya cuando llegamos a esta zona de esta carretera, empezamos a hacer los primeros contactos con los campesinos, y ellos nos ayudaron sobre todo a cruzar la carretera, o cruzar el camino, y llegar hacia la zona montañosa de la Sierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Esos fueron Guillermo García y...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Guillermo fue el primer campesino que hizo contacto con nosotros que era de esta zona, y él estaba en el Movimiento. Y cuando tuvo noticias desembarco y todo eso, estaba atento, ¿no?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una madrugada, cruzamos el camino y avanzamos como 20 ó 30 kilómetros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y todo lo que Celia tenía preparado estaba en la zona de Niquero, ¿no?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; En la zona de Pilón. Porque, realidad, el mejor lugar para desembarcar habría sido más al este. Nosotros desembarcamos aquí porque se hizo de día, en parte; en parte, porque no conocían muy bien el terreno ni la costa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y entonces elaboramos un plan para tomar un pequeño cuartel que estaba cerca de aquí, y después seguir para la Sierra. Pero en la forma en que se produjo el desembarco era absolutamente imposible realizar esa operación, puesto que desembarcamos en un pantano, y el enemigo tuvo tiempo de organizarse y preparar las operaciones militares contra nosotros. Y de hecho el enemigo tuvo una victoria, puesto que dispersó nuestro cuerpo expedicionario de 82 hombres.    &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Cuántos quedaron?&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Al final nos pudimos reunir menos de 20, siete fusiles, un grupo de compañeros desarmados, y después pudimos recoger algunas armas que habían que dado dispersas. La primera acción contra el ejército, la primera acción victoriosa, la realizamos el 5 de febrero, porque teníamos 16 armas... &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Fue el Uvero?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; La Plata. En La Plata, una madrugada, atacamos. Si mal no recuerdo, fue a las 2:40 de la madrugada. Estuvimos combatiendo con ellos más de una hora. Les ocupamos un pequeño cuartel y les ocupamos 10 armas. El grupo nuestro creció hasta aproximadamente 30 hombres. Pero ya el incremento era a base de campesinos de las montañas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Cómo lograron, Comandante, después de la derrota de Alegría de Pío, cómo lograron recobrar las fuerzas para romper el cerco y seguir la lucha, no abandonar la fe en la victoria?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Yo pienso... Nadie sabía quiénes  habían quedado vivos ni cuántos,  pero  yo por mi parte tuve la idea de seguir la lucha, a pesar de que tenía dos fusiles. No tenía noticias de los demás. Raúl, por su parte, tenía idea de seguir la lucha, hasta que nos juntamos. Cuando Raúl y yo nos juntamos, teníamos siete fusiles, unos seis u ocho fusiles más los recuperamos de los que se habían quedado perdidos y dispersos. Y la primera acción la hicimos con unos 17 ó 18 hombres. Pero tendríamos aproximadamente en ese momento unos 14 fusiles, algunas pistolas. Nuestra primera acción militar fue con un grupo muy pequeño, pero ya nosotros teníamos la experiencia del Moncada, y tuvimos el propósito de seguir la lucha. Estábamos convencidos de que la idea era correcta, y de que habíamos sufrido un revés, aunque era un revés muy grande. Esta es la Sierra Maestra… …los aviones no podían bombardear. …nosotros estuvimos cercados, 18 meses estuvimos cercados por el ejército, estábamos cercados por mar y por tierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero en ese período lo principal era sobrevivir en los primeros tiempos. La cuestión era poder sobrevivir, y eso dependía mucho de nosotros, del pequeño grupo que estaba en las montañas. En realidad, en ese período lo que teníamos era una idea, una organización en las ciudades y la voluntad de resistir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero en ese momento era muy importante lo que hicieran los guerrilleros, porque los guerrilleros podían ser exterminados en cualquier momento. Y nosotros estuvimos a punto de ser exterminados debido a la traición de un campesino. Es decir, hubo un campesino que cuando va a cumplir una misión el ejército lo hace prisionero, y entonces le ofrecen perdonarle la vida, le ofrecen muchas cosas y nos traicionó. El primer guía, uno de los guías... nos traicionó. Pero el factor psicológico fundamental es que él veía que las fuerzas nuestras eran muy pequeñas y la del ejército era muy grande, y él perdió la fe de que pudiéramos obtener la victoria, y entonces se puso al servicio del ejército. Y la acción de ese campesino en coordinación con el ejército estuvo a punto de exterminar las fuerzas nuestras. Fueron días muy difíciles, puesto que nuestro guía principal, el hombre que constituía nuestros ojos y nuestros oídos nos estaba traicionando, y estaba procurando ubicarnos para que el ejército nos cercara y nos liquidara. Y estuvieron a punto de conseguirlo, hasta que nos dimos cuenta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Se dieron cuenta a tiempo.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Bueno, a tiempo no. Nos dimos cuenta sobre todo después de la última acción del ejército que, prácticamente, casi nos extermina; nos dimos cuenta que: nos estaba traicionando, yo me di cuenta. Otros compañeros escépticos, no lo creían, y les dije, les expliqué toda una serie de elementos de juicio por los cuales creía que nos estaba traicionando. Y los hechos demostraron que la apreciación mía era correcta, pero casi por cuestión de minutos nos salvamos de ser ex-terminados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Fueron cercados?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Fuimos cercados, estábamos siendo cercados, pero yo empecé a sospechar y empezamos a movernos. Y topamos con el ejército en el borde del cerco, cuando ese campesino venía con el ejército como guía, en un momento en que supuestamente estaba cumpliendo una misión nuestra. En ese momento lo vimos ya, pero ya sabíamos que nos estaba traicionando, porque realmente nos había ubicado en un punto para que el ejército pudiera cercarnos. Influyó incluso el día antes en que el ejército había iniciado el plan de cerco, pero había habido una lluvia muy fuerte y lo dejaron para el otro día. Pero al otro día nos dimos cuenta a tiempo por un prisionero que capturamos, aunque nuestras fuerzas tenían instrucciones de no dejarse ver, un centinela había capturado a un hombre. Yo le hice una serie de preguntas, y por el movimiento que había hecho el ejército el día anterior, me di cuenta de que estaban haciendo un movimiento envolvente sobre nosotros. Entonces ya en ese momento llegué a la convicción de que estábamos siendo traicionados, y planteé movernos de ese punto. Y tomamos posiciones en lo alto de las lomas, donde el ejército estaba completando el cerco. Estuvimos muy próximos a ser ex-terminados. Al compañero que estaba al lado mío lo mataron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Pero eso fue la segunda vez...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Eso fue en los Altos de Espinosa, que es como se llama el lugar. Fue el momento que estuvimos más próximos a ser exterminados todos, pero pudimos sobrevivir, pudimos escapar a aquel  cerco. Y  entonces  aprendimos la lección también.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La organización, pudiéramos decir, aun-que era muy pequeña en esta zona, nos ayudó desde el primer momento: nos ayudó Guillermo García, nos ayudó mucho Celia, que estaba en Manzanillo, y nos envió los primeros víveres, las primeras ropas, el primer dinero. Porque nosotros les pagábamos todo a los campesinos. Al principio el campesino estaba muy atemorizado por la represión del ejército, pero el campesino fue conquistado progresivamente por la Revolución. Es decir, que el trabajo no se hizo previo, el trabajo entre los campesinos se hizo a lo largo de la lucha. El ejército reprimía, cometía muchos crímenes, sembraba el terror, mientras nosotros respetábamos a los campesinos, les pagábamos todo lo que les comprábamos. Y poco a poco los campesinos se fueron sumando a nosotros. Y al final, estaban todos los campesinos con nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;El centro principal de nuestras operaciones&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Este lugar donde nos encontramos ahora se llama La Plata, y aquí logramos nosotros nuestra primera victoria contra las fuerzas de Batista. Esto fue un mes y medio después del desembarco aproximadamente, y varias semanas después de que ellos lograron dispersar toda nuestra fuerza. En este punto pudimos reunir alrededor de 17 hombres. Y había una patrulla mixta de marinos y de soldados de Batista que por aquellos días se dedicaban suponían que habían liquidado la fuerza guerrillera a desalojar campesinos y a cometer abusos y fechorías en interés de un gran terrateniente que había en esta zona.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;&#039;Comandante, disculpe. Esa cuestión de que ellos pensaron haber liquidado las fuerzas, ¿les dio a ustedes un pequeño respiro ahí?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Nos dio una cierta ventaja, por que se descuidaron. Ellos avanzaban, llevaban presos campesinos, como este campesino que habló con ustedes. Los torturaban, o los asesinaban, porque estaban realmente sembrando el terror entre los campesinos. Entonces, nosotros nos aproximamos por el oeste, y en esas alturas estuvimos vigilando el movimiento de la patrulla y la ubicación de la patrulla. Por la noche nos acercamos y capturamos el práctico de la patrulla del ejército, que era un empleado del terrateniente, que le servía ellos para dar información acerca de lo campesinos que tenían una actitud de protesta frente a los desalojos, y estaban reprimiendo a esos campesinos. Nosotros, al lograr capturar el práctico nos pudo dar todos los detalles de la instalación. Entonces de madrugada también los atacamos. Éramos 17 hombres, ellos eran alrededor de 12, estaban en dos pequeños cuartelitos, y al cabo de una hora de combate aproximadamente, entonces se rindieron, pero cuando se rindieron estaban todos muertos o heridos. Fueron los primeros prisioneros que hicimos, pero naturalmente no podíamos llevarlos. Les dimos nuestras medicinas, que fue una política que siempre seguimos con el enemigo, y les respetamos la vida, por supuesto, a los heridos, que fue una política invariable que seguimos durante toda la guerra con los prisioneros. Les ocupamos las armas y elevamos nuestro grupo a unos 30 hombres.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después, al amanecer, marchamos en dirección al otro río donde estuvimos anteriormente hacia Palma Mocha. Ellos reaccionaron con mucha ira, mandaron gran número de tropas, cientos de soldados; pero mandaron delante una vanguardia de paracaidistas, y nosotros emboscamos a la vanguardia de los paracaidistas y les hicimos un buen número de bajas y los derrotamos. Ocupamos también algunas armas. Y esos dos combates tuvieron lugar el 17 de enero y el 22 de enero de 1957, que fueron nuestras dos primeras victorias militares contra ellos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora, esta zona tiene importancia histórica, porque más al norte del punto donde nos encontramos, a lo largo del río, se encuentra la zona de La Plata, que fue digamos el centro principal de nuestras operaciones. Realmente la guerra nuestra durante muchos meses se desarrolló en un territorio que tenía unos 30 kilómetros de largo, por 20 kilómetros de ancho, en un área de 60 kilómetros cuadrados. En esa área se movían ellos y nos movíamos nosotros, y dentro de esas áreas se iban desarrollando las acciones. Naturalmente que al principio éramos débiles, y cuando ellos enviaban sus columnas, las columnas podían atravesar la sierra sin dificultad. Con el transcurso del tiempo nosotros fuimos observando sus costumbres, y entonces ya empezábamos a emboscar las columnas, pero no podíamos impedir que penetraran. Les hacíamos bajas, les ocupábamos algunas armas, pero cruzaban.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue creciendo nuestra fuerza, y ya en el verano de 1958 teníamos alrededor de 300 hombres. Cuando ellos lanzaron la última ofensiva en la Sierra Maestra, reunieron alrededor de 10 mil hombres, y nosotros teníamos 300, pero ya nuestros 300 combatientes eran gente muy veterana. Teníamos relativamente poco parque, pero en esa ocasión defendimos las posiciones. Establecimos, por los distintos puntos de penetración en la sierra, nuestras posiciones, y fuimos resistiendo, les fuimos retardando el avance, y ocasionándoles bajas sucesivamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa ofensiva, entre la ofensiva de ellos y la contraofensiva nuestra, duró 70 días. Durante 70 días se combatió prácticamente todos los días. Pero el momento decisivo en que se derrota la ofensiva es en una batalla llamada la batalla del Jigüe aproximadamente a 5 kilómetros de aquí, en que nosotros logramos cercar un batallón. Ese batallón estaba dirigido por un jefe muy hábil. Lo habíamos estado cazando, y le habíamos hecho algunas maniobras, bastante peligrosas para el batallón, y había podido escapar. Pero entonces lo cercamos. Lo cercamos realmente con 30 hombres. Y el resto de los hombres, 90 hombres, el grueso lo situamos en dirección a la playa, donde estaba otra fuerza enemiga. Con 120 hombres fuimos librando el combate que duró 10 días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero la situación era muy especial, porque en ese momento nosotros teníamos una columna enemiga rodeada y a su vez nosotros estábamos rodeados por varias columnas  enemigas. Ellos tratando de nuestra defensa, y nosotros tratando de rendir el batallón sitiado. Logramos aniquilarles los refuerzos, sobre todo los que venían en esta dirección, desde la playa. Los principales refuerzos venían desde la playa, y ahí colocamos nosotros el grueso de nuestra fuerza. A medida que íbamos ocupando armas, cuando se iban sucediendo los combates, íbamos aumentando el número de hombres. Y al final, les habíamos liquidado el refuerzo y les habíamos rendido el batallón. Eso nos dio un potencial en parque y en armas muy grande, y fue un viraje total en la ofensiva. A partir de ese momento tomamos la ofensiva nosotros y los desalojamos de la Sierra Maestra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al final de ésa ofensiva, nosotros les habíamos ocupado más de 500 armas, y les habíamos hecho más de mil bajas. Entre ellos alrededor de 400 prisioneros, que se los entregamos a la Cruz Roja, con participación de la Cruz Roja Internacional, se los entregamos y los pusimos en libertad, que era la política que nos-otros seguíamos con los prisioneros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya entonces nuestras fuerzas crecieron hasta 800 hombres, y prácticamente con 800 hombres se inició la invasión de todo el país, excepto en el Segundo Frente, donde ya estaba Raúl. Porque cuando vino la ofensiva, nosotros trajimos las tropas de Almeida que estaban cerca de Santiago, las tropas de Camilo que estaban en el llano, las tropas de Ramiro que estaban hacia el este, y fuimos reuniendo todas las tropas. Por eso logramos tener 300 hombres. Las únicas tropas que no concentramos, porque estaban muy distantes, eran las tropas de Raúl en el Segundo Frente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y después de esa ofensiva, y en la segunda mitad del año 1958, nosotros enviamos columnas hacia Santiago de Cuba, hacia el norte de la provincia de Oriente, hacia Camagüey y las dos columnas, una mandada por el Che y otra mandada por Camilo, que fueron para el centro de la Isla. Por eso esa fue una batalla que significó un viraje en la guerra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ejército era mucho más numeroso que nosotros. El total de hombres de Batista sobre las armas era aproximadamente de 70 a 80 mil. Y cuando la guerra terminó, nosotros teníamos tres mil hombres sobre las armas. Sin embargo, teníamos 14 mil soldados cercados en la provincia de Oriente. Porque aunque ellos tenían muchos hombres sobre las armas, tenían que cuidar las ciudades, las instalaciones, los puentes, las comunicaciones. El máximo de fuerzas que ellos pudieron reunir para combatir fueron 10 mil hombres. Fue en esa ocasión en que se dio esta batalla a la cual me estoy refiriendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Y aquí es donde se dio el episodio del Comandante...&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí. El comandante Quevedo era el jefe del batallón. Era un jefe hábil y luchó, resistió muy bien durante 10 días, porque estaban ya sin agua, sin comida; tenían muchas bajas. El era un oficial decente; era un oficial que no tenía ante-cedente de crímenes ni de abusos contra la población. Estuvo prisionero; solamente los jefes más altos fueron los que mantuvimos prisioneros, y él después incorporó a nuestras fuerzas y nos ayudó.      &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Y ahora?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Ahora es el agregado militar de Cuba en Moscú. El ha escrito un libro sobre esa batalla. Era un jefe muy capaz, realmente fue un enemigo capaz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Y usted le dejó la pistola al final del combate?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Al final del combate les dejamos las pistolas a todos los oficiales, no sólo a él. Pero ocurrió una anécdota: yo estaba muy impaciente... Les puedo referir una anécdota: el último día se está tramitando la rendición, y el Comandante de la tropa sitiada nos comunicó que si a las 6 de la tarde no llegaba refuerzo, entonces ellos se rendirían. Ya no tenían ninguna esperanza de salvarse, porque habíamos derrotado a los refuerzos. Nosotros usábamos altoparlantes… Nosotros las cartas que les ocupábamos a los refuerzos, se las enviábamos, y les dábamos todas las noticias. Poníamos soldados prisioneros de los refuerzos hablar por radio y todo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero al final yo estaba tan impaciente por ver la cantidad de armas que íbamos a ocupar, que cuando se estaba tramitando la rendición, de noche ya, decido ir al campamento, pero de incógnito, igual que alguno de los otros compañeros que estaban conversando.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Al campamento enemigo?&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Al campamento enemigo.    &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: ¿Y no era un riesgo tremendo eso?&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Bueno, yo en realidad... Es relativo. Ya estaban desmoralizados en ese momento. Pero yo de ninguna manera iba a identificarme, sino iba como uno más entre los que estaban parlamentando. Y entré en el campamento cuando todavía los soldados estaban armados, y cruzo, y a los pocos minutos de estar allí, todos me reconocieron, y se portaron intachablemente, con el mayor respeto. Pero ocurrió eso. Entré en el campamento cuando estaban todavía armados. Claro que fue una imprudencia, más bien un error de cálculo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Bueno, pero le fue bien.  &#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Sí, fue bien. Ellos habían estado conversando con nuestra gente ya. De trinchera  a  trinchera ya nuestra gente les daba agua, les daba cigarros. El último día había habido lo que se puede llamar una confraternización, y había ese clima. No había un clima de violencia, no se combatía hacía varias horas. Pero estaba Quevedo. Quevedo era un jefe respetado por su tropa, muy respetado. Además, un hombre caballeroso. Todos esos factores, desde luego, influyen. Posiblemente el análisis que hice yo de la situación en su conjunto me dio confianza para poder hacer lo que hice, aunque no como ocurrió, realmente, porque pensaba realmente que podía pasar de incógnito. Pero ellos por alguna razón me reconocieron rápidamente, a pesar de que era de noche.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Surge un ejército nuevo&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;PERIODISTA: Comandante, después de la victoria de la Revolución, la victoria no resolvió todos los problemas, vinieron grandes problemas: vino el problema de la confrontación con ese primer Gobierno, la consolidación del poder revolucionario, y muy pronto el asalto del imperialismo, el bloqueo, todo eso. Uno de los puntos claves -digamos- que se observa del exterior es el desmembramiento del ejército de la tiranía, que era un brazo armado de la burguesía, y que era peligroso, evidentemente y no se comprende bien cómo se logró tan rápidamente ese desmembramiento del Ejército antes de que pudiera reorganizarse o volver a tomar fuerza y eficiencia.&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;FIDEL:&#039;&#039;&#039; Es que realmente nosotros derrotamos al ejército de Batista, práctica-mente le liquidamos sus tropas élites en la Sierra Maestra. Y aunque era una fuerza armada numerosa, su tropa élite había sido derrotada. Y cuando a un ejército le liquidan sus tropas de operaciones, está realmente derrotado. A esto se unía un apoyo del pueblo total, de modo que ya militarmente no podían hacer gran cosa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los días finales teníamos 14 mil soldados cercados en Oriente, la Isla dividida en dos partes, la iniciativa en nuestras manos, y las Fuerzas Armadas de Batista desmoralizadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esas condiciones ellos trataron de buscar un contacto con nosotros. Y el jefe de las tropas de operaciones me pide una reunión, en la cual me admite que han perdido la guerra. Entonces nos preguntan qué pensábamos nosotros que debían hacer. Yo les expliqué que el Ejército se había desacreditado mucho que, sin embargo, creía que dentro del Ejército había gente capaz y gente buena, que desgraciadamente se habían visto en la situación   de tener que defender la institución, o defender al régimen junto con la institución. Se ponen de acuerdo con nosotros aceptando la proposición de realizar un levantamiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese ejército que estaba copado, nosotros le dijimos que podía realizar un pronunciamiento, uniéndose a la fuerza revolucionaria. Pero le dijimos que estábamos absolutamente opuestos a un golpe de Estado. Incluso al Jefe de las Tropas en Operaciones le aconsejé que no fuera a la capital, que produjera el levantamiento de las tropas de Oriente y se uniera a la Revolución. Aceptó; pero no cumplió. Fue a la capital.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nosotros le habíamos puesto tres condiciones: primero, no aceptábamos golpe de Estado; segundo, nos oponíamos a cualquier intento de salvar a Batista; tercero, nos oponíamos a cualquier arreglo con la Embajada americana. Esas fueron nuestras tres condiciones y las aceptaron. Sin embargo hicieron exactamente lo opuesto: fueron a la capital; organizaron un golpe de Estado; se pusieron de acuerdo con la Embajada americana y facilitaron la fuga de Batista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por eso cuando se produce el golpe de Estado el día 19 de enero, nosotros por radio lanzamos una consigna a toda nuestra fuerza: no aceptar el alto al fuego, proseguir la ofensiva en todos los frente, e hicimos un llamamiento a los trabaja-dores y a todo el pueblo a la huelga general revolucionaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya tal era el estado de influencia de nuestra fuerza y de nuestro movimiento, y era tal la descomposición del régimen que, para citar un ejemplo, todas las estaciones de radio y de televisión se pusieron en sintonía con Radio Rebelde, los propios obreros pusieron todas las estaciones de radio y televisión en sintonía con Radio Rebelde. Todo el pueblo, y en especial los trabajadores, realizaron un paro absoluto y total. Las fuerzas nuestras, las columnas nuestras, sin hacer, ningún alto al fuego, continuaron la ofensiva, y en 72 horas prácticamente habíamos desarmado a todo el ejército. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De modo que, en los primeros días de diciembre, el pueblo se apodera de todas las armas; decenas de miles de ciudadanos tomaron las armas en sus manos y el Ejército quedó virtualmente disuelto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si hubieran aceptado las condiciones que nosotros pusimos, habríamos podido salvar para la Revolución a muchos oficiales: oficiales de carrera, oficiales que no tenían crímenes, que no habían cometido asesinatos ni torturas. Porque realmente fue un grupo de oficiales los que se prestaron, ciento por ciento, a los crímenes de Batista: una camarilla; pero dentro de las Fuerzas Armadas había oficiales de carrera que no tenían responsabilidad directa con esos crímenes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si ellos aceptan lo que nosotros propusimos, de todas maneras habría surgido un  ejército nuevo, porque eso era un requisito indispensable para la Revolución; pero habríamos podido contar con la colaboración de un número mayor de oficiales. De todas formas contamos con colaboración de un número de oficiales porque había oficiales presos por conspirar contra Batista y muchos de esos oficiales, después del triunfo de la Revolución se unieron a nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo oficiales que habían luchado contra nosotros pero que eran hombres caballerosos, hombres decentes, se unieron a nosotros. De modo que un número de oficiales del antiguo ejército colaboró con nosotros, pero muchos no pudieron ser salvados puesto que la desmoralización y la desintegración fue total. Y no eran las mejores condiciones para contar con la colaboración de muchos de estos oficiales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero realmente surge un Ejército nuevo. Y creo que de ninguna forma se habría podido realizar la Revolución si se sustituye al viejo Ejército por un nuevo Ejército revolucionario y popular, un nuevo Ejército que hoy tiene mucha más preparación técnica, diez veces más preparación técnica de la que tuvo jamás el Ejército de Batista. Porque hoy nosotros tenemos diez veces más oficiales, incomparablemente mejor preparados de lo que nunca había contado nuestro país. Pero hoy es un Ejército revolucionario, constituido por tropas regulares, constituido por la reserva, fundamentalmente de obreros y campesinos entrenados, un Ejército popular, cuya fuerza radica, no tanto en su profesionalidad o en su técnica, como en su identificación con los intereses del pueblo, y en su enorme reserva de obreros y campesinos que constituyen su masa de combatientes en caso de guerra.&lt;br /&gt;
[[Categoría:Obras de biblioteca de Fidel Castro]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Sugerir]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Portal:Obras_de_biblioteca_de_Karl_Marx_%26_Friedrich_Engels&amp;diff=9800</id>
		<title>Portal:Obras de biblioteca de Karl Marx &amp; Friedrich Engels</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Portal:Obras_de_biblioteca_de_Karl_Marx_%26_Friedrich_Engels&amp;diff=9800"/>
		<updated>2025-11-05T03:38:24Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;== 1835 - 1841: Marx estudiante ==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Young_Marx.png|miniaturadeimagen|203x203px|Marx en 1839]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* 1835: [[Marx]] - &#039;&#039;[[Biblioteca:¿Se encuentra merecidamente el principado de Augusto entre las épocas más prósperas de la República romana?|¿Se encuentra merecidamente el principado de Augusto entre las épocas más prósperas de la República romana?]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1835 / ago. / 10-16: [[Marx]] - &#039;&#039;[[Biblioteca:Reflexiones de un joven en la elección de una profesión|Reflexiones de un joven en la elección de una profesión]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1837: [[Marx]] - &#039;&#039;[[Biblioteca:Escorpión y Félix|Escorpión y Félix]]&#039;&#039;&amp;lt;ref&amp;gt;Única comedia escrita por Marx.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
* 1837 / nov. / 10: [[Marx]] - &#039;&#039;[[Biblioteca:Carta al padre|Carta al padre]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1841: [[Marx]] - &#039;&#039;[[Diferencia de la filosofía de la naturaleza en Demócrito y en Epicuro]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== 1841 - 1844: Marx y Engels periodistas críticos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* 1841: [[Engels]]: &#039;&#039;[[Biblioteca:Anti-Schelling|Anti-Schelling]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1842-44 (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1845): [[Engels]] - &#039;&#039;[[Biblioteca:Situación de la clase obrera en Inglaterra|Situación de la clase obrera en Inglaterra]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1842: [[Marx]] - &#039;&#039;Observaciones sobre la reciente reglamentación de la censura prusiana&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1842: [[Marx]] - &amp;quot;Contra el expolio de nuestras vidas&amp;quot; (en la &#039;&#039;Gaceta Renana&#039;&#039;)&lt;br /&gt;
* 1842: [[Marx]] - &amp;quot;Los debates sobre la Ley acerca del Robo de la leña&amp;quot; (en la &#039;&#039;Gaceta Renana&#039;&#039;)&lt;br /&gt;
* 1843: [[Marx]] - Cartas a Ruge&amp;lt;ref&amp;gt;Véase: &#039;&#039;[https://youtu.be/EWV1Psxa3Gw &amp;lt;nowiki&amp;gt;Anales Franco-Alemanes (1843) Presentación + Cartas Cruzadas [AUDIO]&amp;lt;/nowiki&amp;gt;]&#039;&#039; por Cecilia Rossi&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
* 1843 (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1844): [[Engels]] - &amp;quot;[[Biblioteca:Esbozos para una crítica de la Economía Política|Esbozos para una crítica de la Economía Política]]&amp;quot; en &#039;&#039;[[Anuarios Franco-Alemanes]]&#039;&#039;&amp;lt;ref&amp;gt;Véase: &#039;&#039;[https://www.youtube.com/watch?v=B7ofuRPYKyU Engels 200 años]&#039;&#039; por Cecilia Rossi&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
* 1843 / jul. / 31: Marx - &amp;quot;[[Biblioteca:Glosas críticas marginales al artículo: «El rey de Prusia y la reforma social por un prusiano» (Vorwärts!, No. 60)|Glosas críticas marginales al artículo: «El rey de Prusia y la reforma social por un prusiano» (Vorwärts!, No. 60)]]&amp;quot;; &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039;: &#039;&#039;[[Vorwärts!]]&#039;&#039;, No. 63 (7 de agosto de 1844) y No. 64 (10 de agosto de 1844).&lt;br /&gt;
* 1844: [[Marx]] - &amp;quot;[[Biblioteca:Sobre la cuestión judía|Sobre la cuestión judía]]&amp;quot;&amp;lt;ref&amp;gt;Véase: &#039;&#039;[https://www.youtube.com/watch?v=UTxRgmqE7Ss &amp;lt;nowiki&amp;gt;Sobre la cuestión Judía. Anales franco-alemanes (1843) [AUDIO]&amp;lt;/nowiki&amp;gt;]&#039;&#039; por Cecilia Rossi&amp;lt;/ref&amp;gt; (en los &#039;&#039;[[Anuarios Franco-Alemanes]]&#039;&#039;)&lt;br /&gt;
* 1844: [[Marx]] - &#039;&#039;[[Biblioteca:Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel|Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** &amp;quot;[[Biblioteca:Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel/Introducción|Introducción]]&amp;quot; (en los &#039;&#039;[[Anuarios Franco-Alemanes]]&#039;&#039;)&amp;lt;ref&amp;gt;Véase: &#039;&#039;[https://www.youtube.com/watch?v=9tn7yX3tMg8 &amp;lt;nowiki&amp;gt;&amp;quot;Crítica de la filosofía del derecho de Hegel. introducción&amp;quot; An. Franco-alemanes (1843) [AUDIO]&amp;lt;/nowiki&amp;gt;]&#039;&#039; por Cecilia Rossi&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
** &amp;quot;[[Biblioteca:Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel/Crítica a la filosofía del Derecho Público (o del Estado) de Hegel|Crítica a la filosofía del Derecho Público (o del Estado) de Hegel]]&amp;quot; (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1927), también llamado &#039;&#039;[[Biblioteca:Manuscrito de Kreuznach|Manuscrito de Kreuznach]]&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
* 1844: [[Marx]] - Glosas marginales al artículo &amp;quot;El rey de Prusia y la reforma social. Por un prusiano&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== 1844 - 1849: Nacimiento del marxismo ==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Young Marx and Engels.jpg|miniaturadeimagen|333x333px|Dibujo imaginario de Marx y Engels trabajando juntos]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* 1844 / abr.-ago. (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1932): [[Marx]] - &#039;&#039;[[Biblioteca:Manuscritos económico-filosóficos de 1844|Manuscritos económico-filosóficos de 1844]]&#039;&#039;&amp;lt;ref&amp;gt;Véase: &#039;&#039;Manuscritos Económicos y Filosóficos de 1844&#039;&#039; ([https://www.youtube.com/watch?v=oX_qScfFYA8&amp;amp;list=PLsfeQP0TZ5khv_8kaWybfloGj5mY5-4Kr&amp;amp;index=1 I], [https://www.youtube.com/watch?v=nLaaQU0Vifc&amp;amp;list=PLsfeQP0TZ5khv_8kaWybfloGj5mY5-4Kr&amp;amp;index=2 II] y [https://www.youtube.com/watch?v=QpitHlqtJLs&amp;amp;list=PLsfeQP0TZ5khv_8kaWybfloGj5mY5-4Kr&amp;amp;index=3 III]) por Amílcar Paris Mandoki; y &#039;&#039;[https://www.youtube.com/watch?v=VejFa4Km6Cg K. Marx &amp;quot;Manuscritos económico-filosóficos&amp;quot; (1844) Primer Manuscrito]&#039;&#039; por Cecilia Rossi&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
* 1844 / nov. (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1845): [[Marx]] &amp;amp; [[Engels]] - &#039;&#039;[[Biblioteca:La sagrada familia|La sagrada familia]] (o Crítica de la crítica crítica. Contra Bruno Bauer)&#039;&#039;&amp;lt;ref&amp;gt;Véase: &#039;&#039;[https://www.youtube.com/watch?v=_tYQKAdArQA&amp;amp;list=PLsfeQP0TZ5kj6l50vI9uvAqJVs3ELSrAP&amp;amp;index=1 Marx y los Jóvenes Hegelianos]&#039;&#039; por Amílcar Paris Mandoki&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
* 1845 (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1888): [[Marx]] - &amp;lt;big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;&#039;&#039;[[Biblioteca:Tesis sobre Feuerbach|Tesis sobre Feuerbach]]&#039;&#039;&#039;&#039;&#039;&amp;lt;/big&amp;gt;&amp;lt;ref&amp;gt;Véase: &#039;&#039;Marx - Tesis sobre Feuerbach&#039;&#039; ([https://www.youtube.com/watch?v=q4K1VusS_yc&amp;amp;list=PLsfeQP0TZ5kj6l50vI9uvAqJVs3ELSrAP&amp;amp;index=5 I] y [https://www.youtube.com/watch?v=OcTaLdLb9nQ&amp;amp;list=PLsfeQP0TZ5kj6l50vI9uvAqJVs3ELSrAP&amp;amp;index=6 II]) por Amílcar Paris Mandoki&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
* 1846 (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1932): [[Marx]] &amp;amp; [[Engels]] - &#039;&#039;[[Biblioteca:La ideología alemana|&#039;&#039;&#039;&amp;lt;big&amp;gt;La ideología alemana&amp;lt;/big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1847: Marx - &#039;&#039;La crítica moralizante y la moral crítica&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1847: Marx - &#039;&#039;La miseria de la filosofía&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1847: Engels - &#039;&#039;[[Biblioteca:Principios del comunismo|Principios del Comunismo]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1848: Marx &amp;amp; Engels - &#039;&#039;[[Biblioteca:Manifiesto del partido comunista|&#039;&#039;&#039;&amp;lt;big&amp;gt;Manifiesto del Partido Comunista&amp;lt;/big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== 1848-1857: Período post-revolucionario ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* 1849: Marx - &amp;quot;[[Biblioteca:Trabajo asalariado y capital|Trabajo asalariado y capital]]&amp;quot; en &#039;&#039;Nueva Gaceta Renana&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1850: Marx - &amp;quot;La lucha de clases en Francia (1848-1850)&amp;quot; en &#039;&#039;Nueva Gaceta Renana. Revista político-económica&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1850: Engels - &amp;quot;Las guerras campesinas en Alemania&amp;quot; en &#039;&#039;Nueva Gaceta Renana. Revista político-económica&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1850: Marx &amp;amp; Engels - Mensaje del Comité Central a la Liga de los Comunistas&lt;br /&gt;
* 1852: Marx&#039;&#039;- [[Biblioteca:El 18 de brumario de Luis Bonaparte|El 18 de brumario de Luis Bonaparte]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1853/06/10: Marx - La dominación británica en la India&lt;br /&gt;
* 1853 / jul.: Marx - &amp;quot;[[Biblioteca:Futuros resultados de la dominación británica en la India|Futuros resultados de la dominación británica en la India]]&amp;quot; escrito para el &#039;&#039;New York Daily Tribune&#039;&#039; Nº 3840, del 8 de agosto de 1853.&lt;br /&gt;
* 1854 - 1857: Marx - La España revolucionaria&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== 1857-1867: Redacción de &#039;&#039;El Capital&#039;&#039; ==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Marx_1861.png|miniaturadeimagen|209x209px|Marx en 1861]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* 1857-58 (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1939-1941)&amp;lt;ref&amp;gt;&#039;&#039;Ed. pr.&#039;&#039; en dos volúmenes por el Instituto Marx-Engels-Lenin de la Unión Soviética bajo el título de &#039;&#039;Grundrisse der Kritik der politischen Ökonomie (Rohentwurf) 1857-1858.&#039;&#039; La aparición de esta obra trascendental, producida en plena guerra mundial, pasó inadvertida hasta para los especialistas y durante mucho tiempo el libro constituyó una rareza bibliográfica. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recién en 1953, la Dietz Verlag de Berlín Este, la reprodujo en una edición facsimilar en un solo volumen. Sin embargo, tampoco esta última edición atrajo demasiado la curiosidad de los investigadores. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Podríamos decir que hasta 1960 las discusiones entre los marxistas no la mencionaban ni tampoco se pensó en traducirla a otros idiomas. Hubo que esperar otros diez años más para que casi simultáneamente aparecieran las versiones francesa (1967-68), italiana (1968-69), rusa (1968-69) y la inglesa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La edición en español es de 1971.&amp;lt;/ref&amp;gt;: Marx - &#039;&#039;[[Biblioteca:Grundrisse|Elementos fundamentales para la crítica de la economía política]]&#039;&#039; (Grundrisse)&amp;lt;ref&amp;gt;Constituyen la primera síntesis de las investiga­ciones iniciadas por Marx en noviembre de 1850, en Londres, cuando después de la derrota de la revolución de 1848 se retira de la escena pública para reanudar sus anteriores estudios de economía política.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
**&lt;br /&gt;
* 1859: Marx - &#039;&#039;Una contribución a la crítica de la ecomomía política&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1860: Marx - &#039;&#039;Herr Vogt&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1861- 1863 / jun. (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1976): &#039;&#039;[[Biblioteca:Manuscrito de 1861-63|Manuscrito de 1861-63]]&#039;&#039;. Com­puesto de 23 cuadernos de 1474 páginas en cuarto titulado &#039;&#039;Zur Kritik der politischen Ökonomie&#039;&#039; [Contribución a la crítica de la economía política].&lt;br /&gt;
** &#039;&#039;m.s.&#039;&#039; &#039;&#039;ca.&#039;&#039; 1862: &#039;&#039;[[Biblioteca:Teorías sobre la plusvalía|Teorías sobre la plusvalía]]&#039;&#039; (&amp;quot;Tomo IV&amp;quot; de El Capital). De este original, que a pesar de los años transcurridos sigue aún sin publicar en su totalidad, [[Kautsky]] extraerá las &#039;&#039;Theorien über den Mehrwert&#039;&#039; [Teorías sobre la plusvalía].&lt;br /&gt;
* 1861-65: Marx &amp;amp; Engels - &#039;&#039;La guerra civil en USA&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1863-65&#039;&#039;&#039;: Redacción de &#039;&#039;El Capital&#039;&#039; (pasando &amp;quot;Crítica de la Economía Política&amp;quot; a ser subtítulo de la obra)&lt;br /&gt;
** El Volumen 1, es terminado en el verano de 1864. Los manuscritos de este borrador se han perdido, excepto por el capítulo 6 &amp;quot;Resultados del proceso inmediato de producción&amp;quot;, que permaneció inédito.&lt;br /&gt;
** A finales de 1864, Marx pospone la redacción del Volumen 2 y comienza directamente con el Volumen 3, finalizando sus Partes de la 1 a la 3. &lt;br /&gt;
** En 1865, suspende la redacción del Volumen 3, y empieza entonces con el pospuesto Volumen 2, el cual logra terminan en su mayor parte.&lt;br /&gt;
** A finales de 1865, retoma la redacción de la segunda mitad del Volumen 3 (Partes 4 a la 7) el cual finaliza a finales del año.&lt;br /&gt;
* 1865 (&#039;&#039;disc.&#039;&#039; 1865 / jun. 20 y 27; &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1898): Marx - &#039;&#039;Salario, precio y ganancia&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1866-67: Redacción de &#039;&#039;El Capital&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** En enero de 1866 comienza la redacción definitiva del &amp;quot;primer volumen&amp;quot; de &#039;&#039;El Capital&#039;&#039;, aún sin tener demasiado claro su extensión y contenido puesto que inicialmente piensa incluir en él los dos primeros libros. &lt;br /&gt;
** En enero de 1867 com­prende que no podrá terminar el libro II y que debe limitarse a publicar el primero. El trabajo de edición de este primer libro continuaría hasta abril de 1867 y su publicación vería la luz el 14 de septiembre del mismo año.&lt;br /&gt;
* 1867: Marx - &#039;&#039;El Capital&#039;&#039;. &#039;&#039;Tomo I&#039;&#039; (1ª Ed. en alemán)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== 1867 -1871: De la publicación de &#039;&#039;El Capital&#039;&#039; a la Comuna de París ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* 1869/12/10: Marx - &#039;&#039;[[Biblioteca:Carta de Marx a Engels (1869-12-10)|Carta a Engels]]&#039;&#039; (sobre la cuestión irlandesa)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== 1871-1881: Período post-revolucionario ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* 1871: Marx - &#039;&#039;[[Biblioteca:La Guerra Civil en Francia|La Guerra Civil en Francia]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1872: Engels - &#039;&#039;[[Biblioteca:De la autoridad|Sobre la autoridad]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1873: Marx - &#039;&#039;[[Biblioteca:Los bakuninistas en acción|Los bakuninistas en acción]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1875: Marx - &#039;&#039;[[Biblioteca:Crítica del programa de Gotha y Crítica del programa de Erfurt/Glosas marginales al Programa del Partido Obrero Alemán|Crítica al programa de Gotha]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1877: Marx - Carta a la redacción de &#039;&#039;Anales de la Patria&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1878: Engels - &#039;&#039;Anti-Dühring&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1880: Marx - Notas sobre Wagner&lt;br /&gt;
* 1880: Engels - Socialismo: utópico y científico&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== 1881-1883: Últimos años de Marx ==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Marx en Argel 1882.png|miniaturadeimagen|280x280px|Última foto de Marx, tomada en Argel el 28 de abril de 1882]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* 1881/03/08: Marx - Carta a Vera Zasulich&lt;br /&gt;
* 1881 - Marx: Sobre el concepto de derivada de una función&lt;br /&gt;
* 1882/02/07: Engels - Carta a Kautsky sobre la cuestión polaca ([https://www.marxists.org/archive/marx/works/1882/letters/82_02_07.htm a traducir])&lt;br /&gt;
* 1882: Marx - Cartas desde Argel&lt;br /&gt;
* 1883: Engels - Dialéctica de la naturaleza&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== 1883 - 1895: De la muerte de Marx a la muerte de Engels ==&lt;br /&gt;
[[Archivo:Engels-1893.jpg|miniaturadeimagen|237x237px|Engels en 1893]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* 1884 - Engels: &#039;&#039;[[Biblioteca:El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado|El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1885 - Marx &amp;amp; Engels: El Capital. Tomo II&lt;br /&gt;
* 1886 - Engels: &#039;&#039;[[Biblioteca:Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana|Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1890/08/05 - Engels: &#039;&#039;Carta a Schmidt&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1890/09/21 - Engels: &#039;&#039;Carta a Bloch&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1890/10/27 - Engels: &#039;&#039;Carta a Schmidt&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1891: Engels - &#039;&#039;Crítica del Programa de Erfurt&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1891/11/01: Engels - &#039;&#039;Carta a Schmidt&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1893/07/14: Engels - &#039;&#039;Carta a Mebring&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1894/01/25: Engels - &#039;&#039;Carta a Starkenburg&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1894: Marx &amp;amp; Engels - El Capital. Tomo III&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notas ==&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Cubanolog%C3%ADa&amp;diff=9799</id>
		<title>Cubanología</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Cubanolog%C3%ADa&amp;diff=9799"/>
		<updated>2025-11-04T03:26:54Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;La &#039;&#039;&#039;cubanología&#039;&#039;&#039; es una escuela académica anti-marxista originada en la década de 1970s en [[Estados Unidos]] contrapuesta a la [[Revolución Cubana]]. Instituciones de esta tendencia son el [[Instituto de Estudios Cubanos y Cubano Americano de la Universidad de Miami (ICASS)]], así como las revistas &#039;&#039;[[Cuban Studies]]&#039;&#039; y &#039;&#039;[[Cuban Affairs Journal]]&#039;&#039;.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre los exponentes principales de la cubanología se tiene a [[Carmelo Mesa-Lago]], [[Jaime Suchlicki]], [[Jorge I. Domínguez]], [[Marifeli Pérez-Stable]], [[Rafael Rojas Gutiérrez]], [[Haroldo Dilla Alfonso]] y [[Juan Antonio Blanco]]. Cubanólogos de segunda línea son [[Lorenzo Cañizares]], [[Rolando Castañeda]], [[Siro del Castillo]], [[María Cristina Herrera]], [[Ariel Hidalgo]], [[Pedro Ramón López]] y [[Oscar Peña]], entre otros.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Orlando Calderón Frías|year=2014|title=Cultura Política: breve glosario para su enseñanza y aprendizaje|page=78-79|pdf=https://www.mined.gob.cu/wp-content/uploads/2021/10/Cultura_Politica_Breve_glosario.pdf|city=La Habana|publisher=Editorial Pueblo y Educación|isbn=978-959-13-2754-3}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según la cubanología, la Revolución vino a interrumpir en Cuba la etapa de &amp;quot;despegue&amp;quot; del modelo de crecimiento de Walt Rostow que supuestamente venía experimentando Cuba. Además, considera que Fidel Castro y luego Raúl Castro son sinónimos de la Revolución: todas las decisiones y cambios de política son decisión unilateral de los líderes, estado la sociedad civil ausente o completamente reprimida, sin vías democráticas para expresarse bajo una dictadura. Pasando al plano de política exterior, la cubanología asume que mientras la Unión Soviética existía Cuba fue un Estado satélite de esta y que el internacionalismo cubano tuvo lugar a petición de la Unión Soviética.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia web|author=Helen Yaffe|newspaper=Political Science Podcast|title=Cuba: A Conversation with Helen Yaffe|date=2025-09-20|url=https://analihpd.hr/en/kuba-razgovor-s-helen-yaffe/}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
[[Categoría:Subversión contra Cuba]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Cuba]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Jos%C3%A9_Luis_Rodr%C3%ADguez&amp;diff=9797</id>
		<title>José Luis Rodríguez</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Jos%C3%A9_Luis_Rodr%C3%ADguez&amp;diff=9797"/>
		<updated>2025-10-31T02:20:38Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Infobox Persona|name=José Luis Rodríguez|image=José Luis Rodríguez.jpg|known=Ministro Presidente del Comité Estatal de Finanzas y Ministro de Finanzas y Precios (1993-1995)&amp;lt;br&amp;gt;Ministro de Economía y Planificación (1995-2009)|birth_date=18 de marzo de 1946|birth_place=La Habana, Cuba|field=Economía|nationality=cubana}}&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;José Luis Rodríguez García&#039;&#039;&#039; (La Habana, 18 de marzo de 1946) es un economista cubano que ocupó los cargos de Ministro Presidente del [[Comité Estatal de Finanzas y Ministro de Finanzas y Precios de Cuba|Comité Estatal de Finanzas y Ministro de Finanzas y Precios]] (1993-1995), [[Ministerio de Economía y Planificación de Cuba|Ministro de Economía y Planificación]] (1995 - marzo de 2009); y miembro del Comité Central del [[Partido Comunista de Cuba]] (1997-2001).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Obtuvo el grado de Lic. en economía en 1963 y el de Dr. en Ciencias Económicas en 1978. Antes de ser llamado a ocupar cargos de gobierno se desempeñó como Director de Estudios de Posgrado y del Centro de Estudios de la Economía Internacional de la [[Universidad de La Habana]] (1978-1980) y subdirector del [[Centro de Investigaciones de la Economía Mundial]] (CIEM) (1982-1993). También ha sido diputado a la [[Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba|Asamblea Nacional del Poder Popular]].&amp;lt;ref&amp;gt;https://www.mep.gob.cu/es/nosotros/historia&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Actualmente es asesor del [[Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM)|CIEM]], y miembro del Consejo Científico Superior de la [[Academia de Ciencias de Cuba]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ha recibido el [[Premio Carlos Rafael Rodriguez por la Obra de la Vida]], conferido por la [[Asociación Nacional de Economistas y Contadores (ANEC)]]; y el [[Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas]], conferido por el [[Instituto Cubano del Libro]] y el [[Consejo Superior de las Ciencias Sociales y Humanísticas de la República de Cuba]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== &#039;&#039;&#039;Obra&#039;&#039;&#039; ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Libros ===&lt;br /&gt;
* 1990: &#039;&#039;[[Biblioteca:Estrategia del desarrollo económico en Cuba|Estrategia de desarrollo económico en Cuba]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1990: &#039;&#039;Desarrollo económico de Cuba. 1959-1988&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 2016: &#039;&#039;[https://ruthtienda.com/jose-luis-rodriguez/1378-el-derrumbe-del-socialismo-en-europa.html El derrumbre del socialismo en Europa]&#039;&#039; (ver también: &amp;quot;A propósito del derrumbe. Conversación con José Luis Rodríguez, acerca de su libro &#039;&#039;El derrumbe del socialismo en Europa&#039;&#039;&amp;quot; en &#039;&#039;[https://medium.com/la-tiza/a-prop%C3%B3sito-del-derrumbe-9777d9911f6e La Tizza]&#039;&#039;)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Capítulos de libros ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* 1988: &amp;quot;The Antecedents and Theoretical Characteristics of Cubanology&amp;quot; en &#039;&#039;Cuban Political Economy&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 1992: &amp;quot;Cuban Economic Policy in the Process of Rectification&amp;quot; en &#039;&#039;The Cuban Revolution Into The 1990s&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 2002: &amp;quot;[[Biblioteca:Economía Política de la Construcción del Socialismo: Fundamentos generales/Entrevista a José Luis Rodríguez: «Los grados de libertad entre la economía y la política»|Los grados de libertad entre la economía y la política]]&amp;quot; y &amp;quot;[[Biblioteca:Economía Política de la Construcción del Socialismo: Fundamentos generales/Capítulo 8: Cambios sustanciales en la planificación|Cambios sustanciales en la planificación]]&amp;quot; en [[Biblioteca:Economía Política de la Construcción del Socialismo: Fundamentos generales|&#039;&#039;Economía Política de la Construcción del Socialismo: Fundamentos generales&#039;&#039;]], Editorial Félix Varela, La Habana.&lt;br /&gt;
* 2018: &amp;quot;[[Biblioteca:El pensamiento económico de Fidel en las relaciones económicas internacionales/Introducción|Introducción]] &amp;quot; y &amp;quot;[[Biblioteca:El pensamiento económico de Fidel en las relaciones económicas internacionales/El socialismo como condición para el desarrollo|El socialismo como condición para el desarrollo]]&amp;quot; en [[Biblioteca:El pensamiento económico de Fidel en las relaciones económicas internacionales|&#039;&#039;El pensamiento económico de Fidel Castro en las relaciones económicas internacionales&#039;&#039;]]&lt;br /&gt;
* 2022: &amp;quot;Las ideas económicas en el pensamiento de Fidel Castro&amp;quot; en &#039;&#039;El pensamiento del Che y el legado de Fidel sobre la transición socialista: aproximaciones a su vigencia en Cuba&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Artículos académicos ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* 2011: [[Biblioteca:Cuba, su economía y la Unión Soviética|Cuba, su economía y la Unión Soviética]] en &#039;&#039;Revista Temas.&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 2012: [[Biblioteca:La transición polaca al capitalismo. Algunos comentarios|La transición polaca al capitalismo. Algunos comentarios]] en &#039;&#039;Revista Temas&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
* 2013: [https://temas.cult.cu/revista/pdf_articulo/954 Cuba en la era de Raúl Castro: una mirada desde lejos a la economía cubana] en &#039;&#039;Revista Temas.&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 2023: [[Biblioteca:La economía cubana durante la última década: notas para un balance y perspectivas|La economía cubana durante la última década: notas para un balance y perspectivas]] en &#039;&#039;Science &amp;amp; Society (S&amp;amp;S).&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Conferencias grabadas e intervenciones televisivas ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* 2019/01: Conferencia: Elementos de historia económica de la Revolución Cubana ([https://www.youtube.com/watch?v=QHkKVDqtHuY video a transcribir])&lt;br /&gt;
* 2021/05/04: Ponencia: Economía política en la transición ([https://youtu.be/hWWEGmVp1wk video a transcribir])&lt;br /&gt;
* [https://www.youtube.com/watch?v=6-b7zx36uXc El pensamiento económico del Che] en &#039;&#039;[[Cuadrando la caja]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 2023: [[Biblioteca:Cuadrando la caja con José Luis Rodríguez|Cuadrando la caja con José Luis Rodríguez]] en &#039;&#039;[[Cuadrando la caja]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* 2024/08/13: [[Biblioteca:El pensamiento económico de Fidel|El pensamiento económico de Fidel]] en &#039;&#039;[[Cuadrando la caja]]&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Artículos periodísticos y entrevistas ===&lt;br /&gt;
* 2000/05/15: [[Biblioteca:40 años de planificación: nuestro modelo no es el que falló en los ex-socialistas|40 años de planificación: nuestro modelo no es el que falló en los ex-socialistas]]&lt;br /&gt;
* 2013/12/28: La política económica en Cuba: balance del año que concluye&lt;br /&gt;
* 2014/01: Perspectivas: La evolución económica internacional en 2014 y su impacto sobre Cuba&lt;br /&gt;
* 2014/02/02: Coyuntura económica y social de América Latina y el Caribe&lt;br /&gt;
* 2014/02: Cuba: una revalorización indispensable de la inversión extranjera&lt;br /&gt;
* 2014/03: La economía cubana y América Latina: oportunidades y desafíos&lt;br /&gt;
* 2014/03/05: Ucrania, la desestabilización y el factor económico&lt;br /&gt;
* 2014/04: Política inversionista en Cuba: entre crecimiento y desarrollo&lt;br /&gt;
* 2014/05/01: Cuba y el camino de la recuperación, 20 años después&lt;br /&gt;
* 2014/05/28: La economía cubana entre 2013 y 2014&lt;br /&gt;
* 2014/07/08: Cuba y su economía en el primer semestre: algunas valoraciones&lt;br /&gt;
* 2014/07: Cuba y la compleja transformación de la empresa estatal&lt;br /&gt;
* 2014/08-09: Cuba y sus perspectivas energéticas: una revisión reciente&lt;br /&gt;
* 2014/09: A propósito de Cuba y la colaboración internacional&lt;br /&gt;
* 2014/10/01: Las relaciones económicas entre Cuba y Rusia en una nueva etapa&lt;br /&gt;
* 2014/10/07: Revisando estadísticas recientes de la economía cubana&lt;br /&gt;
* 2014/10: Cuba: revisando expectativas y alcances de la unificación monetaria&lt;br /&gt;
* 2014/11/12: Cuba: algunos resultados macroeconómicos visibles de la política económica actual&lt;br /&gt;
* 2014/11/25: Reflexiones acerca de la caída del Muro de Berlín&lt;br /&gt;
* 2015/01: Cuba: desempeño económico en 2014 y proyecciones para 2015&lt;br /&gt;
* 2015/02/07: Cuba y Estados Unidos: comienza la revisión de cuentas pendientes&lt;br /&gt;
* 2015/02-03: Tendencias del mercado internacional y su impacto en la economía cubana&lt;br /&gt;
* 2015/04/19: La crisis en la economía mundial y la recuperación fallida&lt;br /&gt;
* 2015/04/29: Las relaciones económicas entre Cuba y EEUU en un nuevo escenario&lt;br /&gt;
* 2015/04-05: Factores claves en la estrategia económica actual de Cuba&lt;br /&gt;
* 2015/06/27: Cuba y los primeros pasos de las reformas estructurales&lt;br /&gt;
* 2015/07/12: Las transformaciones económicas en Cuba: Visión externa&lt;br /&gt;
* 2015/07: Cuba y su economía en 2015: primeros resultados&lt;br /&gt;
* 2015/08/01: Relaciones económicas Cuba-EEUU: Actualizando algunas consideraciones&lt;br /&gt;
* 2015/10/09: Bolivia: Los notables avances económicos y sociales de los últimos años&lt;br /&gt;
* 2015/11/05: Valoraciones externas sobre la inversión extranjera en Cuba&lt;br /&gt;
* 2015/11/21: El proceso de transformaciones económicas en Cuba y el FMI&lt;br /&gt;
* 2015/12/08: La Economía Política y la Cultura de la Economía en las transformaciones económicas actuales&lt;br /&gt;
* 2015/12/28: El impacto económico del 17 de Diciembre, un año después&lt;br /&gt;
* 2016/01/26: Una primera mirada a la economía cubana: Resultados de 2015 y perspectivas de 2016&lt;br /&gt;
* 2016/02/13: Cuba: El desbalance financiero externo y la importancia de la reducción en los últimos años&lt;br /&gt;
* 2016/03/17: Guerra, economía y política&lt;br /&gt;
* 2016/04/14: Los Lineamientos para la Política Económica y Social y su evolución 2011-2016&lt;br /&gt;
* 2016/04/25: Una mirada a la economía cubana y sus perspectivas en 2016&lt;br /&gt;
* 2016/05-07: La desaparición de la URSS 25 años después: Algunas reflexiones&lt;br /&gt;
* 2016/08: Complejidades y perspectivas de la economía cubana en 2016-2017&lt;br /&gt;
* 2016/10-11: La Conceptualización del Modelo: Análisis de sus características y perspectivas&lt;br /&gt;
* 2016/09-12: La Planificación en el Socialismo: su importancia y actualidad para nuestra economía&lt;br /&gt;
* 2016/12/05: La economía internacional y el pensamiento económico de Fidel Castro&lt;br /&gt;
* 2017/01-02: La economía cubana 2016-2017. Valoración preliminar&lt;br /&gt;
* 2017/07-08: La economía cubana: Actualizando el 2016 y una primera mirada al 2017&lt;br /&gt;
* 2017/11-12: La Revolución de Octubre y los primeros pasos de la economía socialista en la URSS&lt;br /&gt;
* 2018/01-03: Cuba y su economía: El 2017 recién concluido y un 2018 que apenas comienza&lt;br /&gt;
* 2018/07-09: La política económica en Cuba: Valorando lo alcanzado y los retos a enfrentar (2011-2018)&lt;br /&gt;
* 2019/03: Balance preliminar de la economía cubana en 2018 y algunas perspectivas para el 2019&lt;br /&gt;
* 2019/06/05: El bloqueo económico de EE.UU. contra Cuba: Manipulaciones históricas y evolución reciente&lt;br /&gt;
* 2020/02-03: Cuba y su economía en 2019: Un año de avances en medio de dificultades&lt;br /&gt;
* 2020/05-06: La batalla económica y frente a la COVID–19 en la Cuba actual&lt;br /&gt;
* 2021/03: Notas sobre el contexto de la Economía Cubana a inicios del 2021&lt;br /&gt;
* 2021/06: [[Biblioteca:El pensamiento económico del Che y algunos debates actuales|El pensamiento económico del Che y algunos debates actuales]]&lt;br /&gt;
* 2022/08-09: Cuba: Factores de la compleja coyuntura económica en el primer semestre del 2022&lt;br /&gt;
* 2023/01: [[Biblioteca:Los problemas de la inserción internacional de la economía cubana a través de los años|Los problemas de la inserción internacional de la economía cubana a través de los años]]&lt;br /&gt;
* 2023/05-07: [[Biblioteca:Algunas reflexiones sobre plan y mercado en el modelo socialista cubano|Algunas reflexiones sobre plan y mercado en el modelo socialista cubano]]&lt;br /&gt;
* 2024/02-03: La economía cubana en 2023 y perspectivas para 2024&lt;br /&gt;
* 2024/03/19: [[Biblioteca:La experiencia de 1994 en el enfrentamiento a la crisis del periodo especial|La experiencia de 1994 en el enfrentamiento a la crisis del periodo especial]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Referencias ==&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;br /&gt;
[[Categoría:Cubanos]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:Econom%C3%ADa_Pol%C3%ADtica_del_Capitalismo._Breve_exposici%C3%B3n_de_la_doctrina_econ%C3%B3mica_de_Marx&amp;diff=9796</id>
		<title>Biblioteca:Economía Política del Capitalismo. Breve exposición de la doctrina económica de Marx</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:Econom%C3%ADa_Pol%C3%ADtica_del_Capitalismo._Breve_exposici%C3%B3n_de_la_doctrina_econ%C3%B3mica_de_Marx&amp;diff=9796"/>
		<updated>2025-10-29T19:17:16Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Obra en transcripción}}{{Library work|titulo=Economía Política del Capitalismo. Breve exposición de la doctrina económica de Marx|autor=Humberto Pérez|fecha_de_publicacion=1967|fecha_de_edicion=1976 y 1978}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;&amp;lt;big&amp;gt;Tomo I&amp;lt;/big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Introducción&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo I: La producción mercantil: punto de partida de la producción capitalista&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. La mercancía y sus cualidades: valor de uso y valor. Valor de cambio&lt;br /&gt;
** 2. Doble carácter del trabajo productor de mercancías: trabajo concreto y trabajo abstracto&lt;br /&gt;
** 3. Cómo se determina la magnitud del valor de las mercancías. Tiempo de trabajo socialmente necesario&lt;br /&gt;
** 4. Trabajo simple y trabajo complejo&lt;br /&gt;
** 5. Productividad e intensidad del trabajo&lt;br /&gt;
** 6. Desarrollo de las formas del valor hasta el surgimiento del dinero&lt;br /&gt;
*** a) Forma simple o fortuita del valor&lt;br /&gt;
*** b) Forma total o desarrollada del valor&lt;br /&gt;
*** c) Forma general del valor&lt;br /&gt;
*** d) Forma dinero&lt;br /&gt;
** 7. El fetichismo mercantil&lt;br /&gt;
** 8. La ley del valor&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo II: El dinero y sus funciones&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Medida de valores&lt;br /&gt;
** 2. Medio de circulación&lt;br /&gt;
** 3. Medio de atesoramiento o de conservación de valores&lt;br /&gt;
** 4. Medio de pago&lt;br /&gt;
** 5. Cantidad de dinero necesario a la circulación en un país y momento dados. La inflación&lt;br /&gt;
** 6. Dinero mundial&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo III: Transformación del dinero en capital&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. La fórmula general del capital&lt;br /&gt;
** 2. Contradicciones de la fórmula general del capital&lt;br /&gt;
** 3. Compra y venta de la fuerza de trabajo&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo IV: La producción de la plusvalía absoluta&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Proceso de trabajo y proceso de valorización&lt;br /&gt;
** 2. Capital constante y capital variable&lt;br /&gt;
** 3. La cuota de plusvalía&lt;br /&gt;
** 4. La jornada de trabajo&lt;br /&gt;
** 5. Cuota y masa de plusvalía&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo V: La producción de la plusvalía relativa&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Concepto de la plusvalía relativa. La plusvalía extraordinaria&lt;br /&gt;
** 2. La cooperación capitalista simple&lt;br /&gt;
** 3. La cooperación capitalista basada en la división social del trabajo: la manufactura&lt;br /&gt;
*** a) Vías de surgimiento de la manufactura&lt;br /&gt;
*** b) Ventajas de la manufactura&lt;br /&gt;
*** c) Dos formas de manufactura&lt;br /&gt;
*** d) Diferencias entre la división social del trabajo que tiene lugar a nivel de toda la sociedad y la que tiene lugar dentro de la manufactura&lt;br /&gt;
*** e) Consecuencias de la producción manufacturera para el obrero y para el capitalista&lt;br /&gt;
*** f) Limitaciones de la manufactura&lt;br /&gt;
** 4. La cooperación capitalista basada en la división social del trabajo y en la utilización de máquinas: la gran industria maquinizada&lt;br /&gt;
*** a) La máquina&lt;br /&gt;
*** b) La revolución industrial&lt;br /&gt;
*** c) La revolución industrial en Cuba&lt;br /&gt;
*** d) Límite capitalista a la aplicación de las máquinas&lt;br /&gt;
*** e) Consecuencias de la aplicación de las máquinas para el obrero&lt;br /&gt;
*** f) Lucha de los obreros contra las máquinas&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo VI: La producción de la plusvalía absoluta y relativa vistas en su conjunto&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Semejanzas y diferencias entre la plusvalía absoluta y la plusvalía relativa&lt;br /&gt;
** 2. El aumento de la intensidad del trabajo como medio para aumentar la plusvalía&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo VII: El salario&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. El salario como expresión del valor de la fuerza de trabajo&lt;br /&gt;
** 2. Formas fundamentales del salario&lt;br /&gt;
** 3. Salario nominal, salario real y salario relativo&lt;br /&gt;
** 4. Diferencias nacionales de salarios&lt;br /&gt;
** 5. Lucha de la clase obrera por la regulación y aumento de los salarios&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo VIII: El proceso de acumulación del capital&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Reproducción simple&lt;br /&gt;
** 2. Conversión de la plusvalía en capital&lt;br /&gt;
*** a) La acumulación de capital. Transformación de la ley de propiedad de la producción mercantil en ley de apropiación capitalista&lt;br /&gt;
*** b) División de la plusvalía en capital y renta. Factores que influyen en la magnitud de la acumulación&lt;br /&gt;
** 3. La ley general de la acumulación capitalista&lt;br /&gt;
*** a) La composición orgánica del capital y su influencia en la demanda de fuerza de trabajo&lt;br /&gt;
*** b) Concentración y centralizacion del capital&lt;br /&gt;
*** c) La superpoblación relativa y sus formas de manifestarse&lt;br /&gt;
** 4. La llamada acumulación originaria&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;&amp;lt;big&amp;gt;Tomo II&amp;lt;/big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo IX: La metamorfosis del capital y su ciclo&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. El ciclo del capital dinero: D-M...P...M&#039;-D&#039;&lt;br /&gt;
*** a) Primera fase: D-M&lt;br /&gt;
*** b) Segunda fase: M...P...M&#039;&lt;br /&gt;
*** c) Tercera fase: M&#039;-D&#039;&lt;br /&gt;
*** d) El ciclo visto en su conjunto&lt;br /&gt;
** 2. El ciclo del capital productivo: P...M&#039;-D&#039;-D...P&lt;br /&gt;
** 3. El ciclo del capital mercancías: M&#039;-D&#039;-D...P...M&lt;br /&gt;
** 4. Los tres ciclos vistos en su conjunto&lt;br /&gt;
** 5. Tiempo de producción y tiempo de circulación&lt;br /&gt;
** 6. Los gastos de circulación&lt;br /&gt;
*** a) Los gastos puros de circulación&lt;br /&gt;
*** b) Los gastos complementarios&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo X: La rotación del capital&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Tiempo de rotación y número de rotaciones&lt;br /&gt;
** 2. Capital fijo y capital circulante&lt;br /&gt;
*** a) Su concepto&lt;br /&gt;
*** b) El desgaste, conservación, reparación y reposición del capital fijo&lt;br /&gt;
** 3. La rotación global del capital desembolsado&lt;br /&gt;
** 4. El tiempo de rotación y su influencia en la magnitud del capital necesario a desembolsar&lt;br /&gt;
** 5. La velocidad de rotación del capital y su influencia en la masa anual de plusvalía. Cuota anual de plusvalía&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo XI: La reproducción y circulación del capital social en su conjunto&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. La reproducción simple&lt;br /&gt;
** 2. La reproducción ampliada&lt;br /&gt;
** 3. La reproducción ampliada y el aumento de la composición orgánica del capital&lt;br /&gt;
** 4. La ley del desarrollo preferente de la producción de medios de producción&lt;br /&gt;
** 5. La reproducción y circulación del capital social y la producción bélica&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo XII: Ganancia y cuota de ganancia&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Costo de producción y ganancia&lt;br /&gt;
** 2. La cuota de ganancia&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;[[Biblioteca:Economía Política del Capitalismo. Breve exposición de la doctrina económica de Marx/Capítulo XIII: La ganancia media|Capítulo XIII: La ganancia media]]&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. La ganancia media y el precio de producción&lt;br /&gt;
** 2. La ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia&lt;br /&gt;
*** a) La ley como tal&lt;br /&gt;
*** b) Factores que contrarrestan la ley&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo XIV: El capital comercial y la ganancia comercial&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Características del capital comercial&lt;br /&gt;
** 2. La ganancia comercial&lt;br /&gt;
** 3. Antecedentes históricos del capital comercial y la ganancia comercial&lt;br /&gt;
** 4. Formas del comercio capitalista&lt;br /&gt;
*** a) El comercio interior&lt;br /&gt;
*** b) El comercio exterior&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo XV: Capital de préstamo e interés&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Capital a interés&lt;br /&gt;
** 2. Cuota de interés&lt;br /&gt;
** 3. El interés y la ganancia del empresario&lt;br /&gt;
** 4. El capital bancario y el crédito&lt;br /&gt;
*** a) Funciones del capital bancario&lt;br /&gt;
*** b) Formas del crédito&lt;br /&gt;
*** c) Tipos de operaciones bancarias&lt;br /&gt;
*** d) Tipos principales de bancos&lt;br /&gt;
*** e) Las ganancias del capital bancario&lt;br /&gt;
** 5. Papel del crédito en el capitalismo&lt;br /&gt;
** 6. Antecedentes históricos del capital de préstamo y del interés&lt;br /&gt;
** 7. Las sociedades anónimas o sociedades por acciones&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo XVI: Conversión de la ganancia extraordinaria en renta del suelo&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Introducción&lt;br /&gt;
*** a) Renta del suelo y pago por arrendamiento&lt;br /&gt;
*** b) Precio de la tierra&lt;br /&gt;
*** c) Fuente de la renta del suelo&lt;br /&gt;
** 2. La renta diferencial&lt;br /&gt;
*** a) La Renta diferencia Nº I&lt;br /&gt;
*** b) La Renta diferencia Nº II&lt;br /&gt;
** 3. La renta absoluta&lt;br /&gt;
** 4. La renta de monopolio&lt;br /&gt;
** 5. La renta absoluta y la renta diferencial en las condiciones del capitalismo actual&lt;br /&gt;
** 6. Antecedentes históricos de la renta del suelo&lt;br /&gt;
** 7. El pago por arrendamiento en la Cuba prerrevolucionaria&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo XVII: Las crisis económicas de superproducción&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Las crisis y el ciclo capitalista de reproducción&lt;br /&gt;
** 2. Posibilidad y realidad de las crisis&lt;br /&gt;
** 3. Causas de las crisis&lt;br /&gt;
** 4. Tipos de crisis económicas de superproducción&lt;br /&gt;
** 5. Crisis de dinero&lt;br /&gt;
** 6. Las crisis agrarias&lt;br /&gt;
** 7. Breve historia de las crisis&lt;br /&gt;
*** a) Crisis de 1825&lt;br /&gt;
*** b) Crisis de 1836&lt;br /&gt;
*** c) Crisis de 1847&lt;br /&gt;
*** d) Crisis de 1857&lt;br /&gt;
*** e) Crisis de 1866&lt;br /&gt;
*** f) Crisis de 1873&lt;br /&gt;
*** g) Crisis de 1882&lt;br /&gt;
*** h) Crisis de 1890&lt;br /&gt;
*** i) Crisis de 1900&lt;br /&gt;
*** j) Crisis de 1907&lt;br /&gt;
*** k) Crisis de 1920&lt;br /&gt;
*** l) Crisis de 1929&lt;br /&gt;
*** m) Crisis de 1937&lt;br /&gt;
*** n) Las crisis y el ciclo capitalista después de la Segunda Guerra Mundial&lt;br /&gt;
** 8. Las crisis y la destrucción del capitalismo&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:Econom%C3%ADa_Pol%C3%ADtica_del_Capitalismo._Breve_exposici%C3%B3n_de_la_doctrina_econ%C3%B3mica_de_Marx&amp;diff=9795</id>
		<title>Biblioteca:Economía Política del Capitalismo. Breve exposición de la doctrina económica de Marx</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:Econom%C3%ADa_Pol%C3%ADtica_del_Capitalismo._Breve_exposici%C3%B3n_de_la_doctrina_econ%C3%B3mica_de_Marx&amp;diff=9795"/>
		<updated>2025-10-29T19:14:23Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «{{Obra en transcripción}}{{Library work|titulo=Economía Política del Capitalismo. Breve exposición de la doctrina económica de Marx|autor=Humberto Pérez|fecha_de_publicacion=1967|fecha_de_edicion=1976 y 1978}}  &amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;lt;big&amp;gt;Tomo I&amp;lt;/big&amp;gt;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;  * &amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Introducción&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039; * &amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Capítulo I: La producción mercantil: punto de partida de la producción capitalista&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039; ** 1. La mercancía y sus cualidades: valor de uso y valor. Valor de cambio ** 2. Doble carácter del trabajo prod…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Obra en transcripción}}{{Library work|titulo=Economía Política del Capitalismo. Breve exposición de la doctrina económica de Marx|autor=Humberto Pérez|fecha_de_publicacion=1967|fecha_de_edicion=1976 y 1978}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;&amp;lt;big&amp;gt;Tomo I&amp;lt;/big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Introducción&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo I: La producción mercantil: punto de partida de la producción capitalista&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. La mercancía y sus cualidades: valor de uso y valor. Valor de cambio&lt;br /&gt;
** 2. Doble carácter del trabajo productor de mercancías: trabajo concreto y trabajo abstracto&lt;br /&gt;
** 3. Cómo se determina la magnitud del valor de las mercancías. Tiempo de trabajo socialmente necesario&lt;br /&gt;
** 4. Trabajo simple y trabajo complejo&lt;br /&gt;
** 5. Productividad e intensidad del trabajo&lt;br /&gt;
** 6. Desarrollo de las formas del valor hasta el surgimiento del dinero&lt;br /&gt;
*** a) Forma simple o fortuita del valor&lt;br /&gt;
*** b) Forma total o desarrollada del valor&lt;br /&gt;
*** c) Forma general del valor&lt;br /&gt;
*** d) Forma dinero&lt;br /&gt;
** 7. El fetichismo mercantil&lt;br /&gt;
** 8. La ley del valor&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo II: El dinero y sus funciones&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Medida de valores&lt;br /&gt;
** 2. Medio de circulación&lt;br /&gt;
** 3. Medio de atesoramiento o de conservación de valores&lt;br /&gt;
** 4. Medio de pago&lt;br /&gt;
** 5. Cantidad de dinero necesario a la circulación en un país y momento dados. La inflación&lt;br /&gt;
** 6. Dinero mundial&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo III: Transformación del dinero en capital&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. La fórmula general del capital&lt;br /&gt;
** 2. Contradicciones de la fórmula general del capital&lt;br /&gt;
** 3. Compra y venta de la fuerza de trabajo&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo IV: La producción de la plusvalía absoluta&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Proceso de trabajo y proceso de valorización&lt;br /&gt;
** 2. Capital constante y capital variable&lt;br /&gt;
** 3. La cuota de plusvalía&lt;br /&gt;
** 4. La jornada de trabajo&lt;br /&gt;
** 5. Cuota y masa de plusvalía&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo V: La producción de la plusvalía relativa&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Concepto de la plusvalía relativa. La plusvalía extraordinaria&lt;br /&gt;
** 2. La cooperación capitalista simple&lt;br /&gt;
** 3. La cooperación capitalista basada en la división social del trabajo: la manufactura&lt;br /&gt;
*** a) Vías de surgimiento de la manufactura&lt;br /&gt;
*** b) Ventajas de la manufactura&lt;br /&gt;
*** c) Dos formas de manufactura&lt;br /&gt;
*** d) Diferencias entre la división social del trabajo que tiene lugar a nivel de toda la sociedad y la que tiene lugar dentro de la manufactura&lt;br /&gt;
*** e) Consecuencias de la producción manufacturera para el obrero y para el capitalista&lt;br /&gt;
*** f) Limitaciones de la manufactura&lt;br /&gt;
** 4. La cooperación capitalista basada en la división social del trabajo y en la utilización de máquinas: la gran industria maquinizada&lt;br /&gt;
*** a) La máquina&lt;br /&gt;
*** b) La revolución industrial&lt;br /&gt;
*** c) La revolución industrial en Cuba&lt;br /&gt;
*** d) Límite capitalista a la aplicación de las máquinas&lt;br /&gt;
*** e) Consecuencias de la aplicación de las máquinas para el obrero&lt;br /&gt;
*** f) Lucha de los obreros contra las máquinas&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo VI: La producción de la plusvalía absoluta y relativa vistas en su conjunto&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Semejanzas y diferencias entre la plusvalía absoluta y la plusvalía relativa&lt;br /&gt;
** 2. El aumento de la intensidad del trabajo como medio para aumentar la plusvalía&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo VII: El salario&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. El salario como expresión del valor de la fuerza de trabajo&lt;br /&gt;
** 2. Formas fundamentales del salario&lt;br /&gt;
** 3. Salario nominal, salario real y salario relativo&lt;br /&gt;
** 4. Diferencias nacionales de salarios&lt;br /&gt;
** 5. Lucha de la clase obrera por la regulación y aumento de los salarios&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo VIII: El proceso de acumulación del capital&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Reproducción simple&lt;br /&gt;
** 2. Conversión de la plusvalía en capital&lt;br /&gt;
*** a) La acumulación de capital. Transformación de la ley de propiedad de la producción mercantil en ley de apropiación capitalista&lt;br /&gt;
*** b) División de la plusvalía en capital y renta. Factores que influyen en la magnitud de la acumulación&lt;br /&gt;
** 3. La ley general de la acumulación capitalista&lt;br /&gt;
*** a) La composición orgánica del capital y su influencia en la demanda de fuerza de trabajo&lt;br /&gt;
*** b) Concentración y centralizacion del capital&lt;br /&gt;
*** c) La superpoblación relativa y sus formas de manifestarse&lt;br /&gt;
** 4. La llamada acumulación originaria&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;&amp;lt;big&amp;gt;Tomo II&amp;lt;/big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo IX: La metamorfosis del capital y su ciclo&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. El ciclo del capital dinero: D-M...P...M&#039;-D&#039;&lt;br /&gt;
*** a) Primera fase: D-M&lt;br /&gt;
*** b) Segunda fase: M...P...M&#039;&lt;br /&gt;
*** c) Tercera fase: M&#039;-D&#039;&lt;br /&gt;
*** d) El ciclo visto en su conjunto&lt;br /&gt;
** 2. El ciclo del capital productivo: P...M&#039;-D&#039;-D...P&lt;br /&gt;
** 3. El ciclo del capital mercancías: M&#039;-D&#039;-D...P...M&lt;br /&gt;
** 4. Los tres ciclos vistos en su conjunto&lt;br /&gt;
** 5. Tiempo de producción y tiempo de circulación&lt;br /&gt;
** 6. Los gastos de circulación&lt;br /&gt;
*** a) Los gastos puros de circulación&lt;br /&gt;
*** b) Los gastos complementarios&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo X: La rotación del capital&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Tiempo de rotación y número de rotaciones&lt;br /&gt;
** 2. Capital fijo y capital circulante&lt;br /&gt;
*** a) Su concepto&lt;br /&gt;
*** b) El desgaste, conservación, reparación y reposición del capital fijo&lt;br /&gt;
** 3. La rotación global del capital desembolsado&lt;br /&gt;
** 4. El tiempo de rotación y su influencia en la magnitud del capital necesario a desembolsar&lt;br /&gt;
** 5. La velocidad de rotación del capital y su influencia en la masa anual de plusvalía. Cuota anual de plusvalía&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo XI: La reproducción y circulación del capital social en su conjunto&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. La reproducción simple&lt;br /&gt;
** 2. La reproducción ampliada&lt;br /&gt;
** 3. La reproducción ampliada y el aumento de la composición orgánica del capital&lt;br /&gt;
** 4. La ley del desarrollo preferente de la producción de medios de producción&lt;br /&gt;
** 5. La reproducción y circulación del capital social y la producción bélica&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo XII: Ganancia y cuota de ganancia&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Costo de producción y ganancia&lt;br /&gt;
** 2. La cuota de ganancia&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo XIII: La ganancia media&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. La ganancia media y el precio de producción&lt;br /&gt;
** 2. La ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia&lt;br /&gt;
*** a) La ley como tal&lt;br /&gt;
*** b) Factores que contrarrestan la ley&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo XIV: El capital comercial y la ganancia comercial&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Características del capital comercial&lt;br /&gt;
** 2. La ganancia comercial&lt;br /&gt;
** 3. Antecedentes históricos del capital comercial y la ganancia comercial&lt;br /&gt;
** 4. Formas del comercio capitalista&lt;br /&gt;
*** a) El comercio interior&lt;br /&gt;
*** b) El comercio exterior&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo XV: Capital de préstamo e interés&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Capital a interés&lt;br /&gt;
** 2. Cuota de interés&lt;br /&gt;
** 3. El interés y la ganancia del empresario&lt;br /&gt;
** 4. El capital bancario y el crédito&lt;br /&gt;
*** a) Funciones del capital bancario&lt;br /&gt;
*** b) Formas del crédito&lt;br /&gt;
*** c) Tipos de operaciones bancarias&lt;br /&gt;
*** d) Tipos principales de bancos&lt;br /&gt;
*** e) Las ganancias del capital bancario&lt;br /&gt;
** 5. Papel del crédito en el capitalismo&lt;br /&gt;
** 6. Antecedentes históricos del capital de préstamo y del interés&lt;br /&gt;
** 7. Las sociedades anónimas o sociedades por acciones&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo XVI: Conversión de la ganancia extraordinaria en renta del suelo&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Introducción&lt;br /&gt;
*** a) Renta del suelo y pago por arrendamiento&lt;br /&gt;
*** b) Precio de la tierra&lt;br /&gt;
*** c) Fuente de la renta del suelo&lt;br /&gt;
** 2. La renta diferencial&lt;br /&gt;
*** a) La Renta diferencia Nº I&lt;br /&gt;
*** b) La Renta diferencia Nº II&lt;br /&gt;
** 3. La renta absoluta&lt;br /&gt;
** 4. La renta de monopolio&lt;br /&gt;
** 5. La renta absoluta y la renta diferencial en las condiciones del capitalismo actual&lt;br /&gt;
** 6. Antecedentes históricos de la renta del suelo&lt;br /&gt;
** 7. El pago por arrendamiento en la Cuba prerrevolucionaria&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;Capítulo XVII: Las crisis económicas de superproducción&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** 1. Las crisis y el ciclo capitalista de reproducción&lt;br /&gt;
** 2. Posibilidad y realidad de las crisis&lt;br /&gt;
** 3. Causas de las crisis&lt;br /&gt;
** 4. Tipos de crisis económicas de superproducción&lt;br /&gt;
** 5. Crisis de dinero&lt;br /&gt;
** 6. Las crisis agrarias&lt;br /&gt;
** 7. Breve historia de las crisis&lt;br /&gt;
*** a) Crisis de 1825&lt;br /&gt;
*** b) Crisis de 1836&lt;br /&gt;
*** c) Crisis de 1847&lt;br /&gt;
*** d) Crisis de 1857&lt;br /&gt;
*** e) Crisis de 1866&lt;br /&gt;
*** f) Crisis de 1873&lt;br /&gt;
*** g) Crisis de 1882&lt;br /&gt;
*** h) Crisis de 1890&lt;br /&gt;
*** i) Crisis de 1900&lt;br /&gt;
*** j) Crisis de 1907&lt;br /&gt;
*** k) Crisis de 1920&lt;br /&gt;
*** l) Crisis de 1929&lt;br /&gt;
*** m) Crisis de 1937&lt;br /&gt;
*** n) Las crisis y el ciclo capitalista después de la Segunda Guerra Mundial&lt;br /&gt;
** 8. Las crisis y la destrucción del capitalismo&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Humberto_P%C3%A9rez_Gonz%C3%A1lez&amp;diff=9794</id>
		<title>Humberto Pérez González</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Humberto_P%C3%A9rez_Gonz%C3%A1lez&amp;diff=9794"/>
		<updated>2025-10-29T18:07:27Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Infobox Persona|name=Humberto Pérez González|image=Humberto Perez.jpg|birth_date=6 de diciembre de 1937|birth_place=Cabaiguán, [[Sancti Spíritus]], [[Cuba]]|nationality=cubana|field=Economía|known=Presidente de la JUCEPLAN (1976 - 1985)}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Humberto Pérez González&#039;&#039;&#039; (6 de diciembre de 1937, Cabaiguán, [[Sancti Spíritus]], [[Cuba]]) es un economista cubano conocido por haberse desempeñado como Presidente de la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN) desde el 3 de diciembre de 1976 hasta el 29 de junio de 1985 en que fue liberado del cargo según Acuerdo del Consejo de Estado.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre otras responsabilidades, fue Miembro Suplente del Buró Político del Comité Central del [[Partido Comunista de Cuba]], Vicepresidente del [[Consejo de Ministros]] y Diputado a la [[Asamblea Nacional del Poder Popular]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot;&amp;gt;https://www.mep.gob.cu/es/nosotros/historia&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En su producción bibliográfica se cuentan los siguientes trabajos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1966&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:¿Contra el manualismo?, ¿contra los manuales? o ¿contra la enseñanza del marxismo-leninismo?|¿Contra el manualismo?, ¿contra los manuales? o ¿contra la enseñanza del marxismo-leninismo?]]  (junto con Félix de la Uz) como parte de la polémica sobre los manuales de filosofía. Revista Teoría y Práctica, n. 28, julio, 1966&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1967&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;[[Biblioteca:Economía Política del Capitalismo. Breve exposición de la doctrina económica de Marx|Economía Política del Capitalismo. Breve exposición de la doctrina económica de Marx]]&#039;&#039; (libro de texto. Varias ediciones en uno o dos tomos por: [[Escuelas de Instrucción Revolucionaria]] (EIR), La Habana: 1967 (1 t.); Instituto Cubano del Libro, La Habana: 1973 (1 t.); Editorial Orbe, La Habana: 1976 y 1978 (2 t.); Editorial Sara Nova, Lisboa: 1977 (2 t.); Editorial de la Universidad INCCA, Bogotá: 1979 (1 t.); y Editorial de Ciencias Sociales, La Habana: 1983 (2 t.).&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1968&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;Los problemas monetarios actuales del mundo capitalista&#039;&#039; (monografía), El Militante Comunista, La Habana.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1969&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;Las principales organizaciones financieras internacionales del mundo capitalista&#039;&#039; (monografía), Secretaría de Organización y la COR del CC del PCC, La Habana.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1971&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;El subdesarrollo y la vía del desarrollo&#039;&#039; (monografía). Varias ediciones por: Editorial de Ciencias Sociales, La Habana: 1971, 1973 y 1975; Editora Prelo, Lisboa:1975; y Editora Vadell Hermanos, Venezuela y Colombia: 1983.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1975&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;Alegato por Engels,&#039;&#039; Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1977/12/?&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:Intervención en la clausura del evento científico de la Facultad de Economía|Intervención en la clausura del evento científico de la Facultad de Economía]] (discurso)&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2016/10/06&#039;&#039;&#039;: &amp;quot;Las principales debilidades actuales del modelo, perspectivas de nuestro socialismo&amp;quot; en Revista Temas. (también en el blog [https://cubayeconomia.blogspot.com/2016/10/principales-debilidades-internas.html Cuba y Economía])&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2017/07&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:¿Contra &amp;quot;el centrismo&amp;quot; o contra una posición de izquierda militante pero realista y dialéctica?|¿Contra &amp;quot;el centrismo&amp;quot; o contra una posición de izquierda militante pero realista y dialéctica?]]&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2017/08/06&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:La Conceptualización. ¿Cuáles y quienes sus frenos?|La Conceptualización. ¿Cuáles y quienes sus frenos?]]&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2017/10&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:El Che y el actual modelo económico|El Che y el actual modelo económico]]&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2023/01/19&#039;&#039;&#039;: [https://cubayeconomia.blogspot.com/2023/01/comentarios-de-humberto-perez-sobre-el.html Comentarios sobre el debate de July Carranzay y otros compañeros, acerca de manifestaciones de Agustín Lage]&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2023/07/06&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:Intervención de Humberto Pérez en reunión en la ANEC el 6 de julio de 2023|Intervención de Humberto Pérez en reunión en la ANEC el 6 de julio de 2023]]&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2024/01/15&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:Sobre la intervención del primer ministro Marrero en la Asamblea Nacional y sobre el análisis que hace de las mismas el compañero Juan Triana Cordoví en un artículo del 10 de enero|Sobre la intervención del primer ministro Marrero en la Asamblea Nacional y sobre el análisis que hace de las mismas el compañero Juan Triana Cordoví en un artículo del 10 de enero]] &lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2025/10/12&#039;&#039;&#039;: https://cubayeconomia.blogspot.com/2025/10/presencia-de-humberto-perez-gonzalez.html&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;br /&gt;
[[Categoría:Personas]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Humberto_P%C3%A9rez_Gonz%C3%A1lez&amp;diff=9793</id>
		<title>Humberto Pérez González</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Humberto_P%C3%A9rez_Gonz%C3%A1lez&amp;diff=9793"/>
		<updated>2025-10-28T05:46:47Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Infobox Persona|name=Humberto Pérez González|image=Humberto Perez.jpg|birth_date=6 de diciembre de 1937|birth_place=Cabaiguán, [[Sancti Spíritus]], [[Cuba]]|nationality=cubana|field=Economía|known=Presidente de la JUCEPLAN (1976 - 1985)}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Humberto Pérez González&#039;&#039;&#039; (6 de diciembre de 1937, Cabaiguán, [[Sancti Spíritus]], [[Cuba]]) es un economista cubano conocido por haberse desempeñado como Presidente de la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN) desde el 3 de diciembre de 1976 hasta el 29 de junio de 1985 en que fue liberado del cargo según Acuerdo del Consejo de Estado.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre otras responsabilidades, fue Miembro Suplente del Buró Político del Comité Central del [[Partido Comunista de Cuba]], Vicepresidente del [[Consejo de Ministros]] y Diputado a la [[Asamblea Nacional del Poder Popular]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot;&amp;gt;https://www.mep.gob.cu/es/nosotros/historia&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En su producción bibliográfica se cuentan los siguientes trabajos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1966&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:¿Contra el manualismo?, ¿contra los manuales? o ¿contra la enseñanza del marxismo-leninismo?|¿Contra el manualismo?, ¿contra los manuales? o ¿contra la enseñanza del marxismo-leninismo?]]  (junto con Félix de la Uz) como parte de la polémica sobre los manuales de filosofía. Revista Teoría y Práctica, n. 28, julio, 1966&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1967&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;Economía Política del Capitalismo (Breve exposición de la doctrina económica de Marx)&#039;&#039; (libro de texto. Varias ediciones en uno o dos tomos por: [[Escuelas de Instrucción Revolucionaria]] (EIR), La Habana: 1967 (1 t.); Instituto Cubano del Libro, La Habana: 1973 (1 t.); Editorial Orbe, La Habana: 1976 y 1978 (2 t.); Editorial Sara Nova, Lisboa: 1977 (2 t.); Editorial de la Universidad INCCA, Bogotá: 1979 (1 t.); y Editorial de Ciencias Sociales, La Habana: 1983 (2 t.).&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1968&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;Los problemas monetarios actuales del mundo capitalista&#039;&#039; (monografía), El Militante Comunista, La Habana.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1969&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;Las principales organizaciones financieras internacionales del mundo capitalista&#039;&#039; (monografía), Secretaría de Organización y la COR del CC del PCC, La Habana.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1971&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;El subdesarrollo y la vía del desarrollo&#039;&#039; (monografía). Varias ediciones por: Editorial de Ciencias Sociales, La Habana: 1971, 1973 y 1975; Editora Prelo, Lisboa:1975; y Editora Vadell Hermanos, Venezuela y Colombia: 1983.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1975&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;Alegato por Engels,&#039;&#039; Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1977/12/?&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:Intervención en la clausura del evento científico de la Facultad de Economía|Intervención en la clausura del evento científico de la Facultad de Economía]] (discurso)&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2016/10/06&#039;&#039;&#039;: &amp;quot;Las principales debilidades actuales del modelo, perspectivas de nuestro socialismo&amp;quot; en Revista Temas. (también en el blog [https://cubayeconomia.blogspot.com/2016/10/principales-debilidades-internas.html Cuba y Economía])&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2017/07&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:¿Contra &amp;quot;el centrismo&amp;quot; o contra una posición de izquierda militante pero realista y dialéctica?|¿Contra &amp;quot;el centrismo&amp;quot; o contra una posición de izquierda militante pero realista y dialéctica?]]&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2017/08/06&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:La Conceptualización. ¿Cuáles y quienes sus frenos?|La Conceptualización. ¿Cuáles y quienes sus frenos?]]&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2017/10&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:El Che y el actual modelo económico|El Che y el actual modelo económico]]&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2023/01/19&#039;&#039;&#039;: [https://cubayeconomia.blogspot.com/2023/01/comentarios-de-humberto-perez-sobre-el.html Comentarios sobre el debate de July Carranzay y otros compañeros, acerca de manifestaciones de Agustín Lage]&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2023/07/06&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:Intervención de Humberto Pérez en reunión en la ANEC el 6 de julio de 2023|Intervención de Humberto Pérez en reunión en la ANEC el 6 de julio de 2023]]&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2024/01/15&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:Sobre la intervención del primer ministro Marrero en la Asamblea Nacional y sobre el análisis que hace de las mismas el compañero Juan Triana Cordoví en un artículo del 10 de enero|Sobre la intervención del primer ministro Marrero en la Asamblea Nacional y sobre el análisis que hace de las mismas el compañero Juan Triana Cordoví en un artículo del 10 de enero]] &lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2025/10/12&#039;&#039;&#039;: https://cubayeconomia.blogspot.com/2025/10/presencia-de-humberto-perez-gonzalez.html&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;br /&gt;
[[Categoría:Personas]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Portal:Departamento_de_filosof%C3%ADa_de_la_Universidad_de_La_Habana_(1963_-_1971)&amp;diff=9792</id>
		<title>Portal:Departamento de filosofía de la Universidad de La Habana (1963 - 1971)</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Portal:Departamento_de_filosof%C3%ADa_de_la_Universidad_de_La_Habana_(1963_-_1971)&amp;diff=9792"/>
		<updated>2025-10-28T05:35:53Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;* (1966-1967) [[Portal:Polémica sobre los manuales de filosofía (1966-1967)|Polémica sobre los manuales de filosofía]]&lt;br /&gt;
* (1967-1971) [[Portal:Revista Pensamiento Crítico (1967-1971)|Revista Pensamiento Crítico]] ([https://www.filosofia.org/hem/dep/pch/index.htm artículos])&lt;br /&gt;
* (1968) Lecturas de Filosofía. [http://www.libgen.is/book/index.php?md5=FDB203CDE8D94857759EB04C3FA5DDAC Tomo I] y [http://www.libgen.is/book/index.php?md5=894917540BA7206C5B9F1CEA4540B35B Tomo II]&lt;br /&gt;
* (2022) [[Biblioteca:Memorias del Departamento de Filosofía. Algunos destellos desde una participante|Memorias del Departamento de Filosofía. Algunos destellos desde una participante]] - Marta Pérez-Rolo González&lt;br /&gt;
* (2022) [[Biblioteca:Memorias del Departamento de Filosofía. Algunos destellos desde una participante 2|Memorias del Departamento de Filosofía. Algunos destellos desde una participante]] -  Elena Díaz González&lt;br /&gt;
* (2022) [[Biblioteca:De cómo investigábamos en el Departamento de Filosofía y en la revista Pensamiento Crítico|De cómo investigábamos en el Departamento de Filosofía y en la revista Pensamiento Crítico]] - Marta Núñez Sarmiento&lt;br /&gt;
* (2022) [[Biblioteca:Contribución a la historia de K 507|Contribución a la historia de K 507]] -  Aurelio Alonso Tejada&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:Contribuci%C3%B3n_a_la_historia_de_K_507&amp;diff=9791</id>
		<title>Biblioteca:Contribución a la historia de K 507</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:Contribuci%C3%B3n_a_la_historia_de_K_507&amp;diff=9791"/>
		<updated>2025-10-28T05:35:41Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «{{Library work|titulo=Contribución a la historia de K 507|autor=Aurelio Alonso|escrito en=Septiembre de 2022|fuente=https://medium.com/la-tiza/contribuci%C3%B3n-a-la-historia-de-k-507-a8f81ae1105a}}  La aparición en los últimos tiempos, en la red, de textos que aluden a la experiencia del Departamento de Filosofía, que existió de 1963 a 1972 en la Universidad de La Habana (UH) con la misión de introducir sistemáticamente allí la enseñanza del pensamiento marx…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Library work|titulo=Contribución a la historia de K 507|autor=Aurelio Alonso|escrito en=Septiembre de 2022|fuente=https://medium.com/la-tiza/contribuci%C3%B3n-a-la-historia-de-k-507-a8f81ae1105a}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La aparición en los últimos tiempos, en la red, de textos que aluden a la experiencia del Departamento de Filosofía, que existió de 1963 a 1972 en la Universidad de La Habana (UH) con la misión de introducir sistemáticamente allí la enseñanza del pensamiento marxista, plantea a los protagonistas que quedamos en pie, el reto de dejar en blanco y negro nuestro testimonio de aquella aventura revolucionaria. Fue una década que marcó definitivamente la vida de quienes la vivimos. Sería materialmente imposible cubrir en un solo artículo la masa de información y de reflexiones que acumula mi memoria, la cual he filtrado a cuentagotas, alguna que otra vez, en publicaciones o conferencias. Ahora intentaré abrir, con estas líneas, la caja de mis recuerdos y valoraciones, por la utilidad que puedan representar estos testimonios y la polémica que pueda suscitar a quienes interese acercarse a ese pasado, recordando como yo, o sin haberlo vivido. Aspiro, por lo tanto, a que mi ejercicio sea a la vez una provocación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante realidades como la que intentaré reconstruir no caben imparcialidades, por lo que aclaro desde ahora que me encuentro entre los que consideran que la existencia de aquella experiencia, la forma en que fue interrumpida y la estela que dejó, tienen una incidencia que no se puede pasar por alto en el conocimiento de la realidad social creada por nuestra revolución, incluido el modo que afecta a la configuración de unas ciencias sociales y humanísticas cubanas. En nuestros días y supongo que en los venideros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Reforma Universitaria de 1962 (R62)&amp;lt;ref&amp;gt;La Ley 916 del 31 de diciembre de 1960 creaba el Consejo Superior de Universidades, que elaboró el diseño de la Reforma de 1962, con vistas a ordenar un cambio que se había comenzado a producir con iniciativas aisladas.&amp;lt;/ref&amp;gt; aprobó la enseñanza elemental de la Filosofía marxista en todas las carreras universitarias y, con tal propósito, el gobierno concertó la asesoría de especialistas soviéticos de origen español. La Universidad de La Habana (UH) realizó una selección de alumnos de carreras de Humanidades y Economía, y se organizó un internado intensivo en el segundo semestre de ese año, con el propósito de iniciar la formación docente del grupo. En esencia, esos pasos dan cuenta del comienzo, aunque ya cuatro pioneros (Juan Guevara, Isabel Monal, Jesús Díaz y Bolney Ortega) con alguna preparación, o con más audacia, se probaban en la docencia de la Filosofía marxista desde principios del 62.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la carrera que yo estudiaba le escuché con mucho interés a Jesús un semestre de su primer curso. En ese mismo periodo un profesor de Economía Política marxista que creo que se estrenaba, como Jesús, se esforzaba en explicarnos la mercancía mediante los ejemplos del «lienzo» y la «levita», que Marx utilizó en El Capital. Un alumno le sugirió explicarlo con el «corte de tela» y la «guayabera» para entenderlo mejor, y la respuesta que recibió fue «¡Cuidado, que así se empieza y se termina en el revisionismo!»&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La escuela-internado que cursamos la bautizamos nosotros mismos con el nombre del ministro Raúl Cepero Bonilla, historiador revolucionario que pereciera días antes en un accidente aéreo. Era parte del sistema de las Escuelas de Instrucción Revolucionaria (EIR), en funciones desde 1960&amp;lt;ref&amp;gt;Desde su nacimiento se les llamaba «del partido», que aún no existía formalmente.&amp;lt;/ref&amp;gt;. Nuestra escuela se creó a propósito para formar dos grupos que iniciarían la docencia del marxismo-leninismo en la UH ―las asignaturas de Materialismo Dialéctico e Histórico, y Economía Política respectivamente― y a la vez a los profesores de las EIR provinciales. No era un experimento original, pues reproducía una experiencia de centros de instrucción política bolchevique que funcionó con resultados cuando necesitaron enseñar marxismo en sus sistemas de educación. Recuerdo que los hispano-soviéticos referían este episodio como la «profesura roja», cuya consigna era hacerse «rojos y expertos» con la rapidez posible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Sobre el contexto político-social&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
Del contexto político-social en que nace el grupo creo indispensable repasar que vivíamos el cuarto año de un proceso de radicalización revolucionaria, tan intenso y original que no cabría resumir aquí en su totalidad. Me limito a destacar que Cuba había propinado una fulminante derrota a la invasión mercenaria respaldada por los Estados Unidos, que comenzaron desde entonces a escalar la estrategia de bloqueo contra la primera economía nacional que se resistía, en América, a mantener una dependencia que en Washington creían consolidada en su periferia tras la Segunda Guerra Mundial.&amp;lt;ref&amp;gt;La década de 1945 a 1955 fue decisiva en el afianzamiento de la monopolización del dominio de Washington en nuestra América.&amp;lt;/ref&amp;gt; Cuba realizaba exitosamente la campaña de alfabetización cuando se declaró socialista, antes de marchar a defender su soberanía en Girón. El camino cubano, marcado por las victorias más que por las dificultades, quedaba bien definido ―aunque no despejado― históricamente como nación independiente dentro de su entorno geopolítico. No obstante, anoto, sin menoscabo de las muestras de simpatía, que el discurso oficial soviético no nos trataba como otra cosa que «la isla de la libertad»; a pesar de que esa libertad la defendimos desde 1961 como socialismo. Creo que no fue hasta que ingresamos al CAME en 1972 que nos aceptaron completamente vestidos de socialistas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con una probada proyección unitaria, en 1960, el liderazgo revolucionario reconocía a los viejos comunistas un lógico primado en el dominio del marxismo-leninismo, al poner en manos de una de las figuras más destacadas del socialismo histórico cubano la importante tarea de la integración de las tres organizaciones revolucionarias en un solo partido. En el mismo año encargaba a uno de los intelectuales comunistas más cultivados de la generación de Fidel, la creación de un sistema de escuelas (EIR) para la educación ideológica de los trabajadores, a todo lo largo y ancho del país.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, aquellos primeros pasos en la integración del partido derivaron en una conducción sectaria, que perseguía apuntalar una presencia del Partido Socialista Popular en detrimento de las otras organizaciones revolucionarias, requiriéndose un cambio de métodos y de actores. Las EIR se mantuvieron al margen del sectarismo en su tarea de educación ideológica, la cual se regía, de todos modos, por los esquemas consagrados del marxismo-leninismo soviético. Por lo tanto, es obvio que nuestra formación se inició plenamente dentro de aquella interpretación ortodoxa, aprendida además como doctrina oficial del partido comunista. Así era en Moscú y así se estableció en La Habana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No obstante, el principal acontecimiento que dio un carácter de singularísima importancia al contexto de aquellos inicios fue la crisis de octubre de 1962, en la cual, de nuestro grupo, pudieron incorporarse a la defensa de la patria solo dos o tres movilizados por sus unidades militares, y otros pocos que se escurrieron de la orientación de las EIR de permanecer en clases. Muchos de los que obedecimos disciplinados percibíamos como una mala decisión que no se priorizara, también para nuestro colectivo, el llamado a la defensa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por lo general, los historiadores caracterizan aquel episodio como el momento en el cual el mundo estuvo más cercano a una guerra nuclear. Seguramente lo fue. Nunca se dice, sin embargo, que posiblemente nada contribuyó, como aquella coyuntura de crisis, a evitar un conflicto nuclear en las seis décadas que han seguido. Pero lo que me interesa destacar ahora es el impacto que tuvieron las peripecias de la negociación de aquella crisis en nuestro grupo. Me permito copiar aquí algo que hace algunos años escribí:&amp;lt;blockquote&amp;gt;Sin acabar de entender del todo la teoría del comunismo, topamos con la sorpresa, tras el escándalo de los procedimientos de conducción rechazados por sectarismo en 1962, de que la razón y el poder se debatían también dentro de una militancia que se nos enseñaba como si fuera uniforme. Y parejamente vivimos el desafío de aparecer de pronto como nación, en la crisis de octubre, en el eje del conflicto nuclear, con una razón que ninguna de las potencias contendientes ―para las cuales no teníamos derecho a voto ni a voz en aquella pugna― se interesó en entender.&amp;lt;ref&amp;gt;Ver Aurelio Alonso, «Recuerdos de Alfredo, hereje amigo», revista Cine Cubano, №189/190, julio/dic., 2013.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;Fidel sentaba la pauta obligada de solución de aquella crisis para nuestra soberanía, al ostentar con insistencia los cinco puntos del reclamo cubano, que no fue bien defendido por Moscú, al ignorársenos en la negociación. «Nunca brilló tan alto un estadista», recordaría con justicia y admiración el Che en su carta de despedida de 1965.&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de despedida del Che leída por Fidel Castro en la Asamblea fundacional del PCC el 3 de octubre de 1965.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No estábamos todavía en condiciones de problematizar, en el plano teórico, la profundidad del significado de aquellos eventos para la conciencia nacional, pero nos hacían sumamente sensibles en la definición de nuestra identidad como nación. De algún modo tendrían que incidir en nuestra comprensión del socialismo. Nunca concebimos nuestro quehacer como otra cosa que un complemento del pensamiento oficial, es decir el de nuestros líderes, especialmente de Fidel, el Che y Dorticós, de su inteligencia de la soberanía verdadera, ni entonces ni después.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que no sería posible entender nacimiento, historia, desafíos, proyecciones, apoyo político, debates, críticas, aciertos y errores presentes en la vida y el pensamiento de aquel grupo si pasamos por alto la complejidad de la realidad que lo contextualizó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dejo para otra ocasión ―o para otros testimonios― una valoración más detallada del primer curso de la EIR Cepero Bonilla, como otros muchos aspectos que tendré ahora que pasar por alto. Al final del curso se realizaron las evaluaciones y se seleccionó un grupo de 21 egresados para la Universidad, a partir de la capacidad demostrada de preparar e impartir con rigor y coherencia uno o más temas del programa en una clase de una hora, y de responder dudas y preguntas. Muy pocos de los que ingresamos llegaban a 25 años de edad. Todos debíamos pasar más de una vez por la experiencia de las exposiciones y vencerla satisfactoriamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En fin, que en enero de 1963 arribamos a la fundación del Departamento de Filosofía de la UH, subordinado formalmente a la Facultad de Humanidades, aunque su tarea de servicio debía extenderse a la totalidad del alumnado universitario, en cumplimiento a la R62.&amp;lt;ref&amp;gt;La UH incluía entonces como facultades, además de las actuales, Medicina, Tecnología y Ciencias Agropecuarias, las cuales se segregaron como universidades independientes en una nueva reforma universitaria en 1975 (R75).&amp;lt;/ref&amp;gt; Este estatus sin antecedente le daba a la vez una conexión directa con la Rectoría, creando una ambigüedad que podía responder a algunos problemas, pero creaba otros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;La casa de K 507 y el despegue&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
Habían quedado estructuradas por la R62, con carreras diferenciadas dentro de la Facultad de Humanidades, la Escuela de Derecho, la de Letras y Arte, la de Historia, la de Ciencias Políticas, la de Lenguas Extranjeras y la de Información Científica y Técnica, si bien recuerdo. Se suspendía la carrera de Filosofía y Letras. En su desarrollo, el nuevo Departamento debía dar lugar también a una nueva carrera de Filosofía, con sus especialidades propias. Para poner en marcha su tarea de enseñanza contaba, al momento de su creación, con una dotación de 25 docentes, de entrada, un claustro de igual tamaño que el de algunas escuelas de la Facultad. Aun así, insuficiente para la vasta misión que justificaba su creación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hubo un segundo curso, que sumó solamente cinco profesores más, después del cual la escuela fue disuelta y las EIR fundaron otra, para sus propios cuadros, que llamaron Marx, Engels, Lenin. Creamos entonces, junto con un intenso plan de continuidad en nuestros estudios, un sistema de exposiciones para graduados o estudiantes aventajados con vocación filosófica, que proporcionó ingresos de mucha calidad, aunque con lentitud: egresados algunos del último curso de Filosofía y Letras que venían con una experiencia en el aula y se destacarían con posterioridad en el Departamento, como Marta Pérez Rolo, Elena Díaz y Josefina Meza. Luciano García, que había cursado estudios de posgrado en Leipzig, participó junto a Justo Nicola en el desarrollo del grupo de Lógica y hoy forma parte con Marta Blaquier del claustro de la Facultad de Matemáticas. Por esta vía ingresó también Thalía Fung, de indiscutible erudición y destacada ulteriormente en defensa de la ortodoxia, y que también fue miembro del Consejo de Dirección de Pensamiento Crítico en sus primeros números.&amp;lt;ref&amp;gt;Thalía no compartía nuestra experiencia heterodoxa, aunque se mantuvo en el grupo hasta que decidió pasar a otra área de la Facultad de Humanidades en 1969.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta que, en 1966, con casi cuatro años de trabajo de saldo positivo, la Universidad nos autorizó el primer curso de instructores, que fue desde entonces la vía de ingreso regular. El Departamento llegó a contar con más de 70 miembros. No pasamos por alto errores, que tratábamos de corregir dentro del colectivo cuando los considerábamos de inmadurez, y en algunas ocasiones creímos inevitable prescindir de algún miembro por incompetencia, por irresponsabilidad o por indisciplina. Debo reconocer que no estuvimos a salvo de pecados de intransigencia, y hasta de sectarismo y discriminación en algunas decisiones relacionadas con la incorporación o con las sanciones a aplicar. Pero de ningún modo fue lo que prevaleció en el trayecto histórico que marcó para nosotros aquella década.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como sede nos entregaron un inmueble fuera del recinto universitario, a sólo cien metros de sus muros: Una residencia de dos plantas en la calle K, amplia y en sólido estado constructivo. Allí se asentó el Departamento y trabajó desde enero de 1963 hasta 1971,&amp;lt;ref&amp;gt;Cuatro de los miembros quedamos obligados a permanecer otro año académico.&amp;lt;/ref&amp;gt; en que fue disuelto el grupo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando los últimos salimos en 1972 el Departamento de Filosofía se eliminó formalmente, y hasta fue demolido aquel inmueble poco tiempo después, sin que se construyera, hasta hoy, nada en su lugar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1963 habíamos comenzado a impartir las clases de Materialismo Dialéctico e Histórico dentro del esquema ortodoxo soviético, en la lógica de los manuales consagrados.&amp;lt;ref&amp;gt;El de Fedor V. Konstantinov, &#039;&#039;Los Fundamentos de la Filosofía marxista&#039;&#039;, que tuvo varias tiradas por la Editora Política, aunque también se tradujeron otros, la mayoría más sencillos y alguno tal vez más enjundioso, pero fue el de Fedor Vasilievich el que llegó a alcanzar un predicamento bíblico. Se hizo común asumir como manuales otros textos, cubanos y extranjeros, para los primeros escalones también en la Economía Política y otras disciplinas.&amp;lt;/ref&amp;gt; Éramos estrictos en el esquema aprendido en el comienzo. A medida que nos empeñábamos en la docencia y en el estudio, y ayudados por el intercambio en el aula, se nos planteaban nuevas preguntas y reflexionábamos más las respuestas. No eran problemas de los que nos hubiéramos dado cuenta desde el principio, sino que fuimos conociendo paso a paso, profundizándolos en las lecturas, discutiéndolos en seminarios, y fueron creándose también disensos dentro del grupo, como era lógico que sucediera. Reitero que reservo un tratamiento más detallado de esta historia, por razones de espacio, para otros relatos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que sí supimos todos desde el principio es que no éramos profesores formados sino unos estudiantes revolucionarios a quienes tocó el desafío de enseñar la filosofía del marxismo a sus condiscípulos, mientras completábamos debidamente nuestra formación teórica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde el comienzo nos fijamos dos objetivos centrales: responder a la altura posible con nuestros servicios docentes a las solicitudes que nos formulaban las carreras, y seguir un plan interno de superación muy riguroso. Nunca olvidaré las emociones, la alegría después de la clase bien lograda, las preguntas inteligentes y cuestionadoras de mis alumnos, los sudores cuando me faltaba la seguridad para la respuesta. El alumnado de los sesenta era bastante heterogéneo porque se incorporaban al mismo compañero(a)s que, a causa de la lucha revolucionaria, habían tenido que aplazar sus estudios, latinoamericanos que huían de la represión en sus países, etc. En mi primer curso tuve entre mis alumnos a Onaney Muñiz, director del Jardín Botánico de La Habana, dado a la lectura de la historia del pensamiento filosófico. Los de K éramos ya bastante «rojos» pero muy poco «expertos» aún, y nos organizamos internamente con la prioridad de compensar aquel déficit. No obstante, debo subrayar que nuestra primera regla, además de la preparación meticulosa de cada clase, fue la de la humildad ante el alumnado, la sinceridad de reconocer cuándo teníamos que posponer una respuesta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mucho después, cuando teníamos ya algunos años de madurez en el Departamento, logramos elaborar un plan de estudios para la carrera; pero nuestra maduración parece que aun no era aceptada y el Consejo Universitario no lo llegó a aprobar (me parece que ni siquiera llegó a discutirlo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestro debut en el aula universitaria tuvo lugar bajo el rectorado de Juan Marinello, y con Elías Entralgo como Decano de Humanidades. Colaboré muy de cerca con Arana en su breve periodo de dirección y recuerdo que ambos, decano y rector ―dos relevantes figuras de la cultura nacional―, acogieron al grupo con todas las consideraciones y nos dieron el apoyo a su alcance. Pero no solo nos llegaban sonrisas desde la colina. Los agravios no siempre tuvieron que esperar por disensos heréticos, en especial en algunos claustros de nuestra propia Facultad donde el profesorado solía ostentar más formación que aquella manada de principiantes. La percepción de la acogida no podía ser uniforme, y nos veíamos obligados a demostrar nuestra competencia para lo que estábamos destinados a hacer. No recuerdo que en otras Facultades se produjeran tensiones, salvo entre algunos colegas de Economía y, como caso único, en la Facultad de Educación, en la cual la decana, una prestigiosa pedagoga comunista, decidió asumir aquella tarea docente con su propio claustro, a pesar de los intentos de persuadirla que vi desplegar al decano Entralgo para que no nos rechazara. Recuerdo ―entre otras anécdotas― a un viejo profesor de Psicología, culto, también comunista de años, cuya clase antecedía a la de Filosofía, que cuando su salida coincidía con la llegada de nuestro compañero, decía con ironía a los alumnos «Me marcho, pues ya espera el profesor de materialismo vulgar para su clase». No había otro remedio que atravesar la «novatada» con sentido del humor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De nuestros viejos filósofos, creo que fueron Justo Nicola Romero y quizá Mariano Rodríguez Solveira los únicos que permanecieron en Cuba. Nicola, al dejar la rectoría de la Universidad de Oriente, quiso trabajar con nosotros.&amp;lt;ref&amp;gt;Mariano salió de la Rectoría de la Universidad Central de Las Villas para la Vicerrectoría de la UH en 1964.&amp;lt;/ref&amp;gt; Entralgo, que lo apreciaba, no tuvo éxito en disuadirlo, precaviendo que fuera a ser víctima de alguna intransigencia ideológica de nuestra parte. Nicola nos confesó, a su llegada a K 507: «No soy marxista y a estas alturas de mi vida no voy a convertirme. Pero conozco bien la Historia de la Filosofía y puedo ayudarles. También me he dedicado a la Lógica formal moderna y les puedo transmitir lo que sé». Nicola se volvió uno más del Departamento, sin tener para ello que «convertirse». Creó un grupo de Lógica que publicó un libro colectivo, pionero en nuestra academia, de Teoría de Conjuntos, Proposiciones y Funciones ―uno de los primeros textos publicados por el Departamento― además de acercarnos a las profundidades de la historia del pensamiento filosófico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos decía que había que partir de los pensadores mismos, en lugar de llegar a ellos por los historiadores.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No asustarse de sentirse platónico con Platón y aristotélico con Aristóteles; y acudir a los historiadores ―a los buenos historiadores― solo para confrontar nuestro propio entendimiento. Si no nos acercamos desprejuiciadamente a los filósofos jamás los comprenderemos, nos decía. Hacerlo condicionados a una clasificación previa no es un método saludable. Pienso que esto nos enseñó Nicola, cuando nos enseñaba a los filósofos. Eran, a través de nuestras lecturas, brisas heterodoxas que tocaban más a unos y menos a otros, pero que indudablemente dejaban sedimento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No pocos especialistas extranjeros nos visitaron. Ya a finales de 1963, a la delegación soviética que viajó a un congreso internacional de Filosofía en México, atendida en su escala en Cuba por Antonio Núñez Jiménez, que presidía nuestra Academia de Ciencias, recién fundada, le organizamos conferencias en el teatro Sanguily. Abrió el ciclo el académico Fedoseev,&amp;lt;ref&amp;gt;En México, la editorial Grijalbo había publicado ya su ensayo &#039;&#039;El materialismo histórico&#039;&#039;, junto con el de M. Rosenthal, &#039;&#039;Las categorías del materialismo dialéctico&#039;&#039;, fuentes también para nuestras primeras clases.&amp;lt;/ref&amp;gt; que encabezaba la delegación, aunque en realidad quien más nos interesó fue Mijail Meliujin, filósofo de la Física, el más joven, famoso por su obra &#039;&#039;Problemas de lo finito y lo infinito&#039;&#039;, que ya había aparecido también en México. Paz Espejo, una chilena profesora marxista de Historia de la Filosofía se acopló en 1964 al Departamento y estuvo con nosotros, unida estrechamente, hasta el final. No podría citarlos a todos, pero no voy a dejar de mentar a algunos de los que recuerdo, como Leo Huberman y Paul Sweezy, Adolfo Sánchez Vázquez, Gerard Pierre Charles y Suzy Castor, Alfonso Sastre, Paul Estrade, Regis Debray, André Görz, Pablo González Casanova, Emir Sader, André Gunder Frank, Perry Anderson, Robin Blackburn, Leo Panitch y Michael Löwy. Podría seguir citando si doy rienda suelta a mi memoria. Con el poeta salvadoreño Roque Dalton algunos tuvimos una afectuosa amistad que continuó con su familia cuando él partió a combatir en la guerrilla de su país. Es obvio que esos contactos aumentaron desde que se fundó &#039;&#039;Pensamiento Crítico&#039;&#039;, también con muchas figuras vinculadas en su mayor parte a los movimientos revolucionarios y a las izquierdas latinoamericanas, como César Augusto Turcios Lima, Carlos Marighela, Shafik Handal y otros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Juan Valdés Paz, en la época jefe de Despacho del ministro Raúl Curbelo, a quien su amigo Jesús Díaz vinculó al grupo por conocer su definida inclinación a las lecturas filosóficas, asistía como invitado a las clases de Historia de la Filosofía de Nicola, y a algunos de nuestros seminarios, cuando sus responsabilidades en el Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA) se lo permitían. Nunca olvido la brillantez de sus intervenciones sobre la filosofía de Kant, de vuelta de un dilatado recorrido por los centrales azucareros de la provincia de Oriente, en plena zafra. Juan se volvió un miembro honorario hasta que pudo ingresar oficialmente al Departamento en 1968, cuando el INRA se desarticuló, como otros ministerios. Regresaría, en consecuencia, a su lugar de origen en la reorganización de los organismos centrales cuando nuestro grupo fue disuelto en 1971.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al término de su vida Juan deja constancia tanto del servicio de su inteligencia en la producción agraria, como en el conocimiento riguroso de la sociedad y el pensamiento revolucionario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otras carreras universitarias, fuera de la facultad de Humanidades, en las cuales tal vez era más difícil que se nos viera con reservas competitivas, nos abrían las puertas con interés y respeto. Mi debut en el aula fue en Estomatología, seguidas de Agronomía, Medicina Veterinaria, Ciencias Médicas y Ciencias Biológicas. En esta última Escuela, donde impartí la docencia varios años,&amp;lt;ref&amp;gt;Incluso mi último curso (1971–1972) de Historia del Pensamiento Marxista, cuando ya estábamos bajo la crítica oficial.&amp;lt;/ref&amp;gt; cursé a la vez asignaturas cercanas a la problemática filosófica y se me solía invitar a los Consejos de Dirección. Recuerdo además las buenas relaciones de la mayoría de los decanos y decanas con el Departamento, el cual visitaban.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;El grupo de K y el germen de una herejía&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
Repito que llegamos a K dos meses después de «la crisis de octubre», con la percepción de aquella realidad consumada y la evidencia de un clima de discrepancias con Moscú que, de todos modos, se subordinaba al reconocimiento de una solidaridad decisiva para la subsistencia del proyecto socialista cubano. Con gestos de la URSS que merecen nuestra eterna gratitud. Sin embargo, la evidencia de que la desigualdad del país pequeño implicaba dependencia también en el campo socialista, era real. Nos dábamos cuenta de que existían límites, y que no todos había por qué aceptarlos. Percibíamos también que la crítica a Stalin del XX Congreso del PCUS no tocó a una institucionalidad deformada, unos métodos torcidos de conducción, ni una dogmatización doctrinal manejable para justificar cualquier decisión, sino que reducía las deformaciones criticadas a los defectos personales del dirigente ―el «culto a la personalidad»― a quien se le pasaba una cuenta que arrasaba también, peligrosamente, con sus indiscutibles realizaciones como estadista. Creo que la historiografía está aún en deuda con Stalin.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nosotros buscamos desde temprano acercarnos más a Martí, Félix Varela, Varona y el pensamiento cubano. Avanzábamos así descubriendo hitos que integrábamos a nuestras inquietudes teóricas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta Carlos Loveira, que escribió sobre el «socialismo en Yucatán», fue objeto de estudio por uno de nuestros compañeros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1964 fue sustituido el Rector Marinello por Juan Mier Febles, viejo comunista también, pero menos significativo como intelectual y como político, quien traía en cartera a su vez la sustitución de Arana (hospitalizado en Moscú) por el que fue nuestro primer director cubano, Gaspar Jorge García Galló. Otra vieja figura del PSP como Mier, educador como él, villaclareño como él. Era un pedagogo de prestigio, dirigente sindical, tenía el orgullo de haber sido torcedor de tabaquería y todavía era capaz de lograr un torcido perfecto. Por desgracia su llegada inesperada no cuadraba con nuestras perspectivas. De cierto modo nosotros habíamos logrado autogobernarnos, porque Arana tenía mucho más de Quijote que de Stalin (Mier, que no lo conocía como nosotros, solía decir que era un híbrido de los dos). Aunque parezca paradójico que defendiéramos al soviético frente al cubano, temíamos que el espacio de reflexión y debate que habíamos alcanzado se bloqueara con la designación de alguien que ni siquiera nos conocía y llegaba impuesto, con las credenciales de la vieja escuela partidaria socialista cubana, calcada en definitiva de la soviética. De todos modos, es justo reconocer que en el año en que fungió en el cargo, Gaspar Jorge no puso obstáculos a nuestra evolución. Además, quiso el azar que, desde la Rectoría, Rodríguez Solveira se fijara en uno de nosotros, Rolando Rodríguez, para designarlo como subdirector, cargo que hasta el momento no había existido en K 507.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante nuestra resistencia a la designación de García Galló, el rector Mier había optado por pedirle al ministro Hart que lo acompañara a la toma de posesión formal del nuevo director, e invitara también al entonces Presidente de la República, Osvaldo Dorticós Torrado. Apuntalar persuasivamente, ante la renuencia del grupo, el cambio de Director, se evidenciaba como objetivo. Hart hizo un reconocimiento de nuestro despegue docente y auguró al grupo un futuro positivo. Dorticós ―una figura política e intelectual de muchos quilates, por desgracia insuficientemente valorada hasta ahora por la historiografía revolucionaria― nos premió con una exposición excepcional, que sintonizaba plenamente con inquietudes que percibió en nuestras intervenciones. Nos retaba a salir de los esquemas en nuestra labor docente. Vale la pena glosar aquí algunas afirmaciones de aquella intervención que se fijaron desde entonces en la conciencia del grupo:&amp;lt;blockquote&amp;gt;«Ha habido, sin lugar a dudas, un estancamiento del desarrollo del marxismo durante muchos años en el mundo (…). Nosotros debemos conformar la enseñanza del marxismo-leninismo fundamentalmente — sin perder de vista, desde luego, la realidad universal — , por nuestra realidad histórico-social concreta, a la cubana. Y para eso no existe ningún manual (…) Es un deber fundamental de ustedes procurar dar una enseñanza muy viva, muy vinculada a la realidad cubana, a la historia cubana (…) Lo más importante es que ustedes enseñen a pensar a los alumnos, a crear en los alumnos la capacidad de pensar y de razonar por sí mismos, con un sentido crítico (…) [y a la pregunta de cómo hacerlo, respondió] Yo les digo que hay que incendiar el Atlántico, ¡y ustedes miren a ver cómo lo incendian!»&amp;lt;ref&amp;gt;Intervención del Presidente Osvaldo Dorticós Torrado en el Departamento de Filosofía, el 23 de enero de 1964.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;Fue una obvia confirmación de que las búsquedas que ya nos tentaban sintonizaban con la necesidad que transmitió de acercar nuestras perspectivas a Cuba y a la Revolución, a la historia verdadera, la actualidad del pensamiento de Martí, a la coyuntura vivida y a la posición revolucionaria. En fin, nuestro filosofar tenía que desbordar el marxismo abstracto y hacerse más actual y más cubano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cargados como estábamos ya de replanteos, fue como una revelación que nos inducía a ordenar ideas, añadir lecturas y relecturas, experimentar, llevando nuestras inquietudes a los programas, a intensificar aún más el estudio y el debate en nuestros grupos de trabajo. Ensayamos cursos cuyo diseño se salía de los esquemas del manual, aunque al principio conservaban mucho de la sistematización soviética. No obstante, introducían también algo del marxismo non sactum, e incluso estudios valiosos realizados fuera del marxismo. A buscar la verdad en el pensamiento universal y en nuestra realidad concreta nos proyectamos. Marx y Engels lo habían hecho así, y ese era precisamente el eje de su legado. La herejía de K 507 empezaba a cocinarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí donde ya nos veían con aprecio, nuestros intentos eran bien recibidos. Entre el 1964 y el 1966 el arco de la diversidad se manifestó con diferentes programas, respetando parejamente a los compañeros que optaban por mantener el canon soviético. Sin entrar en detalles aquí voy a señalar dos constantes de aquel proceso. La primera es que las variantes llevadas al aula eran discutidas colectivamente, antes y después, con vistas a evitar superficialidades o falta de rigor y evaluar resultados. Lo otro es que poco a poco se fue imponiendo entre todos, la proyección de Fernando Martínez sobre la pertinencia de enfocar la enseñanza del marxismo desde una perspectiva histórica. Lo cual culminó en la aprobación formal por la UH del cambio de la asignatura «Filosofía marxista» por «Historia del pensamiento marxista», con todas las implicaciones inherentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La aparición en 1965 de la carta-ensayo del Che, &#039;&#039;El socialismo y el hombre en Cuba&#039;&#039;, con una premonición pesimista del destino del socialismo soviético, armonizaba con nuestras variaciones en la herejía marxista. El regreso del Che a las armas liberadoras en otras tierras ―su partida temprana tras aquel anhelo, tan compartido entonces por los cubanos de mi generación― no nos permitió un intercambio con su pensamiento. No más allá que el mantenido por todos los cubanos que le leíamos y le admirábamos. Cuando el horizonte de su inquietud filosófica nos fue revelado en aquel texto, ya nuestros disensos principales tenían la fundamentación que requiere la confianza en los juicios hipotéticos. En aquel año 1966 Orlando Borrego nos invitó a Fernando y a mí a participar en un seminario sobre &#039;&#039;El Capital&#039;&#039; que organizó en el Minaz con Luis Álvarez Ron, Alberto Mora, Enrique Oltuski y algunos de sus viceministros y funcionarios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es curioso que en una de las primeras visitas de Fidel Castro a la casa de K, le recuerdo elogiando la biografía de Carlos Marx de Franz Mehring, y expresar que él estaba seguro de que se aprendía mejor el marxismo en esa obra que en un manual de los que circulaban entonces.&amp;lt;ref&amp;gt;En el sistema de la Filosofía soviética recuerdo, traducidos al español, al menos cuatro, redactados con diverso grado de extensión y detalle, en particular el del colectivo dirigido por Konstantinov, y el de Afanasiev, redactado en lenguaje más digerible. El de Yajot lo recuerdo de un simplismo caricaturesco y el de Makarov de una superflua densidad.&amp;lt;/ref&amp;gt; Tenía muchísima razón. Sentíamos que eran reflexiones que apuntalaban el curso del horizonte académico en que nos orientábamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Rolando Rodríguez había finalizado la carrera de Derecho en 1963, junto a Fernando, y se inclinaba a los estudios históricos, por lo que desde sus inicios como profesor enseñaba en esa carrera con aceptación. Y lo más importante, era uno de nosotros. Su designación como subdirector fue providencial, porque aceleraría el desarrollo de los procesos cuando asumió la dirección unos meses después. García Galló dejó la colina con Mier, su viejo compañero de luchas, y la ley de la gravedad hizo a Rolando director del Departamento hasta ser designado oficialmente por el Rector Salvador Vilaseca en 1965. Por fortuna en esta ocasión la gravitación funcionó, pues no siempre sucede. El paso de Vilaseca por el Rectorado no se prolongó, pues en 1966 sería sustituido por Miyar Barruecos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Fidel y el grupo de K&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
Llevábamos casi dos años tirándole fósforos al océano y dando forma a nuestra mirada heterodoxa, en una época en que Fidel solía visitar por las noches la Plaza Cadenas (hoy Agramonte) para intercambiar con los estudiantes que encontrara allí sobre los temas nacionales e internacionales. Siempre del modo más informal. Nosotros, que teníamos a veces clases de noche o seminarios en K, cazábamos su llegada cuando podíamos para no perder la espontaneidad de esos encuentros. Parece que él se había percatado de nuestra constancia allí. Una noche, Ricardo Jorge Machado hace un comentario que lo motiva, y Fidel nos pregunta: «¿Ustedes qué estudian?». A lo que Machado respondió: «Comandante, nosotros estamos enseñando filosofía marxista». Él retomó con normalidad el hilo de la conversación que había interrumpido, y cuando terminó la idea exclamó «¡Ah, así que ustedes son esos sabios profesores de marxismo que andan diciendo por ahí que yo no conozco &#039;&#039;El Capital&#039;&#039; y que a los dirigentes de la Revolución tienen que darles clases de marxismo!». Fue como un corrientazo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al parecer hubo algún compañero (no de K) que, sin malas intenciones, había comentado acerca de un curso sobre &#039;&#039;El Capital&#039;&#039; que Mansilla, el profesor hispano-soviético de Economía Política, estaba impartiendo al Consejo de Ministros. El dominio de Mansilla de la obra económica de Marx era muy reputado y no había motivo para no aprovecharlo. Pero el comentario circuló deformado. Machado intentó explicar: «Comandante, nosotros no somos sabios ni profesores, somos estudiantes a los que nos tocó enseñar porque no había especialistas, y estamos tratando de formarnos…». Le costó articularlo en el forcejeo verbal porque Fidel, que nunca se dejó poner el pie delante, le interrumpía: «¡No me digas que no ahora…, sí son sabios profesores…, se creen sabios profesores…!». Machado se impulsó para terminar diciendo: «¡Es que a usted le han informado mal, Comandante!».&amp;lt;ref&amp;gt;Es como lo recuerdo, pues me hallaba presente, y lo he confirmado con Machado, quien también lo recuerda así. Lo aclaro porque son pasajes que no excluyo que otros memoricen de otro modo.&amp;lt;/ref&amp;gt; En conclusión, que el intercambio no nos permitió dormir tranquilos aquella noche. Tanto los que lo presenciamos como el resto del grupo que escuchó el relato pensamos en un desenlace fatal, pues desde el principio tuvimos censores en la Colina universitaria, y el incidente se mostraba propicio para un pase de cuentas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recuerdo que dos o tres noches después escuchamos en K las puertas de autos que se cerraban frente al portal. Era Fidel. Creo que fue pasados unos días de esa primera visita informal en la cual nos preguntó, nos escuchó, nos habló de lo humano y lo divino, que Fidel nos invitó, a través de Pepe Rebellón, quien presidía la FEU, a asistir a la primera graduación de Medicina, en el Pico Turquino. Con posterioridad Fidel nos visitó de tiempo en tiempo, siempre de noche, durante más de un año, bajo la mirada del Martí, creo que de Arche, que colgaba en el salón de estar de K 507. Pienso que lo hizo hasta que sintió que había dejado en nuestras manos lo que tenía intención de dejar. Aclaro desde ahora que siempre vimos el privilegio de aquella relación, al cual nos esforzamos en corresponder, vinculado a nuestro trabajo y nuestro compromiso revolucionario, sin presumir de ello, ni buscar beneficio de tipo alguno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que fue en la segunda visita en que, tarde ya, invitó al cine a los que estábamos allí; llamó a Alfredo Guevara y nos fuimos a ver un par de películas de cinemateca. A los años me comentaría Alfredo que él pensaba que la intención de Fidel con esa invitación era facilitar su contacto con aquel grupo, y lo hizo llevándonos a compartir una sesión de cine. Pienso que Alfredo tenía razón porque escuché cuando Fidel le sugería esa relación al presentarnos, cuando llegamos a la sala de proyecciones. Corrían los meses finales de 1965.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En otra de aquellas visitas apareció con &#039;&#039;La primavera silenciosa&#039;&#039;, de Rachel Carson, un libro decisivo entonces en el debate en torno a la discutible «revolución verde». Nos expuso la posibilidad de crear un sello editorial para reproducir libros de texto actualizados imprescindibles en la enseñanza superior, a cuyas ediciones, desde entonces, el bloqueo de los Estados Unidos nos impedía acceder. Barrenar la regla de los derechos de edición a nombre del derecho universal de acceso al conocimiento. Venía a poner la tarea en nuestras manos y la propuso a Jesús Díaz, quien ya había publicado sus primeros cuentos y concursaba para el Premio Casa de las Américas en el género. Jesús declinó por no sentirse preparado (y porque la tarea no cuadraba con su plan de vida, pienso yo), pero por suerte Rolando reaccionó con su disposición a asumirla desde la dirección del grupo, dadas las posibilidades que su cargo le daba de comprometer al Departamento en realizarla exitosamente. Era cierto, su argumento no encerraba aspiración personal alguna, y reflejaba además el criterio de nosotros. Y Fidel aceptó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todos estuvimos de acuerdo en colaborar. Felices del privilegio de participar en aquella excepcional operación cultural que resultaba clave para la formación de las primeras generaciones de los nuevos profesionales que la Revolución había comenzado a graduar. A las manos del estudiantado llegaron la &#039;&#039;Física&#039;&#039; de Linus Pauling, la &#039;&#039;Zoología&#039;&#039; de Storer, la &#039;&#039;Botánica&#039;&#039; de Gola, Negri y Capelletti, y un texto muy actual de Biología general, los cuales recuerdo por mi inclinación de entonces hacia la perspectiva filosófica de los enigmas de la biosfera. Y muchísimos títulos más de todas las áreas de las ciencias y la tecnología, los más actuales de entonces, lo cual suponía un rastreo con los especialistas de todas las áreas de la UH. K 507 fue el primer centro de aquel experimento editorial, que creció y se independizó con rapidez. Y con él creció Rolando, que desplegó un talento y una laboriosidad que lo consagraron en la primera etapa del Instituto Cubano del Libro (ICL), más allá de la historia de nuestro Departamento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De la publicación de títulos de Filosofía y de Ciencias Sociales, clásicos y actuales, dentro y fuera del marxismo, nos ocupábamos desde la calle K. Platón, Aristóteles, Spinoza, Rousseau, Montesquieu, Kant y Hegel, y otros clásicos del pensamiento llegaron a las manos de profesores y estudiantes para que las nuevas generaciones tuvieran acceso a las fuentes de la sabiduría universal. Prologados en su mayoría por nosotros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Max Weber contó con un riguroso ensayo introductorio de Germán Sánchez, su primer trabajo de aliento. Una selección de las obras de Sigmund Freud fue publicada. Escogimos a Nicola Abagnano ante la necesidad de contar con un diccionario filosófico y con una Historia de la Filosofía. Los estudios marxistas contaron, entre otras, con la edición de la &#039;&#039;Ideología Alemana&#039;&#039;, imprescindible para comprender la ruptura de Marx y Engels con el materialismo de la izquierda hegeliana, los &#039;&#039;Grundrisse&#039;&#039; de Marx, que eran novedad editorial en la época, &#039;&#039;La situación de la clase obrera en Inglaterra&#039;&#039; y &#039;&#039;La guerra campesina en Alemania&#039;&#039; de Federico Engels, las actas de las secretarias del primer año de los bolcheviques en el poder, &#039;&#039;La nueva económica&#039;&#039; de Bujarin y Preobrachenski, &#039;&#039;El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce&#039;&#039; de Gramsci, &#039;&#039;Historia y conciencia de clases&#039;&#039; de Lukács, y muchos, muchos otros. De obras que habían sido fuentes para los padres del marxismo, como la &#039;&#039;Fenomenología del espíritu&#039;&#039; de Hegel, &#039;&#039;La sociedad antigua&#039;&#039; de Henry Lewis Morgan o &#039;&#039;El capital financiero&#039;&#039; de Rudolf Hilferding. De estudiosos contemporáneos relevantes del marxismo como Galvano della Volpe, Lucio Colleti, Louis Althusser y Auguste Cornú. Ediciones más mortificantes a la ortodoxia ―a la cubana y a la soviética, que no nos quitaba el ojo de encima― tienen que haber sido la del &#039;&#039;Stalin&#039;&#039; de Isaac Deutscher, las de &#039;&#039;Eros y civilización&#039;&#039; y &#039;&#039;El hombre unidimensional&#039;&#039; de Herbert Marcuse, y el &#039;&#039;Tratado de Economía marxista&#039;&#039;, del trotskista Ernest Mandel. El Departamento se mantuvo fiel a esta colaboración editorial con Rolando en el ICL, quien participaba personalmente de aquella proyección heterodoxa, de la que él se consideró parte, al menos hasta el choc de 1970. Aún está por reconocerse el papel que jugó nuestro esfuerzo editorial, desde la casa de K 507, incluso para beneficio de quienes criticaban nuestra herejía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La revista cultural &#039;&#039;El Caimán Barbudo&#039;&#039;, suplemento de Juventud Rebelde, fundada a mediados de 1966 bajo la dirección de Jesús Díaz, publicó en su número inicial nuestros primeros ejercicios de reflexión, dedicados a Julio Antonio Mella, Raúl Martínez Villena, Antonio Guiteras y Pablo de la Torriente Brau, salidos respectivamente de la pluma de Fernando Martínez, Hugo Azcuy, Machado y Rolando.&amp;lt;ref&amp;gt;Ver &#039;&#039;El Caimán barbudo&#039;&#039;, número 1, marzo de 1966.&amp;lt;/ref&amp;gt; Particular referencia merece la aparición en &#039;&#039;El Caimán&#039;&#039; de artículos más personales ya, en números posteriores, como &#039;&#039;El ejercicio de pensar&#039;&#039; de Fernando Martínez y &#039;&#039;Generaciones y revolución&#039;&#039; de Ricardo J. Machado, que debieran ser referencia bibliográfica en las carreras universitarias. Nuestra ruptura con los manuales de filosofía tuvo su primera expresión pública en mi respuesta al artículo en que Félix de la Uz y Humberto Pérez censuraban nuestra labor, con el apoyo explícito de Lionel Soto, en la revista &#039;&#039;Teoría y práctica&#039;&#039;,&amp;lt;ref&amp;gt;Ver &#039;&#039;Teoría y práctica&#039;&#039;, números 28, 30, 31 y 32, de septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 1966, respectivamente.&amp;lt;/ref&amp;gt; órgano de las EIR.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue una polémica que hoy lamento no haber continuado, pues la contra-riposta de Humberto y Félix, en el número 31 de su revista, merecía una nueva respuesta. Lo afirmo sin dejar de reconocer que, recibido con entusiasmo o con recelo,&amp;lt;ref&amp;gt;Arana, que se mantuvo en la UH, se disgustó conmigo al punto de dejar de hablarme; en tanto Regis Debray, que compartía su actividad en la Casa con nosotros, objetaba que yo no traté los temas que él consideraba esenciales.&amp;lt;/ref&amp;gt; este debate se volvía de algún modo en una demarcación que nos trascendía. No obstante, me dejé convencer por compañeros que respetaba, de que prolongar esa discusión entre revolucionarios podía resultar lesivo en el plano ideológico. Y me limité a hacer constar mis principales objeciones al nuevo artículo en una carta que también publicaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me equivoqué. Una vez aceptado el reto del debate, no hay que abandonarlo mientras se tenga convicción de lo que se defiende.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la segunda plenaria nacional de profesores de Filosofía,&amp;lt;ref&amp;gt;Ya se había celebrado una primera plenaria nacional en 1964, que hizo despegar estos intercambios entre los departamentos de Filosofía creados con el mismo propósito en las tres únicas universidades que existían entonces en el país.&amp;lt;/ref&amp;gt; que se celebró en 1966 en el teatro Manuel Sanguily de nuestra Facultad, prevaleció el espíritu innovador que habíamos desarrollado. El corresponsal de Rinascitta, semanario cultural del diario del Partido Comunista de Italia, Saverio Tutino, que se interesó en asistir, dedicó una página entera de aquel tabloide al debate que allí se produjo, bajo el título «El Caimán barbudo habla de Filosofía». El boletín informativo diario que el partido cubano circulaba en las esferas políticas tradujo y publicó (1967) fragmentos de aquel reportaje, dando lugar a una confrontación entre dos miembros del Comité Central, al protestar Lionel Soto, quien estimó que se trataba de apreciaciones que distorsionaban nuestra realidad. Más que al periodista italiano, criticaba en términos despectivos («tutinos y tutinescos» decía) a un órgano del Partido, editado por su Comité Central.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos preocupaba sentirnos de algún modo incidiendo en desacuerdos dentro de las esferas de dirección, pero no era nuestra intención, y tratábamos que no afectara las tareas que nos proponíamos desarrollar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para concretar, me planteo la presencia histórico-social del Departamento de Filosofía en tres dimensiones. La primera y más problemática la considero la de la docencia, pues, aunque formalmente quedaba en los límites de las carreras universitarias, constituía el núcleo de un pensamiento en evolución. Para nosotros se reveló como principal el conocimiento del marxismo despejado de prejuicios, y el de nuestra realidad política, social y económica. Quisimos conformar, de cierto modo, una escuela de pensamiento propia, heterodoxa quizá, capaz de innovar y dejar una huella metodológica desde nuestro socialismo; pero esta aspiración, que creímos justa para nuestra generación, aunque ambiciosa, se frustró al no poder subsistir. No todos los que nos criticaban pensaban que era una idea equivocada. Recuerdo haberlo escuchado de Carlos Rafael Rodríguez. Sus desacuerdos con nuestros disensos de ningún modo apuntaban a la eliminación del grupo, el cual debía existir ―afirmaba― como uno más, pero sin que nos pretendiéramos los intelectuales orgánicos de la Revolución. Algo que pienso que de alguna manera creímos ser. Hipótesis disprobada ―dirían los sociólogos― cuando fuimos barridos desde la cúpula política misma de la Revolución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda dimensión sustantiva de la presencia histórica del grupo, la cual rebasaba el perímetro universitario, fue la creación de la revista Pensamiento Crítico, (PC), (1967–1971). Nos la propusimos porque entendíamos insuficientemente conocidas la realidad del mundo y de nuestra América, al tiempo que la desinformación nacional se mostraba apreciable. La revista sería también, eventualmente, un medio para dar a conocer nuestros puntos de vista revolucionarios, pero no empezó por ahí. Una vez aceptado el proyecto, recibimos los recursos y el apoyo necesario. Es innegable que tuvo la bendición de las alturas, pues en poco tiempo llegamos a una tirada de 15 000 ejemplares, y sin un fuerte respaldo no hubiera sido posible hacerlo. La Universidad le cedió a PC un local independiente en la planta baja del edificio de J 556, a 100 metros del Departamento. Cuadra de la calle 25, entre J y K, que un bromista bautizó como «camino del Cátaro» por aquello de la herejía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Consejo de Dirección tenía un papel efectivo junto a Fernando,&amp;lt;ref&amp;gt;Inicialmente integrado por Aurelio Alonso, José Bell Lara, Jesús Díaz, Thalía Fung y Ricardo Jorge Machado; y en su composición final por Alonso, Bell Lara, Jesús y Mireya Crespo.&amp;lt;/ref&amp;gt; que dirigía el Departamento, donde había sucedido en el cargo a Rolando a finales de 1966. Fernando mantuvo esas dos responsabilidades hasta 1969, año en que fue sustituido en K 507, quedando a cargo solo de la revista. Los del Consejo debíamos leer, sugerir, aprobar o desechar trabajos, discutirlos, proponer y responsabilizarnos personalmente con números, siempre monográficos, sobre temas específicos. Funcionaba bien la articulación de la responsabilidad colegiada con la personal. No nos reconocimos «órgano oficial» de instancia alguna. Fuimos los únicos responsables de lo bueno y de lo malo que publicamos. Empezamos a colaborar con trabajos nuestros y de colegas dentro y fuera de la UH a medida que avanzamos, dando espacio a los resultados de nuestros estudios. Me atrevo a decir que no fuimos sectarios en la revista, porque fueron tan frecuentes las colaboraciones cubanas de fuera del Departamento como las de adentro. Con Armando Hart, con quien nos habíamos vinculado como ministro de Educación hasta 1965, se mantuvo este contacto después, como secretario de Organización del PCC, para la consulta de cualquier duda que lo ameritara, pero editábamos nuestra revista con total autonomía. Nunca nos sentimos presionados y sólo una vez extrajimos un artículo de un número, el último, atendiendo a una sugerencia del Presidente Dorticós, a lo cual me referiré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde el principio consideramos a PC como revista de pensamiento, pero no queríamos ponerle fronteras al abanico de problemas que nos abría la realidad. Los de la América Latina estuvieron, desde el primer número, en el centro de nuestra atención.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Incluimos en él un extenso artículo sobre Perú, con el cual no coincidíamos, pero creímos que debíamos poner, y lo advertimos en una nota introductoria. Fiel a sus declarados objetivos PC publicaba mayormente reproducciones, aunque en el caso de autores cubanos sí exigía originales. Un inventario de lo publicado arroja una clara mayoría de textos sobre temas latinoamericanos. PC no pagaba las colaboraciones, ni sueldos, más que los del reducido equipo auxiliar o servicios de transcripción. Traducción, diseño gráfico y edición. Hacíamos incluso tareas de revisión de galeras y de planas cuando se hacía necesario. Volveré a la revista con posterioridad, por lo cual prefiero detenerme ahora en estas informaciones generales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una tercera dimensión de lo que llamo presencia histórico-social del grupo de K, está dada por la intensa contribución con el ICL de 1966 a 1971, en la publicación de obras en el campo del pensamiento filosófico y social, a la cual ya me referí por formar parte de la tarea específica que nos había asignado Fidel. Él no nos dijo cómo detectar los dogmas ni cómo encauzar nuestras reflexiones, ni nos orientó a crear nuestra revista, ni cómo hacerla, aunque no fuera ajeno a lo que hacíamos. Pero nos dio una tarea concreta y nos impregnó sus ideas en una intimidad revolucionaria. Y luego partió ―dejándonos con ese inapreciable capital espiritual de su cercanía― para centrar su atención en otras urgencias, tal vez desde entonces ante el dramático desafío de la zafra de los diez millones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tres dimensiones que he diferenciado aquí para exponer el espacio histórico-social que cubrió el Departamento de Filosofía no son procesos aislados, sino que responden de manera integral al proyecto cultural revolucionario inspirado en las Palabras a los intelectuales de Fidel en 1961, cuyo alcance no se limita al quehacer de poetas, narradores, artistas y cineastas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Visto desde la perspectiva global que permite el paso de los años, no puedo pensarlo de otro modo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;K 507 en la batalla de ideas&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
En el plano académico interno, desde las EIR y de parte de algunas instancias políticas, se nos consideraba aventureros, revisionistas, trotskistas, antisoviéticos, pues el estilo doctrinal del llamado «socialismo real» nos resultaba un cliché ajeno a la Revolución cubana, y no lo disimulábamos. Es obvio que nunca podríamos vernos identificados por-con ninguno de esos calificativos, que siempre rechazamos con argumentos. «Son unos jodedores», decían quienes no querían llegar a objetarnos sin ponerse tampoco a mal con quienes nos objetaban. De la embajada de la URSS se quejaban cada vez que salía un número de PC a la luz, pero en especial llegó a mortificar el №10, dedicado al cincuentenario de la Revolución de Octubre. Más que por lo que en él se dijera, por no incluir trabajos de autores soviéticos ortodoxos. Me imagino que los cubanos también nos hubiéramos molestado en una situación similar. Hay que reconocer que a veces se nos puede haber «ido la zapatilla», aunque sigo pensando que, ya que no era producto de un «órgano oficial», fue un buen número, que comenzaba con un discurso de Lenin, continuaba con un inédito en español de Antonov-Ovseenko, quien estuvo al mando de la insurrección de Petrogrado, y otros artículos inobjetables por su contenido.&amp;lt;ref&amp;gt;Ver &#039;&#039;Pensamiento Crítico&#039;&#039;, №10, noviembre de 1967.&amp;lt;/ref&amp;gt; Poco antes, el Che había sido vilmente asesinado en Bolivia, y su guerrilla arrasada, por lo que el número anterior recogía una selección de trabajos suyos, excelentemente cuidada por José Bell Lara.&amp;lt;ref&amp;gt;Ver &#039;&#039;Pensamiento Crítico&#039;&#039;, №9, octubre de 1967, reeditado en marzo de 1968, como №14 por haberse agotado rápidamente la edición anterior.&amp;lt;/ref&amp;gt; No tuvimos noticia de que los hermanos le encontraran defectos, pero tampoco recuerdo que lo elogiaran.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Armando Hart, que nos comunicaba sin falta los reproches que recibía, les transmitió que carecíamos de versiones de trabajos de autores soviéticos en español. La agencia de prensa Novosti, a partir de entonces, nos enviaba textos traducidos, que revisábamos con ánimo positivo, pero creo que solo logramos seleccionar reseñas de libros y cosas por el estilo. Pensamos que actuar de otro modo no hubiera sido coherente con el carácter de nuestra revista, sino una concesión oportunista. No creo que nos equivocáramos al respecto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Analizado en retrospectiva, es imposible interpretar que se trataba de un desencuentro secundario, que no debía preocupar, cuando sabíamos que, desde los tiempos de Stalin, Moscú jamás permitió heterodoxia doctrinal en su entorno político, y para evitarla vigilaba celosamente su periferia, e incluso castigaba cuando podía. Y aunque Cuba se empeñaba en la creencia en un socialismo sin dependencia, la preocupación que los de K y su revista transmitían a los hermanos mayores se hacía sentir. Lejanos quedaban ya los jóvenes cubanos formados en la ortodoxia en 1962. Hasta el grupo de siete compañeros que escogimos para las becas de especialización que nos ofreció la Universidad Lomonosov en 1963 decidió retornar casi&amp;lt;ref&amp;gt;Digo «casi» por la excepción de Eramis Bueno, ya que la especialización en Lógica matemática ofrecía un cuadro distinto de posibilidades.&amp;lt;/ref&amp;gt; completo al año siguiente, trayéndose además con ellos a Ramón de Armas, que finalizaba sus estudios allí, porque concluyeron que mejor continuaban su formación dentro del Departamento en La Habana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algo después de la salida de Luis Arana de K, recibimos en 1965 al hispano-soviético Damián Pretel, quien no había estado disponible con anterioridad, que sí tenía una sólida formación filosófica, pero que llegaba muy tarde para influir en el grupo, lo que no impidió que se ganara el respeto y la estimación de todos. También recibimos en aquel tiempo la visita del veterano decano de Filosofía de la Universidad de Leningrado, el profesor Rozhin, que tenía el prestigio de haber defendido la existencia de cuatro leyes generales de la dialéctica en lugar de tres, como rezaba el legado hegeliano.&amp;lt;ref&amp;gt;La Editora Política había publicado en español su libro &#039;&#039;La dialéctica marxista-leninista como ciencia filosófica&#039;&#039; en aquel mismo año.&amp;lt;/ref&amp;gt; Era un debate que nos parecía medieval, y Pretel, que ya sabía cómo pensábamos, se percató. Nunca se lo dejamos saber al anciano, que regresó feliz a su ciudad. A Pretel volví a encontrarle en Madrid en 1977 y me confesó, agradecido, que para él habían sido fundamentales las discusiones sostenidas con nosotros en el Departamento. La última vez que supe de él, a mediados de los 80, se desempeñaba como secretario general del Partido Comunista de España en la provincia de Granada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La revista había crecido en profundidad y en presencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hicimos números memorables como el dedicado a la Revolución del 30, el más largo de su historia, con 404 páginas, al cuidado de Fernando y de Ilia Villar, una fuente obligada sobre el tema para historiadores. También el 49/50 en el cual Ramón de Armas y Pedro Pablo Rodríguez publicaron los primeros resultados de sus respectivas investigaciones martianas. El dedicado a la marea revolucionaria de mayo de 1968 en Francia, al cual se acudiría después en los aniversarios redondos, por solo citar algunos. Y no podría olvidar aquí el No 41, de junio de 1970, sobre el marxismo. Lo armó Fernando, que abría con su artículo «El marxismo de Marx», seguido de Jorge Gómez Barranco con «Los conceptos del marxismo determinista», los cuales sumaban 75 páginas. El grueso del número, 155 páginas, las cubría la reproducción de dos ensayos de principios de siglo XX, importantes para entender la historia contemporánea del marxismo: «La conciencia de clase» de Lukács, y «Marxismo y Filosofía» de Karl Korsh, antes de volverse un renegado.&amp;lt;ref&amp;gt;Ver &#039;&#039;Pensamiento Crítico&#039;&#039; №41, junio de 1970.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El artículo de Jorge Gómez provocó una enjundiosa respuesta de Humberto Pérez que debimos publicar, dejando abierto el debate. Lamentablemente, en lugar de ver la luz, quedó entrampado en una discusión a puerta cerrada entre el autor, el director de la revista, el Rector José Miyar y dos o tres personas más, con ese criterio erróneo, que logra imponerse con tanta frecuencia entre los cubanos, o entre las izquierdas ―no sabría con exactitud― de que evitar el debate es un modo de contribuir a la unidad revolucionaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La constitución y el funcionamiento del PCC desde 1965 incentivó el interés en que el grupo participara en iniciativas emprendidas por otros organismos, y a la vez acrecentó los contactos con personalidades políticas extranjeras que nos visitaban.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo de K contribuyó también a la formación del claustro del Departamento de Sociología. Ello en su primera etapa, pues ese departamento fue barrido sin ruido algo después por la resaca de la ola que se había llevado a Filosofía; en su caso, sin críticas puntuales. Tal vez porque bastaba el argumento de que las categorías del Materialismo Histórico contenían el saber esencial sobre la estructura y el funcionamiento de la sociedad y la Sociología, como tal, era una disciplina burguesa. A pesar de que en la misma academia soviética se bombardeaba ya semejante atavismo.&amp;lt;ref&amp;gt;En las universidades de casi todos los países de Europa del Este existían escuelas de Sociología, incluso con prestigio mundial como en Polonia y en la República Democrática Alemana.&amp;lt;/ref&amp;gt; Por fortuna fue este un error que pudo corregirse sin ruidos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1967 fui designado director de la Biblioteca Nacional, y después que salí del cargo me fui a trabajar al Cordón Lechero de La Habana, de modo que, al cabo, entre los libros y las vacas, estuve más de tres años fuera del Departamento de Filosofía, aunque me mantenía vinculado al grupo, sobre todo a través de la revista, cuyo Consejo de Dirección se reunía casi todas las semanas. También, en los frecuentes trabajos voluntarios dominicales en que mis compañeros venían a sembrar pangola en los pastoreos del Cordón, cargando incluso con visitantes extranjeros (recuerdo allí a Gunder Frank, a Novelino y a otros). Una vez surgió la emergencia, un sábado en la noche, de movilizar para dejar sembrada un área que había quedado con semilla en el campo. Le lancé un S.O.S. telefónico a Marta Pérez-Rolo, que en 1969 dirigía ya el Departamento, y desperté en el puesto de mando a un chofer que prefería subirse a su camión y seguir durmiendo en el parqueo de K 507, para volver temprano con 20 ó 30 voluntarios. Tratábamos de mantenernos «rojos» en cualquier circunstancia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Me consta que el final de los 60 estuvo signado en el Departamento por el crecimiento de su membrecía y la madurez de su claustro. Me perdí aquella plenitud, en que tuvo lugar la constitución del PCC en la UH, la dirección asentada y capaz de Marta Pérez-Rolo, cuyos aciertos organizativos pude percibir tan pronto me volví a incorporar, al encontrar una estructura que prefiguraba ya la concepción de una carrera. Aquel desarrollo tuvo lugar bajo la rectoría de José (Chomi) Miyar Barruecos, que hizo del quinquenio 1966–1971 un período de luz y frescura en nuestra alta casa de estudios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca la Universidad había estado tan vinculada a Fidel, ni Fidel más presente en la Universidad que en tiempos de Chomi.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, para él no fue la Rectoría miel sobre hojuelas, pues como advirtió un clásico del liberalismo, siglo y medio atrás, el acierto y la gloria atraen los sentimientos más bajos en su contra. Alcancé a presenciar, en un anfiteatro repleto de profesores y estudiantes, a un prestigioso profesor de Medicina sabotear groseramente en un claustro universitario una presentación que su colega Rector hacía sobre su programa para la «universalización de la universidad». Lo anoto antes de añadir que muchos de los bastiones de rechazo a los «aprendices de brujo» que se asomaron desde principios de los sesenta, habían reforzado su posición ante la consolidación del impulso teórico alcanzado por el grupo de K 507.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Del quehacer del grupo entre 1967 y 1970, Pérez-Rolo, directora hasta la desintegración, y otros compañeros y compañeras que vivieron la aventura junto a nosotros y siguen en pie, escribirán seguramente sus testimonios. Antes de que queden solo las inevitables valoraciones de las generaciones que no lo vivieron, que por fortuna ya han comenzado a ver la luz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A medida que la herejía del grupo se había afianzando, los miembros del Departamento que no la compartían ―compañeras y compañeros valiosos en su mayoría―&amp;lt;ref&amp;gt;Preciso «mayoría», pues entre las bajas figuran Elizaldo Sánchez y Adolfo Rivero, los dos procesados en 1968 por «microfraccionarios», terminando el primero en la disidencia interna, y el segundo en Radio Martí. Mi memoria no retiene otros casos, pero no podría decir que no los hubo.&amp;lt;/ref&amp;gt; se fueron trasladando a otras áreas de la UH o a otras instituciones. Probablemente dejen también sus propios testimonios. En sus últimos tiempos, el Departamento había crecido en número de integrantes, en cobertura de áreas de enseñanza y en tareas de apoyo dentro y fuera de la UH. Para quienes desaprobaban el perfil adquirido por su realización, la herejía de K 507 desbordaba fronteras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;La condenación de los herejes: el nuevo contexto&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
A los efectos del rompecabezas geopolítico, el contexto había cambiado con elementos que resultaban desfavorables para nosotros, y creo que no nos percatamos de esta incidencia. Quizá era imposible. En 1962 los aciertos indiscutibles del genio político, junto a la inexperiencia en las dinámicas de la socialización, daban motivos para confiar en la posibilidad de enrumbar una economía socialista independiente en Cuba. A pesar del bloqueo, que nos comprimía en el plano bilateral, y de una diplomacia perversa de aislamiento de la Isla en el continente, prevalecía esa esperanza. La mal llamada «Alianza para el Progreso» (ALPRO) no calificaba como un plan de apoyo al desarrollo sino como un incentivo a desistir de buscar solución a la desigualdad y la pobreza en el ejemplo cubano. De tal modo, antes del final de la década, la hostilidad imperial había mostrado tener el poder para hacer incosteables los intentos de desarrollo de la Isla, sostenidos en grandes políticas sociales, llevando a la economía cubana a ver obstruida su capacidad de reproducirse. En la segunda mitad de la década no nos podíamos mover ya en un escenario optimista.&amp;lt;ref&amp;gt;Considero que la carta del Che a Fidel del 26 de marzo de 1965 y publicada sólo en &#039;&#039;Epistolario de un tiempo. Cartas, 1947–1967&#039;&#039;, Ocean Sur y Centro Che Guevara, 2019, sintetiza con mucha objetividad el curso del quinquenio que siguió a la victoria de 1959 en el campo del desenvolvimiento económico-administrativo.&amp;lt;/ref&amp;gt; «La economía es implacablemente matemática y eso es algo que el genio político no puede modificar», escuchamos comentar con acierto a Dorticós cuando nos explicaba en 1971 la gravedad de la coyuntura y la falta de opciones de salida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este giro se producía en un clima de tensiones con Moscú. En 1967, al cincuentenario de la Revolución de Octubre, la delegación cubana no fue presidida por un miembro del Buró Político del PCC ni por un viejo dirigente comunista cubano y, aunque viajó uno de los ministros más prestigiosos,&amp;lt;ref&amp;gt;El Dr. José Ramón Machado Ventura, que la presidía, no figuraba en el Buró de 1965.&amp;lt;/ref&amp;gt; miembro del Comité Central del PCC, fue reflejado por la prensa en varios países resaltando ese detalle. Anoto además que un hereje de K, Jesús Díaz, figuraba también en la delegación cubana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En enero de 1968 Fidel clausuró el Congreso Cultural de La Habana, con un discurso que criticaba la pasividad política de los partidos comunistas latinoamericanos. Su tono herético compensó el malestar provocado por un ejercicio de revisión y censura de ponencias que se impuso a última hora en aquel Congreso ante los presagios que levantaba el puntapié recibido en público por el pintor David Alfaro Siqueiros. Era el reproche que le guardaba otra invitada por su participación en aquel primer atentado fallido contra la vida de León Trotsky. Y posiblemente algún que otro gesto menos llamativo, pero que apuntaban al riesgo de una manifestación antisoviética que no casaba con el estilo discreto con que Cuba manejaba sus diferencias, lo que no convenía al país.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El liderazgo revolucionario reaccionó a la coyuntura económica adversa buscando dar un vuelco a la economía con la preparación de una zafra de 10 millones de toneladas de azúcar. Por su parte, la corriente sectaria criticada en 1962 volvió a dar muestras de vida en 1968 tratando de colocarse políticamente en el vértice de la situación, con probado apoyo desde la embajada soviética, pero se anotó un segundo fracaso. Los «microfraccionarios»&amp;lt;ref&amp;gt;Así fueron bautizados en esta ocasión en el discurso político oficial.&amp;lt;/ref&amp;gt; habían sido sensibles a la coyuntura de crisis, pero sobrevaloraron su propuesta, salieron al escenario antes de tiempo, por un camino equivocado y sin el vestuario adecuado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En agosto de ese año, la URSS no vaciló para apagar la llamada «primavera de Praga» con una escandalosa invasión y Fidel, que sentía que no podía dejar de objetarlo, optó por intentar un difícil balance de su apoyo con una crítica desde la izquierda, tratando que los desencuentros precedentes con Moscú no se agravaran. Aquel ejercicio de equilibrio se pagó con una pérdida de apoyo en parte de la izquierda de Occidente, que no lo pudo comprender. No era posible entender aquella postura de Fidel sin pensar primero en Cuba, y en el mundo occidental esa prioridad se hace muy difícil de ver.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta para expresar su apoyo, Europa piensa primero en sí misma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todo eso sucedía en el umbral de la aventura de la zafra salvadora que no llegaría a salvarnos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El fracaso de la zafra marcó el clímax de lo que podríamos llamar la crisis de los sesenta, aunque tampoco estoy seguro de que los 10 millones hubieran servido por sí solos para remontarla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo expuesto hasta aquí me parece indispensable para completar la historia de K.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para lograr restablecer una dinámica de reproducción de su economía tras el fracaso de la gran zafra, parecía rubricado que Cuba no tenía otra opción que integrarse al bloque soviético y eso suponía adecuarse al canon cuya doctrina objetábamos críticamente desde K. Para decirlo en pocas palabras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Confieso que no nos dimos cuenta con antelación de tales implicaciones, al menos no con suficiente visión política y económica, pues estoy convencido de que no nos ocupamos de buscarle algún blindaje a nuestros logros, que tanto significaban. Probablemente no lo hubiéramos conseguido de ninguna manera, pero debimos intentarlo con más iniciativa. Nos faltó previsión, así que tampoco éramos tan agudos como creíamos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;La condenación de los herejes: el choc y el proceso&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
Me reincorporé al Departamento el 7 de septiembre de 1970, solo 13 días antes de que Raúl Castro hiciera el discurso que dio al traste con aquella década de afanosa dedicación. Regresé justo a tiempo para asimilar lo que me tocaba y me alegro de ello. Si se trataba de encausar por herejía a K 507, yo no podía faltar entre los encausados. Por la crítica de los manuales, por PC, por mis prólogos a Sartre y a Marcuse, y por otros desencuentros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La misma tarde del 20 de septiembre de 1970, Chomi y Méndez Vila (secretario general del PCC en la UH) nos llamaron a la Rectoría para comunicarnos que hacía unas horas Raúl Castro había pronunciado un discurso severamente crítico del Departamento y de PC, y nos leyó el texto de la parte que nos afectaba. Fue en la clausura de una reunión de organizadores del partido en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, y no iría a la prensa.&amp;lt;ref&amp;gt;Aquella intervención solo fue hecha pública en la compilación de discursos de Raúl Castro en dos tomos editada en 1988 por la editorial Ciencias Sociales, que es la fuente que aquí utilizo.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Considero que no se trataba de deslices o indisciplinas docentes, que es difícil que no se dieran en un colectivo que había crecido tanto, pero que normalmente se enfrentan de otra manera. Ni resultaba aceptable admitir que lo que se nos censuraba respondía a la influencia de otras ideologías, cuando ninguno de los autores que manejábamos escapaba a un crítico escrutinio de nuestra parte. Lo que estaba en el centro del rechazo era ―a juicio mío― la proyección crítica que nos había llevado a distanciarnos de los esquemas soviéticos y a sustituir el programa que trataba el marxismo como sistema,&amp;lt;ref&amp;gt;Marx se oponía enérgicamente a que su pensamiento se convirtiera en sistema, como se puede constatar en su «Introducción» a la primera edición de &#039;&#039;Anti-Dühring&#039;&#039; de Federico Engels.&amp;lt;/ref&amp;gt; por una visión histórica. De experimentar y transmitir al alumnado una perspectiva crítica como método. De no rechazar la verdad donde la encontráramos, dentro o fuera de la tradición marxista. Y de tratar de armar un corpus de pensamiento autóctono. Habíamos intentado incendiar el océano y las llamas no nos perdonaron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aquel discurso nos hacía objeto, con calificativos en los que no nos podíamos reconocer, de una desaprobación política inesperada, que censuraba a la revista de conjunto, aludía a quejas de alumnos que los profesores desconocían y nadie se presentó a precisar, y caracterizaba una proyección hacia los fundadores de nuestra ideología que validaba el valor de la duda (&#039;&#039;de ómnibus dubitandi&#039;&#039;) con una postura irrespetuosa. Sin embargo, por la instancia de la cual provenía, entendimos desde el principio que se trataba de una posición de gobierno y partido, es decir, de poder, y teníamos que verlo así y reaccionar como nos dictaba nuestra conciencia política militante ―sin que se pusiera en juego nuestra lealtad a la Revolución― y no como una cuestión de discrepancias a debatir.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras algunos días de pausa, el rector Miyar nos comunicó que la dirección de la Revolución había designado una comisión ad hoc, integrada por el Presidente Osvaldo Dorticós, Belarmino Castilla, que había sustituido a Llanusa como ministro de Educación, Jesús Montané, asistente del Comandante en Jefe, y el propio rector Miyar. La comisión convocó dos reuniones de discusión y se disolvió de repente sin una conclusión explícita. Montané recibió la misión de informarnos, ya en 1971, que la revista no saldría más; y la Rectoría universitaria, la de dispersar a los miembros del Departamento sin liquidarlo de una vez. Ahorro detalles, pero era claro que el procedimiento fue lo orientado a los ejecutores. Una anulación del Consejo de Dirección y la dispersión del grupo, sin otras sanciones personales que la lápida de aquella descalificación que nos bloqueaba el camino que habíamos emprendido y que nos acompañaría, cuando menos, como una proscripción profesional, la cual podía alcanzar un tinte de excomunión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los días que antecedieron a la primera sesión con el Presidente, habíamos reflexionado mucho sobre los problemas del contexto político, económico y social, metiendo el bisturí en la posible insuficiencia de nuestra apreciación. Sin ponernos de acuerdo al respecto, antes de que Dorticós comenzara a hablar al Consejo de Dirección, Jesús Díaz se adelantó: «Compañero Presidente, nosotros somos revolucionarios ante todo y si, convencidos de que hacíamos lo que se esperaba de nosotros, le hemos hecho daño a la Revolución, no hace falta esta reunión. Simplemente dígannos qué tarea nos toca en la agricultura o donde ustedes consideren».&amp;lt;ref&amp;gt;En el año 2000, cuando Jesús había roto hacía una década con su pasado revolucionario, sostuvimos una discusión en un panel de un Congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA) en Miami, en la cual aseguró no recordar que él hiciese esa intervención. Así son los trucos de la memoria, pero es algo que recordamos los que participamos (palabras más, palabras menos) pues había logrado expresar entonces la dignidad del grupo.&amp;lt;/ref&amp;gt; Dorticós reaccionó enseguida aclarando que no era así, que esa comisión se creaba para conocer los hechos que habían motivado las críticas de Raúl. Marta Pérez-Rolo, Valdés Paz, Hugo Azcuy, Fernando y el propio Jesús llevaron el peso de nuestro relato; yo había pasado los tres últimos años fuera del Departamento y solo podía pronunciarme en lo que tocaba a mi participación. Nos escuchó con atención, haciendo preguntas clave e intercalando sus apreciaciones, que nos impresionaron por su rigor, su sinceridad y su respetuosa conducción del intercambio. No era cuestión de que «rodaran cabezas». Después de cuatro horas de intercambio nos percatamos, ellos y nosotros, que estábamos solo comenzando y que de allí no podían sacarse todavía propuestas de solución. Habían quedado claros algunos criterios básicos, como la necesidad de diferenciar con más precisión lo que se llevaba al aula de lo que se manejaba en la investigación. No obstante, la decisión más importante ―estimaba el Presidente― era fijar una nueva sesión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante esa atmósfera esperanzadora fue convocada, semanas después, la segunda reunión. Ya nos habían llegado señales de frustración entre miembros de la dirección política que habían esperado, de la primera reunión, medidas que apuntaran a una solución, que unos querían radical y otros preferían correctiva. En la segunda reunión, Dorticós hizo un preámbulo con el consejo de dirección de PC para comunicarnos sus criterios sobre un ensayo que Regis Debray nos entregó para que fuera publicado en español en original en PC, y que normalmente no hubiéramos consultado, pero que tenía algunos pasajes que ahora podrían resultar poco oportunos. En especial un elogio a la buena pluma de León Trotsky. Dorticós nos aconsejó no publicarlo, al destacar ―sin que se lo hubiéramos advertido― los mismos pasajes que nos preocupaban, aunque también subrayó que era una decisión que nos correspondía a nosotros y él la respetaba, ya que le pareció un texto valioso. Lo extrajimos del conjunto, lo que explica que el último número de PC, el 53, no tenga la extensión habitual de la revista.&amp;lt;ref&amp;gt;Ese ensayo, que Regis Debray tituló «Tiempo y política», y que considero su ejercicio de pensamiento más importante de aquella etapa de su vida, apareció poco tiempo después en francés en Les Temps Modernes, la revista de Jean Paul Sartre, dirigida ya por André Gorz.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Comenzó Dorticós la segunda reunión contándonos que cuando Fidel le preguntó por resultados de la primera, él le comunicó que se había hecho necesario convocar una segunda sesión, y le preocupaba que llegar a una propuesta adecuada podría tomar un año. Creyó que Fidel protestaría, pero nos confió que el Comandante le respondió «Y si se toma dos, mejor».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si hubieran podido tomar el pulso a la situación de intolerancia ambiental, se habrían percatado de que aquello no sería viable. El avance en esta segunda reunión lo recuerdo más vinculado al relato del Presidente sobre la intelectualidad occidental que nos visitaba con prestigio de izquierda y se les daba opiniones que después aprovechaban en sus obras de manera tergiversada, o al menos inconveniente, cuando se habían comprometido a no manejarlas públicamente. Subrayó en esta segunda reunión la necesidad ―ya manifiesta en la anterior― de diferenciar la amplitud de criterio indispensable en la investigación teórica del discurso del aula, que no debía sostenerse en elaboraciones no verificadas. Introdujo a propósito el tema de las diferencias que hacíamos observar en el tratamiento de Carlos Marx y Federico Engels, y el riesgo de coincidir con posturas que en Europa negaban el peso de los aportes engelsianos, aunque fue receptivo a la explicación de la distinción que, por motivos de rigor, hacíamos. La segunda sesión se desarrolló con más esclarecimientos y sin la ansiedad de procurar propuestas urgentes, y quedamos a la espera de ser convocados para una tercera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De estas dos reuniones debe existir acta verbatim, pues se celebraron con el equipo de taquígrafos de la Presidencia tomando nota taquigráfica. El Dr. Miyar Barruecos conservaba, además, varias libretas con sus notas personales de la discusión que, si decidió que debían salvarse, espero las haya puesto en manos de alguna persona de su confianza para que las trabaje.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El aniversario del nacimiento de Engels se conmemoró con un discurso del miembro del secretariado del Partido a cargo de la ideología, Antonio Pérez Herrero,&amp;lt;ref&amp;gt;Ver diario &#039;&#039;Granma&#039;&#039;, 28 de noviembre de 1971.&amp;lt;/ref&amp;gt; que reiteraba la crítica al grupo de K, a la vez que un colaborador de la revista Verde Olivo, que se firmaba con el pseudónimo de Leopoldo Ávila, publicaba un artículo sobre el diversionismo ideológico, mostrando en una foto una portada de PC dentro de una panoplia de publicaciones. No era posible no inferir un reclamo de quienes esperaban una «solución radical» que demoraba en llegar. Para completar el cuadro, los profesores que en la colina pedían «rabo y orejas», se valieron del discurso de Raúl en una asamblea del PCC en la Universidad para provocar formalmente un voto de apoyo al mismo,&amp;lt;ref&amp;gt;Fue una propuesta presentada por la Dra. Mirta Aguirre, de prestigio intelectual bien ganado, rancia militancia comunista y reprobación sin brechas a la herejía criada en K 507.&amp;lt;/ref&amp;gt; desconocido su contenido para la casi totalidad de los asistentes, omitiendo en la propuesta la alusión que hacía al Departamento. Hay que reconocer que no supimos reaccionar con sentido táctico y el voto de apoyo a la propuesta condenatoria certificaba que la militancia de nuestra propia UH nos reprobaba, pues no iban a votar contra una propuesta de apoyo a un discurso de Raúl, aunque no conocieran su contenido. De todos modos, la suerte estaba echada. No hubo una tercera reunión con la comisión. Desconocemos los detalles del manejo final de la situación en el altiplano político que dio lugar a que se decidiera precipitar el desenlace en los términos que aludí al principio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A la hora final del Departamento de Filosofía, ocupaba el decanato de Humanidades Juan Guevara, que Chomi había hecho regresar de Psicología tomando en cuenta, seguramente, que era uno de los fundadores del Departamento y mantenía hasta entonces buena comunicación con nosotros. Esa misma consideración hizo que su protagonismo en la liquidación diera lugar a hondas decepciones en sus viejos compañeros. Creo que cargó el resto de su vida con el peso del pecado de no haber renunciado antes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Juan Guevara fue sustituido meses después en el decanato, operación para la cual quienes pedían que se nos aplicara la hoguera tenían fuertes candidatos. La Rectoría probó solución con la designación de Esteban Morales, entonces un joven y prometedor profesor de Economía Política, que no despertaba recelo en nuestros adversarios ni tenía con el grupo de K relación alguna; lo percibíamos más bien dentro de los que nos rechazaban. En todo caso, la preocupación que inducía el discurso de Raúl, aun sin haberse leído, en aquellos con quienes teníamos que empezar a trabajar, era algo con lo que tendríamos que lidiar desde entonces donde quiera que no nos conocieran.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, desde su llegada al decanato, Esteban favoreció la creación de cuatro grupos de investigación que incorporaron a Ramón de Armas, Pedro Pablo Rodríguez, Germán Sánchez, Eduardo Torres Cuevas y el autor de estas líneas, que no habíamos tenido destino en el diseño de la diáspora. Si la memoria no me traiciona, se beneficiaron también de esa iniciativa Hortensia Pichardo y Fernando Portuondo, a quienes la ortodoxia parece que no apreciaba, y algunos alumnos que llegaron a destacarse, como Ana Cairo Ballester. Como el nuevo decano halló en todos una colaboración consistente, logró que la UH formalizara los grupos como departamentos de investigación. Este movimiento no pasó inadvertido ante los sacerdotes y sacerdotisas de la doctrina, quienes enfilaron rápidamente los cañones a Esteban mientras alertaban a los alumnos que colaboraban en los grupos sobre nuestras «deformaciones ideológicas». Solo quiero destacar aquí que Esteban devino un defensor a posteriori de los náufragos de K 507 en la Facultad, y con él, su equipo del decanato. Otro tanto podría decir de Lucía Sardiñas, joven profesora entonces de la escuela de Letras y Arte que fungía como secretaria del Partido en la Facultad. Ni a la una ni al otro los trato en clave de recuerdos,&amp;lt;ref&amp;gt;Al efectuar la presente revisión de mi relato consigno con pesar el fallecimiento reciente de Esteban y el de Valdés Paz en octubre de 2021.&amp;lt;/ref&amp;gt; porque con ambos sentí crecer, desde entonces, una amistad que ha perdurado a través del tiempo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los años que siguieron al naufragio, mi memoria retiene también con gratitud el apoyo del Dr. Gustavo Kourí, vicerrector de investigaciones, tanto al trabajo de mi grupo de investigaciones, al cual brindó un respaldo decisivo, como en el aval para cursar el doctorado en la Universidad Alexander Humboldt, en Berlín. Beca que decliné, al coincidir con la aprobación de mi ingreso, en 1975, junto con Fernando Martínez, al recién creado Centro de Estudios de Europa Occidental, el primero de los centros del PCC dedicado a los estudios internacionales. Preferí sacrificar el grado científico por mantenerme más cerca de mis intereses intelectuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== &#039;&#039;&#039;Apuntes al pie, más que conclusiones&#039;&#039;&#039; ===&lt;br /&gt;
Para poner punto final a este testimonio, que se ha extendido más de lo que me había propuesto, se hacen indispensables algunas consideraciones de carácter general, con vistas a evitar que mi relato quede en una lectura casuística.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi primera observación es que, a pesar de haber sufrido una interrupción tan brusca en nuestra vida profesional ―en la que nos habíamos empeñado con devoción, rigor y constancia― con calificativos en los que nunca habríamos podido identificarnos, no cabe comparar el ejercicio de la autoridad con que actuó la esfera política cubana, con la crudeza que marcó a la tradición socialista europea.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ninguno de nosotros recibió, en el plano personal, sanción política ni administrativa, a pesar de que el proceso se cerró sin una autocrítica de nuestra parte, que por fortuna no se nos exigió entonces, pues no creo que hubiéramos sido capaces de articularla. Por lo menos no en los términos clásicos en que la política se habituó a embridar el pensamiento en el «socialismo real».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por supuesto, la reubicación no fue igualmente fácil para todos, pero tras un descalabro institucional de similar magnitud, dentro una democracia liberal, todos hubiéramos quedado en la calle sin salario de un tirón, además del peso y el tamaño de la «lápida», solo para empezar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La segunda observación, más importante que la anterior, es que el daño más grave que dejaba la desintegración, y la proscripción consiguiente, no era el personal sino el social. El de fijar barreras al pensamiento revolucionario, adoptando patrones rígidos que estancaron la creatividad que nos legaron los fundadores de un ideal socialista que no se quedaba atascado en la utopía (sin desecharla). Jean Paul Sartre, en una entrevista durante su visita a Cuba en 1960, comentó que a él no lo preocupaba que no pudieran manifestarse quienes estuvieran en contra, sino que no puedan hacerlo los que estén a favor. No sé si la anécdota será exacta, pero disentir en el socialismo parece haber sido un trastorno en todas las latitudes y en todos los momentos, a pesar de lo importante que es el disenso para que no se estanque el pensamiento ni se yerre el camino. No haber encontrado la manera de propiciar un espacio (por acotado que fuera) para el desarrollo de lo que en K 507 se había gestado, tendría un costo para las ciencias sociales cubanas en las décadas que siguieron, las cuales se vieron sujetas, en su mayoría, a la pobreza de los moldes soviéticos. Un retraso innecesario que teníamos que haber sorteado, y que el derrumbe del «socialismo real» sacaría a flote.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1989, ante el inminente descalabro del sistema soviético, Armando Hart, que se daba perfecta cuenta de aquella situación, convocó a un encuentro informal para discutir la crisis en las ediciones en las ciencias sociales, el cual devino en inevitable debate sobre la crisis de creatividad que la originaba.&amp;lt;ref&amp;gt;El ministro me propuso ―y el colectivo lo aprobó― para redactar un documento que, al parecer, quedó condenado al silencio de la gaveta, como todo lo que se debatió en las sesiones de trabajo que celebramos. Lo titulé Reflexiones sobre la publicación y la producción de obras de ciencias sociales, y no pierdo la esperanza de verlo circular como «página salvada» algún día.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aquella finta tampoco llegó a dar frutos, a pesar de que el propio Fidel, en una recurva tácita hacia la crítica de los caminos trillados, en 1987, reclamaba más cultura para el estudio del Che economista. Hacía un reconocimiento al ensayo solitario de Carlos Tablada ―uno de los más jóvenes de K 507― que había perseverado en sus estudios guevarianos hasta ganar el premio Casa de las Américas dedicado al vigésimo aniversario de la caída en combate del comandante guerrillero.&amp;lt;ref&amp;gt;Ver Carlos Tablada Pérez, &#039;&#039;El pensamiento económico de Ernesto Che Guevara&#039;&#039;, Casa de las Américas, 1987, que cuenta con 22 ediciones en español y ha sido traducida a varios idiomas.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi tercer apunte, vinculado al anterior en el plano histórico, es que la abrupta exclusión de nuestro grupo del escenario ideológico cubano (su condena, habría que decir en rigor), se convirtió en antecedente de las peores proyecciones que consiguieron imponerse a partir del Primer Congreso de Educación y Cultura, con una visión esquemática y represiva de la creación artística y literaria.&amp;lt;ref&amp;gt;Solo en el ICAIC y en la Casa de las Américas se consiguió mantener a salvo, en cierta medida — y pienso que quizá en el Ballet Nacional gracias a la talla mundial de la figura de Alicia Alonso– la creatividad proclamada en 1961.&amp;lt;/ref&amp;gt; Ambrosio Fornet caracterizó con acierto el período de 1971–1976 como «quinquenio gris», puesto que la designación de Hart en el Ministerio de Cultura, creado en ese último año, inició un proceso de disipación de aquella ola represiva.&amp;lt;ref&amp;gt;Ver Jorge Fornet. &#039;&#039;El año 71&#039;&#039;, Editorial Letras Cubanas, La Habana 2013.&amp;lt;/ref&amp;gt; Pero para el campo del pensamiento social, las limitaciones no quedaban cuadradas en un quinquenio; pesaban como una sanción &#039;&#039;sine die&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De hecho, todavía está en cuestión si en realidad es algo superado y si se conseguirá superar. Aun cuando el fracaso del socialismo soviético provocó una crisis de paradigmas a la cual Cuba no podía permanecer ajena, a nuestra creatividad socialista le cuesta abrirse paso en el campo del pensamiento ante el peso muerto de los esquemas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar del revés y los lastres que ha dejado, no son pocos lo(a)s colegas de K que han desempeñado tareas relevantes con posterioridad. De la treintena de Premios de las Ciencias Sociales y Humanísticas otorgados hasta nuestros días, ocho han correspondido a estudiosos que pertenecieron a aquel colectivo del primer Departamento de Filosofía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El cuarto y último apunte general, que tal vez debió ser el primero, consiste en subrayar que la proscripción de la herejía de K 507 y PC no puede verse como una mera concesión hacia una regla de juego ideológica para ingresar en el Programa Complejo del CAME, bajo la cláusula de país más favorecido, que beneficiaba ya a socios subdesarrollados como Mongolia y Vietnam. Sería de un simplismo inaceptable entenderlo así.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se trata de que en Cuba crecieron ―no podía ser de otro modo― dos tendencias encontradas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una, la que reconoce como marxismo legítimo únicamente el desarrollado en la Unión Soviética bajo la tutela de Stalin y extendido por el mundo en el siglo XX gracias a la Internacional Comunista. La doctrina, en una palabra. La otra, dada por los esfuerzos para atenerse a especificidades históricas y geográficas, estructurales y de coyuntura, de cultura y de temperamento, tanto en la teoría como en la praxis. De ningún modo se justifica diferenciar en «oficialistas y reformadores», como han pretendido a veces ciertos «cubanólogos» estadunidenses (y algunos cubanos), sino que son dos fuerzas en pugna que inciden de diversas maneras en el pensar y el hacer de todos los revolucionarios. Nosotros nos formamos en la primera, como toda la Cuba que nacía de la Revolución en 1959, que aprendió así, y nos percatamos en la marcha de que la verdad del marxismo requería de la mezcla de «veneración e irreverencia» hacia los «clásicos» que reclamaba el Che. Y no rechazamos el reto de intentarla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No fuimos trotskistas, ni gramscianos, ni althuserianos, ni sartrianos ni nada de lo que se nos quiso poner en el monograma, no por dejar de valorar esos aportes sino porque rechazamos la inclinación doctrinaria acrítica del pensamiento. No presumíamos de fidelismo, aunque siempre preferimos equivocarnos con él que solos. Lo único que buscábamos, como creíamos que debía hacerse, eran las verdades del camino revolucionario, para lo cual tomábamos en cuenta a nuestros próceres, a los fundadores del marxismo, a los líderes que les sucedieron, los académicos que les estudiaban, los pueblos que les seguían, y criticamos donde creímos que valía la pena criticar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mi conclusión es que no es posible entender el cambio que se produjo en Cuba en los quehaceres de la teoría, a comienzos de los setenta―que incluía barrer con K 507―, sin reconocer que dominó en nuestro socialismo la primera tendencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Carlos Rafael Rodríguez, de los viejos comunistas cubanos posiblemente el de formación intelectual más completa, nos caracterizaba como el grupo de pensamiento más coherente que se había dado en Cuba, después del de Orígenes. Años después, en más de una intervención, le percibí cercano a nosotros en algunas reflexiones, aunque aclarando enseguida su diferencia en que, mientras otros, motivados por la originalidad terminaban en la herejía, él trataba de ser original siempre dentro de la ortodoxia. En los días en que nos reuníamos con la comisión ad hoc ―en la cual Carlos Rafael lamentaba que no se le hubiese tomado en cuenta para participar― recuerdo que me reprochó que no manifestáramos para los clásicos del marxismo la misma veneración que teníamos por los dirigentes de nuestra Revolución. Con los años me di cuenta de que tal vez él tenía razón, pero solamente al revés: en todo caso debimos mostrar ante nuestros líderes la misma irreverencia de que se nos acusaba al debatir con el pensamiento de los clásicos. «Veneración e irreverencia» como contrarios inevitables de la razón dialéctica. Lo afirmo en estas conclusiones tan personales porque lo considero sustancial hoy para la democracia que proclamamos y que solo puede ser socialista. Y que ojalá se pueda llegar a consumar en Cuba en medio del implacable asedio al que nuestra nación se ha visto condenada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Termino por ahora mi testimonio y agradezco la paciencia de los lectores.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Habana, versión revisada en septiembre de 2022&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Notas ===&lt;br /&gt;
[[Categoría:Obras de biblioteca de Aurelio Alonso]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Humberto_P%C3%A9rez_Gonz%C3%A1lez&amp;diff=9790</id>
		<title>Humberto Pérez González</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Humberto_P%C3%A9rez_Gonz%C3%A1lez&amp;diff=9790"/>
		<updated>2025-10-28T03:55:30Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Infobox Persona|name=Humberto Pérez González|image=Humberto Perez.jpg|birth_date=6 de diciembre de 1937|birth_place=Cabaiguán, [[Sancti Spíritus]], [[Cuba]]|nationality=cubana|field=Economía|known=Presidente de la JUCEPLAN (1976 - 1985)}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Humberto Pérez González&#039;&#039;&#039; (6 de diciembre de 1937, Cabaiguán, [[Sancti Spíritus]], [[Cuba]]) es un economista cubano conocido por haberse desempeñado como Presidente de la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN) desde el 3 de diciembre de 1976 hasta el 29 de junio de 1985 en que fue liberado del cargo según Acuerdo del Consejo de Estado.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre otras responsabilidades, fue Miembro Suplente del Buró Político del Comité Central del [[Partido Comunista de Cuba]], Vicepresidente del [[Consejo de Ministros]] y Diputado a la [[Asamblea Nacional del Poder Popular]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot;&amp;gt;https://www.mep.gob.cu/es/nosotros/historia&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En su producción bibliográfica se cuentan los siguientes trabajos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1966&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:¿Contra el manualismo?, ¿contra los manuales? o ¿contra la enseñanza del marxismo-leninismo?|¿Contra el manualismo?, ¿contra los manuales? o ¿contra la enseñanza del marxismo-leninismo?]]  (junto con Félix de la Uz) como parte de la polémica sobre los manuales de filosofía. Revista Teoría y Práctica, n. 28, julio, 1966&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1967&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;Economía Política del Capitalismo (Breve exposición de la doctrina económica de Marx)&#039;&#039; (libro de texto. Varias ediciones en uno o dos tomos por: [[Escuelas de Instrucción Revolucionaria]] (EIR), La Habana: 1967 (1 t.); Instituto Cubano del Libro, La Habana: 1973 (1 t.); Editorial Orbe, La Habana: 1976 y 1978 (2 t.); Editorial Sara Nova, Lisboa: 1977 (2 t.); Editorial de la Universidad INCCA, Bogotá: 1979 (1 t.); y Editorial de Ciencias Sociales, La Habana: 1983 (2 t.).&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1968&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;Los problemas monetarios actuales del mundo capitalista&#039;&#039; (monografía), El Militante Comunista, La Habana.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1969&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;Las principales organizaciones financieras internacionales del mundo capitalista&#039;&#039; (monografía), Secretaría de Organización y la COR del CC del PCC, La Habana.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1971&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;El subdesarrollo y la vía del desarrollo&#039;&#039; (monografía). Varias ediciones por: Editorial de Ciencias Sociales, La Habana: 1971, 1973 y 1975; Editora Prelo, Lisboa:1975; y Editora Vadell Hermanos, Venezuela y Colombia: 1983.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1975&#039;&#039;&#039;: &#039;&#039;Alegato por Engels,&#039;&#039; Editorial de Ciencias Sociales, La Habana.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1977/12/?&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:Intervención en la clausura del evento científico de la Facultad de Economía|Intervención en la clausura del evento científico de la Facultad de Economía]] (discurso)&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2016/10/06&#039;&#039;&#039;: &amp;quot;Las principales debilidades actuales del modelo, perspectivas de nuestro socialismo&amp;quot; en Revista Temas. (también en el blog [https://cubayeconomia.blogspot.com/2016/10/principales-debilidades-internas.html Cuba y Economía])&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2017/07&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:¿Contra &amp;quot;el centrismo&amp;quot; o contra una posición de izquierda militante pero realista y dialéctica?|¿Contra &amp;quot;el centrismo&amp;quot; o contra una posición de izquierda militante pero realista y dialéctica?]]&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2017/08/06&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:La Conceptualización. ¿Cuáles y quienes sus frenos?|La Conceptualización. ¿Cuáles y quienes sus frenos?]]&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2017/10&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:El Che y el actual modelo económico|El Che y el actual modelo económico]]&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2023/07/06&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:Intervención de Humberto Pérez en reunión en la ANEC el 6 de julio de 2023|Intervención de Humberto Pérez en reunión en la ANEC el 6 de julio de 2023]]&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2024/01/15&#039;&#039;&#039;: [[Biblioteca:Sobre la intervención del primer ministro Marrero en la Asamblea Nacional y sobre el análisis que hace de las mismas el compañero Juan Triana Cordoví en un artículo del 10 de enero|Sobre la intervención del primer ministro Marrero en la Asamblea Nacional y sobre el análisis que hace de las mismas el compañero Juan Triana Cordoví en un artículo del 10 de enero]] &lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;2025/10/12&#039;&#039;&#039;: https://cubayeconomia.blogspot.com/2025/10/presencia-de-humberto-perez-gonzalez.html&lt;br /&gt;
&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;br /&gt;
[[Categoría:Personas]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_Conceptualizaci%C3%B3n._%C2%BFCu%C3%A1les_y_quienes_sus_frenos%3F&amp;diff=9789</id>
		<title>Biblioteca:La Conceptualización. ¿Cuáles y quienes sus frenos?</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_Conceptualizaci%C3%B3n._%C2%BFCu%C3%A1les_y_quienes_sus_frenos%3F&amp;diff=9789"/>
		<updated>2025-10-28T03:19:53Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «{{Library work|titulo=La Conceptualización. ¿Cuáles y quienes sus frenos?|imagen=Humberto Perez.jpg|autor=Humberto Pérez González|escrito en=6 de agosto de 2017|fuente=https://segundacita.blogspot.com/2017/08/la-conceptualizacion-cuales-y-quienes.html}}  Después de un laborioso proceso de elaboraciones, discusiones y reelaboraciones el Documento sobre la Conceptualización fue aprobado por el Partido y ratificado por la Asamblea Nacional del Poder Popular, a med…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Library work|titulo=La Conceptualización. ¿Cuáles y quienes sus frenos?|imagen=Humberto Perez.jpg|autor=Humberto Pérez González|escrito en=6 de agosto de 2017|fuente=https://segundacita.blogspot.com/2017/08/la-conceptualizacion-cuales-y-quienes.html}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de un laborioso proceso de elaboraciones, discusiones y reelaboraciones el Documento sobre la Conceptualización fue aprobado por el Partido y ratificado por la Asamblea Nacional del Poder Popular, a mediados de este año. Acaba de salir editado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es un magnifico documento que representa el nuevo Programa del Partido y la Revolución en las circunstancias actuales y que tiene sus antecedentes fundamentalmente en el Programa del Moncada, que fue el primer programa, y en la Plataforma Programática aprobada en el I Congreso del Partido, que fue el segundo programa de la revolución y su primero para la construcción del socialismo. La Conceptualización, manteniendo en esencia los mismos principios y objetivos, representa una actualización y adecuación dialéctica y realista a la situación que enfrenta nuestro proceso de construcción socialista, tiene en cuenta la situación interna del país en lo económico y social y el contexto internacional en el cual se desarrolla y se prevé deba desarrollarse en los próximos años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es inclusivo, flexible, anti dogmático y considero que puede y debe ser abrazado y apoyado por todo el que comparta la Visión de Nación para el futuro de nuestro país, expresada en el propio documento, y que se caracteriza por el mantenimiento de la independencia, la soberanía y el carácter socialista del proceso, por el perfeccionamiento de nuestra democracia y por el logro de una sociedad próspera y sostenible. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En comentarios recientes enviados a Granma y publicados en Segunda Cita, el compañero Fidel Vascos plantea acertadamente que Cuba se propuso la construcción del Socialismo desde 1961, con modelos que se consideraban los más acertados y validos en aquellos momentos cuando contábamos con el apoyo de la Unión Soviética y el llamado campo socialista. Hoy no tenemos ese apoyo y ha sido necesario repensar el modelo de socialismo que queremos y al que es posible aspirar. Ello está plasmado con éxito en la Conceptualización recién aprobada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es diferente en muchos aspectos importantes el modelo que ahora nos proponemos aplicar y los que se fueron desarrollando y tratando de aplicar hasta 1990. Y no se trata de una falta de coherencia de la dirección de la Revolución y del Partido. Es una respuesta realista y dialéctica a los virajes y cambios en la situación y los acontecimientos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como tampoco fue incoherente Lenin cuando en breve tiempo modificó en tres oportunidades sucesivas sus ideas acerca de las formas y métodos a utilizar para construir el Socialismo. Son diferentes las ideas que expresaba Lenin cuando escribió &#039;&#039;El Estado y la Revolución&#039;&#039; a mediados de 1917, las que planteó en el curso de la guerra civil y la intervención extranjera en el periodo que se denominó &amp;quot;comunismo de guerra&amp;quot; entre 1918 y 1920, y más diferentes aun las que planteó a partir de 1921 en el proceso de aplicación de la NEP. Pero en los tres momentos estaban presentes los mismos principios y los mismos objetivos: salvar y defender la revolución socialista a favor de los trabajadores explotados y oprimidos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Frente a los virajes a veces bruscos, pero dialécticos y realistas, que tuvo que encabezar Lenin, se manifestó entre algunos de sus propios compañeros del Comité Central del Partido bolchevique una fuerte oposición de extrema izquierda, la cual consideraba que seguir las orientaciones de Lenin era traicionar los principios de la revolución y del internacionalismo. Más tarde, sobre Bujarin, uno de los dirigentes bolchevique que encabezaba a esa entonces llamada &amp;quot;Oposición de Izquierda&amp;quot;, dejó escrito Lenin en una de sus últimas cartas al CC, sin negar su inteligencia y brillantez, que &amp;quot;nunca había entendido la dialéctica&amp;quot;. En todos los casos la historia, interrumpida con su muerte, le dio la razón a Lenin.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las importantes diferencias que presentan los contenidos de la actual Conceptualización en relación con los anteriores modelos, están las de un mayor papel de las relaciones mercantiles y el mercado en general, la incorporación y apertura, dentro de las formas de propiedad, posesión y gestión, a las formas cooperativas en actividades no agropecuarias, así como a la propiedad privada en forma de inversiones extranjeras directas, de &#039;&#039;mypymes&#039;&#039;(*) y de trabajadores por cuenta propia, las que --aunque subordinadas a la propiedad de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción como rectora del modelo-- están llamadas a jugar un importante papel en el desarrollo de la eficiencia integral de la economía, la generación de empleos productivos, desplegar iniciativas e impulsar a las fuerzas productivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es decir, están presentes, aunque de manera complementaria, subordinada y controlada, componentes capitalistas o con fuertes características capitalistas en el seno del modelo a aplicar fundamentado en la Conceptualización o actual Programa del Partido y la Revolución.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por ello no me parecen totalmente atinadas ni favorables  en estos momentos a los postulados de la Conceptualización, manifestaciones como las de que &amp;quot;al capitalismo hay que descartarlo completamente como fuente de experiencias a considerar ya que en el no hay aspectos positivos que rescatar&amp;quot;. Ello pudiera considerarse en contradicción con la Conceptualización y estimular a los factores retardatarios actuantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es posible, y no lo niego, que haya quienes aprovechando esta coyuntura quieran empujar al proceso a ir mas allá de los limites admisibles y que lo hagan de manera solapada, disfrazados y con balar de ovejas, para colarnos el capitalismo por la puerta de la cocina. Esto es lógico esperarlo de los pensadores de derecha que siempre existen y que son o pueden resultar manipulados por el enemigo, siempre listo para destruir nuestra Revolución por unas u otras vías.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero de ello, a mezclar en un mismo saco a estas fuerzas de derecha con revolucionarios que simplemente expresan criterios de cómo aplicar más eficientemente y más rápido los postulados de la Conceptualización, incluyendo el mejor manejo posible de los componentes capitalistas incluidos en el modelo, hay o debe dejarse un gran trecho, para no tratar como enemigos o potenciales enemigos a las que solo son voces con criterio propio que manifiestan ideas y propuestas, equivocadas o no, que puedan diferir en uno u otro punto de los criterios oficiales. Voces con la que es lógico que se pueda discrepar, en un debate entre revolucionarios, tratando de llegar al consenso más adecuado y a una unidad de criterios en medio de una diversidad de puntos vista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay que evitar romper la unidad entre los revolucionarios a partir de criterios extremistas y actitudes paranoicas que vean al enemigo por todas partes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si tenemos en cuenta los diversos enemigos retardatarios que actúan como frenos a la aplicación del modelo y a los que se ha referido Raúl en distintas oportunidades, veremos que entre ellos están:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* la corrupción,&lt;br /&gt;
* la falta de control,&lt;br /&gt;
* el no cambio suficiente de la mentalidad,&lt;br /&gt;
* el poco sentido de urgencia,&lt;br /&gt;
* las dilataciones excesivas en los procesos negociadores de las inversiones extranjeras, con un llamado &amp;quot;a despojarnos de falsos temores hacia el capital extranjero&amp;quot;,&lt;br /&gt;
* el deseo de hacer las cosas rápidas, sin una preparación correcta de los que tienen que aplicar las medidas, con una reafirmación, a la vez, de que &amp;quot;No vamos a retroceder ni a detenernos ni tampoco permitir estigmas y prejuicios hacia el sector no estatal&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ninguno de estos factores sobre los que ha hecho énfasis Raúl, está asociado ni tiene como fuente a esas voces de derecha a las que ahora algunos compañeros ponen como centro de sus ataques bajo una etiqueta general mal denominada como &amp;quot;centrismo&amp;quot;, grupo en el que ponen juntos a &amp;quot;tirios y troyanos&amp;quot; y a &amp;quot;girondinos y jacobinos&amp;quot;, apelando a un peligroso factor común, que es el de incluir a todos los que no estén de acuerdo con sus criterios o con lo que ellos consideran y defienden como criterio oficial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que más ayuda a la marcha del proceso en que está enfrascada la Revolución, y a sus organismos decisores, no son los discursos apologéticos para demostrar que lo que están haciendo está bien hecho.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que más ayuda son los comentarios serios y fundamentados que señalen posibles errores e insuficiencias en lo que se ha hecho o se está haciendo para la implementación de los principios y objetivos plasmados en la Conceptualización y las propuestas que les podamos hacer llegar para que puedan tenerlas en cuenta en sus decisiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 6 de octubre del pasado año 2016 salió en la revista Temas un artículo mío titulado &amp;quot;las principales debilidades actuales del modelo, perspectivas de nuestro socialismo&amp;quot;. En él planteo que &amp;quot;no tenemos totalmente asegurado nuestro proyecto socialista y este corre el riesgo de malograrse&amp;quot;. Más adelante insisto en que &amp;quot;la amenaza de que prospere la alternativa capitalista es realmente grande y no es una presunción pesimista y alarmista, sino simplemente una previsión realista ante la cual debemos actuar&amp;quot;. En el transcurso del articulo abordo los tres principales problemas o nudos gordianos a desatar y hago propuestas concretas de cómo hacerlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No sé si tengo alguna razón o ninguna en lo que allí planteo. Ojalá despierte el interés en los lectores de este post y se decidan a debatir francamente dichas propuestas.&lt;br /&gt;
[[Categoría:Obras de biblioteca de Humberto Pérez Gonzalez]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:Sobre_la_intervenci%C3%B3n_del_primer_ministro_Marrero_en_la_Asamblea_Nacional_y_sobre_el_an%C3%A1lisis_que_hace_de_las_mismas_el_compa%C3%B1ero_Juan_Triana_Cordov%C3%AD_en_un_art%C3%ADculo_del_10_de_enero&amp;diff=9788</id>
		<title>Biblioteca:Sobre la intervención del primer ministro Marrero en la Asamblea Nacional y sobre el análisis que hace de las mismas el compañero Juan Triana Cordoví en un artículo del 10 de enero</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:Sobre_la_intervenci%C3%B3n_del_primer_ministro_Marrero_en_la_Asamblea_Nacional_y_sobre_el_an%C3%A1lisis_que_hace_de_las_mismas_el_compa%C3%B1ero_Juan_Triana_Cordov%C3%AD_en_un_art%C3%ADculo_del_10_de_enero&amp;diff=9788"/>
		<updated>2025-10-28T02:58:13Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «{{Library work|titulo=Sobre la intervención del primer ministro Marrero en la Asamblea Nacional y sobre el análisis que hace de las mismas el compañero Juan Triana Cordoví en un artículo del 10 de enero|imagen=Humberto Perez.jpg|autor=Humberto Pérez González|fecha_de_publicacion=15 de enero de 2024|audiolibro=https://segundacita.blogspot.com/2024/01/de-humberto-perez-el-15-de-enero-de-2024.html}}  Recién terminada la intervención de Marrero, el compañero Osc…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Library work|titulo=Sobre la intervención del primer ministro Marrero en la Asamblea Nacional y sobre el análisis que hace de las mismas el compañero Juan Triana Cordoví en un artículo del 10 de enero|imagen=Humberto Perez.jpg|autor=Humberto Pérez González|fecha_de_publicacion=15 de enero de 2024|audiolibro=https://segundacita.blogspot.com/2024/01/de-humberto-perez-el-15-de-enero-de-2024.html}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recién terminada la intervención de Marrero, el compañero Oscarito Fernández nos hizo llegar un correo el día 21/12/23 en el que nos adelantaba y expresaba que, aunque no había terminado de leer la lista de decisiones anunciadas, &amp;quot;el panorama se le revelaba angustiante, a primera vista&amp;quot; y manifestaba que &amp;quot;hay cuestiones muy peligrosas cuyos impactos negativos van a ser mas devastadores que los del Ordenamiento&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Uno o dos días mas tarde yo le respondí comentándole que la intervención de Marrero me parecía positiva desde el punto de vista que hacia muy largo rato ningún dirigente de primer nivel hacia una autocrítica tan detallada y profunda de la labor del gobierno y asumía las responsabilidades principales por lo acontecido en los últimos años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dicho lo anterior le decía que me sumaba a sus preocupaciones y como una observación general inicial le manifestaba que &amp;quot;en las medidas que se proponen aplicar se trasuntan aún demasiado las tendencias centralizadoras, verticalistas y administrativistas que han acompañado hasta ahora el quehacer de nuestros órganos de mayor dirección, y el temor infundado y timorato en extremo al papel que al mercado y a sus leyes objetivas les corresponde jugar en el desarrollo de nuestro proyecto socialista, y que el sector privado continuaba siendo víctima de prejuicios y limitaciones que castrarían su importante papel para ayudarnos a salir de la situación actual, y que las más positivas de las medidas que se proponían, demorarían demasiado las respuestas que necesita de inmediato nuestro pueblo, en la mesa y en los escaparates de sus casas o, por lo menos, en el mostrador de la mipymes y TPCP, aunque por el momento fuese con precios que no estarían al alcance de todos los demandantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Estos factores han sido y son causa, según mi criterio, de los errores cometidos, del fracaso del Ordenamiento y de los cientos de medidas dictadas con el plausible objetivo de resolver nuestros problemas.&amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Concluía mi breve correo diciendo:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Es mi propósito escribir algún texto que sea mas explicito y puntual en este sentido&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya lo había comenzado a escribir, pero al leer este articulo del compañero Juan Triana del reciente pasado día 10 de enero, titulado &amp;quot;Economía Cubana, el sabor amargo, los datos y las medidas&amp;quot;,&amp;lt;ref&amp;gt;https://oncubanews.com/opinion/columnas/contrapesos/economia-cubana-el-sabor-amargo-los-datos-y-las-medidas/&amp;lt;/ref&amp;gt; me siento exonerado de continuar escribiéndolo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Comparto totalmente y al 100% todo lo planteado por Triana en dicho texto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debemos recordar que Triana fue uno de los seleccionados para asistir a la convocatoria que nos hicieran Alejandro Gil y Joel Queipo el 6 de julio de 2023 para, supuestamente, formar un grupo de 8 o 9 compañeros de experiencia y preparación académica con el propósito de realizar sugerencias a la dirección del país acerca de los asuntos económicos principalmente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo esfuerzos se han hecho de parte de los integrantes del grupo, ideas y propuestas se han elevado. Pero baldía e inútilmente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Debemos reconocer (yo por lo menos lo reconozco en lo que a mí me corresponde), que últimamente el único que ha mantenido la insistencia, sistematicidad, audacia, acierto y valentía de hacer propuestas, unas tras otras, es el compañero Juan Triana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mérito particular para Oscarito Fernández que fue el primero en darnos el alerta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ahora Triana culmina con este texto, manifestándose el único entre nosotros (los del pequeño grupo del 6 de julio) que ha sido capaz con toda franqueza y valentía de decirle a la máxima dirección del país las incongruencias, contradicciones, medidas contraproducentes y anti propósitos que están presentes en su plan de acción y políticas propuestas para este 2024.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Casi todas son medidas estanflacionarias que producirán un empeoramiento de la situación existente y que nos llevaran para fines de este año que recién comienza a nuevos fracasos y nuevos &amp;quot;sabores amargos&amp;quot;, con los malestares poblacionales y riesgos políticos que están presentes por el camino.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Analícese, por favor, por la máxima dirección el país lo que aquí esta explicado y fundamentado por Juan Triana. Y Cámbiese lo que tenga que ser cambiado, sin dogmas ni empecinamientos. Y cámbiese a tiempo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fraternalmente,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Humberto Pérez&lt;br /&gt;
[[Categoría:Obras de biblioteca de Humberto Pérez Gonzalez]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:Intervenci%C3%B3n_de_Humberto_P%C3%A9rez_en_reuni%C3%B3n_en_la_ANEC_el_6_de_julio_de_2023&amp;diff=9787</id>
		<title>Biblioteca:Intervención de Humberto Pérez en reunión en la ANEC el 6 de julio de 2023</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:Intervenci%C3%B3n_de_Humberto_P%C3%A9rez_en_reuni%C3%B3n_en_la_ANEC_el_6_de_julio_de_2023&amp;diff=9787"/>
		<updated>2025-10-28T02:51:29Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «{{Library work|titulo=Intervención de Humberto Pérez en reunión en la ANEC el 6 de julio de 2023|imagen=Humberto Perez.jpg|autor=Humberto Pérez González|hablado_en=6 de julio de 2023|fuente=https://segundacita.blogspot.com/2023/08/intervencion-de-humberto-perez-el-6-de.html}}  &amp;#039;&amp;#039;En la Reunion en la ANEC con Alejandro Gil, Queipo, el presidente de la ANEC, Labañino, José Luis Rodríguez, Fidel Vascós, Jesus Pulido, Juan Triana, Oscar Fernández y otros compañe…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Library work|titulo=Intervención de Humberto Pérez en reunión en la ANEC el 6 de julio de 2023|imagen=Humberto Perez.jpg|autor=Humberto Pérez González|hablado_en=6 de julio de 2023|fuente=https://segundacita.blogspot.com/2023/08/intervencion-de-humberto-perez-el-6-de.html}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;En la Reunion en la ANEC con Alejandro Gil, Queipo, el presidente de la ANEC, Labañino, José Luis Rodríguez, Fidel Vascós, Jesus Pulido, Juan Triana, Oscar Fernández y otros compañeros.&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De lo que se trata &#039;&#039;&#039;en este difícil y urgente momento&#039;&#039;&#039; no es de detenernos a examinar los errores cometidos aunque ello se haga en su momento, como reflexión histórica que nos ayude a proyectarnos hacia un futuro posterior.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es tal la urgencia de lo que debe hacerse que considero que lo determinante es hacer el diagnóstico de la situación actual y, a partir de lo que esta reclama, proceder sin más a acometerlo. Ya hay demasiada demora y lo hecho hasta ahora no arroja los resultados que se requieren de manera urgente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es mi criterio y quisiera hacerlo constar que en las decisiones tomadas hasta ahora, mejores o peores, se notan demasiados temores, un proceder timorato, con paranoias y, demasiados y no siempre fundados complejos, ante el desarrollo de las formas privadas de actividad económica y ante la necesidad de soltarle las riendas a las leyes del mercado hasta el punto en que debe hacerse. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El mercado y sus leyes no están vinculadas únicamente al sistema capitalista de producción. Ya existían y actuaban desde antes de ello. Los intermediarios y el capital comercial son anteriores al capitalismo industrial y a este sistema como formación económica predominante. Los intermediarios y el capital comercial son un ente que le da eficiencia al engranaje social, visto este en su conjunto, naturalmente debidamente regulado y controlado. Ya Lenin en lo años 21-22 del siglo pasado así lo vio y lo orientó, planteando que mientras los recursos fundamentales del país estuviesen en manos del poder del pueblo, fuera en forma de propiedad estatal, publica en general y/o mixta, se podían hacer concesiones al capital extranjero y a determinadas otras formas de propiedad privada sin que por ello peligrara el socialismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy la situación del mundo en general y el contexto en que nuestro proceso debe desarrollarse, nos obliga a actuar en medio de un océano capitalista en el que predominan las leyes del mercado, en un mundo ya no unipolar (ya es multipolar) pero con todos los polos regidos por las leyes del capitalismo. En primer lugar el polo encabezado por los E.U. pero también los encabezados por China y Rusia. Ya no estamos en tiempos de la URSS.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por eso considero correcto el llamado de Vascos a repensar nuestro socialismo. Ya el Socialismo en que puede y es realista pensar hoy, no es el socialismo de los años 50 del siglo pasado, ni el de los años 60, 70 u 80, ni siquiera el de los años 90 y tampoco en el que podíamos pensar hace 10 años e  incluso hace menos años. Y debemos ser realistas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mantener la continuidad histórica en los principios fundamentales conquistados desde los primeros años de la Revolución: &#039;&#039;&#039;nuestra independencia, nuestra libertad, nuestra dignidad nacional.&#039;&#039;&#039; Pero en todo lo demás hay que estar dispuesto a cambiar todo lo que deba ser cambiado. En todo lo demás la política no debe ser de continuidad sino de descontinuidad y cambio incluso en la esfera de nuestra democracia y de participación realmente democrática en las diferentes actividades económicas y sociales  y en la esfera de nuestras libertades individuales debemos estar dispuestos y proclives al cambio, dentro de una política de unidad dentro de la diversidad y de un debate fecundo y honesto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro tema planteado y que es necesario desarrollar de manera realista, actual y moderna es el relativo a nuestras empresas llamadas estatales, a su descentralización, facultades de dirección y gestión operativa de manera que sus trabajadores se sientan, además de trabajadores que lo son y qué les da derecho a un salario de acuerdo a la cantidad, calidad y complejidad del trabajo aportado y que cubra las necesidades mínimas de su subsitencia y las de su familia, se sientan también como dueños, que también lo son, y qué les da derecho a participar en la dirección de los asuntos económicos  y a recibir y disponer de una parte de la ganancia generada.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Manifiesto mi acuerdo conque los acuerdos con empresarios extranjeros (de origen no cubano o con cubanos radicados en el extranjero) sea sagrados en cuanto a sus adeudos y como esquemas cerrados de financiamiento, experiencia positiva desarrollada en los años 90 del pasado siglo y que en ciertos momentos fue violada como cuando por decisión estatal les fue reducido y desapropiado el 19% de sus saldos en divisas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De acuerdo en que no parece conveniente que la economía nacional este dividida y manejada en dos partes asimétricas con reglas de juego y de control diferentes para una y otra parte. Además la parte de recursos sustanciales del país (aproximadamente un 40% según algunos estimados) manejados por GAESA pudieran liberarse de las limitaciones del bloqueo de los E.U. pasándolos a propiedad privada o de cooperativas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De acuerdo con lo planteado por Oscarito y Triana acerca de la falta de incentivos y de la presencia de incentivos contraproducentes y desincentivos en varios casos de las mipymes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Necesidad de facilitar y promover las importaciones directas (sin la intermediación obligada de alguna empresa profesionalmente importadora) para la adquisición de recursos productivos de distinto tipo (equipos, maquinarias e insumos) con destino a las entidades económicas del sector privado y cooperativo particularmente del sector agropecuario dotándolo de las técnicas y tecnologías más modernas posible. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tomar todas las medidas posibles para facilitar y estimular a que todas las divisas que hayan entrado y entren al país, con origen en remesas y otras fuentes cualesquiera, salgan de sus madrigueras y de sus nocivos refugios y circuitos cerrados de acción y se pongan, preferiblemente por voluntad e interés de sus tenedores, y entren en circulación en función de los intereses del país como serían el aumento de la oferta de bienes y servicios de consumo y productivos y el desarrollo de una competencia saludable entre estos suministradores para el país, que rebaje precios y distienda la inflación. Para ello sería necesario legalizar la importación y comercio privado de bienes y servicios, el establecimiento de zonas comerciales especiales donde suministradores extranjeros depositen a consignación y comercialicen sus productos a los compradores bajo todos los controles aduanales y de importación que fueren precisos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desarrollar en general un sistema de estímulos económicos que parta, como plantea Marx en la Sagrada Familia, de que el hombre forma todos sus conocimientos, sus sensaciones, etc. a base del mundo de los sentidos y de su experiencia dentro de ese mundo y de lo que se trata es de organizar el mundo empírico de tal modo que el hombre experimente y se asimile en él lo verdaderamente humano, que se experimente a si mismo en cuanto hombre. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si el interés bien entendido es el principio de toda moral, lo que importa es que el interés privado del hombre coincida con su interés humano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por mundo empírico debemos entender las relaciones de producción en general, el destino y distribución de los resultados del trabajo y de lo producido, la participación de los hombres en las diversas actividades, el ejercicio de sus facultades de decisión así como los mecanismos de estímulo, en primer lugar los económicos, de tal manera que el interés privado de cada individuo coincida con el interés social. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lograr lo que conviene a todos a partir de lo que conviene a los individuos, lograr que estos moviéndose tras su interés personal y familiar &#039;&#039;&#039;bien entendido&#039;&#039;&#039;, se vean llevados a hacerlo también en aras del interés social, del interés humano. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Organizar el mundo empírico de la construcción socialista de tal manera que el interés privado del hombre coincida con el interés humano y compleméntese ello con la correspondiente, inteligente, atractiva y convincente educación cultural y político ideológica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;NOTA:&#039;&#039;&#039; &#039;&#039;Joaquin Benavides no pudo asistir por estar con una crisis gripal.&#039;&#039;&lt;br /&gt;
[[Categoría:Obras de biblioteca de Humberto Pérez Gonzalez]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:%C2%BFContra_%22el_centrismo%22_o_contra_una_posici%C3%B3n_de_izquierda_militante_pero_realista_y_dial%C3%A9ctica%3F&amp;diff=9786</id>
		<title>Biblioteca:¿Contra &quot;el centrismo&quot; o contra una posición de izquierda militante pero realista y dialéctica?</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:%C2%BFContra_%22el_centrismo%22_o_contra_una_posici%C3%B3n_de_izquierda_militante_pero_realista_y_dial%C3%A9ctica%3F&amp;diff=9786"/>
		<updated>2025-10-28T02:39:18Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «{{Library work|titulo=¿Contra &amp;quot;el centrismo&amp;quot; o contra una posición de izquierda militante pero realista y dialéctica?|imagen=Humberto Perez.jpg|autor=Humberto Pérez Gonźalez|escrito en=Julio 2017|fuente=https://segundacita.blogspot.com/2017/07/contra-el-centrismo-o-contra-una.html}}  En estos últimos días ha aparecido sobre todo en nuestra prensa digital (pero que ha llegado hasta la oficial escrita) un debate alrededor de un supuesto centrismo que se manifiest…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Library work|titulo=¿Contra &amp;quot;el centrismo&amp;quot; o contra una posición de izquierda militante pero realista y dialéctica?|imagen=Humberto Perez.jpg|autor=Humberto Pérez Gonźalez|escrito en=Julio 2017|fuente=https://segundacita.blogspot.com/2017/07/contra-el-centrismo-o-contra-una.html}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En estos últimos días ha aparecido sobre todo en nuestra prensa digital (pero que ha llegado hasta la oficial escrita) un debate alrededor de un supuesto centrismo que se manifiesta entre nosotros y al que se combate acusado de tratar de introducir el capitalismo por la puerta de la cocina utilizado como camuflaje un discurso de aparente izquierda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El destacado y admirable poeta y revolucionario que es Silvio Rodríguez, en quien debemos celebrar &amp;quot;tanto su lucidez como su talento&amp;quot; como acertadamente recién ha escrito el compañero Aurelio Alonso (a lo que yo añadiría su honestidad y valentía intelectual), ha abierto las puertas de su blog Segunda Cita a este debate y ha expresado su criterio de que los círculos que, pretendiendo ser rectores ideológicos, desarrollan la campaña anti centrista están manifestando un izquierdismo infantil anacrónico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No se han mencionado, que yo conozca, los nombres de los que se consideran &amp;quot;centristas&amp;quot; pero por las imputaciones que se les hacen dentro de ellos están incluidos los que proponen una mayor rapidez en la aplicación y mayor profundización de los cambios considerados en los Lineamientos y demás documentos oficiales aprobados por los máximos organismos de dirección del país.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También al parecer están involucrados los que han propuesto tener en cuenta en la realización de nuestros cambios experiencias internacionales&amp;quot;, incluidas algunas procedentes de los países capitalistas, considerando sus críticos que al capitalismo hay que descartarlo completamente como fuente de experiencias a considerar pues en él  no hay aspectos positivos que puedan ser rescatados, ya que los mismos elementos que lo hacen más eficiente y productivo son los que generan la enajenación del hombre y riqueza para una minoría y pobreza para las grandes mayorías.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Realmente a mí me parece una forma maniquea de analizar y enjuiciar al Capitalismo y no sé por qué me recuerda la frase de cierto Papa católico, de sentido ideológico opuesto, pero de igual absolutismo dogmático, cuando afirmaba que &amp;quot;El comunismo es intrínsecamente perverso&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cierto es que el Capitalismo como sistema económico social es un sistema de explotación despiadado y que, llegado a su fase imperialista, ha sido el engendrador del fascismo y del nazismo, del colonialismo, de las más devastadoras guerras de la historia, que tiene actualmente a la humanidad al borde de su desaparición física y que, en él, &amp;quot;no se puede confiar ni un tantico así&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y es cierto que lo que se deriva de las propias leyes de su desarrollo y de las del desarrollo histórico y lo que se plantea como alternativa de solución para las masas humildes del mundo y para los problemas de supervivencia de la humanidad, es una organización socialista de las relaciones económicas y sociales a partir fundamentalmente de la teoría marxista, aunque sin dejar de tomar en consideración también otras concepciones y experiencias afines. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero de esto a concluir que al Capitalismo hay que echarlo por la borda como un todo único e indistinto, despreciando todo lo positivo que ha creado y desarrollado a lo largo de la historia sobre todo en la esfera de la economía, hay un gran trecho. Esto último me parece que se aparta completamente de un análisis objetivo y marxista de esa historia, de cómo pensaron y actuaron los representantes más paradigmáticos de la izquierda marxista universal y cubana y, en cuanto a la situación actual de nuestro país, es no tener en cuenta de manera realista las características de dicha situación y el contexto internacional actualizado en que esta existe y se desarrolla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ya Lenin en su artículo &amp;quot;Las tareas inmediatas del poder soviético&amp;quot;, escrito en marzo-abril de 1918, apenas 5 meses después del triunfo de la Revolución, planteaba que en cuanto a la organización del trabajo la última palabra la tenía el sistema Taylor y orientaba textualmente &amp;quot;Hay que organizar en Rusia el estudio y la enseñanza del sistema Taylor, su experimentación y adaptación sistemáticas&amp;quot;. Lo mismo lo repetía a principios de mayo de ese año en &amp;quot;Seis tesis sobre las tareas inmediatas del poder soviético&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una sesión del Comité Ejecutivo Central de los soviets de toda Rusia planteo el 29 de abril de 1918 que &amp;quot;es dudoso que se pueda pasar al socialismo sin aprender de los organizadores de los trusts&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1918, teniendo en cuenta de manera realista las condiciones concretas de la sociedad rusa, planteó también que el Capitalismo de Estado &amp;quot;sería un gigantesco paso adelante&amp;quot; y que &amp;quot;nos llevara por el camino más seguro al socialismo&amp;quot;. Esta idea se implementó dos años más tarde cuando la aplicación de la NEP.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En abril de 1921, hablando sobre la organización de la economía decía de manera subrayada por su parte que &amp;quot;&#039;&#039;todavía se puede y se debe aprender mucho de los capitalistas&#039;&#039;&amp;quot;&#039;&#039;.&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Cuba, el Che en su artículo titulado &amp;quot;Consideraciones sobre los costos de producción…&amp;quot; escrito en junio de 1963, en el que explicaba la fundamentación de las empresas consolidadas que bajo su orientación se habían organizado para aplicar el Sistema Presupuestario, planteaba que &amp;quot;Este sistema se basa fundamentalmente en la idea de aprovechar los avances existentes en la contabilidad general de las empresas capitalistas&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En un artículo posterior suyo escrito en febrero de 1964 y titulado &amp;quot;Sobre el sistema presupuestario de financiamiento&amp;quot; el Che cita un artículo de Oscar Lange cuyos criterios manifiesta compartir y en cual Lange expone los avances del capitalismo en la esfera de la organización económica que debían ser tenidos en cuenta en la construcción del socialismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este mismo artículo el Che plantea que &amp;quot;Las formas de conducción de la economía, como aspecto tecnológico de la cuestión, deben tomarse de donde estén más desarrolladas&amp;quot;.  Y cita, como ejemplo, los casos de la tecnología de la petroquímica, y en la rama económica lo referente a las normas técnicas de dirección y control de la producción que estaban más avanzadas en el capitalismo. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y tiene una frase concluyente: &amp;quot;el antecesor del sistema presupuestario de financiamiento es el monopolio radicado en Cuba&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Debemos concluir que Lenin y el Che eran &amp;quot;centristas&amp;quot;?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Actualmente, ¿por qué no considerar la experiencia de países capitalistas en la estructura y organización de la propiedad pública o estatal existente en el caso de los países nórdicos de Europa e incluso en países imperialistas con una propiedad pública significativa y en los cuales esta ha funcionado y funciona con mucha más eficiencia que la experimentada durante años en los países del llamado socialismo real y en nuestro propio país?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué no considerar las experiencias actualizadas en sus estructuras, funcionalidades, métodos de dirección y mecanismos de eficiencia las de los monopolios y las transnacionales, que son las que más se acercarían a nuestras Agrupaciones Empresariales Estatales?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué no considerar la experiencia de funcionamiento de las MYPYMES en muchos países incluyendo capitalistas donde hay una experiencia más desarrollada que en nuestro país?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué no tener en cuenta las experiencias internacionales, incluyendo las capitalistas, en cuanto a sistemas de gobierno, parlamentarios, semi parlamentarios y presidencialistas y, sobre la base de la historia nacional desde las Constituciones mambisas hasta las de 1940 y 1976 reformada en1992, como antecedente y de la  experiencia de sus textos y aplicación práctica, formular ahora la propuesta que más se aviene a nuestra historia, proyecto de modelo de sistema económico social, condiciones e idiosincrasia?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como planteaba Lenin, en su intervención de octubre de 1921 en el II Congreso de Educación Política, creo que debíamos proponernos superar lo que el llamo &#039;&#039;métodos envejecidos,&#039;&#039; es decir los manifiestos y declaraciones generales que en su momento fueron necesarios para explicar al pueblo que cosas nuevas queríamos edificar y cómo hacerlo pero que no tiene sentido continuar rutinariamente repitiéndolos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si seguimos haciéndolo, advertía Lenin solo 4 años después del triunfo de la Revolución de Octubre hablándole a la misma generación que había hecho la Revolución, &amp;quot;el obrero más simple se burlará de nosotros y nos dirá: &amp;quot;Basta de explicar cómo quieres edificar, demuéstranos en la práctica como sabes hacerlo. ¡Y si no lo sabes nuestros caminos son diferentes; vete al diablo! &amp;quot;. Y tendría razón. &amp;quot;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y concluía Lenin: &amp;quot;Ha pasado el tiempo en que era necesario esbozar políticamente los grandes objetivos y este es el momento en que hay que realizarlos en la práctica&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con mucha más razón ese debe ser nuestro propósito 60 años después del triunfo de nuestra Revolución, luego de reiterados intentos y frustraciones y hablándole a la sexta o séptima generación posterior al triunfo de 1959.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los momentos actuales, como ya he escrito en fecha no muy lejana, considero que nuestro proyecto socialista corre riesgos y peligros, advertidos ya por Fidel en la Universidad y por Raúl en el 2010 y acrecentados hoy por la situación internacional existente con una presidencia pro fascista e irresponsable al frente de la potencia capitalista mundial más poderosa y que es nuestro principal enemigo a solo 90 millas de nuestras costas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es el momento para que todas las fuerzas políticas e intelectuales que nos pronunciamos por el Socialismo unamos nuestras fuerzas más que nunca y debatamos con honestidad y franqueza nuestros puntos de vista sobre cómo salvar y desarrollar la obra de la Revolución, sin paranoias que vean el fantasma del enemigo en cualquier opinión discrepante de la nuestra, sin descalificaciones y calificaciones a priori, que obstaculicen el libre debate de argumentos a razón o en contra de una u otra posición o proposición y que en definitiva obstaculicen llegar al consenso necesario para hacer lo que sea necesario y hacerlo a tiempo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y también siguiendo las orientaciones de Lenin, debe evitarse la &amp;quot;fraseología revolucionaria&amp;quot; hueca y subjetiva, enfermedad que aparece &amp;quot;cuando en el curso de los sucesos revolucionarios se dan grandes y bruscos virajes&amp;quot;, fraseología que se manifiesta en &amp;quot;una simple repetición de consignas revolucionarias, que emborrachan y exaltan los ánimos pero que carecen de fundamento y no toman en cuenta de manera suficiente las condiciones objetivas de la situación dada y de determinado sesgo de los acontecimientos&amp;quot;.&lt;br /&gt;
[[Categoría:Obras de biblioteca de Humberto Pérez Gonzalez]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Portal:Pa%C3%ADses_de_Nuestra_Am%C3%A9rica&amp;diff=9785</id>
		<title>Portal:Países de Nuestra América</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Portal:Pa%C3%ADses_de_Nuestra_Am%C3%A9rica&amp;diff=9785"/>
		<updated>2025-10-27T07:22:21Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&amp;lt;blockquote&amp;gt;Ir a:&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;emsp;&amp;lt;[[:Portal:Países|Portal de países]]&amp;lt;br&amp;gt;&amp;amp;emsp;&amp;amp;emsp;&amp;lt;[[:Portal:Neocolonias|Portal de países neocolonizados]]&lt;br /&gt;
&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Véase&#039;&#039;: [[Portal:Escritos sobre Nuestra América|Escritos sobre Nuestra América]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;[[Archivo:José Martí.png|miniaturadeimagen|250x250px|[[Archivo:CheHigh.jpg|miniaturadeimagen|220x220px]]]][[Archivo:Simon Bolivar.png|miniaturadeimagen|izquierda|250x250px]][[Archivo:Mariátegui.png|izquierda|miniaturadeimagen|220x220px]][[Archivo:JulioAntonioMella.jpg|izquierda|miniaturadeimagen|220x220px]][[Archivo:Fidel Castro colorized thumb.jpg|miniaturadeimagen|220x220px]]&amp;quot;¡Pero así está Bolívar en el cielo de América, vigilante y ceñudo, sentado aún en la roca de crear, con el inca al lado y el haz de banderas a los pies; así está él, calzadas aún las botas de campaña, porque lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy: porque Bolívar tiene que hacer en América todavía!&amp;quot;&amp;lt;ref&amp;gt;[[Biblioteca:Simón Bolívar]]&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;&lt;br /&gt;
&amp;quot;Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos. (...) Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes.&amp;quot;&amp;lt;ref&amp;gt;[[Biblioteca:Nuestra América]]&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&lt;br /&gt;
&amp;lt;center&amp;gt;&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|+&lt;br /&gt;
! colspan=&amp;quot;4&amp;quot; |&amp;lt;center&amp;gt;&#039;&#039;&#039;Norte&#039;&#039;&#039;&amp;lt;/center&amp;gt;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| colspan=&amp;quot;4&amp;quot; |&amp;lt;center&amp;gt;[[Portal:México|México]]&amp;lt;/center&amp;gt;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! colspan=&amp;quot;4&amp;quot; |&amp;lt;center&amp;gt;&#039;&#039;&#039;Centro&#039;&#039;&#039;&amp;lt;/center&amp;gt;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! rowspan=&amp;quot;2&amp;quot; |&amp;lt;center&amp;gt;&#039;&#039;&#039;Continental&#039;&#039;&#039;&amp;lt;/center&amp;gt;&lt;br /&gt;
! colspan=&amp;quot;3&amp;quot; |&amp;lt;center&amp;gt;&#039;&#039;&#039;Insular&#039;&#039;&#039;&amp;lt;/center&amp;gt;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
!&amp;lt;center&amp;gt;&#039;&#039;&#039;Antillas mayores&#039;&#039;&#039;&amp;lt;/center&amp;gt;&lt;br /&gt;
!&amp;lt;center&amp;gt;&#039;&#039;&#039;Antillas menores&amp;lt;ref&amp;gt;Colonias no incluídas. Ver: [[Portal: Colonias]]&amp;lt;/ref&amp;gt;&#039;&#039;&#039;&amp;lt;/center&amp;gt;&lt;br /&gt;
!&amp;lt;center&amp;gt;&#039;&#039;&#039;Lucayas&#039;&#039;&#039;&amp;lt;/center&amp;gt;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|&amp;lt;center&amp;gt;[[Portal:Belice|Belice]] ● [[Portal:Costa Rica|Costa Rica]] ● [[Portal:El Salvador|El Salvador]] ● [[Portal:Guatemala|Guatemala]] ● [[Portal:Honduras|Honduras]] ● [[Portal:Nicaragua|Nicaragua]]&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot;&amp;gt;También en [[Portal: Países multipolaristas]]&amp;lt;/ref&amp;gt; ● [[Portal:Panamá|Panamá]]&amp;lt;/center&amp;gt;&lt;br /&gt;
|&amp;lt;center&amp;gt;[[Portal:Cuba|Cuba]]&amp;lt;ref&amp;gt;También en [[Portal:Países en transición socialista|Portal: Países socialistas]]&amp;lt;/ref&amp;gt; ● [[Portal:Haití|Haití]] ● [[Portal:Islas Caimán|Islas Caimán]]&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot;&amp;gt;También en [[Portal: Colonias]]&amp;lt;/ref&amp;gt; ● [[Portal:Jamaica|Jamaica]] ● [[Portal:Puerto Rico|Puerto Rico]]&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; ● [[Portal:República Dominicana|República Dominicana]]&amp;lt;/center&amp;gt;&lt;br /&gt;
|&amp;lt;center&amp;gt;[[Portal:Antigua y Barbuda|Antigua y Barbuda]] ● [[Portal:Barbados|Barbados]] ● [[Portal:Dominica|Dominica]] ● [[Portal:Granada|Granada]] ● [[Portal:San Cristóbal y Nieves|San Cristóbal y Nieves]] ● [[Portal:San Vicente y las Granadinas|San Vicente y las Granadinas]] ● [[Portal:Santa Lucía|Santa Lucía]] ● [[Portal:Trinidad y Tobago|Trinidad y Tobago]]&amp;lt;/center&amp;gt;&lt;br /&gt;
|&amp;lt;center&amp;gt;[[Portal:Bahamas|Bahamas]] ● [[Portal:Islas Turcas y Caicos|Islas Turcas y Caicos]]&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&amp;lt;/center&amp;gt;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
! colspan=&amp;quot;4&amp;quot; |&amp;lt;center&amp;gt;&#039;&#039;&#039;Sur&#039;&#039;&#039;&amp;lt;/center&amp;gt;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
| colspan=&amp;quot;4&amp;quot; |&amp;lt;center&amp;gt;[[Portal:Argentina|Argentina]] ● [[Portal:Bolivia|Bolivia]]&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot; /&amp;gt; ● [[Portal:Brasil|Brasil]] ● [[Portal:Chile|Chile]] ● [[Portal:Colombia|Colombia]] ● [[Portal:Ecuador|Ecuador]] ● [[Portal:Guyana|Guyana]] ● [[Portal:Guyana Francesa|Guyana Francesa]]&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; ● [[Portal:Paraguay|Paraguay]] ● [[Perú]] ● [[Portal:Suriname|Suriname]] ● [[Portal:Uruguay|Uruguay]] ● [[Portal:Venezuela|Venezuela]]&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot; /&amp;gt;&amp;lt;/center&amp;gt;&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&amp;lt;/center&amp;gt;&lt;br /&gt;
&amp;lt;blockquote&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&amp;lt;center&amp;gt;&amp;lt;/center&amp;gt;&amp;lt;blockquote&amp;gt;&amp;quot;El socialismo en el Perú no ha de ser calco ni copia, sino creación heroica&amp;quot;&amp;lt;ref&amp;gt;Mariátegui.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;&amp;quot;En este continente se habla prácticamente una lengua, salvo el caso excepcional del Brasil, con cuyo pueblo los de habla hispana pueden entenderse, dada la similitud de ambos idiomas. Hay una identidad tan grande entre las clases de estos países que logran una identificación de tipo «internacional americano», mucho más completa que en otros continentes. Lengua, costumbres, religión, amo común, los unen. El grado y las formas de explotación son similares en sus efectos para explotadores y explotados de una buena parte de los países de nuestra América. Y la rebelión está madurando aceleradamente en ella.&amp;quot;&amp;lt;ref&amp;gt;Ernesto &amp;quot;Che&amp;quot; Guevara, &amp;quot;Mensaje a los pueblos del mundo a través de la &#039;&#039;Tricontinental&#039;&#039;&amp;quot;&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;br&amp;gt;&amp;quot;No se puede separar una cosa de la otra en la historia de nuestro país. (...) Y que no podía ser de otra forma, porque en países como [[República de Cuba|Cuba]] la [[liberación nacional]] y la [[Justicia social|liberación social]] están estrechamente unidas. [[José Martí|Martí]] significó el pensamiento de nuestra sociedad, de nuestro pueblo en la lucha por la liberación nacional. [[Karl Marx|Marx]], [[Friedrich Engels|Engels]] y [[Vladímir Lenin|Lenin]], significaban el pensamiento revolucionario en la lucha por la revolución social. En nuestra patria, liberación nacional y revolución social se unieron como las banderas de la lucha de nuestra generación.&amp;quot;&amp;lt;ref&amp;gt;[[Biblioteca:La estrategia del Moncada: entrevista con la televisión Sueca#Del cuartel a la montaña|Biblioteca:La estrategia del Moncada: entrevista con la televisión Sueca]]&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;&amp;lt;references /&amp;gt;&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Rep%C3%BAblica_del_Per%C3%BA&amp;diff=9784</id>
		<title>República del Perú</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Rep%C3%BAblica_del_Per%C3%BA&amp;diff=9784"/>
		<updated>2025-10-27T03:54:08Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Infobox País|name=República del Perú|native_name=Piruw Ripuwlika&amp;lt;br&amp;gt;Piruwxa Ripuwlika|image_flag=Flag of Peru.svg|image_coat=Peru COA.svg|capital=Lima|largest_city=Lima|mode_of_production=[[Capitalismo]]|government_type=República unitaria semipresidencial|leader_title1=Presidente|leader_name1=[[José Jerí]] (acting)|image_map=Peru map.svg|map_width=260|official_languages=Español&amp;lt;br&amp;gt;Quechua&amp;lt;br&amp;gt;Aymara|demonym=Peruano|area_km2=1,285,216|population_estimate=34,352,720|population_estimate_year=2023}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Perú&#039;&#039;&#039;, oficialmente la &#039;&#039;&#039;República del Perú&#039;&#039;&#039;, es un país [[subdesarrollado]] [[latinoamericano]] en el cual predomina el modo de producción capitalista-dependiente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Historia ==&lt;br /&gt;
La historia peruana suele dividirse en tres grandes periodos: el prehispánico, desde la llegada de los primeros seres humanos hasta la caída del imperio inca, en 1532; el colonial o periodo español, entre 1532 y 1821, y el periodo republicano o independiente, entre 1821 y el momento actual.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Carlos Contreras y Marina Zuloaga Rada|year=2014|title=Historia mínima del Perú|chapter=Introducción|page=9|city=México, D.F.|publisher=El Colegio de México|isbn=978-607-462-545-5}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Período prehispánico ===&lt;br /&gt;
El período pre-hispánico puede subdividirse en los siguientes grandes periodos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[Período arcaico (Perú)|Período arcaico]] (c. 9000 - c. 1500 a.n.e.): constituye el ciclo más largo de la historia en los [[Andes]] centrales, es subdividido en tres etapas:&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Carlos Contreras y Marina Zuloaga Rada|year=2014|title=Historia mínima del Perú|chapter=1. Del primer poblamiento a los templos piramidales|section=Introducción|page=15-16|city=México, D.F.|publisher=El Colegio de México|isbn=978-607-462-545-5}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
** [[Arcaico Inicial (Perú)|Arcaico Inicial]] o Temprano (c. 9000 - c. 6500 a.n.e.): protagonizada por los [[cazadores-recolectores]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
** [[Arcaico Medio (Perú)|Arcaico Medio]] (c. 6500 - c. 3000 a.n.e.): constituye el inicio de la gran transición hacia la [[horticultura]] y [[ganadería]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
** [[Arcaico Final (Perú)|Arcaico Final]] (c. 3000 - c. 1500 a.n.e.): en que se afianzaría el modo de vida [[agro-pastoril]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
* [[Período formativo (Perú)|Período formativo]] (c. 1500 - c. 200 a.n.e.): asociado a la aparición de la [[cerámica]], que supuso la progresiva generalización de la [[agricultura]] y la [[ganadería]] en los [[Andes]] y una intensificación productiva.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
** [[Chavín]], denominado también [[Horizonte Temprano (Perú)|Horizonte Temprano]] (c. 1200 - c. 200 a.n.e.): representa el culmen del desarrollo cultural más característico de esta etapa, pues creó la primera homogeneidad cultural y simbólica en el territorio andino.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
* [[Período de los desarrollos regionales (Perú)|Período de los desarrollos regionales]] o [[Intermedio Temprano (Perú)|Intermedio Temprano]] (c. 200 a.n.e. - c. 500 n.e.): Inaugura un ciclo de diversificación regional. Constituye la época clásica de la civilización andina, dado el importante desarrollo tecnológico, organizativo y estético alcanzado simultáneamente por una diversidad de [[Estados]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
* [[Huari]] u [[Horizonte Medio (Perú)|Horizonte Medio]] (c. 500 - c. 900): Constituyó el primer imperio andino que unificó bajo su dominio las diversas organizaciones socio-políticas que conformaban el heterogéneo universo político en los Andes.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
* [[Período Intermedio Tardío (Perú)|Período Intermedio Tardío]] o de los [[Período de los Señoríos y Confederaciones (Perú)|Señoríos y Confederaciones]] (c. 900 - c. 1400): Al disolverse el [[Imperio Huari]] se produce el resurgimiento de las diferentes tradiciones culturales regionales y a una gran variedad —por su ubicación, tamaño y organización— de entidades políticas que convivieron entonces en el vasto territorio andino.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
* [[Imperio Inca]] u [[Horizonte Tardío (Perú)|Horizonte Tardío]] (c. 1400 - 1532): Las entidades políticas del período anterior fueron nuevamente aglutinadas bajo una misma autoridad, la de los Incas. Esta es la etapa prehispánica final.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Período colonial ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Período republicano ===&lt;br /&gt;
El período republicano del Perú es mejor entendido como una sucesión de etapas en las cuales se alternan momentos de predominio oligárquico con momentos de enfrentamiento al mismo. La oligarquía del Perú independiente tiene su origen en la élite terrateniente criolla de la colonia que veía la desaparición del poder monárquico como un peligro, pues retiraría los mecanismos que obligaban a los indios a prestar servicios con la consiguiente pérdida de sus privilegios de clase. Ideológicamente, reavivaban los temores de una &amp;quot;guerra de castas&amp;quot; asociada a la violencia de rebeliones andinas (como la de Cuzco en 1814) lo cual servía para inhibir una alianza entre criollos e indios en un proyecto de construcción nacional. De esta manera, la sociedad clasista peruana quedó dividida luego de la independencia por líneas de raza y casta, de forma que la colonia sobrevivía en una república independiente conservadora, representante únicamente de los intereses de la oligarquía terrateniente a falta de la nación peruana que no se terminaba de configurar. Esta ausencia de nación peruana ayuda a explicar además que los momentos más exitosos de enfrentamiento a la oligarquía se hayan realizado a partir de reformas &amp;quot;desde arriba&amp;quot; vía dictaduras con carácter progresista más que mediante el éxito de los movimientos populares, aunque estos no hayan sido inexistentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Hegemonía oligárquica (1826-1919) ====&lt;br /&gt;
En los primeros años de la posindependencia (1826-1845) la élite criolla se mostró políticamente conservadora. En el propio 1826  restauran los impuestos basados en la casta, como la &amp;quot;contribución de indígenas y castas&amp;quot; manteniendo en la república este modo de explotación con origen colonial. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A la conservación de estructuras feudales y coloniales en la república se le sumará más adelante un incipiente desarrollo del capitalismo a partir del boom económico del guano durante la [[República del Guano]] (1845-1872). Si bien durante este período se dio la abolición de la esclavitud y el pago de la deuda interna (consolidación), gran parte de la riqueza pública se transfirió a manos privadas (los &amp;quot;consolidados&amp;quot;), concentrando los beneficios en la élite limeña.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eventualmente, entre 1872 y 1883, el modelo del guano se agota en medio de una crisis fiscal y llega a su fin con la [[guerra del salitre]] (1879-1884) donde salen derrotados el Estado peruano y la oligarquía de la costa, quienes perdieron sus dos principales soportes fiscales: el guano y el salitre. Durante la subsiguiente [[Depresión de posguerra (Perú)|depresión de posguerra]] (1883-1895), en los Andes centrales, la violencia fue resistida por campesinos (como en la [[rebelión de Atusparia]] en 1885) contra la reinstauración del tributo y los &amp;quot;trabajos de república&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La estabilidad política sería lograda en la [[República Aristocrática]] (1895-1919) en base a la exclusión social y política de las grandes masas de campesinos e indígenas. El reglamento electoral de 1895, restringió el derecho al voto a los varones alfabetos mayores de 21 años. Dado que el analfabetismo comprendía a más del 80% de la población, el control del gobierno quedó en manos de una minoría urbana y costeña. El [[Partido Civil]], que representaba a la oligarquía terrateniente y de negocios, controló el gobierno, asegurando así un orden que legitimaba su poder económico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Oncenio de Leguía (1919-1930) ====&lt;br /&gt;
Este período se caracteriza por los desafíos al orden oligárquico, principalmente mediante &amp;quot;revoluciones desde arriba&amp;quot;, ya que las élites utilizaron al ejército como árbitro o ejecutor de cambios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El momento anti-oligárquico comienza con la dictadura conocida como [[Oncenio de Leguía]] (1919-1930). Esta iniciaría con el golpe de Estado de Augusto B. Leguía, quien luego sería reelecto sucesivamente gracias a la [[Constitución del Perú de 1920|Constitución de 1920]]. Leguía representaba el ala más moderna de la oligarquía, mejor dispuesta a incorporar a los sectores medios y a modernizar el país impulsando el desarrollo capitalista (aunque dependiente y subordinado al capital norteamericano). Además de atacar explícitamente a las instituciones y personas del viejo civilismo, emprendió un activo programa de obras públicas (pavimentación, saneamiento, carreteras; bajo el lema: &amp;quot;en la costa irrigo, en la sierra comunico, en la selva colonizo&amp;quot;) financiado gracias al auge exportador y, crucialmente, a generosos préstamos de la banca norteamericana. Leguía enfatizó la construcción de carreteras sobre el ferrocarril (el cual era administrado por la &#039;&#039;Peruvian Corporation&#039;&#039;, una empresa británica), y promulgó la ley de conscripción vial (1920), que fue denunciada como una restauración del tributo indígena, ya que obligaba a los varones de 21 a 60 años a trabajar los domingos en la construcción de caminos o pagar una exoneración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La crisis de hegemonía oligárquica permitió el surgimiento de nuevas ideas políticas, como el [[marxismo]] de [[José Carlos Mariátegui]] y el [[aprismo]] de [[Víctor Raúl Haya de la Torre]]. El primero abogaba por una revolución socialista que debía centrarse en el campesinado andino, especialemente en sus elementos más comunales como los ayllus. El segundo criticaba el imperialismo y proponía nuevos términos de negociación, viendo a la clase media y a los trabajadores urbanos como soportes del nuevo proyecto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== &#039;&#039;&#039;Militarismo Oligárquico Post-Leguía&#039;&#039;&#039; (1930-1948) ====&lt;br /&gt;
A la caída de Leguía la oligarquía aprovechó para utilizar a militares (como Sánchez Cerro y Benavides) para reprimir el ascenso de partidos de base popular ([[APRA]] y [[Partido Comunista]]), utilizando la [[Constitución del Perú de 1933|Constitución de 1933]] para proscribir partidos de &amp;quot;ideología internacional&amp;quot;. Sin embaego, el APRA logró ascender en la política formal con una militancia que presionaba por medidas redistributivas (congelación de precios, alza de salarios, ley de yanaconaje), generando el descontento de la clase propietaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Restauración oligárquica y su crisis (1948-1968) ====&lt;br /&gt;
Ante el ascenso del APRA la élite recurrió nuevamente a la tutela militar (golpe de [[Manuel Odría]] en 1948), lo que se tradujo en una restauración conservadora, aunque marcada por la crisis de las estructuras tradicionales. El régimen de Odría (1948-1956) se presentó como la opción de &amp;quot;orden, paz y trabajo&amp;quot;, combinando la represión política con una activa política de ayuda social y construcción de grandes obras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al [[ochenio de Odría]] le seguiría un período de [[Reformismo civil moderado (Perú)|reformismo civil moderado]] (o también denominado [[Formalidad democrática (Perú)|formalidad democrática]]) compuesto por el segundo gobierno de [[Manuel Prado Ugarteche]] (1956-1962) y el primer gobierno de [[Fernando Belaúnde Terry]] (1963-1968). El segudo de estos resultó electo en las elecciones de 1963, convocadas en el marco del golpe realizado luego elecciones de 1962, en las que el APRA lideró la votación, provocaron un &#039;&#039;&#039;golpe militar&#039;&#039;&#039; para impedir su llegada al gobierno, en un patrón que se había instituido desde 1914. Esto demostró la incapacidad de la oligarquía y sus aliados militares para aceptar la alternancia democrático-burguesa cuando esta ponía en riesgo sus intereses.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Reformismos militares (1968-1980) ====&lt;br /&gt;
Esta etapa representa el punto más alto del vaivén antioligárquico, impulsado por una nueva generación de militares mestizos y nacionalistas que decidieron tomar el control de la reforma social y económica, nuevamente desde arriba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este período de inicia con el [[gobierno de Juan Velasco Alvarado]] (1968-1975), general de origen modesto y mestizo quien se instaura en el poder a partir del [[Golpe de Estado en Perú de 1968|golpe de Estado]] del 3 de octubre de 1968. Para sorpresa de todos, rompió la fidelidad del ejército a la clase propietaria y en lugar de llevar adelante una dictadura de derecha como tantas otras en América Latina,&amp;lt;ref&amp;gt;Ejemplos incluyen: [[Alfredo Stroessner]] en [[Paraguay]] (1954-1989); [[Brasil]] (1964-1985); [[Hugo Banzar]] en [[Bolivia]] (1971-1978); [[Juan María Bordaberry]] en [[Uruguay]] (1973-1985); [[Pinochet]] en [[Chile]] (1973-1990) y el [[Proceso de Reorganización Nacional]], iniciado por [[Videla]] en [[Argentina]] (1976-1983).&amp;lt;/ref&amp;gt; su gobierno hizo lo opuesto: otorgó la amnistía a los grupos guerrilleros de izquierda contra los que había luchado liberándolos de prisión sin cargos; y en lo económico llevaron a cabo un programa [[desarrollista]] al estilo de la [[CEPAL]]: se nacionalizaron industrias (incluyendo las del petróleo, comunicaciones y electricidad), se llevó a cabo un ambicioso programa de [[reforma agraria]] expropiando latifundios y se orientó la economía hacia un modelo de [[industrialización por sustitución de importaciones]]. Por esta vía dictatorial de &amp;quot;revolución&amp;quot; &amp;quot;desde arriba&amp;quot; se logró la implementación de las reformas que reformistas democráctico-burgueses como [[Fernando Belaúnde Terry]] habían sido incapaces de realizar. En el plano internacional se expulsó a los militares estadounidenses y a sus servicios de inteligencia del país y se buscó mejorar las relaciones con la [[URSS]]. Este gobierno fue apoyado críticamente por prácticamente toda la izquierda peruana (excepto [[Sendero Luminoso]]), [[Cuba]], la [[URSS]] e incluso por [[China]] (aún dirigida por [[Mao]]) que aconsejó a los maoístas peruanos evitar por lo pronto las acciones violentas contra el gobierno de Velasco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El gobierno de Velasco fue derrocado el  29 de agosto de 1975 mediante incruento golpe de Estado ([[Tacnazo]]) por otra facción del ejército, esta vez de derecha, iniciando el [[gobierno de Francisco Morales Bermúdez]] (1975-1980) que adoptó las políticas de derecha inicialmente esperables luego del golpe que había llevado al poder al gobierno militar anterior, incluyendo la colaboración con otras dictaduras militares de derecha del continente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de la política reaccionaria de este nuevo gobierno militar, durante el mismo se adoptó la [[Constitución del Perú de 1979|Constitución de 1979]] que, además de reflejar el espíritu desarrollista que se venía implementando, levantó la restricción más significativa a la igualdad cívica al permitir el voto de los analfabetos. Se abría así el proceso electoral a la población campesina que había sido excluida del sistema político durante más de un siglo de vida republicana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Fracaso del desarrollismo democrático (1980-1990) y conflicto armado interno (1980-2000) ====&lt;br /&gt;
Esta fase se caracteriza por la incapacidad de los gobiernos democrático-burgueses desarrollistas para resolver la crisis económica y la emergencia de la violencia subversiva, lo que pavimentó el camino para un giro radical hacia el neoliberalismo autoritario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera presidencia de este período sería el [[Segundo gobierno de Fernando Belaúnde|segundo gobierno de Fernando Belaúnde Terry]] (1980-1985). La contrarrevolución de [[Francisco Morales Bermúdez]] había aplastado a la izquierda electoral y en las primeras elecciones con voto universal en el Perú resulta ganador el fracasado expresidente reformista-liberal Belaúnde Terry. Le sucedería el [[primer gobierno de Alan García Pérez]] (1985-1990). Ambos mantuvieron la tendencia desarrollista heredada de los militares, caracterizada por controles de precios y tipo de cambio fijo. El fracaso económico culminó con la &#039;&#039;&#039;hiperinflación&#039;&#039;&#039; y la gigantesca devaluación de la moneda, que limpió las deudas de la clase empresarial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este período estuvo marcado además por la guerra subversiva de [[Sendero Luminoso]]&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia web|author=BadEmpanada|newspaper=YouTube|title=The Shining Path of Peru|date=2020-08-25|url=https://www.youtube.com/watch?v=OHqJDs3OuhQ}}&amp;lt;/ref&amp;gt; (maoísta) y el [[Movimiento Revolucionario Túpac Amaru|Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA)]] (marxista-leninista de inspiración guevarista). La ferocidad de Sendero Luminoso y la ineficacia de los políticos democráticos llevaron a una popularidad de las &#039;&#039;&#039;propuestas autoritarias&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Implantación autoriaria del neoliberalismo (1990-2000) y conflicto armado interno (1980-2000) ====&lt;br /&gt;
Plan Verde como antecedente...&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia web|author=BadEmpanada|newspaper=YouTube|title=Alberto Fujimori: Dictator of Peru|date=2021-07-23|url=https://youtu.be/_a9_A1mr78U}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Gobierno de Alberto Fujimori]] (1990-2000)...&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El autogolpe de abril de 1992 (del Ejecutivo contra el Congreso y el Poder Judicial) contó con el apoyo de las Fuerzas Armadas y fue respaldado por la población debido al gran descrédito de la clase política. La [[Constitución del Perú de 1993|Constitución de 1993]], aprobada posteriormente, consagró un espíritu liberal favorable a la inversión privada, permitió la reelección inmediata, y &#039;&#039;&#039;redujo el Congreso a una sola cámara&#039;&#039;&#039;, haciendo más difícil la oposición institucional a las reformas del Ejecutivo. Este régimen se apoyó en &amp;quot;operadores&amp;quot; militares y profesionales (como Montesinos), consolidando un poder autoritario que fue visto como necesario para derrotar al terrorismo y la hiperinflación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== República empresarial (2000-2016) ====&lt;br /&gt;
Valentín Paniagua (2000-2001), Alejandro Toledo (2001-2006), Alan García (2006-2011), Ollanta Humala (2011-2016)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Crisis política intra-neoliberal (2016-2020) ====&lt;br /&gt;
Básicamente entre neoliberales fujimoristas (apoyados por el congreso) y neoliberales no-fujimoristas...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018), Martín Vizcarra (2018-2020), Manuel Merino (2020), Francisco Sagasti (2020-2021)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Crisis política (2021-presente) ====&lt;br /&gt;
El 11 de abril de 2021 gana las elecciones [[Pedro Castillo]], un profesor rural y líder sindical de maestros relativamente desconocido para la política. Se trata del primer presidente que en los últimos 30 años del país ha accedido al gobierno con un programa anti-neoliberal. En materia política, su plataforma se proponía realizar reemplazar la Constitución de Fujimori de 1993; y en materia económica, revertir las políticas neoliberales mediante la nacionalización de los recursos naturales e inversión en programas educativos, de salud y sociales.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia web|author=BadEmpanada|newspaper=YouTube|title=The Inevitable Downfall of Pedro Castillo: What Happened &amp;amp; Why|date=2022-12-09|url=https://www.youtube.com/watch?v=Rrm5v0T8v1U}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 7 de diciembre de 2022 [[Pedro Castillo]] es finalmente destituido mediante un golpe orqestrado por el Congreso, sustiuyéndolo por [[Dina Boluarte]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mediante otro golpe congresal, el 10 de octubre de 2025 [[Dina Boluarte]] es sustituída por [[José Jerí]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notas ==&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Per%C3%BA&amp;diff=9783</id>
		<title>Perú</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Per%C3%BA&amp;diff=9783"/>
		<updated>2025-10-27T03:40:21Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página redirigida a República del Perú&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;#REDIRECT[[República del Perú]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Rep%C3%BAblica_del_Per%C3%BA&amp;diff=9782</id>
		<title>República del Perú</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Rep%C3%BAblica_del_Per%C3%BA&amp;diff=9782"/>
		<updated>2025-10-27T03:37:20Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;Perú&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;, oficialmente la &amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;República del Perú&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;, es un país subdesarrollado latinoamericano en el cual predomina el modo de producción capitalista-dependiente.   == Historia == La historia peruana suele dividirse en tres grandes periodos: el prehispánico, desde la llegada de los primeros seres humanos hasta la caída del imperio inca, en 1532; el colonial o periodo español, entre 1532 y 1821, y el periodo republicano o independiente, entre 1821 y e…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&#039;&#039;&#039;Perú&#039;&#039;&#039;, oficialmente la &#039;&#039;&#039;República del Perú&#039;&#039;&#039;, es un país [[subdesarrollado]] [[latinoamericano]] en el cual predomina el modo de producción capitalista-dependiente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Historia ==&lt;br /&gt;
La historia peruana suele dividirse en tres grandes periodos: el prehispánico, desde la llegada de los primeros seres humanos hasta la caída del imperio inca, en 1532; el colonial o periodo español, entre 1532 y 1821, y el periodo republicano o independiente, entre 1821 y el momento actual.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Carlos Contreras y Marina Zuloaga Rada|year=2014|title=Historia mínima del Perú|chapter=Introducción|page=9|city=México, D.F.|publisher=El Colegio de México|isbn=978-607-462-545-5}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Período prehispánico ===&lt;br /&gt;
El período pre-hispánico puede subdividirse en los siguientes grandes periodos:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[Período arcaico (Perú)|Período arcaico]] (c. 9000 - c. 1500 a.n.e.): constituye el ciclo más largo de la historia en los [[Andes]] centrales, es subdividido en tres etapas:&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Carlos Contreras y Marina Zuloaga Rada|year=2014|title=Historia mínima del Perú|chapter=1. Del primer poblamiento a los templos piramidales|section=Introducción|page=15-16|city=México, D.F.|publisher=El Colegio de México|isbn=978-607-462-545-5}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
** [[Arcaico Inicial (Perú)|Arcaico Inicial]] o Temprano (c. 9000 - c. 6500 a.n.e.): protagonizada por los [[cazadores-recolectores]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
** [[Arcaico Medio (Perú)|Arcaico Medio]] (c. 6500 - c. 3000 a.n.e.): constituye el inicio de la gran transición hacia la [[horticultura]] y [[ganadería]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
** [[Arcaico Final (Perú)|Arcaico Final]] (c. 3000 - c. 1500 a.n.e.): en que se afianzaría el modo de vida [[agro-pastoril]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
* [[Período formativo (Perú)|Período formativo]] (c. 1500 - c. 200 a.n.e.): asociado a la aparición de la [[cerámica]], que supuso la progresiva generalización de la [[agricultura]] y la [[ganadería]] en los [[Andes]] y una intensificación productiva.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
** [[Chavín]], denominado también [[Horizonte Temprano (Perú)|Horizonte Temprano]] (c. 1200 - c. 200 a.n.e.): representa el culmen del desarrollo cultural más característico de esta etapa, pues creó la primera homogeneidad cultural y simbólica en el territorio andino.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
* [[Período de los desarrollos regionales (Perú)|Período de los desarrollos regionales]] o [[Intermedio Temprano (Perú)|Intermedio Temprano]] (c. 200 a.n.e. - c. 500 n.e.): Inaugura un ciclo de diversificación regional. Constituye la época clásica de la civilización andina, dado el importante desarrollo tecnológico, organizativo y estético alcanzado simultáneamente por una diversidad de [[Estados]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
* [[Huari]] u [[Horizonte Medio (Perú)|Horizonte Medio]] (c. 500 - c. 900): Constituyó el primer imperio andino que unificó bajo su dominio las diversas organizaciones socio-políticas que conformaban el heterogéneo universo político en los Andes.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
* [[Período Intermedio Tardío (Perú)|Período Intermedio Tardío]] o de los [[Período de los Señoríos y Confederaciones (Perú)|Señoríos y Confederaciones]] (c. 900 - c. 1400): Al disolverse el [[Imperio Huari]] se produce el resurgimiento de las diferentes tradiciones culturales regionales y a una gran variedad —por su ubicación, tamaño y organización— de entidades políticas que convivieron entonces en el vasto territorio andino.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
* [[Imperio Inca]] u [[Horizonte Tardío (Perú)|Horizonte Tardío]] (c. 1400 - 1532): Las entidades políticas del período anterior fueron nuevamente aglutinadas bajo una misma autoridad, la de los Incas. Esta es la etapa prehispánica final.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Período colonial ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Período republicano ===&lt;br /&gt;
El período republicano del Perú es mejor entendido como una sucesión de etapas en las cuales se alternan momentos de predominio oligárquico con momentos de enfrentamiento al mismo. La oligarquía del Perú independiente tiene su origen en la élite terrateniente criolla de la colonia que veía la desaparición del poder monárquico como un peligro, pues retiraría los mecanismos que obligaban a los indios a prestar servicios con la consiguiente pérdida de sus privilegios de clase. Ideológicamente, reavivaban los temores de una &amp;quot;guerra de castas&amp;quot; asociada a la violencia de rebeliones andinas (como la de Cuzco en 1814) lo cual servía para inhibir una alianza entre criollos e indios en un proyecto de construcción nacional. De esta manera, la sociedad clasista peruana quedó dividida luego de la independencia por líneas de raza y casta, de forma que la colonia sobrevivía en una república independiente conservadora, representante únicamente de los intereses de la oligarquía terrateniente a falta de la nación peruana que no se terminaba de configurar. Esta ausencia de nación peruana ayuda a explicar además que los momentos más exitosos de enfrentamiento a la oligarquía se hayan realizado a partir de reformas &amp;quot;desde arriba&amp;quot; vía dictaduras con carácter progresista más que mediante el éxito de los movimientos populares, aunque estos no hayan sido inexistentes. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Hegemonía oligárquica (1826-1919) ====&lt;br /&gt;
En los primeros años de la posindependencia (1826-1845) la élite criolla se mostró políticamente conservadora. En el propio 1826  restauran los impuestos basados en la casta, como la &amp;quot;contribución de indígenas y castas&amp;quot; manteniendo en la república este modo de explotación con origen colonial. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A la conservación de estructuras feudales y coloniales en la república se le sumará más adelante un incipiente desarrollo del capitalismo a partir del boom económico del guano durante la [[República del Guano]] (1845-1872). Si bien durante este período se dio la abolición de la esclavitud y el pago de la deuda interna (consolidación), gran parte de la riqueza pública se transfirió a manos privadas (los &amp;quot;consolidados&amp;quot;), concentrando los beneficios en la élite limeña.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eventualmente, entre 1872 y 1883, el modelo del guano se agota en medio de una crisis fiscal y llega a su fin con la [[guerra del salitre]] (1879-1884) donde salen derrotados el Estado peruano y la oligarquía de la costa, quienes perdieron sus dos principales soportes fiscales: el guano y el salitre. Durante la subsiguiente [[Depresión de posguerra (Perú)|depresión de posguerra]] (1883-1895), en los Andes centrales, la violencia fue resistida por campesinos (como en la [[rebelión de Atusparia]] en 1885) contra la reinstauración del tributo y los &amp;quot;trabajos de república&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La estabilidad política sería lograda en la [[República Aristocrática]] (1895-1919) en base a la exclusión social y política de las grandes masas de campesinos e indígenas. El reglamento electoral de 1895, restringió el derecho al voto a los varones alfabetos mayores de 21 años. Dado que el analfabetismo comprendía a más del 80% de la población, el control del gobierno quedó en manos de una minoría urbana y costeña. El [[Partido Civil]], que representaba a la oligarquía terrateniente y de negocios, controló el gobierno, asegurando así un orden que legitimaba su poder económico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Oncenio de Leguía (1919-1930) ====&lt;br /&gt;
Este período se caracteriza por los desafíos al orden oligárquico, principalmente mediante &amp;quot;revoluciones desde arriba&amp;quot;, ya que las élites utilizaron al ejército como árbitro o ejecutor de cambios. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El momento anti-oligárquico comienza con la dictadura conocida como [[Oncenio de Leguía]] (1919-1930). Esta iniciaría con el golpe de Estado de Augusto B. Leguía, quien luego sería reelecto sucesivamente gracias a la [[Constitución del Perú de 1920|Constitución de 1920]]. Leguía representaba el ala más moderna de la oligarquía, mejor dispuesta a incorporar a los sectores medios y a modernizar el país impulsando el desarrollo capitalista (aunque dependiente y subordinado al capital norteamericano). Además de atacar explícitamente a las instituciones y personas del viejo civilismo, emprendió un activo programa de obras públicas (pavimentación, saneamiento, carreteras; bajo el lema: &amp;quot;en la costa irrigo, en la sierra comunico, en la selva colonizo&amp;quot;) financiado gracias al auge exportador y, crucialmente, a generosos préstamos de la banca norteamericana. Leguía enfatizó la construcción de carreteras sobre el ferrocarril (el cual era administrado por la &#039;&#039;Peruvian Corporation&#039;&#039;, una empresa británica), y promulgó la ley de conscripción vial (1920), que fue denunciada como una restauración del tributo indígena, ya que obligaba a los varones de 21 a 60 años a trabajar los domingos en la construcción de caminos o pagar una exoneración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La crisis de hegemonía oligárquica permitió el surgimiento de nuevas ideas políticas, como el [[marxismo]] de [[José Carlos Mariátegui]] y el [[aprismo]] de [[Víctor Raúl Haya de la Torre]]. El primero abogaba por una revolución socialista que debía centrarse en el campesinado andino, especialemente en sus elementos más comunales como los ayllus. El segundo criticaba el imperialismo y proponía nuevos términos de negociación, viendo a la clase media y a los trabajadores urbanos como soportes del nuevo proyecto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== &#039;&#039;&#039;Militarismo Oligárquico Post-Leguía&#039;&#039;&#039; (1930-1948) ====&lt;br /&gt;
A la caída de Leguía la oligarquía aprovechó para utilizar a militares (como Sánchez Cerro y Benavides) para reprimir el ascenso de partidos de base popular ([[APRA]] y [[Partido Comunista]]), utilizando la [[Constitución del Perú de 1933|Constitución de 1933]] para proscribir partidos de &amp;quot;ideología internacional&amp;quot;. Sin embaego, el APRA logró ascender en la política formal con una militancia que presionaba por medidas redistributivas (congelación de precios, alza de salarios, ley de yanaconaje), generando el descontento de la clase propietaria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Restauración oligárquica y su crisis (1948-1968) ====&lt;br /&gt;
Ante el ascenso del APRA la élite recurrió nuevamente a la tutela militar (golpe de [[Manuel Odría]] en 1948), lo que se tradujo en una restauración conservadora, aunque marcada por la crisis de las estructuras tradicionales. El régimen de Odría (1948-1956) se presentó como la opción de &amp;quot;orden, paz y trabajo&amp;quot;, combinando la represión política con una activa política de ayuda social y construcción de grandes obras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al [[ochenio de Odría]] le seguiría un período de [[Reformismo civil moderado (Perú)|reformismo civil moderado]] (o también denominado [[Formalidad democrática (Perú)|formalidad democrática]]) compuesto por el segundo gobierno de [[Manuel Prado Ugarteche]] (1956-1962) y el primer gobierno de [[Fernando Belaúnde Terry]] (1963-1968). El segudo de estos resultó electo en las elecciones de 1963, convocadas en el marco del golpe realizado luego elecciones de 1962, en las que el APRA lideró la votación, provocaron un &#039;&#039;&#039;golpe militar&#039;&#039;&#039; para impedir su llegada al gobierno, en un patrón que se había instituido desde 1914. Esto demostró la incapacidad de la oligarquía y sus aliados militares para aceptar la alternancia democrático-burguesa cuando esta ponía en riesgo sus intereses.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Reformismos militares (1968-1980) ====&lt;br /&gt;
Esta etapa representa el punto más alto del vaivén antioligárquico, impulsado por una nueva generación de militares mestizos y nacionalistas que decidieron tomar el control de la reforma social y económica, nuevamente desde arriba.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este período de inicia con el [[gobierno de Juan Velasco Alvarado]] (1968-1975), general de origen modesto y mestizo quien se instaura en el poder a partir del [[Golpe de Estado en Perú de 1968|golpe de Estado]] del 3 de octubre de 1968. Para sorpresa de todos, rompió la fidelidad del ejército a la clase propietaria y en lugar de llevar adelante una dictadura de derecha como tantas otras en América Latina,&amp;lt;ref&amp;gt;Ejemplos incluyen: [[Alfredo Stroessner]] en [[Paraguay]] (1954-1989); [[Brasil]] (1964-1985); [[Hugo Banzar]] en [[Bolivia]] (1971-1978); [[Juan María Bordaberry]] en [[Uruguay]] (1973-1985); [[Pinochet]] en [[Chile]] (1973-1990) y el [[Proceso de Reorganización Nacional]], iniciado por [[Videla]] en [[Argentina]] (1976-1983).&amp;lt;/ref&amp;gt; su gobierno hizo lo opuesto: otorgó la amnistía a los grupos guerrilleros de izquierda contra los que había luchado liberándolos de prisión sin cargos; y en lo económico llevaron a cabo un programa [[desarrollista]] al estilo de la [[CEPAL]]: se nacionalizaron industrias (incluyendo las del petróleo, comunicaciones y electricidad), se llevó a cabo un ambicioso programa de [[reforma agraria]] expropiando latifundios y se orientó la economía hacia un modelo de [[industrialización por sustitución de importaciones]]. Por esta vía dictatorial de &amp;quot;revolución&amp;quot; &amp;quot;desde arriba&amp;quot; se logró la implementación de las reformas que reformistas democráctico-burgueses como [[Fernando Belaúnde Terry]] habían sido incapaces de realizar. En el plano internacional se expulsó a los militares estadounidenses y a sus servicios de inteligencia del país y se buscó mejorar las relaciones con la [[URSS]]. Este gobierno fue apoyado críticamente por prácticamente toda la izquierda peruana (excepto [[Sendero Luminoso]]), [[Cuba]], la [[URSS]] e incluso por [[China]] (aún dirigida por [[Mao]]) que aconsejó a los maoístas peruanos evitar por lo pronto las acciones violentas contra el gobierno de Velasco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El gobierno de Velasco fue derrocado el  29 de agosto de 1975 mediante incruento golpe de Estado ([[Tacnazo]]) por otra facción del ejército, esta vez de derecha, iniciando el [[gobierno de Francisco Morales Bermúdez]] (1975-1980) que adoptó las políticas de derecha inicialmente esperables luego del golpe que había llevado al poder al gobierno militar anterior, incluyendo la colaboración con otras dictaduras militares de derecha del continente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de la política reaccionaria de este nuevo gobierno militar, durante el mismo se adoptó la [[Constitución del Perú de 1979|Constitución de 1979]] que, además de reflejar el espíritu desarrollista que se venía implementando, levantó la restricción más significativa a la igualdad cívica al permitir el voto de los analfabetos. Se abría así el proceso electoral a la población campesina que había sido excluida del sistema político durante más de un siglo de vida republicana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Fracaso del desarrollismo democrático (1980-1990) y conflicto armado interno (1980-2000) ====&lt;br /&gt;
Esta fase se caracteriza por la incapacidad de los gobiernos democrático-burgueses desarrollistas para resolver la crisis económica y la emergencia de la violencia subversiva, lo que pavimentó el camino para un giro radical hacia el neoliberalismo autoritario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera presidencia de este período sería el [[Segundo gobierno de Fernando Belaúnde|segundo gobierno de Fernando Belaúnde Terry]] (1980-1985). La contrarrevolución de [[Francisco Morales Bermúdez]] había aplastado a la izquierda electoral y en las primeras elecciones con voto universal en el Perú resulta ganador el fracasado expresidente reformista-liberal Belaúnde Terry. Le sucedería el [[primer gobierno de Alan García Pérez]] (1985-1990). Ambos mantuvieron la tendencia desarrollista heredada de los militares, caracterizada por controles de precios y tipo de cambio fijo. El fracaso económico culminó con la &#039;&#039;&#039;hiperinflación&#039;&#039;&#039; y la gigantesca devaluación de la moneda, que limpió las deudas de la clase empresarial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este período estuvo marcado además por la guerra subversiva de [[Sendero Luminoso]]&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia web|author=BadEmpanada|newspaper=YouTube|title=The Shining Path of Peru|date=2020-08-25|url=https://www.youtube.com/watch?v=OHqJDs3OuhQ}}&amp;lt;/ref&amp;gt; (maoísta) y el [[Movimiento Revolucionario Túpac Amaru|Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA)]] (marxista-leninista de inspiración guevarista). La ferocidad de Sendero Luminoso y la ineficacia de los políticos democráticos llevaron a una popularidad de las &#039;&#039;&#039;propuestas autoritarias&#039;&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Implantación autoriaria del neoliberalismo (1990-2000) y conflicto armado interno (1980-2000) ====&lt;br /&gt;
Plan Verde como antecedente...&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia web|author=BadEmpanada|newspaper=YouTube|title=Alberto Fujimori: Dictator of Peru|date=2021-07-23|url=https://youtu.be/_a9_A1mr78U}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Gobierno de Alberto Fujimori]] (1990-2000)...&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El autogolpe de abril de 1992 (del Ejecutivo contra el Congreso y el Poder Judicial) contó con el apoyo de las Fuerzas Armadas y fue respaldado por la población debido al gran descrédito de la clase política. La [[Constitución del Perú de 1993|Constitución de 1993]], aprobada posteriormente, consagró un espíritu liberal favorable a la inversión privada, permitió la reelección inmediata, y &#039;&#039;&#039;redujo el Congreso a una sola cámara&#039;&#039;&#039;, haciendo más difícil la oposición institucional a las reformas del Ejecutivo. Este régimen se apoyó en &amp;quot;operadores&amp;quot; militares y profesionales (como Montesinos), consolidando un poder autoritario que fue visto como necesario para derrotar al terrorismo y la hiperinflación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== República empresarial (2000-2016) ====&lt;br /&gt;
Valentín Paniagua (2000-2001), Alejandro Toledo (2001-2006), Alan García (2006-2011), Ollanta Humala (2011-2016)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Crisis política intra-neoliberal (2016-2020) ====&lt;br /&gt;
Básicamente entre neoliberales fujimoristas (apoyados por el congreso) y neoliberales no-fujimoristas...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018), Martín Vizcarra (2018-2020), Manuel Merino (2020), Francisco Sagasti (2020-2021)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==== Crisis política (2021-presente) ====&lt;br /&gt;
El 11 de abril de 2021 gana las elecciones [[Pedro Castillo]], un profesor rural y líder sindical de maestros relativamente desconocido para la política. Se trata del primer presidente que en los últimos 30 años del país ha accedido al gobierno con un programa anti-neoliberal. En materia política, su plataforma se proponía realizar reemplazar la Constitución de Fujimori de 1993; y en materia económica, revertir las políticas neoliberales mediante la nacionalización de los recursos naturales e inversión en programas educativos, de salud y sociales.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia web|author=BadEmpanada|newspaper=YouTube|title=The Inevitable Downfall of Pedro Castillo: What Happened &amp;amp; Why|date=2022-12-09|url=https://www.youtube.com/watch?v=Rrm5v0T8v1U}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 7 de diciembre de 2022 [[Pedro Castillo]] es finalmente destituido mediante un golpe orqestrado por el Congreso, sustiuyéndolo por [[Dina Boluarte]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mediante otro golpe congresal, el 10 de octubre de 2025 [[Dina Boluarte]] es sustituída por [[José Jerí]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notas ==&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Jos%C3%A9_Carlos_Mari%C3%A1tegui&amp;diff=9781</id>
		<title>José Carlos Mariátegui</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Jos%C3%A9_Carlos_Mari%C3%A1tegui&amp;diff=9781"/>
		<updated>2025-10-25T23:11:04Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Infobox Persona|name=José Carlos Mariátegui|image=Mariátegui.png|caption=José Carlos Mariátegui, en 1929|birth_name=José del Carmen Eliseo Mariátegui La Chira|birth_date=14 de junio de 1894|birth_place=Moquegua, Perú|death_date=16 de abril de 1930|death_place=Lima, Perú|nationality=Peruana|death_cause=Osteomielitis|honorific prefix=El Amauta}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;José Carlos Mariátegui La Chira&#039;&#039;&#039; (Moquegua, 14 de junio de 1894 - Lima, 16 de abril de 1930) fue un escritor, periodista, [[político]], [[filósofo]] y [[revolucionario]] [[marxista]]​ [[peruano]]; considerado el fundador del pensamiento marxista en el Perú y quizá el marxista más original que ha producido la cultura latinoamericana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su principal contribución al [[marxismo]] consiste en el intento de articular de forma armónica la [[Cuestión nacional|problemática nacional]] [[peruana]] con la [[teoría marxista]], en especial, aquella parte relativa a la [[Transición al socialismo|transición]] [[revolucionaria]] al [[socialismo]]. En este sentido, fue de los primeros revolucionarios marxistas en plantear un socialismo con características nacionales propias que iba más allá de la mera aplicación mecánica a casos particulares de los principios universales hasta entonces descubiertos por el [[marxismo-leninismo]]. Puede decirse pues, que Mariátegui enriqueció e hizo avanzar la teoría [[marxista-leninista]] al teorizar acerca de un &amp;quot;socialismo con características peruanas&amp;quot; cuando aún no se consideraba que las particularidades nacionales en la transición socialista de cada país pudieran llegar a ser tan relevantes como para hablar de socialismo con características nacionales como luego lo serían, por ejemplo, el [[socialismo con características chinas]] o la [[revolución socialista de liberación nacional]] en [[Cuba]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los años finales de su vida estuvieron marcados por el asedio del régimen de [[Leguía]]; la polémica con el [[APRA]] y la [[III Internacional|Internacional]]; y la gestación de un proyecto para viajar a Buenos Aires para continuar con su revista &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;. Su muerte prematura dejó una obra que muchos consideran inconclusa. Tras su deceso, el [[Partido Socialista (Perú)|Partido Socialista]] que ayudó a fundar se convirtió en el [[Partido Comunista del Perú]] el 20 de mayo de 1930, abandonando así la heterodoxia que Mariátegui había cultivado y adhiriéndose a la ortodoxia de la [[Comintern]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Biografía ==&lt;br /&gt;
{{Message box|text=Pendiente de mejoras|image=Warning icon.png}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Infancia y Años de Iniciación o &amp;quot;edad de piedra&amp;quot; (1894-1918) ===&lt;br /&gt;
Mariátegui nació en Moquegua en 1894, aunque en una reseña autobiográfica erróneamente citó 1895 como su año de nacimiento. Pasó su infancia en Huacho. Una enfermedad temprana en 1902 lo dejó lisiado de una pierna, lo que lo obligó a interrumpir sus estudios escolares. Su formación fue en gran medida autodidacta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A los 14 años (en 1909), Mariátegui ingresó al diario &#039;&#039;La Prensa&#039;&#039; como aprendiz (&#039;&#039;alcanza-rejones&#039;&#039;). Trabajó en el diarismo hasta 1919, pasando por publicaciones como &#039;&#039;La Prensa&#039;&#039;, &#039;&#039;El Tiempo&#039;&#039;, y &#039;&#039;La Razón&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante sus años de iniciación (1914-1918), que él mismo llamó posteriormente su &amp;quot;edad de piedra&amp;quot;, utilizó el seudónimo &#039;&#039;&#039;Juan Croniqueur&#039;&#039;&#039;. Sus escritos juveniles fueron múltiples, incluyendo poesía (más de cincuenta poemas entre 1915 y 1917), cuentos, teatro, crónicas y artículos periodísticos. En este periodo, Mariátegui mostró una fascinación por la revolución, observando los sucesos mundiales desde el Perú, y simpatizando con figuras como Lenin y Trotsky, asumiendo con simpatía el mote de &amp;quot;bolcheviki&amp;quot;, aunque aún no era formalmente marxista. Su carrera transcurrió alejada de los claustros universitarios y cercana a los lectores, desarrollando una prosa límpida y directa, en contraste con el estilo académico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1919 inicia el Oncecio de Leguía...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Experiencia Europea y Formación Marxista (1919-1923) ===&lt;br /&gt;
Junto con César Falcón viajara con rumbo a Europa gracias a una beca que le fue entregada por el gobierno de Leguía como una forma encubierta de deportación. Durante su estadía, presenció los efectos de la Revolución Rusa en Hungría, Alemania e Italia, incluyendo la formación de sóviets y la fundación del Partido Comunista de Italia. En Florencia, en 1920, se casó con &#039;&#039;&#039;Anna Chiappe&#039;&#039;&#039;, natural de Lucca.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresó al Perú en 1923, proclamándose &#039;&#039;&#039;&amp;quot;marxista convicto y confeso&amp;quot;&#039;&#039;&#039;. Su experiencia europea le permitió defender lo nacional y al mismo tiempo la necesidad del internacionalismo, viendo a Occidente desde la perspectiva de un país dominado y atrasado. Mariátegui distinguía entre la cultura occidental y el capitalismo, asumiendo que la decadencia correspondía al sistema económico, no a la cultura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Regreso al Perú (1923-1927) ===&lt;br /&gt;
En 1924 Haya de la Torre funda el APRA en México...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1926 funda &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, revista cultural y política que editó y dirigió. Fue concebida como un proyecto colectivo, que fungió como &amp;quot;la antesala del partido&amp;quot;. La revista buscó construir una hegemonía alternativa al poder oligárquico, uniendo lo más antiguo con lo más nuevo, es decir, el indigenismo y el marxismo. La publicación se cerró en dos ocasiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Primera detención e inicio de los contactos con la Comintern (1927-1928) ===&lt;br /&gt;
En junio de 1927 es detenido bajo acusaciones de participar en &amp;quot;complot comunista&amp;quot; en coordinación con la Comintern. Mariátegui desmiente las acusaciones en cartas a &#039;&#039;El Comercio&#039;&#039; y &#039;&#039;La Prensa&#039;&#039;. En agosto el No. 29 de &#039;&#039;La Correspondencia Sudamericana&#039;&#039;, publica carta de Mariátegui desmintiendo la versión del &amp;quot;complot comunista&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal vez como consecuencia de la redada se produjeron los primeros contactos entre Mariátegui y la Internacional. A fines de ese año se le hizo llegar a Mariátegui una invitación para que los obreros peruanos intervinieran en el VI Congreso Sindical Rojo (Profintern) a realizarse en Moscú entre el 15 y el 24 de marzo de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Polémica con el APRA de Haya de la Torre y fundación del Partido Socialista Peruano (1928) ===&lt;br /&gt;
En abril de 1928 escribe carta desaprobatoria a célula de México sobre el lanzamiento del Partido Nacionalista Libertador por parte de Haya de la Torre. Poco después se redacta una &amp;quot;carta colectiva&amp;quot; fijando posición ante el Apra como partido: &amp;quot;Los elementos de izquierda que en el Perú concurrimos a su formación (del Apra como frente), constituimos de hecho —y organizaremos formalmente un grupo o Partido Socialista de filiación y orientación definidas&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 7 de octubre de 1928 se funda el Partido Socialista Peruano. Mariátegui es designado Secretario General. Son preparadas las ponencias de la delegación peruana para la Conferencia Comunista de Buenos Aires, a celebrarse en junio del año próximo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana&#039;&#039; (finales de octubre de 1928)...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre de 1928 se funda &#039;&#039;Labor&#039;&#039;, quincenario dedicado a la clase obrera, que fue clausurado definitivamente después de solo 10 números.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El  17 de mayo de 1929 funda la [[Confederación General de Trabajadores del Perú]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Polémica con la Comintern y aislamiento (1929-1930) ===&lt;br /&gt;
Participa delegación peruana en el [[Congreso Sindical Latinoamericano de Montevideo]] (mayo de 1929) y la [[Conferencia Comunista de Buenos Aires]] celebrada entre el 1 y el 12 de junio de 1929. En este último encuentro las ideas de Mariátegui serían defendidas por los delegados peruanos [[Julio Portocarrero]] y [[Hugo Pesce]] quienes junto al propio Mariátegui y [[Martínez de la Torre]] prepararon las tesis y ponencias a llevar a la conferencia. Del lado de la [[Comintern]], encontramos a [[Vittorio Codovilla]] y [[Humbert-Droz]] quienes, por analogía con el caso soviético, abogaban por el derecho la autodeterminación de las naciones oprimidas en el Perú. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A pesar de las múltiples discrepancias ventiladas en la [[I Conferencia Comunista de Buenos Aires]] entre la delegación peruana y la ortodoxia de la Comintern, la situación no terminó en ruptura abierta entre los dirigentes de la Internacional y los socialistas peruanos. Nadie fue excomulgado. Por el contrario, [[Humbert-Droz]] expresó su esperanza en una paulatina rectificación de los peruanos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al interior de los socialistas peruanos existían tendencias contrapuestas que no tardaron en mostrarse como tales, y entre estas había ortodoxos y fieles defensores de la línea de la Comintern. La grieta más importante comenzó a manifestarse en el grupo de Cusco, que se venía desarrollando de forma independiente al de Lima siguiendo la línea de la Comintern; sin embargo, el líder de esta tendencia ortodoxa provendría del exilio: Ravines. Deportado tempranamente por Leguía, de Buenos Aires fue a París, donde luego de formar parte del grupo aprista, rompió por su cuenta con Haya e inició una amistad con Henri Barbusse, decisiva para que al poco tiempo emprendiera un viaje a Moscú, donde permaneció varios meses formándose en la escuela de cuadros de la Komintern que, en realidad, fue la culminación de su aprendizaje del marxismo-leninismo iniciado desde París. A fines de 1929 parte de Moscú con destino al Perú: trae la misión de enrumbar a ese grupo de socialistas peruanos que parecen marchar a la deriva. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mariátegui, en su polémica con el APRA y sus diferencias con la Internacional, requería desarrollar de una manera nítida sus planteamientos. Si el Partido Socialista deseaba seguir a flote y no ser arrastrado por esa poderosa corriente que partía de Buenos Aires y a la cual se fueron agregando aportes desde Cusco, París, México o Arequipa, debía no solo adelantar su organización, sino contar con un respaldo doctrinal mayor, que ayudara a improvisar las cartas de navegación y confiriera cierto respaldo —mínimo, indispensable— a militantes inseguros por la incertidumbre del panorama. Es así como Mariátegui se entrega a la redacción febril de dos libros: su ardorosa &#039;&#039;Defensa del marxismo&#039;&#039;, donde arremete contra las desviaciones y el dogmatismo de la II Internacional, y su libro sobre política peruana, &#039;&#039;Ideología y política en el Perú&#039;&#039; que nunca vio la luz y cuyo manuscrito aún no ha sido encontrado. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre de 1929 asaltan la casa de Mariátegui y clausuran &#039;&#039;Labor&#039;&#039;. Esta vez la acusación fue por participar en un &amp;quot;complot judío&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En febrero de 1930, [[Eudocio Ravines]] fue nombrado secretario general del Partido Socialista del Perú.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Muerte. Adhesión del Partido Socialista Peruano a la Comintern ===&lt;br /&gt;
El 16 de abril de 1930 fallece Mariátegui. El 20 de mayo la dirección del Partido Socialista Peruano, con Eudocio Ravines como secretario general y Jean Braham Fuentes Cruz como presidente general, cambió el nombre del Partido Socialista del Perú por el de Partido Comunista Peruano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Pensamiento ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ausencia de una nación (o naciones) peruana(s) ===&lt;br /&gt;
Para Mariátegui, el [[Perú]] sería algo así como un &amp;quot;Estado-país&amp;quot; más que un [[Estado-nación]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=(...) en el razonamiento de Mariátegui, Pesce y Portocarrero, el Perú reunía los elementos de una nación, aunque todavía no lo era: la historia anterior, así como había dispuesto esos elementos, había también obstaculizado su confluencia y el país era apenas un proyecto de nación. Un problema y una posibilidad, parafraseando el título de un libro célebre. Codovilla, repitiendo ciertos enfoques que procedían de textos estalinistas, contrapuso la tesis de las nacionalidades: en el Perú, como en Bolivia o el Paraguay, existían, al lado de una nacionalidad occidental y criolla dominante, otras nacionalidades subordinadas, principalmente los quechuas y los aymaras: el Perú era, como Rusia, una sociedad multinacional. Desde luego que en Codovilla persistía el razonamiento apriorístico. Solo en los delegados peruanos hubo una notable y característica referencia al pasado nacional como consecuencia de querer reposar una estrategia política en la historia del país.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; La raíz del problema estaba en la marginación y subordinación tanto política, económica como social del componente indígena de la aún-por-ser nación peruana. Esta división social de los trabajos concretos (aún no se imponía como predominante el trabajo abstracto debido al escaso desarrollo capitalista en el Perú) que se había originado en la colonia y pervivía al interior de la República luego de la independencia; impedía que los habitantes del país se constituyeran como comunidad política de individuos abstractos (formalmente iguales), basada en su soberanía y autodeterminación (es decir, en nación cívica, en el sentido pleno de nación moderna).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A la ausencia de una nación cívica nacional (valga la redundancia), se le sumaba la ausencia de naciones sub-nacionales (valga la contradicción): las diversas etnias indígenas del Perú (ej.: quechua, aymara, etc.) no eran a su vez naciones por separado.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; A pesar de conservar sus identidades étnicas, estas no habían adquirido el carácter político de naciones debido al rol de subordinación aceptado (o tolerado) por todas por igual en base a la categoría racial de indio que las unificaba y que databa de la época colonial. Además del aspecto racial, a estas etnias las unificaba una tradición andina-comunal que identificaban con su pasado incaico (aunque realmente tenía raíces previas). Luego, en el plano político, las etnias indígenas racializadas del Perú presentaban reivindicaciones socio-económicas de conjunto más que por separado como naciones en lucha por sus autodeterminaciones respectivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta comprensión de la realidad nacional peruana llevó a Mariátegui a entrar en polémica con la [[Comintern]], especialmente a partir de la [[Conferencia Comunista de Buenos Aires]] celebrada entre el 1 y el 12 de junio de 1929. Según la ortodoxia de la Comintern, en el [[Perú]] (como en [[Bolivia]] o el [[Paraguay]]) existían, al lado de la nacionalidad criolla dominante, otras nacionalidades subordinadas (principalmente los quechuas y los aymaras), lo que hacía del [[Perú]] una sociedad multinacional (como [[Rusia]]).&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; Además de autodeterminación para las &amp;quot;naciones&amp;quot; oprimidas del [[Perú]], [[Codovilla]], coherente con los postulados de la Comintern, pedía autodeterminación para los habitantes de [[Cuestión de Tacna y Arica|Tacna y Arica]] que se encontraban bajo control chileno luego de la [[Guerra del Pacífico]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot;&amp;gt;Codovilla en debate con los delegados peruanos a la Conferencia Comunista de Buenos Aires: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«Sea como fuere, el partido no podía estar ausente, no podía dejar de hacer conocer sus consignas, que debieron ser: contra el Gobierno dictatorial de Leguía, vendido al imperialismo yanqui; contra el imperialismo yanqui, único beneficiado en dicho arreglo; por el derecho de autodeterminación de los habitantes de Tacna y Arica; por el plebiscito bajo el contralor obrero y campesino; etc.» (Secretariado Sudamericano de la Internacional Comunista, &#039;&#039;El movimiento revolucionario latinoamericano. Versiones de la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana&#039;&#039;, Buenos Aires, La Correspondencia Sudamericana, 1929, p. 70; tomado de Alberto Flores Galindo, &#039;&#039;[[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern]]&#039;&#039;, Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021)&amp;lt;/ref&amp;gt; Frente a esta cuestión, los delegados peruanos (y presumiblemente Mariátegui) hacían notar la indiferencia de los habitantes (a-nacionales) de estas regiones respecto al conflicto.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Terminada la intervención de Codovilla, Saco, seudónimo utilizado por Hugo Pesce, no tuvo el menor reparo en pedir la palabra y objetar esa intervención: «Nosotros, comunistas, debemos estudiar un punto importantísimo: cuál ha sido la posición de las distintas capas sociales frente a un conflicto determinado», lo que significaba argumentar que ante un mismo problema las masas no realizan necesariamente un tipo condicionado y único de respuesta. En efecto, «las masas se sintieron —continuaba refiriendo Pesce— desde el primer momento, ajenas a tales manifestaciones patrióticas y se mantuvieron espontáneamente neutrales». La discrepancia con Codovilla no era solo un problema de información; Pesce esgrimía un razonamiento que subordinaba la acción política a la situación de las clases, que no omitía las condiciones objetivas y la conciencia social y desde el cual resultaba imposible elaborar una táctica al margen de estas consideraciones. En la manera de argumentar mostrada por Pesce y Portocarrero, a diferencia de las otras delegaciones, escasean, son prácticamente inexistentes, las citas de Marx o de Lenin, las menciones al ejemplo de la Unión Soviética, y en cambio abundan las referencias a la realidad: datos, información histórica, descripciones sociológicas... Resultaba evidente que para ellos el marxismo no era una biblia, sino un instrumento de análisis, una especie de gramática, una manera de interrogar a la realidad más que un conjunto de definiciones y preceptivas.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Posibilidad política de iniciar la transición al socialismo en Perú: Actitud frente al Oncenio ===&lt;br /&gt;
Mariátegui consideraba que a pesar del atraso del Perú era posible plantearse en el país una revolución de tipo socialista, más radical que una meramente democrático-burguesa. Esto era así tanto por su situación política, como económica y social. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el plano político, tenemos que los años de madurez intelectual de Mariátegui se ubican en el período de la historia republicana del Perú conocida como [[El Oncenio]] (1919-1930). Se trata de la dictadura de [[Augusto B. Leguía]] que vino a poner fin a la [[República Aristocrática]] (1895 y 1919) donde el poder político fue ejercido principalmente por el [[Partido Civil]], que representaba los intereses de los grandes terratenientes y hombres de negocios. Igual de antidemocrático que sus predecesores pero basándose en la promesa de la &amp;quot;Patria Nueva&amp;quot;, Leguía atacó directamente las instituciones y personas que representaban al viejo &#039;&#039;civilismo&#039;&#039; oligarca aliado con los gamonales e impulsó (muchas veces más que materializar de manera efectiva) reformas en pos del desarrollo capitalista-dependiente del Perú, apoyado fuertemente en inversiones extranjeras, principalmente estadounidenses.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=José Carlos Mariátegui supo distinguir con claridad entre el Oncenio y los Gobiernos anteriores. La República Aristocrática había representado, entre 1895 y 1919, la realización en el Estado de la confluencia de intereses entre oligarcas y gamonales, a partir de la marginación política de las grandes mayorías. El Oncenio era igualmente antidemocrático, pero sus proyectadas reformas abrían la posibilidad política de nuevas opciones y replanteaban otras. En efecto, ya no era posible —siempre desde la perspectiva mariateguista— predicar desde una postura radical el desarrollo del capitalismo en la sociedad peruana, porque eso era un proyecto asumido desde el Estado por el propio Leguía. Entonces, a pesar del atraso de la sociedad peruana, el socialismo podía aparecer como una exigencia histórica. La caracterización del Oncenio fue una de las primeras discrepancias de José Carlos Mariátegui con Haya de la Torre, para quien Leguía no era más que una variante, con los rasgos represivos acentuados, del viejo gamonalismo y por lo tanto existía una continuidad entre el civilismo y la «Patria Nueva».|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mariátegui supo distinguir entre el [[Oncenio]] y los Gobiernos anteriores: según él, ya no era posible predicar desde una postura radical el desarrollo del capitalismo en la sociedad peruana, porque eso era un proyecto asumido desde el Estado por el propio Leguía. Entonces, a pesar del atraso de la sociedad peruana, el socialismo podía aparecer como una exigencia histórica.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot; /&amp;gt; Luego, según Mariátegui, no sería del interés &#039;&#039;inmediato&#039;&#039; de los socialistas peruanos el oponerse a Leguía puesto que este estaba ya contribuyendo al desarrollo capitalista en el Perú: los socialistas debían pues, de forma paralela y pensando a más largo plazo, abonar el terreno de la eventual revolución socialista que derrocaría violentamente su gobierno o uno similar.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=En principio las relaciones entre Mariátegui y el régimen eran claras. A José Carlos Mariátegui no le interesaba, por el momento, conspirar contra Augusto B. Leguía dado que no se proponía tampoco sustituir a un dictador por un presidente; la transformación sustancial del Perú sería el resultado de una tarea prolongada y silenciosa para la cual —aunque sonara paradójico— el Gobierno de Leguía aportaba algunos beneficios: dados sus propósitos antioligárquicos y su afán por desarrollar el capitalismo, no solo facilitaba la lucha contra la feudalidad y la vieja cultura tradicional, sino que además obligaba a plantear el socialismo como alternativa, único medio para desplegar una oposición radical y consecuente. Los proyectos de Leguía perseguían cambios en la sociedad peruana, enunciados como la edificación de una «Patria Nueva», pero en dirección del capitalismo. Para cumplir ese cometido, Leguía afectó el poder de la vieja oligarquía, aliada con los gamonales, trató de fomentar a las clases medias y sobre todo encontró sustento en las inversiones y cuantiosos préstamos imperialistas. Una consecuencia de estos cambios fue que se debilitó ostensiblemente el viejo control monopólico ejercido por la clase dominante en la vida cultural del país. A su vez, se facilitó el ingreso de las clases medias provincianas en las universidades, las profesiones liberales y el periodismo. Tanto en la ciudad como en el campo, Leguía alentó con estruendo todo proyecto conducente al desarrollo del capitalismo. No siempre se cumplieron, la gran mayoría de las veces apenas se trazaron, pero todo esto acabó infundiendo temor entre los viejos terratenientes y muchos optaron por el camino del exilio. (...)&lt;br /&gt;
Se entiende, a partir de su visión del régimen leguiista, que Mariátegui no ensayara una oposición inmediata. Se debe añadir además sus escasas fuerzas, la debilidad del naciente socialismo peruano, la necesidad de persistir y durar, única manera de garantizar una obra colectiva y de largo aliento: la ansiada edificación del partido y del proyecto socialista. Es por todo esto que Mariátegui se cuidó de no dirigir ataques frontales a Leguía. Pero la respuesta del dictador no fue exactamente una política de tolerancia.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta caracterización del [[Oncenio]] llevó a Mariátegui a discrepar, en un primer momento con [[Haya de la Torre]], quien consideraba a [[Leguía]] como un mero continuador (aunque más autoritario) de la [[República Aristocrática]] y el viejo [[gamonalismo]]&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot; /&amp;gt;, por lo cual debía ser enfrentado violentamente con el fin de completar la revolución democrático-burguesa sin la cual una revolución socialista no tendría sentido;&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=IV. Entre el APRA y la Internacional: El Partido Socialista|quote=Haya admiraba a la Revolución Soviética, incluso había estado en Rusia y conversado con Trotsky y Lunacharsky, pero creía que el socialismo era una etapa todavía imposible en América Latina, porque antes era preciso superar el atraso, hacer la revolución burguesa que Europa había hecho durante los siglos XVIII y XIX, es decir, acondicionar a la sociedad peruana con el ritmo histórico que desde el Viejo Continente se irradiaba al mundo. En otras palabras, lo anterior significaba que el socialismo solo era posible si antes se construía el capitalismo, para que así existiera una burguesía y un proletariado en el cabal sentido de la palabra. Estas ideas terminaron expuestas en El antimperialismo y el APRA, libro redactado en 1928, del cual se difundirían algunos fragmentos impresos hasta 1936, cuando salió la edición definitiva en Santiago de Chile.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; y en un segundo momento con la [[Comintern]], que pensaba exactamente lo mismo, según su doctrina de la revolución por etapas, donde una revolución democrático-burguesa permitiría iniciar el desarrollo capitalista del Perú alejado de la dependencia del imperialismo estadounidense.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot; /&amp;gt; &amp;lt;ref name=&amp;quot;:3&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=(...) al momento de pensar en la alternativa necesaria para Latinoamérica, los socialistas peruanos y la Internacional optaran por caminos diferentes. Para la Internacional se trataba, como ya lo anotamos, de luchar por una revolución «democrático-burguesa»; para los peruanos la meta era, con absoluta claridad, una revolución socialista. A esa conclusión arribaron antes de la polémica con Haya y dada la necesidad de una oposición consecuente a Leguía. Teniendo en cuenta que el socialismo reivindicaba las viejas tradiciones nacionales, estaba llamado a solucionar tanto el problema del atraso y la miseria del Perú como a realizar un imprescindible arreglo de cuentas con la conquista española, para así dejar de ser una sociedad vencida y frustrada: vencida desde la implantación del colonialismo, frustrada por el fracaso de los proyectos anticoloniales durante la independencia. El socialismo, al liberarnos de esas taras del pasado, sería la herramienta indispensable para construir la nación.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Posibilidad económica de iniciar la transición al socialismo en Perú: Semi-feudalidad y rol del colectivismo andino ===&lt;br /&gt;
En el plano económico, [[Haya de la Torre]] veía el imperialismo como una etapa necesaria que introducía el capitalismo, aunque controlable por un Estado moderno (luego de la correspondiente revolución democrática-burguesa). Por otro lado, la Comintern, veía al imperialismo (semicolonialidad) manteniendo la &amp;quot;feudalidad&amp;quot; en el Perú&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=La discrepancia fue muy nítida en el tratamiento del fenómeno imperialista. Para la Internacional el imperialismo mantenía la feudalidad en Latinoamérica, pero para Pesce, al igual que para Mariátegui, la realidad no era tan simple porque si bien el imperialismo no era sinónimo de progreso, tampoco era cierto que se articulara con una realidad estática y que la mantuviera inamovible. En el Perú, desde la era del guano, se había iniciado un lento aunque irreversible proceso de desarrollo del capitalismo, continuado con las inversiones imperialistas de principios de siglo y posteriormente auspiciado desde el Estado por Leguía, todo lo cual configuraba una peculiar estructura agraria, donde al lado de las formas feudales que persistían especialmente en la hacienda andina tradicional, comenzaban a emerger las primeras y embrionarias formas de capitalismo. Entonces no se podía hablar —como lo hacía Luis, seudónimo de Humbert-Droz— de un feudalismo latinoamericano igual al feudalismo clásico europeo; había que pensar en una situación de transición para cuya definición tal vez resultaba más adecuado el término de «semifeudalidad».La caracterización de una América Latina feudal era coherente con la propuesta de una revolución democrático-burguesa.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; (y en toda América Latina puesto que en su marco de análisis no había cabida para especificidades nacionales dentro del continente).&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Tal vez con un cierto afán conciliador y para romper la marginación que comenzó a gestarse, en una de las interrupciones de la reunión, Pesce se acercó a Codovilla para entregarle algo que era motivo de orgullo y afirmación de los delegados peruanos: un ejemplar de los &amp;quot;7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana&amp;quot;. Codovilla, que tenía en esos momentos también por azar el folleto de Ricardo Martínez de la Torre sobre el movimiento obrero en 1919, mirando a Pesce y con la seguridad de ser escuchado por los otros delegados, dijo en su habitual entonación enfática que la obra de Mariátegui tenía muy escaso valor y, por el contrario, el ejemplo a seguir, el libro marxista sobre el Perú, era ese folleto de Martínez de la Torre. La anécdota fue referida por Pesce y refrendada por Julio Portocarrero. &lt;br /&gt;
A Codovilla le incomodaba, le resultaba insoportable, un libro en cuyo título se juntaran las palabras «ensayo» y «realidad peruana». Ensayo implicaba asumir un estilo que recordaba a los escritos de autores burgueses y reaccionarios (...) &lt;br /&gt;
El otro término insoportable para Codovilla era «realidad peruana», porque para la Komintern solo existían los países «semicoloniales», definidos por una específica relación de dependencia al capital imperialista, y era esta condición —como interpreta José Aricó— la que permitía trazar una táctica y una estrategia definidas a nivel continental. No existían las especificidades nacionales. El Perú era igual que México o la Argentina. De ahí que no fuera necesario indagar por el pasado de cada uno de esos países y que bastara con una aproximación al conjunto del continente. Como no existía una «realidad peruana», no hacía falta tampoco pensar en los rasgos distintivos del partido revolucionario en el Perú: dada la condición de país semicolonial, el partido peruano no tenía por qué diferenciarse de su similar argentino o mexicano.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; Por lo tanto, la alternativa necesaria para Latinoamérica era luchar, una vez más, por una &amp;quot;revolución democrático-burguesa&amp;quot;.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En oposición a esta lectura, Mariátegui y su círculo consideraban que en el Perú coexistían al menos tres modos de producción: un incipiente pero irreversible desarrollo capitalista (iniciado desde la era del guano y ahora alentado por Leguía) desarrollado bajo la dependencia (semicolonial, i.e.: neocolonial) de las inversiones extranjeras; una feudalidad, heredada de la colonia que persistía especialmente en la hacienda andina tradicional; y un modo de producción comunal campesino que habría sobrevivido en las comunidades indígenas, heredado del período (pre)incaico.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:5&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Ni la conquista, ni la colonia, ni menos la república criolla habían podido destruir a la comunidad. Era a través de la comunidad indígena que se mantenían supérstites rasgos y formas colectivistas heredadas del pasado prehispánico. Antes que se estableciera la civilización incaica, en el territorio andino se había estructurado un conjunto de grupos étnicos —como los llamaríamos ahora— bajo un régimen de «comunismo agrario», que no fue destruido por el Estado que fundaron los incas y que por encima de todo mostraría una gran impermeabilidad a los cambios posteriores y una resistencia a los embates procedentes de Europa e incluso, ya en los años más recientes, al capitalismo. Ese colectivismo comunal podía servir de base para el desarrollo del socialismo en el Perú. Esta era una tesis fundamental porque de allí se derivaba una imagen muy peculiar de la sociedad peruana: mientras que para la Internacional se le podía definir simplemente como una sociedad «semicolonial y feudal», para los socialistas peruanos se trataba de un mundo donde coexistían conflictivamente el naciente capitalismo, con el feudalismo heredado de la colonia y el comunismo agrario que daba vida a las grandes masas campesinas. Los rasgos colectivistas permitían que el campesinado pudiera escuchar y secundar la prédica socialista; es por esto que el término «proletariado» tenía una acepción más genérica —como ha reparado Robert Paris— para los socialistas peruanos, englobando en su interior a obreros y también a campesinos. Mariátegui, en «El informe sobre las razas», sostenía que «una conciencia revolucionaria indígena tardará quizá en formarse pero una vez que el indio haya hecho suya la idea socialista, la servirá con una disciplina, una tenacidad y una fuerza, en la que pocos proletarios de otros medios podrán aventajarlos». Al incluir a los indígenas en el término proletariado se terminaba comprendiendo de una manera diferente la alianza entre obreros y campesinos. Desaparecía la imposición o la sobreposición de la clase obrera y en sustitución emergía una relación igualitaria: ambas clases eran revolucionarias, lucharían por el socialismo, harían el Perú nuevo. Otro tema de discrepancia con la Internacional donde resultaba que ni siquiera en el contenido asignado a los términos estaban de acuerdo.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; Luego, más que de feudalidad, resultaría más adecuado hablar de &amp;quot;semi-feudalidad&amp;quot; la cual no podría ser resuelta por una revolución &amp;quot;revolución democrático-burguesa&amp;quot; sino que se imponía la necesidad de una revolución socialista.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot; /&amp;gt; El imperialismo acarreaba pues, perjuicios propios del capitalismo, y solo la ruptura con él y la vía socialista inmediata permitirían la independencia y la edificación de la nación&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta particular composición heterogénea de la base económica peruana, en especial el elemento comunal indígena, condicionaría a su vez una forma particular de llevar a cabo la revolución socialista peruana donde el modo de producción comunal andino de origen preincaico serviría de pivote y catalizador de la revolución socialista.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:5&amp;quot; /&amp;gt; En este sentido, las ideas de Mariátegui resuenan con las aventuradas medio siglo antes por los populistas rusos (a quienes este no había leído)&amp;lt;ref&amp;gt;Mariátegui compartía con los populistas rusos la fe en la comunidad y la creencia en un desarrollo autónomo del socialismo, pero esto no significa que hubiera leído sus libros. Ocurre que los intelectuales rusos en 1860 o en 1880, inmersos en un país atrasado y campesino, debieron afrontar problemas similares a los que afrontarían años después y en un continente diferente, Mariátegui y su generación. Existe, en los medios de izquierda, una imagen injustamente vituperable de los populistas que ha sido revisada completamente por Franco Venturi en &#039;&#039;El populismo ruso&#039;&#039;, Madrid, Revista de Occidente, 1975, t. i, p. 140 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Nota al pie en [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|&#039;&#039;La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern&#039;&#039;]])&amp;lt;/ref&amp;gt; que veían en la comuna rural (&#039;&#039;mir&#039;&#039; u &#039;&#039;obschina&#039;&#039;, en el caso peruano se trataría de los &#039;&#039;ayllus&#039;&#039;) un posible punto de partida para (abusando de un anacronismo en los términos) una &amp;quot;vía rusa al comunismo&amp;quot; o &amp;quot;socialismo con características rusas&amp;quot;.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=II. El descubrimiento del mundo andino|quote=El defensor de la comunidad tenía que ubicarse próximo a Vera Zasulich o Aleksandr Herzen y en una perspectiva diferente y quizá antagónica con la que se expone en El desarrollo del capitalismo en Rusia, libro que Mariátegui no llegó a leer. Por entonces —en 1929— se ignoraban los escritos de Marx sobre el llamado «modo de producción asiático» (inéditos hasta 1939) y también la correspondencia entre este y Vera Zasulich, donde se habían planteado, en 1881, la cuestión de si el socialismo exigía o no una previa etapa capitalista.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El socialismo como vía de realización de la nación peruana y de la superación internacionalista del nacionalismo ===&lt;br /&gt;
El socialismo,al liberar al Perú de las taras del pasado colonial que persistían en la república, sería la herramienta indispensable para construir la nación peruana...&amp;lt;ref name=&amp;quot;:3&amp;quot; /&amp;gt; y superar el nacionalismo estrecho, transitando a un necesario internacionalismo...&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia web|author=José Carlos Mariátegui|newspaper=Mundial|title=La misión de Israe|date=3 de mayo de 1929|quote=El internacionalismo no es como se imaginan muchos obtusos de derecha e izquierda la negación del nacionalismo, sino su superación. Es una negación dialéctica, en el sentido de que contradice al nacionalismo; pero no en el sentido de que, como cualquier utopismo, lo condene y descalifique como necesidad histórica de una época}}&amp;lt;/ref&amp;gt; &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Organización y rol del partido ===&lt;br /&gt;
Concebía el partido como un instrumento ideológicamente proletario pero socialmente popular, de masas e insurreccional, que garantizara la construcción de la democracia... &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Valoración crítica e influencia ==&lt;br /&gt;
=== Estilo de escritura ===&lt;br /&gt;
El estilo de escritura de Mariátegui no es analítico, riguroso, académico, etc.; sino más bien literario/periodístico donde las contradicciones son relativamente frecuentes... &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El marxismo como estilo de vida ===&lt;br /&gt;
Para él, el marxismo era una actitud, un estilo de vida y una manera de encarar el mundo. Lo esencial del marxismo, según Mariátegui, era el descubrimiento del proletariado como sujeto de la revolución. &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Idealización del Imperio Incaico ===&lt;br /&gt;
Mariátegui tenía una visión idealizada del imperio incaico a pesar de saber que los elementos comunales que de él rescataba tenían un origen pre incaico... &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Influencia posterior ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Véase también ==&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Escritos de Mariátegui&#039;&#039;&#039; (selección):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana|Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana]]&#039;&#039; (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1928)&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:Defensa del marxismo|Defensa del marxismo]]&#039;&#039; (&#039;&#039;m.s.&#039;&#039; 1928-1929, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; parcial: Santiago de Chile, Ediciones Nacionales y Extranjeras, 1934, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; completa: Lima, Editorial Minerva, 1954)&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:El alma matinal y otras estaciones del hombre de hoy|El alma matinal y otras estaciones del hombre de hoy]]&#039;&#039; &amp;lt;u&amp;gt;(&amp;lt;/u&amp;gt;&#039;&#039;m.s.&#039;&#039; ?, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1964?)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Fuentes secundarias&#039;&#039;&#039;:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Alberto Flores Galindo (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1980): [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|&#039;&#039;La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern&#039;&#039;]] (Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021)&lt;br /&gt;
* Videos de &amp;quot;Escuela de Cuadros&amp;quot;:&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=yN8TbxYoLSo Programa 8 - El alma matinal (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/PRix9jwuKFc Programa 9 - Defensa del marxismo (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=JOPpowY8lU0 Programa 25 - Punto de vista antiimperialista (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/wI1FL_goYNQ Programa 57 - El problema del indio (Mariategui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=FttL7p1Pvvk Programa 78 - La unidad de la América indo-española (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=oFRCkZy2Yo8 Programa 84 - Aniversario y Balance (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=_eQZeZfbf2o Programa 94 - El APRA, el partido, y la internacional (Mariategui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=kHWOMd0qaO0 Programa 96 - Biología del fascismo (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/u1OIlQq6edk Programa 134 - En defensa del Marxismo (Mariátegui)] (2013)&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/l-5KE3B9Mhk El alma matinal | José Carlos Mariátegui con Miguel Mazzeo] (2022)&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/H_2ue1IjnLo Mariátegui y la educación | con Harold García-Pacanchique] (2024)&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/BYuA_Y1QBy0 El Pensamiento de José Carlos Mairátegui | con Douglas Estevam] (2025)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notas ==&lt;br /&gt;
[[Categoría:Marxistas]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Peruanos]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Revolucionarios]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Perú]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:América Latina]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Jos%C3%A9_Carlos_Mari%C3%A1tegui&amp;diff=9780</id>
		<title>José Carlos Mariátegui</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Jos%C3%A9_Carlos_Mari%C3%A1tegui&amp;diff=9780"/>
		<updated>2025-10-25T06:25:29Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Infobox Persona|name=José Carlos Mariátegui|image=Mariátegui.png|caption=José Carlos Mariátegui, en 1929|birth_name=José del Carmen Eliseo Mariátegui La Chira|birth_date=14 de junio de 1894|birth_place=Moquegua, Perú|death_date=16 de abril de 1930|death_place=Lima, Perú|nationality=Peruana|death_cause=Osteomielitis|honorific prefix=El Amauta}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;José Carlos Mariátegui La Chira&#039;&#039;&#039; (Moquegua, 14 de junio de 1894 - Lima, 16 de abril de 1930) fue un escritor, periodista, [[político]], [[filósofo]] y [[revolucionario]] [[marxista]]​ [[peruano]]; considerado el fundador del pensamiento marxista en el Perú y quizá el marxista más original que ha producido la cultura latinoamericana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su principal contribución al [[marxismo]] consiste en el intento de articular de forma armónica la [[Cuestión nacional|problemática nacional]] [[peruana]] con la [[teoría marxista]], en especial, aquella parte relativa a la [[Transición al socialismo|transición]] [[revolucionaria]] al [[socialismo]]. En este sentido, fue de los primeros revolucionarios marxistas en plantear un socialismo con características nacionales propias que iba más allá de la mera aplicación mecánica a casos particulares de los principios universales hasta entonces descubiertos por el [[marxismo-leninismo]]. Puede decirse pues, que Mariátegui enriqueció e hizo avanzar la teoría [[marxista-leninista]] al teorizar acerca de un &amp;quot;socialismo con características peruanas&amp;quot; cuando aún no se consideraba que las particularidades nacionales en la transición socialista de cada país pudieran llegar a ser tan relevantes como para hablar de socialismo con características nacionales como luego lo serían, por ejemplo, el [[socialismo con características chinas]] o la [[revolución socialista de liberación nacional]] en [[Cuba]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los meses finales de su vida estuvieron marcados por el asedio del régimen de [[Leguía]]; la polémica con la [[III Internacional|Internacional]] y el [[APRA]]; y la gestación de un proyecto para viajar a Buenos Aires para continuar con su revista &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;. Su muerte prematura dejó una obra que muchos consideran inconclusa. Tras su deceso, el [[Partido Socialista (Perú)|Partido Socialista]] que ayudó a fundar se convirtió en el [[Partido Comunista del Perú]] el 20 de mayo de 1930, adhiriéndose así a la [[Comintern]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Biografía ==&lt;br /&gt;
{{Message box|text=Pendiente de mejoras|image=Warning icon.png}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Infancia y Años de Iniciación o &amp;quot;edad de piedra&amp;quot; (1894-1918) ===&lt;br /&gt;
Mariátegui nació en Moquegua en 1894, aunque en una reseña autobiográfica erróneamente citó 1895 como su año de nacimiento. Pasó su infancia en Huacho. Una enfermedad temprana en 1902 lo dejó lisiado de una pierna, lo que lo obligó a interrumpir sus estudios escolares. Su formación fue en gran medida autodidacta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A los 14 años (en 1909), Mariátegui ingresó al diario &#039;&#039;La Prensa&#039;&#039; como aprendiz (&#039;&#039;alcanza-rejones&#039;&#039;). Trabajó en el diarismo hasta 1919, pasando por publicaciones como &#039;&#039;La Prensa&#039;&#039;, &#039;&#039;El Tiempo&#039;&#039;, y &#039;&#039;La Razón&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante sus años de iniciación (1914-1918), que él mismo llamó posteriormente su &amp;quot;edad de piedra&amp;quot;, utilizó el seudónimo &#039;&#039;&#039;Juan Croniqueur&#039;&#039;&#039;. Sus escritos juveniles fueron múltiples, incluyendo poesía (más de cincuenta poemas entre 1915 y 1917), cuentos, teatro, crónicas y artículos periodísticos. En este periodo, Mariátegui mostró una fascinación por la revolución, observando los sucesos mundiales desde el Perú, y simpatizando con figuras como Lenin y Trotsky, asumiendo con simpatía el mote de &amp;quot;bolcheviki&amp;quot;, aunque aún no era formalmente marxista. Su carrera transcurrió alejada de los claustros universitarios y cercana a los lectores, desarrollando una prosa límpida y directa, en contraste con el estilo académico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1919 inicia el Oncecio de Leguía...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Experiencia Europea y Formación Marxista (1919-1923) ===&lt;br /&gt;
Junto con César Falcón viajara con rumbo a Europa gracias a una beca que le fue entregada por el gobierno de Leguía como una forma encubierta de deportación. Durante su estadía, presenció los efectos de la Revolución Rusa en Hungría, Alemania e Italia, incluyendo la formación de sóviets y la fundación del Partido Comunista de Italia. En Florencia, en 1920, se casó con &#039;&#039;&#039;Anna Chiappe&#039;&#039;&#039;, natural de Lucca.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresó al Perú en 1923, proclamándose &#039;&#039;&#039;&amp;quot;marxista convicto y confeso&amp;quot;&#039;&#039;&#039;. Su experiencia europea le permitió defender lo nacional y al mismo tiempo la necesidad del internacionalismo, viendo a Occidente desde la perspectiva de un país dominado y atrasado. Mariátegui distinguía entre la cultura occidental y el capitalismo, asumiendo que la decadencia correspondía al sistema económico, no a la cultura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Regreso al Perú (1923-1927) ===&lt;br /&gt;
En 1924 Haya de la Torre funda el APRA en México...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1926 funda &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, revista cultural y política que editó y dirigió. Fue concebida como un proyecto colectivo, que fungió como &amp;quot;la antesala del partido&amp;quot;. La revista buscó construir una hegemonía alternativa al poder oligárquico, uniendo lo más antiguo con lo más nuevo, es decir, el indigenismo y el marxismo. La publicación se cerró en dos ocasiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Primera detención e inicio de los contactos con la Comintern (1927-1928) ===&lt;br /&gt;
En junio de 1927 es detenido bajo acusaciones de participar en &amp;quot;complot comunista&amp;quot; en coordinación con la Comintern. Mariátegui desmiente las acusaciones en cartas a &#039;&#039;El Comercio&#039;&#039; y &#039;&#039;La Prensa&#039;&#039;. En agosto el No. 29 de &#039;&#039;La Correspondencia Sudamericana&#039;&#039;, publica carta de Mariátegui desmintiendo la versión del &amp;quot;complot comunista&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal vez como consecuencia de la redada se produjeron los primeros contactos entre Mariátegui y la Internacional. A fines de ese año se le hizo llegar a Mariátegui una invitación para que los obreros peruanos intervinieran en el VI Congreso Sindical Rojo (Profintern) a realizarse en Moscú entre el 15 y el 24 de marzo de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Polémica con el APRA de Haya de la Torre y fundación del Partido Socialista Peruano (1928) ===&lt;br /&gt;
En abril de 1928 escribe carta desaprobatoria a célula de México sobre el lanzamiento del Partido Nacionalista Libertador por parte de Haya de la Torre. Poco después se redacta una &amp;quot;carta colectiva&amp;quot; fijando posición ante el Apra como partido: &amp;quot;Los elementos de izquierda que en el Perú concurrimos a su formación (del Apra como frente), constituimos de hecho —y organizaremos formalmente un grupo o Partido Socialista de filiación y orientación definidas&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 7 de octubre de 1928 se funda el Partido Socialista Peruano. Mariátegui es designado Secretario General. Son preparadas las ponencias de la delegación peruana para la Conferencia Comunista de Buenos Aires, a celebrarse en junio del año próximo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana&#039;&#039; (finales de octubre de 1928)...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre de 1928 se funda &#039;&#039;Labor&#039;&#039;, quincenario dedicado a la clase obrera, que fue clausurado definitivamente después de solo 10 números.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El  17 de mayo de 1929 funda la [[Confederación General de Trabajadores del Perú]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Polémica con la Comintern y aislamiento (1929-1930) ===&lt;br /&gt;
Participa delegación peruana en el [[Congreso Sindical Latinoamericano de Montevideo]] (mayo de 1929) y la [[Conferencia Comunista de Buenos Aires]] celebrada entre el 1 y el 12 de junio de 1929. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre de 1929 asaltan la casa de Mariátegui y clausuran &#039;&#039;Labor&#039;&#039;. Esta vez la acusación fue por participar en un &amp;quot;complot judío&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En febrero de 1930, [[Eudocio Ravines]] fue nombrado secretario general del Partido Socialista del Perú.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Muerte. Adhesión del Partido Socialista Peruano a la Comintern ===&lt;br /&gt;
El 16 de abril de 1930 fallece Mariátegui. El 20 de mayo la dirección del Partido Socialista Peruano, con Eudocio Ravines como secretario general y Jean Braham Fuentes Cruz como presidente general, cambió el nombre del Partido Socialista del Perú por el de Partido Comunista Peruano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Pensamiento ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ausencia de una nación (o naciones) peruana(s) ===&lt;br /&gt;
Para Mariátegui, el [[Perú]] sería algo así como un &amp;quot;Estado-país&amp;quot; más que un [[Estado-nación]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=(...) en el razonamiento de Mariátegui, Pesce y Portocarrero, el Perú reunía los elementos de una nación, aunque todavía no lo era: la historia anterior, así como había dispuesto esos elementos, había también obstaculizado su confluencia y el país era apenas un proyecto de nación. Un problema y una posibilidad, parafraseando el título de un libro célebre. Codovilla, repitiendo ciertos enfoques que procedían de textos estalinistas, contrapuso la tesis de las nacionalidades: en el Perú, como en Bolivia o el Paraguay, existían, al lado de una nacionalidad occidental y criolla dominante, otras nacionalidades subordinadas, principalmente los quechuas y los aymaras: el Perú era, como Rusia, una sociedad multinacional. Desde luego que en Codovilla persistía el razonamiento apriorístico. Solo en los delegados peruanos hubo una notable y característica referencia al pasado nacional como consecuencia de querer reposar una estrategia política en la historia del país.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; La raíz del problema estaba en la marginación y subordinación tanto política, económica como social del componente indígena de la aún-por-ser nación peruana. Esta división social de los trabajos concretos (aún no se imponía como predominante el trabajo abstracto debido al escaso desarrollo capitalista en el Perú) que se había originado en la colonia y pervivía al interior de la República luego de la independencia; impedía que los habitantes del país se constituyeran como comunidad política de individuos abstractos (formalmente iguales), basada en su soberanía y autodeterminación (es decir, en nación cívica, en el sentido pleno de nación moderna).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A la ausencia de una nación cívica nacional (valga la redundancia), se le sumaba la ausencia de naciones sub-nacionales (valga la contradicción): las diversas etnias indígenas del Perú (ej.: quechua, aymara, etc.) no eran a su vez naciones por separado.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; A pesar de conservar sus identidades étnicas, estas no habían adquirido el carácter político de naciones debido al rol de subordinación aceptado (o tolerado) por todas por igual en base a la categoría racial de indio que las unificaba y que databa de la época colonial. Además del aspecto racial, a estas etnias las unificaba una tradición andina-comunal que identificaban con su pasado incaico (aunque realmente tenía raíces previas). Luego, en el plano político, las etnias indígenas racializadas del Perú presentaban reivindicaciones socio-económicas de conjunto más que por separado como naciones en lucha por sus autodeterminaciones respectivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta comprensión de la realidad nacional peruana llevó a Mariátegui a entrar en polémica con la [[Comintern]], especialmente a partir de la [[Conferencia Comunista de Buenos Aires]] celebrada entre el 1 y el 12 de junio de 1929. En este encuentro las ideas de Mariátegui serían defendidas por los delegados peruanos [[Julio Portocarrero]] y [[Hugo Pesce]] quienes junto al propio Mariátegui y [[Martínez de la Torre]] prepararon las tesis y ponencias a llevar a la conferencia. Del lado de la [[Comintern]], encontramos a [[Vittorio Codovilla]] y [[Humbert-Droz]] quienes, por analogía con el caso soviético, abogaban por el derecho la autodeterminación de las naciones oprimidas en el Perú. Según estos últimos, en el [[Perú]] (como en [[Bolivia]] o el [[Paraguay]]) existían, al lado de la nacionalidad criolla dominante, otras nacionalidades subordinadas (principalmente los quechuas y los aymaras), lo que hacía del [[Perú]] una sociedad multinacional (como [[Rusia]]).&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de autodeterminación para las &amp;quot;naciones&amp;quot; oprimidas del [[Perú]], [[Codovilla]] pedía autodeterminación para los habitantes de [[Cuestión de Tacna y Arica|Tacna y Arica]] que se encontraban bajo control chileno luego de la [[Guerra del Pacífico]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot;&amp;gt;Codovilla en debate con los delegados peruanos a la Conferencia Comunista de Buenos Aires: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«Sea como fuere, el partido no podía estar ausente, no podía dejar de hacer conocer sus consignas, que debieron ser: contra el Gobierno dictatorial de Leguía, vendido al imperialismo yanqui; contra el imperialismo yanqui, único beneficiado en dicho arreglo; por el derecho de autodeterminación de los habitantes de Tacna y Arica; por el plebiscito bajo el contralor obrero y campesino; etc.» (Secretariado Sudamericano de la Internacional Comunista, &#039;&#039;El movimiento revolucionario latinoamericano. Versiones de la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana&#039;&#039;, Buenos Aires, La Correspondencia Sudamericana, 1929, p. 70; tomado de Alberto Flores Galindo, &#039;&#039;[[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern]]&#039;&#039;, Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021)&amp;lt;/ref&amp;gt; Frente a esta cuestión, los delegados peruanos (y presumiblemente Mariátegui) hacían notar la indiferencia de los habitantes (a-nacionales) de estas regiones respecto al conflicto.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Terminada la intervención de Codovilla, Saco, seudónimo utilizado por Hugo Pesce, no tuvo el menor reparo en pedir la palabra y objetar esa intervención: «Nosotros, comunistas, debemos estudiar un punto importantísimo: cuál ha sido la posición de las distintas capas sociales frente a un conflicto determinado», lo que significaba argumentar que ante un mismo problema las masas no realizan necesariamente un tipo condicionado y único de respuesta. En efecto, «las masas se sintieron —continuaba refiriendo Pesce— desde el primer momento, ajenas a tales manifestaciones patrióticas y se mantuvieron espontáneamente neutrales». La discrepancia con Codovilla no era solo un problema de información; Pesce esgrimía un razonamiento que subordinaba la acción política a la situación de las clases, que no omitía las condiciones objetivas y la conciencia social y desde el cual resultaba imposible elaborar una táctica al margen de estas consideraciones. En la manera de argumentar mostrada por Pesce y Portocarrero, a diferencia de las otras delegaciones, escasean, son prácticamente inexistentes, las citas de Marx o de Lenin, las menciones al ejemplo de la Unión Soviética, y en cambio abundan las referencias a la realidad: datos, información histórica, descripciones sociológicas... Resultaba evidente que para ellos el marxismo no era una biblia, sino un instrumento de análisis, una especie de gramática, una manera de interrogar a la realidad más que un conjunto de definiciones y preceptivas.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Posibilidad política de iniciar la transición al socialismo en Perú: Actitud frente al Oncenio ===&lt;br /&gt;
Mariátegui consideraba que a pesar del atraso del Perú era posible plantearse en el país una revolución de tipo socialista, más radical que una meramente democrático-burguesa. Esto era así tanto por su situación política, como económica y social. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el plano político, tenemos que los años de madurez intelectual de Mariátegui se ubican en el período de la historia republicana del Perú conocida como [[El Oncenio]] (1919-1930). Se trata de la dictadura de [[Augusto B. Leguía]] que vino a poner fin a la [[República Aristocrática]] (1895 y 1919) donde el poder político fue ejercido principalmente por el [[Partido Civil]], que representaba los intereses de los grandes terratenientes y hombres de negocios. Igual de antidemocrático que sus predecesores pero basándose en la promesa de la &amp;quot;Patria Nueva&amp;quot;, Leguía atacó directamente las instituciones y personas que representaban al viejo &#039;&#039;civilismo&#039;&#039; oligarca aliado con los gamonales e impulsó (muchas veces más que materializar de manera efectiva) reformas en pos del desarrollo capitalista-dependiente del Perú, apoyado fuertemente en inversiones extranjeras, principalmente estadounidenses.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=José Carlos Mariátegui supo distinguir con claridad entre el Oncenio y los Gobiernos anteriores. La República Aristocrática había representado, entre 1895 y 1919, la realización en el Estado de la confluencia de intereses entre oligarcas y gamonales, a partir de la marginación política de las grandes mayorías. El Oncenio era igualmente antidemocrático, pero sus proyectadas reformas abrían la posibilidad política de nuevas opciones y replanteaban otras. En efecto, ya no era posible —siempre desde la perspectiva mariateguista— predicar desde una postura radical el desarrollo del capitalismo en la sociedad peruana, porque eso era un proyecto asumido desde el Estado por el propio Leguía. Entonces, a pesar del atraso de la sociedad peruana, el socialismo podía aparecer como una exigencia histórica. La caracterización del Oncenio fue una de las primeras discrepancias de José Carlos Mariátegui con Haya de la Torre, para quien Leguía no era más que una variante, con los rasgos represivos acentuados, del viejo gamonalismo y por lo tanto existía una continuidad entre el civilismo y la «Patria Nueva».|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mariátegui supo distinguir entre el [[Oncenio]] y los Gobiernos anteriores: según él, ya no era posible predicar desde una postura radical el desarrollo del capitalismo en la sociedad peruana, porque eso era un proyecto asumido desde el Estado por el propio Leguía. Entonces, a pesar del atraso de la sociedad peruana, el socialismo podía aparecer como una exigencia histórica.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot; /&amp;gt; Luego, según Mariátegui, no sería del interés &#039;&#039;inmediato&#039;&#039; de los socialistas peruanos el oponerse a Leguía puesto que este estaba ya contribuyendo al desarrollo capitalista en el Perú: los socialistas debían pues, de forma paralela y pensando a más largo plazo, abonar el terreno de la eventual revolución socialista que derrocaría violentamente su gobierno o uno similar.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=En principio las relaciones entre Mariátegui y el régimen eran claras. A José Carlos Mariátegui no le interesaba, por el momento, conspirar contra Augusto B. Leguía dado que no se proponía tampoco sustituir a un dictador por un presidente; la transformación sustancial del Perú sería el resultado de una tarea prolongada y silenciosa para la cual —aunque sonara paradójico— el Gobierno de Leguía aportaba algunos beneficios: dados sus propósitos antioligárquicos y su afán por desarrollar el capitalismo, no solo facilitaba la lucha contra la feudalidad y la vieja cultura tradicional, sino que además obligaba a plantear el socialismo como alternativa, único medio para desplegar una oposición radical y consecuente. Los proyectos de Leguía perseguían cambios en la sociedad peruana, enunciados como la edificación de una «Patria Nueva», pero en dirección del capitalismo. Para cumplir ese cometido, Leguía afectó el poder de la vieja oligarquía, aliada con los gamonales, trató de fomentar a las clases medias y sobre todo encontró sustento en las inversiones y cuantiosos préstamos imperialistas. Una consecuencia de estos cambios fue que se debilitó ostensiblemente el viejo control monopólico ejercido por la clase dominante en la vida cultural del país. A su vez, se facilitó el ingreso de las clases medias provincianas en las universidades, las profesiones liberales y el periodismo. Tanto en la ciudad como en el campo, Leguía alentó con estruendo todo proyecto conducente al desarrollo del capitalismo. No siempre se cumplieron, la gran mayoría de las veces apenas se trazaron, pero todo esto acabó infundiendo temor entre los viejos terratenientes y muchos optaron por el camino del exilio. (...)&lt;br /&gt;
Se entiende, a partir de su visión del régimen leguiista, que Mariátegui no ensayara una oposición inmediata. Se debe añadir además sus escasas fuerzas, la debilidad del naciente socialismo peruano, la necesidad de persistir y durar, única manera de garantizar una obra colectiva y de largo aliento: la ansiada edificación del partido y del proyecto socialista. Es por todo esto que Mariátegui se cuidó de no dirigir ataques frontales a Leguía. Pero la respuesta del dictador no fue exactamente una política de tolerancia.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta caracterización del [[Oncenio]] llevó a Mariátegui a discrepar, en un primer momento con [[Haya de la Torre]], quien consideraba a [[Leguía]] como un mero continuador (aunque más autoritario) de la [[República Aristocrática]] y el viejo [[gamonalismo]]&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot; /&amp;gt;, por lo cual debía ser enfrentado violentamente con el fin de completar la revolución democrático-burguesa sin la cual una revolución socialista no tendría sentido;&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=IV. Entre el APRA y la Internacional: El Partido Socialista|quote=Haya admiraba a la Revolución Soviética, incluso había estado en Rusia y conversado con Trotsky y Lunacharsky, pero creía que el socialismo era una etapa todavía imposible en América Latina, porque antes era preciso superar el atraso, hacer la revolución burguesa que Europa había hecho durante los siglos XVIII y XIX, es decir, acondicionar a la sociedad peruana con el ritmo histórico que desde el Viejo Continente se irradiaba al mundo. En otras palabras, lo anterior significaba que el socialismo solo era posible si antes se construía el capitalismo, para que así existiera una burguesía y un proletariado en el cabal sentido de la palabra. Estas ideas terminaron expuestas en El antimperialismo y el APRA, libro redactado en 1928, del cual se difundirían algunos fragmentos impresos hasta 1936, cuando salió la edición definitiva en Santiago de Chile.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; y en un segundo momento con la [[Comintern]], que pensaba exactamente lo mismo, según su doctrina de la revolución por etapas, donde una revolución democrático-burguesa permitiría iniciar el desarrollo capitalista del Perú alejado de la dependencia del imperialismo estadounidense.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot; /&amp;gt; &amp;lt;ref name=&amp;quot;:3&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=(...) al momento de pensar en la alternativa necesaria para Latinoamérica, los socialistas peruanos y la Internacional optaran por caminos diferentes. Para la Internacional se trataba, como ya lo anotamos, de luchar por una revolución «democrático-burguesa»; para los peruanos la meta era, con absoluta claridad, una revolución socialista. A esa conclusión arribaron antes de la polémica con Haya y dada la necesidad de una oposición consecuente a Leguía. Teniendo en cuenta que el socialismo reivindicaba las viejas tradiciones nacionales, estaba llamado a solucionar tanto el problema del atraso y la miseria del Perú como a realizar un imprescindible arreglo de cuentas con la conquista española, para así dejar de ser una sociedad vencida y frustrada: vencida desde la implantación del colonialismo, frustrada por el fracaso de los proyectos anticoloniales durante la independencia. El socialismo, al liberarnos de esas taras del pasado, sería la herramienta indispensable para construir la nación.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Posibilidad económica de iniciar la transición al socialismo en Perú: Semi-feudalidad y rol del colectivismo andino ===&lt;br /&gt;
En el plano económico, [[Haya de la Torre]] veía el imperialismo como una etapa necesaria que introducía el capitalismo, aunque controlable por un Estado moderno (luego de la correspondiente revolución democrática-burguesa). Por otro lado, la Comintern, veía al imperialismo (semicolonialidad) manteniendo la &amp;quot;feudalidad&amp;quot; en el Perú&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=La discrepancia fue muy nítida en el tratamiento del fenómeno imperialista. Para la Internacional el imperialismo mantenía la feudalidad en Latinoamérica, pero para Pesce, al igual que para Mariátegui, la realidad no era tan simple porque si bien el imperialismo no era sinónimo de progreso, tampoco era cierto que se articulara con una realidad estática y que la mantuviera inamovible. En el Perú, desde la era del guano, se había iniciado un lento aunque irreversible proceso de desarrollo del capitalismo, continuado con las inversiones imperialistas de principios de siglo y posteriormente auspiciado desde el Estado por Leguía, todo lo cual configuraba una peculiar estructura agraria, donde al lado de las formas feudales que persistían especialmente en la hacienda andina tradicional, comenzaban a emerger las primeras y embrionarias formas de capitalismo. Entonces no se podía hablar —como lo hacía Luis, seudónimo de Humbert-Droz— de un feudalismo latinoamericano igual al feudalismo clásico europeo; había que pensar en una situación de transición para cuya definición tal vez resultaba más adecuado el término de «semifeudalidad».La caracterización de una América Latina feudal era coherente con la propuesta de una revolución democrático-burguesa.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; (y en toda América Latina puesto que en su marco de análisis no había cabida para especificidades nacionales dentro del continente).&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Tal vez con un cierto afán conciliador y para romper la marginación que comenzó a gestarse, en una de las interrupciones de la reunión, Pesce se acercó a Codovilla para entregarle algo que era motivo de orgullo y afirmación de los delegados peruanos: un ejemplar de los &amp;quot;7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana&amp;quot;. Codovilla, que tenía en esos momentos también por azar el folleto de Ricardo Martínez de la Torre sobre el movimiento obrero en 1919, mirando a Pesce y con la seguridad de ser escuchado por los otros delegados, dijo en su habitual entonación enfática que la obra de Mariátegui tenía muy escaso valor y, por el contrario, el ejemplo a seguir, el libro marxista sobre el Perú, era ese folleto de Martínez de la Torre. La anécdota fue referida por Pesce y refrendada por Julio Portocarrero. &lt;br /&gt;
A Codovilla le incomodaba, le resultaba insoportable, un libro en cuyo título se juntaran las palabras «ensayo» y «realidad peruana». Ensayo implicaba asumir un estilo que recordaba a los escritos de autores burgueses y reaccionarios (...) &lt;br /&gt;
El otro término insoportable para Codovilla era «realidad peruana», porque para la Komintern solo existían los países «semicoloniales», definidos por una específica relación de dependencia al capital imperialista, y era esta condición —como interpreta José Aricó— la que permitía trazar una táctica y una estrategia definidas a nivel continental. No existían las especificidades nacionales. El Perú era igual que México o la Argentina. De ahí que no fuera necesario indagar por el pasado de cada uno de esos países y que bastara con una aproximación al conjunto del continente. Como no existía una «realidad peruana», no hacía falta tampoco pensar en los rasgos distintivos del partido revolucionario en el Perú: dada la condición de país semicolonial, el partido peruano no tenía por qué diferenciarse de su similar argentino o mexicano.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; Por lo tanto, la alternativa necesaria para Latinoamérica era luchar, una vez más, por una &amp;quot;revolución democrático-burguesa&amp;quot;.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En oposición a esta lectura, Mariátegui y su círculo consideraban que en el Perú coexistían al menos tres modos de producción: un incipiente pero irreversible desarrollo capitalista (iniciado desde la era del guano y ahora alentado por Leguía) desarrollado bajo la dependencia (semicolonial, i.e.: neocolonial) de las inversiones extranjeras; una feudalidad, heredada de la colonia que persistía especialmente en la hacienda andina tradicional; y un modo de producción comunal campesino que habría sobrevivido en las comunidades indígenas, heredado del período (pre)incaico.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:5&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Ni la conquista, ni la colonia, ni menos la república criolla habían podido destruir a la comunidad. Era a través de la comunidad indígena que se mantenían supérstites rasgos y formas colectivistas heredadas del pasado prehispánico. Antes que se estableciera la civilización incaica, en el territorio andino se había estructurado un conjunto de grupos étnicos —como los llamaríamos ahora— bajo un régimen de «comunismo agrario», que no fue destruido por el Estado que fundaron los incas y que por encima de todo mostraría una gran impermeabilidad a los cambios posteriores y una resistencia a los embates procedentes de Europa e incluso, ya en los años más recientes, al capitalismo. Ese colectivismo comunal podía servir de base para el desarrollo del socialismo en el Perú. Esta era una tesis fundamental porque de allí se derivaba una imagen muy peculiar de la sociedad peruana: mientras que para la Internacional se le podía definir simplemente como una sociedad «semicolonial y feudal», para los socialistas peruanos se trataba de un mundo donde coexistían conflictivamente el naciente capitalismo, con el feudalismo heredado de la colonia y el comunismo agrario que daba vida a las grandes masas campesinas. Los rasgos colectivistas permitían que el campesinado pudiera escuchar y secundar la prédica socialista; es por esto que el término «proletariado» tenía una acepción más genérica —como ha reparado Robert Paris— para los socialistas peruanos, englobando en su interior a obreros y también a campesinos. Mariátegui, en «El informe sobre las razas», sostenía que «una conciencia revolucionaria indígena tardará quizá en formarse pero una vez que el indio haya hecho suya la idea socialista, la servirá con una disciplina, una tenacidad y una fuerza, en la que pocos proletarios de otros medios podrán aventajarlos». Al incluir a los indígenas en el término proletariado se terminaba comprendiendo de una manera diferente la alianza entre obreros y campesinos. Desaparecía la imposición o la sobreposición de la clase obrera y en sustitución emergía una relación igualitaria: ambas clases eran revolucionarias, lucharían por el socialismo, harían el Perú nuevo. Otro tema de discrepancia con la Internacional donde resultaba que ni siquiera en el contenido asignado a los términos estaban de acuerdo.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; Luego, más que de feudalidad, resultaría más adecuado hablar de &amp;quot;semi-feudalidad&amp;quot; la cual no podría ser resuelta por una revolución &amp;quot;revolución democrático-burguesa&amp;quot; sino que se imponía la necesidad de una revolución socialista.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot; /&amp;gt; El imperialismo acarreaba pues, perjuicios propios del capitalismo, y solo la ruptura con él y la vía socialista inmediata permitirían la independencia y la edificación de la nación&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta particular composición heterogénea de la base económica peruana, en especial el elemento comunal indígena, condicionaría a su vez una forma particular de llevar a cabo la revolución socialista peruana donde el modo de producción comunal andino de origen preincaico serviría de pivote y catalizador de la revolución socialista.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:5&amp;quot; /&amp;gt; En este sentido, las ideas de Mariátegui resuenan con las aventuradas medio siglo antes por los populistas rusos (a quienes este no había leído)&amp;lt;ref&amp;gt;Mariátegui compartía con los populistas rusos la fe en la comunidad y la creencia en un desarrollo autónomo del socialismo, pero esto no significa que hubiera leído sus libros. Ocurre que los intelectuales rusos en 1860 o en 1880, inmersos en un país atrasado y campesino, debieron afrontar problemas similares a los que afrontarían años después y en un continente diferente, Mariátegui y su generación. Existe, en los medios de izquierda, una imagen injustamente vituperable de los populistas que ha sido revisada completamente por Franco Venturi en &#039;&#039;El populismo ruso&#039;&#039;, Madrid, Revista de Occidente, 1975, t. i, p. 140 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Nota al pie en [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|&#039;&#039;La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern&#039;&#039;]])&amp;lt;/ref&amp;gt; que veían en la comuna rural (&#039;&#039;mir&#039;&#039; u &#039;&#039;obschina&#039;&#039;, en el caso peruano se trataría de los &#039;&#039;ayllus&#039;&#039;) un posible punto de partida para (abusando de un anacronismo en los términos) una &amp;quot;vía rusa al comunismo&amp;quot; o &amp;quot;socialismo con características rusas&amp;quot;.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=II. El descubrimiento del mundo andino|quote=El defensor de la comunidad tenía que ubicarse próximo a Vera Zasulich o Aleksandr Herzen y en una perspectiva diferente y quizá antagónica con la que se expone en El desarrollo del capitalismo en Rusia, libro que Mariátegui no llegó a leer. Por entonces —en 1929— se ignoraban los escritos de Marx sobre el llamado «modo de producción asiático» (inéditos hasta 1939) y también la correspondencia entre este y Vera Zasulich, donde se habían planteado, en 1881, la cuestión de si el socialismo exigía o no una previa etapa capitalista.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El socialismo como vía de realización de la nación peruana y de la superación internacionalista del nacionalismo ===&lt;br /&gt;
El socialismo,al liberar al Perú de las taras del pasado colonial que persistían en la república, sería la herramienta indispensable para construir la nación peruana...&amp;lt;ref name=&amp;quot;:3&amp;quot; /&amp;gt; y superar el nacionalismo estrecho, transitando a un necesario internacionalismo...&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia web|author=José Carlos Mariátegui|newspaper=Mundial|title=La misión de Israe|date=3 de mayo de 1929|quote=El internacionalismo no es como se imaginan muchos obtusos de derecha e izquierda la negación del nacionalismo, sino su superación. Es una negación dialéctica, en el sentido de que contradice al nacionalismo; pero no en el sentido de que, como cualquier utopismo, lo condene y descalifique como necesidad histórica de una época}}&amp;lt;/ref&amp;gt; &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Organización y rol del partido ===&lt;br /&gt;
Concebía el partido como un instrumento ideológicamente proletario pero socialmente popular, de masas e insurreccional, que garantizara la construcción de la democracia... &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Valoración crítica e influencia ==&lt;br /&gt;
=== Estilo de escritura ===&lt;br /&gt;
El estilo de escritura de Mariátegui no es analítico, riguroso, académico, etc.; sino más bien literario/periodístico donde las contradicciones son relativamente frecuentes... &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El marxismo como estilo de vida ===&lt;br /&gt;
Para él, el marxismo era una actitud, un estilo de vida y una manera de encarar el mundo. Lo esencial del marxismo, según Mariátegui, era el descubrimiento del proletariado como sujeto de la revolución. &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Idealización del Imperio Incaico ===&lt;br /&gt;
Mariátegui tenía una visión idealizada del imperio incaico a pesar de saber que los elementos comunales que de él rescataba tenían un origen pre incaico... &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Influencia posterior ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Véase también ==&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Escritos de Mariátegui&#039;&#039;&#039; (selección):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana|Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana]]&#039;&#039; (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1928)&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:Defensa del marxismo|Defensa del marxismo]]&#039;&#039; (&#039;&#039;m.s.&#039;&#039; 1928-1929, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; parcial: Santiago de Chile, Ediciones Nacionales y Extranjeras, 1934, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; completa: Lima, Editorial Minerva, 1954)&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:El alma matinal y otras estaciones del hombre de hoy|El alma matinal y otras estaciones del hombre de hoy]]&#039;&#039; &amp;lt;u&amp;gt;(&amp;lt;/u&amp;gt;&#039;&#039;m.s.&#039;&#039; ?, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1964?)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Fuentes secundarias&#039;&#039;&#039;:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Alberto Flores Galindo (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1980): [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|&#039;&#039;La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern&#039;&#039;]] (Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021)&lt;br /&gt;
* Videos de &amp;quot;Escuela de Cuadros&amp;quot;:&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=yN8TbxYoLSo Programa 8 - El alma matinal (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/PRix9jwuKFc Programa 9 - Defensa del marxismo (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=JOPpowY8lU0 Programa 25 - Punto de vista antiimperialista (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/wI1FL_goYNQ Programa 57 - El problema del indio (Mariategui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=FttL7p1Pvvk Programa 78 - La unidad de la América indo-española (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=oFRCkZy2Yo8 Programa 84 - Aniversario y Balance (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=_eQZeZfbf2o Programa 94 - El APRA, el partido, y la internacional (Mariategui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=kHWOMd0qaO0 Programa 96 - Biología del fascismo (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/u1OIlQq6edk Programa 134 - En defensa del Marxismo (Mariátegui)] (2013)&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/l-5KE3B9Mhk El alma matinal | José Carlos Mariátegui con Miguel Mazzeo] (2022)&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/H_2ue1IjnLo Mariátegui y la educación | con Harold García-Pacanchique] (2024)&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/BYuA_Y1QBy0 El Pensamiento de José Carlos Mairátegui | con Douglas Estevam] (2025)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notas ==&lt;br /&gt;
[[Categoría:Marxistas]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Peruanos]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Revolucionarios]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Perú]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:América Latina]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Jos%C3%A9_Carlos_Mari%C3%A1tegui&amp;diff=9779</id>
		<title>José Carlos Mariátegui</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Jos%C3%A9_Carlos_Mari%C3%A1tegui&amp;diff=9779"/>
		<updated>2025-10-25T06:05:37Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Infobox Persona|name=José Carlos Mariátegui|image=Mariátegui.png|caption=José Carlos Mariátegui, en 1929|birth_name=José del Carmen Eliseo Mariátegui La Chira|birth_date=14 de junio de 1894|birth_place=Moquegua, Perú|death_date=16 de abril de 1930|death_place=Lima, Perú|nationality=Peruana|death_cause=Osteomielitis|honorific prefix=El Amauta}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;José Carlos Mariátegui La Chira&#039;&#039;&#039; (Moquegua, 14 de junio de 1894 - Lima, 16 de abril de 1930) fue un escritor, periodista, [[político]], [[filósofo]] y [[revolucionario]] [[marxista]]​ [[peruano]]; considerado el fundador del pensamiento marxista en el Perú y quizá el marxista más original que ha producido la cultura latinoamericana. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su principal contribución al [[marxismo]] consiste en el intento de articular de forma armónica la [[Cuestión nacional|problemática nacional]] [[peruana]] con la [[teoría marxista]], en especial, aquella parte relativa a la [[Transición al socialismo|transición]] [[revolucionaria]] al [[socialismo]]. En este sentido, fue de los primeros revolucionarios marxistas en plantear un socialismo con características nacionales propias que iba más allá de la mera aplicación mecánica a casos particulares de los principios universales hasta entonces descubiertos por el [[marxismo-leninismo]]. Puede decirse pues, que Mariátegui enriqueció e hizo avanzar la teoría [[marxista-leninista]] al teorizar acerca de un &amp;quot;socialismo con características peruanas&amp;quot; cuando aún no se consideraba que las particularidades nacionales en la transición socialista de cada país pudieran llegar a ser tan relevantes como para hablar de socialismo con características nacionales como luego lo serían, por ejemplo, el [[socialismo con características chinas]] o la [[revolución socialista de liberación nacional]] en [[Cuba]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los meses finales de su vida estuvieron marcados por el asedio del régimen de [[Leguía]]; la polémica con la [[III Internacional|Internacional]] y el [[APRA]]; y la gestación de un proyecto para viajar a Buenos Aires para continuar con su revista &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;. Su muerte prematura dejó una obra que muchos consideran inconclusa. Tras su deceso, el [[Partido Socialista (Perú)|Partido Socialista]] que ayudó a fundar se convirtió en el [[Partido Comunista del Perú]] el 20 de mayo de 1930, adhiriéndose así a la [[Comintern]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Biografía ==&lt;br /&gt;
{{Message box|text=Pendiente de redacción|image=Warning icon.png}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Infancia y Años de Iniciación o &amp;quot;edad de piedra&amp;quot; (1894-1918) ===&lt;br /&gt;
Mariátegui nació en Moquegua en 1894, aunque en una reseña autobiográfica erróneamente citó 1895 como su año de nacimiento. Pasó su infancia en Huacho. Una enfermedad temprana en 1902 lo dejó lisiado de una pierna, lo que lo obligó a interrumpir sus estudios escolares. Su formación fue en gran medida autodidacta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A los 14 años (en 1909), Mariátegui ingresó al diario &#039;&#039;La Prensa&#039;&#039; como aprendiz (&#039;&#039;alcanza-rejones&#039;&#039;). Trabajó en el diarismo hasta 1919, pasando por publicaciones como &#039;&#039;La Prensa&#039;&#039;, &#039;&#039;El Tiempo&#039;&#039;, y &#039;&#039;La Razón&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante sus años de iniciación (1914-1918), que él mismo llamó posteriormente su &amp;quot;edad de piedra&amp;quot;, utilizó el seudónimo &#039;&#039;&#039;Juan Croniqueur&#039;&#039;&#039;. Sus escritos juveniles fueron múltiples, incluyendo poesía (más de cincuenta poemas entre 1915 y 1917), cuentos, teatro, crónicas y artículos periodísticos. En este periodo, Mariátegui mostró una fascinación por la revolución, observando los sucesos mundiales desde el Perú, y simpatizando con figuras como Lenin y Trotsky, asumiendo con simpatía el mote de &amp;quot;bolcheviki&amp;quot;, aunque aún no era formalmente marxista. Su carrera transcurrió alejada de los claustros universitarios y cercana a los lectores, desarrollando una prosa límpida y directa, en contraste con el estilo académico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Experiencia Europea y Formación Marxista (1919-1923) ===&lt;br /&gt;
En 1919 inicia el Oncecio de Leguía...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1919, Mariátegui viajó a Europa. Durante su estadía, presenció los efectos de la Revolución Rusa en Hungría, Alemania e Italia, incluyendo la formación de sóviets y la fundación del Partido Comunista de Italia. En Florencia, en 1920, se casó con &#039;&#039;&#039;Anna Chiappe&#039;&#039;&#039;, natural de Lucca.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Regresó al Perú en 1923, proclamándose &#039;&#039;&#039;&amp;quot;marxista convicto y confeso&amp;quot;&#039;&#039;&#039;. Su experiencia europea le permitió defender lo nacional y al mismo tiempo la necesidad del internacionalismo, viendo a Occidente desde la perspectiva de un país dominado y atrasado. Mariátegui distinguía entre la cultura occidental y el capitalismo, asumiendo que la decadencia correspondía al sistema económico, no a la cultura.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Polémica con el APRA (1924-1928) ===&lt;br /&gt;
En 1924 Haya de la Torre funda el APRA en México...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1926 funda &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, revista cultural y política que editó y dirigió. Fue concebida como un proyecto colectivo, que fungió como &amp;quot;la antesala del partido&amp;quot;. La revista buscó construir una hegemonía alternativa al poder oligárquico, uniendo lo más antiguo con lo más nuevo, es decir, el indigenismo y el marxismo. La publicación se cerró en dos ocasiones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En junio de 1927 es detenido bajo acusaciones de participar en &amp;quot;complot comunista&amp;quot; en coordinación con la Comintern. Mariátegui desmiente las acusaciones en cartas a &#039;&#039;El Comercio&#039;&#039; y &#039;&#039;La Prensa&#039;&#039;. En agosto el No. 29 de &#039;&#039;La Correspondencia Sudamericana&#039;&#039;, publica carta de Mariátegui desmintiendo la versión del &amp;quot;complot comunista&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tal vez como consecuencia de la redada se produjeron los primeros contactos entre Mariátegui y la Internacional. A fines de ese año se le hizo llegar a Mariátegui una invitación para que los obreros peruanos intervinieran en el VI Congreso Sindical Rojo (Profintern) a realizarse en Moscú entre el 15 y el 24 de marzo de 1928.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En abril de 1928 escribe carta desaprobatoria a célula de México sobre el lanzamiento del Partido Nacionalista Libertador por parte de Haya de la Torre. Poco después se redacta una &amp;quot;carta colectiva&amp;quot; fijando posición ante el Apra como partido: &amp;quot;Los elementos de izquierda que en el Perú concurrimos a su formación (del Apra como frente), constituimos de hecho —y organizaremos formalmente un grupo o Partido Socialista de filiación y orientación definidas&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Partido Socialista Peruano y polémica con la Comintern (1928-1930) ===&lt;br /&gt;
En octubre de 1928 se funda el Partido Socialista Peruano. Mariátegui es designado Secretario General. Son preparadas las ponencias de la delegación peruana para la Conferencia Comunista de Buenos Aires, a celebrarse en junio del año próximo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana&#039;&#039; (finales de octubre de 1928)...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre de 1928 se funda &#039;&#039;Labor&#039;&#039;, quincenario dedicado a la clase obrera, que fue clausurado definitivamente después de solo 10 números.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Conferencia Comunista de Buenos Aires]] celebrada entre el 1 y el 12 de junio de 1929. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre de 1929 asaltan la casa de Mariátegui y clausuran &#039;&#039;Labor&#039;&#039;. Esta vez la acusación fue por participar en un &amp;quot;complot judío&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El 16 de abril de 1930 fallece Mariátegui.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Pensamiento ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ausencia de una nación (o naciones) peruana(s) ===&lt;br /&gt;
Para Mariátegui, el [[Perú]] sería algo así como un &amp;quot;Estado-país&amp;quot; más que un [[Estado-nación]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=(...) en el razonamiento de Mariátegui, Pesce y Portocarrero, el Perú reunía los elementos de una nación, aunque todavía no lo era: la historia anterior, así como había dispuesto esos elementos, había también obstaculizado su confluencia y el país era apenas un proyecto de nación. Un problema y una posibilidad, parafraseando el título de un libro célebre. Codovilla, repitiendo ciertos enfoques que procedían de textos estalinistas, contrapuso la tesis de las nacionalidades: en el Perú, como en Bolivia o el Paraguay, existían, al lado de una nacionalidad occidental y criolla dominante, otras nacionalidades subordinadas, principalmente los quechuas y los aymaras: el Perú era, como Rusia, una sociedad multinacional. Desde luego que en Codovilla persistía el razonamiento apriorístico. Solo en los delegados peruanos hubo una notable y característica referencia al pasado nacional como consecuencia de querer reposar una estrategia política en la historia del país.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; La raíz del problema estaba en la marginación y subordinación tanto política, económica como social del componente indígena de la aún-por-ser nación peruana. Esta división social de los trabajos concretos (aún no se imponía como predominante el trabajo abstracto debido al escaso desarrollo capitalista en el Perú) que se había originado en la colonia y pervivía al interior de la República luego de la independencia; impedía que los habitantes del país se constituyeran como comunidad política de individuos abstractos (formalmente iguales), basada en su soberanía y autodeterminación (es decir, en nación cívica, en el sentido pleno de nación moderna).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A la ausencia de una nación cívica nacional (valga la redundancia), se le sumaba la ausencia de naciones sub-nacionales (valga la contradicción): las diversas etnias indígenas del Perú (ej.: quechua, aymara, etc.) no eran a su vez naciones por separado.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; A pesar de conservar sus identidades étnicas, estas no habían adquirido el carácter político de naciones debido al rol de subordinación aceptado (o tolerado) por todas por igual en base a la categoría racial de indio que las unificaba y que databa de la época colonial. Además del aspecto racial, a estas etnias las unificaba una tradición andina-comunal que identificaban con su pasado incaico (aunque realmente tenía raíces previas). Luego, en el plano político, las etnias indígenas racializadas del Perú presentaban reivindicaciones socio-económicas de conjunto más que por separado como naciones en lucha por sus autodeterminaciones respectivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta comprensión de la realidad nacional peruana llevó a Mariátegui a entrar en polémica con la [[Comintern]], especialmente a partir de la [[Conferencia Comunista de Buenos Aires]] celebrada entre el 1 y el 12 de junio de 1929. En este encuentro las ideas de Mariátegui serían defendidas por los delegados peruanos [[Julio Portocarrero]] y [[Hugo Pesce]] quienes junto al propio Mariátegui y [[Martínez de la Torre]] prepararon las tesis y ponencias a llevar a la conferencia. Del lado de la [[Comintern]], encontramos a [[Vittorio Codovilla]] y [[Humbert-Droz]] quienes, por analogía con el caso soviético, abogaban por el derecho la autodeterminación de las naciones oprimidas en el Perú. Según estos últimos, en el [[Perú]] (como en [[Bolivia]] o el [[Paraguay]]) existían, al lado de la nacionalidad criolla dominante, otras nacionalidades subordinadas (principalmente los quechuas y los aymaras), lo que hacía del [[Perú]] una sociedad multinacional (como [[Rusia]]).&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de autodeterminación para las &amp;quot;naciones&amp;quot; oprimidas del [[Perú]], [[Codovilla]] pedía autodeterminación para los habitantes de [[Cuestión de Tacna y Arica|Tacna y Arica]] que se encontraban bajo control chileno luego de la [[Guerra del Pacífico]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot;&amp;gt;Codovilla en debate con los delegados peruanos a la Conferencia Comunista de Buenos Aires: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«Sea como fuere, el partido no podía estar ausente, no podía dejar de hacer conocer sus consignas, que debieron ser: contra el Gobierno dictatorial de Leguía, vendido al imperialismo yanqui; contra el imperialismo yanqui, único beneficiado en dicho arreglo; por el derecho de autodeterminación de los habitantes de Tacna y Arica; por el plebiscito bajo el contralor obrero y campesino; etc.» (Secretariado Sudamericano de la Internacional Comunista, &#039;&#039;El movimiento revolucionario latinoamericano. Versiones de la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana&#039;&#039;, Buenos Aires, La Correspondencia Sudamericana, 1929, p. 70; tomado de Alberto Flores Galindo, &#039;&#039;[[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern]]&#039;&#039;, Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021)&amp;lt;/ref&amp;gt; Frente a esta cuestión, los delegados peruanos (y presumiblemente Mariátegui) hacían notar la indiferencia de los habitantes (a-nacionales) de estas regiones respecto al conflicto.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Terminada la intervención de Codovilla, Saco, seudónimo utilizado por Hugo Pesce, no tuvo el menor reparo en pedir la palabra y objetar esa intervención: «Nosotros, comunistas, debemos estudiar un punto importantísimo: cuál ha sido la posición de las distintas capas sociales frente a un conflicto determinado», lo que significaba argumentar que ante un mismo problema las masas no realizan necesariamente un tipo condicionado y único de respuesta. En efecto, «las masas se sintieron —continuaba refiriendo Pesce— desde el primer momento, ajenas a tales manifestaciones patrióticas y se mantuvieron espontáneamente neutrales». La discrepancia con Codovilla no era solo un problema de información; Pesce esgrimía un razonamiento que subordinaba la acción política a la situación de las clases, que no omitía las condiciones objetivas y la conciencia social y desde el cual resultaba imposible elaborar una táctica al margen de estas consideraciones. En la manera de argumentar mostrada por Pesce y Portocarrero, a diferencia de las otras delegaciones, escasean, son prácticamente inexistentes, las citas de Marx o de Lenin, las menciones al ejemplo de la Unión Soviética, y en cambio abundan las referencias a la realidad: datos, información histórica, descripciones sociológicas... Resultaba evidente que para ellos el marxismo no era una biblia, sino un instrumento de análisis, una especie de gramática, una manera de interrogar a la realidad más que un conjunto de definiciones y preceptivas.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Posibilidad política de iniciar la transición al socialismo en Perú: Actitud frente al Oncenio ===&lt;br /&gt;
Mariátegui consideraba que a pesar del atraso del Perú era posible plantearse en el país una revolución de tipo socialista, más radical que una meramente democrático-burguesa. Esto era así tanto por su situación política, como económica y social. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el plano político, tenemos que los años de madurez intelectual de Mariátegui se ubican en el período de la historia republicana del Perú conocida como [[El Oncenio]] (1919-1930). Se trata de la dictadura de [[Augusto B. Leguía]] que vino a poner fin a la [[República Aristocrática]] (1895 y 1919) donde el poder político fue ejercido principalmente por el [[Partido Civil]], que representaba los intereses de los grandes terratenientes y hombres de negocios. Igual de antidemocrático que sus predecesores pero basándose en la promesa de la &amp;quot;Patria Nueva&amp;quot;, Leguía atacó directamente las instituciones y personas que representaban al viejo &#039;&#039;civilismo&#039;&#039; oligarca aliado con los gamonales e impulsó (muchas veces más que materializar de manera efectiva) reformas en pos del desarrollo capitalista-dependiente del Perú, apoyado fuertemente en inversiones extranjeras, principalmente estadounidenses.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=José Carlos Mariátegui supo distinguir con claridad entre el Oncenio y los Gobiernos anteriores. La República Aristocrática había representado, entre 1895 y 1919, la realización en el Estado de la confluencia de intereses entre oligarcas y gamonales, a partir de la marginación política de las grandes mayorías. El Oncenio era igualmente antidemocrático, pero sus proyectadas reformas abrían la posibilidad política de nuevas opciones y replanteaban otras. En efecto, ya no era posible —siempre desde la perspectiva mariateguista— predicar desde una postura radical el desarrollo del capitalismo en la sociedad peruana, porque eso era un proyecto asumido desde el Estado por el propio Leguía. Entonces, a pesar del atraso de la sociedad peruana, el socialismo podía aparecer como una exigencia histórica. La caracterización del Oncenio fue una de las primeras discrepancias de José Carlos Mariátegui con Haya de la Torre, para quien Leguía no era más que una variante, con los rasgos represivos acentuados, del viejo gamonalismo y por lo tanto existía una continuidad entre el civilismo y la «Patria Nueva».|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mariátegui supo distinguir entre el [[Oncenio]] y los Gobiernos anteriores: según él, ya no era posible predicar desde una postura radical el desarrollo del capitalismo en la sociedad peruana, porque eso era un proyecto asumido desde el Estado por el propio Leguía. Entonces, a pesar del atraso de la sociedad peruana, el socialismo podía aparecer como una exigencia histórica.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot; /&amp;gt; Luego, según Mariátegui, no sería del interés &#039;&#039;inmediato&#039;&#039; de los socialistas peruanos el oponerse a Leguía puesto que este estaba ya contribuyendo al desarrollo capitalista en el Perú: los socialistas debían pues, de forma paralela y pensando a más largo plazo, abonar el terreno de la eventual revolución socialista que derrocaría violentamente su gobierno o uno similar.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=En principio las relaciones entre Mariátegui y el régimen eran claras. A José Carlos Mariátegui no le interesaba, por el momento, conspirar contra Augusto B. Leguía dado que no se proponía tampoco sustituir a un dictador por un presidente; la transformación sustancial del Perú sería el resultado de una tarea prolongada y silenciosa para la cual —aunque sonara paradójico— el Gobierno de Leguía aportaba algunos beneficios: dados sus propósitos antioligárquicos y su afán por desarrollar el capitalismo, no solo facilitaba la lucha contra la feudalidad y la vieja cultura tradicional, sino que además obligaba a plantear el socialismo como alternativa, único medio para desplegar una oposición radical y consecuente. Los proyectos de Leguía perseguían cambios en la sociedad peruana, enunciados como la edificación de una «Patria Nueva», pero en dirección del capitalismo. Para cumplir ese cometido, Leguía afectó el poder de la vieja oligarquía, aliada con los gamonales, trató de fomentar a las clases medias y sobre todo encontró sustento en las inversiones y cuantiosos préstamos imperialistas. Una consecuencia de estos cambios fue que se debilitó ostensiblemente el viejo control monopólico ejercido por la clase dominante en la vida cultural del país. A su vez, se facilitó el ingreso de las clases medias provincianas en las universidades, las profesiones liberales y el periodismo. Tanto en la ciudad como en el campo, Leguía alentó con estruendo todo proyecto conducente al desarrollo del capitalismo. No siempre se cumplieron, la gran mayoría de las veces apenas se trazaron, pero todo esto acabó infundiendo temor entre los viejos terratenientes y muchos optaron por el camino del exilio. (...)&lt;br /&gt;
Se entiende, a partir de su visión del régimen leguiista, que Mariátegui no ensayara una oposición inmediata. Se debe añadir además sus escasas fuerzas, la debilidad del naciente socialismo peruano, la necesidad de persistir y durar, única manera de garantizar una obra colectiva y de largo aliento: la ansiada edificación del partido y del proyecto socialista. Es por todo esto que Mariátegui se cuidó de no dirigir ataques frontales a Leguía. Pero la respuesta del dictador no fue exactamente una política de tolerancia.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta caracterización del [[Oncenio]] llevó a Mariátegui a discrepar, en un primer momento con [[Haya de la Torre]], quien consideraba a [[Leguía]] como un mero continuador (aunque más autoritario) de la [[República Aristocrática]] y el viejo [[gamonalismo]]&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot; /&amp;gt;, por lo cual debía ser enfrentado violentamente con el fin de completar la revolución democrático-burguesa sin la cual una revolución socialista no tendría sentido;&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=IV. Entre el APRA y la Internacional: El Partido Socialista|quote=Haya admiraba a la Revolución Soviética, incluso había estado en Rusia y conversado con Trotsky y Lunacharsky, pero creía que el socialismo era una etapa todavía imposible en América Latina, porque antes era preciso superar el atraso, hacer la revolución burguesa que Europa había hecho durante los siglos XVIII y XIX, es decir, acondicionar a la sociedad peruana con el ritmo histórico que desde el Viejo Continente se irradiaba al mundo. En otras palabras, lo anterior significaba que el socialismo solo era posible si antes se construía el capitalismo, para que así existiera una burguesía y un proletariado en el cabal sentido de la palabra. Estas ideas terminaron expuestas en El antimperialismo y el APRA, libro redactado en 1928, del cual se difundirían algunos fragmentos impresos hasta 1936, cuando salió la edición definitiva en Santiago de Chile.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; y en un segundo momento con la [[Comintern]], que pensaba exactamente lo mismo, según su doctrina de la revolución por etapas, donde una revolución democrático-burguesa permitiría iniciar el desarrollo capitalista del Perú alejado de la dependencia del imperialismo estadounidense.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot; /&amp;gt; &amp;lt;ref name=&amp;quot;:3&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=(...) al momento de pensar en la alternativa necesaria para Latinoamérica, los socialistas peruanos y la Internacional optaran por caminos diferentes. Para la Internacional se trataba, como ya lo anotamos, de luchar por una revolución «democrático-burguesa»; para los peruanos la meta era, con absoluta claridad, una revolución socialista. A esa conclusión arribaron antes de la polémica con Haya y dada la necesidad de una oposición consecuente a Leguía. Teniendo en cuenta que el socialismo reivindicaba las viejas tradiciones nacionales, estaba llamado a solucionar tanto el problema del atraso y la miseria del Perú como a realizar un imprescindible arreglo de cuentas con la conquista española, para así dejar de ser una sociedad vencida y frustrada: vencida desde la implantación del colonialismo, frustrada por el fracaso de los proyectos anticoloniales durante la independencia. El socialismo, al liberarnos de esas taras del pasado, sería la herramienta indispensable para construir la nación.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Posibilidad económica de iniciar la transición al socialismo en Perú: Semi-feudalidad y rol del colectivismo andino ===&lt;br /&gt;
En el plano económico, [[Haya de la Torre]] veía el imperialismo como una etapa necesaria que introducía el capitalismo, aunque controlable por un Estado moderno (luego de la correspondiente revolución democrática-burguesa). Por otro lado, la Comintern, veía al imperialismo (semicolonialidad) manteniendo la &amp;quot;feudalidad&amp;quot; en el Perú&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=La discrepancia fue muy nítida en el tratamiento del fenómeno imperialista. Para la Internacional el imperialismo mantenía la feudalidad en Latinoamérica, pero para Pesce, al igual que para Mariátegui, la realidad no era tan simple porque si bien el imperialismo no era sinónimo de progreso, tampoco era cierto que se articulara con una realidad estática y que la mantuviera inamovible. En el Perú, desde la era del guano, se había iniciado un lento aunque irreversible proceso de desarrollo del capitalismo, continuado con las inversiones imperialistas de principios de siglo y posteriormente auspiciado desde el Estado por Leguía, todo lo cual configuraba una peculiar estructura agraria, donde al lado de las formas feudales que persistían especialmente en la hacienda andina tradicional, comenzaban a emerger las primeras y embrionarias formas de capitalismo. Entonces no se podía hablar —como lo hacía Luis, seudónimo de Humbert-Droz— de un feudalismo latinoamericano igual al feudalismo clásico europeo; había que pensar en una situación de transición para cuya definición tal vez resultaba más adecuado el término de «semifeudalidad».La caracterización de una América Latina feudal era coherente con la propuesta de una revolución democrático-burguesa.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; (y en toda América Latina puesto que en su marco de análisis no había cabida para especificidades nacionales dentro del continente).&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Tal vez con un cierto afán conciliador y para romper la marginación que comenzó a gestarse, en una de las interrupciones de la reunión, Pesce se acercó a Codovilla para entregarle algo que era motivo de orgullo y afirmación de los delegados peruanos: un ejemplar de los &amp;quot;7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana&amp;quot;. Codovilla, que tenía en esos momentos también por azar el folleto de Ricardo Martínez de la Torre sobre el movimiento obrero en 1919, mirando a Pesce y con la seguridad de ser escuchado por los otros delegados, dijo en su habitual entonación enfática que la obra de Mariátegui tenía muy escaso valor y, por el contrario, el ejemplo a seguir, el libro marxista sobre el Perú, era ese folleto de Martínez de la Torre. La anécdota fue referida por Pesce y refrendada por Julio Portocarrero. &lt;br /&gt;
A Codovilla le incomodaba, le resultaba insoportable, un libro en cuyo título se juntaran las palabras «ensayo» y «realidad peruana». Ensayo implicaba asumir un estilo que recordaba a los escritos de autores burgueses y reaccionarios (...) &lt;br /&gt;
El otro término insoportable para Codovilla era «realidad peruana», porque para la Komintern solo existían los países «semicoloniales», definidos por una específica relación de dependencia al capital imperialista, y era esta condición —como interpreta José Aricó— la que permitía trazar una táctica y una estrategia definidas a nivel continental. No existían las especificidades nacionales. El Perú era igual que México o la Argentina. De ahí que no fuera necesario indagar por el pasado de cada uno de esos países y que bastara con una aproximación al conjunto del continente. Como no existía una «realidad peruana», no hacía falta tampoco pensar en los rasgos distintivos del partido revolucionario en el Perú: dada la condición de país semicolonial, el partido peruano no tenía por qué diferenciarse de su similar argentino o mexicano.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; Por lo tanto, la alternativa necesaria para Latinoamérica era luchar, una vez más, por una &amp;quot;revolución democrático-burguesa&amp;quot;.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En oposición a esta lectura, Mariátegui y su círculo consideraban que en el Perú coexistían al menos tres modos de producción: un incipiente pero irreversible desarrollo capitalista (iniciado desde la era del guano y ahora alentado por Leguía) desarrollado bajo la dependencia (semicolonial, i.e.: neocolonial) de las inversiones extranjeras; una feudalidad, heredada de la colonia que persistía especialmente en la hacienda andina tradicional; y un modo de producción comunal campesino que habría sobrevivido en las comunidades indígenas, heredado del período (pre)incaico.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:5&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Ni la conquista, ni la colonia, ni menos la república criolla habían podido destruir a la comunidad. Era a través de la comunidad indígena que se mantenían supérstites rasgos y formas colectivistas heredadas del pasado prehispánico. Antes que se estableciera la civilización incaica, en el territorio andino se había estructurado un conjunto de grupos étnicos —como los llamaríamos ahora— bajo un régimen de «comunismo agrario», que no fue destruido por el Estado que fundaron los incas y que por encima de todo mostraría una gran impermeabilidad a los cambios posteriores y una resistencia a los embates procedentes de Europa e incluso, ya en los años más recientes, al capitalismo. Ese colectivismo comunal podía servir de base para el desarrollo del socialismo en el Perú. Esta era una tesis fundamental porque de allí se derivaba una imagen muy peculiar de la sociedad peruana: mientras que para la Internacional se le podía definir simplemente como una sociedad «semicolonial y feudal», para los socialistas peruanos se trataba de un mundo donde coexistían conflictivamente el naciente capitalismo, con el feudalismo heredado de la colonia y el comunismo agrario que daba vida a las grandes masas campesinas. Los rasgos colectivistas permitían que el campesinado pudiera escuchar y secundar la prédica socialista; es por esto que el término «proletariado» tenía una acepción más genérica —como ha reparado Robert Paris— para los socialistas peruanos, englobando en su interior a obreros y también a campesinos. Mariátegui, en «El informe sobre las razas», sostenía que «una conciencia revolucionaria indígena tardará quizá en formarse pero una vez que el indio haya hecho suya la idea socialista, la servirá con una disciplina, una tenacidad y una fuerza, en la que pocos proletarios de otros medios podrán aventajarlos». Al incluir a los indígenas en el término proletariado se terminaba comprendiendo de una manera diferente la alianza entre obreros y campesinos. Desaparecía la imposición o la sobreposición de la clase obrera y en sustitución emergía una relación igualitaria: ambas clases eran revolucionarias, lucharían por el socialismo, harían el Perú nuevo. Otro tema de discrepancia con la Internacional donde resultaba que ni siquiera en el contenido asignado a los términos estaban de acuerdo.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; Luego, más que de feudalidad, resultaría más adecuado hablar de &amp;quot;semi-feudalidad&amp;quot; la cual no podría ser resuelta por una revolución &amp;quot;revolución democrático-burguesa&amp;quot; sino que se imponía la necesidad de una revolución socialista.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot; /&amp;gt; El imperialismo acarreaba pues, perjuicios propios del capitalismo, y solo la ruptura con él y la vía socialista inmediata permitirían la independencia y la edificación de la nación&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta particular composición heterogénea de la base económica peruana, en especial el elemento comunal indígena, condicionaría a su vez una forma particular de llevar a cabo la revolución socialista peruana donde el modo de producción comunal andino de origen preincaico serviría de pivote y catalizador de la revolución socialista.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:5&amp;quot; /&amp;gt; En este sentido, las ideas de Mariátegui resuenan con las aventuradas medio siglo antes por los populistas rusos (a quienes este no había leído)&amp;lt;ref&amp;gt;Mariátegui compartía con los populistas rusos la fe en la comunidad y la creencia en un desarrollo autónomo del socialismo, pero esto no significa que hubiera leído sus libros. Ocurre que los intelectuales rusos en 1860 o en 1880, inmersos en un país atrasado y campesino, debieron afrontar problemas similares a los que afrontarían años después y en un continente diferente, Mariátegui y su generación. Existe, en los medios de izquierda, una imagen injustamente vituperable de los populistas que ha sido revisada completamente por Franco Venturi en &#039;&#039;El populismo ruso&#039;&#039;, Madrid, Revista de Occidente, 1975, t. i, p. 140 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Nota al pie en [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|&#039;&#039;La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern&#039;&#039;]])&amp;lt;/ref&amp;gt; que veían en la comuna rural (&#039;&#039;mir&#039;&#039; u &#039;&#039;obschina&#039;&#039;, en el caso peruano se trataría de los &#039;&#039;ayllus&#039;&#039;) un posible punto de partida para (abusando de un anacronismo en los términos) una &amp;quot;vía rusa al comunismo&amp;quot; o &amp;quot;socialismo con características rusas&amp;quot;.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=II. El descubrimiento del mundo andino|quote=El defensor de la comunidad tenía que ubicarse próximo a Vera Zasulich o Aleksandr Herzen y en una perspectiva diferente y quizá antagónica con la que se expone en El desarrollo del capitalismo en Rusia, libro que Mariátegui no llegó a leer. Por entonces —en 1929— se ignoraban los escritos de Marx sobre el llamado «modo de producción asiático» (inéditos hasta 1939) y también la correspondencia entre este y Vera Zasulich, donde se habían planteado, en 1881, la cuestión de si el socialismo exigía o no una previa etapa capitalista.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El socialismo como vía de realización de la nación peruana y de la superación internacionalista del nacionalismo ===&lt;br /&gt;
El socialismo,al liberar al Perú de las taras del pasado colonial que persistían en la república, sería la herramienta indispensable para construir la nación peruana...&amp;lt;ref name=&amp;quot;:3&amp;quot; /&amp;gt; y superar el nacionalismo estrecho, transitando a un necesario internacionalismo...&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia web|author=José Carlos Mariátegui|newspaper=Mundial|title=La misión de Israe|date=3 de mayo de 1929|quote=El internacionalismo no es como se imaginan muchos obtusos de derecha e izquierda la negación del nacionalismo, sino su superación. Es una negación dialéctica, en el sentido de que contradice al nacionalismo; pero no en el sentido de que, como cualquier utopismo, lo condene y descalifique como necesidad histórica de una época}}&amp;lt;/ref&amp;gt; &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Organización y rol del partido ===&lt;br /&gt;
Concebía el partido como un instrumento ideológicamente proletario pero socialmente popular, de masas e insurreccional, que garantizara la construcción de la democracia... &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Valoración crítica e influencia ==&lt;br /&gt;
=== Estilo de escritura ===&lt;br /&gt;
El estilo de escritura de Mariátegui no es analítico, riguroso, académico, etc.; sino más bien literario/periodístico donde las contradicciones son relativamente frecuentes... &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El marxismo como estilo de vida ===&lt;br /&gt;
Para él, el marxismo era una actitud, un estilo de vida y una manera de encarar el mundo. Lo esencial del marxismo, según Mariátegui, era el descubrimiento del proletariado como sujeto de la revolución. &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Idealización del Imperio Incaico ===&lt;br /&gt;
Mariátegui tenía una visión idealizada del imperio incaico a pesar de saber que los elementos comunales que de él rescataba tenían un origen pre incaico... &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Influencia posterior ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Véase también ==&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Escritos de Mariátegui&#039;&#039;&#039; (selección):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana|Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana]]&#039;&#039; (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1928)&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:Defensa del marxismo|Defensa del marxismo]]&#039;&#039; (&#039;&#039;m.s.&#039;&#039; 1928-1929, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; parcial: Santiago de Chile, Ediciones Nacionales y Extranjeras, 1934, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; completa: Lima, Editorial Minerva, 1954)&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:El alma matinal y otras estaciones del hombre de hoy|El alma matinal y otras estaciones del hombre de hoy]]&#039;&#039; &amp;lt;u&amp;gt;(&amp;lt;/u&amp;gt;&#039;&#039;m.s.&#039;&#039; ?, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1964?)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Fuentes secundarias&#039;&#039;&#039;:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Alberto Flores Galindo (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1980): [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|&#039;&#039;La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern&#039;&#039;]] (Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021)&lt;br /&gt;
* Videos de &amp;quot;Escuela de Cuadros&amp;quot;:&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=yN8TbxYoLSo Programa 8 - El alma matinal (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/PRix9jwuKFc Programa 9 - Defensa del marxismo (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=JOPpowY8lU0 Programa 25 - Punto de vista antiimperialista (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/wI1FL_goYNQ Programa 57 - El problema del indio (Mariategui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=FttL7p1Pvvk Programa 78 - La unidad de la América indo-española (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=oFRCkZy2Yo8 Programa 84 - Aniversario y Balance (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=_eQZeZfbf2o Programa 94 - El APRA, el partido, y la internacional (Mariategui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=kHWOMd0qaO0 Programa 96 - Biología del fascismo (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/u1OIlQq6edk Programa 134 - En defensa del Marxismo (Mariátegui)] (2013)&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/l-5KE3B9Mhk El alma matinal | José Carlos Mariátegui con Miguel Mazzeo] (2022)&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/H_2ue1IjnLo Mariátegui y la educación | con Harold García-Pacanchique] (2024)&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/BYuA_Y1QBy0 El Pensamiento de José Carlos Mairátegui | con Douglas Estevam] (2025)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notas ==&lt;br /&gt;
[[Categoría:Marxistas]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Peruanos]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Revolucionarios]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Perú]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:América Latina]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Jos%C3%A9_Carlos_Mari%C3%A1tegui&amp;diff=9778</id>
		<title>José Carlos Mariátegui</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Jos%C3%A9_Carlos_Mari%C3%A1tegui&amp;diff=9778"/>
		<updated>2025-10-25T05:21:49Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Infobox Persona|name=José Carlos Mariátegui|image=Mariátegui.png|caption=José Carlos Mariátegui, en 1929|birth_name=José del Carmen Eliseo Mariátegui La Chira|birth_date=14 de junio de 1894 (o de 1895)|birth_place=Moquegua, Perú|death_date=16 de abril de 1930|death_place=Lima, Perú|nationality=Peruana|death_cause=Osteomielitis|honorific prefix=El Amauta}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;José Carlos Mariátegui La Chira&#039;&#039;&#039; (Moquegua, 14 de junio de 1894 - Lima, 16 de abril de 1930) fue un escritor, periodista, [[político]], [[filósofo]] y [[revolucionario]] [[marxista]]​ [[peruano]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su principal contribución al [[marxismo]] consiste en el intento de articular de forma armónica la [[Cuestión nacional|problemática nacional]] [[peruana]] con la [[teoría marxista]], en especial, aquella parte relativa a la [[Transición al socialismo|transición]] [[revolucionaria]] al [[socialismo]]. En este sentido, fue de los primeros revolucionarios marxistas en plantear un socialismo con características nacionales propias que iba más allá de la mera aplicación mecánica a casos particulares de los principios universales hasta entonces descubiertos por el [[marxismo-leninismo]]. Puede decirse pues, que Mariátegui enriqueció e hizo avanzar la teoría [[marxista-leninista]] al teorizar acerca de un &amp;quot;socialismo con características peruanas&amp;quot; cuando aún no se consideraba que las particularidades nacionales en la transición socialista de cada país pudieran llegar a ser tan relevantes como para hablar de socialismo con características nacionales como luego lo serían, por ejemplo, el [[socialismo con características chinas]] o la [[revolución socialista de liberación nacional]] en [[Cuba]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Biografía ==&lt;br /&gt;
{{Message box|text=Pendiente de redacción|image=Warning icon.png}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Pensamiento ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ausencia de una nación (o naciones) peruana(s) ===&lt;br /&gt;
Para Mariátegui, el [[Perú]] sería algo así como un &amp;quot;Estado-país&amp;quot; más que un [[Estado-nación]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=(...) en el razonamiento de Mariátegui, Pesce y Portocarrero, el Perú reunía los elementos de una nación, aunque todavía no lo era: la historia anterior, así como había dispuesto esos elementos, había también obstaculizado su confluencia y el país era apenas un proyecto de nación. Un problema y una posibilidad, parafraseando el título de un libro célebre. Codovilla, repitiendo ciertos enfoques que procedían de textos estalinistas, contrapuso la tesis de las nacionalidades: en el Perú, como en Bolivia o el Paraguay, existían, al lado de una nacionalidad occidental y criolla dominante, otras nacionalidades subordinadas, principalmente los quechuas y los aymaras: el Perú era, como Rusia, una sociedad multinacional. Desde luego que en Codovilla persistía el razonamiento apriorístico. Solo en los delegados peruanos hubo una notable y característica referencia al pasado nacional como consecuencia de querer reposar una estrategia política en la historia del país.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; La raíz del problema estaba en la marginación y subordinación tanto política, económica como social del componente indígena de la aún-por-ser nación peruana. Esta división social de los trabajos concretos (aún no se imponía como predominante el trabajo abstracto debido al escaso desarrollo capitalista en el Perú) que se había originado en la colonia y pervivía al interior de la República luego de la independencia; impedía que los habitantes del país se constituyeran como comunidad política de individuos abstractos (formalmente iguales), basada en su soberanía y autodeterminación (es decir, en nación cívica, en el sentido pleno de nación moderna).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A la ausencia de una nación cívica nacional (valga la redundancia), se le sumaba la ausencia de naciones sub-nacionales (valga la contradicción): las diversas etnias indígenas del Perú (ej.: quechua, aymara, etc.) no eran a su vez naciones por separado.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; A pesar de conservar sus identidades étnicas, estas no habían adquirido el carácter político de naciones debido al rol de subordinación aceptado (o tolerado) por todas por igual en base a la categoría racial de indio que las unificaba y que databa de la época colonial. Además del aspecto racial, a estas etnias las unificaba una tradición andina-comunal que identificaban con su pasado incaico (aunque realmente tenía raíces previas). Luego, en el plano político, las etnias indígenas racializadas del Perú presentaban reivindicaciones socio-económicas de conjunto más que por separado como naciones en lucha por sus autodeterminaciones respectivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta comprensión de la realidad nacional peruana llevó a Mariátegui a entrar en polémica con la [[Comintern]], especialmente a partir de la [[Conferencia Comunista de Buenos Aires]] celebrada entre el 1 y el 12 de junio de 1929. En este encuentro las ideas de Mariátegui serían defendidas por los delegados peruanos [[Julio Portocarrero]] y [[Hugo Pesce]] quienes junto al propio Mariátegui y [[Martínez de la Torre]] prepararon las tesis y ponencias a llevar a la conferencia. Del lado de la [[Comintern]], encontramos a [[Vittorio Codovilla]] y [[Humbert-Droz]] quienes, por analogía con el caso soviético, abogaban por el derecho la autodeterminación de las naciones oprimidas en el Perú. Según estos últimos, en el [[Perú]] (como en [[Bolivia]] o el [[Paraguay]]) existían, al lado de la nacionalidad criolla dominante, otras nacionalidades subordinadas (principalmente los quechuas y los aymaras), lo que hacía del [[Perú]] una sociedad multinacional (como [[Rusia]]).&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de autodeterminación para las &amp;quot;naciones&amp;quot; oprimidas del [[Perú]], [[Codovilla]] pedía autodeterminación para los habitantes de [[Cuestión de Tacna y Arica|Tacna y Arica]] que se encontraban bajo control chileno luego de la [[Guerra del Pacífico]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot;&amp;gt;Codovilla en debate con los delegados peruanos a la Conferencia Comunista de Buenos Aires: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«Sea como fuere, el partido no podía estar ausente, no podía dejar de hacer conocer sus consignas, que debieron ser: contra el Gobierno dictatorial de Leguía, vendido al imperialismo yanqui; contra el imperialismo yanqui, único beneficiado en dicho arreglo; por el derecho de autodeterminación de los habitantes de Tacna y Arica; por el plebiscito bajo el contralor obrero y campesino; etc.» (Secretariado Sudamericano de la Internacional Comunista, &#039;&#039;El movimiento revolucionario latinoamericano. Versiones de la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana&#039;&#039;, Buenos Aires, La Correspondencia Sudamericana, 1929, p. 70; tomado de Alberto Flores Galindo, &#039;&#039;[[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern]]&#039;&#039;, Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021)&amp;lt;/ref&amp;gt; Frente a esta cuestión, los delegados peruanos (y presumiblemente Mariátegui) hacían notar la indiferencia de los habitantes (a-nacionales) de estas regiones respecto al conflicto.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Terminada la intervención de Codovilla, Saco, seudónimo utilizado por Hugo Pesce, no tuvo el menor reparo en pedir la palabra y objetar esa intervención: «Nosotros, comunistas, debemos estudiar un punto importantísimo: cuál ha sido la posición de las distintas capas sociales frente a un conflicto determinado», lo que significaba argumentar que ante un mismo problema las masas no realizan necesariamente un tipo condicionado y único de respuesta. En efecto, «las masas se sintieron —continuaba refiriendo Pesce— desde el primer momento, ajenas a tales manifestaciones patrióticas y se mantuvieron espontáneamente neutrales». La discrepancia con Codovilla no era solo un problema de información; Pesce esgrimía un razonamiento que subordinaba la acción política a la situación de las clases, que no omitía las condiciones objetivas y la conciencia social y desde el cual resultaba imposible elaborar una táctica al margen de estas consideraciones. En la manera de argumentar mostrada por Pesce y Portocarrero, a diferencia de las otras delegaciones, escasean, son prácticamente inexistentes, las citas de Marx o de Lenin, las menciones al ejemplo de la Unión Soviética, y en cambio abundan las referencias a la realidad: datos, información histórica, descripciones sociológicas... Resultaba evidente que para ellos el marxismo no era una biblia, sino un instrumento de análisis, una especie de gramática, una manera de interrogar a la realidad más que un conjunto de definiciones y preceptivas.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Posibilidad política de iniciar la transición al socialismo en Perú: Actitud frente al Oncenio ===&lt;br /&gt;
Mariátegui consideraba que a pesar del atraso del Perú era posible plantearse en el país una revolución de tipo socialista, más radical que una meramente democrático-burguesa. Esto era así tanto por su situación política, como económica y social. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el plano político, tenemos que los años de madurez intelectual de Mariátegui se ubican en el período de la historia republicana del Perú conocida como [[El Oncenio]] (1919-1930). Se trata de la dictadura de [[Augusto B. Leguía]] que vino a poner fin a la [[República Aristocrática]] (1895 y 1919) donde el poder político fue ejercido principalmente por el [[Partido Civil]], que representaba los intereses de los grandes terratenientes y hombres de negocios. Igual de antidemocrático que sus predecesores pero basándose en la promesa de la &amp;quot;Patria Nueva&amp;quot;, Leguía atacó directamente las instituciones y personas que representaban al viejo &#039;&#039;civilismo&#039;&#039; oligarca aliado con los gamonales e impulsó (muchas veces más que materializar de manera efectiva) reformas en pos del desarrollo capitalista-dependiente del Perú, apoyado fuertemente en inversiones extranjeras, principalmente estadounidenses.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=José Carlos Mariátegui supo distinguir con claridad entre el Oncenio y los Gobiernos anteriores. La República Aristocrática había representado, entre 1895 y 1919, la realización en el Estado de la confluencia de intereses entre oligarcas y gamonales, a partir de la marginación política de las grandes mayorías. El Oncenio era igualmente antidemocrático, pero sus proyectadas reformas abrían la posibilidad política de nuevas opciones y replanteaban otras. En efecto, ya no era posible —siempre desde la perspectiva mariateguista— predicar desde una postura radical el desarrollo del capitalismo en la sociedad peruana, porque eso era un proyecto asumido desde el Estado por el propio Leguía. Entonces, a pesar del atraso de la sociedad peruana, el socialismo podía aparecer como una exigencia histórica. La caracterización del Oncenio fue una de las primeras discrepancias de José Carlos Mariátegui con Haya de la Torre, para quien Leguía no era más que una variante, con los rasgos represivos acentuados, del viejo gamonalismo y por lo tanto existía una continuidad entre el civilismo y la «Patria Nueva».|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mariátegui supo distinguir entre el [[Oncenio]] y los Gobiernos anteriores: según él, ya no era posible predicar desde una postura radical el desarrollo del capitalismo en la sociedad peruana, porque eso era un proyecto asumido desde el Estado por el propio Leguía. Entonces, a pesar del atraso de la sociedad peruana, el socialismo podía aparecer como una exigencia histórica.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot; /&amp;gt; Luego, según Mariátegui, no sería del interés &#039;&#039;inmediato&#039;&#039; de los socialistas peruanos el oponerse a Leguía puesto que este estaba ya contribuyendo al desarrollo capitalista en el Perú: los socialistas debían pues, de forma paralela y pensando a más largo plazo, abonar el terreno de la eventual revolución socialista que derrocaría violentamente su gobierno o uno similar.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=En principio las relaciones entre Mariátegui y el régimen eran claras. A José Carlos Mariátegui no le interesaba, por el momento, conspirar contra Augusto B. Leguía dado que no se proponía tampoco sustituir a un dictador por un presidente; la transformación sustancial del Perú sería el resultado de una tarea prolongada y silenciosa para la cual —aunque sonara paradójico— el Gobierno de Leguía aportaba algunos beneficios: dados sus propósitos antioligárquicos y su afán por desarrollar el capitalismo, no solo facilitaba la lucha contra la feudalidad y la vieja cultura tradicional, sino que además obligaba a plantear el socialismo como alternativa, único medio para desplegar una oposición radical y consecuente. Los proyectos de Leguía perseguían cambios en la sociedad peruana, enunciados como la edificación de una «Patria Nueva», pero en dirección del capitalismo. Para cumplir ese cometido, Leguía afectó el poder de la vieja oligarquía, aliada con los gamonales, trató de fomentar a las clases medias y sobre todo encontró sustento en las inversiones y cuantiosos préstamos imperialistas. Una consecuencia de estos cambios fue que se debilitó ostensiblemente el viejo control monopólico ejercido por la clase dominante en la vida cultural del país. A su vez, se facilitó el ingreso de las clases medias provincianas en las universidades, las profesiones liberales y el periodismo. Tanto en la ciudad como en el campo, Leguía alentó con estruendo todo proyecto conducente al desarrollo del capitalismo. No siempre se cumplieron, la gran mayoría de las veces apenas se trazaron, pero todo esto acabó infundiendo temor entre los viejos terratenientes y muchos optaron por el camino del exilio. (...)&lt;br /&gt;
Se entiende, a partir de su visión del régimen leguiista, que Mariátegui no ensayara una oposición inmediata. Se debe añadir además sus escasas fuerzas, la debilidad del naciente socialismo peruano, la necesidad de persistir y durar, única manera de garantizar una obra colectiva y de largo aliento: la ansiada edificación del partido y del proyecto socialista. Es por todo esto que Mariátegui se cuidó de no dirigir ataques frontales a Leguía. Pero la respuesta del dictador no fue exactamente una política de tolerancia.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta caracterización del [[Oncenio]] llevó a Mariátegui a discrepar, en un primer momento con [[Haya de la Torre]], quien consideraba a [[Leguía]] como un mero continuador (aunque más autoritario) de la [[República Aristocrática]] y el viejo [[gamonalismo]]&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot; /&amp;gt;, por lo cual debía ser enfrentado violentamente con el fin de completar la revolución democrático-burguesa sin la cual una revolución socialista no tendría sentido;&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=IV. Entre el APRA y la Internacional: El Partido Socialista|quote=Haya admiraba a la Revolución Soviética, incluso había estado en Rusia y conversado con Trotsky y Lunacharsky, pero creía que el socialismo era una etapa todavía imposible en América Latina, porque antes era preciso superar el atraso, hacer la revolución burguesa que Europa había hecho durante los siglos XVIII y XIX, es decir, acondicionar a la sociedad peruana con el ritmo histórico que desde el Viejo Continente se irradiaba al mundo. En otras palabras, lo anterior significaba que el socialismo solo era posible si antes se construía el capitalismo, para que así existiera una burguesía y un proletariado en el cabal sentido de la palabra. Estas ideas terminaron expuestas en El antimperialismo y el APRA, libro redactado en 1928, del cual se difundirían algunos fragmentos impresos hasta 1936, cuando salió la edición definitiva en Santiago de Chile.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; y en un segundo momento con la [[Comintern]], que pensaba exactamente lo mismo, según su doctrina de la revolución por etapas, donde una revolución democrático-burguesa permitiría iniciar el desarrollo capitalista del Perú alejado de la dependencia del imperialismo estadounidense.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot; /&amp;gt; &amp;lt;ref name=&amp;quot;:3&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=(...) al momento de pensar en la alternativa necesaria para Latinoamérica, los socialistas peruanos y la Internacional optaran por caminos diferentes. Para la Internacional se trataba, como ya lo anotamos, de luchar por una revolución «democrático-burguesa»; para los peruanos la meta era, con absoluta claridad, una revolución socialista. A esa conclusión arribaron antes de la polémica con Haya y dada la necesidad de una oposición consecuente a Leguía. Teniendo en cuenta que el socialismo reivindicaba las viejas tradiciones nacionales, estaba llamado a solucionar tanto el problema del atraso y la miseria del Perú como a realizar un imprescindible arreglo de cuentas con la conquista española, para así dejar de ser una sociedad vencida y frustrada: vencida desde la implantación del colonialismo, frustrada por el fracaso de los proyectos anticoloniales durante la independencia. El socialismo, al liberarnos de esas taras del pasado, sería la herramienta indispensable para construir la nación.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Posibilidad económica de iniciar la transición al socialismo en Perú: Semi-feudalidad y rol del colectivismo andino ===&lt;br /&gt;
En el plano económico, [[Haya de la Torre]] veía el imperialismo como una etapa necesaria que introducía el capitalismo, aunque controlable por un Estado moderno (luego de la correspondiente revolución democrática-burguesa). Por otro lado, la Comintern, veía al imperialismo (semicolonialidad) manteniendo la &amp;quot;feudalidad&amp;quot; en el Perú&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=La discrepancia fue muy nítida en el tratamiento del fenómeno imperialista. Para la Internacional el imperialismo mantenía la feudalidad en Latinoamérica, pero para Pesce, al igual que para Mariátegui, la realidad no era tan simple porque si bien el imperialismo no era sinónimo de progreso, tampoco era cierto que se articulara con una realidad estática y que la mantuviera inamovible. En el Perú, desde la era del guano, se había iniciado un lento aunque irreversible proceso de desarrollo del capitalismo, continuado con las inversiones imperialistas de principios de siglo y posteriormente auspiciado desde el Estado por Leguía, todo lo cual configuraba una peculiar estructura agraria, donde al lado de las formas feudales que persistían especialmente en la hacienda andina tradicional, comenzaban a emerger las primeras y embrionarias formas de capitalismo. Entonces no se podía hablar —como lo hacía Luis, seudónimo de Humbert-Droz— de un feudalismo latinoamericano igual al feudalismo clásico europeo; había que pensar en una situación de transición para cuya definición tal vez resultaba más adecuado el término de «semifeudalidad».La caracterización de una América Latina feudal era coherente con la propuesta de una revolución democrático-burguesa.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; (y en toda América Latina puesto que en su marco de análisis no había cabida para especificidades nacionales dentro del continente).&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Tal vez con un cierto afán conciliador y para romper la marginación que comenzó a gestarse, en una de las interrupciones de la reunión, Pesce se acercó a Codovilla para entregarle algo que era motivo de orgullo y afirmación de los delegados peruanos: un ejemplar de los &amp;quot;7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana&amp;quot;. Codovilla, que tenía en esos momentos también por azar el folleto de Ricardo Martínez de la Torre sobre el movimiento obrero en 1919, mirando a Pesce y con la seguridad de ser escuchado por los otros delegados, dijo en su habitual entonación enfática que la obra de Mariátegui tenía muy escaso valor y, por el contrario, el ejemplo a seguir, el libro marxista sobre el Perú, era ese folleto de Martínez de la Torre. La anécdota fue referida por Pesce y refrendada por Julio Portocarrero. &lt;br /&gt;
A Codovilla le incomodaba, le resultaba insoportable, un libro en cuyo título se juntaran las palabras «ensayo» y «realidad peruana». Ensayo implicaba asumir un estilo que recordaba a los escritos de autores burgueses y reaccionarios (...) &lt;br /&gt;
El otro término insoportable para Codovilla era «realidad peruana», porque para la Komintern solo existían los países «semicoloniales», definidos por una específica relación de dependencia al capital imperialista, y era esta condición —como interpreta José Aricó— la que permitía trazar una táctica y una estrategia definidas a nivel continental. No existían las especificidades nacionales. El Perú era igual que México o la Argentina. De ahí que no fuera necesario indagar por el pasado de cada uno de esos países y que bastara con una aproximación al conjunto del continente. Como no existía una «realidad peruana», no hacía falta tampoco pensar en los rasgos distintivos del partido revolucionario en el Perú: dada la condición de país semicolonial, el partido peruano no tenía por qué diferenciarse de su similar argentino o mexicano.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; Por lo tanto, la alternativa necesaria para Latinoamérica era luchar, una vez más, por una &amp;quot;revolución democrático-burguesa&amp;quot;.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En oposición a esta lectura, Mariátegui y su círculo consideraban que en el Perú coexistían al menos tres modos de producción: un incipiente pero irreversible desarrollo capitalista (iniciado desde la era del guano y ahora alentado por Leguía) desarrollado bajo la dependencia (semicolonial, i.e.: neocolonial) de las inversiones extranjeras; una feudalidad, heredada de la colonia que persistía especialmente en la hacienda andina tradicional; y un modo de producción comunal campesino que habría sobrevivido en las comunidades indígenas, heredado del período (pre)incaico.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:5&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Ni la conquista, ni la colonia, ni menos la república criolla habían podido destruir a la comunidad. Era a través de la comunidad indígena que se mantenían supérstites rasgos y formas colectivistas heredadas del pasado prehispánico. Antes que se estableciera la civilización incaica, en el territorio andino se había estructurado un conjunto de grupos étnicos —como los llamaríamos ahora— bajo un régimen de «comunismo agrario», que no fue destruido por el Estado que fundaron los incas y que por encima de todo mostraría una gran impermeabilidad a los cambios posteriores y una resistencia a los embates procedentes de Europa e incluso, ya en los años más recientes, al capitalismo. Ese colectivismo comunal podía servir de base para el desarrollo del socialismo en el Perú. Esta era una tesis fundamental porque de allí se derivaba una imagen muy peculiar de la sociedad peruana: mientras que para la Internacional se le podía definir simplemente como una sociedad «semicolonial y feudal», para los socialistas peruanos se trataba de un mundo donde coexistían conflictivamente el naciente capitalismo, con el feudalismo heredado de la colonia y el comunismo agrario que daba vida a las grandes masas campesinas. Los rasgos colectivistas permitían que el campesinado pudiera escuchar y secundar la prédica socialista; es por esto que el término «proletariado» tenía una acepción más genérica —como ha reparado Robert Paris— para los socialistas peruanos, englobando en su interior a obreros y también a campesinos. Mariátegui, en «El informe sobre las razas», sostenía que «una conciencia revolucionaria indígena tardará quizá en formarse pero una vez que el indio haya hecho suya la idea socialista, la servirá con una disciplina, una tenacidad y una fuerza, en la que pocos proletarios de otros medios podrán aventajarlos». Al incluir a los indígenas en el término proletariado se terminaba comprendiendo de una manera diferente la alianza entre obreros y campesinos. Desaparecía la imposición o la sobreposición de la clase obrera y en sustitución emergía una relación igualitaria: ambas clases eran revolucionarias, lucharían por el socialismo, harían el Perú nuevo. Otro tema de discrepancia con la Internacional donde resultaba que ni siquiera en el contenido asignado a los términos estaban de acuerdo.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; Luego, más que de feudalidad, resultaría más adecuado hablar de &amp;quot;semi-feudalidad&amp;quot; la cual no podría ser resuelta por una revolución &amp;quot;revolución democrático-burguesa&amp;quot; sino que se imponía la necesidad de una revolución socialista.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot; /&amp;gt; El imperialismo acarreaba pues, perjuicios propios del capitalismo, y solo la ruptura con él y la vía socialista inmediata permitirían la independencia y la edificación de la nación&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta particular composición heterogénea de la base económica peruana, en especial el elemento comunal indígena, condicionaría a su vez una forma particular de llevar a cabo la revolución socialista peruana donde el modo de producción comunal andino de origen preincaico serviría de pivote y catalizador de la revolución socialista.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:5&amp;quot; /&amp;gt; En este sentido, las ideas de Mariátegui resuenan con las aventuradas medio siglo antes por los populistas rusos (a quienes este no había leído)&amp;lt;ref&amp;gt;Mariátegui compartía con los populistas rusos la fe en la comunidad y la creencia en un desarrollo autónomo del socialismo, pero esto no significa que hubiera leído sus libros. Ocurre que los intelectuales rusos en 1860 o en 1880, inmersos en un país atrasado y campesino, debieron afrontar problemas similares a los que afrontarían años después y en un continente diferente, Mariátegui y su generación. Existe, en los medios de izquierda, una imagen injustamente vituperable de los populistas que ha sido revisada completamente por Franco Venturi en &#039;&#039;El populismo ruso&#039;&#039;, Madrid, Revista de Occidente, 1975, t. i, p. 140 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Nota al pie en [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|&#039;&#039;La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern&#039;&#039;]])&amp;lt;/ref&amp;gt; que veían en la comuna rural (&#039;&#039;mir&#039;&#039; u &#039;&#039;obschina&#039;&#039;) un posible punto de partida para (abusando de un anacronismo en los términos) una &amp;quot;vía rusa al comunismo&amp;quot; o &amp;quot;socialismo con características rusas&amp;quot;.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=II. El descubrimiento del mundo andino|quote=El defensor de la comunidad tenía que ubicarse próximo a Vera Zasulich o Aleksandr Herzen y en una perspectiva diferente y quizá antagónica con la que se expone en El desarrollo del capitalismo en Rusia, libro que Mariátegui no llegó a leer. Por entonces —en 1929— se ignoraban los escritos de Marx sobre el llamado «modo de producción asiático» (inéditos hasta 1939) y también la correspondencia entre este y Vera Zasulich, donde se habían planteado, en 1881, la cuestión de si el socialismo exigía o no una previa etapa capitalista.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El socialismo como vía de realización de la nación peruana y de la superación internacionalista del nacionalismo ===&lt;br /&gt;
El socialismo,al liberar al Perú de las taras del pasado colonial que persistían en la república, sería la herramienta indispensable para construir la nación peruana...&amp;lt;ref name=&amp;quot;:3&amp;quot; /&amp;gt; y superar el nacionalismo estrecho, transitando a un necesario internacionalismo...&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia web|author=José Carlos Mariátegui|newspaper=Mundial|title=La misión de Israe|date=3 de mayo de 1929|quote=El internacionalismo no es como se imaginan muchos obtusos de derecha e izquierda la negación del nacionalismo, sino su superación. Es una negación dialéctica, en el sentido de que contradice al nacionalismo; pero no en el sentido de que, como cualquier utopismo, lo condene y descalifique como necesidad histórica de una época}}&amp;lt;/ref&amp;gt; &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Organización y rol del partido ===&lt;br /&gt;
{{Message box|text=Pendiente de redacción|image=Warning icon.png}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Valoración crítica e influencia ==&lt;br /&gt;
=== Estilo de escritura ===&lt;br /&gt;
El estilo de escritura de Mariátegui no es analítico, riguroso, académico, etc.; sino más bien literario/periodístico donde las contradicciones son relativamente frecuentes... &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Idealización del Imperio Incaico ===&lt;br /&gt;
Mariátegui tenía una visión idealizada del imperio incaico a pesar de saber que los elementos comunales que de él rescataba tenían un origen pre incaico... &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Influencia posterior ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Véase también ==&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Escritos de Mariátegui&#039;&#039;&#039; (selección):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana|Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana]]&#039;&#039; (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1928)&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:Defensa del marxismo|Defensa del marxismo]]&#039;&#039; (&#039;&#039;m.s.&#039;&#039; 1928-1929, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; parcial: Santiago de Chile, Ediciones Nacionales y Extranjeras, 1934, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; completa: Lima, Editorial Minerva, 1954)&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:El alma matinal y otras estaciones del hombre de hoy|El alma matinal y otras estaciones del hombre de hoy]]&#039;&#039; &amp;lt;u&amp;gt;(&amp;lt;/u&amp;gt;&#039;&#039;m.s.&#039;&#039; ?, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1964?)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Fuentes secundarias&#039;&#039;&#039;:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Alberto Flores Galindo (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1980): [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|&#039;&#039;La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern&#039;&#039;]] (Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021)&lt;br /&gt;
* Videos de &amp;quot;Escuela de Cuadros&amp;quot;:&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=yN8TbxYoLSo Programa 8 - El alma matinal (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/PRix9jwuKFc Programa 9 - Defensa del marxismo (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=JOPpowY8lU0 Programa 25 - Punto de vista antiimperialista (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/wI1FL_goYNQ Programa 57 - El problema del indio (Mariategui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=FttL7p1Pvvk Programa 78 - La unidad de la América indo-española (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=oFRCkZy2Yo8 Programa 84 - Aniversario y Balance (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=_eQZeZfbf2o Programa 94 - El APRA, el partido, y la internacional (Mariategui)]&lt;br /&gt;
** [https://www.youtube.com/watch?v=kHWOMd0qaO0 Programa 96 - Biología del fascismo (Mariátegui)]&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/u1OIlQq6edk Programa 134 - En defensa del Marxismo (Mariátegui)] (2013)&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/l-5KE3B9Mhk El alma matinal | José Carlos Mariátegui con Miguel Mazzeo] (2022)&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/H_2ue1IjnLo Mariátegui y la educación | con Harold García-Pacanchique] (2024)&lt;br /&gt;
** [https://youtu.be/BYuA_Y1QBy0 El Pensamiento de José Carlos Mairátegui | con Douglas Estevam] (2025)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notas ==&lt;br /&gt;
[[Categoría:Marxistas]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Peruanos]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Revolucionarios]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Perú]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:América Latina]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Jos%C3%A9_Carlos_Mari%C3%A1tegui&amp;diff=9777</id>
		<title>José Carlos Mariátegui</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Jos%C3%A9_Carlos_Mari%C3%A1tegui&amp;diff=9777"/>
		<updated>2025-10-25T05:05:59Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Infobox Persona|name=José Carlos Mariátegui|image=Mariátegui.png|caption=José Carlos Mariátegui, en 1929|birth_name=José del Carmen Eliseo Mariátegui La Chira|birth_date=14 de junio de 1894 (o de 1895)|birth_place=Moquegua, Perú|death_date=16 de abril de 1930|death_place=Lima, Perú|nationality=Peruana|death_cause=Osteomielitis|honorific prefix=El Amauta}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;José Carlos Mariátegui La Chira&#039;&#039;&#039; (Moquegua, 14 de junio de 1894 - Lima, 16 de abril de 1930) fue un escritor, periodista, [[político]], [[filósofo]] y [[revolucionario]] [[marxista]]​ [[peruano]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su principal contribución al [[marxismo]] consiste en el intento de articular de forma armónica la [[Cuestión nacional|problemática nacional]] [[peruana]] con la [[teoría marxista]], en especial, aquella parte relativa a la [[Transición al socialismo|transición]] [[revolucionaria]] al [[socialismo]]. En este sentido, fue de los primeros revolucionarios marxistas en plantear un socialismo con características nacionales propias que iba más allá de la mera aplicación mecánica a casos particulares de los principios universales hasta entonces descubiertos por el [[marxismo-leninismo]]. Puede decirse pues, que Mariátegui enriqueció e hizo avanzar la teoría [[marxista-leninista]] al teorizar acerca de un &amp;quot;socialismo con características peruanas&amp;quot; cuando aún no se consideraba que las particularidades nacionales en la transición socialista de cada país pudieran llegar a ser tan relevantes como para hablar de socialismo con características nacionales como luego lo serían, por ejemplo, el [[socialismo con características chinas]] o la [[revolución socialista de liberación nacional]] en [[Cuba]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Biografía ==&lt;br /&gt;
{{Message box|text=Pendiente de redacción|image=Warning icon.png}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Pensamiento ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ausencia de una nación (o naciones) peruana(s) ===&lt;br /&gt;
Para Mariátegui, el [[Perú]] sería algo así como un &amp;quot;Estado-país&amp;quot; más que un [[Estado-nación]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=(...) en el razonamiento de Mariátegui, Pesce y Portocarrero, el Perú reunía los elementos de una nación, aunque todavía no lo era: la historia anterior, así como había dispuesto esos elementos, había también obstaculizado su confluencia y el país era apenas un proyecto de nación. Un problema y una posibilidad, parafraseando el título de un libro célebre. Codovilla, repitiendo ciertos enfoques que procedían de textos estalinistas, contrapuso la tesis de las nacionalidades: en el Perú, como en Bolivia o el Paraguay, existían, al lado de una nacionalidad occidental y criolla dominante, otras nacionalidades subordinadas, principalmente los quechuas y los aymaras: el Perú era, como Rusia, una sociedad multinacional. Desde luego que en Codovilla persistía el razonamiento apriorístico. Solo en los delegados peruanos hubo una notable y característica referencia al pasado nacional como consecuencia de querer reposar una estrategia política en la historia del país.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; La raíz del problema estaba en la marginación y subordinación tanto política, económica como social del componente indígena de la aún-por-ser nación peruana. Esta división social de los trabajos concretos (aún no se imponía como predominante el trabajo abstracto debido al escaso desarrollo capitalista en el Perú) que se había originado en la colonia y pervivía al interior de la República luego de la independencia; impedía que los habitantes del país se constituyeran como comunidad política de individuos abstractos (formalmente iguales), basada en su soberanía y autodeterminación (es decir, en nación cívica, en el sentido pleno de nación moderna).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A la ausencia de una nación cívica nacional (valga la redundancia), se le sumaba la ausencia de naciones sub-nacionales (valga la contradicción): las diversas etnias indígenas del Perú (ej.: quechua, aymara, etc.) no eran a su vez naciones por separado.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; A pesar de conservar sus identidades étnicas, estas no habían adquirido el carácter político de naciones debido al rol de subordinación aceptado (o tolerado) por todas por igual en base a la categoría racial de indio que las unificaba y que databa de la época colonial. Además del aspecto racial, a estas etnias las unificaba una tradición andina-comunal que identificaban con su pasado incaico (aunque realmente tenía raíces previas). Luego, en el plano político, las etnias indígenas racializadas del Perú presentaban reivindicaciones socio-económicas de conjunto más que por separado como naciones en lucha por sus autodeterminaciones respectivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta comprensión de la realidad nacional peruana llevó a Mariátegui a entrar en polémica con la [[Comintern]], especialmente a partir de la [[Conferencia Comunista de Buenos Aires]] celebrada entre el 1 y el 12 de junio de 1929. En este encuentro las ideas de Mariátegui serían defendidas por los delegados peruanos [[Julio Portocarrero]] y [[Hugo Pesce]] quienes junto al propio Mariátegui y [[Martínez de la Torre]] prepararon las tesis y ponencias a llevar a la conferencia. Del lado de la [[Comintern]], encontramos a [[Vittorio Codovilla]] y [[Humbert-Droz]] quienes, por analogía con el caso soviético, abogaban por el derecho la autodeterminación de las naciones oprimidas en el Perú. Según estos últimos, en el [[Perú]] (como en [[Bolivia]] o el [[Paraguay]]) existían, al lado de la nacionalidad criolla dominante, otras nacionalidades subordinadas (principalmente los quechuas y los aymaras), lo que hacía del [[Perú]] una sociedad multinacional (como [[Rusia]]).&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de autodeterminación para las &amp;quot;naciones&amp;quot; oprimidas del [[Perú]], [[Codovilla]] pedía autodeterminación para los habitantes de [[Cuestión de Tacna y Arica|Tacna y Arica]] que se encontraban bajo control chileno luego de la [[Guerra del Pacífico]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot;&amp;gt;Codovilla en debate con los delegados peruanos a la Conferencia Comunista de Buenos Aires: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«Sea como fuere, el partido no podía estar ausente, no podía dejar de hacer conocer sus consignas, que debieron ser: contra el Gobierno dictatorial de Leguía, vendido al imperialismo yanqui; contra el imperialismo yanqui, único beneficiado en dicho arreglo; por el derecho de autodeterminación de los habitantes de Tacna y Arica; por el plebiscito bajo el contralor obrero y campesino; etc.» (Secretariado Sudamericano de la Internacional Comunista, &#039;&#039;El movimiento revolucionario latinoamericano. Versiones de la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana&#039;&#039;, Buenos Aires, La Correspondencia Sudamericana, 1929, p. 70; tomado de Alberto Flores Galindo, &#039;&#039;[[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern]]&#039;&#039;, Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021)&amp;lt;/ref&amp;gt; Frente a esta cuestión, los delegados peruanos (y presumiblemente Mariátegui) hacían notar la indiferencia de los habitantes (a-nacionales) de estas regiones respecto al conflicto.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Terminada la intervención de Codovilla, Saco, seudónimo utilizado por Hugo Pesce, no tuvo el menor reparo en pedir la palabra y objetar esa intervención: «Nosotros, comunistas, debemos estudiar un punto importantísimo: cuál ha sido la posición de las distintas capas sociales frente a un conflicto determinado», lo que significaba argumentar que ante un mismo problema las masas no realizan necesariamente un tipo condicionado y único de respuesta. En efecto, «las masas se sintieron —continuaba refiriendo Pesce— desde el primer momento, ajenas a tales manifestaciones patrióticas y se mantuvieron espontáneamente neutrales». La discrepancia con Codovilla no era solo un problema de información; Pesce esgrimía un razonamiento que subordinaba la acción política a la situación de las clases, que no omitía las condiciones objetivas y la conciencia social y desde el cual resultaba imposible elaborar una táctica al margen de estas consideraciones. En la manera de argumentar mostrada por Pesce y Portocarrero, a diferencia de las otras delegaciones, escasean, son prácticamente inexistentes, las citas de Marx o de Lenin, las menciones al ejemplo de la Unión Soviética, y en cambio abundan las referencias a la realidad: datos, información histórica, descripciones sociológicas... Resultaba evidente que para ellos el marxismo no era una biblia, sino un instrumento de análisis, una especie de gramática, una manera de interrogar a la realidad más que un conjunto de definiciones y preceptivas.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Posibilidad política de iniciar la transición al socialismo en Perú: Actitud frente al Oncenio ===&lt;br /&gt;
Mariátegui consideraba que a pesar del atraso del Perú era posible plantearse en el país una revolución de tipo socialista, más radical que una meramente democrático-burguesa. Esto era así tanto por su situación política, como económica y social. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el plano político, tenemos que los años de madurez intelectual de Mariátegui se ubican en el período de la historia republicana del Perú conocida como [[El Oncenio]] (1919-1930). Se trata de la dictadura de [[Augusto B. Leguía]] que vino a poner fin a la [[República Aristocrática]] (1895 y 1919) donde el poder político fue ejercido principalmente por el [[Partido Civil]], que representaba los intereses de los grandes terratenientes y hombres de negocios. Igual de antidemocrático que sus predecesores pero basándose en la promesa de la &amp;quot;Patria Nueva&amp;quot;, Leguía atacó directamente las instituciones y personas que representaban al viejo &#039;&#039;civilismo&#039;&#039; oligarca aliado con los gamonales e impulsó (muchas veces más que materializar de manera efectiva) reformas en pos del desarrollo capitalista-dependiente del Perú, apoyado fuertemente en inversiones extranjeras, principalmente estadounidenses.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=José Carlos Mariátegui supo distinguir con claridad entre el Oncenio y los Gobiernos anteriores. La República Aristocrática había representado, entre 1895 y 1919, la realización en el Estado de la confluencia de intereses entre oligarcas y gamonales, a partir de la marginación política de las grandes mayorías. El Oncenio era igualmente antidemocrático, pero sus proyectadas reformas abrían la posibilidad política de nuevas opciones y replanteaban otras. En efecto, ya no era posible —siempre desde la perspectiva mariateguista— predicar desde una postura radical el desarrollo del capitalismo en la sociedad peruana, porque eso era un proyecto asumido desde el Estado por el propio Leguía. Entonces, a pesar del atraso de la sociedad peruana, el socialismo podía aparecer como una exigencia histórica. La caracterización del Oncenio fue una de las primeras discrepancias de José Carlos Mariátegui con Haya de la Torre, para quien Leguía no era más que una variante, con los rasgos represivos acentuados, del viejo gamonalismo y por lo tanto existía una continuidad entre el civilismo y la «Patria Nueva».|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mariátegui supo distinguir entre el [[Oncenio]] y los Gobiernos anteriores: según él, ya no era posible predicar desde una postura radical el desarrollo del capitalismo en la sociedad peruana, porque eso era un proyecto asumido desde el Estado por el propio Leguía. Entonces, a pesar del atraso de la sociedad peruana, el socialismo podía aparecer como una exigencia histórica.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot; /&amp;gt; Luego, según Mariátegui, no sería del interés &#039;&#039;inmediato&#039;&#039; de los socialistas peruanos el oponerse a Leguía puesto que este estaba ya contribuyendo al desarrollo capitalista en el Perú: los socialistas debían pues, de forma paralela y pensando a más largo plazo, abonar el terreno de la eventual revolución socialista que derrocaría violentamente su gobierno o uno similar.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=En principio las relaciones entre Mariátegui y el régimen eran claras. A José Carlos Mariátegui no le interesaba, por el momento, conspirar contra Augusto B. Leguía dado que no se proponía tampoco sustituir a un dictador por un presidente; la transformación sustancial del Perú sería el resultado de una tarea prolongada y silenciosa para la cual —aunque sonara paradójico— el Gobierno de Leguía aportaba algunos beneficios: dados sus propósitos antioligárquicos y su afán por desarrollar el capitalismo, no solo facilitaba la lucha contra la feudalidad y la vieja cultura tradicional, sino que además obligaba a plantear el socialismo como alternativa, único medio para desplegar una oposición radical y consecuente. Los proyectos de Leguía perseguían cambios en la sociedad peruana, enunciados como la edificación de una «Patria Nueva», pero en dirección del capitalismo. Para cumplir ese cometido, Leguía afectó el poder de la vieja oligarquía, aliada con los gamonales, trató de fomentar a las clases medias y sobre todo encontró sustento en las inversiones y cuantiosos préstamos imperialistas. Una consecuencia de estos cambios fue que se debilitó ostensiblemente el viejo control monopólico ejercido por la clase dominante en la vida cultural del país. A su vez, se facilitó el ingreso de las clases medias provincianas en las universidades, las profesiones liberales y el periodismo. Tanto en la ciudad como en el campo, Leguía alentó con estruendo todo proyecto conducente al desarrollo del capitalismo. No siempre se cumplieron, la gran mayoría de las veces apenas se trazaron, pero todo esto acabó infundiendo temor entre los viejos terratenientes y muchos optaron por el camino del exilio. (...)&lt;br /&gt;
Se entiende, a partir de su visión del régimen leguiista, que Mariátegui no ensayara una oposición inmediata. Se debe añadir además sus escasas fuerzas, la debilidad del naciente socialismo peruano, la necesidad de persistir y durar, única manera de garantizar una obra colectiva y de largo aliento: la ansiada edificación del partido y del proyecto socialista. Es por todo esto que Mariátegui se cuidó de no dirigir ataques frontales a Leguía. Pero la respuesta del dictador no fue exactamente una política de tolerancia.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta caracterización del [[Oncenio]] llevó a Mariátegui a discrepar, en un primer momento con [[Haya de la Torre]], quien consideraba a [[Leguía]] como un mero continuador (aunque más autoritario) de la [[República Aristocrática]] y el viejo [[gamonalismo]]&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot; /&amp;gt;, por lo cual debía ser enfrentado violentamente con el fin de completar la revolución democrático-burguesa sin la cual una revolución socialista no tendría sentido;&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=IV. Entre el APRA y la Internacional: El Partido Socialista|quote=Haya admiraba a la Revolución Soviética, incluso había estado en Rusia y conversado con Trotsky y Lunacharsky, pero creía que el socialismo era una etapa todavía imposible en América Latina, porque antes era preciso superar el atraso, hacer la revolución burguesa que Europa había hecho durante los siglos XVIII y XIX, es decir, acondicionar a la sociedad peruana con el ritmo histórico que desde el Viejo Continente se irradiaba al mundo. En otras palabras, lo anterior significaba que el socialismo solo era posible si antes se construía el capitalismo, para que así existiera una burguesía y un proletariado en el cabal sentido de la palabra. Estas ideas terminaron expuestas en El antimperialismo y el APRA, libro redactado en 1928, del cual se difundirían algunos fragmentos impresos hasta 1936, cuando salió la edición definitiva en Santiago de Chile.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; y en un segundo momento con la [[Comintern]], que pensaba exactamente lo mismo, según su doctrina de la revolución por etapas, donde una revolución democrático-burguesa permitiría iniciar el desarrollo capitalista del Perú alejado de la dependencia del imperialismo estadounidense.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot; /&amp;gt; &amp;lt;ref name=&amp;quot;:3&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=(...) al momento de pensar en la alternativa necesaria para Latinoamérica, los socialistas peruanos y la Internacional optaran por caminos diferentes. Para la Internacional se trataba, como ya lo anotamos, de luchar por una revolución «democrático-burguesa»; para los peruanos la meta era, con absoluta claridad, una revolución socialista. A esa conclusión arribaron antes de la polémica con Haya y dada la necesidad de una oposición consecuente a Leguía. Teniendo en cuenta que el socialismo reivindicaba las viejas tradiciones nacionales, estaba llamado a solucionar tanto el problema del atraso y la miseria del Perú como a realizar un imprescindible arreglo de cuentas con la conquista española, para así dejar de ser una sociedad vencida y frustrada: vencida desde la implantación del colonialismo, frustrada por el fracaso de los proyectos anticoloniales durante la independencia. El socialismo, al liberarnos de esas taras del pasado, sería la herramienta indispensable para construir la nación.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Posibilidad económica de iniciar la transición al socialismo en Perú: Semi-feudalidad y rol del colectivismo andino ===&lt;br /&gt;
En el plano económico, [[Haya de la Torre]] veía el imperialismo como una etapa necesaria que introducía el capitalismo, aunque controlable por un Estado moderno (luego de la correspondiente revolución democrática-burguesa). Por otro lado, la Comintern, veía al imperialismo (semicolonialidad) manteniendo la &amp;quot;feudalidad&amp;quot; en el Perú&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=La discrepancia fue muy nítida en el tratamiento del fenómeno imperialista. Para la Internacional el imperialismo mantenía la feudalidad en Latinoamérica, pero para Pesce, al igual que para Mariátegui, la realidad no era tan simple porque si bien el imperialismo no era sinónimo de progreso, tampoco era cierto que se articulara con una realidad estática y que la mantuviera inamovible. En el Perú, desde la era del guano, se había iniciado un lento aunque irreversible proceso de desarrollo del capitalismo, continuado con las inversiones imperialistas de principios de siglo y posteriormente auspiciado desde el Estado por Leguía, todo lo cual configuraba una peculiar estructura agraria, donde al lado de las formas feudales que persistían especialmente en la hacienda andina tradicional, comenzaban a emerger las primeras y embrionarias formas de capitalismo. Entonces no se podía hablar —como lo hacía Luis, seudónimo de Humbert-Droz— de un feudalismo latinoamericano igual al feudalismo clásico europeo; había que pensar en una situación de transición para cuya definición tal vez resultaba más adecuado el término de «semifeudalidad».La caracterización de una América Latina feudal era coherente con la propuesta de una revolución democrático-burguesa.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; (y en toda América Latina puesto que en su marco de análisis no había cabida para especificidades nacionales dentro del continente).&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Tal vez con un cierto afán conciliador y para romper la marginación que comenzó a gestarse, en una de las interrupciones de la reunión, Pesce se acercó a Codovilla para entregarle algo que era motivo de orgullo y afirmación de los delegados peruanos: un ejemplar de los &amp;quot;7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana&amp;quot;. Codovilla, que tenía en esos momentos también por azar el folleto de Ricardo Martínez de la Torre sobre el movimiento obrero en 1919, mirando a Pesce y con la seguridad de ser escuchado por los otros delegados, dijo en su habitual entonación enfática que la obra de Mariátegui tenía muy escaso valor y, por el contrario, el ejemplo a seguir, el libro marxista sobre el Perú, era ese folleto de Martínez de la Torre. La anécdota fue referida por Pesce y refrendada por Julio Portocarrero. &lt;br /&gt;
A Codovilla le incomodaba, le resultaba insoportable, un libro en cuyo título se juntaran las palabras «ensayo» y «realidad peruana». Ensayo implicaba asumir un estilo que recordaba a los escritos de autores burgueses y reaccionarios (...) &lt;br /&gt;
El otro término insoportable para Codovilla era «realidad peruana», porque para la Komintern solo existían los países «semicoloniales», definidos por una específica relación de dependencia al capital imperialista, y era esta condición —como interpreta José Aricó— la que permitía trazar una táctica y una estrategia definidas a nivel continental. No existían las especificidades nacionales. El Perú era igual que México o la Argentina. De ahí que no fuera necesario indagar por el pasado de cada uno de esos países y que bastara con una aproximación al conjunto del continente. Como no existía una «realidad peruana», no hacía falta tampoco pensar en los rasgos distintivos del partido revolucionario en el Perú: dada la condición de país semicolonial, el partido peruano no tenía por qué diferenciarse de su similar argentino o mexicano.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; Por lo tanto, la alternativa necesaria para Latinoamérica era luchar, una vez más, por una &amp;quot;revolución democrático-burguesa&amp;quot;.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En oposición a esta lectura, Mariátegui y su círculo consideraban que en el Perú coexistían al menos tres modos de producción: un incipiente pero irreversible desarrollo capitalista (iniciado desde la era del guano y ahora alentado por Leguía) desarrollado bajo la dependencia (semicolonial, i.e.: neocolonial) de las inversiones extranjeras; una feudalidad, heredada de la colonia que persistía especialmente en la hacienda andina tradicional; y un modo de producción comunal campesino que habría sobrevivido en las comunidades indígenas, heredado del período (pre)incaico.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:5&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Ni la conquista, ni la colonia, ni menos la república criolla habían podido destruir a la comunidad. Era a través de la comunidad indígena que se mantenían supérstites rasgos y formas colectivistas heredadas del pasado prehispánico. Antes que se estableciera la civilización incaica, en el territorio andino se había estructurado un conjunto de grupos étnicos —como los llamaríamos ahora— bajo un régimen de «comunismo agrario», que no fue destruido por el Estado que fundaron los incas y que por encima de todo mostraría una gran impermeabilidad a los cambios posteriores y una resistencia a los embates procedentes de Europa e incluso, ya en los años más recientes, al capitalismo. Ese colectivismo comunal podía servir de base para el desarrollo del socialismo en el Perú. Esta era una tesis fundamental porque de allí se derivaba una imagen muy peculiar de la sociedad peruana: mientras que para la Internacional se le podía definir simplemente como una sociedad «semicolonial y feudal», para los socialistas peruanos se trataba de un mundo donde coexistían conflictivamente el naciente capitalismo, con el feudalismo heredado de la colonia y el comunismo agrario que daba vida a las grandes masas campesinas. Los rasgos colectivistas permitían que el campesinado pudiera escuchar y secundar la prédica socialista; es por esto que el término «proletariado» tenía una acepción más genérica —como ha reparado Robert Paris— para los socialistas peruanos, englobando en su interior a obreros y también a campesinos. Mariátegui, en «El informe sobre las razas», sostenía que «una conciencia revolucionaria indígena tardará quizá en formarse pero una vez que el indio haya hecho suya la idea socialista, la servirá con una disciplina, una tenacidad y una fuerza, en la que pocos proletarios de otros medios podrán aventajarlos». Al incluir a los indígenas en el término proletariado se terminaba comprendiendo de una manera diferente la alianza entre obreros y campesinos. Desaparecía la imposición o la sobreposición de la clase obrera y en sustitución emergía una relación igualitaria: ambas clases eran revolucionarias, lucharían por el socialismo, harían el Perú nuevo. Otro tema de discrepancia con la Internacional donde resultaba que ni siquiera en el contenido asignado a los términos estaban de acuerdo.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; Luego, más que de feudalidad, resultaría más adecuado hablar de &amp;quot;semi-feudalidad&amp;quot; la cual no podría ser resuelta por una revolución &amp;quot;revolución democrático-burguesa&amp;quot; sino que se imponía la necesidad de una revolución socialista.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot; /&amp;gt; El imperialismo acarreaba pues, perjuicios propios del capitalismo, y solo la ruptura con él y la vía socialista inmediata permitirían la independencia y la edificación de la nación&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta particular composición heterogénea de la base económica peruana, en especial el elemento comunal indígena, condicionaría a su vez una forma particular de llevar a cabo la revolución socialista peruana donde el modo de producción comunal andino de origen preincaico serviría de pivote y catalizador de la revolución socialista.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:5&amp;quot; /&amp;gt; En este sentido, las ideas de Mariátegui resuenan con las aventuradas medio siglo antes por los populistas rusos (a quienes este no había leído)&amp;lt;ref&amp;gt;Mariátegui compartía con los populistas rusos la fe en la comunidad y la creencia en un desarrollo autónomo del socialismo, pero esto no significa que hubiera leído sus libros. Ocurre que los intelectuales rusos en 1860 o en 1880, inmersos en un país atrasado y campesino, debieron afrontar problemas similares a los que afrontarían años después y en un continente diferente, Mariátegui y su generación. Existe, en los medios de izquierda, una imagen injustamente vituperable de los populistas que ha sido revisada completamente por Franco Venturi en &#039;&#039;El populismo ruso&#039;&#039;, Madrid, Revista de Occidente, 1975, t. i, p. 140 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Nota al pie en [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|&#039;&#039;La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern&#039;&#039;]])&amp;lt;/ref&amp;gt; que veían en la comuna rural (&#039;&#039;mir&#039;&#039; u &#039;&#039;obschina&#039;&#039;) un posible punto de partida para (abusando de un anacronismo en los términos) una &amp;quot;vía rusa al comunismo&amp;quot; o &amp;quot;socialismo con características rusas&amp;quot;.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=II. El descubrimiento del mundo andino|quote=El defensor de la comunidad tenía que ubicarse próximo a Vera Zasulich o Aleksandr Herzen y en una perspectiva diferente y quizá antagónica con la que se expone en El desarrollo del capitalismo en Rusia, libro que Mariátegui no llegó a leer. Por entonces —en 1929— se ignoraban los escritos de Marx sobre el llamado «modo de producción asiático» (inéditos hasta 1939) y también la correspondencia entre este y Vera Zasulich, donde se habían planteado, en 1881, la cuestión de si el socialismo exigía o no una previa etapa capitalista.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El socialismo como vía de realización de la nación peruana y de la superación internacionalista del nacionalismo ===&lt;br /&gt;
El socialismo,al liberar al Perú de las taras del pasado colonial que persistían en la república, sería la herramienta indispensable para construir la nación peruana...&amp;lt;ref name=&amp;quot;:3&amp;quot; /&amp;gt; y superar el nacionalismo estrecho, transitando a un necesario internacionalismo...&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia web|author=José Carlos Mariátegui|newspaper=Mundial|title=La misión de Israe|date=3 de mayo de 1929|quote=El internacionalismo no es como se imaginan muchos obtusos de derecha e izquierda la negación del nacionalismo, sino su superación. Es una negación dialéctica, en el sentido de que contradice al nacionalismo; pero no en el sentido de que, como cualquier utopismo, lo condene y descalifique como necesidad histórica de una época}}&amp;lt;/ref&amp;gt; &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Organización y rol del partido ===&lt;br /&gt;
{{Message box|text=Pendiente de redacción|image=Warning icon.png}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Valoración crítica e influencia ==&lt;br /&gt;
=== Estilo de escritura ===&lt;br /&gt;
El estilo de escritura de Mariátegui no es analítico, riguroso, académico, etc.; sino más bien literario/periodístico donde las contradicciones son relativamente frecuentes... &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Idealización del Imperio Incaico ===&lt;br /&gt;
Mariátegui tenía una visión idealizada del imperio incaico a pesar de saber que los elementos comunales que de él rescataba tenían un origen pre incaico... &#039;&#039;&#039;(PENDIENTE DE ELABORACIÓN)&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Influencia posterior ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Véase también ==&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Escritos de Mariátegui&#039;&#039;&#039; (selección):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana|Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana]]&#039;&#039; (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1928)&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:Defensa del marxismo|Defensa del marxismo]]&#039;&#039; (&#039;&#039;m.s.&#039;&#039; 1928-1929, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; parcial: Santiago de Chile, Ediciones Nacionales y Extranjeras, 1934, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; completa: Lima, Editorial Minerva, 1954)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Fuentes secundarias&#039;&#039;&#039;:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Alberto Flores Galindo (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1980): [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|&#039;&#039;La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern&#039;&#039;]] (Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notas ==&lt;br /&gt;
[[Categoría:Marxistas]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Peruanos]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Revolucionarios]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Perú]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:América Latina]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Jos%C3%A9_Carlos_Mari%C3%A1tegui&amp;diff=9776</id>
		<title>José Carlos Mariátegui</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Jos%C3%A9_Carlos_Mari%C3%A1tegui&amp;diff=9776"/>
		<updated>2025-10-25T04:45:44Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Infobox Persona|name=José Carlos Mariátegui|image=Mariátegui.png|caption=José Carlos Mariátegui, en 1929|birth_name=José del Carmen Eliseo Mariátegui La Chira|birth_date=14 de junio de 1894 (o de 1895)|birth_place=Moquegua, Perú|death_date=16 de abril de 1930|death_place=Lima, Perú|nationality=Peruana|death_cause=Osteomielitis|honorific prefix=El Amauta}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;José Carlos Mariátegui La Chira&#039;&#039;&#039; (Moquegua, 14 de junio de 1894 - Lima, 16 de abril de 1930) fue un escritor, periodista, [[político]], [[filósofo]] y [[revolucionario]] [[marxista]]​ [[peruano]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su principal contribución al [[marxismo]] consiste en el intento de articular de forma armónica la [[Cuestión nacional|problemática nacional]] [[peruana]] con la [[teoría marxista]], en especial, aquella parte relativa a la [[Transición al socialismo|transición]] [[revolucionaria]] al [[socialismo]]. En este sentido, fue de los primeros revolucionarios marxistas en plantear un socialismo con características nacionales propias que iba más allá de la mera aplicación mecánica a casos particulares de los principios universales hasta entonces descubiertos por el [[marxismo-leninismo]]. Puede decirse pues, que Mariátegui enriqueció e hizo avanzar la teoría [[marxista-leninista]] al teorizar acerca de un &amp;quot;socialismo con características peruanas&amp;quot; cuando aún no se consideraba que las particularidades nacionales en la transición socialista de cada país pudieran llegar a ser tan relevantes como para hablar de socialismo con características nacionales como luego lo serían, por ejemplo, el [[socialismo con características chinas]] o la [[revolución socialista de liberación nacional]] en [[Cuba]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Biografía ==&lt;br /&gt;
{{Message box|text=Pendiente de redacción|image=Warning icon.png}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Pensamiento ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ausencia de una nación (o naciones) peruana(s) ===&lt;br /&gt;
Para Mariátegui, el [[Perú]] sería algo así como un &amp;quot;Estado-país&amp;quot; más que un [[Estado-nación]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=(...) en el razonamiento de Mariátegui, Pesce y Portocarrero, el Perú reunía los elementos de una nación, aunque todavía no lo era: la historia anterior, así como había dispuesto esos elementos, había también obstaculizado su confluencia y el país era apenas un proyecto de nación. Un problema y una posibilidad, parafraseando el título de un libro célebre. Codovilla, repitiendo ciertos enfoques que procedían de textos estalinistas, contrapuso la tesis de las nacionalidades: en el Perú, como en Bolivia o el Paraguay, existían, al lado de una nacionalidad occidental y criolla dominante, otras nacionalidades subordinadas, principalmente los quechuas y los aymaras: el Perú era, como Rusia, una sociedad multinacional. Desde luego que en Codovilla persistía el razonamiento apriorístico. Solo en los delegados peruanos hubo una notable y característica referencia al pasado nacional como consecuencia de querer reposar una estrategia política en la historia del país.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; La raíz del problema estaba en la marginación y subordinación tanto política, económica como social del componente indígena de la aún-por-ser nación peruana. Esta división social de los trabajos concretos (aún no se imponía como predominante el trabajo abstracto debido al escaso desarrollo capitalista en el Perú) que se había originado en la colonia y pervivía al interior de la República luego de la independencia; impedía que los habitantes del país se constituyeran como comunidad política de individuos abstractos (formalmente iguales), basada en su soberanía y autodeterminación (es decir, en nación cívica, en el sentido pleno de nación moderna).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A la ausencia de una nación cívica nacional (valga la redundancia), se le sumaba la ausencia de naciones sub-nacionales (valga la contradicción): las diversas etnias indígenas del Perú (ej.: quechua, aymara, etc.) no eran a su vez naciones por separado.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; A pesar de conservar sus identidades étnicas, estas no habían adquirido el carácter político de naciones debido al rol de subordinación aceptado (o tolerado) por todas por igual en base a la categoría racial de indio que las unificaba y que databa de la época colonial. Además del aspecto racial, a estas etnias las unificaba una tradición andina-comunal que identificaban con su pasado incaico (aunque realmente tenía raíces previas). Luego, en el plano político, las etnias indígenas racializadas del Perú presentaban reivindicaciones socio-económicas de conjunto más que por separado como naciones en lucha por sus autodeterminaciones respectivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta comprensión de la realidad nacional peruana llevó a Mariátegui a entrar en polémica con la [[Comintern]], especialmente a partir de la [[Conferencia Comunista de Buenos Aires]] celebrada entre el 1 y el 12 de junio de 1929. En este encuentro las ideas de Mariátegui serían defendidas por los delegados peruanos [[Julio Portocarrero]] y [[Hugo Pesce]] quienes junto al propio Mariátegui y [[Martínez de la Torre]] prepararon las tesis y ponencias a llevar a la conferencia. Del lado de la [[Comintern]], encontramos a [[Vittorio Codovilla]] y [[Humbert-Droz]] quienes, por analogía con el caso soviético, abogaban por el derecho la autodeterminación de las naciones oprimidas en el Perú. Según estos últimos, en el [[Perú]] (como en [[Bolivia]] o el [[Paraguay]]) existían, al lado de la nacionalidad criolla dominante, otras nacionalidades subordinadas (principalmente los quechuas y los aymaras), lo que hacía del [[Perú]] una sociedad multinacional (como [[Rusia]]).&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de autodeterminación para las &amp;quot;naciones&amp;quot; oprimidas del [[Perú]], [[Codovilla]] pedía autodeterminación para los habitantes de [[Cuestión de Tacna y Arica|Tacna y Arica]] que se encontraban bajo control chileno luego de la [[Guerra del Pacífico]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot;&amp;gt;Codovilla en debate con los delegados peruanos a la Conferencia Comunista de Buenos Aires: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«Sea como fuere, el partido no podía estar ausente, no podía dejar de hacer conocer sus consignas, que debieron ser: contra el Gobierno dictatorial de Leguía, vendido al imperialismo yanqui; contra el imperialismo yanqui, único beneficiado en dicho arreglo; por el derecho de autodeterminación de los habitantes de Tacna y Arica; por el plebiscito bajo el contralor obrero y campesino; etc.» (Secretariado Sudamericano de la Internacional Comunista, &#039;&#039;El movimiento revolucionario latinoamericano. Versiones de la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana&#039;&#039;, Buenos Aires, La Correspondencia Sudamericana, 1929, p. 70; tomado de Alberto Flores Galindo, &#039;&#039;[[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern]]&#039;&#039;, Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021)&amp;lt;/ref&amp;gt; Frente a esta cuestión, los delegados peruanos (y presumiblemente Mariátegui) hacían notar la indiferencia de los habitantes (a-nacionales) de estas regiones respecto al conflicto.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Terminada la intervención de Codovilla, Saco, seudónimo utilizado por Hugo Pesce, no tuvo el menor reparo en pedir la palabra y objetar esa intervención: «Nosotros, comunistas, debemos estudiar un punto importantísimo: cuál ha sido la posición de las distintas capas sociales frente a un conflicto determinado», lo que significaba argumentar que ante un mismo problema las masas no realizan necesariamente un tipo condicionado y único de respuesta. En efecto, «las masas se sintieron —continuaba refiriendo Pesce— desde el primer momento, ajenas a tales manifestaciones patrióticas y se mantuvieron espontáneamente neutrales». La discrepancia con Codovilla no era solo un problema de información; Pesce esgrimía un razonamiento que subordinaba la acción política a la situación de las clases, que no omitía las condiciones objetivas y la conciencia social y desde el cual resultaba imposible elaborar una táctica al margen de estas consideraciones. En la manera de argumentar mostrada por Pesce y Portocarrero, a diferencia de las otras delegaciones, escasean, son prácticamente inexistentes, las citas de Marx o de Lenin, las menciones al ejemplo de la Unión Soviética, y en cambio abundan las referencias a la realidad: datos, información histórica, descripciones sociológicas... Resultaba evidente que para ellos el marxismo no era una biblia, sino un instrumento de análisis, una especie de gramática, una manera de interrogar a la realidad más que un conjunto de definiciones y preceptivas.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Posibilidad política de iniciar la transición al socialismo en Perú: Actitud frente al Oncenio ===&lt;br /&gt;
Mariátegui consideraba que a pesar del atraso del Perú era posible plantearse en el país una revolución de tipo socialista, más radical que una meramente democrático-burguesa. Esto era así tanto por su situación política, como económica y social. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el plano político, tenemos que los años de madurez intelectual de Mariátegui se ubican en el período de la historia republicana del Perú conocida como [[El Oncenio]] (1919-1930). Se trata de la dictadura de [[Augusto B. Leguía]] que vino a poner fin a la [[República Aristocrática]] (1895 y 1919) donde el poder político fue ejercido principalmente por el [[Partido Civil]], que representaba los intereses de los grandes terratenientes y hombres de negocios. Igual de antidemocrático que sus predecesores pero basándose en la promesa de la &amp;quot;Patria Nueva&amp;quot;, Leguía atacó directamente las instituciones y personas que representaban al viejo &#039;&#039;civilismo&#039;&#039; oligarca aliado con los gamonales e impulsó (muchas veces más que materializar de manera efectiva) reformas en pos del desarrollo capitalista-dependiente del Perú, apoyado fuertemente en inversiones extranjeras, principalmente estadounidenses.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=José Carlos Mariátegui supo distinguir con claridad entre el Oncenio y los Gobiernos anteriores. La República Aristocrática había representado, entre 1895 y 1919, la realización en el Estado de la confluencia de intereses entre oligarcas y gamonales, a partir de la marginación política de las grandes mayorías. El Oncenio era igualmente antidemocrático, pero sus proyectadas reformas abrían la posibilidad política de nuevas opciones y replanteaban otras. En efecto, ya no era posible —siempre desde la perspectiva mariateguista— predicar desde una postura radical el desarrollo del capitalismo en la sociedad peruana, porque eso era un proyecto asumido desde el Estado por el propio Leguía. Entonces, a pesar del atraso de la sociedad peruana, el socialismo podía aparecer como una exigencia histórica. La caracterización del Oncenio fue una de las primeras discrepancias de José Carlos Mariátegui con Haya de la Torre, para quien Leguía no era más que una variante, con los rasgos represivos acentuados, del viejo gamonalismo y por lo tanto existía una continuidad entre el civilismo y la «Patria Nueva».|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mariátegui supo distinguir entre el [[Oncenio]] y los Gobiernos anteriores: según él, ya no era posible predicar desde una postura radical el desarrollo del capitalismo en la sociedad peruana, porque eso era un proyecto asumido desde el Estado por el propio Leguía. Entonces, a pesar del atraso de la sociedad peruana, el socialismo podía aparecer como una exigencia histórica.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot; /&amp;gt; Luego, según Mariátegui, no sería del interés &#039;&#039;inmediato&#039;&#039; de los socialistas peruanos el oponerse a Leguía puesto que este estaba ya contribuyendo al desarrollo capitalista en el Perú: los socialistas debían pues, de forma paralela y pensando a más largo plazo, abonar el terreno de la eventual revolución socialista que derrocaría violentamente su gobierno o uno similar.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=En principio las relaciones entre Mariátegui y el régimen eran claras. A José Carlos Mariátegui no le interesaba, por el momento, conspirar contra Augusto B. Leguía dado que no se proponía tampoco sustituir a un dictador por un presidente; la transformación sustancial del Perú sería el resultado de una tarea prolongada y silenciosa para la cual —aunque sonara paradójico— el Gobierno de Leguía aportaba algunos beneficios: dados sus propósitos antioligárquicos y su afán por desarrollar el capitalismo, no solo facilitaba la lucha contra la feudalidad y la vieja cultura tradicional, sino que además obligaba a plantear el socialismo como alternativa, único medio para desplegar una oposición radical y consecuente. Los proyectos de Leguía perseguían cambios en la sociedad peruana, enunciados como la edificación de una «Patria Nueva», pero en dirección del capitalismo. Para cumplir ese cometido, Leguía afectó el poder de la vieja oligarquía, aliada con los gamonales, trató de fomentar a las clases medias y sobre todo encontró sustento en las inversiones y cuantiosos préstamos imperialistas. Una consecuencia de estos cambios fue que se debilitó ostensiblemente el viejo control monopólico ejercido por la clase dominante en la vida cultural del país. A su vez, se facilitó el ingreso de las clases medias provincianas en las universidades, las profesiones liberales y el periodismo. Tanto en la ciudad como en el campo, Leguía alentó con estruendo todo proyecto conducente al desarrollo del capitalismo. No siempre se cumplieron, la gran mayoría de las veces apenas se trazaron, pero todo esto acabó infundiendo temor entre los viejos terratenientes y muchos optaron por el camino del exilio. (...)&lt;br /&gt;
Se entiende, a partir de su visión del régimen leguiista, que Mariátegui no ensayara una oposición inmediata. Se debe añadir además sus escasas fuerzas, la debilidad del naciente socialismo peruano, la necesidad de persistir y durar, única manera de garantizar una obra colectiva y de largo aliento: la ansiada edificación del partido y del proyecto socialista. Es por todo esto que Mariátegui se cuidó de no dirigir ataques frontales a Leguía. Pero la respuesta del dictador no fue exactamente una política de tolerancia.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta caracterización del [[Oncenio]] llevó a Mariátegui a discrepar, en un primer momento con [[Haya de la Torre]], quien consideraba a [[Leguía]] como un mero continuador (aunque más autoritario) de la [[República Aristocrática]] y el viejo [[gamonalismo]]&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot; /&amp;gt;, por lo cual debía ser enfrentado violentamente con el fin de completar la revolución democrático-burguesa sin la cual una revolución socialista no tendría sentido;&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=IV. Entre el APRA y la Internacional: El Partido Socialista|quote=Haya admiraba a la Revolución Soviética, incluso había estado en Rusia y conversado con Trotsky y Lunacharsky, pero creía que el socialismo era una etapa todavía imposible en América Latina, porque antes era preciso superar el atraso, hacer la revolución burguesa que Europa había hecho durante los siglos XVIII y XIX, es decir, acondicionar a la sociedad peruana con el ritmo histórico que desde el Viejo Continente se irradiaba al mundo. En otras palabras, lo anterior significaba que el socialismo solo era posible si antes se construía el capitalismo, para que así existiera una burguesía y un proletariado en el cabal sentido de la palabra. Estas ideas terminaron expuestas en El antimperialismo y el APRA, libro redactado en 1928, del cual se difundirían algunos fragmentos impresos hasta 1936, cuando salió la edición definitiva en Santiago de Chile.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; y en un segundo momento con la [[Comintern]], que pensaba exactamente lo mismo, según su doctrina de la revolución por etapas, donde una revolución democrático-burguesa permitiría iniciar el desarrollo capitalista del Perú alejado de la dependencia del imperialismo estadounidense.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot; /&amp;gt; &amp;lt;ref name=&amp;quot;:3&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=(...) al momento de pensar en la alternativa necesaria para Latinoamérica, los socialistas peruanos y la Internacional optaran por caminos diferentes. Para la Internacional se trataba, como ya lo anotamos, de luchar por una revolución «democrático-burguesa»; para los peruanos la meta era, con absoluta claridad, una revolución socialista. A esa conclusión arribaron antes de la polémica con Haya y dada la necesidad de una oposición consecuente a Leguía. Teniendo en cuenta que el socialismo reivindicaba las viejas tradiciones nacionales, estaba llamado a solucionar tanto el problema del atraso y la miseria del Perú como a realizar un imprescindible arreglo de cuentas con la conquista española, para así dejar de ser una sociedad vencida y frustrada: vencida desde la implantación del colonialismo, frustrada por el fracaso de los proyectos anticoloniales durante la independencia. El socialismo, al liberarnos de esas taras del pasado, sería la herramienta indispensable para construir la nación.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Posibilidad económica de iniciar la transición al socialismo en Perú: Semi-feudalidad y rol del colectivismo andino ===&lt;br /&gt;
En el plano económico, [[Haya de la Torre]] veía el imperialismo como una etapa necesaria que introducía el capitalismo, aunque controlable por un Estado moderno (luego de la correspondiente revolución democrática-burguesa). Por otro lado, la Comintern, veía al imperialismo (semicolonialidad) manteniendo la &amp;quot;feudalidad&amp;quot; en el Perú&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=La discrepancia fue muy nítida en el tratamiento del fenómeno imperialista. Para la Internacional el imperialismo mantenía la feudalidad en Latinoamérica, pero para Pesce, al igual que para Mariátegui, la realidad no era tan simple porque si bien el imperialismo no era sinónimo de progreso, tampoco era cierto que se articulara con una realidad estática y que la mantuviera inamovible. En el Perú, desde la era del guano, se había iniciado un lento aunque irreversible proceso de desarrollo del capitalismo, continuado con las inversiones imperialistas de principios de siglo y posteriormente auspiciado desde el Estado por Leguía, todo lo cual configuraba una peculiar estructura agraria, donde al lado de las formas feudales que persistían especialmente en la hacienda andina tradicional, comenzaban a emerger las primeras y embrionarias formas de capitalismo. Entonces no se podía hablar —como lo hacía Luis, seudónimo de Humbert-Droz— de un feudalismo latinoamericano igual al feudalismo clásico europeo; había que pensar en una situación de transición para cuya definición tal vez resultaba más adecuado el término de «semifeudalidad».La caracterización de una América Latina feudal era coherente con la propuesta de una revolución democrático-burguesa.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; (y en toda América Latina puesto que en su marco de análisis no había cabida para especificidades nacionales dentro del continente).&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Tal vez con un cierto afán conciliador y para romper la marginación que comenzó a gestarse, en una de las interrupciones de la reunión, Pesce se acercó a Codovilla para entregarle algo que era motivo de orgullo y afirmación de los delegados peruanos: un ejemplar de los &amp;quot;7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana&amp;quot;. Codovilla, que tenía en esos momentos también por azar el folleto de Ricardo Martínez de la Torre sobre el movimiento obrero en 1919, mirando a Pesce y con la seguridad de ser escuchado por los otros delegados, dijo en su habitual entonación enfática que la obra de Mariátegui tenía muy escaso valor y, por el contrario, el ejemplo a seguir, el libro marxista sobre el Perú, era ese folleto de Martínez de la Torre. La anécdota fue referida por Pesce y refrendada por Julio Portocarrero. &lt;br /&gt;
A Codovilla le incomodaba, le resultaba insoportable, un libro en cuyo título se juntaran las palabras «ensayo» y «realidad peruana». Ensayo implicaba asumir un estilo que recordaba a los escritos de autores burgueses y reaccionarios (...) &lt;br /&gt;
El otro término insoportable para Codovilla era «realidad peruana», porque para la Komintern solo existían los países «semicoloniales», definidos por una específica relación de dependencia al capital imperialista, y era esta condición —como interpreta José Aricó— la que permitía trazar una táctica y una estrategia definidas a nivel continental. No existían las especificidades nacionales. El Perú era igual que México o la Argentina. De ahí que no fuera necesario indagar por el pasado de cada uno de esos países y que bastara con una aproximación al conjunto del continente. Como no existía una «realidad peruana», no hacía falta tampoco pensar en los rasgos distintivos del partido revolucionario en el Perú: dada la condición de país semicolonial, el partido peruano no tenía por qué diferenciarse de su similar argentino o mexicano.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; Por lo tanto, la alternativa necesaria para Latinoamérica era luchar, una vez más, por una &amp;quot;revolución democrático-burguesa&amp;quot;.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En oposición a esta lectura, Mariátegui y su círculo consideraban que en el Perú coexistían al menos tres modos de producción: un incipiente pero irreversible desarrollo capitalista (iniciado desde la era del guano y ahora alentado por Leguía) desarrollado bajo la dependencia (semicolonial, i.e.: neocolonial) de las inversiones extranjeras; una feudalidad, heredada de la colonia que persistía especialmente en la hacienda andina tradicional; y un modo de producción comunal campesino que habría sobrevivido en las comunidades indígenas, heredado del período (pre)incaico.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:5&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Ni la conquista, ni la colonia, ni menos la república criolla habían podido destruir a la comunidad. Era a través de la comunidad indígena que se mantenían supérstites rasgos y formas colectivistas heredadas del pasado prehispánico. Antes que se estableciera la civilización incaica, en el territorio andino se había estructurado un conjunto de grupos étnicos —como los llamaríamos ahora— bajo un régimen de «comunismo agrario», que no fue destruido por el Estado que fundaron los incas y que por encima de todo mostraría una gran impermeabilidad a los cambios posteriores y una resistencia a los embates procedentes de Europa e incluso, ya en los años más recientes, al capitalismo. Ese colectivismo comunal podía servir de base para el desarrollo del socialismo en el Perú. Esta era una tesis fundamental porque de allí se derivaba una imagen muy peculiar de la sociedad peruana: mientras que para la Internacional se le podía definir simplemente como una sociedad «semicolonial y feudal», para los socialistas peruanos se trataba de un mundo donde coexistían conflictivamente el naciente capitalismo, con el feudalismo heredado de la colonia y el comunismo agrario que daba vida a las grandes masas campesinas. Los rasgos colectivistas permitían que el campesinado pudiera escuchar y secundar la prédica socialista; es por esto que el término «proletariado» tenía una acepción más genérica —como ha reparado Robert Paris— para los socialistas peruanos, englobando en su interior a obreros y también a campesinos. Mariátegui, en «El informe sobre las razas», sostenía que «una conciencia revolucionaria indígena tardará quizá en formarse pero una vez que el indio haya hecho suya la idea socialista, la servirá con una disciplina, una tenacidad y una fuerza, en la que pocos proletarios de otros medios podrán aventajarlos». Al incluir a los indígenas en el término proletariado se terminaba comprendiendo de una manera diferente la alianza entre obreros y campesinos. Desaparecía la imposición o la sobreposición de la clase obrera y en sustitución emergía una relación igualitaria: ambas clases eran revolucionarias, lucharían por el socialismo, harían el Perú nuevo. Otro tema de discrepancia con la Internacional donde resultaba que ni siquiera en el contenido asignado a los términos estaban de acuerdo.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; Luego, más que de feudalidad, resultaría más adecuado hablar de &amp;quot;semi-feudalidad&amp;quot; la cual no podría ser resuelta por una revolución &amp;quot;revolución democrático-burguesa&amp;quot; sino que se imponía la necesidad de una revolución socialista.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot; /&amp;gt; El imperialismo acarreaba pues, perjuicios propios del capitalismo, y solo la ruptura con él y la vía socialista inmediata permitirían la independencia y la edificación de la nación&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta particular composición heterogénea de la base económica peruana, en especial el elemento comunal indígena, condicionaría a su vez una forma particular de llevar a cabo la revolución socialista peruana donde el modo de producción comunal andino de origen preincaico serviría de pivote y catalizador de la revolución socialista.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:5&amp;quot; /&amp;gt; En este sentido, las ideas de Mariátegui resuenan con las aventuradas medio siglo antes por los populistas rusos (a quienes este no había leído)&amp;lt;ref&amp;gt;Mariátegui compartía con los populistas rusos la fe en la comunidad y la creencia en un desarrollo autónomo del socialismo, pero esto no significa que hubiera leído sus libros. Ocurre que los intelectuales rusos en 1860 o en 1880, inmersos en un país atrasado y campesino, debieron afrontar problemas similares a los que afrontarían años después y en un continente diferente, Mariátegui y su generación. Existe, en los medios de izquierda, una imagen injustamente vituperable de los populistas que ha sido revisada completamente por Franco Venturi en &#039;&#039;El populismo ruso&#039;&#039;, Madrid, Revista de Occidente, 1975, t. i, p. 140 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Nota al pie en [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|&#039;&#039;La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern&#039;&#039;]])&amp;lt;/ref&amp;gt; que veían en la comuna rural (&#039;&#039;mir&#039;&#039; u &#039;&#039;obschina&#039;&#039;) un posible punto de partida para (abusando de un anacronismo en los términos) una &amp;quot;vía rusa al comunismo&amp;quot; o &amp;quot;socialismo con características rusas&amp;quot;.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=II. El descubrimiento del mundo andino|quote=El defensor de la comunidad tenía que ubicarse próximo a Vera Zasulich o Aleksandr Herzen y en una perspectiva diferente y quizá antagónica con la que se expone en El desarrollo del capitalismo en Rusia, libro que Mariátegui no llegó a leer. Por entonces —en 1929— se ignoraban los escritos de Marx sobre el llamado «modo de producción asiático» (inéditos hasta 1939) y también la correspondencia entre este y Vera Zasulich, donde se habían planteado, en 1881, la cuestión de si el socialismo exigía o no una previa etapa capitalista.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El socialismo como vía de realización de la nación peruana y de la superación internacionalista del nacionalismo ===&lt;br /&gt;
{{Message box|text=Pendiente de elaboración|image=Warning icon.png}}El socialismo,al liberar al Perú de las taras del pasado colonial que persistían en la república, sería la herramienta indispensable para construir la nación peruana...&amp;lt;ref name=&amp;quot;:3&amp;quot; /&amp;gt; y superar el nacionalismo estrecho, transitando a un necesario internacionalismo.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia web|author=José Carlos Mariátegui|newspaper=Mundial|title=La misión de Israe|date=3 de mayo de 1929|quote=El internacionalismo no es como se imaginan muchos obtusos de derecha e izquierda la negación del nacionalismo, sino su superación. Es una negación dialéctica, en el sentido de que contradice al nacionalismo; pero no en el sentido de que, como cualquier utopismo, lo condene y descalifique como necesidad histórica de una época}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Organización y rol del partido ===&lt;br /&gt;
{{Message box|text=Pendiente de redacción|image=Warning icon.png}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Valoración crítica e influencia ==&lt;br /&gt;
{{Message box|text=Pendiente de redacción|image=Warning icon.png}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Estilo de escritura ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Idealización del Imperio Incaico ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Influencia posterior ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Véase también ==&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Escritos de Mariátegui&#039;&#039;&#039; (selección):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana|Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana]]&#039;&#039; (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1928)&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:Defensa del marxismo|Defensa del marxismo]]&#039;&#039; (&#039;&#039;m.s.&#039;&#039; 1928-1929, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; parcial: Santiago de Chile, Ediciones Nacionales y Extranjeras, 1934, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; completa: Lima, Editorial Minerva, 1954)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Fuentes secundarias&#039;&#039;&#039;:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Alberto Flores Galindo (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1980): [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|&#039;&#039;La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern&#039;&#039;]] (Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notas ==&lt;br /&gt;
[[Categoría:Marxistas]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Peruanos]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Revolucionarios]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Perú]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:América Latina]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Jos%C3%A9_Carlos_Mari%C3%A1tegui&amp;diff=9775</id>
		<title>José Carlos Mariátegui</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Jos%C3%A9_Carlos_Mari%C3%A1tegui&amp;diff=9775"/>
		<updated>2025-10-25T03:58:19Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Infobox Persona|name=José Carlos Mariátegui|image=Mariátegui.png|caption=José Carlos Mariátegui, en 1929|birth_name=José del Carmen Eliseo Mariátegui La Chira|birth_date=14 de junio de 1894 (o de 1895)|birth_place=Moquegua, Perú|death_date=16 de abril de 1930|death_place=Lima, Perú|nationality=Peruana|death_cause=Osteomielitis|honorific prefix=El Amauta}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;José Carlos Mariátegui La Chira&#039;&#039;&#039; (Moquegua, 14 de junio de 1894 - Lima, 16 de abril de 1930) fue un escritor, periodista, [[político]], [[filósofo]] y [[revolucionario]] [[marxista]]​ [[peruano]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su principal contribución al [[marxismo]] consiste en el intento de articular de forma armónica la [[Cuestión nacional|problemática nacional]] [[peruana]] con la [[teoría marxista]], en especial, aquella parte relativa a la [[Transición al socialismo|transición]] [[revolucionaria]] al [[socialismo]]. En este sentido, fue de los primeros revolucionarios marxistas en plantear un socialismo con características nacionales propias que iba más allá de la mera aplicación mecánica a casos particulares de los principios universales hasta entonces descubiertos por el [[marxismo-leninismo]]. Puede decirse pues, que Mariátegui enriqueció e hizo avanzar la teoría [[marxista-leninista]] al teorizar acerca de un &amp;quot;socialismo con características peruanas&amp;quot; cuando aún no se consideraba que las particularidades nacionales en la transición socialista de cada país pudieran llegar a ser tan relevantes como para hablar de socialismo con características nacionales como luego lo serían, por ejemplo, el [[socialismo con características chinas]] o la [[revolución socialista de liberación nacional]] en [[Cuba]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Biografía ==&lt;br /&gt;
{{Message box|text=Pendiente de redacción|image=Warning icon.png}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Pensamiento ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Ausencia de una nación (o naciones) peruana(s) ===&lt;br /&gt;
Para Mariátegui, el [[Perú]] sería algo así como un &amp;quot;Estado-país&amp;quot; más que un [[Estado-nación]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=(...) en el razonamiento de Mariátegui, Pesce y Portocarrero, el Perú reunía los elementos de una nación, aunque todavía no lo era: la historia anterior, así como había dispuesto esos elementos, había también obstaculizado su confluencia y el país era apenas un proyecto de nación. Un problema y una posibilidad, parafraseando el título de un libro célebre. Codovilla, repitiendo ciertos enfoques que procedían de textos estalinistas, contrapuso la tesis de las nacionalidades: en el Perú, como en Bolivia o el Paraguay, existían, al lado de una nacionalidad occidental y criolla dominante, otras nacionalidades subordinadas, principalmente los quechuas y los aymaras: el Perú era, como Rusia, una sociedad multinacional. Desde luego que en Codovilla persistía el razonamiento apriorístico. Solo en los delegados peruanos hubo una notable y característica referencia al pasado nacional como consecuencia de querer reposar una estrategia política en la historia del país.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; La raíz del problema estaba en la marginación y subordinación tanto política, económica como social del componente indígena de la aún-por-ser nación peruana. Esta división social de los trabajos concretos (aún no se imponía como predominante el trabajo abstracto debido al escaso desarrollo capitalista en el Perú) que se había originado en la colonia y pervivía al interior de la República luego de la independencia; impedía que los habitantes del país se constituyeran como comunidad política de individuos abstractos (formalmente iguales), basada en su soberanía y autodeterminación (es decir, en nación cívica, en el sentido pleno de nación moderna).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A la ausencia de una nación cívica nacional (valga la redundancia), se le sumaba la ausencia de naciones sub-nacionales (valga la contradicción): las diversas etnias indígenas del Perú (ej.: quechua, aymara, etc.) no eran a su vez naciones por separado.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; A pesar de conservar sus identidades étnicas, estas no habían adquirido el carácter político de naciones debido al rol de subordinación aceptado (o tolerado) por todas por igual en base a la categoría racial de indio que las unificaba y que databa de la época colonial. Además del aspecto racial, a estas etnias las unificaba una tradición andina-comunal que identificaban con su pasado incaico (aunque realmente tenía raíces previas). Luego, en el plano político, las etnias indígenas racializadas del Perú presentaban reivindicaciones socio-económicas de conjunto más que por separado como naciones en lucha por sus autodeterminaciones respectivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta comprensión de la realidad nacional peruana llevó a Mariátegui a entrar en polémica con la [[Comintern]], especialmente a partir de la [[Conferencia Comunista de Buenos Aires]] celebrada entre el 1 y el 12 de junio de 1929. En este encuentro las ideas de Mariátegui serían defendidas por los delegados peruanos [[Julio Portocarrero]] y [[Hugo Pesce]] quienes junto al propio Mariátegui y [[Martínez de la Torre]] prepararon las tesis y ponencias a llevar a la conferencia. Del lado de la [[Comintern]], encontramos a [[Vittorio Codovilla]] y [[Humbert-Droz]] quienes, por analogía con el caso soviético, abogaban por el derecho la autodeterminación de las naciones oprimidas en el Perú. Según estos últimos, en el [[Perú]] (como en [[Bolivia]] o el [[Paraguay]]) existían, al lado de la nacionalidad criolla dominante, otras nacionalidades subordinadas (principalmente los quechuas y los aymaras), lo que hacía del [[Perú]] una sociedad multinacional (como [[Rusia]]).&amp;lt;ref name=&amp;quot;:0&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de autodeterminación para las &amp;quot;naciones&amp;quot; oprimidas del [[Perú]], [[Codovilla]] pedía autodeterminación para los habitantes de [[Cuestión de Tacna y Arica|Tacna y Arica]] que se encontraban bajo control chileno luego de la [[Guerra del Pacífico]].&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot;&amp;gt;Codovilla en debate con los delegados peruanos a la Conferencia Comunista de Buenos Aires: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«Sea como fuere, el partido no podía estar ausente, no podía dejar de hacer conocer sus consignas, que debieron ser: contra el Gobierno dictatorial de Leguía, vendido al imperialismo yanqui; contra el imperialismo yanqui, único beneficiado en dicho arreglo; por el derecho de autodeterminación de los habitantes de Tacna y Arica; por el plebiscito bajo el contralor obrero y campesino; etc.» (Secretariado Sudamericano de la Internacional Comunista, &#039;&#039;El movimiento revolucionario latinoamericano. Versiones de la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana&#039;&#039;, Buenos Aires, La Correspondencia Sudamericana, 1929, p. 70; tomado de Alberto Flores Galindo, &#039;&#039;[[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern]]&#039;&#039;, Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021)&amp;lt;/ref&amp;gt; Frente a esta cuestión, los delegados peruanos (y presumiblemente Mariátegui) hacían notar la indiferencia de los habitantes (a-nacionales) de estas regiones respecto al conflicto.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Terminada la intervención de Codovilla, Saco, seudónimo utilizado por Hugo Pesce, no tuvo el menor reparo en pedir la palabra y objetar esa intervención: «Nosotros, comunistas, debemos estudiar un punto importantísimo: cuál ha sido la posición de las distintas capas sociales frente a un conflicto determinado», lo que significaba argumentar que ante un mismo problema las masas no realizan necesariamente un tipo condicionado y único de respuesta. En efecto, «las masas se sintieron —continuaba refiriendo Pesce— desde el primer momento, ajenas a tales manifestaciones patrióticas y se mantuvieron espontáneamente neutrales». La discrepancia con Codovilla no era solo un problema de información; Pesce esgrimía un razonamiento que subordinaba la acción política a la situación de las clases, que no omitía las condiciones objetivas y la conciencia social y desde el cual resultaba imposible elaborar una táctica al margen de estas consideraciones. En la manera de argumentar mostrada por Pesce y Portocarrero, a diferencia de las otras delegaciones, escasean, son prácticamente inexistentes, las citas de Marx o de Lenin, las menciones al ejemplo de la Unión Soviética, y en cambio abundan las referencias a la realidad: datos, información histórica, descripciones sociológicas... Resultaba evidente que para ellos el marxismo no era una biblia, sino un instrumento de análisis, una especie de gramática, una manera de interrogar a la realidad más que un conjunto de definiciones y preceptivas.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Posibilidad política de iniciar la transición al socialismo en Perú: Actitud frente al Oncenio ===&lt;br /&gt;
Mariátegui consideraba que a pesar del atraso del Perú era posible plantearse en el país una revolución de tipo socialista, más radical que una meramente democrático-burguesa. Esto era así tanto por su situación política, como económica y social. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el plano político, tenemos que los años de madurez intelectual de Mariátegui se ubican en el período de la historia republicana del Perú conocida como [[El Oncenio]] (1919-1930). Se trata de la dictadura de [[Augusto B. Leguía]] que vino a poner fin a la [[República Aristocrática]] (1895 y 1919) donde el poder político fue ejercido principalmente por el [[Partido Civil]], que representaba los intereses de los grandes terratenientes y hombres de negocios. Igual de antidemocrático que sus predecesores pero basándose en la promesa de la &amp;quot;Patria Nueva&amp;quot;, Leguía atacó directamente las instituciones y personas que representaban al viejo &#039;&#039;civilismo&#039;&#039; oligarca aliado con los gamonales e impulsó (muchas veces más que materializar de manera efectiva) reformas en pos del desarrollo capitalista-dependiente del Perú, apoyado fuertemente en inversiones extranjeras, principalmente estadounidenses.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=José Carlos Mariátegui supo distinguir con claridad entre el Oncenio y los Gobiernos anteriores. La República Aristocrática había representado, entre 1895 y 1919, la realización en el Estado de la confluencia de intereses entre oligarcas y gamonales, a partir de la marginación política de las grandes mayorías. El Oncenio era igualmente antidemocrático, pero sus proyectadas reformas abrían la posibilidad política de nuevas opciones y replanteaban otras. En efecto, ya no era posible —siempre desde la perspectiva mariateguista— predicar desde una postura radical el desarrollo del capitalismo en la sociedad peruana, porque eso era un proyecto asumido desde el Estado por el propio Leguía. Entonces, a pesar del atraso de la sociedad peruana, el socialismo podía aparecer como una exigencia histórica. La caracterización del Oncenio fue una de las primeras discrepancias de José Carlos Mariátegui con Haya de la Torre, para quien Leguía no era más que una variante, con los rasgos represivos acentuados, del viejo gamonalismo y por lo tanto existía una continuidad entre el civilismo y la «Patria Nueva».|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mariátegui supo distinguir entre el [[Oncenio]] y los Gobiernos anteriores: según él, ya no era posible predicar desde una postura radical el desarrollo del capitalismo en la sociedad peruana, porque eso era un proyecto asumido desde el Estado por el propio Leguía. Entonces, a pesar del atraso de la sociedad peruana, el socialismo podía aparecer como una exigencia histórica.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot; /&amp;gt; Luego, según Mariátegui, no sería del interés &#039;&#039;inmediato&#039;&#039; de los socialistas peruanos el oponerse a Leguía puesto que este estaba ya contribuyendo al desarrollo capitalista en el Perú: los socialistas debían pues, de forma paralela y pensando a más largo plazo, abonar el terreno de la eventual revolución socialista que derrocaría violentamente su gobierno o uno similar.&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=En principio las relaciones entre Mariátegui y el régimen eran claras. A José Carlos Mariátegui no le interesaba, por el momento, conspirar contra Augusto B. Leguía dado que no se proponía tampoco sustituir a un dictador por un presidente; la transformación sustancial del Perú sería el resultado de una tarea prolongada y silenciosa para la cual —aunque sonara paradójico— el Gobierno de Leguía aportaba algunos beneficios: dados sus propósitos antioligárquicos y su afán por desarrollar el capitalismo, no solo facilitaba la lucha contra la feudalidad y la vieja cultura tradicional, sino que además obligaba a plantear el socialismo como alternativa, único medio para desplegar una oposición radical y consecuente. Los proyectos de Leguía perseguían cambios en la sociedad peruana, enunciados como la edificación de una «Patria Nueva», pero en dirección del capitalismo. Para cumplir ese cometido, Leguía afectó el poder de la vieja oligarquía, aliada con los gamonales, trató de fomentar a las clases medias y sobre todo encontró sustento en las inversiones y cuantiosos préstamos imperialistas. Una consecuencia de estos cambios fue que se debilitó ostensiblemente el viejo control monopólico ejercido por la clase dominante en la vida cultural del país. A su vez, se facilitó el ingreso de las clases medias provincianas en las universidades, las profesiones liberales y el periodismo. Tanto en la ciudad como en el campo, Leguía alentó con estruendo todo proyecto conducente al desarrollo del capitalismo. No siempre se cumplieron, la gran mayoría de las veces apenas se trazaron, pero todo esto acabó infundiendo temor entre los viejos terratenientes y muchos optaron por el camino del exilio. (...)&lt;br /&gt;
Se entiende, a partir de su visión del régimen leguiista, que Mariátegui no ensayara una oposición inmediata. Se debe añadir además sus escasas fuerzas, la debilidad del naciente socialismo peruano, la necesidad de persistir y durar, única manera de garantizar una obra colectiva y de largo aliento: la ansiada edificación del partido y del proyecto socialista. Es por todo esto que Mariátegui se cuidó de no dirigir ataques frontales a Leguía. Pero la respuesta del dictador no fue exactamente una política de tolerancia.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta caracterización del [[Oncenio]] llevó a Mariátegui a discrepar, en un primer momento con [[Haya de la Torre]], quien consideraba a [[Leguía]] como un mero continuador (aunque más autoritario) de la [[República Aristocrática]] y el viejo [[gamonalismo]]&amp;lt;ref name=&amp;quot;:2&amp;quot; /&amp;gt;, por lo cual debía ser enfrentado violentamente con el fin de completar la revolución democrático-burguesa sin la cual una revolución socialista no tendría sentido;&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=IV. Entre el APRA y la Internacional: El Partido Socialista|quote=Haya admiraba a la Revolución Soviética, incluso había estado en Rusia y conversado con Trotsky y Lunacharsky, pero creía que el socialismo era una etapa todavía imposible en América Latina, porque antes era preciso superar el atraso, hacer la revolución burguesa que Europa había hecho durante los siglos XVIII y XIX, es decir, acondicionar a la sociedad peruana con el ritmo histórico que desde el Viejo Continente se irradiaba al mundo. En otras palabras, lo anterior significaba que el socialismo solo era posible si antes se construía el capitalismo, para que así existiera una burguesía y un proletariado en el cabal sentido de la palabra. Estas ideas terminaron expuestas en El antimperialismo y el APRA, libro redactado en 1928, del cual se difundirían algunos fragmentos impresos hasta 1936, cuando salió la edición definitiva en Santiago de Chile.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; y en un segundo momento con la [[Comintern]], que pensaba exactamente lo mismo, según su doctrina de la revolución por etapas, donde una revolución democrático-burguesa permitiría iniciar el desarrollo capitalista del Perú alejado de la dependencia del imperialismo estadounidense.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:1&amp;quot; /&amp;gt; &amp;lt;ref name=&amp;quot;:3&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=(...) al momento de pensar en la alternativa necesaria para Latinoamérica, los socialistas peruanos y la Internacional optaran por caminos diferentes. Para la Internacional se trataba, como ya lo anotamos, de luchar por una revolución «democrático-burguesa»; para los peruanos la meta era, con absoluta claridad, una revolución socialista. A esa conclusión arribaron antes de la polémica con Haya y dada la necesidad de una oposición consecuente a Leguía. Teniendo en cuenta que el socialismo reivindicaba las viejas tradiciones nacionales, estaba llamado a solucionar tanto el problema del atraso y la miseria del Perú como a realizar un imprescindible arreglo de cuentas con la conquista española, para así dejar de ser una sociedad vencida y frustrada: vencida desde la implantación del colonialismo, frustrada por el fracaso de los proyectos anticoloniales durante la independencia. El socialismo, al liberarnos de esas taras del pasado, sería la herramienta indispensable para construir la nación.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Posibilidad económica de iniciar la transición al socialismo en Perú: Semi-feudalidad y rol del colectivismo andino ===&lt;br /&gt;
En el plano económico, según la Comintern, América Latina (y por extensión el Perú, puesto que en su marco de análisis no había cabida para especificidades nacionales dentro del continente),&amp;lt;ref&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=Tal vez con un cierto afán conciliador y para romper la marginación que comenzó a gestarse, en una de las interrupciones de la reunión, Pesce se acercó a Codovilla para entregarle algo que era motivo de orgullo y afirmación de los delegados peruanos: un ejemplar de los &amp;quot;7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana&amp;quot;. Codovilla, que tenía en esos momentos también por azar el folleto de Ricardo Martínez de la Torre sobre el movimiento obrero en 1919, mirando a Pesce y con la seguridad de ser escuchado por los otros delegados, dijo en su habitual entonación enfática que la obra de Mariátegui tenía muy escaso valor y, por el contrario, el ejemplo a seguir, el libro marxista sobre el Perú, era ese folleto de Martínez de la Torre. La anécdota fue referida por Pesce y refrendada por Julio Portocarrero. &lt;br /&gt;
A Codovilla le incomodaba, le resultaba insoportable, un libro en cuyo título se juntaran las palabras «ensayo» y «realidad peruana». Ensayo implicaba asumir un estilo que recordaba a los escritos de autores burgueses y reaccionarios (...) &lt;br /&gt;
El otro término insoportable para Codovilla era «realidad peruana», porque para la Komintern solo existían los países «semicoloniales», definidos por una específica relación de dependencia al capital imperialista, y era esta condición —como interpreta José Aricó— la que permitía trazar una táctica y una estrategia definidas a nivel continental. No existían las especificidades nacionales. El Perú era igual que México o la Argentina. De ahí que no fuera necesario indagar por el pasado de cada uno de esos países y que bastara con una aproximación al conjunto del continente. Como no existía una «realidad peruana», no hacía falta tampoco pensar en los rasgos distintivos del partido revolucionario en el Perú: dada la condición de país semicolonial, el partido peruano no tenía por qué diferenciarse de su similar argentino o mexicano.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; presentaba sociedades semicoloniales y feudales, donde el imperialismo (la semicolonialidad) contribuiría a mantener a feudalidad.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot;&amp;gt;{{Referencia|author=Alberto Flores Galindo|year=[1980] 2021|title=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|title-url=https://es.prolewiki.org/wiki/Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern|chapter=I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|quote=La discrepancia fue muy nítida en el tratamiento del fenómeno imperialista. Para la Internacional el imperialismo mantenía la feudalidad en Latinoamérica, pero para Pesce, al igual que para Mariátegui, la realidad no era tan simple porque si bien el imperialismo no era sinónimo de progreso, tampoco era cierto que se articulara con una realidad estática y que la mantuviera inamovible. En el Perú, desde la era del guano, se había iniciado un lento aunque irreversible proceso de desarrollo del capitalismo, continuado con las inversiones imperialistas de principios de siglo y posteriormente auspiciado desde el Estado por Leguía, todo lo cual configuraba una peculiar estructura agraria, donde al lado de las formas feudales que persistían especialmente en la hacienda andina tradicional, comenzaban a emerger las primeras y embrionarias formas de capitalismo. Entonces no se podía hablar —como lo hacía Luis, seudónimo de Humbert-Droz— de un feudalismo latinoamericano igual al feudalismo clásico europeo; había que pensar en una situación de transición para cuya definición tal vez resultaba más adecuado el término de «semifeudalidad».La caracterización de una América Latina feudal era coherente con la propuesta de una revolución democrático-burguesa.|publisher=Fondo Editorial Casa de las Américas|isbn=978-612-317-651-8}}&amp;lt;/ref&amp;gt; Por lo tanto, la alternativa necesaria para Latinoamérica era luchar por una &amp;quot;revolución democrático-burguesa&amp;quot;.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot; /&amp;gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En oposición a esta lectura, Mariátegui y su círculo consideraban que en el Perú coexistían al menos tres modos de producción: un incipiente pero irreversible desarrollo capitalista (iniciado desde la era del guano y ahora alentado por Leguía) desarrollado bajo la dependencia (semicolonial, i.e.: neocolonial) de las inversiones extranjeras; una feudalidad, heredada de la colonia que persistía especialmente en la hacienda andina tradicional; y un modo de producción comunal campesino que habría sobrevivido en las comunidades indígenas, heredado del período (pre)incaico. Luego, más que de feudalidad, resultaría más adecuado hablar de &amp;quot;semi-feudalidad&amp;quot; la cual no podría ser resuelta por una revolución &amp;quot;revolución democrático-burguesa&amp;quot; sino que se imponía la necesidad de una revolución socialista.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:4&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Necesidad de incluir a los campesinos indígenas en el proyecto de transición al socialismo peruano, en especial por su tradición comunalista... &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Paralelos con los populistas rusos... &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El socialismo como vía para realizar la nación peruana ===&lt;br /&gt;
El socialismo,al liberar al Perú de las taras del pasado colonial que persistían en la república, sería la herramienta indispensable para construir la nación peruana.&amp;lt;ref name=&amp;quot;:3&amp;quot; /&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== El internacionalismo como superación (y no mera negación formal) del nacionalismo ===&lt;br /&gt;
{{Message box|text=Pendiente de redacción|image=Warning icon.png}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Organización y rol del partido ===&lt;br /&gt;
{{Message box|text=Pendiente de redacción|image=Warning icon.png}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Valoración crítica e influencia ===&lt;br /&gt;
{{Message box|text=Pendiente de redacción|image=Warning icon.png}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Estilo de escritura ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Idealización del Imperio Incaico ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== Influencia posterior ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Véase también ==&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Escritos de Mariátegui&#039;&#039;&#039; (selección):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana|Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana]]&#039;&#039; (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1928)&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:Defensa del marxismo|Defensa del marxismo]]&#039;&#039; (&#039;&#039;m.s.&#039;&#039; 1928-1929, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; parcial: Santiago de Chile, Ediciones Nacionales y Extranjeras, 1934, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; completa: Lima, Editorial Minerva, 1954)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Fuentes secundarias&#039;&#039;&#039;:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Alberto Flores Galindo (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1980): [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|&#039;&#039;La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern&#039;&#039;]] (Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Notas ==&lt;br /&gt;
[[Categoría:Marxistas]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Peruanos]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Revolucionarios]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Perú]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:América Latina]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Jos%C3%A9_Carlos_Mari%C3%A1tegui&amp;diff=9774</id>
		<title>José Carlos Mariátegui</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Jos%C3%A9_Carlos_Mari%C3%A1tegui&amp;diff=9774"/>
		<updated>2025-10-24T20:40:54Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «{{Infobox Persona|name=José Carlos Mariátegui|image=Mariátegui.png|caption=José Carlos Mariátegui, en 1929|birth_name=José del Carmen Eliseo Mariátegui La Chira|birth_date=14 de junio de 1894 (o de 1895)|birth_place=Moquegua, Perú|death_date=16 de abril de 1930|death_place=Lima, Perú|nationality=Peruana|death_cause=Osteomielitis|honorific prefix=El Amauta}}  &amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;José Carlos Mariátegui La Chira&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039; (Moquegua, 14 de junio de 1894 - Lima, 16 de abril de 1930) fu…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Infobox Persona|name=José Carlos Mariátegui|image=Mariátegui.png|caption=José Carlos Mariátegui, en 1929|birth_name=José del Carmen Eliseo Mariátegui La Chira|birth_date=14 de junio de 1894 (o de 1895)|birth_place=Moquegua, Perú|death_date=16 de abril de 1930|death_place=Lima, Perú|nationality=Peruana|death_cause=Osteomielitis|honorific prefix=El Amauta}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;José Carlos Mariátegui La Chira&#039;&#039;&#039; (Moquegua, 14 de junio de 1894 - Lima, 16 de abril de 1930) fue un escritor, periodista, [[político]], [[filósofo]] y [[revolucionario]] [[marxista]]​ [[peruano]]. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Su principal contribución al [[marxismo]] consiste en el intento articular de forma armónica la [[Cuestión nacional|problemática nacional]] [[peruana]] con la [[teoría marxista]], en especial, aquella parte relativa a la [[Transición al socialismo|transición]] [[revolucionaria]] al [[socialismo]]. En este sentido, fue de los primeros revolucionarios marxistas en plantear un socialismo con características nacionales propias que iba más allá de la mera aplicación mecánica a casos particulares de los principios universales hasta entonces descubiertos por el [[marxismo-leninismo]]. Puede decirse pues, que Mariátegui enriqueció e hizo avanzar las teoría [[marxista-leninista]] al teorizar acerca de un &amp;quot;socialismo con características peruanas&amp;quot; cuando aún no se consideraba que las particularidades nacionales en la transición socialista de cada país pudieran llegar a ser tan relevantes como para hablar de socialismo con características nacionales como luego lo serían, por ejemplo, el [[socialismo con características chinas]] o la [[revolución socialista de liberación nacional]] en [[Cuba]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Biografía ==&lt;br /&gt;
{{Message box|text=Pendiente de redacción|image=Warning icon.png}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Pensamiento ==&lt;br /&gt;
{{Message box|text=Pendiente de redacción|image=Warning icon.png}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Véase también ==&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Escritos de Mariátegui&#039;&#039;&#039; (selección):&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana|Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana]]&#039;&#039; (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1928)&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;[[Biblioteca:Defensa del marxismo|Defensa del marxismo]]&#039;&#039; (&#039;&#039;m.s.&#039;&#039; 1928-1929, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; parcial: Santiago de Chile, Ediciones Nacionales y Extranjeras, 1934, &#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; completa: Lima, Editorial Minerva, 1954)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;&#039;Fuentes secundarias&#039;&#039;&#039;:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* Alberto Flores Galindo (&#039;&#039;ed. pr.&#039;&#039; 1980): [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|&#039;&#039;La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern&#039;&#039;]] (Fondo Editorial Casa de las Américas, 2021)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Marxistas]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Peruanos]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Revolucionarios]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Perú]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:América Latina]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Marxista&amp;diff=9773</id>
		<title>Marxista</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Marxista&amp;diff=9773"/>
		<updated>2025-10-24T20:15:13Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página redirigida a Marxismo&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;#REDIRECT [[Marxismo]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Revolucionario&amp;diff=9772</id>
		<title>Revolucionario</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Revolucionario&amp;diff=9772"/>
		<updated>2025-10-24T20:14:35Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página redirigida a Revolución&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;#REDIRECT [[Revolución]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Revolucionaria&amp;diff=9771</id>
		<title>Revolucionaria</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Revolucionaria&amp;diff=9771"/>
		<updated>2025-10-24T20:14:06Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página redirigida a Revolución&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;#REDIRECT [[Revolución]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Teor%C3%ADa_marxista&amp;diff=9770</id>
		<title>Teoría marxista</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Teor%C3%ADa_marxista&amp;diff=9770"/>
		<updated>2025-10-24T20:12:57Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página redirigida a Marxismo&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;#REDIRECT [[Marxismo]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern&amp;diff=9769</id>
		<title>Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern&amp;diff=9769"/>
		<updated>2025-10-24T02:45:02Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{Library work|titulo=La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern|imagen=Portada - La agonía de Mariátegui.jpg|autor=Alberto Flores Galindo|escrito en=1980|editora=Fondo Editorial Casa de las Américas|fecha_de_edicion=2021|isbn=978-612-317-651-8|fuente=https://annas-archive.org/md5/de25dc6c3a4888e80b867677658e6ef5}}{{Obra en transcripción}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Nota preliminar|Nota preliminar]]&lt;br /&gt;
* [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Un disidente tenaz: el Mariátegui de Flores Galindo|Un disidente tenaz: el Mariátegui de Flores Galindo]]&lt;br /&gt;
* [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Introducción3|Introducción]] (de la 3ra edición con fecha de 1989)&lt;br /&gt;
* &amp;lt;big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;Primera Parte: La Polémica con la Komintern&#039;&#039;&#039;&amp;lt;/big&amp;gt;&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Introducción|Introducción]] (de la 1ra edición)&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Capítulo I: El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929|I. El inicio de una polémica: Buenos Aires, 1929]]&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Capítulo II. El descubrimiento del mundo andino|II. El descubrimiento del mundo andino]]&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Capítulo III. Amauta como tarea colectiva|III. Amauta como tarea colectiva]]&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Capítulo IV. Entre el APRA y la Internacional: El Partido Socialista|IV. Entre el APRA y la Internacional: El Partido Socialista]]&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Capítulo V. La agonía final|V. La agonía final]]&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/VI. Epílogo|VI. Epílogo]]&lt;br /&gt;
* &amp;lt;big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;Segunda Parte: La aventura inconclusa&#039;&#039;&#039;&amp;lt;/big&amp;gt;&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/I. Años de iniciación: Juan Croniqueur, 1914-1918|I. Años de iniciación: Juan Croniqueur, 1914-1918]]&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/II. Para situar a Mariátegui|II. Para situar a Mariátegui]]&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/III. Mariátegui y el movimiento obrero|III. Mariátegui y el movimiento obrero]]&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/IV. Los predios del alma|IV. Los predios del alma]]&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/V. El mariateguismo: aventura inconclusa|V. El mariateguismo: aventura inconclusa]]&lt;br /&gt;
* &amp;lt;big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;Anexos&#039;&#039;&#039;&amp;lt;/big&amp;gt;&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Anexo 1: Sobre las fuentes|Anexo 1: Sobre las fuentes]]&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Anexo 2: Cronología de los principales acontecimientos en el movimiento comunista de la época|Anexo 2: Cronología de los principales acontecimientos en el movimiento comunista de la época]]&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Anexo 3: Vida de José Carlos Mariátegui 1927 - 1930|Anexo 3: Vida de José Carlos Mariátegui 1927 - 1930]]&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Anexo 4: Acontecimientos de importancia durante los últimos años de Mariátegui|Anexo 4: Acontecimientos de importancia durante los últimos años de Mariátegui]]&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;&amp;lt;big&amp;gt;Dosier&amp;lt;/big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/El debate en torno a La agonía de Mariátegui|El debate en torno a &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039;]]&lt;br /&gt;
** &#039;&#039;[[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/La agonía de Mariátegui|La agonía de Mariátegui]]&#039;&#039; (Manuel Burga)&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/La agonía de Mariátegui o la muerte de dos tesis|&#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039; o la muerte de dos tesis]] (César Lévano)&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Entre la agonía y la esperanza|Entre la agonía y la esperanza]] (Eduardo Cáceres)&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/El mariateguismo como tarea colectiva. En torno a La agonía de Mariátegui|El mariateguismo como tarea colectiva. En torno a &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039;]] (Alberto Flores Galindo)&lt;br /&gt;
** &#039;&#039;[[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/La agonía de Mariátegui2|La agonía de Mariátegui]]&#039;&#039; (Sinesio López)&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/El combate de Mariátegui. Nuevos documentos sobre el Amauta|El combate de Mariátegui. Nuevos documentos sobre el Amauta]] (César Lévano)&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/La agonía de Mariátegui: una lectura|&#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039;: una lectura]] (Carlos Franco)&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/El Mariátegui de Flores Galindo|El Mariátegui de Flores Galindo]] (Nicolás Lynch)&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/La vuelta a Mariátegui|La vuelta a Mariátegui]] (José Ignacio López Soria)&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/La agonía de Mariátegui. Entrevista con Alberto Flores Galindo|&#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039;. Entrevista con Alberto Flores Galindo]] (Federico de Cárdenas y Peter Elmore)&lt;br /&gt;
** [[Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Mariátegui: lucha y agonía|Mariátegui: lucha y agonía]] (Peter Elmore)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Categoría:Obras de biblioteca de José Carlos Mariátegui]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Obras de biblioteca sobre Perú]]&lt;br /&gt;
[[Categoría:Sugerir]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Archivo:Portada_-_La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui.jpg&amp;diff=9768</id>
		<title>Archivo:Portada - La agonía de Mariátegui.jpg</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Archivo:Portada_-_La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui.jpg&amp;diff=9768"/>
		<updated>2025-10-24T02:44:30Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Portada del libro &amp;quot;Portada - La agonía de Mariátegui&amp;quot;, edición del 2021&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Anexo_1:_Sobre_las_fuentes&amp;diff=9767</id>
		<title>Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Anexo 1: Sobre las fuentes</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Anexo_1:_Sobre_las_fuentes&amp;diff=9767"/>
		<updated>2025-10-24T02:36:47Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «El origen de este libro estuvo en una conversación: cuando en 1979 recién se planteaba el ARI (Alianza Revolucionaria de Izquierda) como una posible alternativa electoral y unitaria, y a través de ese proyecto se vislumbraba la posibilidad de esperar la eclosión de una izquierda de masas y con raíces en la sociedad peruana, Oscar Dancourt me invitó un café (que a la postre terminé pagando) para plantearme la necesidad de recordar en las páginas del semanario…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;El origen de este libro estuvo en una conversación: cuando en 1979 recién se planteaba el ARI (Alianza Revolucionaria de Izquierda) como una posible alternativa electoral y unitaria, y a través de ese proyecto se vislumbraba la posibilidad de esperar la eclosión de una izquierda de masas y con raíces en la sociedad peruana, Oscar Dancourt me invitó un café (que a la postre terminé pagando) para plantearme la necesidad de recordar en las páginas del semanario &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; la defensa que de similares posiciones había hecho Mariátegui, en 1929, en polémica con la Internacional. El artículo se convirtió en varios más, en el transcurso de cinco semanas. Terminé recibiendo críticas diversas, fraternales o condenatorias, tanto en &#039;&#039;Unidad&#039;&#039;, como en &#039;&#039;Clase Obrera&#039;&#039; o &#039;&#039;Patria Roja&#039;&#039;, sin olvidar los comentarios de César Lévano en Marka y las réplicas orales de César Germaná. Me obligaron a proseguir con la lectura e investigación del tema, para precisar o corregir algunos argumentos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se trataba de emprender la crítica de la imagen mitificada de Mariátegui —esa especie de ícono y de infaltable referencia para avalar cualquier posición política— y encontrar en sustitución al hombre, al personaje histórico: hacía falta entonces ubicar la polémica con la Komintern en la sociedad peruana durante las postrimerías del régimen de Leguía, releerla desde la biografía de Mariátegui y restablecer las vinculaciones entre este y sus contemporáneos. El análisis histórico proporcionaría un cierto «efecto de distanciamiento» imprescindible para no subordinar la interpretación a las tácticas políticas actuales. Ocurre que, al lado de la imagen del ícono, Mariátegui había terminado en una especie de «megáfono» por intermedio del cual la izquierda propalaba sus posturas políticas, al margen de cualquier respeto a la fidelidad del pensamiento mariateguista. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este panorama fue variando bajo la influencia de algunos investigadores extranjeros que, ubicados en otra tradición cultural, no tenían que soportar la imagen desmesurada, mistificada, de Mariátegui y podían enfrentarlo como a un personaje histórico. El primer paso fue dado por Diego Messeguer, un exjesuita español (ahora, además de casarse, se ha asimilado a la cultura peruana), quien a la vez que sintetizó todo lo conocido sobre Mariátegui hasta 1970, propuso nuevos derroteros para investigar la formación de su pensamiento en fuentes europeas: &#039;&#039;José Carlos Mariátegui y su pensamiento revolucionario&#039;&#039; (Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 1974). Un camino similar era seguido paralelamente por Robert Paris, un intelectual marginal al mundo académico francés que, interesado en la renovación del marxismo y el reencuentro con personajes heterodoxos excluidos de la historia oficial del socialismo, descubre con gran lucidez las relaciones entre Mariátegui y otro revolucionario olvidado, Georges Sorel: con erudición, Paris supo desmontar las lecturas de Mariátegui, sus procedimientos bibliográficos, la pertinencia de sus citas y mostró el campo vasto de las heterogéneas lecturas que tuvo que desplegar para edificar la autonomía de su pensamiento. Tanto Messeguer como Paris fueron alumnos de Ruggiero Romano en la École Pratique des Hautes Études. Dado que el estudio de Paris, publicado a modo de artículos en &#039;&#039;Aportes y Annales&#039;&#039;, o en los brillantes prólogos a las traducciones francesa e italiana de los &#039;&#039;7 Ensayos&#039;&#039;, desligaba a Mariátegui de la tradición marxista-leninista, acabó siendo criticado y combatido por quienes se empeñaban en defender la imagen ortodoxa; el crítico más importante terminó por ser un norteamericano, Harry Vanden, cuyo principal aporte fue la tarea erudita de reconstruir la biblioteca de Mariátegui.&amp;lt;ref&amp;gt;Harry Vanden, &#039;&#039;Mariátegui. Influencias en su formación ideológica&#039;&#039;, Lima, Biblioteca Amauta, 1975 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; En el Perú, las nuevas investigaciones sobre Mariátegui terminarían por tener una excepcional acogida en el historiador Jorge Basadre, tanto en su &#039;&#039;Historia de la República del Perú&#039;&#039; como en el prólogo a la edición norteamericana de los &#039;&#039;7 Ensayos&#039;&#039; (Austin, University of Texas Press, 1971) y especialmente en &#039;&#039;La vida y la historia&#039;&#039; (Lima, Banco Industrial del Perú, 1975). Siguiendo a Robert Paris, llamó la atención sobre las discrepancias entre Mariátegui y la Internacional, pero sin olvidar la polémica anterior con Haya y los apristas. El análisis de las fuentes mariateguistas sería proseguido por Estuardo Núñez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es sobre los aportes anteriores que surge el ensayo más polémico y relevante sobre Mariátegui: el estudio de José Aricó publicado como prólogo al volumen antológico &#039;&#039;Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano&#039;&#039; (México, Ediciones Pasado y Presente, Siglo XXI Editores,1978). Aricó, con un amplio dominio sobre la historia del socialismo, insistirá en el tema de Sorel como un indispensable puente entre Mariátegui y el marxismo europeo, pero tal vez su mejor aporte será descubrir el nuevo terreno intelectual desde el cual Mariátegui entendió a Marx: la intelectualidad peruana preocupada por el indigenismo y el problema nacional, lo que además le permitirá revalorar al «populismo» mariateguiano y establecer algunos paralelos con la intelectualidad rusa del siglo pasado, recurriendo a los estudios de Franco Venturi. Aricó, un hijo de la derrota del movimiento popular argentino, termina seducido por la posibilidad de elaborar, desde una sociedad atrasada como el Perú, una manera inédita de pensar a Marx.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El profesor italiano Antonio Melis, en algunos artículos, había llamado la atención sobre la habilidad de Mariátegui para unir la reflexión política con las preocupaciones culturales de la vanguardia europea. Impresionado por la modernidad de su pensamiento, no se atrevió a sujetarlo a ninguna ortodoxia y lo definió simplemente como «el primer marxista de América». Esa idea fue recogida por José Aricó, con lo que terminaba sentándose la autonomía del mariateguismo. Esta tesis también fue argumentada por Alfonso Ibáñez, &#039;&#039;Mariátegui: revolución y utopía&#039;&#039; (Lima, Tarea, 1978).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una orientación similar avanzaron las investigaciones de Jesús Chavarría, un chicano preocupado por la cuestión nacional, que supo descubrir nuevas fuentes para el conocimiento de la biografía de Mariátegui luego de su regreso de Europa. Autor de &#039;&#039;José Carlos Mariátegui and the Rise of Modern Peru, 1890-1930&#039;&#039; (Albuquerque, University of New Mexico Press, 1979), se interesó especialmente por el problema del partido, lo que terminó conduciéndolo al tema de la polémica con la Komintern.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Precisamente sobre ese mismo tema Aricó ha elaborado un último aporte, una polémica ponencia presentada al congreso que sobre el pensamiento de Mariátegui organizó en abril de 1980 la Universidad Autónoma de Sinaloa, México, donde se discute qué tipo de partido fundó Mariátegui y por qué era antagónico con la III Internacional. En esa misma reunión, los aportes de Aricó fueron matizados con algunas imprescindibles intervenciones de Oscar Terán, Carlos Franco y César Germaná.&amp;lt;ref&amp;gt;Sobre este coloquio ver Martín Cortés, «José Aricó y el coloquio mariateguiano», ed. cit. [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las discrepancias con la Internacional han permitido que algunos autores, como Carlos Franco, insistan en la proximidad entre mariateguismo y aprismo, lo cual obliga a quienes no compartimos esa posición a pensar que las polémicas en la biografía de Mariátegui no pueden estudiarse en forma aislada, sino formando parte de todo un proceso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin mayor relación con la problemática que abordaban los autores hasta ahora mencionados, desde el Perú, se produjo un aporte decisivo en la biografía elaborada por Guillermo Rouillón, más allá de algunos errores e imprecisiones cronológicas o de una abusiva interpretación freudiana, por parte de un autor que no conocía bien a Freud y no simpatizaba con su pensamiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;La creación heroica de José Carlos Mariátegui. Tomo i: La edad de piedra (1894-1919)&#039;&#039;, Lima, Editorial Arica, 1975, nos devolvía nuevamente al hombre histórico, retrotrayéndonos a su adolescencia y juventud, para lo cual, aparte de leer textos olvidados de la llamada «edad de piedra», Rouillón tuvo que recurrir a las entrevistas. Un trabajo paciente, que seguía y culminaba la tradición de otros estudiosos como Genaro Carnero Checa, autor de &#039;&#039;La acción escrita&#039;&#039; (Lima, Imprenta Torres Aguirre, 1964). Después de redactada «La polémica con la Komintern» consulté «José Carlos Mariátegui: reencuentro y debate», el valioso prólogo de Aníbal Quijano a la edición de &#039;&#039;7 Ensayos&#039;&#039; por la Biblioteca Ayacucho (Caracas, 1979), publicado después por la editorial Mosca Azul de Lima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, interesado en pensar históricamente a Mariátegui, debí recurrir a otras fuentes que me aproximaran directamente al personaje. Es así como emprendí la lectura de la correspondencia de Mariátegui. Para el tema es lógicamente imprescindible el Archivo Mariátegui, donde sus hijos, especialmente Javier, han tenido la paciencia y tenacidad de reunir las cartas intercambiadas entre su padre y los intelectuales peruanos o latinoamericanos, escribiendo a unos y otros, solicitando originales o copias, para de esa manera reparar las pérdidas generadas por el tiempo o los servicios policiacos. Tuve acceso a la correspondencia con Glusberg, parcialmente publicada por este mismo autor en 1932.&amp;lt;ref&amp;gt;El Archivo Mariátegui, que incluye correspondencia, manuscritos, fotografías y otros documentos, se encuentra ahora disponible en línea: &amp;lt;[https://www.mariategui.org www.mariategui.org]&amp;gt; [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; Esto me condujo a revisar revistas y periódicos donde, especialmente en los últimos años, se habían publicado, desordenada y dispersamente, cartas de Mariátegui: &#039;&#039;Oiga&#039;&#039;, &#039;&#039;La Prensa&#039;&#039; y especialmente &#039;&#039;Unidad&#039;&#039;. Se añadió la invalorable colaboración de algunos corresponsales de Mariátegui, como Moisés Arroyo Posadas. Las cartas conocidas eran bastante más que las supuestas a simple vista. Algunas figuran en la importante contribución de Ricardo Luna Vegas, &#039;&#039;Los últimos dos años de J. C. Mariátegui y sus cartas inéditas&#039;&#039;, Lima, Cuadernos de Runamarka, abril de 1980.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A la correspondencia se suman las entrevistas a intelectuales amigos de Mariátegui como Jorge Basadre, Emilio Romero, Luis Valcárcel, Ángela Ramos, César Miró, Luis Alberto Sánchez, Estuardo Núñez; dirigentes políticos como Julio Gutiérrez, Román Saavedra, Estela Bocángel (en el Cusco), Arbulú Miranda, Moisés Arroyo, Jorge del Prado, Franco Hinojosa y especialmente Julio Portocarrero, Lino Larrea e Isaías Contreras, con quienes sostuve durante tres meses largas reuniones que se sucedían jueves a jueves y sin las cuales este ensayo habría sido imposible; ellos, además, supieron alentarme comunicándome algo de esa tenacidad de «viejos comunistas». Finalmente, pude conversar con algunos parientes de Mariátegui como Javier Mariátegui, Anna Chiappe, Amalia Cavero de Cornejo y Gloria Ferrer. Nos ayudaron para localizar a algunos entrevistados César Lévano, José Tamayo Herrera, Violeta Sánchez y Edmundo Cornejo. Mi agradecimiento a todos, pero especialmente a quienes teniendo posiciones discrepantes no me negaron la entrevista. Aproveché también entrevistas realizadas por otros, como la de Denis Sulmont a Jorge del Prado y especialmente las de César Lévano a Moisés Arroyo, Jorge Basadre, Anna Chiappe y Alejandro Franco Hinojosa, publicadas en &#039;&#039;Caretas y Unidad&#039;&#039;. La correspondencia y las entrevistas exigían la lectura paralela de los textos de la Komintern, como &#039;&#039;La Correspondencia Internacional&#039;&#039; o las actas de las conferencias de Montevideo y Buenos Aires.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde septiembre de 1982 —cuando se publicó «El mariateguismo: aventura inconclusa»— a la fecha, ha engrosado considerablemente la bibliografía mariateguista: se publicó la segunda parte del libro de Rouillón;&amp;lt;ref&amp;gt;&#039;&#039;La creación heroica de José Carlos Mariátegui, tomo 2, La edad revolucionaria&#039;&#039;, Lima, Alfa, 1984 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; apareció en español la versión completa de la tesis de Robert Paris bajo el título de &#039;&#039;La formación ideológica de José Carlos Mariátegui&#039;&#039; (México, Ediciones Pasado y Presente, Siglo XXI Editores, 1982); Oscar Terán trazó la trayectoria intelectual de Mariátegui;&amp;lt;ref&amp;gt;Oscar Terán, &#039;&#039;Discutir Mariátegui&#039;&#039;, Puebla, Editorial Universidad Autónoma de Puebla, 1985 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; en España, Juan Marchena elaboró otra biografía de Mariátegui destinada a un público amplio y, como lo señala el autor, coincidente en lo fundamental con mis apreciaciones;&amp;lt;ref&amp;gt;Juan Marchena, &#039;&#039;José Carlos Mariátegui&#039;&#039;, Madrid, Historia 16, 1987 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; entre nosotros, Ricardo Luna Vegas publicó también un breve itinerario biográfico así como otros panfletos, obsesionado por un cierto afán inquisitorial.&amp;lt;ref&amp;gt;Ricardo Luna Vegas, &#039;&#039;José Carlos Mariátegui: ensayo biográfico&#039;&#039;, Lima, Horizonte, 1986 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; Otros cultores similares de lo que Guillermo Rouillón ha llamado «mariateguía» han optado por el silencio, sobre todo después de la publicación de la &#039;&#039;Correspondencia de José Carlos Mariátegui&#039;&#039; (Lima, Amauta, 1984). Pero, regresando a los estudios sobre Mariátegui, para terminar de trazar este panorama cada vez más frondoso y heterogéneo, debemos incluir a Eugenio Chang Rodríguez y su &#039;&#039;Poética e ideología de José Carlos Mariátegui&#039;&#039;,&amp;lt;ref&amp;gt;Eugenio Chang Rodríguez, &#039;&#039;Poética e ideología en José Carlos Mariátegui&#039;&#039;, Madrid, José Porrúa Turanzas, 1983 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; la tesis inédita de Guillermo Nugent sobre tradición y modernidad en Mariátegui,&amp;lt;ref&amp;gt;Guillermo Nugent, «La tradición herética: aspectos de modernidad y tradición en la obra de José Carlos Mariátegui», Tesis, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, México, 1984. Ver también su ensayo «Tradición y modernidad en José Carlos Mariátegui», en Alberto Adrianzén, ed., &#039;&#039;Pensamiento político peruano&#039;&#039;, ed. cit. [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; los originales artículos de Guibal y sería necesario revisar la colección de revistas como &#039;&#039;Socialismo y Participación&#039;&#039;, que número a número ha incluido algún aporte al tema. En SUR Casa de Estudios del Socialismo, dentro de la Universidad Libre que funcionó en la Federación Gráfica, se organizó un ciclo de charlas sobre el pensamiento de Mariátegui y esta misma institución, en colaboración con la Universidad Libre de Villa El Salvador, organizó otro ciclo de conferencias en homenaje a los sesenta años de la publicación de los &#039;&#039;7 Ensayos&#039;&#039; titulado «El socialismo como alternativa» (noviembre de 1988). Dos años antes, SUR había recordado el aniversario de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; con una exposición cuyo curador fue Gustavo Buntinx y que incluyó fotos y documentos inéditos sobre esta revista. Finalmente, en SUR, durante cerca de dos años, funcionó un seminario interno destinado a discutir e indagar documentalmente acerca del pensamiento de Mariátegui; este seminario estuvo integrado, entre otros, por Eduardo Cáceres, Ricardo Portocarrero y Mónica Feria.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los dos aportes documentales más importantes que se han hecho sobre Mariátegui han sido la publicación ya mencionada de su &#039;&#039;Correspondencia&#039;&#039; (editada cuidadosamente por Antonio Melis) y el inicio de la edición de los escritos juveniles a cargo de Alberto Tauro.&amp;lt;ref&amp;gt;Los Escritos juveniles de Mariátegui se publicaron en ocho tomos: i (1987), II y iii (1991), iv (1992), v y vi (1993), y vii y viii (1994), todos ellos bajo la dirección de Alberto Tauro [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt; Precisamente estos dos autores tienen la responsabilidad de preparar el &#039;&#039;Anuario Mariateguista&#039;&#039;, donde periódicamente se incluirán nuevos estudios, hallazgos documentales y los resultados de un cuidadoso seguimiento bibliográfico. Estas nuevas fuentes no me han obligado a introducir correcciones porque o ya conocía ese material (recuérdese lo que acabo de indicar sobre las cartas utilizadas en mi argumentación) o confirman en lo esencial mis tesis. Quienes se emplazan en la vertiente opuesta, no han podido siquiera ocultar el malestar que les ha producido la publicación de esas cartas y, todavía más, el prólogo de Melis.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay también dos aportes testimoniales nuevos. Primero, el breve libro de Carlos Ferdinand Cuadros titulado &#039;&#039;El pensamiento científico de José Carlos Mariátegui&#039;&#039; (Lima, Horizonte, 1986), con quien discrepamos desde el título. El autor fue uno de los primeros comunistas cusqueños y posee además las actas iniciales de esta agrupación. Cuadros admite que los comunistas cusqueños asumieron esa denominación adhiriéndose a la Internacional «sin antes haber establecido relación con Mariátegui»; incluso menciona la existencia de un Comité Central Ejecutivo, pero después de estas informaciones quiere objetar mi argumento sobre la radical separación y hasta antagonismo entre socialistas de Lima y comunistas del Cusco. Admito que pude haber subrayado excesivamente estas diferencias —que muchos negaban y ocultaban por completo— y hasta en esta última versión de mi libro he suprimido una expresión tan rotunda como «franco antagonismo», pero en las actas que Cuadros mismo cita, se indica que recién en febrero de 1930 se discutió el Manifiesto del Partido Socialista de Mariátegui y se acordó que al mes siguiente se le respondería (p. 78). No se señala cuál fue esta respuesta. Se añade el acuerdo de invitar a Mariátegui al Cusco, pero el encargado de hacerle llegar este acuerdo, por una razón inexplicable, no lo hizo. Leído con serenidad, nada de esto significa que desaparecieran las diferencias entre socialistas de Lima y comunistas del Cusco.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El segundo testimonio es el libro de Julio Portocarrero titulado &#039;&#039;Sindicalismo peruano. Primera etapa, 1911-1930&#039;&#039; (Lima, Editorial Gráfica Labor, 1987). Se trata de sus memorias, cuya edición ha sido acompañada por una extraordinaria colección de fotos y referencias documentales reunidas por Rafael Tapia, un joven investigador dedicado con tenacidad a la historia oral.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Portocarrero recuerda con nitidez la polémica que tuvo lugar en Buenos Aires, añade referencias sobre el menosprecio que Codovilla sentía hacia Mariátegui y concluye diciendo: «A mi regreso al Perú, tenía yo la seguridad de que no había ocurrido nada que pudiera significar un cambio de nuestro punto de vista en relación con el nombre del partido. Nosotros estábamos perfectamente de acuerdo con una línea marxista. En eso no había objeciones de ninguna clase; en la forma de cómo debíamos interpretar nuestra realidad, también estábamos de acuerdo con los planteamientos que a este respecto hacía José Carlos Mariátegui. Para nosotros la formación del Partido Socialista sí significaba, de alguna manera, una especie de diferencia con la III Internacional. Bueno, qué íbamos a hacer, pero tampoco nosotros podíamos abdicar de nuestro punto de vista, de ser consecuentes con una línea marxista en la interpretación de la realidad peruana» (p. 190). Este testimonio tampoco ha sido comentado. Quienes se han empeñado en negar las diferencias entre Mariátegui y la Internacional han optado por el silencio absoluto una vez más.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La mayoría de los textos reunidos en este libro fueron mecanografiados por Olga Mejía, a quien siempre agradeceré por sus atinadas observaciones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta edición&amp;lt;ref&amp;gt;Se refiere a la tercera edición del libro, publicada en 1989 por el Instituto de Apoyo Agrario [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; fue posible gracias al entusiasmo de Luis Valera, editor, pero sobre todo, amigo.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Anexo_4:_Acontecimientos_de_importancia_durante_los_%C3%BAltimos_a%C3%B1os_de_Mari%C3%A1tegui&amp;diff=9766</id>
		<title>Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Anexo 4: Acontecimientos de importancia durante los últimos años de Mariátegui</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Anexo_4:_Acontecimientos_de_importancia_durante_los_%C3%BAltimos_a%C3%B1os_de_Mari%C3%A1tegui&amp;diff=9766"/>
		<updated>2025-10-24T02:11:54Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «(Preparado por Guillermo Nugent)  * &amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;1928:&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;  ** Enero. Haya de la Torre difunde &amp;quot;Plan de México&amp;quot; para fundar un Partido Nacionalista Libertador. ** Setiembre. &amp;quot;Grupo de Buenos Aires&amp;quot; envía carta a la gente de Lima: &amp;quot;... proponemos formación de un partido socialista peruano&amp;quot;. *** El día 16 se reúnen en La Herradura, Portocarrero, Avelino Navarro, Hinojosa y Borja, Martínez de la Torre y Bernardo Regman para discutir la formación del Partido Socialista. ** No…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;(Preparado por Guillermo Nugent)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1928:&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
** Enero. Haya de la Torre difunde &amp;quot;Plan de México&amp;quot; para fundar un Partido Nacionalista Libertador.&lt;br /&gt;
** Setiembre. &amp;quot;Grupo de Buenos Aires&amp;quot; envía carta a la gente de Lima: &amp;quot;... proponemos formación de un partido socialista peruano&amp;quot;.&lt;br /&gt;
*** El día 16 se reúnen en La Herradura, Portocarrero, Avelino Navarro, Hinojosa y Borja, Martínez de la Torre y Bernardo Regman para discutir la formación del Partido Socialista.&lt;br /&gt;
** Noviembre. Se entregan a perpetuidad los ferrocarriles del país a la Peruvian Corporation.&lt;br /&gt;
** Diciembre. En París se forma la célula del Partido Socialista presidida por Eudocio Ravines: &amp;quot; ¡Viva el Partido Socialista del Perú!&amp;quot;.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1929:&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
** Mayo. Martínez de la Torre y Portocarrero presentan en la reunión sindical de Montevideo un &amp;quot;Informe del Perú&amp;quot;. Señalan que entre los partidos políticos existentes en el país está &amp;quot;el partido político del proletariado; Partido Comunista, está en víspera de formarse&amp;quot;.&lt;br /&gt;
*** Ese mismo mes el Grupo del Cuzco elabora un programa comunista de  doce puntos y se afilia a la Internacional Comunista.&lt;br /&gt;
** Junio. Se realiza la Conferencia Comunista de Buenos Aires. Durante la misma, Julio Portocarrero afirma: &amp;quot;El partido socialista se basa en nuestro grupo, el cual es enteramente afín con la ideología de la Internacional Comunista. Somos y nos declaramos ante todo comunistas y queremos imprimir al movimiento obrero en el Perú el sello de la Internacional Comunista&amp;quot;. Las posiciones de los representantes peruanos fueron muy criticadas por los miembros de la IC.&lt;br /&gt;
*** Se firmó el tres de Junio el Tratado de Límites con Chile, Rada y Gamio-Figueroa Larraín.&lt;br /&gt;
** Agosto. Leguía se presenta como candidato único para su segunda reelección.&lt;br /&gt;
** Octubre. Huelga en el asiento minero de Morococha. Grupo del Cuzco resuelve:&lt;br /&gt;
*** &amp;quot;1.— Dejar por terminadas nuestras relaciones con el Apra y su organización.&lt;br /&gt;
*** 2.— Rechazar insinuaciones y gestiones encaminadas a formar un Partido Socialista encabezado por Mariátegui, Ravines...&lt;br /&gt;
*** 3.— Constituirse definitivamente en Célula Comunista Cuzco, así como preparar y organizar el partido comunista en el Perú&amp;quot;.&lt;br /&gt;
** 24 de Octubre: &amp;quot;Viernes Negro&amp;quot; en la Bolsa de Nueva York.&lt;br /&gt;
** &#039;&#039;&#039;1930:&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
*** Enero. Grupo del Cuzco afirma que antes de la reunión sindical de Montevideo no había tenido noticias precisas de la actividad de Mariátegui.&lt;br /&gt;
*** Febrero. Ravines y Paiva regresan de París.&lt;br /&gt;
*** Marzo. Ravines es elegido Secretario General del Partido Socialista. Julio Portocarrero es detenido.&lt;br /&gt;
*** Abril. Poco después de la muerte de Mariátegui, llega una carta de Humbert-Droz: &amp;quot;De los informes que poseemos sobre el Perú, juzgamos que la situación se ha hecho favorable a la constitución y a la acción de un partido comunista en vuestro país&amp;quot;.&lt;br /&gt;
*** Mayo. El 20, en reunión realizada en la huerta del campesino Peves, se acuerda cambiar el nombre del Partido Socialista por el de Partido Comunista del Perú.&lt;br /&gt;
*** Agosto. El 22 comienza la sublevación de la guarnición de Arequipa, conducida por el coronel Sánchez Cerro, que derroca a Leguía. &lt;br /&gt;
*** Octubre. Creación del Sindicato Metalúrgico Obrero de La Oroya. &lt;br /&gt;
*** Noviembre. Masacre de Malpaso: 23 obreros muertos y 27 heridos.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Anexo_3:_Vida_de_Jos%C3%A9_Carlos_Mari%C3%A1tegui_1927_-_1930&amp;diff=9765</id>
		<title>Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Anexo 3: Vida de José Carlos Mariátegui 1927 - 1930</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Anexo_3:_Vida_de_Jos%C3%A9_Carlos_Mari%C3%A1tegui_1927_-_1930&amp;diff=9765"/>
		<updated>2025-10-24T02:06:12Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «(Preparado por Guillermo Nugent)  * &amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;1927:&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039; ** Enero. &amp;quot;El imperialismo yanqui y Nicaragua&amp;quot; en &amp;#039;&amp;#039;Variedades&amp;#039;&amp;#039;, día 22. &amp;quot;Mensaje al Segundo Obrero de Lima&amp;quot; en &amp;#039;&amp;#039;Amauta&amp;#039;&amp;#039;. ** Febrero. &amp;quot;El Congreso Antiimperialista de Bruselas&amp;quot;. &amp;#039;&amp;#039;Variedades&amp;#039;&amp;#039;, día 19. &amp;quot;El problema de la China&amp;quot;. &amp;#039;&amp;#039;Variedades&amp;#039;&amp;#039;, día 12. *** Forma parte, junto con Basadre y Arturo Sabroso, del jurado calificador para el Concurso Poético de Vanguardia organizado por los obreros de Vitarte, con motivo…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;(Preparado por Guillermo Nugent)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1927:&#039;&#039;&#039;&lt;br /&gt;
** Enero. &amp;quot;El imperialismo yanqui y Nicaragua&amp;quot; en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 22. &amp;quot;Mensaje al Segundo Obrero de Lima&amp;quot; en &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
** Febrero. &amp;quot;El Congreso Antiimperialista de Bruselas&amp;quot;. &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 19. &amp;quot;El problema de la China&amp;quot;. &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 12.&lt;br /&gt;
*** Forma parte, junto con Basadre y Arturo Sabroso, del jurado calificador para el Concurso Poético de Vanguardia organizado por los obreros de Vitarte, con motivo de la fiesta de la Planta.&lt;br /&gt;
** Marzo. &amp;quot;El Indice Libro&amp;quot; (... el Perú lee demasiado poco), en &#039;&#039;Mundial&#039;&#039;, día 24.&lt;br /&gt;
** Abril, &amp;quot;La toma de Shanghai&amp;quot; en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 2.&lt;br /&gt;
** Mayo. &amp;quot;El debate político en Inglaterra&amp;quot; en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 7.&lt;br /&gt;
** Junio. Aparece número 9 de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, dedicado a tratar diversos aspectos del imperialismo.&lt;br /&gt;
*** Detención de JCM, acusado de participar en &amp;quot;complot comunista&amp;quot;.&lt;br /&gt;
*** Mariátegui desmiente las acusaciones en cartas a &#039;&#039;El Comercio&#039;&#039; y &#039;&#039;La Prensa&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
*** &amp;quot;Jesús&amp;quot; de Henri Barbusse, en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 25.&lt;br /&gt;
** Julio. &amp;quot;El Problema del Desarme&amp;quot;, en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 1,6.&lt;br /&gt;
** Agosto. &#039;&#039;Repertorio Americano&#039;&#039; publica carta de JCM, fechada el 27 de abril, en la que expresa su desacuerdo con el calificativo de desertora del &amp;quot;nacionalismo continental&amp;quot; aplicado a su revista &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
*** &#039;&#039;La Correspondencia Sudamericana&#039;&#039;, No. 29, publica carta de JCM desmintiendo la versión del &amp;quot;complot comunista&amp;quot;.&lt;br /&gt;
** Noviembre. &amp;quot;Heterodoxia de la Tradición&amp;quot;, en &#039;&#039;Mundial&#039;&#039;, día 25.&lt;br /&gt;
** Diciembre. &amp;quot;La tradición nacional&amp;quot; en &#039;&#039;Mundial&#039;&#039;, día 2. &amp;quot;El factor religioso&amp;quot; en &#039;&#039;Mundial&#039;&#039;, días 9 y 16. &amp;quot;El destino de Norteamérica&amp;quot; en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 17. &amp;quot;Yanquilandia y el Socialismo&amp;quot; en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 31.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1928:&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
** Febrero. &amp;quot;Trotsky y la oposición comunista&amp;quot; en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 25.&lt;br /&gt;
** Marzo. &amp;quot;La aventura de Tristán Marof&amp;quot; en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 3.&lt;br /&gt;
** (Marof, seudónimo de Gustavo Navarro, fundó en 1934 el Partido Obrero Revolucionario en Bolivia).&lt;br /&gt;
** Abril. JCM escribe carta desaprobatoria a célula de México sobre el lanzamiento del Partido Nacionalista Libertador por parte de Haya. En la carta afirma: &amp;quot;Todo es declamación estrepitosa y hueca de liberaloides de antiguo estilo. Como prosa y como idea está esa pieza por debajo de la literatura política posterior a Billinghurst&amp;quot;. Y, más adelante, expresa: &amp;quot;La táctica, la praxis en sí misma son algo más que forma y sistema. Los medios, aún cuando se trata de movimientos bien adoctrinados, acaban por sustituir a los fines&amp;quot;.&lt;br /&gt;
** Poco después se redacta una &amp;quot;carta colectiva&amp;quot; fijando posición ante el Apra como partido: &amp;quot;Los elementos de izquierda que en el Perú concurrimos a su formación (del Apra como frente), constituimos de hecho —y organizaremos formalmente un grupo o Partido Socialista de filiación y orientación definidas&amp;quot;.&lt;br /&gt;
** Julio. &amp;quot;El problema editorial&amp;quot;, en &#039;&#039;Mundial&#039;&#039;, día 13.&lt;br /&gt;
** Setiembre. &amp;quot;La filosofía moderna y el marxismo&amp;quot;, en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 22. &amp;quot;Aniversario y Balance&amp;quot;, en &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, No. 17.&lt;br /&gt;
** Octubre, &amp;quot;Esquema de una interpretación de Chaplin&amp;quot;, en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, días 6 y 28&lt;br /&gt;
*** Se funda el Partido Socialista. JCM es designado Secretario General. Son preparadas las ponencias de la delegación peruana para la Conferencia Comunista de Buenos Aires, a celebrarse en junio del año próximo.&lt;br /&gt;
*** &#039;&#039;Mundial&#039;&#039; anuncia en su edición del día 26 la publicación de &amp;quot;Siete Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana&amp;quot;, obra &amp;quot;que la semana próxima estará a la venta en librerías&amp;quot;. Se reproduce el prefacio del libro.&lt;br /&gt;
*** JCM redacta el Programa del Partido Socialista.&lt;br /&gt;
** Noviembre. &amp;quot;Etica y Socialismo&amp;quot;, en &#039;&#039;Mundial&#039;&#039;, día 16. &amp;quot;Moral de producción y lucha socialista&amp;quot;, en &#039;&#039;Mundial&#039;&#039;, día 23.&lt;br /&gt;
** Diciembre. &amp;quot;El determinismo marxista&amp;quot;, en &#039;&#039;Mundial&#039;&#039;, día 7. &amp;quot;La economía liberal y la economía socialista&amp;quot;, en &#039;&#039;Mundial&#039;&#039;, día 14. &amp;quot;La América Latina y la disputa boliviano-paraguaya&amp;quot;, en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, días 22 y 29. &amp;quot;Freudismo y marxismo&amp;quot;, en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 29.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1929:&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
** Febrero. Participación de JCM en la fiesta de la planta en Vitarte. El 21 de febrero &#039;&#039;Labor&#039;&#039; publicó una nota bajo el título: &amp;quot;El domingo 3 se celebró con gran entusiasmo en Vitarte la fiesta de la planta&amp;quot;. &amp;quot;El exilio de Trotsky&amp;quot;, en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 23.&lt;br /&gt;
** Marzo. JCM envía carta a &#039;&#039;Variedades&#039;&#039; por su XXV Aniversario. En ella afirma que esta revista &amp;quot;inauguró en el Perú un género moderno de periodismo: el hebdomadario gráfico, miscelánea ilustrada de actualidad con hojas anexas de literatura y arte. Este solo hecho le señala un lugar importante en la renovación de nuestro periodismo&amp;quot;. &amp;quot;Veinticinco años de sucesos extranjeros&amp;quot;, en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 6. &amp;quot;Orígenes y perspectivas de la insurrección mexicana&amp;quot;, en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 27. &amp;quot;Preludio al renacimiento de José María Eguren&amp;quot;, en &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, No. 21.&lt;br /&gt;
** Mayo. &amp;quot;Admonición del Primero de Mayo&amp;quot;, en &#039;&#039;Labor&#039;&#039;. &amp;quot;La misión de Israel&amp;quot;, en &#039;&#039;Mundial&#039;&#039;, día 17. &amp;quot;La libertad y el dogma&amp;quot;, en &#039;&#039;Mundial&#039;&#039;, día 31. &amp;quot;El arreglo peruano-chileno&amp;quot;, en &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, No. 23. &amp;quot;El Congreso Sindical Latinoamericano de Montevideo&amp;quot;, en &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, No. 23. &amp;quot;Antecedentes y desarrollo de la acción clasista&amp;quot;, en &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, No. 23. &amp;quot;Hacia la Confederación General de Trabajadores del Perú&amp;quot;, en &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, No. 23.&lt;br /&gt;
** Junio. &amp;quot; &#039;La ciencia de la revolución&#039; &amp;quot;, por Max Eastman&amp;quot;, en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 26. &amp;quot;La central sindical del proletariado peruano&amp;quot;, en &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, No. 24.&lt;br /&gt;
** Julio. &amp;quot;Presentación de Piero Gobetti&amp;quot;, en &#039;&#039;Mundial&#039;&#039;, día 12. &amp;quot;La economía y Piero Gobetti&amp;quot;, en &#039;&#039;Mundial&#039;&#039;, día 26. &amp;quot;Rusia y China&amp;quot;, en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 26.&lt;br /&gt;
** Agosto. &amp;quot;El proletariado contra la guerra&amp;quot;, en &#039;&#039;Labor&#039;&#039;, día 1o. &amp;quot;Labor continúa&amp;quot;, Id., día 18. &amp;quot;El problema de Palestina&amp;quot;, en &#039;&#039;Repertorio Hebreo&#039;&#039;, Jul-Ago. 1929.&lt;br /&gt;
** Noviembre. Asaltan la casa de Mariátegui y clausuran &#039;&#039;Labor&#039;&#039;. Esta vez la acusación fue por participar en un &amp;quot;complot judío&amp;quot;.&lt;br /&gt;
* &#039;&#039;&#039;1930:&#039;&#039;&#039; &lt;br /&gt;
** Enero. &amp;quot;La lucha de la India por la independencia nacional&amp;quot;, en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 1o. &amp;quot;Populismo literario y estabilización capitalista&amp;quot;, en &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, No. 28.&lt;br /&gt;
** Febrero. &amp;quot;El balance del suprarrealismo, a propósito del último manifiesto de André Breton&amp;quot;, en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 19.&lt;br /&gt;
** Marzo. &amp;quot;Al margen del nuevo curso de la política mexicana&amp;quot;, en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, día 19.&lt;br /&gt;
** Abril. JCM fallece el día 16.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Anexo_2:_Cronolog%C3%ADa_de_los_principales_acontecimientos_en_el_movimiento_comunista_de_la_%C3%A9poca&amp;diff=9764</id>
		<title>Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Anexo 2: Cronología de los principales acontecimientos en el movimiento comunista de la época</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Anexo_2:_Cronolog%C3%ADa_de_los_principales_acontecimientos_en_el_movimiento_comunista_de_la_%C3%A9poca&amp;diff=9764"/>
		<updated>2025-10-24T01:48:28Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «(Preparado por Guillermo Nugent)  === I. Fechas de los Siete Congresos realizados por la Internacional Comunista: ===  # 2 al 6 de Marzo de 1919 # 19 de Julio al 7 de Agosto 1920 # 22 de Junio al 12 de Julio 1921 # 5 de Noviembre al 5 de Diciembre 1922 # 17 de Junio al 8 de Agosto de 1924 # 17 de Julio al 1 de Setiembre de 1928 # 25 de Julio al 21 de Agosto de 1935.  === II. Las principales instancias de la Internacional Comunista: === a) Congreso Mundial, el &amp;quot;órgano…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;(Preparado por Guillermo Nugent)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== I. Fechas de los Siete Congresos realizados por la Internacional Comunista: ===&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
# 2 al 6 de Marzo de 1919&lt;br /&gt;
# 19 de Julio al 7 de Agosto 1920&lt;br /&gt;
# 22 de Junio al 12 de Julio 1921&lt;br /&gt;
# 5 de Noviembre al 5 de Diciembre 1922&lt;br /&gt;
# 17 de Junio al 8 de Agosto de 1924&lt;br /&gt;
# 17 de Julio al 1 de Setiembre de 1928&lt;br /&gt;
# 25 de Julio al 21 de Agosto de 1935.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== II. Las principales instancias de la Internacional Comunista: ===&lt;br /&gt;
a) Congreso Mundial, el &amp;quot;órgano supremo&amp;quot;; los estatutos señalaban que debía celebrar por lo menos cada dos años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
b) Comité Ejecutivo (CEIC), &amp;quot;dirige la IC en el intervalo de los Congresos&amp;quot;. Tenía a su vez tres instancias:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
# Presidium&lt;br /&gt;
# Buró de Organización. Desde 1926 se llamó Secretariado Político.&lt;br /&gt;
# Secretaría&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
c) Asamblea Plenaria del Comité Ejecutivo (pleno ampliado). A diferencia del Congreso, no podía renovar los órganos directivos de la IC.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
d) Comisión Internacional de Control.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
e) Órgano de Prensa: &#039;&#039;La Correspondencia Internacional&#039;&#039; (Inprecorr).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
f) Sección para enlaces internacionales; más conocida por OMS (Otdiel Mechdunarodnoi Sviasi). Se encargaba fundamentalmente de los trabajos clandestinos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
g) Organizaciones de masas:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
# Internacional Comunista de Jóvenes (KIM), creada en 1919.&lt;br /&gt;
# Secretariado Femenino Internacional. Dirigido por Klara Zetkin. En 1920 convocó la Conferencia Internacional de Mujeres.&lt;br /&gt;
# Socorro Rojo; destinado a brindar ayuda a las víctimas de la represión. Se creó en 1922.&lt;br /&gt;
# Internacional Sindical Roja (Profintern). En Julio de 1921 realizó su primer congreso.&lt;br /&gt;
# Internacional de los Campesinos (Krestintern).&lt;br /&gt;
# Internacional del Pensamiento. Tuvo como uno de sus principales animadores a Henri Barbusse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== III. Adherentes efectivos a la IC, excluyendo al PC (b) URSS. ===&lt;br /&gt;
1921 — 887,745&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1922 — 779,102&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1924 — 648,090&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1928 — 445,300&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1931 — 328,716&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1932 — 913,000&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1934 — 860,000&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1935 — 785,000&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
1939 — 1&#039;200,000&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
=== IV. Algunas fechas importantes: ===&lt;br /&gt;
—1917: 6-7 Noviembre Lenin exclama en Petrogrado &amp;quot; ¡Viva la revolución socialista mundial!&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
—1919: Julio. 91 delegados, en representación de 17&#039;740,000 sindicalizados de 14 países, se reúnen para crear la Internacional Sindical.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
—1920: Se realiza en Bakú el Congreso de los Pueblos de Oriente. En esa ocasión Ho Chi Minh, dirigiéndose a los delegados europeos, expresó: &amp;quot;Ustedes han perdido de vista este importante punto estratégico (la significación de las colonias para la revolución mundial)&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
—1921: Marzo. El X Congreso del PC (b). Entre otras resoluciones prohibió la formación de fracciones al interior del partido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
—1921: Diciembre. El 18 el Primer Pleno del Ejecutivo lanza sus &amp;quot;Tesis sobre el frente único proletario&amp;quot;. En un discurso durante el evento, Lenin observa que &amp;quot;Hay que pasar de los asaltos al asedio&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
—1922: 2-5 Abril. Conferencia de Berlín que reúne a representantes de la II, II1/2 y III Internacionales para intentar una coordinación. Se creó un órgano consultivo conocido como &amp;quot;Comité de los 9&amp;quot;. El CEIC estimó que sus representantes habían hecho demasiadas concesiones. Diciembre. En el cuarto congreso mundial de la IC se aprueba la táctica de frente único.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
—1923: Mayo. Congreso de Fundación de la Internacional Socialista. Critica tres aspectos de la IC: 1. El régimen político interior de las repúblicas soviéticas, la dictadura del proletariado, iba más allá del breve período de liquidación de las capas burguesas. 2. La hostilidad -mutua por lo demás- de la IC para con la socialdemocracia y la persecusión de socialdemócratas al interior de la URSS. 3. La tesis de Lenin sobre la &amp;quot;inevitabilidad de las guerras imperialistas&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
—1923-1924: En estos años se impulsa en la IC un proceso conocido como &amp;quot;bolchevización&amp;quot;, que asumió tres características:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
a) Centralismo democrático: La iniciativa, el poder, la autoridad y las decisiones se ubican en el más alto nivel.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
b) Formación de un núcleo dirigente y un aparato permanente... &amp;quot;la armazón de un partido revolucionario debe estar formada por una red de revolucionarios profesionales&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
c) Creación de las células de fábricas, en lugar de la organización por barrios de residencia. Se consideraba que era la fábrica el lugar de lucha privilegiada contra el capitalismo y que mantener el anterior esquema de organización era un vicio socialdemócrata.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
—1924: Decimotercer Conferencia del PC (b). La URSS califica a Trotsky de &amp;quot;revisionista antibolchevique&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Junio-Agosto. V Congreso IC. La escasa militancia de algunos partidos comunistas coloniales (China 800, Java 2,000, Persia 600, Egipto 700, Palestina 100, etc.) plantea la necesidad de las alianzas entre comunistas y nacionalistas. La militancia representada en este congreso se dividía, según su procedencia, de la siguiente manera:&lt;br /&gt;
{| class=&amp;quot;wikitable&amp;quot;&lt;br /&gt;
|+&lt;br /&gt;
|Europa (+ URSS)&lt;br /&gt;
|656,090&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|América&lt;br /&gt;
|19,500&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Asia&lt;br /&gt;
|6,350&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|Oceanía&lt;br /&gt;
|2,250&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
|África&lt;br /&gt;
|1,100&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
—1927: Congreso antimperialista de Bruselas. Masacre de comunistas en China durante el mes de Abril.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Diciembre. El XV Congreso del PC (b) URSS aprueba los proyectos para emprender la colectivización en el campo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
—1928: Enero. Trotsky es deportado a Alma Ata.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Julio-Setiembre. VI Congreso IC. La anterior táctica del frente único se restringe al período prerrevolucionario: &amp;quot;La táctica del frente único como medio de lucha victoriosa contra el capital, de movilización clasista de las masas y de desenmascaramiento y aislamiento de los jefes reformistas, es pues parte esencial en la táctica de la Internacional Comunista durante todo el período prerrevolucionario&amp;quot;. El capitalismo entra en el &amp;quot;tercer período&amp;quot; de crisis definitiva. Se caracterizan tres tipos de guerras: a) entre estados imperialistas; b) contrarrevolución imperialista contra los estados proletarios; c) las guerras nacionales-revolucionarias contra el imperialismo. Las resoluciones del congreso alertan contra la &amp;quot;subestimación del peligro y de la inminencia de la guerra&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las consignas de este congreso fueron las siguientes:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
―¡Contra la unidad socialdemócrata con la burguesía! / ¡Por la unidad proletaria de clase! / ¡Contra el social-imperialismo! / ¡Por el apoyo varonil a los hermanos de las colonias! / ¡Contra el engaño pacifista! / ¡Por la lucha incondicional en contra de la guerra imperialista! / ¡Contra el reformismo y el pacifismo! / ¡Por la revolución proletaria! / ¡Viva la dictadura proletaria de la URSS! / ¡Viva la revolución proletaria mundial!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el discurso final Bujarin condenó la lucha sin principios entre fracciones, recordando una frase de Lenin en una carta que les enviara a él y Zinóviev varios años antes: &amp;quot;Si ustedes expulsaran a todos los que no son particularmente obedientes, pero que son inteligentes, y sólo dejaran a su alrededor estúpidos obedientes, seguramente arruinarían el partido&amp;quot;. Se aprueba el ingreso de los PC de Colombia, Paraguay y Ecuador. Bujarin: &amp;quot;AL entra en la órbita de influencia de la Internacional Comunista&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Abril. IV Congreso Profintern.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
—1929: Conferencia Comunista de América Latina en Buenos Aires. Se decide la creación de Partidos Comunistas en Perú (1930) y Venezuela (1931).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Montevideo se crea la Confederación Sindical Latinoamericana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Agosto. Jornada Internacional de lucha contra la guerra imperialista y de defensa de la Unión Soviética.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
—1931: El suizo Humbert-Droz es destituído de las funciones de Secretario del CEIC&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/VI._Ep%C3%ADlogo&amp;diff=9763</id>
		<title>Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/VI. Epílogo</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/VI._Ep%C3%ADlogo&amp;diff=9763"/>
		<updated>2025-10-24T01:19:22Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «Marzo de 1930: Ravines secretario general del Partido Socialista y la irrevocable decisión del viaje a Buenos Aires. El último mes en la vida de José Carlos Mariátegui podría parecer una postrera victoria de Haya: «mis objeciones fraternales a Mariátegui fueron siempre contra su falta de sentido realista, contra su exceso de intelectualismo y su ausencia casi total de un sentido eficaz de la acción».&amp;lt;ref&amp;gt;Víctor Raúl Haya de la Torre, &amp;#039;&amp;#039;Obras completas&amp;#039;&amp;#039;, Li…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Marzo de 1930: Ravines secretario general del Partido Socialista y la irrevocable decisión del viaje a Buenos Aires. El último mes en la vida de José Carlos Mariátegui podría parecer una postrera victoria de Haya: «mis objeciones fraternales a Mariátegui fueron siempre contra su falta de sentido realista, contra su exceso de intelectualismo y su ausencia casi total de un sentido eficaz de la acción».&amp;lt;ref&amp;gt;Víctor Raúl Haya de la Torre, &#039;&#039;Obras completas&#039;&#039;, Lima, Librería Editorial Juan Mejía Baca, 1976, t. 5, p. 253.&amp;lt;/ref&amp;gt; ¿No se había roto el difícil equilibrio entre la utopía y el realismo o entre la imaginación creadora y la inteligencia paciente? ¿La utopía contrarrestó la efectividad?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Mariátegui derrotado? En cierta manera sí: el partido, la obra a la que estuvieron destinados sus mejores esfuerzos, la obsesión iniciada en su adolescencia, madurada en Europa y en función de la cual enrumbó su vida al regreso, nace prematuramente y no puede preservar con nitidez su irreductible autonomía: diferenciarse del aprismo sin ser absorbido por la Internacional Comunista. Pero, desde luego, Mariátegui habría dado una respuesta muy diferente a esta pregunta: su actitud ante la vida, que nacía de la esperanza y de un anhelo utópico, era incompatible con la admisión fácil de una derrota; la revolución era un camino difícil y prolongado donde, dado que las metas de hoy serían reemplazadas por las de mañana, paradójicamente importaba más la decisión de marchar que el arribo a la tierra prometida: «El mesiánico milenio no vendrá nunca. El hombre llega para partir de nuevo. No puede, sin embargo, prescindir de la creencia de que la nueva jornada es la jornada definitiva. Ninguna revolución prevé la revolución que vendrá después, aunque en la entraña porte su germen».&amp;lt;ref&amp;gt;José Carlos Mariátegui, &#039;&#039;El alma matinal&#039;&#039;, ed. cit., p. 24.&amp;lt;/ref&amp;gt; En la polémica con la Internacional, lo importante es que —sin reparar en la disparidad de las fuerzas— Mariátegui supo afrontarla, no la rehuyó. En marzo de 1930 apenas ha terminado el acto inicial, se ha escindido la revista del partido y para salvar a la primera y de esa manera persistir en el pensamiento crítico y la polémica, Mariátegui retoma viejos proyectos —hacer de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; un órgano de la intelectualidad de vanguardia latinoamericana—, y decide partir a Buenos Aires, para cambiar de frente y buscar mejores condiciones que ayudaran al desarrollo de su pensamiento. Desde luego que no fue una decisión alegre y rápida. La idea fue reflexionada varias veces y asumida a costa de sacrificar el necesario contacto con las masas, desde cuya historia Mariátegui había logrado repensar el marxismo, animar una nueva perspectiva: «el socialismo peruano».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La muerte interrumpe un debate que recién se iniciaba. Se añade también la desaparición del decisivo libro sobre política donde hubiéramos podido leer la exposición de su alternativa. Esto condiciona la obra de Mariátegui como un texto inacabado, dando lugar a todas las controversias posibles sobre su filiación y su carácter. En lo inacabado y en lo polémico radica también su atracción contemporánea y su desafío para el desarrollo del marxismo peruano. Deberíamos poder añadir lo mismo que José Carlos Mariátegui dijo de Edwin Elmore —joven intelectual asesinado por Chocano—, a propósito de un proyectado congreso de escritores latinoamericanos: «Juzgo, por otra parte, que polemizar con una tesis es, tal vez, la mejor manera de estimularla y hasta de servirla. Lo peor que le podría acontecer a la de Elmore sería que todo el mundo la aceptase y la suscribiese sin ninguna discrepancia. La unanimidad es siempre infecunda».&amp;lt;ref&amp;gt;José Carlos Mariátegui, &#039;&#039;Temas de nuestra América&#039;&#039;, ed. cit., p. 19.&amp;lt;/ref&amp;gt; En la reunión de fundación del Partido Comunista del Perú, el 20 de mayo de 1930, superadas las oposiciones más simbólicas que efectivas, se indicó en el acta que el acuerdo era por «unanimidad»: el debate interno quedaba postergado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«El valor de la idea —anotó en otra ocasión Mariátegui— está casi íntegramente en el debate que suscita».&amp;lt;ref&amp;gt;Ibídem, p. 26.&amp;lt;/ref&amp;gt; La polémica fue un hecho cotidiano en su biografía, pero, además, terminó siendo el instrumento privilegiado para el desarrollo de su pensamiento, un imprescindible criterio de verdad, una necesidad. Desde esta perspectiva era imposible reclamarle o exigirle el acatamiento ritual a la Komintern. Fue, por el contrario, un interlocutor y, en diversos aspectos, un disidente tenaz: «nuestro destino es la lucha más que la contemplación».&amp;lt;ref&amp;gt;Ibídem, p. 81 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿De dónde surge ese aliento esperanzador en José Carlos Mariátegui, que sustenta su lucha y su agonía? A diferencia del problema nacional, estamos en un ámbito que no es compartido por sus contemporáneos y que lo distingue incluso de intelectuales peruanos posteriores: no encontramos en el mariateguismo esa doliente postración ante los males del país ni el entusiasmo por la crítica corrosiva, tampoco el desaliento. Es evidente que esa perspectiva signada por la esperanza mantiene un parentesco con el cristianismo de su adolescencia, transformado, más que perdido, en el mito socialista del adulto. Por encima de cualquier filiación, la voluntad de Mariátegui contrasta de manera muy obvia con sus primeras experiencias: inestable vida familiar, el cuerpo doliente, el mundo de los hospitales y de los enfermos... Todo revolucionario, así como busca insertarse en una tradición y formar parte de una historia para ejecutar una empresa colectiva, sabe que es igualmente necesario forzar esa historia, actuar sobre el acontecimiento, llevar las posibilidades a sus límites. Esto significa que para entender a Mariátegui es necesario buscar las conexiones —no siempre evidentes— entre el hombre y su tiempo: es el camino que hemos seguido en este y otros ensayos, pero al final descubrimos que no es suficiente, que el método histórico, a pesar de su aspiración a la totalidad, puede desembocar en algunos «callejones sin salida» y que tal vez para definir a Mariátegui sea más importante —como anotó Sartre a propósito de Gustave Flaubert— «aquello que lo distingue de sus contemporáneos».&amp;lt;ref&amp;gt;Jean-Paul Sartre, &#039;&#039;El escritor y su lenguaje&#039;&#039;, Buenos Aires, Editorial Tiempo Contemporáneo, 1971, p. 30 [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt; En Mariátegui es una actitud: la esperanza por encima de cualquier previsión razonable contraria, como justamente se define en la cita de Westphalen al inicio de este ensayo, esa esperanza que hace de un inválido un político revolucionario. Entenderla nos remite obligatoriamente al malentendido inicial con la vida: al niño enfermo. De esta manera, el final lleva al principio; la muerte evoca la infancia.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Cap%C3%ADtulo_V._La_agon%C3%ADa_final&amp;diff=9762</id>
		<title>Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Capítulo V. La agonía final</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Cap%C3%ADtulo_V._La_agon%C3%ADa_final&amp;diff=9762"/>
		<updated>2025-10-24T01:03:57Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «A pesar de las múltiples discrepancias reseñadas en el primer capítulo, la I Conferencia Comunista de Buenos Aires no terminó en una ruptura abierta entre los dirigentes de la Internacional y los socialistas peruanos. Nadie fue excomulgado. Por el contrario, Humbert-Droz expresó su esperanza en una paulatina rectificación de los peruanos.  Ocurre, como explicación de este desenlace desconcertante si recordamos las múltiples discrepancias, que en Buenos Aires a…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;A pesar de las múltiples discrepancias reseñadas en el primer capítulo, la I Conferencia Comunista de Buenos Aires no terminó en una ruptura abierta entre los dirigentes de la Internacional y los socialistas peruanos. Nadie fue excomulgado. Por el contrario, Humbert-Droz expresó su esperanza en una paulatina rectificación de los peruanos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ocurre, como explicación de este desenlace desconcertante si recordamos las múltiples discrepancias, que en Buenos Aires apenas se plantearon los temas en debate, siendo en realidad el inicio de una polémica, que en efecto continuó desenvolviéndose en los meses posteriores. Pero para entender el desarrollo ulterior conviene precisar quiénes eran los «socialistas peruanos». No se trataba solo de un grupo reducido de militantes, muchos de ellos establecidos en Lima, con un sostén todavía débil en el movimiento popular y con ideas poco claras; a todas estas deficiencias para la defensa de sus posiciones sin ceder terreno frente a la Internacional, debe añadirse que adolecían de una evidente falta de homogeneidad: a la postre constatamos que hablar de un Partido Socialista sería un abuso del lenguaje; incluso pensarlo como un «grupo» era una exageración. Como inevitablemente seguiremos utilizando estos términos —«partido» y «grupo»—, el lector deberá recordar las reservas anotadas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al interior de los socialistas peruanos existían tendencias contrapuestas que no tardaron en mostrarse como tales, a pesar del carisma político de José Carlos Mariátegui o de su innegable prestigio intelectual. De manera que en los meses finales de su vida, Mariátegui tuvo que proseguir la agria discusión con Haya, batirse en un extenso frente con la Internacional, y paralelamente soportar el asedio interno proveniente de quienes en apariencia eran sus seguidores. En parte fue la consecuencia de una abundancia de intelectuales en el grupo, pero lo decisivo fue que los acontecimientos políticos —Haya y la conversión del aprismo en partido— sin dejar alternativa, obligaron a salir al escenario público a los socialistas peruanos cuando estaba a medio camino el proceso de gestación interno. Entonces, quienes eran precisamente adalides del trabajo paciente y metódico acabaron forzando a hechos y personajes, omitieron fases previas y por encima de sus posibilidades se vieron obligados a actuar como «partido», sin tener la organización, los militantes, el programa y la coherencia necesarios. Alguien, en estas circunstancias, terminó imponiendo una línea y frente a ella, surgieron los disidentes. Las discrepancias aumentaron cuando se descubrió que esa línea era —en demasiados aspectos— antagónica con la Internacional Comunista. Pero las posiciones de la Internacional no fueron seguidas a remolque; ocurre que en realidad antes que lo hubiera deseado, la Komintern contaba con adictos ortodoxos y fieles en el interior del socialismo peruano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mariátegui se había propuesto, por intermedio de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, articular al movimiento intelectual peruano: en alguna medida lo consiguió al vincular corrientes antagónicas y al conectar a grupos antes ignorados y distantes como los de Chiclayo, Jauja y el Cusco. Pero así como existían ideas y concepciones que unían a todos esos intelectuales dándoles un cierto carácter generacional, ellos también sabían alimentar y sostener debates. Estaban educados en la polémica. Las diferencias significativas empezaron allí donde existía el grupo socialista más numeroso, es decir, en el Cusco, el eslabón más importante, pero también el más débil en la cadena organizada por &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo del Cusco tenía un ritmo propio, independiente y antagónico con Lima. Antes de que llegaran al Perú noticias del movimiento de Reforma Universitaria propalado desde la Argentina, los estudiantes cusqueños se enfrentaron a sus viejos profesores y pretendieron renovar una oscura universidad de provincia. Contaron con el respaldo de un dinámico rector, Albert Giesecke, quien además dio impulso a la investigación social: había organizado el primer censo moderno del Cusco. La agitación estudiantil prosiguió y años después, en 1927, sería ocasión para manifestar el radicalismo regionalista enarbolado contra Leguía. Fue al interior de estas circunstancias que Román Saavedra y Sergio Caller invitaron a la formación de un círculo intelectual que comenzó a funcionar con el apelativo de «Ande» desde 1926. Tempranamente se diferenciaron de Luis E. Valcárcel: mayor que ellos, se había formado también en la universidad cusqueña aunque era oriundo de Moquegua y, desde los tiempos iniciales de las Universidades Populares, mantenía estrechas vinculaciones con los intelectuales limeños. Valcárcel formaría el grupo «Resurgimiento» donde latió siempre un afán mesiánico, la esperanza en un renacer indígena, junto con un programa inmediato que desconcertaba por su falta de radicalidad: apenas reclamaban una mejora en el trato a los siervos, carecían de cualquier perspectiva antifeudal.&amp;lt;ref&amp;gt;Recientemente estos temas han sido abordados por Carlos Franco y José Tamayo Herrera en &#039;&#039;Allpanchis Phuturinqa&#039;&#039;, Cusco, 16, 1980.&amp;lt;/ref&amp;gt; En «Ande», por el contrario, el menosprecio a la cultura indígena estuvo acompañado por un programa político muy radical, que los enfrentó contra las autoridades, los hacendados e incluso la propia Iglesia. Eran anticlericales, siguiendo viejos cauces del izquierdismo peruano. Todas estas inquietudes permitieron la elaboración de una peculiar revista llamada &#039;&#039;Pututo&#039;&#039;: salieron hasta siete números pero, como se trató siempre de un solo ejemplar mecanografiado, apenas consiguió ser una rareza bibliográfica.&amp;lt;ref&amp;gt;Entrevista con Julio Gutiérrez (Cusco, 7 de junio de 1980).&amp;lt;/ref&amp;gt; Recién arribaron a la imprenta con &#039;&#039;Kuntur&#039;&#039;. Entonces, a Caller y Saavedra se incorporaron otros jóvenes como Estela Bocángel, Corina la Torre, Rafael Tupayachi, Casiano Rado, César Gutiérrez.&amp;lt;ref&amp;gt;Nicolás Lynch, «La polémica indigenista y los orígenes del comunismo en el Cusco», Lima, mimeo, Universidad Católica, 1978.&amp;lt;/ref&amp;gt; Pero por encima del número, primó una agresividad panfletaria, esgrimida incluso contra Valcárcel, a quien le reprochaban su aparente pasividad, y contra todos los otros indigenistas —que entonces comenzaron a agruparse en una publicación rival, la revista &#039;&#039;Kosko&#039;&#039;— a quienes criticaban la estéril añoranza del pasado.&amp;lt;ref&amp;gt;Entrevistas a Román Saavedra (Cusco, 9 de junio de 1980) y José Tamayo (Cusco, 6 de junio de 1980).&amp;lt;/ref&amp;gt; Es así como pensaron que cualquier intento en favor de reivindicar la cultura tradicional era reaccionario. Descubrieron el marxismo, y a diferencia de Mariátegui, lo pensaron antagónico con el viejo mundo indígena. Había que construir un orden nuevo, mirar hacia el futuro, olvidar la historia: entre la clase y la nación no advertían ninguna confluencia y escogían la primera. Es así como en febrero de 1927 o en los primeros meses de 1928, según una u otra versión, se formó en el Cusco un prematuro círculo comunista. Todavía ni siquiera se había producido la polémica entre Haya y Mariátegui, cuando esos jóvenes cusqueños, la mayoría estudiantes de Letras, intentaban establecer una imprescindible conexión con Buenos Aires. Desde luego que tenían noticias de la Internacional.&amp;lt;ref&amp;gt;José Tamayo Herrera, &#039;&#039;Historia social del Cuzco republicano&#039;&#039;, Lima, Industrial Gráfica, 1978, pp. 165 y ss. Ver también, María Escalante, «Emiliano Huamantica y el movimiento sindical en el Cusco», &#039;&#039;Cusco&#039;&#039;, mimeo, 1974; y Arturo Aranda y María Escalante, &#039;&#039;Lucha de clases en el movimiento sindical cusqueño 1927-1965&#039;&#039;, Lima, G. Herrera Editores, 1979.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Puede sorprender este ritmo intenso de la vida cultural cusqueña que permite la aparición de un movimiento de avanzada antes que en Lima. Pero para entenderlo conviene recordar el esplendor mercantil de la ciudad en las primeras décadas del siglo xx, los ensayos por industrializar la región hechos desde las fábricas de Lucre, Marangani, la Estrella y Urcos, cuatro empresas textiles a las que deben sumarse la cervecería y las fábricas de cocaína para usos farmacéuticos. El Cusco hacia 1920 no es la ciudad estacionaria, relegada y que apenas logra supervivir con el turismo. Se trataba, por el contrario, de una de las más dinámicas ciudades andinas. En la vida intelectual, las librerías estaban provistas de novedades españolas; se podían conseguir con facilidad las ediciones de los clásicos marxistas. La proximidad con Buenos Aires era mayor que con Lima: junto con periódicos como &#039;&#039;La Nación&#039;&#039;, llegaban también revistas y en general toda clase de referencias sobre la cultura porteña, de manera que no faltaban cusqueños que terminaban sus estudios en Buenos Aires.&amp;lt;ref&amp;gt;Entrevista a Luis E. Valcárcel (27 de junio de 1980).&amp;lt;/ref&amp;gt; Tempranamente comenzó a llegar &#039;&#039;La Correspondencia Sudamericana&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El grupo del Cusco ignoraba —según una carta enviada por Caller a Mariátegui— la existencia del grupo de Lima. Es posible. La constitución del Partido Socialista fue un hecho clandestino. Eran en cambio públicas las discrepancias con Haya. Sin embargo, salvo intercambios epistolares, no fueron más allá, antes de 1930, las relaciones entre limeños y cusqueños.&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de José Carlos Mariátegui a Román Saavedra, Lima, 25 de diciembre de 1927, Archivo Román Saavedra, Cusco.&amp;lt;/ref&amp;gt; Los cusqueños manifestaron una evidente falta de interés cuya explicación está en el entusiasmo que sentía Mariátegui por Valcárcel. Las posteriores discrepancias con la Internacional, los reproches que recibió la delegación peruana por no haber formado un partido comunista, confirmarían a los cusqueños en lo que para ellos era una «línea correcta». El comunismo cusqueño —según el testimonio de Ferdinand Cuadros recogido por José Tamayo— aparece, de esta manera, independiente de Mariátegui, sin ningún contacto con él.&amp;lt;ref&amp;gt;José Tamayo Herrera, &#039;&#039;Historia social&#039;&#039;, ed. cit.&amp;lt;/ref&amp;gt; Si nos remitimos a los recuerdos de Saavedra o Caller, a la par que atacaron a Haya de la Torre, los apristas y los redactores de &#039;&#039;La&#039;&#039; &#039;&#039;Sierra&#039;&#039;, habrían criticado y rechazado el socialismo de Mariátegui. Resulta lógico, porque en mayo de 1929 el círculo comunista del Cusco habría decidido su afiliación a la III Internacional. Meses después, en octubre, Sergio Caller remitía a Guillermo Mercado —fundador del grupo «Revolución» en Arequipa— una carta donde resumía las tres orientaciones de la célula: romper definitivamente con el aprismo, rechazar las insinuaciones para una afiliación al Partido Socialista de Mariátegui y prepararse para organizar el Partido Comunista en el Perú.&amp;lt;ref&amp;gt;Ricardo Martínez de la Torre, &#039;&#039;Apuntes para una interpretación marxista de historia social del Perú&#039;&#039;, ed. cit., t. II, p. 371.&amp;lt;/ref&amp;gt; Desde el Cusco era evidente que el proyecto de Mariátegui estaba contrapuesto con el de la Internacional y resultaba inevitable optar entre uno y otro. Ellos tenían, desde antes, sin que mediara presión externa, una trinchera tomada, y hacia ella trataron de ganar a otros grupos. Caller escribió a Meneses en La Paz. De igual manera aceleró los intercambios con Arequipa, donde tal vez obtuvo algunas simpatías.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Lima, a su vez, algunos jóvenes, como Jorge del Prado, Pompeyo Herrera, Moisés Arroyo y quizá Alejandro Franco Hinojosa, se aproximaron también a las posiciones del comunismo ortodoxo. Cuando llegaron noticias sobre la Conferencia de Buenos Aires acudieron donde Mariátegui para inquirir sobre los hechos; este no tuvo inconveniente en proporcionarles las actas de la reunión, editadas casi inmediatamente y recibidas en Lima a principios de 1930. Del Prado recuerda que esos jóvenes habrían argumentado, posteriormente, sobre la necesidad de cambiar el nombre al Partido.&amp;lt;ref&amp;gt;«Entrevista de Denis Sulmont a Jorge del Prado» (texto inédito); Jorge del Prado, &#039;&#039;Mariátegui y su obra&#039;&#039;, Lima, Ediciones Nuevo Horizonte, 1946, p. 105; Vladimiro del Prado, «La lucha de un comunista», en &#039;&#039;Unidad&#039;&#039;, Lima, 404, 5 de octubre de 1972, p. 5; entrevista a Franco Hinojosa (Chosica, 26 de julio de 1980).&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro testimonio indica que desde 1927 el grupo estudiantil «Vanguardia» de la Universidad de San Marcos se habría definido comunista. La versión es consecuencia de un trastocamiento cronológico. En realidad, el grupo rojo «Vanguardia» comenzó a actuar cuando después de muerto Mariátegui, en mayo de 1930, se imprime el primer número de su periódico;&amp;lt;ref&amp;gt;&#039;&#039;Vanguardia&#039;&#039;, Lima, Nos. 2 y 3, junio y agosto de 1930, Archivo Moisés Arroyo Posadas.&amp;lt;/ref&amp;gt; sin embargo, los redactores, al enfocar el problema universitario y de esa manera ir preparando el terreno para lo que después sería la «revolución universitaria», mostraron una posición acorde con la Internacional, que debió gestarse al interior del grupo todavía en vida de Mariátegui.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ignoramos con precisión con qué actitud regresaron Portocarrero y Pesce de Buenos Aires. El doctor Hugo Pesce murió hace algunos años, no conocemos que se le hubiera entrevistado sobre el tema (salvo Chavarría) y su archivo terminó misteriosamente perdido. En cuanto a Portocarrero, sintomáticamente él no recordaba, en una primera ocasión, qué había hecho a su regreso de Buenos Aires, pero luego, ante nuestra insistencia, surgió de su memoria la imagen de la casa de Washington donde Mariátegui, señalándole a Ravines, le habría dicho que en adelante todas las cuestiones partidarias deberían ser conversadas con él: sería el mes de febrero de 1930.&amp;lt;ref&amp;gt;Entrevista a Julio Portocarrero (29 de mayo de 1980).&amp;lt;/ref&amp;gt; Según Alejandro Franco, Hugo Pesce y Julio Portocarrero habrían sido portadores de las posiciones oficiales: ¿fueron convencidos luego de la Conferencia? ¿El optimismo de Humbert-Droz se debía a un previsible cambio de los delegados peruanos? Es verosímil que sufrieran durante y luego de la reunión presiones diversas sustentadas en argumentar la imposibilidad de ser revolucionarios fuera de la Internacional. No era un argumento despreciable. Lo cierto es que después de su regreso, Portocarrero y Pesce no difirieron significativamente de las posiciones —acordes con Buenos Aires— que ya eran dominantes en el Partido Socialista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la posición de los universitarios como la de los jóvenes cusqueños encontraron aliento y respaldo en algunos prestigiosos exiliados peruanos. Nicolás Terreros, dirigente en la movilización antimperialista contra la Cerro de Pasco, deportado por Leguía, después de una breve estadía en México pasó a Europa y luego a la URSS: se volvió comunista, incluso aprendió el ruso y cuando Portocarrero asistió al Congreso Sindical Rojo, hizo vanos esfuerzos para conseguir su adhesión a la Internacional.&amp;lt;ref&amp;gt;Biblioteca Nacional, Lima, Sala de Investigaciones, Volantes, 147/1933-34-35.&amp;lt;/ref&amp;gt; Un caso similar fue el de Jacobo Hurwitz, quien ingresó en 1927 a las filas del Partido Comunista Mexicano.&amp;lt;ref&amp;gt;«La última batalla de Jacobo Hurwitz», en &#039;&#039;Unidad&#039;&#039;, Lima, 426, 15 de mayo de 1973, p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt; En México también, Esteban Pavletich, después de su ruptura con Haya y su ingreso al sandinismo (combatió en Nicaragua), asumió las posiciones del comunismo ortodoxo: cuando se encontraba en una fase de transición supo mostrar su independencia de criterio al comentar los &#039;&#039;7 Ensayos&#039;&#039; y, junto a varios elogios, anotar reparos sobre la omisión del problema imperialista en dicho libro. Habría que añadir a Jacinto Paiva y César Vallejo. Como todos ellos, la mayoría de los exiliados en México o París, luego de haber roto con el aprismo, se aproximaban a la Internacional Comunista, compartiendo ortodoxamente sus puntos de vista. En realidad casi no tenían otra posibilidad si querían persistir militantemente en la izquierda: el proyecto de Mariátegui tenía el grave inconveniente de ser poco claro, apenas comenzaba a esbozarse y en el exterior era todavía menos conocido, a lo que se añade que en París o México solo se concebía una postura revolucionaria: la que se inspiraba en Moscú.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre todos los exiliados el más brillante era precisamente el más ortodoxo: nos referimos a Ravines. Deportado tempranamente por Leguía, de Buenos Aires fue a París, donde luego de formar parte del grupo aprista, rompió por su cuenta con Haya e inició una amistad con Henri Barbusse, decisiva para que al poco tiempo emprendiera un viaje a Moscú, donde permaneció varios meses formándose en la escuela de cuadros de la Komintern: en realidad, fue la culminación de su aprendizaje del «marxismo-leninismo» iniciado desde París.&amp;lt;ref&amp;gt;Eudocio Ravines, &#039;&#039;La gran estafa&#039;&#039;, ed. cit.; Federico Prieto Celi, El deportado, Lima, Editorial Andina, 1979.&amp;lt;/ref&amp;gt; Las colaboraciones de Eudocio Ravines en &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; mostraban a un cuidadoso y raro conocedor de la economía marxista, preocupado por dilucidar las tendencias contemporáneas del capital, obsesionado por la claridad de su exposición al margen de los adornos estilísticos. Con Ravines aparece en la historia del socialismo peruano el «hombre-aparato»: diferenciado tanto del ideólogo (que para algunos era Mariátegui) como del político mesiánico (encarnado en Haya), él pretendía realizar la eficiencia anónima de una poderosa maquinaria. A fines de 1929 parte de Moscú con destino al Perú: trae la misión de enrumbar a ese grupo de socialistas peruanos que parecen marchar a la deriva. La historia posterior de Ravines ha distorsionado casi inevitablemente el recuerdo de ese joven comunista que llega al país para disputar la hegemonía de Mariátegui. Entonces no era el traidor, tampoco un agente provocador, menos el aprista o el hombre al servicio del fascismo que algunos imaginan. Por el contrario, era uno de los mejores cuadros disponibles, el único capaz de rivalizar con Mariátegui. Este, a su vez —según anota Chavarría—, siempre admiró la inteligencia despierta, ágil, adecuada para la polémica, de Ravines. Hombre orgulloso, ansiaba siempre —según ha referido Luis Nieto— el primer lugar, ser el arquitecto de una gran obra; sin embargo, no podía evitar el respeto por Mariátegui.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así como los exiliados peruanos se fueron distanciando del mariateguismo, el mismo camino fue seguido por los colaboradores más próximos a Mariátegui. Martínez de la Torre, en las cartas que remitía por el mes de septiembre de 1929 a Mario Nerval —otro exiliado en La Paz—, se mostraba furibundamente antitrotskista, partidario de construir una organización de acero, monolítica, sin fisuras, inflexible en sus principios, con todo lo cual fue alejándose de ese Partido Socialista concebido como una organización amplia y de grandes masas. Martínez abogaba por la proletarización. Optaba así por el partido de cuadros: «Más vale un puñado de hombres disciplinados y revolucionarios verdaderamente orientados, que una agrupación numerosa y heterogénea».&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de Ricardo Martínez de la Torre a Mario Nerval, 30 de septiembre de 1929, en Ricardo Martínez de la Torre, &#039;&#039;Apuntes para una interpretación marxista de historia social del Perú&#039;&#039;, ed. cit., t. II, p. 362.&amp;lt;/ref&amp;gt; Al margen de la crítica al APRA, hacía también un reproche a Mariátegui. Tuvo que derivar —al igual que Codovilla o Humbert-Droz— en el menosprecio y la agresividad contra los intelectuales: amenazaba con redactar un próximo folleto destinado a ser «un vigoroso ataque a los intelectuales y profesionales pequeño burgueses que pretenden aportar su “inteligencia” al movimiento, siendo su labor, dentro de él, precisamente negativa. A la inteligencia inerte hemos de oponer la inteligencia activa. El partido, en sus distintas células, tiene que desembarazarse de estos elementos y extirpar todo rezago ideológico de la antigua fauna de la U.P. que pueden filtrarse en nuestras filas».&amp;lt;ref&amp;gt;Ibídem, t. II, p. 363. Martínez de la Torre se refiere a la Universidad Popular González Prada [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; Una actitud similar la encontramos meses antes, en marzo, en párrafos de una carta dirigida por Ravines a Mariátegui: «Entre la pequeña burguesía capitalista y pre-capitalista y el proletariado, hay una frontera profunda: hay una división neta; hay una lucha abierta, activa o en potencia, que no podemos negar ni desconocer: la lucha de clases».&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de Eudocio Ravines a José Carlos Mariátegui, 19 de marzo de 1929, en Ibídem, t. II, p. 339.&amp;lt;/ref&amp;gt; Era una traducción fiel de la tesis propuesta por el VI Congreso de la Internacional: clase contra clase, burguesía contra proletariado. Frente a este argumento, la posición de Mariátegui no era muy clara. Antes de la ruptura con Haya, así como había valorado la impronta revolucionaria del nacionalismo, también exaltó el papel radical de las capas medias y se interesó vivamente por ganar mediante &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; el concurso de los intelectuales; luego de la polémica con el APRA todas estas ideas fueron revisadas y si bien no fueron negadas, tuvieron que admitir ciertas precisiones pero que nunca llegaron al extremo de considerar a los intelectuales como traidores en potencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El mayor peligro de las posiciones antintelectualistas, que se propagaban desde Buenos Aires por Codovilla, desde París por Ravines o desde Lima por Martínez de la Torre, radicaba en que dos proyectos complementarios y además indisolubles, podrían acabar separados y contrapuestos: nos referimos a la revista y el partido. En efecto, la tertulia de Washington izquierda acabó dividida entre quienes optaban por la política —prescindiendo de cualquier otra actividad— y aspiraban a lo que después serían los «militantes profesionales» y quienes persistían en su vocación por el arte, la literatura o las ciencias sociales. Surgen así los proyectos contrapuestos del «político» y el «intelectual», bifurcación que no había existido en Mariátegui y que este, por el contrario, se había esforzado en negar. Las consecuencias serían fatales después de su muerte: &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, bajo la dirección de Martínez de la Torre, se define como una «revista clasista», anuncia su ingreso a una nueva etapa, se alejan los escritores y apenas logra imprimir tres números; la tertulia de Washington izquierda perece de inmediato; los militantes del recién fundado PC pierden cualquier vinculación con los intelectuales. Volviendo a los meses finales de Mariátegui, descubrimos que en la disyuntiva entre «políticos» e «intelectuales», quienes terminan más cercanos a las posiciones de Mariátegui fueron los últimos, pero personajes como José María Eguren, Martín Adán o Estuardo Núñez no eran los más adecuados para empresas que exigían realismo y acción inmediata. En cierta forma, parecía que la biografía de Mariátegui se encaminaba hacia una encrucijada: escogía el partido o su revista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mariátegui, en su polémica con el APRA y sus diferencias con la Internacional, requería desarrollar de una manera nítida sus planteamientos. Si el Partido Socialista deseaba seguir a flote y no ser arrastrado por esa poderosa corriente que partía de Buenos Aires y a la cual se fueron agregando aportes desde Cusco, París, México o Arequipa, debía no solo adelantar su organización, sino contar con un respaldo doctrinal mayor, que ayudara a improvisar las cartas de navegación y confiriera cierto respaldo —mínimo, indispensable— a militantes inseguros por la incertidumbre del panorama. Es así como Mariátegui se entrega a la redacción febril de dos libros: su ardorosa &#039;&#039;Defensa del marxismo&#039;&#039;,&amp;lt;ref&amp;gt;Con el título &#039;&#039;Defensa del marxismo&#039;&#039;, Mariátegui reunió una serie de textos publicados entre 1928 y 1929 con la intención de que fuera publicado en Buenos Aires. El proyecto no prosperó y dicho volumen se publicó póstumamente en Chile, de manera parcial (Santiago de Chile, Ediciones Nacionales y Extranjeras, 1934). La edición completa se publicó en 1959 (Lima, Editorial Minerva) [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; donde arremete contra las desviaciones y el dogmatismo de la II Internacional, y su libro sobre política peruana, &#039;&#039;Ideología y política en el Perú&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La lectura de &#039;&#039;Defensa del marxismo&#039;&#039; nos remite a uno de los aspectos más modernos del pensamiento de Mariátegui: la relación entre marxismo y psicoanálisis, planteada no con el propósito de postular una fusión entre ambas metodologías, sino más bien ensayando una comparación entre el acercamiento de Freud al individuo y el de Marx a la sociedad, y el rol que uno asignaba al sexo y el otro a la economía. La comparación permite desechar una vez más cualquier tesis determinista. Habría que esperar hasta 1965 para que Louis Althusser recorra un camino similar al que más de treinta años antes había emprendido Mariátegui.&amp;lt;ref&amp;gt;Louis Althusser, &#039;&#039;Pour Marx&#039;&#039;, París, François Maspero, 1965 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; ¿Cómo explicar esta modernidad? Debemos considerar que el psicoanálisis no era un producto cultural ignorado en el Perú: fue tempranamente introducido por Honorio Delgado por medio de la &#039;&#039;Revista de Psiquiatría y Ciencias Conexas&#039;&#039;, algunos artículos periodísticos y la elaboración de un informado manual publicado en Lima en el año 1919 bajo el escueto título de &#039;&#039;El psicoanálisis&#039;&#039;, que le reportó comentarios elogiosos de Freud.&amp;lt;ref&amp;gt;Honorio Delgado, &#039;&#039;El psicoanálisis&#039;&#039;, Lima, Sanmarti, 1919 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; Suponemos que Mariátegui, con esa atención que sabía prestar siempre a las novedades y los avances en el conocimiento, no dejaría de leer estos escritos. Este conocimiento inicial de Freud sería completado en Europa. Debemos ir más allá de la sobrevalorización de la experiencia italiana para, en la dirección indicada por Estuardo Núñez, añadir la relación entre Mariátegui y la cultura germana:&amp;lt;ref&amp;gt;Estuardo Núñez, &#039;&#039;La experiencia europea de Mariátegui&#039;&#039;, Lima, Empresa Editora Amauta, 1978 [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt; estuvo en Viena y permaneció varios meses en Berlín. Pero la relación con el psicoanálisis, como lo plantea José Aricó, debe comprenderse desde el entusiasmo que Mariátegui sintió por el surrealismo:&amp;lt;ref&amp;gt;José Aricó, «Introducción», &#039;&#039;Mariátegui y los orígenes del pensamiento latinoamericano&#039;&#039;, ed. cit., p. lvi [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt; el método de Freud, al quebrar las represiones y las barreras del inconsciente, permitía fluir y descubrir una intensa vida interior, lo que llevado a la literatura significaba una opción por la imaginación y la creatividad, por la espontaneidad en la escritura. Surrealismo y psicoanálisis formaron parte del lado cosmopolita de Mariátegui y además lo preservaron de cualquier tentación economicista. Ambas aficiones no se entenderían si olvidamos esa importancia que siempre asignaba a la cultura y a la poesía. La literatura era un medio de conocimiento tan importante como la economía y la sociología. En alguna medida —como lo ha sugerido Washington Delgado— incluso más importante: de allí que el ensayo más extenso haya sido el dedicado al proceso de la literatura peruana.&amp;lt;ref&amp;gt;Flores Galindo alude al hecho de que el más extenso de los siete ensayos incluidos en el libro de Mariátegui fue el dedicado a «El proceso de la literatura» [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En su correspondencia con Samuel Glusberg, Mariátegui hizo múltiples referencias a &#039;&#039;Defensa del marxismo&#039;&#039; e &#039;&#039;Ideología y política en el Perú&#039;&#039;. Mariátegui le anuncia desde mediados de 1929 que ya tiene los dos libros listos. Primero solicita que Glusberg le busque un editor. No quería imprimirlos en el país dando como razón que Minerva no era una empresa destinada a la publicación exclusiva de sus obras. Pero a ese argumento debe añadirse que el debate con el aprismo y la Internacional era forzosamente un debate continental y, por lo tanto, los libros destinados a responder a sus críticos debían ser impresos fuera del país, en otro ámbito que a su vez ayudara a una difusión mayor. En Buenos Aires, Glusberg le sugiere la editorial del Partido Socialista, a lo que Mariátegui responde anotando algunas dudas sobre su factibilidad: consideraba que su &#039;&#039;Defensa...&#039;&#039; implicaba conclusiones «desfavorables al marxismo»&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de José Carlos Mariátegui a Samuel Glusberg, Lima, 10 de marzo de 1929, Archivo José Carlos Mariátegui. «Agradezco y acepto su ofrecimiento de gestionar la publicación de este libro por La Vanguardia. Pero temo que mis conclusiones desfavorables al marxismo, aunque no abordan la práctica de los partidos socialistas, sean un motivo para que &#039;&#039;La Vanguardia&#039;&#039; no se interese por este libro».&amp;lt;/ref&amp;gt; que no serían del agrado de sus editores. Mariátegui se refería a conclusiones poco ajustadas con la ortodoxia, al introducir, por ejemplo, a Freud o considerar a Sorel el mejor discípulo de Marx. A la postre ofreció el libro a Historia Nueva en Madrid. Esa misma editorial, dirigida por su amigo César Falcón, anunciaría después en las páginas de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; la edición del libro sobre política. Mariátegui confirma el hecho en su correspondencia con Glusberg: desde junio de 1929 daba por sentado el compromiso de entregar ese libro a la editorial madrileña. Martínez de la Torre sostiene que, en efecto, la obra fue remitida por partes a España. Otros testigos reafirman su versión, aunque Navarro Madrid la niega por completo. Llegamos así a una vieja cuestión: ¿existió o no el libro? A los hechos antes anotados —las referencias explícitas realizadas por Mariátegui en su correspondencia y los avisos de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;—, se puede añadir la mención del texto en el breve informe biográfico que Mariátegui remitió a Buenos Aires. Entonces, por lo menos para Mariátegui, si lo tomamos en serio y admitimos su veracidad, existió. Pero, ¿no acostumbraba Mariátegui adelantar en artículos sus libros? Los textos reunidos después bajo el título &#039;&#039;de Ideología y política&#039;&#039;, por los hijos de Mariátegui,&amp;lt;ref&amp;gt;Este libro se publicó por primera vez en 1969 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; ¿no serían en realidad el libro anunciado en 1929? Casi todos los libros de Mariátegui fueron escritos al compás de las circunstancias, al interior de la actividad periodística, sin ser previamente trazados. Pero, como fue precisamente el caso de sus ensayos sobre el mito, Mariátegui siempre tuvo el cuidado de reunir sus artículos, corregirlos y dejarlos agrupados en el orden que tendrían como libros. Los textos que luego se publicarían como &#039;&#039;Ideología y política&#039;&#039; no se encontraron así, ordenados y listos para la imprenta. Ocurre que el verdadero libro pensado por Mariátegui era una variante en su manera habitual de escribir porque era precisamente un libro excepcional: destinado específicamente a presentar su posición, no fue escrito intermitentemente sino de corrido, formando una unidad, que no podía escindirse y menos publicarse en fragmentos, porque el tema, el carácter interno del debate, hacía que ese texto no pudiera ser incluido en sus colaboraciones a &#039;&#039;Mundial&#039;&#039; o &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, o en la propia &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;. Dado que la publicación por Historia Nueva era inminente, Mariátegui tampoco se preocupó por adelantar sus argumentos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el libro no fue publicado. Hay quienes sugieren una especie de hurto intelectual por parte de César Falcón. Pero tratándose de un escritor diferente, con una personalidad definida, el argumento es un disparate. Quedan solo dos posibilidades: que Falcón desistiera posteriormente y luego desechara la publicación de la obra o que nunca llegara a sus manos. Lo primero guarda relación con el ingreso de César Falcón a las filas del PC español, donde llegaría a ser un alto dirigente. La segunda circunstancia nos trae a la memoria el asedio sobre la correspondencia de Mariátegui, incrementado precisamente hacia fines de 1929. Aunque a España habrían sido enviados varios paquetes, podemos, haciendo un esfuerzo, admitir la posibilidad de una intercepción policíaca y una posible incineración de la obra. Pero Mariátegui sabía que su correspondencia era seguida con atención por la policía, de manera que siempre tomaba precauciones al mandar o recibir algo, cambiando el nombre del destinatario, la dirección o cualquier otro cuidado similar. En el caso de un libro, la precaución mínima era conservar una copia. Pero el elemento más desconcertante de esta enrevesada historia, es que esa copia nunca fue hallada. El archivo y la biblioteca de Mariátegui estuvieron —poco tiempo después de su muerte— al acceso de sus discípulos aparentemente más próximos, es decir, los dirigentes del PC, como el propio Martínez, Navarro, desde luego Ravines... Para completar la imagen debemos recordar que Historia Nueva, de acuerdo con un telegrama remitido por Falcón a Mariátegui, tampoco recibió los originales de &#039;&#039;Defensa del marxismo&#039;&#039;, libro que se salvó porque fue editándose en &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, pero que como tal, solo sería impreso cuatro años después, en Chile, por Waldo Frank, sin la menor acogida entre los comunistas peruanos y con la frialdad absoluta de la Internacional.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si nos hemos detenido tanto en el libro perdido es porque la anécdota puede resumir muy gráficamente el aislamiento en el que transcurrieron los meses finales de Mariátegui. Pero ocurre además que ese libro era una pieza central, una matriz indispensable para reconstruir el mariateguismo. En una carta dirigida a Moisés Arroyo Posadas, el autor resumía así su contenido: «Este último libro, precisamente, contendrá todo mi alegato doctrinal y político. A él remito tanto a los que en &#039;&#039;7 Ensayos&#039;&#039; pretenden buscar algo que no tenía por qué formular en ninguno de sus capítulos: una teoría o un sistema políticos, como a los que, desde puntos de vista hayistas, me reprochan excesivo europeísmo o insuficiente americanismo. En el prólogo de &#039;&#039;7 Ensayos&#039;&#039; está declarado expresamente que daré desarrollo y autonomía en un libro aparte a mis conclusiones ideológicas y políticas. ¿Por qué, entonces, se quiere encontrar en sus capítulos un pensamiento político perfectamente explicado? Sobre la fácil acusación de teorizante y europeísta que puedan dirigirme quienes no han intentado seriamente hasta hoy una interpretación sistemática de nuestra realidad, y se han contentado al respecto con algunas generalizaciones de declamador y de editorialista, me hará justicia, con cuanto tengo ya publicado, lo que muy pronto, en el libro y en la revista, entregaré al público».&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de José Carlos Mariátegui a Moisés Arroyo Posadas, 30 de julio de 1929, Archivo Arroyo Posadas.&amp;lt;/ref&amp;gt; La acusación de «europeizante» provenía del APRA; la de «teorizante» formaba parte del desprecio a los intelectuales fomentado por la Internacional. Estaba entre dos fuegos; él mismo se sentía batiéndose en dos frentes. Para sostener la lucha el libro era indispensable, sobre todo admitiendo que en los &#039;&#039;7 Ensayos&#039;&#039;, a diferencia incluso de &#039;&#039;Le Pérou contemporain&#039;&#039;, de Francisco García Calderón, el diagnóstico del país no iba acompañado por una alternativa: se analizaba lo que era el Perú, pero no se proponía qué debía ser, cuál era el derrotero a seguir. Deficiencia prescindible en un intelectual, pero grave en un político. La utopía mariateguista carecía así de una meta, de un diseño de la tierra prometida. Es evidente que el socialismo peruano no podía definirse por anticipado para no caer en la metafísica, de la que siempre anduvo lejos Mariátegui, pero esto no quiere decir que no existieron algunas ideas, ciertas metas próximas, lineamientos indispensables que ayudasen a vislumbrar al Perú nuevo: fueron cuestiones que absorbieron el pensamiento y las conversaciones finales de Mariátegui, pero que, al terminar perdiéndose, son ahora un vacío difícil de llenar en la comprensión de su pensamiento y termina siendo el origen de las múltiples interpretaciones. La desaparición del libro sobre política obliga a que sus lectores se entreguen a una complicada exégesis, a la cuidadosa construcción de una imagen para la cual debemos suponer o imaginar cómo era la pieza principal. Siendo Mariátegui por encima de todo un político, el libro perdido era su obra más importante. José Aricó abriga la esperanza de que algún día se encuentre en los archivos —por el momento inaccesibles— de la III Internacional.&amp;lt;ref&amp;gt;A partir de las reformas iniciadas por Gorbachov y del proceso de Glasnot en la antigua Unión Soviética, en 1991 se comenzaron a abrir muchos archivos del PCUS y de la Komintern [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los meses finales de la vida de Mariátegui fueron agónicos también en el sentido físico de la palabra. Sus males se agravaron. Como muchas veces ocurre, no faltaron pronósticos esperanzadores. Mariátegui puso su confianza en una operación a la que sería sometido en Buenos Aires, gracias a la cual podría disponer de una pierna ortopédica y, junto con el alivio de su salud, volvería a caminar. Por el momento, sus médicos de Lima le dieron el absurdo consejo de someterse a unos «baños de arena» en La Herradura: casi todas las mañanas, acompañado por Martínez de la Torre, Adler o Navarro, emprendía el viaje a la playa, lo que significaba restar tiempo a sus libros y a su correspondencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al agravamiento de la osteomielitis vino a añadirse el persistente acoso policial. En noviembre de 1929 la casa de Washington izquierda fue asaltada por la policía. Mariátegui prácticamente secuestrado en su propio domicilio y presos los visitantes que por rara casualidad eran escasos; las habitaciones fueron registradas con minucia y muchos libros y papeles acabaron en la prefectura. Esta vez se habló, a diferencia de 1927, de un complot judío con rasgos de «progrom»; también fueron allanadas treinta casas, la mayoría de rumanos. Hemos recordado páginas atrás las amistades semitas de Mariátegui. Pero, en definitiva, solo se trataba de recurrir a un pretexto para la represión: el régimen sentíase débil, desgastado por la prolongada permanencia en el poder, pero además existía el propósito de aislar a Mariátegui, con lo que a la acción de apristas y comunistas —cada uno en un frente diferente— venía a sumarse el leguiismo. El acoso se tornó insoportable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Llegamos así al tema del viaje imposible: la partida para el sur. Desde enero de 1928 Mariátegui abrigó la esperanza de visitar Buenos Aires: «Si &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; sufriera una nueva clausura —le decía a Glusberg—, renunciaría a la tarea de rectificar el juicio de esta gente y me dirigiría a Buenos Aires, donde creo que mi trabajo encontraría mejor clima y donde yo estaría a cubierto de espionajes y acechanzas absurdas».&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de José Carlos Mariátegui a Samuel Glusberg, Lima, 10 de enero de 1928, Archivo José Carlos Mariátegui.&amp;lt;/ref&amp;gt; Pero no se trataba solo de un problema policial y del encuentro con un ambiente más amplio y democrático, donde pudiera propalar sus ideas. También comenzó a sentir el acoso, más duro y difícil de sobrellevar, proveniente de quienes antes sentía como próximos: «Me acosa aquí, en general, la represalia siempre cobarde de toda la gente que combato o que, simplemente, desprecio por su estupidez, su mediocridad, su arribismo. Por eso, se apodera en mí con frecuencia el deseo urgente de respirar la atmósfera de un país más libre. Si no me apresuro a satisfacerlo es, más que por mi invalidez física, de la que todavía no me he curado en lo posible, por no dar la impresión de que abandono, cansado y vencido, mi lucha».&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de José Carlos Mariátegui a Samuel Glusberg, Lima, 10 de junio de 1929, Archivo José Carlos Mariátegui.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El ambiente amable fomentado desde la tertulia de la calle Washington había comenzado a enturbiarse como consecuencia de los enfrentamientos y las polémicas. ¿Pero este Mariátegui que confiesa sus deseos de partir es acaso el mismo que reclamaba el regreso de Pavletich y Ravines al Perú? Se trata, en la vida cotidiana, de una eclosión de esa tensión que, como ha observado Oscar Terán, recorre su vida: entre Europa y América Latina, el partido y la revista, el intelectual y el político. Es admisible la duda: la tentación del viaje es frecuente según su propia confesión, pero sin embargo persiste en el país. Acabarán por decidirlo los acontecimientos posteriores. El acoso policial, como ya anotamos, fue &#039;&#039;in crescendo&#039;&#039;: «Nos han suprimido &#039;&#039;Labor&#039;&#039; —relata Mariátegui a Malanca—. Las organizaciones obreras están acordando memoriales de adhesión a nuestra demanda para que se nos permita continuar su publicación. Pero, con motivo de ciertas o supuestas conspiraciones en el ejército, extrañas en todo caso al movimiento sindical, todo papel suscita alarma y sospechas. Se ha notificado a la imprenta para que no se publique nada mío ni de los obreros. No sé aún si esta notificación concierne en alguna forma a &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;. He recibido ya tres visitas de la policía por estos asuntos. Defenderemos a &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, cuyo número 26 está listo, a toda costa, como la vez pasada. Si la clausuran, saldré del país. Preferible será esto a resignarme a que ahoguen mi voz en silencio».&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de José Carlos Mariátegui a José Malanca, Lima, 9 de octubre de 1929, en &#039;&#039;Unidad&#039;&#039;, Lima, 647, 13 de abril de 1978.&amp;lt;/ref&amp;gt; Mariátegui veía su partida como una opción en la que terminaba presionado por las circunstancias. Añadamos que perdiendo terreno en su partido, en cambio lograba mantener su presencia en &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;. Esta circunstancia hizo que renaciera un viejo proyecto: editar la revista a nivel continental. Esta era la única manera de seguir produciendo, de hacerse oír y evitar ser acallado, pero era también el camino necesario para mantenerse con vida e independiente entre esas dos grandes fuerzas continentales: la Internacional y el aprismo. Mariátegui, al viajar a Buenos Aires, no rehuía ni abandonaba el combate: cambiaba de escenario, se replegaba de un país donde tenía perdido un primer enfrentamiento, para contraatacar desde otro escenario. Un viraje táctico, por lo tanto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El agravamiento de la enfermedad terminó por convencerlo. Chavarría señala que también intervino la influencia de Waldo Frank. El ambiente de Lima, a fines de noviembre de 1929, era insoportable: «No me es posible trabajar rodeado de acechanzas. Aunque me cueste un gran esfuerzo vencer el temor a la idea de que abandono el campo por fatiga o por fracaso, no puedo llegar a un extremo límite de sacrificio físico y mucho menos imponerlo a los míos».&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de José Carlos Mariátegui a Samuel Glusberg, Lima, 29 noviembre de 1929, Archivo José Carlos Mariátegui.&amp;lt;/ref&amp;gt; En marzo de 1930 el viaje estaba decidido. En carta a Blanca del Prado, Mariátegui le aseguraba un encuentro en Buenos Aires o Santiago.&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de José Carlos Mariátegui a Blanca del Prado, Lima, 12 de marzo de 1930, en &#039;&#039;Unidad&#039;&#039;, Lima, 710, 25 de octubre de 1979.&amp;lt;/ref&amp;gt; Incluso —según los recuerdos de Anna Chiappe— ya tenían pensado dónde proseguirían sus estudios los niños y habrían alquilado un departamento en Buenos Aires.&amp;lt;ref&amp;gt;Entrevistas a Anna Chiappe (24 de mayo de 1980) y Luis Alberto Sánchez (2 de julio de 1980).&amp;lt;/ref&amp;gt; Desde luego que todo esto se hizo al margen de la Internacional. Glusberg era un hombre progresista, pero distanciado por completo de Codovilla. Además, el dinero para el viaje sería conseguido gracias a unas conferencias que Mariátegui, por gestión de Luis Alberto Sánchez —quien todavía no era aprista y nunca fue comunista— dictaría en la Universidad de Chile, en Santiago. En esa ciudad había proyectado encontrarse con varios exiliados peruanos, como Magda Portal, precisamente para conversar acerca del futuro político del país. Mariátegui pensaba persistir en la política, pero el solo hecho de su viaje ilustra gráficamente sus discrepancias con la Internacional y la fuerte presión interna, que se había configurado detrás de sus propias líneas, incluso entre sus colaboradores más próximos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Quién era Samuel Glusberg? Hemos venido mencionándolo con persistencia a lo largo de este ensayo: fue ante todo el corresponsal en el exterior más importante de Mariátegui; gracias a su concurso se tornaba verosímil el viaje a Buenos Aires. Pero desde antes, desde fines de 1927, entre ambos se había formado una relación de amistad que derivó en el intercambio de revistas y publicaciones. Glusberg era poeta y ensayista, dirigió &#039;&#039;La Vida Literaria&#039;&#039; y la editorial Babel. La simpatía de Mariátegui por los judíos ayudó a consolidar esa amistad. A través de Glusberg, Mariátegui tomó contacto con otros escritores argentinos como Leopoldo Lugones, e incluso la red se extendió cuando Minerva envió los poemas de Eguren a Jorge Luis Borges. Y en otro momento Glusberg le remitió, precedidos de palabras elogiosas, los ensayos de Pedro Henríquez Ureña: ninguno de ellos era marxista. Difícil encontrar personajes más diferentes de Codovilla y los funcionarios de la Komintern en Buenos Aires.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La correspondencia entre Samuel Glusberg y José Carlos Mariátegui fue iniciada en marzo de 1927 y terminó en marzo de 1930: un total de 29 cartas, de las cuales 18 fueron escritas por Mariátegui y 11 por Glusberg; a medida que transcurrieron los meses, la correspondencia se fue intensificando: 6 cartas en 1927, 7 en 1928, 11 en 1929 y 5 en los tres primeros meses de 1930. Pareciera que su comunicación con el exterior lo aliviaba en alguna medida de su aislamiento interno: el conversador se tuvo que volver un activo corresponsal y las cartas vinieron a reemplazar a las charlas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para entender el aislamiento final de Mariátegui, debemos reparar también en la escasa acogida a los &#039;&#039;7 Ensayos&#039;&#039; en los medios de izquierda. Para la Internacional era un libro de poca importancia. En el Perú, los comentarios en su mayoría procedieron de intelectuales no marxistas como Luis Alberto Sánchez, autor de una breve nota; Raúl Porras, que redactó un extenso comentario para &#039;&#039;Mercurio Peruano&#039;&#039;, donde ponía reparos al ensayo sobre regionalismo; similares observaciones fueron hechas por Valcárcel, en una reseña publicada por &#039;&#039;Repertorio Americano&#039;&#039;, donde también —fue la excepción en la izquierda— escribió sobre el libro Esteban Pavletich; Belaunde comenzó a preparar una extensa réplica que desde luego se publicaría en &#039;&#039;Mercurio Peruano&#039;&#039;, y Basadre solo alcanzó a proyectar otra, que en cierta forma sería después su libro &#039;&#039;Perú: problema y posibilidad&#039;&#039;. Todo un ciclo intelectual generado por los &#039;&#039;7 Ensayos&#039;&#039;, pero la queja de Mariátegui se refería a la poca acogida que tuvo en los medios comunistas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los antecedentes mencionados permiten entender el derrotero final del Partido Socialista. En marzo se acordó la adhesión a la Internacional: Mariátegui, insistimos, ya había definido su viaje y su traslado a Buenos Aires. Sin embargo, se resistió al cambio de nombre: este ocurriría el 20 de mayo de 1930, menos de un mes después de su muerte, en una sesión que tuvo lugar en la chacra del campesino Peves, en Santa Eulalia, apenas con la oposición simbólica de Martínez de la Torre, según la versión de este, o con la disidencia de Portocarrero, Pesce, Navarro, Martínez, según los recuerdos de Navarro, pero en uno u otro caso, fueron oposiciones simbólicas que no llegaron a constar en el acta y en definitiva el cambio de nombre se cumplió con el acuerdo de todos: fundado el Partido Comunista del Perú, Sección Peruana de la III Internacional, el proyecto de Mariátegui quedaba desechado. La rapidez y casi unanimidad en el nuevo rumbo muestra que desde antes de su muerte, el mariateguismo estaba reducido prácticamente a la figura de su fundador. Tal vez una excepción fueron Adler y su novia: eran «intelectuales» pero también «políticos», al igual que Mariátegui, pero ellos estaban más interesados por el porvenir judío que por los problemas peruanos. No fueron más allá de la periferia del Partido Socialista y desde luego no se incorporaron al PC: después de abril de 1930 abandonaron el país y se establecieron en Venezuela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de la muerte de Mariátegui ya estaba liquidado su proyecto en el Perú. Aparte de la adhesión a la Internacional —tardía y luego de variadas presiones—, en marzo se produce la escisión del grupo comandado por Luciano Castillo y, a la par, la designación de Eudocio Ravines como secretario general. Ravines ingresó en febrero al Perú, acompañado por Jacinto Paiva. Ambos fueron decisivos para imprimir la nueva orientación a la organización. Algunos testigos recuerdan discusiones entre Mariátegui y Ravines, otros insisten en el respeto que ambos se profesaban; lo cierto es que la designación de Ravines como secretario general fue una propuesta del propio Mariátegui. Si uno tiene en cuenta las discrepancias que hemos anotado y a ellas añade la campaña de «desmariateguización» del partido que emprendería Ravines poco tiempo después de la muerte de Mariátegui, este desenlace puede llamar a sorpresa y desconcierto. ¿Por qué Mariátegui proponía como sucesor a Ravines? En la pregunta está contenida la respuesta: era un «sucesor» y el hecho estaba acorde con dos circunstancias que lo anteceden y explican. Primera: el viaje a Buenos Aires era una decisión tomada, se trataba de una partida definitiva o por un período prolongado, con la finalidad de iniciar un nuevo proyecto, la edición de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; a escala continental. Segunda: había perdido todo sustento al interior del grupo, su posición era notoriamente minoritaria, incluso había sido abandonado por sus colaboradores más próximos; era un hecho que cualquier elemental realismo político obligaba a admitir. En ausencia de Mariátegui y con una orientación diferente, el hombre que tenía las mejores condiciones para llevar a cabo el proyecto era precisamente Eudocio Ravines. El viraje estaba consumado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero Ravines no tenía la aprobación de Luciano Castillo, Sánchez y Chávez, cuyos argumentos fueron rebatidos por Avelino Navarro, Portocarrero y Navarro Madrid: los dirigentes más importantes secundaban al nuevo secretario general. Al parecer, Castillo discrepó también con una línea de oposición radical al aprismo: el 16 de marzo de 1930 terminó separándose del grupo.&amp;lt;ref&amp;gt;A pesar de nuestros esfuerzos y nuestra buena voluntad, el Dr. Luciano Castillo no nos concedió ninguna entrevista. La versión que proporcionamos no ha podido ser enriquecida con ningún relato proveniente de quienes después fundarían el Partido Socialista Peruano.&amp;lt;/ref&amp;gt; Ese mismo día todos debieron saber —por boca del propio Mariátegui— sobre su partida del Perú. Muchos habrían experimentado el alivio de no seguir atados a quien, no obstante haber iniciado el socialismo en el Perú, comenzaba a ser una especie de lastre, una rémora que impedía avanzar, un obstáculo ante las exigencias de la revolución mundial. A la postre, quienes sostienen que la nueva orientación del partido estaba impresa desde antes de la muerte de Mariátegui y que luego el cambio de nombre fue solo un acto formal, tienen razón. Ravines y Codovilla habían vencido al menos momentáneamente. El propio Mariátegui tuvo que reconocerlo. Para los ansiosos miembros del «grupo de Lima» terminaba la época de iniciación, dominada por los «intelectuales» —meritorios precursores del comunismo— y se iniciaba la etapa definitiva de los «revolucionarios profesionales»: Ravines sustituía a Mariátegui. El funcionario reemplazaba al político y el aparato partidario relegaba a la espontaneidad creadora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué habría sucedido con Mariátegui en Buenos Aires? ¿&#039;&#039;Amauta&#039;&#039; habría podido subsistir en el vendaval de la crisis del 30? ¿Era posible seguir en la revolución fuera de las filas de la Komintern? Esta última era la pregunta decisiva. En el transcurso de la década de 1930, mientras por un lado ascendía y se consolidaba el fascismo en Europa y la onda reaccionaria afectaba incluso al Perú, por el otro los rasgos más duros del estalinismo terminaban imponiéndose, con las purgas y los campos de concentración, al movimiento comunista internacional. En este contexto, se formularon algunas respuestas a esa pregunta: algunos intelectuales alejados del comunismo ortodoxo terminarían seducidos por la burguesía, reconciliados con su pasado; otros, para evitar ese riesgo, acabaron abdicando del pensamiento crítico y sujetándose al más estricto acatamiento a Stalin y Moscú; no faltaron quienes como Georg Lukács optaron por callarse, ocultar sus pensamientos, guardar un prolongado silencio convencidos de que fuera del partido no había salvación. Los antecedentes de José Carlos Mariátegui parecerían oponerse a cualquiera de estas alternativas. Quedaba por último la posibilidad del intelectual solitario, alejado de la Komintern, pero esforzándose en persistir en la revolución, conservando la inteligencia despierta y el pensamiento crítico sin estar sumergido en la lucha de clases, manteniendo desde la soledad un proyecto colectivo; pero las cartas de Mariátegui a Pavletich o Ravines reclamándoles que regresaran al país daban precisamente los mejores argumentos contra la verosimilitud de este camino. Toda la trayectoria intelectual de Mariátegui era, además, un recusamiento persistente de la opción individual.&amp;lt;ref&amp;gt;Quizá, para completar el juego de alternativas, sea útil recordar el destino de Andrés Nin, ese marxista catalán nacido en 1892 (dos años antes que Mariátegui), obsesionado por el problema nacional y, al igual que el peruano, seducido por el periodismo y la literatura pero más por la política. Ingresa tempranamente a las filas de la Internacional Comunista para discrepar al poco tiempo con Stalin y suscribir el trotskismo. Su heterodoxia lo lleva a polemizar también con Trotsky y a fundar en 1935 un partido independiente: el Partido Obrero Unificado Marxista (POUM), que apenas consigue escaso arraigo en el movimiento de masas. Sin embargo, en el transcurso de la Guerra Civil española, Andrés Nin terminará victimado por la policía estalinista.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estamos especulando. Ignoramos cuál pudo haber sido la respuesta de Mariátegui. Solo sabemos que la muerte interrumpió la etapa tal vez más apasionante de su vida, un período de prueba en el cual se le exigía una respuesta original, donde hubiera tenido que llevar a los límites su heterodoxia y donde su biografía se terminaría enmarcando con el continente para proseguir un debate al interior del marxismo latinoamericano que apenas estaba en sus inicios.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Cap%C3%ADtulo_IV._Entre_el_APRA_y_la_Internacional:_El_Partido_Socialista&amp;diff=9761</id>
		<title>Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Capítulo IV. Entre el APRA y la Internacional: El Partido Socialista</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Cap%C3%ADtulo_IV._Entre_el_APRA_y_la_Internacional:_El_Partido_Socialista&amp;diff=9761"/>
		<updated>2025-10-23T21:14:34Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «La cuestión del partido fue —como lo ha precisado José Aricó— el centro del debate entre los socialistas peruanos y la Internacional en Buenos Aires. Meses antes, la misma cuestión había generado la polémica con los apristas.&amp;lt;ref&amp;gt;La polémica con el APRA no será tratada específicamente en las páginas que siguen porque nuestro interés manifiesto desde el inicio de este ensayo es la polémica con la Komintern. Existen, además, estudios suficientemente doc…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;La cuestión del partido fue —como lo ha precisado José Aricó— el centro del debate entre los socialistas peruanos y la Internacional en Buenos Aires. Meses antes, la misma cuestión había generado la polémica con los apristas.&amp;lt;ref&amp;gt;La polémica con el APRA no será tratada específicamente en las páginas que siguen porque nuestro interés manifiesto desde el inicio de este ensayo es la polémica con la Komintern. Existen, además, estudios suficientemente documentados y valiosos sobre el tema como los de César Germaná, Julio Cotler, Diego Messeguer, Ricardo Luna, Carlos Franco, para mencionar solo algunos, y en la otra ribera a Luis Alberto Sánchez. Sin embargo, no podremos abstenernos de realizar referencias y alusiones a la discusión con Haya, no solo porque se entrecruzaron en el tiempo, sino porque, como ha sido observado por Sinesio López, ambas forman parte de un mismo proceso.&amp;lt;/ref&amp;gt; Pero el tema del partido —que obsesiona los años finales de Mariátegui y alimenta su vocación polémica— no era una preocupación reciente. Por el contrario, era de antigua data y, como en muchos otros temas, comprenderlo obliga a remontarse a sus años de iniciación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando llegan a Lima las primeras noticias de la Revolución Rusa, Juan Croniqueur no puede evitar un cierto entusiasmo frente a esa posibilidad de la rebelión contra lo establecido que parecía emerger luego de la Gran Guerra. Desde su columna «Voces» en &#039;&#039;El Tiempo&#039;&#039;, denota su admiración tanto por Lenin como por Trotsky: encarnan la imagen del «revolucionario», cada uno a su manera, pero ambos empeñados en variar el curso de los acontecimientos. Desde luego que estas declaraciones no son bien recibidas en el periodismo de la República Aristocrática y algún colega termina motejándolo de «bolcheviki». Mariátegui no rechaza el sobrenombre y, por el contrario, lo asume con simpatía. Todavía no era marxista. Menos todavía leninista. Apenas se iniciaba en el conocimiento del socialismo. Pero el camino hacia Marx empezó, en su caso, con una adhesión romántica a la revolución como posibilidad. Páginas atrás nos referimos a sus escritos sobre Rumi Maqui. En cierta manera fueron continuados a fines de 1917 con sus notas editoriales sobre la naciente Rusia soviética.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el joven periodista Mariátegui interroga a los sucesos mundiales desde el Perú. No debe llamar la atención, entonces, que frente a la Revolución Rusa termine por preguntarse acerca de su posibilidad como solución para la sociedad peruana. ¿Se podía importar el socialismo? «Nosotros que, motejados de bolchevikis, no nos hemos defendido con grima de este mote sino que lo hemos abrazado con ardimiento y fervor, tenemos que holgarnos y refocilarnos de que el socialismo comience a aclimatarse entre nosotros como una planta extranjera que halla amor en este suelo donde tan bien saben medrar y prosperar próvidamente la rica caña de azúcar y el generoso algodón mitafifi».&amp;lt;ref&amp;gt;«Bolchevikis, aquí», en &#039;&#039;El Tiempo&#039;&#039;, Lima, año III, 637, 9 de abril de 1918, p. 1.&amp;lt;/ref&amp;gt; Encontramos así una sencilla y primera formulación de temas que luego serán desarrollados con detenimiento. La crítica del capitalismo no implicará —como ya anotamos— el rechazo absoluto de la cultura occidental. Necesitábamos importar el socialismo, pero, como ocurrió antes con los cultivos europeos, era preciso descubrir la tierra adecuada, las condiciones climáticas precisas que permitieran su crecimiento: el socialismo nunca fue pensado como un calco. Esa nueva planta europea exigía de un conocimiento imprescindible del terreno. Pero en 1917 o 1918 estos temas eran todavía brumosos, imprecisos, desdibujados...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En efecto. El socialismo al que alude Juan Croniqueur era apenas la preocupación de algunos intelectuales, alejados de la naciente clase obrera (que se enrumbaba por los senderos del anarquismo) y en cierta manera próximos incluso a la clase dominante: pensamos en Víctor Maúrtua o en Alberto Ulloa. Este último, provisto de una especie de «anticapitalismo romántico», reúne una tertulia donde, en relación con algunos jóvenes escritores como Martínez de la Torre y César Falcón, se piensa en un Partido Socialista en el estilo de la II Internacional. Pero Mariátegui —según testimonio de Jorge Basadre— termina oponiéndose a la idea por considerarla prematura.&amp;lt;ref&amp;gt;César Lévano, «La República es una promesa no cumplida», entrevista a Jorge Basadre en &#039;&#039;Caretas&#039;&#039;, Lima, 464, 20 de septiembre-20 de octubre de 1972, p. 40. Cfr. Guillermo Rouillón, &#039;&#039;La creación heroica de José Carlos Mariátegui&#039;&#039;, t. i, Lima, Editorial Arica, 1975.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La necesidad del partido llega a ser una convicción en Europa. «Desde Europa me concerté con algunos peruanos para la acción socialista», dirá Mariátegui a Glusberg en una referencia autobiográfica fechada en enero de 1928.&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de José Carlos Mariátegui a Samuel Glusberg, Lima, 10 de enero de 1928, Archivo José Carlos Mariátegui. Por error mecanográfico figura 1927.&amp;lt;/ref&amp;gt; Es cierto que un grupo de peruanos, animados por el ejemplo soviético, se reúnen en Génova, intercambian ideas y confiesan un propósito; pero la cita de Mariátegui no debe llevar a pensar en el diseño —desde Europa— del posible Partido Socialista. Simplemente quiere decir que en Europa la idea prosiguió macerándose. El hecho es importante, además, en función de su realización posterior, porque ocurre que el desarrollo político de Mariátegui transcurre paralelamente con la constitución de la Internacional Comunista: el congreso para su fundación ocurrió entre el 2 y el 6 de marzo de 1919. Allí se fijaron las veintiuna condiciones, por iniciativa del propio Lenin, obligatorias para todos los partidos que quisieran incluirse en sus filas.&amp;lt;ref&amp;gt;Las veintiuna condiciones a que se refiere el autor fueron adoptadas en el II Congreso de 1920 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; El II Congreso, al año siguiente, estará definido por una línea que terminó abusando del radicalismo: sin embargo, el poder no pudo ser tomado por asalto ni en Alemania ni en Polonia. Esos fracasos obligarán a un replanteamiento estratégico que culmina en el III Congreso. A lo largo de sus sesiones, entre el 22 de junio y el 12 de julio de 1921, se pone en cuestión la imagen de las organizaciones bolchevizadas, especies de destacamentos de combate, donde el número era relegado siempre en función de la calidad acerada del militante, todo lo cual será sustituido por la consigna de «ir a las masas» y de esa manera reemplazar la guerra de asaltos por un prolongado sitio de la fortaleza capitalista. La sociedad burguesa estaba deteriorada, pero no se derrumbaba tan fácilmente como parecía años atrás. Todo lo contrario: mostraba poder resistir diversos embates. Un elemental realismo exigía no persistir en un camino que deparaba pocos éxitos. Surge así también la idea del «frente único proletario», se insiste en las necesarias alianzas con otras clases y ya no se piensa en partidos monolíticamente obreros.&amp;lt;ref&amp;gt;Annie Kriegel, «La IIIe Internationale», en Jacques Droz, ed., &#039;&#039;Histoire générale du socialisme&#039;&#039;, París, Presses universitaires de France, 1977, t. iii, pp. 73-115. En el tomo iv de este mismo libro, para lo referente a América Latina, consultar el artículo de Robert Paris y Madeleine Rebérioux, «Socialisme et communisme en Amérique Latine», pp. 165-255.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La orientación del III Congreso, de esta manera, difiere de la orientación inicial de la Internacional y también, desde luego, de la que tendrá el VI Congreso de 1928. Este último señaló un viraje conducente a imponer la táctica de «clase contra clase», la proletarización de los cuadros y la depuración de las filas en función de una inminente crisis del capitalismo: un ánimo similar al de 1919. El VI Congreso inspiró a la reunión de Buenos Aires. Fue también el congreso de Eudocio Ravines. En cambio, el III Congreso —con su línea amplia y su estrategia a largo plazo— fue el que formó a Mariátegui: una especie de alumno libre de la Internacional teniendo en cuenta que, a diferencia de Ravines, no se adscribió y mantuvo su absoluta independencia —quizá a pesar suyo— por lo menos hasta septiembre de 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El partido era necesario e imprescindible para introducir en el Perú esa especie de planta europea que era el socialismo, pero el partido no era exactamente el inicio de esa tarea, sino casi su estación final. La idea intuida en el Perú, madurada en Europa, debía discutirse y prepararse al regreso. Es en ese derrotero que se inscribe el proyecto de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; y toda la labor publicista desplegada por Mariátegui. También sus conferencias en las Universidades Populares González Prada y sus charlas con los jóvenes dirigentes obreros, como Larrea, Portocarrero o el ferroviario Avelino Navarro. El partido exigía el desarrollo de la «conciencia de clase». La conciencia obrera se formaba —como lo recordaría el propio Portocarrero en Buenos Aires— en la fábrica. Pero no solo en la fábrica: también en la vida cotidiana de los trabajadores. De ahí, por ejemplo, la importancia de la fiesta de la planta, esa reunión proletaria que ocurría una vez al año en Vitarte y adonde acudían no solo textiles, sino obreros y artesanos de Lima, junto con estudiantes y jóvenes intelectuales. La fiesta duraba todo un día: al lado del deporte (en esas reuniones se fueron gestando célebres equipos del fútbol nacional), se escuchaba música, recitaba alguna escritora como Ángela Ramos o Blanca Luz Brum y no faltaba un discurso, en el viejo estilo de Manuel González Prada, como el que leyó en una ocasión José Carlos Mariátegui: llegaba en auto, acompañado de sus hijos y su esposa, como cualquier otra familia. Pero así, silenciosamente, se iba formando la conciencia de clase, porque esa fiesta era también una ocasión para que obreros y artesanos intercambiaran sus experiencias, se reencontraran los dirigentes sindicales y se gestaran proyectos comunes, en una época en que todavía no existía una central de trabajadores, ni tampoco un aparato sindical.&amp;lt;ref&amp;gt;Entrevistas a Julio Portocarrero (2 de junio de 1980) y Lino Larrea (29 de mayo de 1980).&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sería tedioso enumerar las continuas invocaciones de Mariátegui sobre la necesidad de formar «conciencia de clase». De los viejos anarquistas, con los que discrepó a su regreso de Europa, terminó recogiendo el entusiasmo por el sindicato. El sindicalismo era también un puente entre el pensamiento de Mariátegui y Sorel. En cierta manera el desarrollo de una vida sindical, la organización del proletariado, devenía en uno de los pilares para levantar el edificio partidario. «La organización de los obreros y campesinos, con carácter netamente clasista, constituye el objeto de nuestro esfuerzo y nuestra propaganda»,&amp;lt;ref&amp;gt;«Puntos iniciales del Comité Organizador del P. S.», 7 de octubre de 1928, Archivo Arroyo Posadas. Dejamos para otro ensayo nuestras observaciones sobre Mariátegui y el movimiento obrero. En esa ocasión nos ocuparemos de la CGTP.&amp;lt;/ref&amp;gt; sería el primer objetivo del Partido Socialista. Aricó y Germaná han sugerido que el sindicato en Mariátegui terminó por ser más importante que el partido.&amp;lt;ref&amp;gt;José Aricó, «Introducción», &#039;&#039;Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano&#039;&#039;, ed.cit., p. liii [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt; En realidad se trata de una exageración, necesaria para mostrar que el partido no era pensado fuera ni tampoco por encima de la clase, sino que se iría formando al interior del movimiento de masas. En los «conceptos» iniciales del comité destinado a organizar el Partido Socialista, se plantean como tareas complementarias y paralelas la organización sindical y el partido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Perú, el sector de vanguardia del proletariado estaba constituido —desde la perspectiva de Mariátegui— por los mineros. Ellos combinaban una doble condición al ser paralelamente obreros y campesinos: laboraban temporalmente en los campamentos mientras sus familias permanecían en sus comunidades o parcelas. Esta dualidad hacía que los mineros fueran los personajes imprescindibles para dirigir una revolución donde contaba tanto el aporte obrero como el campesino. En esos trabajadores se combinaba de manera peculiar lo moderno y lo occidental que podía encontrarse en el sindicalismo, con todas las antiguas tradiciones andinas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A lo anterior debía añadirse la alta concentración laboral del proletariado minero: cerca del 30 % trabajaba en la sierra central en los campamentos de la Cerro de Pasco Corporation. La mayoría de los operarios procedían del valle del Mantaro, escenario de una importante movilización regional cuando los campesinos que sufrieron los efectos devastadores del humo y el relave de la fundición de La Oroya, apoyados por la burguesía mercantil local, por intelectuales como Nicolás Terreros, e incluso por un equipo de técnicos, emprendieron una serie de reclamaciones contra la empresa norteamericana. Aunque ubicado en cauces legales, fue un movimiento de gran envergadura que consiguió imponer a la empresa el pago de algunas indemnizaciones a los propietarios del valle. De esta manera, en la región central, a la vez que surgía el proletariado, se formaba un movimiento de claro perfil antimperialista, todo lo cual acrecentaba la importancia del proletariado minero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la tarea de construcción del Partido Socialista, Mariátegui logró establecer diversas vinculaciones con los trabajadores de Morococha, La Oroya y Cerro, campamentos de la empresa norteamericana. Mencionamos que Adrián Sovero y Gamaniel Blanco empezaron como agentes de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; en la zona. Cuando Portocarrero regresó de Moscú, Mariátegui le propuso que viajara a Morococha para que tomara contacto con ellos. Desde luego que no le dio instrucciones precisas. Debía primero observar, aprender de los trabajadores, conocer el lugar y solo al final actuar.&amp;lt;ref&amp;gt;Entrevista a Julio Portocarrero (3 de julio de 1980).&amp;lt;/ref&amp;gt; Años después, Mariátegui propondría una misión similar a Jorge del Prado. A su vez, Sovero y Blanco, a los que se sumó Loli,&amp;lt;ref&amp;gt;Alejandro Loli, dirigente de la Federación de Trabajadores Mineros de Morococha [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; visitaron a Mariátegui en Lima: una foto que los presenta reunidos en el Parque de la Exposición lo testimonia. Partido y sindicato se confundían: la historia del socialismo no puede desligarse de la historia de la CGTP.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las vinculaciones con el proletariado minero se acrecentaron después de la catástrofe de Morococha: en diciembre de 1928, por un descuido de la empresa, el hundimiento de una laguna destruyó varias secciones y túneles ocasionando un derrumbe y la muerte consiguiente de veintiséis operarios. &#039;&#039;Labor&#039;&#039; recogió la justa indignación.&amp;lt;ref&amp;gt;&#039;&#039;Labor&#039;&#039;, Lima, 4, 29 de diciembre de 1928, p. 2.&amp;lt;/ref&amp;gt; Fue en cierta manera el punto de arranque para desplegar la organización sindical. Al respecto era escasa la experiencia de los mineros. Salvo algunos antecedentes en 1919, carecían de historia sindical. En cambio sí tenían una prolongada historia de motines y movilizaciones. No se trataba, con estos antecedentes, de alentar un aparente radicalismo que condujera al enfrentamiento anticipado cuando todavía no había echado raíces el sindicalismo. El trabajo era paciente: empezaba por el sindicato local, seguiría la constitución de un organismo regional, el Sindicato de Mineros y Fundidores del Centro, para después establecer una Federación de Mineros a nivel nacional. No debía atemorizarse a nadie y siempre era necesario el concurso del mayor número posible de trabajadores. Las reivindicaciones debían, como aconsejó Mariátegui a Portocarrero, ser descubiertas en el lugar. Era la misma actitud cotidiana que a su vez observaba Mariátegui con cualquier visitante: siempre escuchaba, sabía atender, no interrumpía el hilo de un pensamiento. De Lima, en cambio, se podía mandar sugerencias sobre el estilo de trabajo: «Lo que interesa, ante esto —decía Mariátegui a Arroyo Posadas en noviembre de 1929—, es que los obreros aprovechen la experiencia de su movimiento, consoliden y desarrollen su organización, obtengan la formación en La Oroya, Cerro de Pasco y demás centros mineros del departamento de secciones del Sindicato, etc. No deben caer, por ningún motivo, en la trampa de una provocación».&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de José Carlos Mariátegui a Moisés Arroyo Posadas, 16 de noviembre de 1929, Archivo Arroyo Posadas.&amp;lt;/ref&amp;gt; Al igual que Arroyo, Abelardo Solís y otros intelectuales jaujinos colaboraban en la organización de los mineros. Era una tarea de largo aliento. No estaba destinada a derrocar a Leguía, ni debía empeñarse en luchas menudas que sacrificaran todo lo alcanzado. Los inicios son siempre difíciles, lentos, requieren de paciencia y tenacidad, sobre todo cuando las tareas tienen la opacidad de la vida clandestina. Todo se hacía bajo la más estricta reserva. Era un cuidado imprescindible para sortear la vigilancia de Leguía, pero también porque el Partido Socialista era una organización, como veremos, insurreccional. Aspecto peculiar, porque de un lado utilizaba los mecanismos legales (los sindicatos debían, según consejo de Mariátegui, ser reconocidos ante el Ministerio de Trabajo), pero de otro lado, en el largo plazo, existía el convencimiento de que el poder tendría que ser asaltado, tomado por las armas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La carta a Arroyo Posadas —citada líneas atrás— muestra un rostro poco habitual de Mariátegui: era un organizador, un político. No se limitaba a sus ensayos, a desarrollar polémicamente sus planteamientos sobre la realidad peruana. También actuaba, en el más lato sentido de la palabra. En Lima, eran frecuentes las visitas de los obreros a la casa de Washington izquierda. Mariátegui colaboró con el periódico &#039;&#039;El Obrero Textil&#039;&#039; y cuando, en mayo de 1924, sufrió la amputación de su pierna derecha, los obreros del sindicato textil «La Victoria» realizaron una colecta a su favor. Jesús Rivera y Eliseo García, obreros de ese mismo sindicato, frecuentaron la casa de Mariátegui y pudieron contar con su asesoramiento —realizado de manera natural y espontánea— para sus reclamos laborales. Todo esto ha sido referido por Antonio Rengifo como resultado de una paciente pesquisa en los Libros de Actas del Sindicato La Victoria.&amp;lt;ref&amp;gt;Antonio Rengifo, «Mariátegui y el sindicato textil “La Victoria”», en Cuadernos Médico-Sociales, Lima, año IV, 6/7, julio-diciembre de 1978 [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero la tarea paciente y silenciosa de organización del Partido Socialista, emprendida desde el regreso de Europa por medio de la docencia en las Universidades Populares, sufrió una verdadera conmoción cuando Haya de la Torre desde México, el 22 de enero de 1928, lanzó un supuesto Partido Nacionalista Libertador que llevaría su candidatura a la presidencia de la República. Mariátegui, como todos los intelectuales progresistas de Lima o provincias, no había ocultado sus simpatías por el APRA: un movimiento continental fundado por Haya en México y que agrupaba a círculos de intelectuales especialmente en Lima, México, La Habana y Costa Rica. No era entonces un partido político nacional; la escasa organización y todavía poca coherencia doctrinaria, recordaban más a una corriente de opinión. Mariátegui no tenía por qué discrepar con la convocatoria antimperialista de Haya. En los &#039;&#039;7 Ensayos&#039;&#039; testimonia sus múltiples coincidencias con &#039;&#039;Por la emancipación de América Latina&#039;&#039;, libro publicado en Buenos Aires, en 1927.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mariátegui, sin embargo, siempre mantuvo su autonomía con relación al aprismo. En una carta dirigida a Miguel Ángel Urquieta y fechada el 2 de mayo de 1927 —varios meses antes de que se desencadenara la polémica con Haya—, Mariátegui establecía un nítido distingo: «Yo, por mi parte, trabajo porque un movimiento de renovación peruana se oriente hacia el socialismo», para añadir líneas después: «Le recomiendo considerar atentamente el programa de la APRA. Pienso por mi parte que nos toca participar en su acción sin renunciar a la organización de un movimiento más específicamente peruano que encuadre dentro de nuestras filas a los que no son capaces de elevarse a un plano continental. La APRA además está aún por precisarse y definirse. Esto se conseguirá solo a través de la acción».&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de José Carlos Mariátegui a Miguel Ángel Urquieta, 2 de mayo de 1927, en &#039;&#039;Oiga&#039;&#039;, Lima, 398, 6 de noviembre de 1970.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Haya admiraba a la Revolución Soviética, incluso había estado en Rusia y conversado con Trotsky y Lunacharsky, pero creía que el socialismo era una etapa todavía imposible en América Latina, porque antes era preciso superar el atraso, hacer la revolución burguesa que Europa había hecho durante los siglos xviii y xix, es decir, acondicionar a la sociedad peruana con el ritmo histórico que desde el Viejo Continente se irradiaba al mundo. En otras palabras, lo anterior significaba que el socialismo solo era posible si antes se construía el capitalismo, para que así existiera una burguesía y un proletariado en el cabal sentido de la palabra. Estas ideas terminaron expuestas en &#039;&#039;El antimperialismo y el APRA&#039;&#039;, libro redactado en 1928, del cual se difundirían algunos fragmentos impresos hasta 1936, cuando salió la edición definitiva en Santiago de Chile. Esto ha hecho que algunos —como José Aricó o Carlos Franco— consideren anacrónica su mención al tratar de la polémica con Mariátegui.&amp;lt;ref&amp;gt;José Aricó, «Mariátegui y la formación del Partido Socialista del Perú», en &#039;&#039;Socialismo y Participación&#039;&#039;, Lima, CEDEP, 11, 1980, p. 145, nota 8; Carlos Franco, comunicación verbal [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt; Pero ocurre que las ideas de ese libro se difundieron también por otros medios: artículos de Haya, comentarios y notas polémicas de sus amigos como Luis Heysen, por todo lo cual no sorprendía que en 1929 se le citara como un texto ya editado.&amp;lt;ref&amp;gt;Luis Heysen, «¡Comprendamos mejor el Apra!», en &#039;&#039;Repertorio Americano&#039;&#039;, San José, t. xx, 5, febrero de 1930, pp. 79 y 80.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A diferencia del aprismo y del comunismo ortodoxo, para Mariátegui el socialismo era una cuestión a la orden del día y el camino imprescindible para superar el atraso. Desde esta situación inicial, a medida que Haya y Mariátegui fueron precisando sus concepciones, terminaron divergiendo y distanciándose cada vez más. La tendencia se mostró con claridad en la caracterización del fenómeno imperialista. Páginas atrás indicamos que para la Internacional la dependencia mantenía el atraso porque servía de sustento a la feudalidad. El aprismo, en cambio —conduciendo su discrepancia hacia la derecha—, formuló la sugestiva teoría según la cual el imperialismo era una etapa necesaria en la medida en que introducía el capitalismo en los países atrasados, pero solo significaba progreso si las inversiones podían ser controladas por un Estado moderno, sustentado en las clases productoras. Los socialistas peruanos retrucaban considerando que si bien el imperialismo podía modificar las viejas estructuras feudales, acarreaba también todos los perjuicios propios del capitalismo, de manera tal que solo se podía alcanzar la independencia, transformar el país y edificar la nación pasando por la ruptura con el imperialismo. Ocurre que para los socialistas ni capitalismo ni imperialismo eran sinónimos de progreso, porque tampoco aspiraban a repetir en el Perú la historia europea. Pensando el problema del socialismo desde el interior de la tradición histórica peruana, arribaron a una respuesta autónoma, que los terminó conduciendo por un sendero a la izquierda de la Internacional: terminaron por asemejarse —en este aspecto— a la «ultraizquierda» de entonces.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A las discrepancias anotadas, debe añadirse la caracterización diferente que proponían Haya y Mariátegui sobre el régimen de Leguía. Tuvieron también tácticas diferentes. Difiriendo del trabajo silencioso que desplegaba Mariátegui, Haya incorporó en su práctica política los viejos elementos del caudillismo. Se terminó formulando así lo que sería la discrepancia definitiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fueron dos concepciones diferentes sobre el «partido» las que se enfrentaron. En algunas interpretaciones recientes se ha sugerido que mientras el aprismo propugnaba un estilo de organización «político-militar», concebida desde el exterior y destinada a capturar rápidamente el poder sustentándose en un aparato armado, los socialistas peruanos estarían pensando en una organización de masas, inscrita dentro de los marcos democráticos y pacientemente construida. Pero esta imagen, que evoca de inmediato la figura contemporánea de la guerrilla contrapuesta desfavorablemente con los partidos socialdemócratas, solo es concebible para 1928 a costa de forzar la interpretación y omitir la lectura de las fuentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Decir que el Partido Nacionalista Libertador era toda una organización político-militar es interpretar más allá de los propios acontecimientos. Siendo un nombre acuñado desde México, no teniendo un respaldo real en el interior del país, sin haber llegado a funcionar, no se puede afirmar en qué tipo de organización devendría. Por otro lado, el necesario aparato militar inherente al partido de la revolución fue una problemática planteada también por Mariátegui, de manera que confundir el lento trabajo al interior de las masas con la aspiración a constituir un partido fiel a las reglas del «juego democrático», es una adulteración evidente de su pensamiento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La objeción a Haya no podía derivar nunca en cuestionar el proyecto de una revolución armada. Fueron temas más simples, en cierta manera, los que estuvieron en debate. Mariátegui criticó dos procedimientos: emplear el bluff, la mentira, al momento de lanzar una organización partidaria y, por otro lado, tratar de sustentarla exclusivamente en el mesianismo de Haya. El respeto a la verdadera tradición nacional no incluía la incorporación del viejo caudillismo criollo y la política de conspiración en el partido. Todo lo contrario. El partido llamado a edificar el Perú nuevo, debía introducir nuevos métodos y estilos en la política, distanciándose con nitidez de la llamada «politiquería» criolla. No se trataba de montar una organización en torno a una persona. Los procedimientos del aprismo parecían repetir al pierolismo o al billinghurstismo, movimientos que en el pasado tuvieron su justificación, pero mostraron también todas sus limitaciones. El desafío consistía en hacer algo diferente. Pero, finalmente, lo grave era que Haya, al lanzar esa especie inverosímil del Partido Nacionalista Libertador, terminaba por liquidar el carácter de frente del aprismo, lo convertía de corriente de opinión en partido y todo esto sucedía sin que se hubiera hecho consulta alguna y menos discusión: un procedimiento poco democrático que además podía conducir a un enfrentamiento prematuro con Leguía, cuando las fuerzas eran escasas, todavía no estaban consolidadas y se ponía en peligro todo el paciente trabajo desplegado por los grupos de Lima y provincias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La recusación del caudillismo sería interpretada por Haya como la incapacidad política de Mariátegui, su falta de decisión y coraje. El socialismo, a su vez, serviría para que Haya lo presentara como un repetidor de modelos extranjeros, un «europeísta».&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de Haya de la Torre a José Carlos Mariátegui, México, 20 de mayo de 1928, en José Carlos Mariátegui, &#039;&#039;Correspondencia, 1915-1930&#039;&#039;, ed. cit., t. ii, p. 379. Véase también: Carta de Haya de la Torre a César Mendoza, Berlín, septiembre de 1929, &#039;&#039;El Proceso Haya de la Torre&#039;&#039;, en Víctor Raúl Haya de la Torre, &#039;&#039;Obras completas&#039;&#039;, Librería Editorial Juan Mejía Baca, Lima, 1976, vol. 5; carta de Haya de la Torre a Eudocio Ravines, s/f, en Alberto Flores Galindo, &#039;&#039;Tiempo de plagas&#039;&#039;, Lima, El Caballo Rojo Ediciones, 1988, pp. 85 y 86 [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt; Ambas acusaciones podían tener un cierto impacto entre los exiliados y los grupos provincianos, angustiados por la lentitud de los acontecimientos y ansiosos por encontrar un desenlace en el enfrentamiento con Leguía. Mariátegui y Haya se entregaron febrilmente, cada uno por su lado, a un intercambio epistolar exponiendo en una y otra ocasión sus argumentos y de esa manera a la vez que precisaron sus discrepancias terminaron ahondándolas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
«Haya se ha obstinado —dirá Mariátegui en carta dirigida a Moisés Arroyo— en imponernos sin condiciones su caudillaje. Y yo habría asumido una gravísima responsabilidad si, constatada su resistencia absoluta a situarse en un terreno más serio y leal, no hubiese tomado posición contra las desviaciones sucesivas a que el aprismo nos iba conduciendo. Si de algo he pecado, ha sido de espíritu tolerante y conciliador. Abrí a Haya, atenido a sus protestas revolucionarias marxistas —he averiguado después que en materia de marxismo no ha aprendido nada— un crédito de confianza quizá excesivo».&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de José Carlos Mariátegui a Moisés Arroyo Posadas, Lima, 30 de julio de 1929, Archivo Arroyo Posadas.&amp;lt;/ref&amp;gt; De manera tal que en julio de 1929, fecha de la carta citada, Mariátegui rectificaba su elogioso juicio sobre Haya impreso en los &#039;&#039;7 Ensayos&#039;&#039;. Ambos se sentían emplazados en terrenos antagónicos. Terminaban en conclusiones opuestas porque habían partido de perspectivas diferentes: «No se trata, pues, de discrepancias entre marxistas —precisaba Mariátegui meses después a Esteban Pavletich, exiliado en México—. Haya se ha situado en un terreno de caudillaje personal oportunista y pequeño burgués», para terminar afirmando rotundamente que «en cuanto a Haya, ninguna duda es posible respecto a su viraje a la derecha».&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de José Carlos Mariátegui a Esteban Pavletich, Lima, 25 de septiembre de 1929, en &#039;&#039;Unidad&#039;&#039;, Lima, 585, 16 de junio de 1976, p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El aprismo terminará comparado con el fascismo. En los artículos que Mariátegui escribe sobre la Revolución Mexicana en el transcurso de 1929, se plantea una identificación entre el «Estado regulador» establecido en ese país y el «Estado fascista», donde subyace una evidente similitud entre las realizaciones políticas mexicanas y los proyectos de Haya de la Torre.&amp;lt;ref&amp;gt;José Carlos Mariátegui, &#039;&#039;Temas de nuestra América&#039;&#039;, Lima, Biblioteca Amauta, 1960, p. 70.&amp;lt;/ref&amp;gt; De esta manera, la caracterización del aprismo como socialfascismo comenzó a esbozarse por obra del propio Mariátegui; después sería retomada por los comunistas peruanos en el proceso electoral de 1931. Además, la crítica al aprismo condujo a una reformulación del papel de los intelectuales en el pensamiento de Mariátegui. Los rasgos revolucionarios atribuidos en 1927 a las capas medias fueron después minimizados, aunque a la postre siempre se rescató la contribución imprescindible de los intelectuales «honestos»: el calificativo introducía una discriminación que años antes, bajo el influjo de Barbusse y Clarté, no habría sido formulada. Se admitió la posibilidad de alianzas con organizaciones o grupos de la pequeña burguesía, «siempre que estos representen efectivamente un movimiento de masas», en octubre de 1928. Pero el entusiasmo de Mariátegui por las expresiones nacionalistas se atenuó, convencido de que sin el socialismo, ese sentimiento podía enrumbarse hacia posiciones conservadoras y reaccionarias. De esta manera la polémica lo obligó también a precisar la articulación entre el socialismo y la nación y, en ocasiones, así como exageró el derechismo de Haya, terminó por considerar que el término «socialismo» era suficiente como definición de su proyecto, aunque en otras siguió considerando imprescindible añadir su carácter «peruano» o «indoamericano».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La separación entre Haya y Mariátegui no puede interpretarse como la escisión entre lo nacional y el marxismo. De un lado se habrían ido los nacionalistas, las capas medias y los intelectuales, y de otro lado habría quedado el socialismo: la clase obrera condenada al aislamiento. De haber sido esta la figura, Mariátegui hubiera terminado arrastrado por la Internacional, pero si pudo mantener su independencia con relación a Buenos Aires, fue porque la escisión entre socialismo y nación no llegó a producirse. Socialistas y apristas terminaron por encarnar dos maneras de entender el problema. Haya pretendía negar al socialismo como tarea inmediata en nombre de las peculiaridades de América Latina. Pero la afirmación persistente del socialismo hecha por Mariátegui era, a su manera, una defensa irreductible de la especificidad andina. La tradición nacional no debía llevar a la negación del aporte europeo, ni menos a posturas chauvinistas. El equilibrio era difícil de lograr y el origen teórico del error aprista radicaba precisamente en la ruptura de ese equilibrio cuando el sendero caudillista los condujo a una «desviación “nacionalista” que ha liquidado teórica y prácticamente al APRA», como creía Mariátegui en una carta remitida al pintor argentino José Malanca, el 11 de junio de 1929.&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de José Carlos Mariátegui a José Malanca, Lima, 11 de junio de 1929, en &#039;&#039;Unidad&#039;&#039;, Lima, 585, 16 de junio de 1976, p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la carta anterior encontramos una de las primeras menciones a la «liquidación del APRA»: un pronóstico reiterado en los análisis de izquierda y derecha en el país. Evidentemente Mariátegui aquí también se equivocó. Pero en 1929, cuando el grupo de Lima mostraba su acuerdo con Mariátegui y posiciones similares se adoptaban en Chiclayo, Jauja, Cusco, Arequipa, Puno y también fuera del Perú, en México, París, Buenos Aires, parecía que el aprismo terminaba reducido a Haya de la Torre y algunos estrechos colaboradores como Seoane, Heysen, Orrego, los redactores de La Sierra... Mariátegui prosiguió su labor de convencimiento. Cuando Luis Alberto Sánchez viajó a Chile invitado como conferencista de la Universidad de Chile, por su intermedio envió una carta a Manuel Seoane en la que trataba de argumentar el presumible derrotero fascista del APRA. Hacía casi un año que la correspondencia entre Mariátegui y Haya estaba definitivamente cortada.&amp;lt;ref&amp;gt;Luis Alberto Sánchez, «Datos para una semblanza de José Carlos Mariátegui», en Manuel Aquézolo Castro, compilador, &#039;&#039;La polémica del indigenismo: textos y documentos&#039;&#039;, Lima, Mosca Azul Editores, 1976; carta de José Carlos Mariátegui a Luis Alberto Sánchez, Lima, 26 de marzo de 1930, Biblioteca Nacional del Perú.&amp;lt;/ref&amp;gt; Mariátegui se quejó de no haber recibido nunca explicación alguna de Haya y este a su vez diría después que la extensa carta donde daba razón de sus motivos para el lanzamiento del Partido Nacionalista Libertador, había sido depositada en el correo. No intentó, en los meses que siguieron, volver a escribirla. Es preciso reconocer que habría sido inútil: la línea de demarcación, por lo menos desde la trinchera de Mariátegui, era muy clara, no había por lo tanto posibilidad de conciliación ni de confluencia alguna. Haya repuso no solo recurriendo a argumentos, sino que también, con cierta soberbia, aludió a la enfermedad de Mariátegui, al posible ánimo afiebrado que guiaba sus comunicaciones y a esa invalidez evidente que contrarrestaba cualquier proyecto político.&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de Haya de la Torre a Eudocio Ravines, Berlín, 30 de marzo de 1929, en Alberto Flores Galindo, &#039;&#039;Tiempo de plagas&#039;&#039;, ed. cit., pp. 100-103 [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt; Surgió así en la acritud de la discusión esa imagen que reducía a Mariátegui al inmovilismo y que lo retrataba como un intelectual. Años después Luis Heysen propondrá la figura de «decadente D’Annunziano» aludiendo a ciertas proclividades de su adolescencia —supuesto esteticismo— que permanecieron en el adulto.&amp;lt;ref&amp;gt;Luis E. Heysen, «Mariátegui, bolchevique D’Annunziano», en &#039;&#039;Claridad&#039;&#039;, Buenos Aires, 10 de mayo de 1930 [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La caballerosidad que enmarcaba a otras polémicas de los años veinte se esfumó en el enfrentamiento entre Haya y Mariátegui. Al margen de las ideas, los sentimientos también quedaron irreconciliables. Aunque no lo recordaran en 1929, los dos polemistas habían sido camaradas años antes y habían compartido las mismas preocupaciones. El lector de la polémica entre socialistas y apristas tiene la ventaja de poder encontrar una diferenciación nítida entre una y otra posición, pero el trazo de la frontera acabó realizándose a costa de algunas exageraciones por parte de Mariátegui (cierto menosprecio por los intelectuales, desdén por las capas medias, excesiva identificación entre aprismo y fascismo) y una evidente dosis de menosprecio altanero y acidez verbal aportada por Haya.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero en función de la polémica con la Internacional Comunista —el tema de este ensayo—, interesa señalar que la disidencia con el aprismo planteó como cuestión inmediata la formación del partido: el trabajo tuvo que acelerarse y se terminaron acortando algunas etapas, pero no se podía proceder de otra manera. La polémica no fue una cuestión meramente intelectual: ante todo se trató de una disputa política y la cuestión del poder envolvió en todo momento la discusión. En efecto, para replicar a Haya no era suficiente proponer una alternativa diferente; había que desarrollarla en la práctica: la refutación del Partido Nacionalista Libertador exigía el establecimiento del Partido Socialista. Es así como el 16 de septiembre de 1928, en una tarde nublada, siete hombres convocados por Mariátegui se reunieron,&amp;lt;ref&amp;gt;En realidad, como explica a continuación Flores Galindo, solo se reunieron seis, pues Mariátegui no pudo asistir y fue representado por Martínez de la Torre [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; con las debidas preocupaciones, en el camino a La Herradura, que en ese entonces quedaba muy distante de la capital: eran los obreros Portocarrero, Navarro, Hinojosa y Borja, junto con el vendedor ambulante Bernardo Regman y el empleado de seguros Ricardo Martínez de la Torre. Mariátegui no pudo asistir. Fue una conversación preparatoria, donde se intercambiaron opiniones y se preparó una reunión mayor que tuvo lugar el 7 de octubre, en Barranco, en la casa del ferroviario Avelino Navarro, y a la que, aparte de los nombrados, acudieron Luciano Castillo y un joven universitario del norte, Chávez León. Se acordó el establecimiento de un grupo organizador del Partido Socialista y además se designaron algunos cargos provisionales como el de Secretario General, asignado desde luego a José Carlos Mariátegui, y el de Secretario Sindical a Julio Portocarrero; fueron los dos personajes más importantes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fundación del partido tenía un sentido solo simbólico y no literal, porque quedaba constituido apenas un núcleo inicial, «un comité organizador». Ningún cargo era definitivo. Había que invitar todavía a otros, como Larrea, Pesce, Navarro Madrid, Zerpa, Zárate, sin olvidar el concurso de todos los amigos de provincias. Nunca dejaron de insistir sobre la necesidad de «trabajar en las masas obreras y campesinas»: el Partido Socialista sería una organización de mayorías, desarrollada en el interior del movimiento popular. Recién entonces se podría convocar a un verdadero congreso y liquidar la etapa preparatoria. Todos eran conscientes de obedecer a una cierta improvisación, forzada por las circunstancias, como era evidente si se considera que no obstante la importancia asignada al campesinado y a la cultura indígena, no se puede mencionar a un solo campesino en el grupo inicial.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cómo estaría organizado el partido? ¿Cuál sería la relación entre los dirigentes y las bases? ¿Cómo se ejercería la democracia interna? ¿De qué manera se relacionarían las células y el Comité Central? ¿Dónde debían constituirse los principales núcleos? Estas preguntas no tenían, en su mayoría, respuestas categóricas. Hemos indicado ya la prioridad asignada a los mineros, la necesidad de buscar la confluencia entre obreros y campesinos, la línea de masas, la importancia del sindicalismo... Pero si faltan mayores precisiones se debe a que el estilo de trabajo seguido recusaba la definición de un plan diseñado de antemano, porque de otra manera no se podrían recoger las experiencias y las enseñanzas de los trabajadores: no se trataba de imponer una organización fuera del movimiento de masas. Un error de Haya —según Mariátegui— era haber hecho política lejos del Perú. Por eso él hacía lo indecible, obligándose incluso a algunos silencios, por persistir en el país. El mismo argumento sería repetido a Eudocio Ravines para instarlo a regresar y también a Esteban Pavletich: «Es aconsejable y, sobre todo, necesario, el regreso de todos los compañeros que puedan volver al país. Si Ud. está en grado de regresar, debe aprestarse al viaje. Fuera del país, los elementos que no siguen una severa disciplina de estudios, se desvinculan de nuestra clase obrera, se alejan de nuestros problemas, si no se han incorporado absolutamente en el movimiento proletario de los países en que residen. Aquí, en cambio, mantendrían su contacto con nuestras masas y nuestros problemas».&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de José Carlos Mariátegui a Esteban Pavletich, Lima, 25 de septiembre de 1929, en &#039;&#039;Unidad&#039;&#039;, Lima, 585, 16 de junio de 1976, p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt; El aspecto organizativo del partido debía, en conclusión, resolverse al interior del movimiento de masas. Allí también se iría elaborando el programa del cual se hizo solo un esbozo preliminar que fue leído por Portocarrero en Buenos Aires.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El partido se definía como adscrito al «marxismo» y al «leninismo militante». No se trataba de la formulación estaliniana del «marxismo-leninismo» aunque en una ocasión lo utilizará Mariátegui (aparece en el programa del Partido Socialista). En todo caso, la fórmula todavía no reflejaba la rigidez dogmática posterior. Mariátegui nunca negó los aportes de Trotsky y hasta el final de su vida mantuvo su visión favorable de Sorel; por el contrario, criticó las tempranas desviaciones burocráticas de la Unión Soviética y se mostró contrario al autoritarismo. El Partido Socialista, así como se vinculaba con la III Internacional, mantenía también relaciones con los primeros grupos trotskistas franceses, con Pierre Naville y los redactores de &#039;&#039;La Verité&#039;&#039;, como ha sido anotado por Robert Paris.&amp;lt;ref&amp;gt;Robert Paris, «El diálogo creador de José Carlos Mariátegui», en José Carlos Mariátegui, &#039;&#039;Correspondencia&#039;&#039;, ed. cit., t. i, p. xxxiv [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Leninismo significaba positivamente una adhesión al marxismo revolucionario. Desde sus iniciales conferencias en las Universidades Populares González Prada, hasta su ardorosa &#039;&#039;Defensa del marxismo&#039;&#039; esgrimida en las páginas de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, Mariátegui delimitó con claridad sus objeciones y discrepancias con el socialismo de la II Internacional: domesticado por las clases dominantes, alejado del mito revolucionario, adocenado, encerrado en la repetición de citas, aburridamente ortodoxo, incapaz de cualquier creatividad. Revolución era sinónimo de heterodoxia y herejía, pero también de asalto al poder. Defender la concepción de un partido de masas no hacía de Mariátegui un precursor del «eurocomunismo».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El esbozo de programa leído por Julio Portocarrero en Buenos Aires no hubiera podido ser acusado de «reformista», ni menos de «socialdemócrata». Los seis puntos principales deben ser citados &#039;&#039;in extenso&#039;&#039; porque, salvo en las Actas del Congreso, la reproducción de Martínez de la Torre y la cita de ellos en un folleto de &#039;&#039;Vanguardia Revolucionaria&#039;&#039; (1965), se trata de un texto soslayado, omitido y desterrado por razones que pueden resultar obvias luego de su lectura:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
# Expropiación, sin indemnización, de los latifundios; entrega de una parte a los «ayllus» y comunidades, prestando todo el contingente de la técnica agrícola moderna. Repartición del resto entre los colonos, arrendatarios y yanacones.&lt;br /&gt;
# Confiscación de las empresas extranjeras: minas, industrias, bancos y de las empresas más importantes de la burguesía nacional.&lt;br /&gt;
# Desconocimiento de la deuda del Estado y liquidación de todo control por parte del imperialismo.&lt;br /&gt;
# Jornada de ocho horas en la ciudad y en las dependencias agrícolas del Estado y abolición de toda forma de servidumbre y semiesclavitud.&lt;br /&gt;
# Armamento inmediato de los obreros y de los campesinos y transformación del ejército y la policía en milicia obrera y campesina.&lt;br /&gt;
# Instauración de los municipios de obreros, campesinos y soldados, en lugar de la dominación de clase de los grandes propietarios de la tierra y de la Iglesia.&amp;lt;ref&amp;gt;SSIC, &#039;&#039;El movimiento revolucionario latinoamericano&#039;&#039;, ed. cit., p. 154. Este texto, aunque redactado por el grupo de París, fue asumido por Mariátegui y forma parte de los documentos iniciales del Partido Socialista.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El programa sellaba la ruptura definitiva con el aprismo al articular los motivos antimperialistas con el socialismo. Reiteraba la alianza entre obreros y campesinos al incorporar a los ayllus en la revolución agraria, pero no se limitaba a la lucha contra la feudalidad; se encaminaba hacia el socialismo. El socialismo tendría que pasar por la destrucción de la forma de dominación oligárquica, lo que significaba, para un buen lector de Lenin, la destrucción de los aparatos de coerción del Estado, el armamento consiguiente de las masas y la formación de milicias. Mariátegui no era cualquier clase de político; al definirse como socialista, se definía también como un político revolucionario. Jamás pensó en una transición pacífica hacia el socialismo: el poder debía ser disputado y arrebatado a la clase dominante. Acertó Luis Alberto Sánchez cuando, en una breve nota necrológica publicada en Mundial el 26 de abril de 1930, compendió la vida de José Carlos Mariátegui con palabras que implicaban un reproche a Haya: «El revolucionario típico fue Mariátegui».&amp;lt;ref&amp;gt;&#039;&#039;Mundial&#039;&#039;, Lima, 514, 26 de abril de 1930 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero también en el programa resultaron nuevas discrepancias con la Internacional. En ese entonces los comunistas admitían la lucha armada, pero hubieran preferido que se propusiera la organización de «soviets» y no de «municipios» como sostenía Mariátegui. A la postre fue solo una de las muchas objeciones planteadas a Pesce y Portocarrero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los municipios obreros y las milicias populares, el asalto violento del Estado y la edificación del socialismo, estas metas trazadas a largo plazo por un grupo reducido de hombres en una organización que carecía todavía de un perfil definido, debían armonizarse con el oscuro trabajo de organización y desarrollo de la conciencia de clase en el presente inmediato. En la medida que siempre se pensó al Partido Socialista como la expresión de las grandes masas —obreros, campesinos, artesanos y algunos intelectuales—, era imprescindible saber articular el trabajo legal, el empleo de los mecanismos que admitía la clase dominante, con la praxis clandestina. En otras palabras, se trataba de un esfuerzo tanto de la inteligencia como de la imaginación para poder combinar la utopía en la estrategia con el realismo más elemental y necesario en la táctica. No eran cuestiones fáciles de resolver. Apenas comenzaban a ser planteadas cuando llegó la invitación para Montevideo y luego para Buenos Aires. De manera que las dudas e incertidumbres de Portocarrero y Pesce se explicaban porque —a diferencia de Humbert-Droz o de Codovilla— no tenían una alternativa clara: recién la estaban construyendo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El trabajo legal exigía la defensa de los escasos resquicios democráticos concedidos por la clase dominante: «No puedo pensar que la libertad de prensa en el Perú sea indiferente a la Asociación Nacional de Periodistas, fundada para defender todos los derechos y fueros del periodista. Si las noticias e ideas que se consiente divulgar a los periódicos están subordinadas al criterio policial, la prensa se convierte en un comunicado de policía. En esas condiciones, la dignidad de la función periodística se muestra atacada y rebajada. Entre la censura irresponsable y vergonzante y la censura pública, el periodista, en todo caso, debe exigir que se implante francamente esta última».&amp;lt;ref&amp;gt;César Miró, &#039;&#039;Asalto en Washington Izquierda&#039;&#039;, Lima, Librería Editorial Minerva, 1974, p. 38.&amp;lt;/ref&amp;gt; En los principios programáticos del Partido Socialista se reclama «actuar pública y legalmente». Existían entonces dos programas: uno, público, legal y táctico; el otro, estratégico y clandestino.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tanto la polémica con Haya como la discusión entablada con la Internacional Comunista no sorprendieron a Mariátegui, persona habituada al intercambio de ideas y al enfrentamiento de posiciones. No tenía una concepción armónica e idílica del socialismo: sabía que al interior de las fuerzas revolucionarias las contradicciones persistían y era necesario desplegar nuevas batallas. Tal vez pensando en su propio derrotero o quizá inspirado en el reciente enfrentamiento entre Trotsky y Stalin, comentando la novela &#039;&#039;El cemento&#039;&#039; para &#039;&#039;Repertorio Hebreo&#039;&#039; (julio-agosto de 1929), sintió la necesidad de anotar algunas reflexiones donde, a pesar de su introversión característica, trasluce experiencias vividas con intensidad: «La revolución no es una idílica apoteosis de ángeles del renacimiento, sino la tremenda y dolorosa batalla de una clase por crear un orden nuevo. Ninguna revolución, ni la del cristianismo ni la de la Reforma ni la de la burguesía, se ha cumplido sin tragedia. La revolución socialista, que mueve a los hombres al combate sin promesas ultraterrenas, que solicita de ellos una tremenda e incondicional entrega, no puede ser una excepción en esta inexorable ley de la historia. No se ha inventado aún la revolución anestésica, paradisíaca, y es indispensable afirmar que no será jamás posible, porque el hombre no alcanzará nunca la cima de su nueva creación, sino a través de un esfuerzo difícil y penoso, en el que el dolor y la alegría se igualarán en intensidad».&amp;lt;ref&amp;gt;José Carlos Mariátegui, «Preludio de elogio de “El cemento” y del realismo proletario», en &#039;&#039;Repertorio Hebreo&#039;&#039;, Lima, año I, 3-4, julio-agosto de 1929, pp. 11 y 12.&amp;lt;/ref&amp;gt; Revolución era así sinónimo de agonía: lucha y batalla cotidiana, sucesión de éxitos y fracasos, pero donde lo importante era saber persistir, durar. El verbo «agonizar» adquiría de esta manera un contenido opuesto precisamente al de muerte.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Emerge así en los textos y en la vida, desde el interior mismo de la historia, la figura de Mariátegui como un político revolucionario, alejado de los afanes caudillistas, educado en el sobrio trabajo clandestino, con la paciencia de los viejos topos: en el estilo de trabajo radicaba la mejor filiación entre Mariátegui y Lenin. Fue —en el sentido unamuniano—, un agonista, es decir, un combatiente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El hombre sentado en la silla de ruedas: la misma imagen inmóvil en las fotos tomadas por Malanca o Martínez de la Torre. Para sus enemigos y opositores se trataba simplemente del «cojo» Mariátegui; para la mayoría de sus lectores era el imprescindible comentarista de los sucesos y los personajes mundiales; para los asistentes cotidianos a Washington izquierda, era el hombre alegre, siempre dispuesto a escuchar, atento a la cultura de su tiempo, interesado en todas las innovaciones; en la intimidad familiar era el esposo, el padre o el tío en quien siempre se encontraba un gesto de cariño…, pero más allá de estas imágenes, sin pretender negar a ninguna de ellas, hemos querido recuperar al político, oculto en el anonimato de la vida clandestina. Uno de los rasgos distintivos e irreductibles de José Carlos Mariátegui fue esa voluntad erguida desde la silla de ruedas y que a pesar de su inmovilidad, en contra de las determinaciones que desde su infancia lo condenaban a la contemplación, permite la emergencia polémica y batalladora del político: asombra esa tenacidad de Mariátegui, que detrás de un escritorio, en una ciudad perdida en el mapa mundial del socialismo, escribe cartas, concibe libros, discute y conversa, impulsa la organización del movimiento obrero y combate paralelamente en dos extensos frentes contra el aprismo y la Internacional, en un escenario polémico que trasciende al Perú para incluir a Buenos Aires, México y París…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Insistimos en que este temperamento batallador pasó inadvertido para muchos de sus contemporáneos. La silla de ruedas parecía confirmar la imagen del «intelectual» —en el sentido estático y despectivo del término— enrostrada tanto por Haya como por Codovilla. Poco tiempo después de la muerte de Mariátegui, Alberto Ulloa, que lo conoció desde sus años de iniciación en &#039;&#039;La Prensa&#039;&#039;, pretendió resumir su biografía en palabras estrictas: «Mutilado, inválido, puesto por un destino torturador e impío en la imposibilidad de ser un hombre de acción».&amp;lt;ref&amp;gt;Alberto Ulloa, «José Carlos Mariátegui», en &#039;&#039;Nueva Revista Peruana&#039;&#039;, Lima, año II, 6, 1º de junio de 1930, pp. 261-179 [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt; La descripción era cierta, pero la conclusión falsa. La vida de Mariátegui fue precisamente una rebeldía contra ese destino. A la postre, cuando la policía denunció el supuesto «complot comunista» y las amenazas al orden que se estarían urdiendo en la casa de Washington izquierda, no se trataba de una simple paranoia policíaca: nos termina pareciendo verosímil que desde esa casa un inválido estuviera cavilando el asalto al poder. En la desproporción entre la utopía y los medios para alcanzarla radica la grandeza del personaje.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Cap%C3%ADtulo_III._Amauta_como_tarea_colectiva&amp;diff=9760</id>
		<title>Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Capítulo III. Amauta como tarea colectiva</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Cap%C3%ADtulo_III._Amauta_como_tarea_colectiva&amp;diff=9760"/>
		<updated>2025-10-23T19:40:55Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «Lo europeo y lo nacional, esas dos vertientes del pensamiento de Mariátegui, eran también dos grandes tendencias intelectuales en el Perú durante la década de 1920. Terminaron escindidas en temas contrapuestos: lo artístico frente a lo social, la vanguardia literaria por un lado, el indigenismo por otro.&amp;lt;ref&amp;gt;Jorge Basadre, &amp;#039;&amp;#039;Equivocaciones. Ensayos sobre literatura penúltima&amp;#039;&amp;#039;, Lima, Casa Editorial La Opinión Nacional, 1928, p. 41.&amp;lt;/ref&amp;gt; En un caso predominó l…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Lo europeo y lo nacional, esas dos vertientes del pensamiento de Mariátegui, eran también dos grandes tendencias intelectuales en el Perú durante la década de 1920. Terminaron escindidas en temas contrapuestos: lo artístico frente a lo social, la vanguardia literaria por un lado, el indigenismo por otro.&amp;lt;ref&amp;gt;Jorge Basadre, &#039;&#039;Equivocaciones. Ensayos sobre literatura penúltima&#039;&#039;, Lima, Casa Editorial La Opinión Nacional, 1928, p. 41.&amp;lt;/ref&amp;gt; En un caso predominó la poesía y la imaginación, en el otro el género predilecto terminó siendo el ensayo. Pero en ambas vertientes los intelectuales buscaron agruparse, formar círculos y editar revistas: fue precisamente una época de múltiples revistas como &#039;&#039;Flechas&#039;&#039;, &#039;&#039;Poliedro&#039;&#039; —donde Mariátegui publicó una prosa poética—, &#039;&#039;Guerrilla&#039;&#039;, la efímera &#039;&#039;Jarana&#039;&#039; con un único número, otra de múltiple nombre llamada &#039;&#039;Trampolín-Hangar-Rascacielos-Timonel&#039;&#039;; a las que sería necesario añadir, desde la otra ribera, publicaciones como &#039;&#039;La Sierra&#039;&#039;, editada en Lima, &#039;&#039;Atusparia&#039;&#039; en Huaraz, &#039;&#039;Kosko y Kuntur&#039;&#039; del Cusco, &#039;&#039;Boletín Titikaka&#039;&#039; de Puno. El pensamiento conservador consiguió persistir, con algunas variantes y escisiones, en &#039;&#039;Mercurio Peruano&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al interior de este panorama prolífico, el rasgo distintivo de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; —iniciada en septiembre de 1926— es esa extraña capacidad de poder orquestar esfuerzos variados y aparentemente contrapuestos: fue una revista social, donde escribieron ensayistas como Romero, Orrego&amp;lt;ref&amp;gt;Antenor Orrego (1892-1960), filósofo y ensayista [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; y Martínez de la Torre, pero no faltó nunca la poesía, la pintura o el cine. La filiación marxista confluyó con el psicoanálisis: precisamente el primer número de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; se inaugura con un texto de Freud, traducido por primera vez al español, verdadera primicia en América Latina. Posteriormente se editó un número especial (marzo 1929) dedicado al poeta José María Eguren: su poesía intimista había sido marginada en los años de apogeo de Chocano, en contra de lo cual &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; intentó su reivindicación. Pero al lado de las finas acuarelas de Eguren, se publica también un ensayo de dura prosa escrito por Eudocio Ravines sobre el capital financiero. Acerca de un tema similar, el número 9 de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; había publicado un documentado estudio que era también una denuncia del imperialismo norteamericano: «Mientras ellos se extienden», firmado por Jorge Basadre. El número 16 fue un justo homenaje a González Prada. Hasta la polémica de 1928, Haya de la Torre será un persistente colaborador de la revista; siguieron siéndolo otros peruanos en el exterior como Magda Portal, Manuel Seoane y desde luego ese viejo amigo de Mariátegui que era César Falcón. Al repasar los treinta y dos números de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; se encuentran también artículos de Miguel de Unamuno, Georges Sorel y Waldo Frank, junto a colaboraciones de André Breton, César Moro y Xavier Abril. &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; supo de esta manera combinar la vanguardia artística con la vanguardia política —para emplear términos de Melis— para realizar una revista de cultura, donde el pensamiento crítico y el marxismo se amparan mutuamente. Fue la obra de un hombre que tenía la rara capacidad —incluso en el Perú de la década de 1920— de admirar y comprender por igual el mesianismo de Valcárcel y el intimismo de Eguren.&amp;lt;ref&amp;gt;El mejor estudio sobre &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; se debe a Alberto Tauro, &#039;&#039;Amauta y su influencia&#039;&#039;, Lima, Empresa Editora Amauta, 1960. En las páginas que siguen hemos aprovechado múltiples referencias del importante libro de Estuardo Núñez, &#039;&#039;La experiencia europea de Mariátegui&#039;&#039;, Lima, Empresa Editora Amauta, 1978; las observaciones eruditas se intercalan con recuerdos del propio Núñez, joven contertulio de Mariátegui en la casa de Washington izquierda.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los treinta y nueve meses de vida que tuvo &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, sin contar la prolongada interrupción de 1927, apenas se publicó una información de la Internacional Comunista sobre el problema del Chaco y un artículo de Stalin sobre la agricultura soviética, al lado de otro de Trotsky en dos partes sobre Lenin. Parece sintomático que el artículo de Stalin apareciese en el número 31, dos meses después de fallecido Mariátegui.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Amauta&#039;&#039; no fue pensada como la obra exclusiva de Mariátegui; por el contrario, estaba destinada a ser el órgano de una generación, el mecanismo para agrupar a los intelectuales peruanos y cohesionarlos frente a la cultura dominante. Resulta sintomático que el proyecto surgiera en una revista y no desde los claustros universitarios. Fue una generación antiacadémica, que se formó precisamente en las redacciones periodísticas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El propio Mariátegui había empezado como periodista. Sus años de iniciación transcurrieron en &#039;&#039;La Prensa&#039;&#039;, cuando el diario agrupaba a las corrientes liberales y a los partidarios de Billinghurst. El periodismo de entonces fue una especie de grieta en el monopolio cultural ejercido por la oligarquía, y por ese resquicio ingresaron muchos jóvenes de procedencia mesocrática y actitud radical. Inicialmente la crónica periodística pretendió vincularse con la creación literaria: fue el proyecto de Yerovi&amp;lt;ref&amp;gt;Leonidas Yerovi (1881-1917), escritor y periodista.&amp;lt;/ref&amp;gt; o Valdelomar y también de Juan Croniqueur. Pero luego el editorial acabó acoplándose con el ensayo social. En ambos casos el periodismo peruano alcanzó una calidad intelectual, una exigencia en el estilo, en la información, en la cultura de los redactores, difícil de imaginar ahora.&amp;lt;ref&amp;gt;«Del periodismo, crecido y modernizado en los primeros quince años del siglo, surgió una personalidad que la Universidad no había podido producir». Jorge Basadre, &#039;&#039;Perú: problema y posibilidad&#039;&#039;, ed. cit., pp. 194 y 195.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estilo periodístico contagió incluso a los eruditos de procedencia universitaria: frases cortas, precisión acompañada por una adjetivación sobria; fue también el estilo que iría desarrollando José Carlos Mariátegui.&amp;lt;ref&amp;gt;Jorge Basadre, «La literatura peruana», en &#039;&#039;La Sierra&#039;&#039;, Lima, año II, No. 16-17, mayo de 1928.&amp;lt;/ref&amp;gt; «Al revés de lo que aconteciera antes —recuerda Gastón Roger, el creador de la columna “Peruanicemos el Perú”—, en que la Universidad se antojaba divorciada del periodismo, en que ni Víctor Andrés Belaunde, ni Carlos Concha, ni Raymundo Morales de la Torre, ni Juan Bautista de Lavalle —cabe la excepción harto explicable de Oscar Miró Quesada— tuvieron nexo ni contacto con los diarios, con la vida agitada y febril de las redacciones, los nuevos estudiantes inquietos [...] viven dentro del periódico, se familiarizan con el periódico, se nutren con la savia intelectual del periódico».&amp;lt;ref&amp;gt;Gastón Roger, «José Carlos Mariátegui», en &#039;&#039;Mercurio Peruano&#039;&#039;, Lima, año XIII, vol. xx, No. 139-140, pp. 205 y 206.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El periodismo fue para Mariátegui, ante todo, un ejercicio de observación de la vida cotidiana, una ocasión para reflexionar sobre los acontecimientos. Aquí nace una evidente diferencia entre el mariateguismo y el marxismo occidental: no fue la obra de un «profesor universitario» y no se le puede reclamar exigencias académicas: haber agotado las lecturas, citar con precisión, disponer de un adecuado «marco teórico»... Nunca tuvo la ambición de escribir un gran libro: nada en Mariátegui puede evocar a &#039;&#039;La cuestión agraria&#039;&#039;, de Kautsky, &#039;&#039;El desarrollo del capitalismo en Rusia&#039;&#039;, de Lenin, o &#039;&#039;La acumulación del capital&#039;&#039;, de Rosa Luxemburgo. Su estilo de trabajo era incompatible con la investigación detenida y con la reflexión prolongada sobre una monografía, porque recusaba el aislamiento. El mariateguismo fue la obra de un periodista, un hombre en estrecho contacto con otros hombres, sumergido en la vida cotidiana, interesado más por el impacto de sus ideas, por la emoción que generaba en sus contemporáneos que por la certeza cartesiana de su pensamiento: de ahí la tesis del marxismo como un mito —fuerza movilizadora, un elan, una agonía, un entusiasmo vital— de nuestro tiempo. Por eso también la importancia de una obra como &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, hecha día a día y elaborada en colaboración con otros intelectuales, desde el llano y no desde la altura de la cátedra universitaria. Mariátegui acostumbraba citar a Lenin: «Sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria», pero en todo caso su visión era a la inversa. Cualquier proyecto intelectual nacía de la praxis, unido a la acción y, por medio de ella, a la historia. Mariátegui fue un intelectual: es su ubicación en una ficha sociológica. Pero por encima de esa condición fue un político: nunca estuvo enclaustrado, siempre se interesó por el público, por agitar a las multitudes, y en esa perspectiva una revista —empresa donde el individuo se diluía en la generación o el grupo— podía ser más importante y necesaria que la elaboración de un tratado sobre Marx o de un estudio con abundantes estadísticas, documentos directos y una cantidad apreciable de citas sobre la renta de la tierra en la agricultura de la costa norte peruana. La temprana iniciación periodística de Mariátegui lo inmunizó contra esta tentación «teoricista» y el engarce con el movimiento social lo alejó de cualquier enclaustramiento, quedando para el olvido su juvenil retiro en el Convento de Los Descalzos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La inquietud periodística en Mariátegui estuvo unida a su interés por la cultura. Nuevamente tenemos que referirnos a sus años de iniciación para recordar sus comentarios sobre pintura, sus primeros bocetos críticos y añadir la importancia que posteriormente tuvieron la educación, la evolución literaria o el factor religioso en su comprensión de la «realidad peruana». Es evidente que su valoración de la cultura no obedeció solo a la influencia de una generación «literaria»; el entusiasmo por la práctica contribuyó a su alejamiento del determinismo: nadie más distante de la comprensión mecanicista de la historia; por eso, a diferencia de Haya o Codovilla, pudo preguntarse sobre la posibilidad del socialismo en una sociedad atrasada como era el Perú de 1920.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El periodismo fue en Mariátegui, de otro lado, un ejercicio polémico, en lo cual mantuvo una obvia similitud con Marx y Lenin: el marxismo nació como confrontación, en polémica con Dühring o Proudhon; de igual manera el mariateguismo se fue entretejiendo agónicamente en las polémicas periodísticas mantenidas desde un inicio con intelectuales tradicionales, como el pintor Teófilo Castillo o el historiador José de la Riva-Agüero; luego vendrían las discrepancias con los anarquistas sobre el problema del partido y la organización política; en 1927 se produjo la diferencia con Luis Alberto Sánchez sobre el indigenismo y la cultura nacional: es al interior de estos antecedentes que deben ubicarse las polémicas con el aprismo y la Internacional.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El periodismo fue también un vínculo de unión entre Mariátegui y sus contemporáneos. La referencia de Gastón Roger hecha páginas atrás es suficientemente ilustrativa. Añadamos que el deterioro de la Universidad durante el Oncenio y el exilio voluntario de los intelectuales civilistas, alentó por contrapartida la actividad periodística. El propio Leguía tuvo algún papel apoyando publicaciones oficiosas como &#039;&#039;Mundial&#039;&#039; y &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;. Para ellas colaboró Mariátegui —a pesar del malestar que producía entre personajes adictos al Oncenio—, con sus semanales análisis de política internacional o sus comentarios sobre novedades bibliográficas europeas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esa vocación periodística de Mariátegui lo condujo al proyecto de organizar una publicación independiente, donde no experimentara el carácter subordinado y la situación insegura que tuvo en &#039;&#039;El Tiempo&#039;&#039; o después en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;. Ese viejo proyecto se inició con &#039;&#039;Nuestra Época&#039;&#039;, concebida bajo la imagen europea de la revista &#039;&#039;España&#039;&#039;; vino luego &#039;&#039;La Razón&#039;&#039;, un órgano militante desde donde Mariátegui y Falcón secundaron las luchas estudiantiles y el paro por las subsistencias en mayo de 1919. Al regreso de Europa, Mariátegui sucedió a Haya de la Torre en la dirección de &#039;&#039;Claridad&#039;&#039;: desde el título era evidente la influencia de Barbusse, quien dirigía en París Clarté; pero no se trataba de un simple remedo. Era una publicación que pretendía articularse al movimiento social, convirtiéndose en una expresión de las inquietudes obreras y estudiantiles expresadas en mayo de 1923, aspirando a constituirse en el germen de la oposición al régimen.&amp;lt;ref&amp;gt;«Es de gran importancia que la clase obrera tenga una imprenta y una prensa de su propiedad donde pueda revelar su pensamiento y su opinión frente a todos los problemas de carácter económico, social y político que se le presentan a diario». «Boletín de la editorial obrera Claridad», en Biblioteca Nacional, Lima, Volantes, 19 de julio de 1926.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Amauta no fue una revista de coyuntura: queremos decir que no se proponía analizar la actualidad inmediata, indicar qué se debía hacer, trazar una táctica. Era —es necesario repetirlo— una revista de cultura, indispensable para crear un nuevo ambiente, un espacio ideológico diferente, que a su vez fuera el marco adecuado para la reflexión del marxismo peruano. Tenía que combinar adecuadamente lo social con lo artístico, porque el proyecto implicaba recoger los mejores avances de Occidente, junto con esas inquietudes que contemporáneamente habían germinado en las provincias andinas a través de los círculos indigenistas. Zum Felde acertó cuando dijo, en un artículo titulado «El Perú de Mariátegui», que el centro cultural de la nueva sociedad peruana no era la Universidad de San Marcos, sino la revista &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;.&amp;lt;ref&amp;gt;Alberto Zum Felde, «El Perú de Mariátegui», en &#039;&#039;Mercurio Peruano&#039;&#039;, Lima, año XII, vol. xviii, mayo-junio de 1929, pp. 129 y 130.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El origen inmediato de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; hay que buscarlo en la casa de la calle Washington. Esta casa, ubicada a medio camino entre el centro de la ciudad y el nuevo barrio proletario de Breña, si bien mostraba una fachada angosta, tenía una considerable profundidad interior, lo que permitía disponer a la familia Mariátegui de varias habitaciones. Una de ellas fue separada como escritorio: allí estaban los libros, repartidos en una estantería ordenada; sobre la mesa central figuraban las novedades, los textos que llegaban de Buenos Aires, México o París, las revistas a las que estaba suscrito Mariátegui, desde luego la indispensable máquina de escribir; las sillas estaban dispuestas en desorden, pero en una esquina se encontraba un sillón angular, encima del cual en una repisa se podía ver cerámica incaica o preincaica, poco común en las casas de Lima durante esos años. Ese ángulo era el «rincón rojo».&amp;lt;ref&amp;gt;Entrevista a Jorge del Prado, en &#039;&#039;Unidad&#039;&#039;, Lima, No. 516, 17 de enero de 1975, p. 11. Entrevistas a Amalia Cavero (28 de mayo de 1980), Estuardo Núñez (18 de julio de 1980) y Ángela Ramos (21 de julio de 1980).&amp;lt;/ref&amp;gt; En este cuarto, de lunes a viernes, entre las 6 y 8 de la noche, desde que regresó de Europa hasta su muerte, José Carlos Mariátegui reunió una tertulia amable a la que acudían personajes tan diferentes como Antonio Navarro Madrid, Martínez de la Torre, fundadores del Partido Socialista; y José Sabogal, María Wiesse, Carmen Saco, Ángela Ramos, Julio del Prado, artistas y connotados bohemios. También fue Jorge Basadre; Valcárcel y Romero cuando se encontraban en Lima. Incluso Sebastián Lorente, funcionario gubernamental, y Carlos Roe, médico. Entre los jóvenes, se acercaron a la tertulia Rafael de la Fuente Benavides (que comenzaba a ser Martín Adán), Estuardo Núñez y César Miró, entonces un poeta precoz. La tertulia no era solo una reunión de intelectuales. Acudían también estudiantes y obreros. Fue allí donde comenzó a gestarse lo que después sería el grupo rojo «Vanguardia» de la Universidad de San Marcos.&amp;lt;ref&amp;gt;Entrevistas a Antonio Navarro Madrid (21 de mayo de 1980) y Moisés Arroyo Posadas (2 de julio de 1980).&amp;lt;/ref&amp;gt; Los intelectuales extranjeros de paso por Lima encontraban un ambiente acogedor: lo podrían haber testimoniado la uruguaya Blanca Luz Brum, el norteamericano Waldo Frank y el boliviano Tristán Maroff. Recuerda Basadre que el rasgo más evidente de esa reunión era la espontaneidad. Se llegaba cuando uno quería, no había temas fijados con antelación, nadie se proponía hacer grandes cosas ni decir frases categóricas; simplemente se trataba de ejercitar un viejo uso limeño, que Mariátegui había cultivado en las redacciones periodísticas: la conversación. Pero, a diferencia de otros ambientes, se desterraban las bromas inútiles; en sustitución quedaba la proximidad cotidiana con los problemas significativos del país.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mariátegui nunca aspiraba a ser el centro de la reunión. A veces se terminaba formando más de un grupo y surgían varios corrillos. Ocurre que una persona como Martínez de la Torre era poco comprensiva con los nuevos intelectuales como Martín Adán. Entre algunos indigenistas y Eguren era difícil encontrar temas comunes de conversación. Pero todos estaban allí atraídos por Mariátegui y nadie pensaba en imponerse o prescribir al otro. En la espontaneidad a veces se podía derivar —al margen del parecer de Martínez de la Torre— en la improvisación de un recital como los que acostumbraba Blanca Luz Brum, quien además de recitadora era poetisa: viuda de Parra del Riego, había venido al país para difundir la obra de su marido, pero su juventud, mostrada en su seductor talle, intensa mirada y los recordados cabellos negros cayendo sobre sus hombros, le imposibilitaba ejecutar el recogimiento que la pacata sociedad limeña reclamaba a la viudez y acabó convertida en angustia y obsesión para algunos de los asistentes a la tertulia. Todo derivó en una desconsolada historia de amor cuando César Alfredo Miró Quesada, a pesar de la oposición familiar, marchó a Chile siguiendo los pasos de Blanca Luz.&amp;lt;ref&amp;gt;Entrevistas a Estuardo Núñez (18 de agosto de 1980) y César Miró (1º de julio de 1980).&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Menos apasionada fue la historia de Miguel Adler y Nomi Müllsteim: ambos eran estudiantes, formaban parte de la colonia judía de Lima, posiblemente rumanos. Adler traducía del ruso y el alemán para &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;. Dijimos anteriormente que bajo su influencia asumió la empresa de publicar &#039;&#039;Repertorio Hebreo&#039;&#039;, revista también de cultura, pero donde se hacía una exaltación de los judíos (Mariátegui fue un acerbo crítico del antisemitismo sin derivar en posturas sionistas, porque a pesar de su entusiasmo por el renacimiento judío, desconfiaba de un movimiento alentado por Gran Bretaña). Adler y Müllsteim compartieron con Mariátegui el entusiasmo por Marx y Freud. Lo acompañaron hasta el final. Estuvieron en la Clínica Villarán y luego en el entierro. Después se fueron del país.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este ambiente, donde a veces se confundían los sentimientos con las reflexiones, se fue elaborando &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, con la misma espontaneidad de las conversaciones: Mariátegui le mostraba, por ejemplo, a Estuardo Núñez una reciente publicación alemana y le proponía una reseña; se veía la necesidad de traducir a Panait Istrati y alguien sugería a Garro; se comentaban los proyectos publicistas de Sánchez y a cualquiera se le podía ocurrir solicitarle un adelanto de su &#039;&#039;Don Manuel&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al igual que la tertulia, &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; carecía de un programa, de una trayectoria previamente concebida y trazada, porque según Mariátegui le era suficiente con tener un objeto: el estudio y la discusión de los problemas peruanos. En otro lugar hemos señalado que para la generación intelectual de 1920, el Perú además de ser un tema, estudiado en su historia (Porras, Jorge Guillermo Leguía), en la economía (Romero, Ugarte), la cultura (Sánchez), era sobre todo un problema, motivo de discusiones e imágenes contrapuestas, dado que si bien coincidían en la crítica al pasado o en definir lo que no era el país, pocos concordaban sobre su destino: desde luego que la cuestión nacional no se podría resolver en la redacción de una revista, pero en todo caso era una buena ocasión de plantear el problema. Siendo una publicación abierta al debate, la exposición de un programa en su primer número habría sido contraproducente, aparte de imposible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta instintiva espontaneidad, que agradaba a todos, correspondía a una imagen del marxismo como un «método» y no como un «programa rígido», simplemente una «brújula», «derrotero» o «carta geográfica» para el viaje. No existía el temor al pensamiento crítico porque tampoco había la aceptación de afirmaciones rígidas e inamovibles. El elogio de la «herejía» en Mariátegui puede aparecer contrastado con sus invocaciones al «dogma», pero ocurre que esta palabra, extraída del léxico religioso, tenía solo la acepción, precisada explícitamente, de doctrina que necesitaba ser fecundada con esa renovación constante que solo confería la herejía, siempre y cuando no se tratara de un acto aislado. La heterodoxia solitaria era apenas la expresión del estéril individualismo de ciertos intelectuales. La revista era por el contrario una empresa colectiva —podríamos decir generacional— donde la vanguardia política podía confluir con la vanguardia cultural.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nadie —entre los asistentes a la tertulia, los amigos o los familiares de Mariátegui— tuvo en ningún momento la sensación de estar en la casa de un hombre enfermo, cuyos días estaban casi determinados. El rasgo personal que todos recuerdan es la inconfundible risa de Mariátegui: espontánea, cálida, amigable.&amp;lt;ref&amp;gt;Entrevista a Gloria Ferrer (4 de julio de 1980).&amp;lt;/ref&amp;gt; Siempre contagiosa. Sabía matizar su conversación con ironías y bromas: nunca asumió el aire señero del «maestro», ni pretendía tomarse «demasiado en serio». Hasta en la vida cotidiana, Mariátegui sabía mostrar su desdén por la rigidez académica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Amauta&#039;&#039; exigió de Mariátegui un ritmo de trabajo cada vez más intenso. Las mañanas quedaron reservadas para la redacción de sus artículos y cartas, con la ayuda de algún mecanógrafo.&amp;lt;ref&amp;gt;Entrevista a Anna Chiappe (24 de mayo de 1980).&amp;lt;/ref&amp;gt; En las tardes, Mariátegui leía las publicaciones recibidas y a partir de las 6 empezaba la tertulia. A veces el trabajo se prolongaba durante las noches. El agravamiento de su enfermedad complicó su horario porque tuvo que destinar varias horas de la mañana a sus curaciones. Día a día, los dolores eran más intensos. Pero aun en esas circunstancias no perdió su sonrisa característica: así fue conservada su imagen en una película filmada por Martínez de la Torre o en las fotografías de Malanca.&amp;lt;ref&amp;gt;José Malanca (1897-1967), pintor y fotógrafo argentino, autor de algunos de los retratos más conocidos de Mariátegui [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; Su esposa, el obrero Juan Larrea, el estudiante Navarro o la niña que entonces era Amalia Cavero, ninguno de ellos ha podido olvidar ese gesto optimista, el temple esperanzador, la voluntad afirmativa que se resumía en esa risa tantas veces escuchada en la casa de Washington. Pocos recordaban que años antes, ese mismo hombre había pensado publicar un poemario titulado &#039;&#039;Tristeza&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eudocio Ravines recuerda que «discutía con agudeza, en medio de risas constantes y de frases ingeniosas. De su silla de ruedas se alzaba como una estremecedora paradoja: una maravillosa alegría de vivir y, sobre todas las cosas, un vehemente deseo de alargar su vida».&amp;lt;ref&amp;gt;Eudocio Ravines, &#039;&#039;La gran estafa (la penetración del Kremlin en Iberoamérica)&#039;&#039;, México, Libros y Revistas S.A., 1952, p. 157.&amp;lt;/ref&amp;gt; Poco tiempo después de su muerte, los estudiantes que comenzaron a editar el periódico universitario &#039;&#039;Vanguardia&#039;&#039;, testimoniaron «la alegría matinal de José Carlos, su sonrisa burlona y llena de fina ironía».&amp;lt;ref&amp;gt;&#039;&#039;Vanguardia&#039;&#039;, Lima, No. 2, junio de 1930, p. 2, Archivo Moisés Arroyo Posadas.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sería erróneo pensar que &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; fue una revista limeña. Frente a Leguía y el agobiante centralismo, las provincias reclamaban sus derechos. El regionalismo fue otra preocupación generacional. De manera que Mariátegui pensó que su revista podría servir para vincular a los grupos que se habían formado en las ciudades del interior. Hubo varios mecanismos: el intercambio de colaboraciones, el canje de una revista por otra, la incorporación al equipo de los provincianos, primero como distribuidores de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; y después como propagandistas de sus ideas. En Trujillo se vincularon de esa manera con el diario &#039;&#039;El Norte&#039;&#039; y con Antenor Orrego. En Chiclayo fue el grupo formado por el poeta Nicanor de la Fuente y el periodista Arbulú Miranda, a los que se añadió el cajamarquino Nazario Chávez.&amp;lt;ref&amp;gt;Wilfredo Kapsoli, «Mariátegui y la cultura nacional», en &#039;&#039;Suceso&#039;&#039;, Lima, 8 de octubre de 1978.&amp;lt;/ref&amp;gt; Un lugar especialmente significativo fue la sierra central, donde existía un agitado centro de irradiación cultural en Jauja: allí los intelectuales, como Moisés Arroyo o Nicolás Terreros, se habían confundido con los obreros y artesanos, propagandistas del anarcosindicalismo como el impresor Máximo Pecho. Desde Jauja &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; podía irradiarse a los centros mineros, especialmente a Oroya y Morococha. En esta última localidad apartada —a una altitud superior a los 4000 m.s.n.m.—, Mariátegui tuvo dos buenos colaboradores en Gamaniel Blanco y Adrián Sovero.&amp;lt;ref&amp;gt;Entrevistas a Moisés Arroyo (9 de julio de 1980) e Isaías Contreras (29 de mayo de 1980).&amp;lt;/ref&amp;gt; Pero los grupos mayores se encontraban en el sur andino. En Arequipa, el grupo «Aquelarre», formado por Gibson, había sido desplazado por el iconoclasta «Revolución», donde entre otros destacaba un joven pintor, Jorge del Prado.&amp;lt;ref&amp;gt;Entrevista a Jorge del Prado (15 de julio de 1980).&amp;lt;/ref&amp;gt; En Puno, el grupo «Orkopata» difundía las novedades literarias de Lima y también de La Paz y Buenos Aires.&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. Editorial Titikaka, después convertido en &#039;&#039;Boletín Titikaka&#039;&#039;.&amp;lt;/ref&amp;gt; En el Cusco, al lado del grupo «Resurgimiento», existía una agresiva agrupación de universitarios llamada «Kuntur»: entre ambos se desarrolló una intensa polémica sobre lo indígena y la revolución social.&amp;lt;ref&amp;gt;Entrevistas a Julio Gutiérrez (Cusco, 7 de junio de 1980), Román Saavedra (Cusco, 9 de junio de 1980) y Estela Bocángel (Cusco, 9 de junio 1980). Estas entrevistas fueron conseguidas gracias a la invalorable ayuda que nos prestó José Tamayo Herrera, a quien encontramos en Cusco cuando proseguía su investigación sobre el indigenismo en el sur andino.&amp;lt;/ref&amp;gt; Esta red de comunicaciones, que comprendía una parte significativa del territorio peruano, se expandió cuando en noviembre de 1928 el esfuerzo de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; fue secundado por &#039;&#039;Labor&#039;&#039;: aspiraba a constituirse en un quincenario y después tal vez en un periódico, desde cuyas páginas se apoyaría la organización de la Central General de Trabajadores del Perú (CGTP), pero a causa de la represión solo alcanzaron a editarse diez números y un boletín.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una proyección anacrónica nos llevaría a imaginar que &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; era la revista destinada a los intelectuales y &#039;&#039;Labor&#039;&#039;, a los obreros. La diferencia entre ambas publicaciones radicaba solo en la preponderancia de unos temas sobre otros, en el formato y en la periodicidad pero no necesariamente en el público. La división capitalista del trabajo era rechazada por los izquierdistas de la generación de Mariátegui (José Aricó). Precisamente trataron, desde las Universidades Populares o las páginas de &#039;&#039;Claridad&#039;&#039;, de acortar las distancias entre los obreros y los intelectuales. El trato igualitario entre ambos (recordemos lo dicho sobre la amistad entre Mariátegui y Portocarrero) abolía —como observa Guillermo Nugent— cualquier proposición sobre lo que ahora se ha dado en llamar la «difusión popular».&amp;lt;ref&amp;gt;Conferencia dictada por Guillermo Nugent en la Facultad de Letras de la Universidad Católica en 1981 [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt; La cultura obrera de entonces no hubiera tolerado un trato diferente. Estas concepciones eran acordes con el marxismo: &#039;&#039;El Capital&#039;&#039; fue pensado por Marx como una lectura obrera. De igual manera ocurría con &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mariátegui, que no era amante de escribir cartas, obligado por su revista debió convertirse en un asiduo corresponsal. A esa tarea reservaba las primeras horas de la mañana. En algunas ocasiones tenía la ayuda de Navarro Madrid o Martínez de la Torre. También Armando Bazán contribuía a mantener el frecuente intercambio con las provincias. Desde el interior llegaban sugerencias: «Acojo con simpatía y adhesión su iniciativa para crear en &#039;&#039;Labor&#039;&#039; una página dedicada a los comuneros indígenas», respondía Mariátegui a Arroyo Posadas.&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de José Carlos Mariátegui a Moisés Arroyo Posadas, Lima, 5 de junio de 1929, Archivo Arroyo Posadas.&amp;lt;/ref&amp;gt; Labor permitió la constitución de «núcleos de simpatizantes» en las ciudades de provincias y los barrios obreros de Lima. Fue así como el órgano periodístico y cultural que era Amauta confluyó con las tareas de organización política.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde el «rincón rojo» de la calle Washington, &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; adquirió una dimensión nacional. Tal vez por eso, a diferencia de otras revistas, persistió, pudo durar, no fue una obra efímera. La tenacidad del equipo logró sortear los obstáculos de la represión del régimen leguiista. Poco tiempo después de la clausura de 1927, Armando Bazán le escribía a Nicanor de la Fuente: «Estamos en pleno trabajo para conseguir la reaparición de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;. Hay posibilidades para ello. Por esta razón, en Chiclayo también debe iniciarse el trabajo en este sentido. Avísanos a la brevedad posible qué hay de las acciones. Habla con Arbulú Miranda y dile que ya es tiempo de actuar con un poco más de precisión».&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de Armando Bazán a Nicanor de la Fuente, citada en Oscar Castillo Paz, &#039;&#039;El movimiento obrero en Lambayeque, 1900-1930&#039;&#039;, Lima, TAICSE-CEAR, 1977. Gracias a la ayuda de Oscar Castillo pudimos entrevistar a Carlos Arbulú Miranda (21 de junio de 1980).&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gracias al correo, Mariátegui, ese hombre inmovilizado en Lima, que desde el agravamiento de su enfermedad en mayo de 1924 pocas veces salía de su casa, pudo informarse directamente de los sucesos en el interior del país, propalar sus ideas, incluso sugerir procedimientos organizativos. El hecho no fue ignorado por el Ministerio de Gobierno. Las autoridades policiales optaron por interceptar, revisar y a veces sustraer la correspondencia de Mariátegui. Se tuvo que tomar precauciones: la mayoría de las veces las cartas aparecían remitidas por Anna Chiappe, su esposa, otras por Sandro, su menor hijo. Bazán le decía a Nicanor Mujica que las cartas dirigidas a Mariátegui o a él fueran a la dirección de Jorge Delmar Pinedo. Pero estas precauciones no fueron suficientes para contrarrestar el hostigamiento de Leguía. En ocasiones no se recibían cartas, se interrumpía bruscamente la correspondencia con alguna provincia, o durante meses no se tenía la menor noticia de un colaborador. Todo esto sirvió para generar esa sensación de acoso y aislamiento sentida en los meses finales por Mariátegui.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fue de similar intensidad el intercambio epistolar con los peruanos en el exilio. Existen cartas intercambiadas entre Mariátegui y César Vallejo. Igualmente con Eudocio Ravines. Las solicitudes de colaboraciones se reiteran en una y otra carta: «Cuando le envié un ejemplar del número de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; en que se publicó su lied —le decía a Alfonso de Silva—, le escribí unas líneas pidiéndole nueva colaboración [...] Envíeme para &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; versos o música. Le mando la revista regularmente a la Legación».&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de José Carlos Mariátegui a Alfonso de Silva, Lima, 28 de febrero de 1927, Archivo Juan Mejía Baca.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero, regresando a la tarea colectiva que fue &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, su persistencia también se explica por la «gestión empresarial» que debió desplegar Mariátegui. Era una empresa: se editaban 5000 ejemplares por número que exigían un adecuado sistema de distribución. Para mantener su precaria economía, se recurrió al sistema de avisajes: la increíble capacidad de seducción y convencimiento de Mariátegui explica que entre los auspiciadores, aparte de estudios jurídicos, médicos o librerías, figurasen también empresas industriales, bancos, grandes corporaciones. Los biógrafos de Mariátegui han omitido considerar su capacidad como empresario. Esa vocación databa también de su juventud, cuando partiendo con un magro capital convirtió en una próspera y eficiente empresa periodística a la revista &#039;&#039;El Turf&#039;&#039;, desde donde se consiguió popularizar el juego de la polla.&amp;lt;ref&amp;gt;Entrevista a Patricio Ricketts (24 de mayo de 1980).&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Amauta&#039;&#039; encontró apoyo financiero en la editorial Minerva, consecuencia de la asociación entre José Carlos Mariátegui y su hermano Julio, fundada en 1927. Minerva proyectó desarrollar tres líneas editoriales: la Biblioteca Moderna, donde se publicarían obras representativas del espíritu contemporáneo, como podrían ser tempranas traducciones de Freud o reediciones de Sorel; la Biblioteca Amauta, donde predominarían los ensayos de contenido social, los estudios sobre las civilizaciones americanas, los análisis sobre la economía y la cultura indígena; finalmente la Biblioteca de Vanguardia, destinada exclusivamente para difundir obras literarias. Venían después algunas traducciones, como la que se hizo de &#039;&#039;Kyra Kyralina&#039;&#039;, de Panait Istrati.&amp;lt;ref&amp;gt;Traducida por J. Eugenio Garro, Editorial Minerva publicó esta novela en 1926 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; De todo el proyecto se alcanzó a publicar algunos libros: mencionamos anteriormente a &#039;&#039;Tempestad en los Andes&#039;&#039;, al que se añadió una antología de Eguren;&amp;lt;ref&amp;gt;José María Eguren, &#039;&#039;Poesías&#039;&#039;, Lima, Editorial Minerva, 1929 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; &#039;&#039;El nuevo absoluto&#039;&#039;, texto compuesto por el joven filósofo Mariano Iberico; y también &#039;&#039;La escena contemporánea&#039;&#039; y &#039;&#039;7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana&#039;&#039;. Antes de la muerte de Mariátegui estaban anunciados textos de Orrego, Uriel García, Falcón, Basadre y Sánchez. La editorial se enmarcaba dentro de la misma amplitud que la revista.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Amauta&#039;&#039; y la editorial Minerva aspiraban a una dimensión continental. Por esos años circulaban importantes publicaciones latinoamericanas como la &#039;&#039;Revista de Avance&#039;&#039; en Cuba, &#039;&#039;Repertorio Americano&#039;&#039; en Costa Rica o &#039;&#039;La Vida Literaria&#039;&#039; en Buenos Aires. Desde un inicio, Mariátegui había diseñado a su revista como una «tribuna americana», para lo cual reclamaba, por ejemplo, a Emilio Roig de La Habana, un intercambio de textos originales con los grupos de vanguardia peruanos. De igual modo que con las ciudades de provincias, &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; debería permitir unir, relacionar y mantener en una estrecha comunicación a los grupos culturales, formados por gente joven y radical, activos en el continente. El país, para los hombres de la época de Mariátegui, se confundía con Latinoamérica, sobre todo cuando existían núcleos de peruanos dispersos desde México hasta Buenos Aires.&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de José Carlos Mariátegui a Emilio Roig, 23 de octubre de 1926, citada por Winston Orrillo, «La solidaridad cubana con Mariátegui: cartas inéditas», en &#039;&#039;Revista de Crítica Literaria Latinoamericana&#039;&#039;, Lima, No. 4, 1976, p. 134.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
México y Buenos Aires, precisamente, acabaron siendo los dos grandes puntos de referencia geográfica en el mapa latinoamericano de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;. Pero la imagen se repite entre los redactores de &#039;&#039;Boletín Titikaka&#039;&#039; e incluso la podemos encontrar en algún ensayo coetáneo de Sánchez. Eran además las dos vertientes de América Latina: lo vernáculo frente a lo cosmopolita, lo autóctono frente a lo europeo.&amp;lt;ref&amp;gt;Luis Alberto Sánchez, &#039;&#039;Se han sublevado los indios. Esta novela peruana&#039;&#039;, Lima, Casa Editorial La Opinión Nacional, 1928; &#039;&#039;Boletín Titikaka&#039;&#039;, Puno, agosto de 1926, p. 1: «desde México, el gran país cuya autoctonía orienta los ideales de América, hasta Buenos Aires, donde se confunden las herencias de Europa y producen un nuevo tipo de cultura».&amp;lt;/ref&amp;gt; En un extremo la Reforma Universitaria y en el otro la revolución agraria: dos fenómenos continentales que explican también a &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De esta manera &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; quebraba ese tradicional aislamiento cultural andino. Mariátegui, a partir de su revista, desarrolló un activo intercambio epistolar con Samuel Glusberg: le mandaba ejemplares de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; y recibía &#039;&#039;La Vida Literaria&#039;&#039;, pero también intercambiaron libros entre Minerva y Babel.&amp;lt;ref&amp;gt;Babel fue un sello editorial fundado por Samuel Glusberg en Buenos Aires a comienzos de la década de 1920. También fue el título de una revista dirigida por él y que se publicó entre 1921 y 1928 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; Glusberg pensó en un número especial de su revista dedicado al Perú donde, además de Mariátegui, colaborarían Eguren y Núñez. Todos estos intercambios derivaron, como veremos posteriormente, en el proyectado viaje que Mariátegui haría a Buenos Aires.&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de José Carlos Mariátegui a Samuel Glusberg, Lima, 18 de febrero de 1930, Archivo José Carlos Mariátegui. Mariátegui, por intermedio de Glusberg, envió el libro &#039;&#039;Poesías&#039;&#039;, de José María Eguren, a Jorge Luis Borges.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&#039;&#039;Amauta&#039;&#039; fue un nexo entre Lima y las provincias, de un lado, y Lima y el continente, del otro. A veces las fronteras se expandieron, en el intercambio epistolar entre Mariátegui y Henri Barbusse. A la casa de Washington llegaron también ejemplares de &#039;&#039;La Verité&#039;&#039; y otros órganos de la naciente oposición de izquierda parisina. Desde luego que también llegaba &#039;&#039;La Correspondencia Internacional&#039;&#039;, en favor de cuya difusión instaba Mariátegui a sus colaboradores provincianos. &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; terminó por ser algo más que una revista: fue la antesala del partido.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Cap%C3%ADtulo_II._El_descubrimiento_del_mundo_andino&amp;diff=9759</id>
		<title>Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Capítulo II. El descubrimiento del mundo andino</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Cap%C3%ADtulo_II._El_descubrimiento_del_mundo_andino&amp;diff=9759"/>
		<updated>2025-10-23T18:48:42Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «&amp;quot;A veces es necesario alejarse de las cosas, poner un mar de por medio, para ver las cosas de cerca.&amp;quot; - Alejo Carpentier&amp;lt;ref&amp;gt;Alejo Carpentier, &amp;#039;&amp;#039;Concierto barroco&amp;#039;&amp;#039;, México, Siglo XXI Editores, p. 62 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt;  Durante los años en que Mariátegui realizó su iniciación literaria —esos años tediosos absorbidos por el apogeo de la República Aristocrática—, los intelectuales jóvenes compartían una actitud de pesimismo y resignación ante los problemas perua…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&amp;quot;A veces es necesario alejarse de las cosas, poner un mar de por medio, para ver las cosas de cerca.&amp;quot; - Alejo Carpentier&amp;lt;ref&amp;gt;Alejo Carpentier, &#039;&#039;Concierto barroco&#039;&#039;, México, Siglo XXI Editores, p. 62 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante los años en que Mariátegui realizó su iniciación literaria —esos años tediosos absorbidos por el apogeo de la República Aristocrática—, los intelectuales jóvenes compartían una actitud de pesimismo y resignación ante los problemas peruanos, que a veces se expresaba en la denuncia radical pero sin alternativa, al estilo de González Prada: «donde se ponía el dedo brotaba la pus».&amp;lt;ref&amp;gt;González Prada había escrito: «hoy el Perú es organismo enfermo: donde se aplica el dedo brota pus». Manuel González Prada, Pájinas libres, París, Tipografía de Paul Dupont, 1894, p. 154 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; Se negaba el pasado y especialmente a la generación anterior, pero no se ofrecía ninguna opción viable: «Me he convencido de que toda lucha por ideas es estéril en nuestro medio».&amp;lt;ref&amp;gt;Entrevista de Félix del Valle a Manuel González Prada, en Luis Alberto Sánchez, &#039;&#039;Nuestras vidas son los ríos… Historia y leyenda de los González Prada&#039;&#039;, Lima, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1977, p. 275 [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt; La sociedad era tan gris como el cielo de Lima y la melancolía era incluso cultivada con esmero por los escritores: Juan Croniqueur&amp;lt;ref&amp;gt;Juan Croniqueur fue uno de los seudónimos usados por Mariátegui en su juventud. Ver el capítulo I de la segunda parte de este libro para un detallado estudio de los escritos de esa época [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; había pensado precisamente titular a su primer poemario con el lacónico nombre de &#039;&#039;Tristeza&#039;&#039;. El motivo se puede encontrar por igual en Eguren y Valdelomar. El propio Chocano, a pesar de sus arranques épicos, cuando debía retratar al indio no podía sino repetir el lugar común que lo imaginaba resignado, solo y siempre triste. Lo mismo se repetía en los cuentos de Ventura García Calderón. El pesimismo era compatible con una imagen pasiva y resignada de los campesinos: se ignoraban los gestos de rebeldía de la masa indígena y se le retrataba, incluso en publicaciones pretendidamente científicas como &#039;&#039;La Crónica Médica&#039;&#039;, aplastada por el medio geográfico, ignorante, renuente a los supuestos beneficios de la civilización. En los textos científicos como en las obras de ficción se mostraba no solo la imagen de un país atrasado y pobre, sino también un conjunto de actitudes que nacían de la condición de vencidos heredada desde la conquista. A diferencia de México o Venezuela, entre nosotros la independencia de 1821 no contó con el suficiente respaldo de las masas populares y no sirvió para arreglar cuentas con el pasado colonial. Pero a esa frustración se añadiría tiempo después otra mayor, consecuencia de la derrota militar de 1879: la ocupación del territorio y el colapso económico. Podía suponerse, con todos estos antecedentes, que el Perú no era una nación y que el proyecto de la república había fracasado; pero en cambio no se podía saber qué era el Perú: la pregunta no encontraba una respuesta afirmativa y en ocasiones, dado que el pesimismo era visto como una actitud elegante y de buen gusto, se fomentaba el enclaustramiento mental.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una sociedad rígidamente jerarquizada como era la República Aristocrática&amp;lt;ref&amp;gt;Manuel Burga y Alberto Flores Galindo, &#039;&#039;Apogeo y crisis de la República Aristocrática&#039;&#039;, Lima, Rikchay Perú, 1980. Algunos temas desarrollados en este libro tendrán solo breves referencias en las páginas que siguen, por ejemplo, todo lo relativo a la gran rebelión en el sur andino o a la ideología oligárquica. Sobre los levantamientos campesinos durante la década de 1920 ha proseguido investigando Manuel Burga, quien promete publicar un ensayo con nuevas evidencias sobre el carácter masivo y generalizado de esos movimientos.&amp;lt;/ref&amp;gt; fomentaba la resignación como un hecho natural. Parecía, lo hemos dicho en un ensayo anterior al ocuparnos de Juan Croniqueur,&amp;lt;ref&amp;gt;Cfr. Alberto Flores Galindo, «Juan Croniqueur», en &#039;&#039;Apuntes&#039;&#039;, Lima, Universidad del Pacífico, 1, 1980. (Véase el cap. I de la segunda parte de este libro: «Años de iniciación: Juan Croniqueur, 1914-1918» [MM]).&amp;lt;/ref&amp;gt; que nada podía cambiar y que las jerarquías como los rituales eran inamovibles. Una entrevista de Mariátegui al poeta Martínez Luján logra recoger una patética confidencia: «Llego al final de la vida —admite el poeta— con una amargura muy honda. No tengo empeños. No tengo ideales. Me he convencido de la ineficacia del esfuerzo. Soy un pesimista. ¿Para qué voy a trabajar más? ¿Para qué voy a escribir más? Mi única preocupación presente es la muerte. Espero a la muerte y sé que va a venir a visitarme muy pronto».&amp;lt;ref&amp;gt;&#039;&#039;El Tiempo&#039;&#039;, Lima, 19 de diciembre de 1916. Reproducido por Willy Pinto en &#039;&#039;Caretas&#039;&#039;, Lima, 451, 31 de enero-10 de febrero de 1972.&amp;lt;/ref&amp;gt; Nos encontramos así con el tema de la escritura inútil que se reiterará en autores posteriores. Pero ese mismo mes de diciembre de 1916 en que se publica esta entrevista en &#039;&#039;El Tiempo&#039;&#039;, por curiosa coincidencia, Víctor Andrés Belaunde remite a José de la Riva-Agüero una carta en la que sentencia a su generación con estos términos: «No somos los quijotes que se estrellan noblemente contra los molinos de viento, sino los sanchos fracasados expuestos al manteamiento, en medio de la risa universal».&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de Víctor Andrés Belaunde a José de la Riva-Agüero, Lima, 27 de diciembre de 1916, Archivo Histórico Riva-Agüero.&amp;lt;/ref&amp;gt; El pesimismo y la resignación nacían como consecuencia de los horizontes estrechos y la falta de perspectivas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero precisamente durante la década de 1910 se anunciaron algunas variaciones: no solo se modernizan los medios de transporte con el arribo del automóvil, el aeroplano, la apertura del Canal de Panamá, sino que además se experimentan cambios en la vida social. El ascenso de Guillermo Billinghurst al poder (1912-1914) ocasiona una interrupción en el monopolio oligárquico del Estado, que hace posible la insurgencia desordenada y espontánea de artesanos y obreros de Lima en marchas, motines y huelgas. Para Mariátegui —como también para Abraham Valdelomar— ese descubrimiento de la multitud sería decisivo en la evolución de su mentalidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero el descubrimiento de las clases populares estuvo acompañado en esos años del encuentro con una especie de onda sísmica —para emplear una metáfora del propio Mariátegui— que desde los departamentos del sur peruano parecía irradiarse al conjunto del país: esas masas indígenas aparentemente resignadas y vencidas se rebelan, y en el mundo gris de la República Aristocrática enarbolan una reivindicación que parece en un principio absurda o incomprensible: quieren volver atrás, rechazan toda la historia que han soportado desde la conquista e intentan recuperar un idealizado Imperio incaico, con lo que terminan mostrando una imagen diferente del país y de la nación. Estalla a fines de 1915 y principios de 1916 en Puno, en la provincia de Azángaro, el efímero levantamiento de Rumi Maqui: un sargento mayor de caballería cuyo nombre original era Teodomiro Gutiérrez Cuevas, de formación al parecer anarquista, que opta por apoyar a esas masas campesinas y dirigir una gran rebelión. Lamentablemente habría sido descubierta en sus inicios y fue fácilmente sofocada. Pero eso no impidió que fuera una alternativa o el anuncio del cambio como posibilidad: una utopía que abría los caminos de la esperanza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mariátegui tenía en ese entonces una columna diaria en &#039;&#039;El Tiempo&#039;&#039; titulada «Voces»: se trata de páginas por lo general burlonas, crónicas parlamentarias, dirigidas a satirizar la política civilista, especialmente al señor José Pardo&amp;lt;ref&amp;gt;José Pardo fue presidente del Perú durante dos períodos, 1904-1908 y 1915-1919 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; o a los jóvenes «futuristas»; pero frente a Rumi Maqui el tono cambia radicalmente: se impresiona por el hecho, constata que el personaje era para una parte del Perú «solo el mayor Teodomiro Gutiérrez Cuevas», pero «entre los indios es el Inca, el restaurador y otras cosas tremendas y trascendentales».&amp;lt;ref&amp;gt;&#039;&#039;El Tiempo&#039;&#039;, Lima, año II, 187, 17 de enero de 1917, p. 1.&amp;lt;/ref&amp;gt; Ocurren movimientos con un similar espíritu nativista en Huancané y Nazca: también concitan la atención de Mariátegui y descubre que entre esos movimientos sociales y el renacer de una cultura indígena —tradicionalmente oprimida y despreciada— existe alguna relación: «La vida nacional llega indudablemente a una etapa interesantísima. Se diría que asistimos a un renacimiento peruano. Tenemos arte incaico. Teatro incaico. Música incaica. Y para que nada falte nos ha sobrevenido una Revolución Incaica».&amp;lt;ref&amp;gt;&#039;&#039;El Tiempo&#039;&#039;, Lima, año II, 288, 25 de abril de 1917, p. 1&amp;lt;/ref&amp;gt; En esos años, en efecto, se inicia la música indigenista ensayando la escala pentafónica, se forman también los primeros conjuntos teatrales que con ropajes y decorados incaicos recorren costa y sierra.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hacia 1918 Mariátegui realizó, acompañado por Ricardo Martínez de la Torre, su único viaje al interior del país: fue al valle del Mantaro y permaneció algunos días en Huancayo. Esta experiencia sería inolvidable para quien —amante de los viajes— no podría después, por razones de una agobiante fragilidad física, volver a recorrer los paisajes andinos. Con su imposible viaje a Buenos Aires se frustraría también una proyectada visita a Arequipa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Europa prosiguió el encuentro con el Perú. Años después, recordando la ilusión con que partieron él y César Falcón dirá: «Nos habíamos entregado sin reservas, hasta la última célula, con una ansia subconsciente de evasión, a Europa, a su existencia, a su tragedia. Y descubríamos, al final sobre todo, nuestra propia tragedia, la del Perú, la de Hispano-América».&amp;lt;ref&amp;gt;José Carlos Mariátegui, «Una novela de Falcón», en &#039;&#039;Repertorio Americano&#039;&#039;, San José, t. xxi, 14, octubre de 1930, p. 216.&amp;lt;/ref&amp;gt; En este sentido se puede admitir que hizo en Europa su mejor aprendizaje.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La actitud de Mariátegui frente a Europa difiere de la que tuvieron Belaunde, los García Calderón o Riva-Agüero, es decir, la generación del novecientos. El joven Mariátegui, cuando toma el barco, es ya un intelectual formado, reconocido por sus lectores y que no quiere contemplar a Europa sino interrogarla desde su condición de peruano: intentará mirar a Occidente desde un país dominado y atrasado. Mientras para Francisco García Calderón, Europa fue el inicio de una aventura intelectual y por lo tanto asumió frente a lo europeo la condición subordinada del discípulo, para Mariátegui fue una escala imprescindible pero momentánea en un aprendizaje iniciado tiempo antes; de ahí que pueda «observar» y «estudiar» a los europeos en un estilo que podría evocar la perspectiva de un etnólogo occidental frente a un país atrasado, con la diferencia de que en este caso la situación fue completamente a la inversa. Entonces Mariátegui no se limitará a leer, sino que escribirá sobre Europa haciendo anotaciones en torno a fenómenos a veces inadvertidos para los propios europeos, manteniendo siempre una postura crítica. La atracción por Occidente entre los intelectuales latinoamericanos es un hecho recurrente. Para Francisco García Calderón —por ejemplo— la salvación de Latinoamérica quedaba supeditada a su capacidad de asimilación de la cultura latina. Ser afrancesado era una manera de ser peruano, por lo menos desde el siglo XVIII y Pablo de Olavide, como lo seguirá siendo hasta fechas más recientes con el surrealismo y César Moro. La crítica del hispanismo llevaba —incluso a personajes más radicales— al recurso de otro modelo cultural y a persistir en la imitación: a principios de siglo era evidente que las élites intelectuales del Perú se resignaban a la condición de «eco de ecos» de la cultura europea; quedaban al remolque de Occidente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mariátegui, en cambio, no comparte esta encandilación. Escribir sobre Europa le proporciona un distanciamiento indispensable que fue posible porque antes de tomar el barco, ya la ilusión europea se había mellado en su espíritu: los artículos de Juan Croniqueur recogen un temprano desengaño por el progreso, esa tranquilizante ilusión burguesa que no resiste el impacto de la Gran Guerra. La llegada a Europa, los comentarios, las heridas visibles, los campos de batalla, las ciudades destruidas confirmarán esa imagen de absurdo y desconcierto que desde Lima le produjo la gigantesca matanza. Viene luego la lectura de las novelas inspiradas en la guerra, el conocimiento de Henri Barbusse y también el descubrimiento de otros narradores que se aproximan al deterioro europeo desde su interior: Romain Rolland, pero sobre todo Marcel Proust. Descubre entonces un mundo crepuscular, en ocaso, en su hora final, en un momento histórico muy diferente de Latinoamérica, convulsionada por la agitación juvenil con la Reforma Universitaria o por la revolución agraria en México. La lectura de Oswald Spengler servirá para reafirmar estas primeras impresiones. &#039;&#039;La decadencia de Occidente&#039;&#039;, con esa habilidad spengleriana para acuñar como propias ideas ajenas y con la ilusión de erudición expuesta en un estilo ágil y martillante, se convierte en un verdadero &#039;&#039;best seller&#039;&#039; en los países de habla hispana, para lo que no fue secundario el respaldo entusiasta de Ortega y Gasset. Pocos sabían que Spengler era un personaje conservador y nadie podía suponer que terminaría como ideólogo del nacional-socialismo. Pero estas referencias políticas en realidad no interesan, porque este texto reaccionario en Europa, tuvo efectos imprevisiblemente revolucionarios en América Latina, robusteciendo y afirmando a quienes hacían la crítica de lo europeo para reivindicar las raíces propias de nuestra cultura. Sin &#039;&#039;La decadencia de Occidente&#039;&#039;, no se hubiera escrito de la misma manera &#039;&#039;Tempestad en los Andes&#039;&#039;.&amp;lt;ref&amp;gt;Luis E. Valcárcel, &#039;&#039;Tempestad en los Andes&#039;&#039;, Lima, Editorial Minerva, 1927, prólogo de José Carlos Mariátegui [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mariátegui leyó a Spengler en alemán. Estuardo Núñez pudo apreciar años después, en la biblioteca de Washington izquierda, el ejemplar debidamente anotado y subrayado. Pero la crítica a Occidente no derivará en una negación absoluta, porque Mariátegui acabó por distinguir entre la cultura occidental y el capitalismo. La decadencia, el ocaso y el fin obedecían a un sistema económico y no a las conquistas de una cultura. Occidente no tenía que seguir necesariamente el camino del capitalismo. De hecho, la Revolución Rusa era un producto de Occidente —tanto como la Gran Guerra—, pero con un contenido evidentemente distinto: nació en el extremo oriental de esa civilización pero en umbilical unión con un producto occidental como era el marxismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Europa, Mariátegui fue testigo de las repercusiones de la Revolución Rusa en Hungría, Alemania e Italia: la formación de soviets, toma de fábricas, insurrecciones urbanas y asistió personalmente a la fundación del Partido Comunista de Italia. Las luchas obreras forman parte también de la historia europea aunque obedezcan a una corriente diferente y antagónica con el capitalismo. En conclusión, lo que terminaba era el capitalismo y, con él, esa mitificación burguesa del siglo XIX: la religión del progreso. Este descubrimiento remite a Mariátegui a las páginas de Georges Sorel, autor al que leyó cuando por vez primera se aproximaba a las luchas obreras de Lima y con el que simpatizó por su exaltación de la violencia y la acción espontánea de las masas. Pero ocurre que Sorel además era un crítico del progreso, no creía en el evolucionismo. Mariátegui, desde una perspectiva similar, arriba al convencimiento de que el Perú no debe repetir el camino europeo. Para Víctor Andrés Belaunde, el término «europeísta»&amp;lt;ref&amp;gt;Belaunde desde Madrid le decía a Riva-Agüero: «Tengo nostalgia de la Universidad, de mis amigos, de nuestras conversaciones y proyectos. Me consuelo pensando que después de europeizarme regresaré a luchar al lado de la nueva generación de la que son ya representantes conspicuos García Calderón y Ud.». Carta de Víctor Andrés Belaunde a José de la Riva-Agüero, Madrid, 3 de diciembre de 1905, Archivo Histórico Riva-Agüero.&amp;lt;/ref&amp;gt; tenía implicancias elogiosas; en cambio, para Mariátegui, igual que para Haya de la Torre, tendrá una evidente connotación despectiva. Europa es el escenario de un aprendizaje indispensable: el descubrimiento de las diferencias con Latinoamérica, lo que no significó abjurar del conocimiento de esa cultura y de sus beneficios. Todo lo contrario: era indispensable estar informado, conocer los nuevos aportes pero nunca para imitarlos. Estuardo Núñez ha indicado con perspicacia cómo fue José Carlos Mariátegui un personaje decisivo para el ingreso de las corrientes surrealistas en el Perú: acabó encontrando parentesco entre un movimiento que reivindicaba la imaginación y la espontaneidad creativa, con un continente alejado del racionalismo y la ilustración, donde el sentimiento importaba más que lo racional.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De los tres años y siete meses europeos nace esa doble vertiente mariateguista: la defensa de lo nacional y la necesidad del internacionalismo. El afán cosmopolita de Mariátegui explica el entusiasmo que siempre sintió por los hebreos. Recordemos que entre sus amigos más próximos figuraban varios judíos, como Bernardo Regman —uno de los siete fundadores del Partido Socialista—, el comerciante Feldman, Jacobo Lerner —que persistiría en el comunismo peruano— y sobre todo una pareja de estudiantes, Miguel Adler y Nomi Müllstein, a quienes se debe la edición en Lima de una importante revista llamada &#039;&#039;Repertorio Hebreo&#039;&#039;, para la cual Mariátegui escribirá un artículo titulado «Israel y Occidente, Israel y el mundo»: «El pueblo judío que yo amo —dice con entusiasmo— no habla exclusivamente hebreo ni yiddish; es políglota, viajero, supranacional».&amp;lt;ref&amp;gt;José Carlos Mariátegui, «Israel y Occidente, Israel y el mundo», en &#039;&#039;Repertorio Hebreo&#039;&#039;, Lima, año 1, 1, abril-mayo de 1929, p. 5.&amp;lt;/ref&amp;gt; Ya nos referimos a su amor por los viajes; en Europa adquirió un diestro empleo del francés, el inglés, el alemán y desde luego el italiano, la lengua que utilizaba al interior de su familia, en la conversación cotidiana con su mujer y sus hijos.&amp;lt;ref&amp;gt;Mariátegui se casó en Florencia, en 1920, con Anna Chiappe, natural de Lucca, Italia. Vivieron en ese país hasta su viaje al Perú en 1923. Su hijo mayor, Sandro, nació en Italia [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; Pero el problema era tratar de armonizar este espíritu abierto a la cultura moderna, con la independencia y la defensa de los elementos nacionales. No fue tarea fácil, aunque en el artículo citado terminaba viendo el problema con gran optimismo: «Internacionalismo igual Supranacionalismo. El internacionalismo no es como se imaginan muchos obtusos de derecha e izquierda la negación del nacionalismo, sino su superación. Es una negación dialéctica, en el sentido de que contradice al nacionalismo; pero no en el sentido de que, como cualquier utopismo, lo condene y descalifique como necesidad histórica de una época».&amp;lt;ref&amp;gt;«La misión de Israel», en Mundial, 3 de mayo de 1929, reproducido en Mariátegui total, ed. cit., t. i, p. 1222 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Internacionalismo no era, desde luego, sinónimo de Occidente. El distanciamiento con la cultura occidental —que posibilita conocerla tan bien como cualquier europeo, pero con la conciencia de no serlo— le permitió a Mariátegui utilizar a Europa como un mirador sobre el mundo, un observatorio de su época, como lo ha subrayado Robert Paris: constata de esa manera el resurgimiento de viejas civilizaciones que habían sido negadas por Occidente tanto en Turquía como en China.&amp;lt;ref&amp;gt;Robert Paris, «Préface», José Carlos Mariátegui, &#039;&#039;7 essais d’interprétation de la réalite péruvienne&#039;&#039;, París, François Maspero, 1968, p. 12.&amp;lt;/ref&amp;gt; Lo que ocurría en Asia podía haberse iniciado también en el mundo andino: los vencidos intentaban recuperar su historia. Pero en este terreno era también difícil articular lo nacional con los aportes occidentales. De allí que le llamara la atención el Japón moderno, «porque nos ofrece el ejemplo de un pueblo capaz de asimilar plenamente la civilización occidental sin perder su propio carácter ni abdicar su propio espíritu».&amp;lt;ref&amp;gt;«El movimiento socialista en Japón», en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, Lima, año XXIII, 984, 8 de enero de 1927.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mariátegui, siendo consciente de que el socialismo y el marxismo eran productos occidentales, no podía derivar en un nacionalismo simple y a ultranza.&amp;lt;ref&amp;gt;Una versión quizá algo exagerada de la relación entre Mariátegui y el problema nacional —por la preponderancia de esta problemática— fue propuesta en nuestro ensayo «Mariátegui: marxismo y nación», en &#039;&#039;La Revista&#039;&#039;, Lima, 2, julio de 1980, pp. 34-38.&amp;lt;/ref&amp;gt; El viaje a Europa lo salvó de esa tentación, en la que de una manera u otra encallaron Luis E. Valcárcel o Emilio Romero, nacionalistas pero también alejados de Marx. Tras la difícil articulación entre la nación y Occidente existía en realidad un problema más complejo: la relación necesaria, pero a veces antagónica, entre el marxismo y la tradición nacional. En esos años la Unión Soviética parecía ser un signo esperanzador porque, como observó Mariátegui, en esa tierra de experimentación de un mundo que nace se «protege sabiamente la personalidad de cada uno de los pueblos que la componen».&amp;lt;ref&amp;gt;José Carlos Mariátegui, «Israel y Occidente, Israel y el mundo», ed. cit., p. 7.&amp;lt;/ref&amp;gt; La revolución en el Perú, a diferencia de la República impuesta por los criollos, no debía hacerse contra el indio, a costa de nuestra personalidad nacional, sino que, por el contrario, además de respetarla, debería mantenerla y fomentarla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De Europa, Mariátegui regresa «marxista convicto y confeso»:&amp;lt;ref&amp;gt;A raíz de su reclusión en el hospital San Bartolomé, acusado por el Gobierno de ser parte de un complot comunista, Mariátegui envió una carta al diario &#039;&#039;La Prensa&#039;&#039; en la que, además de rechazar las acusaciones, se proclamó «marxista convicto y confeso». José Carlos Mariátegui, carta al diario &#039;&#039;La Prensa&#039;&#039;, 10 de junio de 1927, en Ricardo Martínez de la Torre, &#039;&#039;Apuntes para una interpretación marxista de historia social del Perú&#039;&#039;, ed. cit., t. ii, p. 274. Ver también José Carlos Mariátegui, &#039;&#039;7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana&#039;&#039;, ed. cit., p. 52 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; la lectura de Georges Sorel iniciada en Lima, su inicial simpatía por los bolcheviques, habían derivado en el conocimiento de Marx, de Lenin, también de los marxistas centroeuropeos como Kautsky, sin descuidar a otros socialistas como Labriola. No estaba adscrito a una sola escuela, ni encerrado en una corriente específica del marxismo. No se entienda esto como un eclecticismo fácil en quien a la vez que emprendía el conocimiento de Marx, hacía una imprescindible crítica del socialismo domesticado y reformista, y apostaba por los revolucionarios «tachados de herejía», en el estilo del propio Lenin, Trotsky y Rosa Luxemburgo. Pero el marxista que regresa al Perú, ante una sociedad diferente a Europa, no podía dejar de interrogarse sobre la validez de lo aprendido en otro continente, lejos de sus fuentes originarias. ¿Era posible ser marxista en Latinoamérica? O, en otras palabras, ¿cómo ensayar el camino marxista sin derivar en el europeísmo? Cuestión crucial para cualquier intelectual de izquierda en Latinoamérica: Mariátegui y Haya supieron plantearse la pregunta, pero terminaron difiriendo sustancialmente en sus respuestas. Años después, un lector acucioso y crítico de los &#039;&#039;7 Ensayos&#039;&#039;, en una carta dirigida a su autor, reiteraría con lucidez el problema: «Estoy casi siempre de acuerdo con Ud. —le decía en junio de 1929 Francisco García Calderón a Mariátegui en una misiva remitida desde París— cuando estudia los diversos aspectos del problema indígena y ofrece soluciones. Me separo en otros puntos, como Ud. ha de suponerlo, sobre todo en lo que se refiere a la implantación del marxismo como panacea en un país como el nuestro sin capitalismo, sin industrias, de organización semifeudal».&amp;lt;ref&amp;gt;Carta de Francisco García Calderón a José Carlos Mariátegui, París, 13 de junio de 1929, en &#039;&#039;Mercurio Peruano&#039;&#039;, Lima, año xii, vol. xviii, 129-130, mayo-junio de 1929, p. 309.&amp;lt;/ref&amp;gt; Esa caracterización del Perú, hecha por el intelectual conservador y oligárquico que era García Calderón, se asemejaba notablemente a la que por esas mismas fechas hacía en Buenos Aires Vittorio Codovilla; hemos visto páginas atrás las discrepancias de Mariátegui, pero el problema persiste: ¿era posible concluir&amp;lt;ref&amp;gt;Es posible que el uso del verbo «concluir» responda a un error de mecanografiado [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; un producto tan avanzado de Occidente como el marxismo con un país tan atrasado, que hasta entonces no existía en la geografía del socialismo o en los textos de la Internacional Comunista?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando Mariátegui regresa al Perú terminaba una gran convulsión agraria que, como en 1915, afectó principalmente a los departamentos del sur andino. La crisis en las exportaciones laneras, el enfrentamiento estructural entre las economías campesinas y los terratenientes, la prédica de los grupos indigenistas, los conflictos entre medianos comerciantes y gamonales, son factores que posibilitan el estallido casi simultáneo de motines y sublevaciones rurales en el altiplano puneño, las alturas de Cusco, tanto en Ocongate como en Espinar; la onda rebelde llega a Andahuaylas, incluso Ayacucho, también Cailloma y las alturas de Tacna. Todo el sur termina afectado. Un ejemplo es lo que ocurre en 1921 en Tocroyoc cuando los comuneros de las alturas toman la población pidiendo la expulsión de los mistis y hacendados y afirmando la restauración del Tawantinsuyo. La impronta mesiánica, milenarista o, mejor dicho, nativista, recorre todas esas sublevaciones: no por azar aparecen precedidas por un renacer cultural indígena. Cuando Mariátegui regresa, el movimiento está en franco descenso: los hacendados que se vieron obligados a huir y refugiarse en las ciudades, comienzan a regresar, la hacienda recupera su dominio sobre la región, pero las noticias de la gran rebelión llegan a Lima mediante cartas intercambiadas entre los provincianos y los migrantes recientes a la capital; no faltan desde luego escuetas crónicas periodísticas, pero los informes más adecuados son los que traen esos campesinos que acuden a los Congresos de la Raza Indígena. Mariátegui asiste a uno de ellos y conoce al líder puneño Ezequiel Urviola, verdadero nuevo indio, rebelde, defensor de su cultura, pero capaz de asimilar los mejores elementos de Occidente, a través del cual recibe una narración fidedigna de las rebeliones en Huancané y Azángaro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esas rebeliones formaban parte de un amplio ciclo iniciado desde el siglo XVI, en la resistencia nativista a la conquista, prolongado posteriormente en la revolución de Túpac Amaru: la misma esperanza mesiánica recorre durante siglos la historia andina, mostrando que existe allí una tradición viva y diferente del hispanismo fomentado por los intelectuales conservadores. Mariátegui descubre de esa manera que el término tradición —esa alianza estrecha entre los hombres del presente y los recuerdos— no es un coto exclusivo de Barrès&amp;lt;ref&amp;gt;Maurice Barrès (1862-1923), escritor, periodista y político francés [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; y del pensamiento reaccionario, porque existe una relación diferente con el pasado que no es la pasiva veneración de los muertos, sino la lucha por la defensa de una cultura que se niega a perecer.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El nativismo indígena contagiará a los intelectuales del sur. La esperanza mesiánica, a veces exagerada hasta infringir las reglas estéticas, inspira las páginas de Valcárcel, pero también alienta a todo el grupo «Resurgimiento» de Cusco o al círculo «Orkopata» de Puno. En &#039;&#039;Tempestad en los Andes&#039;&#039; se puede encontrar la formulación categórica de una tesis medular para las expresiones más radicales del indigenismo: es necesario buscar los mecanismos que permitan otorgar efectividad a las luchas campesinas y que anulen la esterilidad de su heroísmo, y eso solo se conseguirá cuando el indio encuentre su Lenin, una manera caudillista de reclamar la unión entre el marxismo y la tradición andina. El reclamo no pasa inadvertido para Mariátegui: Valcárcel fue un distribuidor de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; en Cusco, corresponsal, y cuando venía a Lima, un visitante frecuente de la casa de Washington izquierda, de manera que no llamó a extrañeza que uno de los primeros libros editados por el sello Minerva fuera precisamente &#039;&#039;Tempestad en los Andes&#039;&#039;, con un elogioso prólogo de Mariátegui, donde se ponía reparos a un programa político que se basara en la sola vuelta al pasado indígena, pero no se negaba en ningún momento la fuerza y el arraigo del sentimiento mesiánico, la necesidad imperativa de incorporarlo en cualquier proyecto revolucionario.&amp;lt;ref&amp;gt;Entrevista a Luis E. Valcárcel (27 de junio de 1980).&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mariátegui, en esta perspectiva, se esforzó por estar informado lo más detenidamente posible sobre el mundo andino: las relaciones sociales en las haciendas, la historia local, la vida en las comunidades, las condiciones de la agricultura y la ganadería andina, la religiosidad y la cultura de los campesinos. Recurrió a la información oficial: &#039;&#039;Anuario Estadístico&#039;&#039;, por ejemplo; leyó las publicaciones técnicas, las revistas de las asociaciones de hacendados como &#039;&#039;La Vida Agrícola&#039;&#039;; tampoco dejó de consultar monografías y estudios de casos, pero sobre todo acudió a la información directa que le podían proporcionar algunos estudiantes provincianos establecidos en Lima: especialmente Emilio Romero y Luis E. Valcárcel. Ambos nos han referido en sendas conversaciones cómo, estando en Lima, asistían puntual y constantemente a la casa de Mariátegui, donde eran sometidos a un interrogatorio perspicaz, escuchados con detenimiento, obligados a veces a precisar uno y otro dato, y de esa manera el «maestro» Mariátegui acababa durante esas tardes convertido en un acucioso «alumno» que tomaba notas y reflexionaba luego sobre todo lo que apuntaba.&amp;lt;ref&amp;gt;Entrevista a Emilio Romero (26 de mayo de 1980).&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A esta información oral debe añadirse, por último, la lectura de Castro Pozo y sus estudios sobre la comunidad indígena&amp;lt;ref&amp;gt;Hildebrando Castro Pozo (1890-1945) fue el autor de &#039;&#039;Nuestra comunidad indígena&#039;&#039;, Lima, Editorial El Lucero, 1924 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; y el conocimiento de los recientes aportes arqueológicos que iniciaba Julio C. Tello. El interés de Mariátegui por el mundo andino acabó comprendiendo tanto el presente como el pasado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pueden llamar la atención todavía las páginas que Mariátegui dedicó a la civilización andina, cuando era escaso, fragmentario e inseguro el conocimiento de las sociedades prehispánicas, a pesar de una temprana tesis de Víctor Andrés Belaunde que fue una invocación al conocimiento de ese tema.&amp;lt;ref&amp;gt;Víctor Andrés Belaunde, &#039;&#039;El Perú antiguo y los modernos sociólogos&#039;&#039;, Lima, Imprenta y Librería de San Pedro, 1908.&amp;lt;/ref&amp;gt; Belaunde no encontró eco. La actitud predominante era la omisión total; esa fue precisamente la mayor debilidad de &#039;&#039;Le Pérou contemporain&#039;&#039;, de García Calderón, donde así como no existían los campesinos como personajes históricos, tampoco había existido civilización alguna antes de la invasión europea.&amp;lt;ref&amp;gt;Francisco García Calderón, &#039;&#039;Le Pérou contemporain&#039;&#039;, París, Dujarric et cie, editeurs, 1907 [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt; Mariátegui, en evidente contraposición, consideró imprescindible ocuparse del tema, entre otras ocasiones, al inicio de los &#039;&#039;7 Ensayos&#039;&#039; y en el informe presentado por la delegación peruana a la Primera Conferencia Comunista de Buenos Aires. Cincuenta años después, los comentadores y críticos de Mariátegui parecen coincidir en considerar esos aportes como uno de los aspectos más débiles de toda su obra, producto de la falta de información (según los más benévolos), el apresuramiento o el afán de ordenar el pasado peruano en función de ciertas exigencias políticas. La imagen de la sociedad incaica definida como «comunismo agrario» fue desechada en nombre del «esclavismo», el «feudalismo» o una imagen rígida del «comunismo primitivo», clasificaciones más acordes con el esquema oficial del marxismo sobre la evolución humana (por lo menos hasta los años sesenta). El comunismo agrario era para Mariátegui un término adecuado en el esfuerzo de definir una sociedad sin propiedad privada, sin moneda aunque con intercambios, y donde los excedentes permitían el funcionamiento de un poderoso Estado contrapuesto a las comunidades de base colectivista, anteriores al Imperio incaico. No era una sociedad idílica; existían contradicciones y conflictos pero, a pesar del Estado, el colectivismo persistía en los ayllus.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué el interés de Mariátegui por el Imperio incaico? Antes de responder a la pregunta, conviene recordar que para Mariátegui el estudio del pasado solo se justificaba y explicaba en función del conocimiento del presente: en la actualidad se descubrían las pistas del verdadero pasado, de manera que una indagación histórica no era sino el esfuerzo por remontar una tradición. «Una tradición no está viva sino en cuanto se continúa y se agranda, en cuanto es presente y futuro tanto como pasado». La sociedad incaica era un tema contemporáneo porque si bien la conquista había interrumpido y variado el proceso histórico peruano, no había conseguido destruir ciertos rasgos colectivistas, heredados de los antiguos ayllus, que supérstites en las comunidades solo podrían explicarse por el terco afán campesino de mantener una determinada tradición: un estilo de vida que arrastraba relaciones sociales y también una cultura específica. En la comunidad existían «elementos de socialismo práctico».&amp;lt;ref&amp;gt;José Carlos Mariátegui, «El problema agrario», en &#039;&#039;La Sierra&#039;&#039;, Lima, año I, 2, p. 12. Reproducido en &#039;&#039;Mariátegui total&#039;&#039;, ed. cit., t. i, pp. 267 y 268, cita en la p. 268 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; Esta constatación —y solo ella— permitía plantear el socialismo como alternativa viable en un país atrasado y campesino, con una clase obrera reducida y una industria apenas naciente. Los campesinos podían asumir la idea socialista, fusionarla con sus aspiraciones mesiánicas, porque en su vida cotidiana habían sabido mantener y defender ese viejo colectivismo andino. Aunque fuera paradójico, en el mismo atraso de la sociedad peruana encontraba Mariátegui la exigencia y la justificación del socialismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cualquier posibilidad exitosa del marxismo en el Perú pasaba por la confluencia con la cultura andina: por eso el profundo respeto de Mariátegui hacia Valcárcel, y su defensa de los indigenistas, no solo contra algunos jóvenes intelectuales criollos proclives al leguiismo como Luis Alberto Sánchez, sino también en contra de algunos marxistas ortodoxos que despreciaban al mesianismo andino, a los que nos referiremos en el capítulo final.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El colectivismo agrario de las comunidades terminaba por diferenciar con nitidez a la estructura agraria peruana de cualquier país europeo. Entonces, no se podían importar y repetir mecánicamente los razonamientos de los revolucionarios europeos. Sin los campesinos era imposible la revolución: ellos compensarían crecientemente la debilidad numérica de los obreros, pero para contar con la acción campesina era imprescindible que el socialismo fuera una garantía de la vida rural en el Perú. A diferencia del capitalismo, su desarrollo no debía implicar la destrucción de la comunidad. El socialismo no se edificaría a costa de los campesinos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La defensa de la comunidad robustece el rechazo de Mariátegui al capitalismo. En el Perú no tenían que repetirse los errores que en Occidente había generado ese sistema económico porque, gracias a la comunidad, podríamos seguir una evolución histórica diferente. Una vez más, nuestro camino no era el europeo. Es así como Mariátegui se ubica en un terreno radicalmente diferente de análisis y reflexión: a diferencia de los apristas o los comunistas ortodoxos, el problema no era cómo desarrollar el capitalismo (y por lo tanto repetir la historia de Europa en América Latina), sino cómo seguir una vía autónoma. De aquí se concluye que sin la relación con los poetas y ensayistas de la corriente indigenista y sin las sublevaciones rurales, el marxismo de Mariátegui carecería de un rasgo esencial: su recusación del progreso y su rechazo de la imagen lineal y eurocentrista de la historia universal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En efecto, la conclusión más importante que se deriva del «comunismo agrario» es la ruptura con esa imagen de una historia universal impuesta por los europeos a todos los países atrasados y que recogida por el marxismo —en la versión de Engels y después de Stalin— dio origen al esquema clásico que partiendo del comunismo primitivo, seguía por el esclavismo, desembocaba en el feudalismo y llegaba al capitalismo...&amp;lt;ref&amp;gt;Véase al respecto la carta de Marx a Otiéchestviennie Zapiski, escrita a fines de 1877, en Carlos Marx y Federico Engels, &#039;&#039;Correspondencia&#039;&#039;, Editorial Cartago, Buenos Aires, 1973, pp. 288-291 [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt; La ruptura se explica porque al sostener que en pleno siglo XVI la economía incaica se regía por reglas asimilables al «comunismo agrario», se estaba sosteniendo que aquí no había ocurrido una etapa esclavista como en Grecia y Roma y además, mientras en Europa el feudalismo se encontraba en pleno apogeo, en América las relaciones de producción eran completamente diferentes. Posteriormente, la conquista no consigue incorporarnos plenamente a Europa y se configura la peculiar imagen de un país donde —como lo observaba también Raúl Porras— coexistían el capitalismo avanzado de la fábrica textil o la empresa minera Cerro de Pasco, al lado de la servidumbre de haciendas como Ccapana y Lauramarca, enfrentada con el colectivismo agrario de las comunidades limítrofes. Un país diverso, heterogéneo, resultado de una evolución histórica alejada del modelo clásico. Mariátegui resaltaba de esta manera la especificidad de nuestro pasado y nuestro presente y, desde el interior de la historia andina, busca fundar una manera peculiar de pensar el marxismo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
José Carlos Mariátegui era consciente de las posibles derivaciones que acarreaba el concepto de «comunismo agrario». Por eso criticó duramente a algunos arqueólogos ecuatorianos que, con el propósito de asemejar la historia andina a la historia europea, creían encontrar elementos de feudalismo en las postrimerías del Imperio incaico. Su reafirmación en el «comunismo agrario» se explica porque, además de encontrar respaldo para esa concepción en los análisis de Luis E. Valcárcel o Heinrich Cunow, la historia le permitía sostener que así como en el pasado el área andina se había desarrollado autónomamente, en el presente debíamos encontrar un camino propio y diferente al socialismo. En el informe de 1929, ante los oídos escépticos de los dirigentes comunistas de América Latina, los socialistas peruanos afirmaron rotundamente su confianza en las masas campesinas: «Nosotros creemos que entre las poblaciones “atrasadas”, ninguna como la población indígena incásica, reúne las condiciones tan favorables para que el comunismo agrario primitivo, subsistente en estructuras concretas y en un hondo espíritu colectivista, se transforme, bajo la hegemonía de la clase proletaria, en una de las bases más sólidas de la sociedad colectivista preconizada por el comunismo marxista».&amp;lt;ref&amp;gt;SSIC, &#039;&#039;El movimiento revolucionario latinoamericano&#039;&#039;, ed. cit., p. 279.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde luego que no se trataba de una romántica actitud retrospectiva. Las comunidades podrían y debían incorporar los adelantos técnicos occidentales. El Programa del Partido Socialista enunciaba así la asociación entre el socialismo y el campesinado: «El socialismo encuentra lo mismo en la subsistencia de las comunidades que en las grandes empresas agrícolas, los elementos de una solución socialista de la cuestión agraria, solución que tolerará en parte la explotación de la tierra por los pequeños agricultores ahí donde el yanaconazgo o la pequeña propiedad recomiendan dejar a la gestión individual, en tanto que se avanza en la gestión colectiva de la agricultura, las zonas donde ese género de explotación prevalece. Pero esto, lo mismo que el estímulo que se preste al libre resurgimiento del pueblo indígena, a la manifestación creadora de sus fuerzas y espíritu nativos, no significa en absoluto una romántica y anti-histórica tendencia de reconstrucción o resurrección del socialismo incaico».&amp;lt;ref&amp;gt;Ricardo Martínez de la Torre, &#039;&#039;Apuntes para una interpretación marxista de historia social del Perú&#039;&#039;, ed. cit., t. II, pp. 399 y 400.&amp;lt;/ref&amp;gt; Socialismo no podía significar «retroceso». La cita despeja otro posible malentendido: no se trataba de imponer el colectivismo a diestra y siniestra, sino simplemente desarrollarlo donde existían bases materiales. Es significativo, de otro lado, que en el programa se asociaran las reivindicaciones económicas con los problemas culturales, como parte de un mismo proceso. El «socialismo práctico» persistía tanto en la agricultura como en la vida indígena: «Para el socialismo peruano este factor tiene que ser fundamental».&amp;lt;ref&amp;gt;José Carlos Mariátegui, «El problema agrario», en &#039;&#039;La Sierra&#039;&#039;, Lima, año I, 2, febrero de 1927, pp. 12 y 13.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es evidente, sin embargo, que esta imagen de la comunidad y de la evolución agraria peruana terminó con el tiempo convertida en uno de los aspectos más frágiles del pensamiento de Mariátegui, pero ese «error» fue imprescindible para que se ubicara en un terreno de reflexión radicalmente diferente, conquistando una difícil autonomía en sus análisis, que le permitió a su vez fundar un socialismo «peruano», «indoamericano», «nuestro». De esta manera, la verdadera tradición peruana —compuesta por las luchas campesinas, la impronta mesiánica y especialmente por el colectivismo supérstite en la vida comunal— conducía a la innovación del marxismo. Guillermo Nugent ha reparado en que todas estas reflexiones se encuentran comprendidas en una fórmula prístina acuñada por el propio Mariátegui: la «heterodoxia de la tradición», título de un artículo publicado en Mundial en noviembre de 1927.&amp;lt;ref&amp;gt;Guillermo Nugent, «La tradición herética: modernidad y tradición en el pensamiento de José Carlos Mariátegui», Memoria de Máster en Ciencias Sociales, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, México, 1984 [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El encuentro con el mundo andino deparó a Mariátegui otros dos asertos: relevar la importancia de la historia, en un país donde el pasado significa a veces una dura carga de frustraciones, pero también un sustento para la esperanza; admitir que en la reflexión del marxismo también teníamos que seguir otros derroteros, por lo que, a diferencia de Kautsky o de Lenin, nunca se planteó la tarea de escribir «el cuarto tomo de El Capital». El marxismo equivalía a la expresión más alta del pensamiento crítico y este solo se conquistaba insertándose en la tradición histórica del país. Nada de esto fue valorado con entusiasmo por la Internacional: les desagradó ese hincapié en la autonomía, pero sobre todo la defensa de los campesinos y la proclamación resuelta del socialismo, todo lo cual, a cualquier conocedor de la historia bolchevique, le evocaba esa vieja polémica entre Lenin y los populistas.&amp;lt;ref&amp;gt;Mariátegui compartía con los populistas rusos la fe en la comunidad y la creencia en un desarrollo autónomo del socialismo, pero esto no significa que hubiera leído sus libros. Ocurre que los intelectuales rusos en 1860 o en 1880, inmersos en un país atrasado y campesino, debieron afrontar problemas similares a los que afrontarían años después y en un continente diferente, Mariátegui y su generación. Existe, en los medios de izquierda, una imagen injustamente vituperable de los populistas que ha sido revisada completamente por Franco Venturi en &#039;&#039;El populismo ruso&#039;&#039;, Madrid, Revista de Occidente, 1975, t. i, p. 140.&amp;lt;/ref&amp;gt; El defensor de la comunidad tenía que ubicarse próximo a Vera Zasulich o Aleksandr Herzen y en una perspectiva diferente y quizá antagónica con la que se expone en &#039;&#039;El desarrollo del capitalismo en Rusia&#039;&#039;, libro que Mariátegui no llegó a leer.&amp;lt;ref&amp;gt;V. Lenin, &#039;&#039;El desarrollo del capitalismo en Rusia&#039;&#039;, Moscú, Editorial Progreso, 1975 [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt; Por entonces —en 1929— se ignoraban los escritos de Marx sobre el llamado «modo de producción asiático» (inéditos hasta 1939)&amp;lt;ref&amp;gt;Karl Marx, &#039;&#039;Formaciones económicas precapitalistas&#039;&#039;, Barcelona, Editorial Crítica, 1979 [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt; y también la correspondencia entre este y Vera Zasulich,&amp;lt;ref&amp;gt;Esta correspondencia está incluida en Karl Marx y Friedrich Engels, &#039;&#039;Escritos sobre Rusia II. El porvenir de la comuna rural rusa&#039;&#039;, México, Ediciones Pasado y Presente, Siglo XXI Editores, 1980 [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt; donde se habían planteado, en 1881, la cuestión de si el socialismo exigía o no una previa etapa capitalista.&amp;lt;ref&amp;gt;«Proprio como se Lenin, per proseguire il parallelo, invece di scrivere Lo sviluppo del capitalismo in Rusia si fosse attenuto alle speranze riposte nel mir de Vera Zasulich», Robert Paris, «Saggio Introduttivo», José Carlos Mariátegui, &#039;&#039;Sette saggi sulla realtà peruviana&#039;&#039;, Turín, Giulio Einaudi, 1972, p. lvii. El texto de Paris es un aporte fundamental para el conocimiento de Mariátegui, lamentablemente todavía no traducido al español y muy poco conocido en el Perú. Cuando Mirochevski pretendió refutar a Mariátegui acusándolo de «populista», más allá de sus simplificaciones y juicios abusivos, tenía razón en algunos aspectos: ocurre que felizmente, gracias entre otros autores a Venturi, populista ha dejado de ser sinónimo de «agente del enemigo» o «reaccionario».&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Descubrir la especificidad de Latinoamérica y la importancia del campesinado no fue consecuencia de las lecturas marxistas de Mariátegui. Los textos, insistimos, dedicados por Marx a la discusión de la evolución histórica en su mayoría recién se difundirían años después y solo en la década de 1960 el problema pasaría a ser casi un «lugar común» en el marxismo. Esta inevitable escasa información teórica originó múltiples vacíos que lo obligaron a una inusitada creatividad y a seguir un camino en completa divergencia con el marxismo occidental. A diferencia de Lukács, por ejemplo, el marxismo de Mariátegui no fue una reflexión sobre textos, nunca aspiró a constituirse en una «marxología», no le interesó la fidelidad a la cita o la rigurosidad en la interpretación. Utilizó a Marx, en el sentido más egoísta de la palabra, lo empleó como un instrumento, sin temer nunca derivar en la herejía o infringir alguna regla, y como por otro lado su socialismo se alimentó de otras fuentes, no se sintió nunca sujeto a una escuela determinada y no perdió la libertad crítica. En la breve nota autobiográfica redactada para la Conferencia Comunista de Buenos Aires, afirmó —para incomodidad de los asistentes— su deuda intelectual con Sorel: defensor de la violencia, del sindicalismo, de la espontaneidad, pero también, como lo señalamos páginas atrás, cuestionador del progreso y de la ilusión occidental.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La misma argumentación que alejó a Mariátegui de Codovilla y la Internacional sirvió para aproximarlo a los indigenistas, quienes también en la defensa de la comunidad descubrieron una posibilidad auténticamente nacional para «dinamizar el Perú económica y socialmente».&amp;lt;ref&amp;gt;Vicente Mendoza Díaz, «Alrededor de José Carlos Mariátegui», en &#039;&#039;Boletín Titikaka&#039;&#039;, Puno, t. iii, xxxiv, 1930.&amp;lt;/ref&amp;gt; Tiempo después, desde España y en las páginas de Bolívar, Pérez Domenech argumentará que en la confluencia entre socialismo e historia se encontraba el punto nodal del pensamiento mariateguiano: «El socialismo y la historia de su país confluían en la civilización incásica, que en lo social tuvo estructura perfectamente comunista. No aparecía, pues —a su criterio—, descabellada, ni mucho menos exótica, la conveniencia de aplicar las teorías de Marx a la organización política de su tierra y al resto de América indohispana. Propugnábala, por el contrario, como un medio de salvación urgente».&amp;lt;ref&amp;gt;José Pérez Domenech, «José Carlos Mariátegui. Apunte en Letanía», en &#039;&#039;Bolívar&#039;&#039;, Madrid, año I, 7, 1º de mayo de 1930, pp. 4 y 5. (Está incluido en &#039;&#039;Poemas a Mariátegui&#039;&#039;, 10ª edición, Lima, Empresa Editora Amauta, 1985, p. 197 [MM]).&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué era entonces el marxismo de Mariátegui? Su heterodoxia sería ahora intolerable para un profesor de «materialismo histórico» de San Marcos y esos inocultables vacíos en su formación habrían motivado la desaprobación proveniente de algún sociólogo de la Universidad Católica; sin embargo, con su irreverencia y todas sus flaquezas, fue el fundador del marxismo peruano: el introductor y a la vez el innovador de un pensamiento. Desde luego que para Mariátegui el marxismo nunca fue una «teoría», ni un juego de «conceptos», sino ante todo una actitud, un estilo de vida, una manera de encarar el mundo: «el marxismo representa incontestablemente la Revolución».&amp;lt;ref&amp;gt;José Carlos Mariátegui, &#039;&#039;Defensa del marxismo&#039;&#039;, Lima, Biblioteca Amauta, 1969, p. 124.&amp;lt;/ref&amp;gt; ¿Qué era la revolución? «La revolución más que una idea, es un sentimiento. Más que un concepto, es una pasión...».&amp;lt;ref&amp;gt;José Carlos Mariátegui, &#039;&#039;La escena contemporánea&#039;&#039;, Lima, Biblioteca Amauta, 1960, p. 155.&amp;lt;/ref&amp;gt; En otras palabras, la Utopía —con mayúsculas—, el mito, en cierta manera la religión de nuestro tiempo, la invitación a combatir por el milenio en la tierra: una agonía. El marxismo era una práctica que envolvía a todo el hombre y a todos los hombres; desterraba el aislamiento y el individualismo de los intelectuales para sumergirlos en la política, sinónimo de pasión. Es así como la razón y los sentimientos, la inteligencia y la imaginación se confundían. En su &#039;&#039;Defensa del marxismo&#039;&#039;, puesto frente a la necesidad de resumir lo esencial del pensamiento de Marx, no pensó en ninguna categoría de análisis (mercancía, por ejemplo), en ninguna disciplina (la economía política), tampoco en algún nuevo continente científico (el materialismo histórico), ni siquiera en un método (la dialéctica). Pensó estrictamente en que su «mérito excepcional» consistía en haber descubierto al proletariado, es decir, al sujeto de la revolución.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Introducci%C3%B3n3&amp;diff=9758</id>
		<title>Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Introducción3</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Introducci%C3%B3n3&amp;diff=9758"/>
		<updated>2025-10-23T06:02:45Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;lt;big&amp;gt;Introducción&amp;lt;/big&amp;gt;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;lt;ref&amp;gt;Esta Introducción fue redactada para la tercera edición de &amp;#039;&amp;#039;La agonía de Mariátegui&amp;#039;&amp;#039;, publicada por el Instituto de Apoyo Agrario en 1989 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt;  José Carlos Mariátegui no fue solo un «marxista convicto y confeso» como escuetamente se autodefinió; fue también el marxista más original que ha producido la cultura latinoamericana. A través de sus escritos el Perú ingresa en la geografía del marxismo con una tonalida…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&#039;&#039;&#039;&amp;lt;big&amp;gt;Introducción&amp;lt;/big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;&amp;lt;ref&amp;gt;Esta Introducción fue redactada para la tercera edición de &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039;, publicada por el Instituto de Apoyo Agrario en 1989 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
José Carlos Mariátegui no fue solo un «marxista convicto y confeso» como escuetamente se autodefinió; fue también el marxista más original que ha producido la cultura latinoamericana. A través de sus escritos el Perú ingresa en la geografía del marxismo con una tonalidad propia. En pocas ocasiones un escritor latinoamericano ha sabido encarar de manera tan creativa los desafíos de la modernidad. Estas consideraciones pueden conducir a elaborar una hagiografía —una arquetípica vida de santos— o, por el sendero opuesto, a buscar algunas explicaciones. ¿Cuáles? ¿Dónde?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La creatividad de Mariátegui parece vincularse con su ubicación histórica: un país atrasado, con una antigua tradición cultural, en el que se inicia a la par que la biografía de nuestro personaje, un rápido cambio que conduce de una sociedad con rasgos estamentales hacia una sociedad estructurada en clases. El capital inicia su penetración en las áreas del interior del país, pero las relaciones mercantiles y salariales emergen también dentro de las mismas comunidades y haciendas. El mundo tradicional y pretendidamente inamovible de la oligarquía comienza a ser socavado en sus cimientos. Se trata de los primeros capítulos en el proceso de conformación de un moderno mercado nacional. Pero nada de esto transcurre uniformemente sino que más bien ocasiona la superposición de tiempos distintos: desde la temporalidad moderna regida por las sirenas de las fábricas hasta el tiempo cíclico y tradicional de los habitantes de la Amazonía, pasando por esos pueblos donde las campanas de la iglesia siguen señalando el ritmo de las horas. Entonces a la par que los peruanos de la época de Mariátegui están más cerca de Europa —la navegación, el Canal de Panamá, el cable—, los ferrocarriles y las carreteras, el correo y el telégrafo los aproximan al mundo de la provincia. «Una de las características de nuestra época es la rapidez, la velocidad con que se propagan las ideas, con que se transmiten las corrientes del pensamiento y la cultura».&amp;lt;ref&amp;gt;José Carlos Mariátegui, &#039;&#039;Historia de la crisis mundial&#039;&#039;, Lima, Empresa Editora Amauta, 1986, pp. 164 y 165&amp;lt;/ref&amp;gt; Entre ese mundo andino, que mediante el indigenismo sabrá descubrir la generación de los años veinte, y esa Europa que se encarna en la guerra y el fascismo pero también en la revolución, se ubica Mariátegui: en medio de una verdadera encrucijada histórica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De esta situación tuvo una conciencia cabal nuestro protagonista, obsesionado siempre por situarse, definir su circunstancia, entender «su época».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero entre Occidente y el mundo andino existe una antigua desavenencia que se remonta al siglo XVI. Así como Mariátegui considera que la conquista fue un «corte» en la historia peruana como consecuencia de la cual la cultura andina terminó refugiada en la comunidad y los espacios rurales, esa misma época marcó el nacimiento del espíritu de aventura y de la modernidad. Los diversos tiempos coexistieron —a veces complementariamente pero con más frecuencia de manera conflictiva—, no solo en la sociedad; también en el alma de quienes supieron observar tanto la «escena contemporánea» como la «realidad nacional», recordando títulos de dos libros de Mariátegui que resumen, primero, su preocupación por los temas internacionales a su regreso de Europa, como después de 1926 por el Perú: entre esa fecha y 1928, 124 artículos estarán dedicados a temas peruanos, mientras en los tres años anteriores habían sido apenas 41.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nacionalismo e internacionalismo fue una de esas contraposiciones que recorren la obra de Mariátegui. Pero lo que enriquece a esta doble vertiente es que ese joven peruano recorre Europa y observa al Viejo Mundo, pero sin perder sus nexos con un país atrasado: esto lo hará sensible no solo a los contrastes sociales, a la búsqueda de lo nuevo en medio de los escombros, sino a descubrir además que la escena contemporánea trasciende las fronteras occidentales. Primero fue el descubrimiento de Europa oriental: ingresando por ese Imperio austrohúngaro que se acababa de desmoronar, a países como Bulgaria, con una enorme población campesina y en ese sentido similares a cualquier país latinoamericano. Después, el descubrimiento de Asia: un vasto territorio privilegiado para la revolución, donde la Internacional,&amp;lt;ref&amp;gt;A lo largo de este libro el autor usa indistintamente los nombres Internacional, Komintern o Internacional Comunista [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; después del Congreso de Bakú, intentará compensar las derrotas sufridas en Europa. Ese territorio fue, como el Perú, ocupado por antiguas culturas. Tal vez por eso Mariátegui dirá que «espiritual y físicamente, la China está mucho más cerca de nosotros que Europa».&amp;lt;ref&amp;gt;José Carlos Mariátegui, «La Revolución China», en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, Lima, 866, 4 de octubre de 1924, reproducido en Mariátegui total, 2 tomos, Lima, Empresa Editora Amauta, 1994, tomo i, p. 1057 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; Asia es además un escenario en el que a través de los cambios económicos (Japón) o las luchas sociales (China), se vive ese conflicto, que también se daba aquí, entre la modernización y el mundo tradicional.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Opciones? Tal vez la posibilidad inédita de edificar un «campo cultural» propio donde se encuentren mito y razón. «¿No es eso lo que nombra la palabra utopía en su sentido genuino?», se pregunta Aníbal Quijano.&amp;lt;ref&amp;gt;Aníbal Quijano, «La tensión del pensamiento latinoamericano», en &#039;&#039;Hueso Húmero&#039;&#039;, Lima, 22, julio de 1987, p. 110.&amp;lt;/ref&amp;gt; Crear otra manera de aproximarse al país; fundar la noción misma de «realidad peruana». Para ello se requería otro lenguaje. Mariátegui, artículo tras artículo, termina elaborando un vocabulario propio, con nuevas o viejas palabras que fueron reformuladas: mito, feudalidad, socialismo, civilización, época, decadencia, heroísmo. Un término clave fue «agonía».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La experiencia europea y la experiencia peruana dieron a Mariátegui la sensibilidad de un hombre de frontera: carente de una definición, en búsqueda de sí mismo y de su país, confundiendo inevitablemente sus indagaciones sociales con su biografía.&amp;lt;ref&amp;gt;Sobre la identidad de frontera ver el libro de Angelo Ara y Claudio Magris, &#039;&#039;Trieste. Un’identità di frontiera&#039;&#039;, Torino, Einaudi, 1987.&amp;lt;/ref&amp;gt; No hay separación entre vida y obra. De ahí los imprevistos pasajes autobiográficos. Ese hombre condenado a partir de 1924 a la inmovilidad, sujeto a la silla de ruedas, era el mismo que en su juventud había subido a un aeroplano, que se había embarcado en el Callao y que después, en Europa, recorrió intensamente sus caminos: seguía siendo un «aventurero», término que para Mariátegui, como para Freud, tenía una valoración positiva. Se inscribía en la estirpe de autores románticos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La obra que terminó elaborando, con el ritmo rápido, breve y martillante de su máquina de escribir, fue múltiple. En su juventud escribió poesía, cuento, teatro, crónicas y artículos periodísticos. En su llamada edad madura, aunque se encerró en el periodismo, estuvo atento a todos los temas y problemas, desde cuestiones internacionales, libros recientes, la economía y la cultura peruanas, el debate sobre el indigenismo, los cambios en América Latina, el marxismo y el socialismo, hasta la dimensión étnica y regional de la revolución. Aunque los años veinte no es una época propicia a las especializaciones académicas, pocos como él lograron desarrollar una obra tan heterogénea y a la vez tan profundamente articulada. Tampoco fueron muchos aquellos que se propusieron en ese entonces «unir lo más antiguo con lo más nuevo», es decir, en términos peruanos, indigenismo y marxismo. Mirko Lauer cree que Mariátegui fue un solitario.&amp;lt;ref&amp;gt;Me refiero a la conferencia que dictó Mirko Lauer en la Universidad Libre de Villa El Salvador sobre «La modernidad y la literatura peruana», septiembre de 1988.&amp;lt;/ref&amp;gt; Esta es la conclusión a la que se arribaba también en este libro al revisar la polémica que condujo a la ruptura entre Mariátegui y Haya; y la otra, la que lo separó de la Komintern. Aunque resulta diferente el contenido de esas dos discusiones —solo en el primer caso fue una separación radical—, ambas contribuyeron a esa soledad final. ¿Cuántos como él en los años veinte? Basadre y Sánchez se ocuparon de muchos temas sin prestar la misma atención al indigenismo, mientras Romero o Valcárcel no tuvieron un conocimiento equiparable de marxismo, y lectores fervorosos de &#039;&#039;El Capital&#039;&#039;, como Ravines, no tenían el mismo celo para interrogar a la realidad del país.&amp;lt;ref&amp;gt;El autor se refiere al historiador Jorge Basadre (1903-1980), al político y crítico literario Luis Alberto Sánchez (1900-1994), al escritor, economista y geógrafo Emilio Romero (1899-1993), al etnólogo Luis E. Valcárcel (1891-1987), y al dirigente comunista y luego disidente Eudocio Ravines (1897-1979) [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; Nadie tenía la información de Mariátegui sobre cuestiones internacionales. Entre los intelectuales de su generación tal vez el más próximo fue César Vallejo, pero estaba lejos, en París.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entonces no solo debemos atender a qué unía a Mariátegui con su tiempo, sino también a esos aspectos irreductibles que separaban a su biografía de su época. No estaría de más seguir el antiguo consejo de Nietzsche: «Si queréis una biografía, no busquéis una con el título de “Fulano y su tiempo”, sino una que lleve en la portada la inscripción: “Un luchador contra su tiempo”».&amp;lt;ref&amp;gt;Citado por Isaac Deutscher, &#039;&#039;Trotsky. El profeta desarmado, 1921-1929&#039;&#039;, México, Era, 1968, p. 426 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; Esa carta de Mariátegui en la que se refiere al acoso del medio limeño y peruano es demasiado reveladora.&amp;lt;ref&amp;gt;«Me acosa aquí, en general, la represalia siempre cobarde de toda la gente que combato o que, simplemente, desprecio por su estupidez, su mediocridad, su arribismo». Carta de José Carlos Mariátegui a Samuel Glusberg, 10 de junio de 1929. Antes, dirigiéndose al mismo corresponsal, se había referido a «este ambiente somnoliento» (Lima, 4 de julio de 1928). José Carlos Mariátegui, &#039;&#039;Correspondencia, 1915-1930&#039;&#039;, 2 tomos, Lima, Empresa Editora Amauta, 1984, t. II, pp. 576 y 577.&amp;lt;/ref&amp;gt; Pareciera ser un problema común con otros intelectuales emplazados en sociedades atrasadas. Marshall Berman se refiere a la escisión fáustica que separa a quienes imaginan el cambio en medio de una sociedad inmovilista, viviendo de esta manera desgarrados entre «la vida interior y la exterior», y acabando en «caminos sin salida de futilidad y desesperación».&amp;lt;ref&amp;gt;Marshall Berman, &#039;&#039;Todo lo sólido se desvanece en el aire&#039;&#039;, Madrid, Siglo XXI Editores, 1988, pp. 34 y 35.&amp;lt;/ref&amp;gt; Pero este no fue el caso de Mariátegui: ni en los momentos más difíciles cayó en el desaliento. La esperanza no desapareció de su horizonte. ¿Por qué? En diversos momentos de este libro se subraya ese élan místico y religioso que recorre su obra. Sin embargo, no encalla en la creencia ingenua de un fin inevitable y seguro de la historia: se mantiene asido a la idea de un milenio que nunca llegará, pero que justifica todo combate y toda agonía. Habría que insistir ahora en otro aspecto: Mariátegui era un hombre enfrentado contra su tiempo como termina siéndolo cualquier revolucionario. Utilicé irónicamente una cita de Luis Alberto Sánchez para subrayar que en esos años veinte «el revolucionario típico fue Mariátegui».&amp;lt;ref&amp;gt;&#039;&#039;Mundial&#039;&#039;, Lima, 514, 26 de abril de 1930 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, uno de los lectores más perspicaces de este libro, Henryk Szlajfer, admitiendo mucho de lo argumentado acerca del aislamiento de Mariátegui, cree que todo ello se debió a que este no supo aprovechar la coyuntura en la que vivía y llevar a cabo una acción política. Fue un periodista, si se quiere un intelectual, pero de ninguna manera un político. Szlajfer cita también el testimonio de Sánchez: «Mariátegui me dijo poco antes de morir que él no creía en la posibilidad de actuar y lo que hacía falta era organizarse».&amp;lt;ref&amp;gt;Henryk Szlajfer, «Sobre el pensamiento y praxis política de José Carlos Mariátegui», en &#039;&#039;Estudios Latinoamericanos&#039;&#039;, Varsovia, 10, 1988, p. 196.&amp;lt;/ref&amp;gt; En realidad, todo depende de qué entendemos por la palabra política. Mariátegui quiso recusar una acepción convencional que identificaba a esta palabra con la acción inmediata, el caudillismo, la escena oficial. Para él, en 1928 o en 1930, el socialismo era una tarea de largo aliento, que exigía privilegiar la escena social y desarrollar allí una paciente labor de organización, sin nombre propio, la negación práctica de esa politiquería criolla que tanto menospreciaba. Resulta tan ridículo, por eso, que ahora lo citen quienes solo están empeñados en la búsqueda de una curul…&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hasta ahora no comprendo cómo algunos críticos de este libro han podido entender que propongo una lectura «reformista» del pensamiento de Mariátegui. El socialismo implicaba una ruptura revolucionaria. Como se subraya en este libro, el poder tenía que ser tomado por asalto, pero no desde una minoría iluminada y autoproclamada, sino desde el movimiento de masas, como había sucedido con los soviets en Rusia, la toma de fábricas en Turín y la insurrección en Hungría. Todo esto implicaba una crítica de la democracia burguesa por múltiples razones. El socialismo exigía la construcción de nuevas relaciones sociales y de un nuevo Estado que debía y podía superar el parlamentarismo. El ejercicio periodístico juvenil, como cronista parlamentario, había servido para que Mariátegui advirtiera toda la penuria y futilidad del parlamento. La sátira le permitió perder cualquier respeto por esas figuras inútiles que poblaban la escena oficial de la política oligárquica. En la Europa que describe Mariátegui el parlamento resultaba completamente obsoleto, tanto desde la derecha (entusiasmada más por las marchas fascistas), como desde la izquierda (esperanzada en los soviets). Esos artículos de Mariátegui recopilados bajo el título de &#039;&#039;Figuras y aspectos de la vida mundial&#039;&#039;, están llenos de reiteradas críticas a la democracia parlamentaria. Estas conclusiones eran pertinentes para el Perú, porque el parlamento «en las naciones de democracia superficial y tenue es una institución atrofiada».&amp;lt;ref&amp;gt;José Carlos Mariátegui, «La revolución y la reacción en Bulgaria», en &#039;&#039;Variedades&#039;&#039;, Lima, 828, 12 de enero de 1924, reproducido en &#039;&#039;Mariátegui total&#039;&#039;, ed. cit., tomo i, p. 1043 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; El marxismo de Mariátegui, al igual que su ejercicio del periodismo, se emplazaba en la calle, lejos de cualquier recinto oficial, en medio de las multitudes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta opción por la revolución, junto con ese afán por articular modernidad con tradición, hacen que ese solitario de los años veinte sea nuestro contemporáneo: es decir, alguien con quien los que vivimos este «fin de siglo» compartimos tantas ideas e imágenes como sueños y esperanzas. Al leer cualquiera de sus artículos nos parece escrito hoy en día. Los problemas siguen siendo los mismos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo nuevo radica en la propalación de estas inquietudes entre esos mismos protagonistas populares que se han convertido ahora en lectores de Mariátegui: se explica así que los &#039;&#039;7 Ensayos&#039;&#039; hayan tenido a la fecha más de cincuenta ediciones. Es evidente que el mariateguismo se confunde como uno de los componentes tanto del «clasismo» —enarbolado por los obreros huelguistas de la década de 1970—, como con esa «idea crítica» de la historia peruana que circula entre maestros de escuela y alumnos.&amp;lt;ref&amp;gt;Gonzalo Portocarrero y Patricia Oliart, &#039;&#039;El Perú desde la escuela&#039;&#039;, Lima, Instituto de Apoyo Agrario, 1988.&amp;lt;/ref&amp;gt; La imagen de Mariátegui como parte de un movimiento colectivo ha sido recogida por Charo Noriega, en una pintura donde junto a su imagen ya típica aparecen los rostros múltiples de los habitantes de la ciudad.&amp;lt;ref&amp;gt;Charo Noriega, «Sin título», técnica mixta sobre madera, 1981. Reproducida en &#039;&#039;Márgenes&#039;&#039;, Lima, año I, 1, marzo de 1987, p. 84 [CA].&amp;lt;/ref&amp;gt; Destino excepcional de un intelectual. A la postre su esperanza parece confirmarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero nada de esto significa admitir esa lectura ritualizada a la que se sigue sometiendo a Mariátegui y sus textos. Por eso no está demás insistir en los problemas que su obra apenas dejó planteados. Quizá el más importante es la cuestión misma del socialismo peruano. Ese fue otro tema atravesado por la tensión que recorre su pensamiento y a la que nos referiremos varias veces a lo largo de este libro. Recién regresado de Europa cree que el espacio por excelencia del proyecto socialista se encuentra en la ciudad porque «la aspiración de la propiedad colectiva nace espontáneamente en la fábrica» (1924).&amp;lt;ref&amp;gt;José Carlos Mariátegui, «La urbe y el campo», en &#039;&#039;Mundial&#039;&#039;, Lima, 3 de octubre de 1924. Este artículo ha sido publicado en &#039;&#039;El alma matinal y otras estaciones del hombre de hoy&#039;&#039;, Lima, Empresa Editora Amauta, 1964; la cita está en la p. 47 [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt; Años después, los artículos sobre el Perú, la toma de conciencia acerca de las rebeliones campesinas y el debate sobre el indigenismo, hicieron que Mariátegui advirtiera otro asiento posible del socialismo: «Nosotros creemos —decía en 1929— que entre las poblaciones “atrasadas”, ninguna como la población indígena incásica reúne las condiciones tan favorables para que el comunismo agrario primitivo, subsistente en estructuras concretas y en un hondo espíritu colectivista, se transforme, bajo la hegemonía de la clase proletaria, en una de las bases más sólidas de la sociedad colectivista preconizada por el comunismo marxista».&amp;lt;ref&amp;gt;Secretariado Sudamericano de la Internacional Comunista (a partir de ahora SSIC), &#039;&#039;El movimiento revolucionario latinoamericano. Versiones de la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana&#039;&#039;, Buenos Aires, La Correspondencia Sudamericana, 1929, p. 279 [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt; ¿Un socialismo campesino? Aunque son evidentes las proximidades entre mariateguismo y populismo, como lo argumentaremos también más adelante, no hay que esperar respuestas transparentes. Un año antes del texto que acabamos de citar, en los &#039;&#039;7 Ensayos&#039;&#039;, al discutir la condición de Lima como capital del Perú observaba que en el futuro esta dependería de si primaban en la transformación social del país «las masas rurales indígenas o [el] proletariado industrial costeño».&amp;lt;ref&amp;gt;José Carlos Mariátegui, &#039;&#039;7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana&#039;&#039;, Lima, Empresa Editora Amauta, 1968, p. 180 [MM].&amp;lt;/ref&amp;gt; El futuro —como se ve—, no estaba trazado de antemano: no estaba definido ni garantizado. Mariátegui era un revolucionario, pero no un dogmático. La revolución no se contrapone con la heterodoxia: todo lo contrario.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En Mariátegui puede invitar a engaño la claridad y sencillez de su prosa. Es decir, se entiende lo que escribe, pero eso que escribe no es tan evidente para el autor y, por lo tanto, tampoco para el lector. Era un pensamiento en plena elaboración, hecho día a día, en el que existe, además, una complejidad mayor: siendo un pensamiento en ebullición, atravesado por múltiples tensiones, no es extraño encontrar aparentes disonancias y hasta contradicciones. A principios de 1924, antes de escribir ese elogio a la vida urbana que ahora podemos leer en &#039;&#039;El alma matinal&#039;&#039;, se ocupa del conflicto entre revolución y reacción en Bulgaria. En ese país, la disyuntiva entre ciudad y campo habría sido resuelta alrededor de «un programa común», mediante el cual los comunistas se unieron con un movimiento agrarista para buscar conformar un Gobierno «obrero y campesino». «La Unión Agraria y el Partido Comunista tienden a soldarse cada vez más. Saben que no conquistarán el poder parlamentariamente. Y se preparan metódicamente para la acción violenta».&amp;lt;ref&amp;gt;José Carlos Mariátegui, &#039;&#039;Figuras y aspectos de la vida mundial&#039;&#039;, Lima, Empresa Editora Amauta, 1986, p. 62.&amp;lt;/ref&amp;gt; En Mariátegui no todos los términos que utiliza son equívocos. Su marxismo no resulta siempre ambiguo, como plantea Robert Paris. El término revolución, como ya señalamos, es muy claro: ruptura del orden establecido, asalto del poder, variación radical en el curso de una sociedad. Entonces, ¿cómo recurrir a un autor como Mariátegui para avalar prácticas reformistas? Es un pensamiento difícil pero al que no se le puede atribuir cualquier discurso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Enseguida comienzan otros problemas. Admitamos que —como se subrayó en este libro—, se emparenta con esa izquierda radical de los años veinte, pero la liquidación de la democracia burguesa está destinada a establecer una forma superior de democracia. La revolución misma tiene una dimensión espontánea y popular sin la que no podría llevarse a cabo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, esta espontaneidad tiene que organizarse. La insurrección no se improvisa. El Partido es el terreno donde se encuentran espontaneidad y conciencia, acción y voluntad, masas y élite dirigente, todo esto prefigurando a la sociedad futura. ¿Cómo evitar la reproducción de las prácticas de la sociedad que se quiere abolir y en cuyo seno ha surgido el partido? Mariátegui parece sugerir que la solución a estos dilemas está en la construcción de «sujetos sociales», como diría Oscar Castillo, es decir, identidades de clase, que mantengan su autonomía. El sindicato no debía quedar al remolque del partido. Esto, por más categórico que sea, no resuelve el problema.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un pensamiento como este no podría autodefinirse como un «pensamiento guía», suerte de verdad revelada e infalible. Por eso conviene añadir que si bien Mariátegui nunca soslayó la dimensión violenta de cualquier revolución, tampoco resulta un partidario del autoritarismo, de cualquier tipo de mesianismo o del menosprecio a la vida humana. Fue un hombre de su tiempo: muy consciente del relativismo que esta afirmación implica. En su tiempo solo existía un país socialista, con algo más de diez años de historia; no estaba fundada la IV Internacional, Mao no había organizado la Gran Marcha y Ho Chi Minh era un anónimo militante vietnamita. Cuando muere Mariátegui, Fidel Castro tenía tres años y no habían nacido los principales dirigentes del Frente Sandinista.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Un_disidente_tenaz:_el_Mari%C3%A1tegui_de_Flores_Galindo&amp;diff=9757</id>
		<title>Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Un disidente tenaz: el Mariátegui de Flores Galindo</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Un_disidente_tenaz:_el_Mari%C3%A1tegui_de_Flores_Galindo&amp;diff=9757"/>
		<updated>2025-10-23T05:37:04Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;lt;big&amp;gt;Un disidente tenaz: el Mariátegui de Flores Galindo&amp;lt;/big&amp;gt;&amp;#039;&amp;#039;&amp;#039;&amp;lt;ref&amp;gt;Agradezco a Charles Walker y Ricardo Portocarrero los comentarios y sugerencias que hicieron a una versión preliminar de este prólogo. Ricardo, además, compartió conmigo su artículo inédito «Aportes de Alberto Flores Galindo al debate sobre el socialismo de José Carlos Mariátegui, 1975-1986», que resultó útil para reconstruir algunos episodios mencionados aquí.&amp;lt;/ref&amp;gt;  Carlos Aguirre…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&#039;&#039;&#039;&amp;lt;big&amp;gt;Un disidente tenaz: el Mariátegui de Flores Galindo&amp;lt;/big&amp;gt;&#039;&#039;&#039;&amp;lt;ref&amp;gt;Agradezco a Charles Walker y Ricardo Portocarrero los comentarios y sugerencias que hicieron a una versión preliminar de este prólogo. Ricardo, además, compartió conmigo su artículo inédito «Aportes de Alberto Flores Galindo al debate sobre el socialismo de José Carlos Mariátegui, 1975-1986», que resultó útil para reconstruir algunos episodios mencionados aquí.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Carlos Aguirre - Universidad de Oregón&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Mariátegui del historiador Flores Galindo, el definitivo, era irreverente, apasionado, agónico, el amigo que nunca conocimos, pero que muchos hubiéramos querido tener como compañero de carpeta o de trabajo o de partido. - Carlos Iván Degregori&amp;lt;ref&amp;gt;Carlos Iván Degregori, «Otro mundo es posible», en &#039;&#039;Libros &amp;amp; Artes&#039;&#039;, 11, agosto de 2005, p. 3.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Alberto Flores Galindo (1949-1990) fue uno de los más importantes y prolíficos historiadores peruanos del siglo XX. Su vasta obra, realizada en menos de dos décadas, cubre un amplio abanico de temas y períodos históricos: los efectos de la conquista sobre los pueblos andinos, la sociedad colonial y sus contradicciones, la rebelión de Túpac Amaru, las guerras de independencia, los movimientos campesinos, el marxismo y las izquierdas, los intelectuales, la violencia, la tradición autoritaria en la sociedad peruana, el racismo, la mentalidad y cultura andinas, y otros. Su libro más conocido e importante, &#039;&#039;Buscando un Inca. Identidad y utopía en los Andes&#039;&#039;, por el cual obtuvo el premio Casa de las Américas en 1986, ofreció una interpretación de la historia peruana sustentada en el enfrentamiento entre el mundo andino y Occidente y la recurrencia de lo que él llamó «la utopía andina», una construcción cultural y política que sirvió para dar sentido a diversos proyectos de transformación.&amp;lt;ref&amp;gt;Entre la amplia bibliografía sobre Flores Galindo ver Carlos Aguirre y Charles Walker, Alberto Flores Galindo. &#039;&#039;Utopía, historia y revolución&#039;&#039;. Lima, La Siniestra Ensayos, 2020; Augusto Ruiz Zevallos, «Alberto Flores Galindo: marco sociopolítico, fronteras teóricas y proyecto político», en &#039;&#039;Histórica&#039;&#039;, Lima, xxxv, 1, 2011, pp. 11-51; y los números monográficos de las revistas &#039;&#039;Márgenes&#039;&#039; (iv, 8, diciembre de 1991) y &#039;&#039;Libros &amp;amp; Artes&#039;&#039; (11, agosto de 2005).&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Flores Galindo fue también un intelectual de izquierda, identificado desde su juventud con las banderas del socialismo. Militó en el FRES (Frente Revolucionario de Estudiantes Secundarios) y en el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria). Como ocurrió con tantos otros jóvenes estudiantes de la década de 1960, su despertar intelectual y político se dio bajo el impacto de la Revolución Cubana, las guerrillas, la muerte del Che Guevara, el surgimiento de la llamada «nueva izquierda» y, en el escenario peruano, el nacionalismo militar nacido del golpe del 3 de octubre de 1968. Flores Galindo leyó &#039;&#039;7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana&#039;&#039;, de José Carlos Mariátegui, cuando era todavía estudiante de secundaria y luego, ya en la Universidad Católica, organizó con otros estudiantes un círculo de estudios para discutir a Mariátegui, de quien leería «casi todas sus obras publicadas».&amp;lt;ref&amp;gt;Alberto Flores Galindo, «Reencontrar a Mariátegui», entrevista de Jorge Oshiro, agosto de 1986, en &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, Lima, VI, 60, 14 de junio de 1990. «Conocí a Mariátegui antes de conocer el marxismo», diría en la misma entrevista, subrayando la importancia de esa «ventaja» en su aproximación tanto al personaje como a su pensamiento.&amp;lt;/ref&amp;gt; Lector precoz y ecléctico, desarrolló desde joven una curiosidad intelectual y un espíritu crítico y abierto que se oponían al dogmatismo, la rigidez y el sectarismo característicos de ciertos sectores de la izquierda peruana. A partir de su estadía en París, donde cursó estudios doctorales entre 1972 y 1974, optó por alejarse de la militancia partidaria. Según Cecilia Rivera, su esposa, Flores Galindo se convenció de que «tal como se organizaban los partidos políticos —jerárquicos y autoritarios— la militancia en ellos era incompatible con su manera de entender la relación entre conocimiento y política».&amp;lt;ref&amp;gt;Cecilia Rivera, «Diálogo en el desierto», en Manuel Burga, compilador, &#039;&#039;Alberto Flores Galindo. Cartas de Francia, 1973-1974&#039;&#039;. Lima, SUR y Asamblea Nacional de Rectores, 2010, pp. 13-15, cita de la p. 14.&amp;lt;/ref&amp;gt; Ese alejamiento de la militancia no supuso en modo alguno su abandono de la política: su compromiso con la izquierda y el socialismo fue, hasta el final de sus días, tan genuino como libre.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como historiador, entendió la práctica de su disciplina como un diálogo con el presente y una intervención política en la batalla de las ideas y las visiones sobre el pasado. Ya en su tesis de bachillerato de 1972 sobre «Los mineros de la Cerro de Pasco, 1900-1930» se puede percibir su interés por escribir una «historia desde abajo» e iluminar las experiencias de quienes aspiraban a ser o eran vistos como los sujetos de la revolución y el cambio social.&amp;lt;ref&amp;gt;El título completo de la tesis fue «Los mineros de la Cerro de Pasco, 1900-1930. (Un intento de caracterización social y política)». Se publicó como libro por la Universidad Católica en 1974.&amp;lt;/ref&amp;gt; En ese temprano trabajo se ocupó también de Mariátegui, el Partido Socialista, la polémica con Haya de la Torre, los orígenes del movimiento obrero y otros temas que luego retomaría en numerosos escritos y, especialmente, en &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante su estadía en París, según se deduce de las cartas enviadas a su amigo y colega Manuel Burga, sus intereses historiográficos se orientaban hacia el siglo XVIII, especialmente el estudio de la rebelión de Túpac Amaru, sobre la cual proyectó escribir su tesis doctoral. Sus lecturas y reflexiones sobre las décadas iniciales del siglo XX y otros asuntos de la historia política contemporánea, sin embargo, no se interrumpieron. Al mismo tiempo, profundizaba en su formación teórica y metodológica siguiendo el derrotero de autores y libros marxistas. Un hito importante en la consolidación de sus intereses intelectuales y políticos fue el descubrimiento de Antonio Gramsci. En una carta a Burga del 2 de abril de 1974 escribió:&amp;lt;blockquote&amp;gt;[Estoy] tratando de terminar un artículo sobre problema nacional y problema campesino, avanzando la tesis y leyendo a Gramsci: las cosas que ha escrito sobre política y los conceptos que ha desarrollado servirían para escribir de nuevo la historia política del Perú. Me he convencido de que es una tontera pensar la historia política en «sí misma», como historia externa. Ha sido externa por el enfoque que se le ha dado: descriptivo, empirista, superficial. El análisis histórico de Gramsci sobre el Resurgimiento italiano muestra otras posibilidades.&amp;lt;ref&amp;gt;Manuel Burga, compilador, &#039;&#039;Alberto Flores Galindo&#039;&#039;, ed. cit., p. 70.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;Poco después, en carta del 20 de mayo del mismo año, volvería sobre el mismo tema: &amp;lt;blockquote&amp;gt;[D]urante estos últimos días, en el tiempo que he podido (Metro, cola de restaurante uni, etc.) he emprendido la lectura sistemática de Gramsci. Es realmente un marxista muy lúcido: su planteamiento del problema político, los conceptos que utiliza, el razonamiento, son indispensables para pensar cualquier historia política o cultural. El análisis que realiza Gramsci de los intelectuales en Italia puede servir para pensar ese problema en el Perú [...]. Los [conceptos] de partido, hegemonía, bloque histórico serían indispensables para analizar en el Perú la actuación de los tres personajes principales de la vida política contemporánea: el ejército, el comunismo y el aprismo. Gracias a Gramsci en Italia no se ha descuidado la historia política como en Francia […]. Lo revelador de este mundo teórico es que al parecer el centro del marxismo no está dado por la economía, por el estudio de la estructura, sino por el estudio de la política, pero la política como confluencia de lo político propiamente dicho (un territorio determinado, conceptos, leyes, métodos) [con] la economía, la cultura, la sociedad: volver al hilo conductor de la lucha de clases. Pensar la historia en términos de clase más que de estructuras. Volver a un marxismo viviente, guía de la acción y producto de la acción, romper con el distingo pasado-presente, pensar que toda historia es historia presente. Como ves estoy entusiasmado. El entusiasmo es siempre un buen remedio contra el aislamiento y la soledad.&amp;lt;ref&amp;gt;Manuel Burga, compilador, &#039;&#039;Alberto Flores Galindo&#039;&#039;, ed. cit., p. 73.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;Resulta imposible no ver en este descubrimiento de Gramsci uno de los ejes teóricos y metodológicos que luego inspirarían su producción historiográfica y, en particular, sus reflexiones sobre Mariátegui: Gramsci ofrecía herramientas para repensar la política, la historia y la cultura, como habrían de descubrirlo también los llamados «gramscianos argentinos», incluyendo a José Aricó, a quien me referiré más adelante.&amp;lt;ref&amp;gt;Ver, especialmente, Raúl Burgos, &#039;&#039;Los gramscianos argentinos. Cultura y política en la experiencia de Pasado y Presente&#039;&#039;. Buenos Aires, Siglo XXI, 2005. Sobre la influencia de Gramsci en Aricó, ver Martín Cortés, &#039;&#039;Un nuevo marxismo para América Latina. José Aricó: traductor, editor, intelectual&#039;&#039;. Buenos Aires, Siglo XXI, 2015. Aricó «descubrió» a Mariátegui en 1959 e inmediatamente lo asoció con Gramsci. En una carta al intelectual comunista argentino Héctor Agosti del 28 de septiembre de ese año le dice: «Ha llegado a mis manos un librito de Mariátegui llamado &#039;&#039;El alma matinal y otras estaciones del hombre de hoy.&#039;&#039; Lo componen una serie de ensayos entre los que se cuentan los dedicados a Italia y sus personalidades culturales durante la época en que él estuvo (es decir de la tercera década). Y me encuentro con una evidencia clara: la similitud de formación, de interés intelectual, de sufrimientos entre Gramsci y Mariátegui que podría dar lugar a un interesante paralelo histórico. ¿Lo pensó alguna vez?». Martín Cortés, «José Aricó y el coloquio mariateguiano (1980) de la Universidad Autónoma de Sinaloa», en &#039;&#039;Cuadernos Americanos&#039;&#039;, México, 165, 2018, pp. 65-82, cita en pp. 76 y 77. Burgos anota que el descubrimiento de Mariátegui tuvo para el grupo de marxistas argentinos que él estudia «la fuerza de un hallazgo que se asemeja al descubrimiento de Gramsci en una época anterior». Raúl Burgos, &#039;&#039;Los gramscianos argentinos&#039;&#039;, ed. cit., p. 274.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A mediados de 1974, Flores Galindo volvió al Perú y se reintegró al trabajo universitario. Al mismo tiempo, empezó a participar activamente en debates políticos e intelectuales. El país vivía con incertidumbre los que resultaron ser los meses finales del Gobierno de Velasco Alvarado, asediado por protestas y disturbios populares (5 de febrero de 1975), la precaria salud del presidente y el fortalecimiento de los sectores derechistas de las fuerzas armadas. Flores Galindo maduró como historiador e intelectual público en esa segunda mitad de la década de 1970, por lo demás plena en acontecimientos políticos: la caída de Velasco en agosto de 1975 y la instauración del régimen de Morales Bermúdez y sus políticas antipopulares y represivas, el contundente paro nacional de julio de 1977, las elecciones a la Asamblea Constituyente de 1978 en las que la izquierda obtuvo el 28 % del voto popular, la muerte de Haya de la Torre en agosto de 1979 y la convocatoria a elecciones generales para mayo de 1980. Fueron años de vertiginosa producción ensayística y periodística para Flores Galindo. Entre 1975 y 1980 publicó, aparte de una gran cantidad de artículos en diarios, suplementos y revistas, un volumen de ensayos sobre Túpac Amaru,&amp;lt;ref&amp;gt;Alberto Flores Galindo, ed., &#039;&#039;Sociedad colonial y sublevaciones populares. Túpac Amaru II 1780. Antología.&#039;&#039; Lima, Retablo de Papel Ediciones, 1976.&amp;lt;/ref&amp;gt; un libro sobre la historia regional de Arequipa,&amp;lt;ref&amp;gt;Alberto Flores Galindo, &#039;&#039;Arequipa y el sur andino. Ensayo de historia regional, siglos XVIII-XX.&#039;&#039; Lima, Editorial Horizonte, 1977.&amp;lt;/ref&amp;gt; diversas compilaciones de ensayos para los estudiantes de la Universidad Católica, y el libro &#039;&#039;Apogeo y crisis de la República Aristocrática&#039;&#039;, escrito con Manuel Burga.&amp;lt;ref&amp;gt;Lima, Rikchay Perú, 1980.&amp;lt;/ref&amp;gt; En 1978 asumió la dirección de la revista &#039;&#039;Allpanchis&#039;&#039;, una tarea que lo acercó al estudio del mundo andino y reforzó sus preocupaciones interdisciplinarias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eran años de intensos debates al interior de la izquierda peruana: las vías para acceder al poder, el tipo de partido que conduciría la revolución, la necesaria pero compleja articulación del socialismo con lo que se llamó «el problema nacional» y el rol del campesinado y la cultura andina en la construcción del socialismo, entre otros temas, reclamaban atención y generaban interminables discusiones. El experimento de Velasco había mostrado las posibilidades y límites de una revolución desde arriba llevada a cabo por militares y tecnócratas. La caída de Allende en Chile había expuesto, de manera dolorosa, las dificultades para construir el socialismo por la vía pacífica, democrática y plural. Las múltiples corrientes de la izquierda peruana —moscovitas, maoístas, trotskistas, guevaristas, polpotianas y otras— solían invocar, además de Marx, Lenin, Trotsky y Mao, a José Carlos Mariátegui, el fundador incuestionable del pensamiento marxista en el Perú y a cuyos escritos acudían, como los fieles cristianos a la Biblia, en busca de la palabra sagrada que marcara el derrotero a seguir. El grupo más dogmático de todos (aunque en esto tenía seria competencia) utilizaba un eslogan del que luego se derivaría su sobrenombre: «Por el sendero luminoso de José Carlos Mariátegui». Mariátegui se había convertido en un «modelo para armar», como solía repetir Flores Galindo en una expresión con resonancias cortazarianas.&amp;lt;ref&amp;gt;Julio Cortázar, &#039;&#039;62. Modelo para armar.&#039;&#039; Buenos Aires, Sudamericana, 1968.&amp;lt;/ref&amp;gt; Cada partido o facción armaba «su» Mariátegui. Las polémicas de esos años, en las madrugadas frías de la Plaza San Martín o en atiborrados auditorios universitarios, enfrentaban a dirigentes políticos, intelectuales y estudiantes premunidos de libros y listos para arrojarse uno al otro las citas precisas de Mariátegui que «probaban» su verdad: eran los «mariategueros», como los bautizó José Ignacio López Soria.&amp;lt;ref&amp;gt;José Ignacio López Soria, «La vuelta a Mariátegui», en &#039;&#039;Análisis&#039;&#039;, Lima, 10, enero-abril de 1982, pp. 104-110, cita de la p. 104. Esta reseña está incluida en el dosier que acompaña este volumen.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al mismo tiempo, sin embargo, y por caminos distintos pero confluyentes, investigadores peruanos y extranjeros estaban empeñados en ofrecer una imagen más compleja de Mariátegui y su época: el Oncenio de Leguía, las luchas obreras, la fundación del Partido Socialista y el APRA, y la polémica y ruptura con Haya de la Torre. Autores como Piedad Pareja, Denis Sulmont, César Germaná, Baltazar Caravedo, Wilfredo Kapsoli y otros, con mayor o menor rigor y originalidad, acudieron a los archivos y hemerotecas y empezaron a dar forma a una imagen mucho más rica de la época y sus protagonistas. Flores Galindo formó parte de ese esfuerzo colectivo, tanto con su libro sobre los mineros de Cerro de Pasco ya mencionado como con una serie de textos sobre Mariátegui. En 1975 publicó un breve artículo sobre la polémica Haya-Mariátegui y fue entrevistado en la revista &#039;&#039;Mundial&#039;&#039; en torno a la fundación del Partido Comunista; en 1976 publicó un artículo sobre los comunistas y la crisis del 30; en 1978, dos textos más, «El marxismo peruano de Mariátegui» y «Defensa de Mariátegui. Respuesta a Juan José Vega», ambos en la revista &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;; en 1979 publicó el ensayo «Marxismo y sociedad andina: derrotero de un malentendido» en la revista &#039;&#039;Allpanchis&#039;&#039;; y poco después trató el tema de los intelectuales, el problema nacional y la polémica Haya-Mariátegui en el ya mencionado libro que escribió con Manuel Burga, &#039;&#039;Apogeo y crisis de la República Aristocrática&#039;&#039;.&amp;lt;ref&amp;gt;En una entrevista de 1986 diría que este era un libro «sobre el escenario, la época y el período en que vivió Mariátegui» y que bien pudo titularse «El Perú de Mariátegui y de Haya de la Torre».&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por otro lado, algunos estudiosos extranjeros empezaron también a analizar rigurosamente a Mariátegui: Antonio Melis en Italia, Robert Paris en Francia, Harry Vanden y Jesús Chavarría en Estados Unidos y, especialmente, José Aricó en Argentina y luego en México, donde estuvo exiliado, ofrecieron interpretaciones novedosas que iban más allá de la mariateguería.&amp;lt;ref&amp;gt;Antonio Melis, «Mariátegui, primer marxista de América», en &#039;&#039;Casa de las Américas&#039;&#039;, La Habana, 48, mayo-junio de 1968; Robert Paris y otros, &#039;&#039;El marxismo latinoamericano de Mariátegui&#039;&#039;. Buenos Aires, Crisis, 1973; Harry Vanden, &#039;&#039;Mariátegui. Influencias en su formación ideológica&#039;&#039;. Lima, Biblioteca Amauta, 1975; Jesús Chavarría, &#039;&#039;José Carlos Mariátegui and the Rise of Modern Peru&#039;&#039;. Albuquerque, University of New Mexico Press, 1979 (basado en su tesis doctoral de 1967). Las contribuciones de Aricó se citan a continuación.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aricó (1931-1991) se había embarcado desde hacía algún tiempo en un doble proyecto teórico y político. Por un lado, la búsqueda de repensar la tradición marxista a través de un proceso de traducción y sistematización de textos, tanto clásicos como otros menos conocidos, y que se plasmó sobre todo en la serie &#039;&#039;Cuadernos de Pasado y Presente&#039;&#039;, una colección de 98 títulos publicados a lo largo de quince años.&amp;lt;ref&amp;gt;Sobre esta impresionante tarea editorial de Aricó, que incluyó varios títulos traducidos por él mismo, ver Martín Cortés, &#039;&#039;Un nuevo marxismo para América Latina&#039;&#039;, ed. cit., pp. 64-80. Cortés identifica tres grandes ejes temáticos en la colección de &#039;&#039;Cuadernos&#039;&#039;: «Para una relectura crítica de Marx y el marxismo», «Dilemas de la teoría y la práctica política» y «Hacia una historia de las izquierdas».&amp;lt;/ref&amp;gt; Por otro, la formulación, a través de relecturas y reflexiones propias, de un «marxismo latinoamericano», es decir, una manera «nuestra», propia, de interrogar al marxismo y ofrecer interpretaciones y soluciones acordes con la realidad concreta de los países de la región. Fue en esta búsqueda que Aricó descubrió a Mariátegui. En una entrevista de 1986 recordaría que, aunque se había «ocupado» de Marx y Mariátegui mucho antes de su viaje a México en 1976, «el giro de la investigación, los caminos que recorrió para avanzar en un terreno tan movedizo, los resultados que pueda haber alcanzado, todo esto se hizo en el exilio mexicano y pienso que le deben mucho a él».&amp;lt;ref&amp;gt;«Debemos reinventar América Latina, pero… ¿desde qué conceptos “pensar” América?». Entrevista de Waldo Ansaldi, en Horacio Crespo, ed., &#039;&#039;José Aricó. Entrevistas 1974-1991&#039;&#039;. Córdoba, Universidad Nacional de Córdoba, 2014, p. 241.&amp;lt;/ref&amp;gt; Por esos años trabajaba en un libro que nunca llegó a terminar y al que se refería coloquialmente como «el mamotreto»: una historia del comunismo y socialismo latinoamericanos (el título y enfoque variaron con el tiempo).&amp;lt;ref&amp;gt;Martín Cortés, &#039;&#039;Un nuevo marxismo para América Latina&#039;&#039;, ed. cit., pp. 80-88.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1978, dentro de la serie &#039;&#039;Cuadernos de Pasado y Presente&#039;&#039;, Aricó publicó el volumen colectivo organizado por él, &#039;&#039;Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano&#039;&#039;, llamado a generar importantes debates y a renovar los estudios mariateguistas.&amp;lt;ref&amp;gt;México: &#039;&#039;Ediciones Pasado y Presente&#039;&#039;, Siglo XXI Editores, 1978.&amp;lt;/ref&amp;gt; El volumen ofrecía un panorama muy amplio de temas y autores y su organización en secciones, aunque de títulos algo mecánicos, revela el tipo de asedios a Mariátegui que Aricó buscaba promover.&amp;lt;ref&amp;gt;Los títulos de las secciones son: «Mariátegui, ¿aprista o marxista?», «Mariátegui, ¿populista o marxista?», «Mariátegui, ¿soreliano o marxista?», «El marxismo latinoamericano de Mariátegui» y «Contribuciones al análisis de los 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana».&amp;lt;/ref&amp;gt; La extensa introducción de Aricó partió de una afirmación contundente: los 7 Ensayos, «con todos los errores o limitaciones que puedan contener […], siguen siendo, a cincuenta años de su publicación, la única obra teórica significativa del marxismo latinoamericano».&amp;lt;ref&amp;gt;José Aricó, «Introducción», en &#039;&#039;Mariátegui y los orígenes del marxismo latinoamericano&#039;&#039;, ed. cit., p. XIX. La introducción de Aricó se publicó en Lima en &#039;&#039;Socialismo y Participación&#039;&#039;, 5, diciembre de 1978, pp. 13-43.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aricó hizo un apretado balance de los estudios mariateguistas y trazó las líneas maestras de una nueva interpretación que lo ponía al centro de lo que ya se venía llamando «marxismo latinoamericano». Para Aricó, Mariátegui hizo suya una interpretación «tendencialmente antieconomicista y antidogmática» del marxismo, «en una época en que intentarla desde las filas comunistas era teóricamente inconcebible y políticamente peligrosa».&amp;lt;ref&amp;gt;José Aricó, «Introducción», ed. cit., p. xiv.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aricó dedicó algunas páginas a glosar las experiencias italianas de Mariátegui, incluyendo la lectura de autores como Benedetto Croce y Piero Gobetti, a las que atribuyó una influencia decisiva en la formación de su pensamiento. En seguida pasó revista a las múltiples apropiaciones y lecturas de Mariátegui, sobre todo a partir de su muerte, y finalmente ofreció una reconstrucción de los varios elementos históricos, culturales y políticos que ayudan a comprender la formación ideológica de Mariátegui, tanto peruanos —el problema del indio, las revueltas campesinas, el surgimiento del indigenismo, el nacimiento y maduración del movimiento obrero y la ruptura con el APRA— como internacionales —el distanciamiento de la Komintern—. Para Aricó, el marxismo de Mariátegui era consustancial a una lectura de la realidad nacional, como lo dejó estampado en el título de su clásico libro: «Mariátegui nunca aparece más marxista que cuando se afirma en el carácter peculiar de la sociedad peruana para establecer una acción teórica y política transformadora».&amp;lt;ref&amp;gt;Ibídem, p. LI.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Aricó visitó Lima ese mismo año, 1978, invitado por Sinesio López y otros profesores de sociología de la Universidad Católica para dirigir un seminario sobre Gramsci y las posibilidades de formular un «marxismo abierto». Una vez en Lima, Aricó cambió de idea y dedicó el seminario a Mariátegui: «Sus charlas mariateguianas —recordó López en 1991— dejaron huellas profundas y, sobre todo, dieron origen a productos valiosos. El más brillante de todos fue, sin duda, &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039; de Alberto Flores Galindo, con quien entabló una sólida amistad».&amp;lt;ref&amp;gt;Sinesio López, «Pancho Aricó», en &#039;&#039;Socialismo y Participación&#039;&#039;, Lima, 56, diciembre de 1991.&amp;lt;/ref&amp;gt; En una nota, al comentar esas presentaciones, Flores Galindo resaltó la «especial pasión» con que Aricó trasmitió «una imagen poco convencional de Mariátegui», a quien dibujó como alguien «poco ajustado al “dogma”».&amp;lt;ref&amp;gt;Aberto Flores Galindo, «El marxismo peruano de Mariátegui», en &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, 196, 31 de octubre de 1978.&amp;lt;/ref&amp;gt; Pero las interpretaciones de Aricó fueron también objeto de duras críticas por parte de intelectuales vinculados al Partido Comunista: algunos, como César Lévano, lo acusaron de promover un «reacercamiento al aprismo», mientras que Ricardo Luna Vegas diría, en otro momento, que la lectura que Aricó hacía de Mariátegui era «maliciosa» y «distorsionadora».&amp;lt;ref&amp;gt;Guillermo Ricca, &#039;&#039;Nada por perdido. Política en José M. Aricó&#039;&#039;. Córdoba, Universidad Nacional de Río Cuarto y CLACSO, 2015, p. 305.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La influencia de Aricó en Flores Galindo es innegable, aunque es necesario despejar cualquier tentación de ver en su relación algo parecido a la conocida imagen de maestro-discípulo. Tiene razón Sinesio López en enfatizar las «huellas» de Aricó, pero habría que recordar que Flores Galindo venía escribiendo y reflexionando sobre Mariátegui prácticamente desde comienzos de la década de 1970. Los acercaba la visión que ambos tenían de Mariátegui como un pensador heterodoxo, crítico y con una fuerte carga culturalista, ajeno a las rigideces de la III Internacional y profundamente enraizado en la experiencia peruana. También la convicción de que para entenderlo en su justa dimensión había que colocarlo en unas coordenadas históricas precisas. &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039; contiene numerosas referencias a Aricó, generalmente para subrayar puntos de acuerdo:&amp;lt;blockquote&amp;gt;Tratar de recobrar la imagen cotidiana de Mariátegui como político, con sus tensiones y conflictos, sus errores y sus aciertos, descubrir al hombre tras la maraña de la retórica, era el propósito que me había trazado en este libro. Esto me ubica tras los pasos seguidos antes por Jesús Chavarría y José Aricó, si partía admitiendo que Mariátegui significaba una manera propia e independiente de pensar a Marx.&amp;lt;ref&amp;gt;Ver pp. 237 y 238 de esta edición.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;Y en otro momento escribe: «Aricó, un hijo de la derrota del movimiento popular argentino, termina seducido por la posibilidad de elaborar, desde una sociedad atrasada como el Perú, una manera inédita de pensar a Marx».&amp;lt;ref&amp;gt;Ver p. 251 de esta edición.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los separaban, sin embargo, algunas diferencias, tanto en la interpretación de Mariátegui como en la propuesta política que buscaban articular. Una de ellas era la relación entre Mariátegui y Haya de la Torre: Flores Galindo creía percibir en Aricó un esfuerzo por acercarlos, algo que según él no se fundamentaba en las evidencias.&amp;lt;ref&amp;gt;Esto escribió Aricó en un texto publicado en 1982: «Una lectura cuidadosa y desprejuiciada de las dos obras teóricas más significativas del pensamiento social latinoamericano: los &#039;&#039;7 ensayos de interpretación de la realidad peruana&#039;&#039;, de Mariátegui y &#039;&#039;El antimperialismo y el APRA&#039;&#039;, de Haya de la Torre, precedido este por otro libro de gran significado como &#039;&#039;Por la emancipación de América Latina&#039;&#039;, muestra que utilizando ambas al marxismo como un instrumento de análisis antes que como una teoría prescriptiva, llegan a un idéntico reconocimiento nacional, más allá del cual aparecen sin embargo las diferencias que habrán de convertirse luego en rupturas». José Aricó, «Marxismo latinoamericano» [1982], en José Aricó, &#039;&#039;Dilemas del marxismo en América Latina. Antología esencial&#039;&#039;. Edición, selección y prólogo de Martín Cortés. Buenos Aires, CLACSO, 2017, pp. 591-617, cita en p. 608. Por su parte, Flores Galindo, preguntado en una entrevista de 1982 si él estaba de acuerdo en que las diferencias entre Haya y Mariátegui «no eran tantas», respondió tajantemente: «De ningún modo […] tenían una diferencia de fondo sobre cómo hacer la revolución». Ver Federico de Cárdenas y Peter Elmore, «La agonía de Mariátegui. Entrevista con Alberto Flores Galindo», en &#039;&#039;El Observador&#039;&#039;, Lima, 24 de febrero de 1982, incluida en el dosier que acompaña esta edición.&amp;lt;/ref&amp;gt; Y mientras Aricó apostaba ya, a fines de la década de 1970, por un socialismo democrático,&amp;lt;ref&amp;gt;Horacio Crespo se refiere a la «“socialdemocratización” del pensamiento y la acción política» de Aricó y sitúa su desarrollo en los años de exilio en México entre 1976 y 1983. Ver Crespo, «El marxismo latinoamericano de Aricó. La búsqueda de la autonomía de lo político en la falla de Marx», en José M. Aricó, &#039;&#039;Marx y América Latina&#039;&#039; [1980]. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2010, pp. 9-48, cita en pp. 12 y 13.&amp;lt;/ref&amp;gt; Flores Galindo persistía en una opción revolucionaria que no terminaba de reconciliarse con la democracia liberal. La diferencia principal, sin embargo, radicaba en que, para Flores Galindo, Aricó buscaba «construir un Mariátegui de acuerdo con nuestras necesidades».&amp;lt;ref&amp;gt;Ver p. 235 de esta edición.&amp;lt;/ref&amp;gt; Algunos años después, en 1986, resumiría así su diferencia fundamental con Aricó:&amp;lt;blockquote&amp;gt;La discrepancia de fondo [...] es que, a mi entender, a Aricó no le interesa tanto Mariátegui, cuando utiliza a Mariátegui para, a través de él, proponer algunas ideas sobre el socialismo en América Latina. En esencia Aricó hace lo mismo que han hecho otros, llámense trotskistas, maoístas, gramscianos, con Mariátegui: construir un Mariátegui trotskista, un Mariátegui maoísta, un Mariátegui gramsciano. Aricó construye un Mariátegui de acuerdo con su propia concepción del socialismo y emplea como los otros a Mariátegui como si fuese él una especie de megáfono.&amp;lt;ref&amp;gt;Alberto Flores Galindo, «Reencontrar a Mariátegui», ed. cit. Raúl Burgos dice algo muy parecido pero no para criticar a Aricó sino para elogiarlo: «Aricó aprovecha el texto sobre Mariátegui para su propia tentativa de ajustar cuentas con la tradición dogmática del marxismo latinoamericano. El texto es, desde esta perspectiva, una pieza fundamental». Raúl Burgos, &#039;&#039;Los gramscianos argentinos&#039;&#039;, ed. cit., pp. 271 y 272.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;Más allá de estas diferencias, el encuentro con Aricó —erudito conocedor de la tradición y los textos del marxismo, agudo lector de Mariátegui y legendario editor de revistas y colecciones— confirmó al joven historiador peruano que su aproximación y muchas de sus interpretaciones estaban bien encaminadas. Aricó fue, sin la menor duda, una influencia decisiva en la concepción y ejecución de &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;nowiki&amp;gt;***&amp;lt;/nowiki&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En fecha que no he podido precisar, hacia fines de 1979, se reunió en Ayacucho un congreso de sociología en el que participó Flores Galindo. Historiador de formación pero siempre abierto hacia las otras ciencias sociales, presentó en ese evento una ponencia sobre Mariátegui cuyo título se desconoce y cuyo texto original, al parecer, no ha sobrevivido. En ese congreso, según el testimonio de Maruja Martínez, Flores Galindo «polemizó particularmente con algunos profesores ayacuchanos pertenecientes a lo que luego sería más conocido como “Sendero Luminoso”» y fue allí, dice Martínez, que el proyecto de escribir &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039; «fue concebido».&amp;lt;ref&amp;gt;Alberto Flores Galindo, &#039;&#039;Obras completas&#039;&#039;, tomo II, Lima, SUR y Fundación Andina, 1994, p. 605. El testimonio de Maruja Martínez, amiga y colaboradora de Flores Galindo en SUR Casa de Estudios del Socialismo, y luego encargada de la edición de las &#039;&#039;Obras completas&#039;&#039; del historiador, aparece en la primera nota correspondiente a &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039;.&amp;lt;/ref&amp;gt; Aunque no lo dice explícitamente, Martínez sugiere que la motivación detrás del proyecto de escribir &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039; nació de la confrontación con representantes de Sendero Luminoso. No es un dato anecdótico. A su regreso a Lima y durante los siguientes seis meses, según Martínez, Flores Galindo se dedicó a escribir el libro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El propio Flores Galindo sitúa el origen del libro no en Ayacucho sino en una conversación, también hacia fines de 1979, con Oscar Dancourt, director de la revista &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;. La izquierda se hallaba por entonces enfrascada en discusiones de tipo electoral con vistas a los comicios de mayo de 1980. Varios partidos de diversa filiación ideológica, incluyendo trotskistas y maoístas, se agruparon en la Alianza Revolucionaria de Izquierda (ARI) que, según Flores Galindo, buscaba construir «una izquierda de masas y con raíces en la sociedad peruana».&amp;lt;ref&amp;gt;Ver p. 249 de este volumen. La ARI no fue la única alianza electoral de izquierda formada ese año: otra, llamada Unidad de Izquierda, se forjó alrededor del Partido Comunista Peruano de tendencia prosoviética.&amp;lt;/ref&amp;gt; Dancourt le sugirió a Flores Galindo que escribiera algunos artículos sobre «la defensa que de similares posiciones había hecho Mariátegui, en 1929, &#039;&#039;en polémica con la Internacional&#039;&#039;».&amp;lt;ref&amp;gt;Ídem. Subrayado mío.&amp;lt;/ref&amp;gt; Flores Galindo, como señalé anteriormente, llevaba ya algún tiempo reflexionando sobre Mariátegui, el socialismo y la elusiva constitución del Perú, un país con una mayoría indígena, en una nación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Flores Galindo aceptó la invitación de Dancourt y en enero de 1980 inició la publicación en &#039;&#039;Amauta&#039;&#039; de una serie de artículos en torno a los temas antes mencionados: «Mariátegui: ¿Un nacionalista burgués? ¿Partido Comunista o Partido Socialista?» (10 de enero); «Mariátegui y el PC: el porqué de una discusión» (31 de enero); «La heterodoxia de Mariátegui» (7 de febrero); «Mariátegui y los indigenistas» (14 de febrero); «Haya, Mariátegui y el europeísmo» (21 de febrero); y «Mariátegui: imagen de un político» (17 de abril). Además, publicó en la revista &#039;&#039;Nueva Sociedad&#039;&#039; correspondiente a marzo-abril «Socialismo y problema nacional» y, en la revista &#039;&#039;Marka&#039;&#039;, «Mariátegui, cincuenta años de actualidad» (10 de abril). Basta echar una mirada a los títulos de estos textos para reconocer aquí algunos de los ejes temáticos de lo que luego sería &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039;. Algunos de estos artículos fueron comentados y criticados en distintos predios de la izquierda peruana.&amp;lt;ref&amp;gt;Ver, por ejemplo, Ramón Fernández, «Mariátegui y la fundación del PCP», en &#039;&#039;Unidad&#039;&#039;, Lima, 722, 24 de enero de 1980.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Combinando los testimonios de Maruja Martínez y el propio Flores Galindo sobre la génesis de &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039;, queda claro que el trabajo para el libro se inició a comienzos de 1980. Fue un libro pensado y fraguado en los debates al interior de la izquierda y trabajado con un sentido de urgencia que no dudo en llamar agónico. Mientras Flores Galindo reflexionaba y escribía sobre Mariátegui, ocurrieron algunos hechos que contribuyeron a alimentar esa sensación de urgencia. En el frente político interno, la ARI terminó rompiéndose por falta de acuerdo entre los partidos que la integraban sobre quiénes debían liderar la alianza, hecho que desató una seria crisis al interior de la izquierda.&amp;lt;ref&amp;gt;Según Osmar Gonzales, «el estallido de ARI fue traumático y dramático pues, en una relación medio perversa, se quería la unidad pero en la práctica se la corroía. La ruptura de la precaria alianza puso a los dirigentes frente a su propia responsabilidad, ya no podía echarse la culpa a ninguna fuerza exterior, al imperialismo, a la oligarquía, a la burguesía, a nadie». Osmar Gonzales, «La izquierda peruana: una estructura ausente», en Alberto Adrianzén, editor, &#039;&#039;Apogeo y crisis de la izquierda peruana. Hablan sus protagonistas&#039;&#039;. Lima, Universidad Ruiz de Montoya e IDEA Internacional, 2011, p. 33. La otra alianza, Unidad de Izquierda, también fracasó. Al final, la izquierda presentó no dos sino siete candidaturas presidenciales en los comicios de mayo de 1980 y obtuvo en total el 14% de los votos, muy por debajo de su histórica marca de 1978.&amp;lt;/ref&amp;gt; El 17 de mayo, en la víspera de las elecciones generales, Sendero Luminoso, agitando las banderas ideológicas de Mao y Mariátegui, dio comienzo a su sangrienta guerra por el poder. En el terreno de la reflexión y el pensamiento, un hito decisivo fue la realización del Coloquio Internacional «Mariátegui y la revolución latinoamericana», organizado por José Aricó en la Universidad Autónoma de Sinaloa, en Culiacán, del 14 al 18 de abril de 1980.&amp;lt;ref&amp;gt;Sobre este evento, ver Martín Cortés, «José Aricó y el coloquio mariateguiano», ed. cit. Cortés, uno de los mejores conocedores de la obra de Aricó, prepara actualmente con Diego García una edición de las ponencias y debates del coloquio de Sinaloa.&amp;lt;/ref&amp;gt; El evento coincidía con la conmemoración de los cincuenta años de la muerte de Mariátegui.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Flores Galindo participó con una ponencia sobre el joven Mariátegui, su formación intelectual y su extensa obra periodística.&amp;lt;ref&amp;gt;Esa ponencia fue incorporada a &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039; a partir de la segunda edición. Ver pp. 171-202 de este volumen.&amp;lt;/ref&amp;gt; En ese evento, que reunió a los más importantes estudiosos de Mariátegui, se produjeron intensas discusiones que enfrentaron a las visiones críticas, renovadoras y heterodoxas sobre Mariátegui con otras más ortodoxas y rígidas.&amp;lt;ref&amp;gt;Fernanda Beigel acuñó el término «la generación de Sinaloa» para referirse a aquellos que buscaban «la recuperación de la historicidad de Mariátegui». De los debates de Sinaloa, dice Beigel, «surgió, además, la legitimación de peruanidad de su proyecto, así como los primeros pasos en la investigación de las relaciones entre su praxis política y sus concepciones ideológicas». Fernanda Beigel, &#039;&#039;El itinerario y la brújula. El vanguardismo estético-político de José Carlos Mariátegui&#039;&#039;. Buenos Aires, Biblos, 2003, pp. 17 y 18.&amp;lt;/ref&amp;gt; En un artículo escrito luego del coloquio, Flores Galindo criticó ácidamente a quienes «fueron exclusivamente a “celebrar” a Mariátegui (los cincuenta años de su muerte), realizando todas las concesiones posibles al retorismo y el mal gusto». En cambio, celebró la presencia de aquellos «más interesados en “discutir” sus planteamientos, ubicándolos al interior de la conflictiva historia del socialismo y del movimiento comunista».&amp;lt;ref&amp;gt;Alberto Flores Galindo, «Usos y abusos de Mariátegui», en &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, 253, 30 de abril de 1980, p. 8.&amp;lt;/ref&amp;gt; Uno de los temas de discusión fue la relación de Mariátegui con el APRA y la III Internacional. Según Martín Cortés, quien ha tenido acceso a las grabaciones, dada la cercanía del proceso electoral en el Perú, esa relación se discutió «en más de una ocasión en alusión implícita al proceso peruano, sosteniéndose (o rechazándose) una afinidad entre Mariátegui y el APRA —y por ende una distancia mayor con la Internacional— que se leía a la luz de las posiciones a tomar en el proceso electoral». Flores Galindo, según la transcripción de los debates, «se esfuerza por colocar a Mariátegui a distancia tanto de la Internacional como de las posiciones de Haya de la Torre».&amp;lt;ref&amp;gt;Martín Cortés, «José Aricó y el coloquio mariateguiano», ed. cit., p. 79.&amp;lt;/ref&amp;gt; Tengo la impresión de que Flores Galindo volvió de ese coloquio no solo enriquecido con las ponencias, debates y conversaciones, sino más convencido que antes de la necesidad de sistematizar en un libro la recuperación de Mariátegui como un pensador y político marxista heterodoxo, independiente, crítico, original y, por eso mismo, enfrentado con quienes representaban el dogma, la rigidez intelectual y política y la imposición de consignas elaboradas desde fuera de la realidad peruana. La polémica con la Komintern sería el nudo central que permitió a Flores Galindo reconstruir el período final de la vida de Mariátegui en el que, al tiempo que maduraba su pensamiento, colisionaba con las posiciones dogmáticas de la III Internacional.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A su regreso a Lima, Flores Galindo redobló su dedicación al libro. La secuencia de entrevistas que hizo a testigos de la época y cuyos testimonios cita a lo largo del libro muestra la intensidad y urgencia del esfuerzo: aunque hay una con Javier Mariátegui, hijo de José Carlos, el 12 de abril (casi a punto de viajar a Culiacán), el grueso de entrevistas ocurre en mayo (9), junio (9) y julio (10): 28 entrevistas en tres meses, es decir, prácticamente una cada tres días. Una última, con Estuardo Núñez, se realizó el 18 de agosto. Fueron sin duda meses de actividad febril: no es difícil imaginar a Flores Galindo revisando materiales en hemerotecas, consultando archivos, contactando y reuniéndose con sus entrevistados y luego transcribiendo las conversaciones. Al mismo tiempo ordenaba ideas y fichas y redactaba borradores de capítulos y textos para su publicación, todo eso en medio de múltiples ocupaciones en la universidad, su participación en eventos académicos y políticos y su trabajo en otros proyectos de investigación. En junio de 1980 coordinó un número especial de la revista &#039;&#039;Allpanchis&#039;&#039; sobre «Mariátegui y el mundo andino».&amp;lt;ref&amp;gt;&#039;&#039;Allpanchis&#039;&#039;, Cusco, 16, junio de 1980. Colaboraron Robert Paris, Carlos Franco, José Tamayo Herrera, Moisés Arroyo Posadas y Manuel Marzal.&amp;lt;/ref&amp;gt; Hacia octubre de 1980 ya había terminado el libro, cuyo título provisional fue «Mariátegui como político». Con ese anodino título lo leyó su amigo y colega Manuel Burga, de cuya reseña he tomado el dato.&amp;lt;ref&amp;gt;Manuel Burga, «Lecturas. La agonía de Mariátegui», en &#039;&#039;Tarea&#039;&#039;, 2, octubre de 1980, p. 79. Esta reseña está incluida en el dosier que acompaña este volumen.&amp;lt;/ref&amp;gt; Con el inspirado e inmejorable título &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039; apareció en noviembre publicado por DESCO, un centro que combinaba la promoción del desarrollo con el trabajo intelectual. Casi inmediatamente empezaron a aparecer reseñas y comentarios, a los que me referiré más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
DESCO publicó una segunda edición en 1982, que incluyó como anexo el artículo sobre el joven Mariátegui antes mencionado. En 1989 se publicaría la tercera edición, muy ampliada, a cargo del Instituto de Apoyo Agrario.&amp;lt;ref&amp;gt;Además de los textos agregados, Flores Galindo hizo revisiones a lo largo de todo el texto. No es este el lugar de hacer un recuento de esos cambios. Según Manuel Burga, «en la edición de 1980 hay una disimulada actitud desacralizadora y hasta destructiva que cambia a humanizadora y constructiva en la edición de 1989». Manuel Burga, &#039;&#039;La historia y los historiadores en el Perú&#039;&#039;. Lima, Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Universidad Inca Garcilaso de la Vega, 2005, p. 117. Los interesados en hacer un seguimiento de esos cambios deberán consultar las notas de Maruja Martínez a la edición incluida en las &#039;&#039;Obras completas&#039;&#039; de Flores Galindo.&amp;lt;/ref&amp;gt; A partir de esta edición, el libro se organizó en dos partes: la primera, «La polémica con la Komintern», contiene el texto original de la edición de DESCO de 1980; la segunda, «La aventura inconclusa», reúne una serie de artículos de diferente extensión que Flores Galindo escribió alrededor de Mariátegui. Luego se publicaron tres ediciones más: la española de la Editorial Revolución de Madrid en 1991; la edición incluida en el volumen II de las &#039;&#039;Obras completas&#039;&#039; de Flores Galindo, aparecido en 1994; y una edición venezolana, publicada en 2009 por la Fundación Editorial El Perro y la Rana.&amp;lt;ref&amp;gt;Esta última reprodujo la primera edición de 1980 y no tomó en cuenta los cambios y adiciones realizados en sucesivas ediciones.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;nowiki&amp;gt;***&amp;lt;/nowiki&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Dónde radican la originalidad y el aporte de &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039;? ¿Cuáles son las virtudes que lo hacen sobresalir dentro de la abundante bibliografía sobre Mariátegui? En el anexo titulado «Sobre las fuentes», Flores Galindo resumió de manera bastante didáctica el propósito que guio la escritura del libro:&amp;lt;blockquote&amp;gt;Se trataba de emprender &#039;&#039;la crítica de la imagen mitificada de Mariátegui&#039;&#039; —esa especie de ícono y de infaltable referencia para avalar cualquier posición política— y &#039;&#039;encontrar en sustitución al hombre, al personaje histórico&#039;&#039;: hacía falta entonces ubicar la polémica con la Komintern en la sociedad peruana durante las postrimerías del régimen de Leguía, releerla desde la biografía de Mariátegui y restablecer las vinculaciones entre este y sus contemporáneos. El análisis histórico proporcionaría un cierto «efecto de distanciamiento» imprescindible para &#039;&#039;no subordinar la interpretación a las tácticas políticas actuales&#039;&#039;. Ocurre que, al lado de la imagen del ícono, Mariátegui había terminado en una especie de «megáfono» por intermedio del cual la izquierda propalaba sus posturas políticas, al margen de cualquier respeto a la fidelidad del pensamiento mariateguista&amp;lt;ref&amp;gt;Ver pp. 249 y 250 de este volumen.&amp;lt;/ref&amp;gt; (énfasis agregados). &amp;lt;/blockquote&amp;gt;Este ejercicio de desmitificación e historización del personaje se tradujo en una serie de argumentos a ratos audaces, siempre ingeniosos y con frecuencia polémicos. Sobre la relación con la Komintern, Flores Galindo presentó una tesis contundente y arriesgada: Mariátegui fue víctima del sectarismo de los funcionarios de la Komintern que no concebían la posibilidad de una manera propia, peruana, indoamericana y asistemática de pensar el marxismo, la revolución y el partido. Mariátegui era visto como un intelectual diletante más que como un hombre de partido, y por eso mismo resultaba sospechoso: su principal libro incluía en el título las palabras «ensayos» y «realidad peruana», inaceptables para quienes concebían el marxismo como una ideología cerrada que no admitía interpretaciones o adaptaciones. Aislado y abandonado, aun por algunos de sus colaboradores más cercanos, Mariátegui preparaba, al momento de su muerte, su salida del Perú para ir a radicarse en Buenos Aires, donde pensaba continuar con su proyecto de &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marxismo de Mariátegui, por otro lado, fue «elaborado lejos de cualquier academicismo, envuelto por los acontecimientos, sumergido en la vida cotidiana, vástago de esas mismas calles y multitudes que alentaron el oficio periodístico del joven Mariátegui».&amp;lt;ref&amp;gt;Ver p. 53 de este volumen&amp;lt;/ref&amp;gt; Mariátegui, según Flores Galindo, no fue un ideólogo y nunca quiso escribir un manual o un tratado doctrinario; el suyo fue un marxismo hecho al «ritmo rápido, breve y martillante de su máquina de escribir», como solía repetir Flores Galindo, y en relación estrecha con los acontecimientos que lo rodeaban: los movimientos de masas, la vida cotidiana, las lecturas y tertulias, el periodismo, el contacto directo con los trabajadores. Por ello es un marxismo fluido, en ocasiones incoherente, pero siempre original y crítico. Para Mariátegui, escribe Flores Galindo, «el marxismo nunca fue una “teoría”, ni un juego de “conceptos”, sino ante todo una actitud, un estilo de vida, una manera de encarar el mundo».&amp;lt;ref&amp;gt;Ver p. 100 de este volumen.&amp;lt;/ref&amp;gt; El marxismo de Mariátegui se forjó, sostiene Flores Galindo, en el debate y la confrontación de ideas: «La polémica fue un hecho cotidiano en su biografía, pero, además, terminó siendo el instrumento privilegiado para el desarrollo de su pensamiento, un imprescindible criterio de verdad, una necesidad».&amp;lt;ref&amp;gt;Ver p. 166 de este volumen.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A diferencia de lo que pensaban los funcionarios de la Komintern (y también los seguidores de Haya de la Torre), Mariátegui no era solamente un intelectual: fue, a pesar de las limitaciones de movimiento, un hombre de acción y un organizador —de una revista, de una editorial, de un proyecto de partido—, actividades que deben ser vistas, según Flores Galindo, como parte de un mismo proyecto. &#039;&#039;Amauta&#039;&#039;, en ese sentido, fue «la antesala» del partido. Pero, ¿qué tipo de partido postulaba Mariátegui? Ciertamente no uno de estructura cerrada y rígida, y mucho menos uno que respondiera sumisamente a los dictados de una organización supranacional como la Internacional Comunista. Tampoco uno que siguiera la lógica caudillista tradicional de la política peruana y que, a partir de 1928, Haya la de Torre habría de imprimir a su proyecto aprista. Si no era ni lo uno ni lo otro, ¿cuál sería entonces el «modelo» de partido que Mariátegui quería para el socialismo peruano? Flores Galindo, en otra arriesgada interpretación, sostiene que Mariátegui no lo sabía; más aún, que no necesitaba saberlo pues «recusaba la definición de un plan diseñado de antemano, porque de otra manera no se podrían recoger las experiencias y las enseñanzas de los trabajadores: no se trataba de imponer una organización fuera del movimiento de masas».&amp;lt;ref&amp;gt;Ver p. 135 de este volumen.&amp;lt;/ref&amp;gt; «Se hace partido al andar», podría haber escrito Mariátegui parafraseando a Antonio Machado, no solo en el plano organizativo sino también en el programático. El partido que imaginaba Mariátegui debía ser revolucionario e inspirado por el marxismo, pero también uno que encontrase, en el movimiento popular y las contingencias de la política, su norte y su forma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese movimiento de masas, en un país como el Perú, pasaba necesariamente por incorporar al campesinado, que era de extracción mayoritariamente indígena. Un partido «proletario» no podía organizarse solamente con la todavía incipiente clase obrera industrial. El socialismo peruano, para Mariátegui, tenía que incorporar —y nutrirse de— la experiencia del mundo andino: aquí radicó otro punto de discrepancia entre Mariátegui y la Komintern, reflejado en la frialdad e incluso hostilidad con que fue recibido el texto sobre «El problema de las razas» en la conferencia comunista de Buenos Aires de 1929.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La agonía de Mariátegui es, en cierto sentido, la crónica de una derrota: el partido que Mariátegui contribuyó a fundar se convirtió en algo muy diferente y no pudo «preservar con nitidez su irreductible autonomía: diferenciarse del aprismo sin ser absorbido por la Internacional Comunista».&amp;lt;ref&amp;gt;Ver p. 165 de este volumen.&amp;lt;/ref&amp;gt; Pero quedarnos en esta constatación no hace justicia ni al libro de Flores Galindo ni al propio Mariátegui, quien luchó hasta el final y elaboró un pensamiento, desplegó una actitud y asumió un compromiso que aún hoy producen admiración e inspiran a quienes están comprometidos con la búsqueda de la justicia social.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;nowiki&amp;gt;***&amp;lt;/nowiki&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La primera edición de &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039;, como dije, apareció en noviembre de 1980, poco menos de un año después del congreso de sociología en Ayacucho y la conversación con Oscar Dancourt que mencioné al comienzo de esta introducción. Su aparición no dejó indiferentes a los distintos sectores de la izquierda intelectual y política. No era frecuente en el Perú (y tampoco lo es hoy) que un libro de historia sea reseñado, comentado y criticado tan ampliamente y en medios más políticos que académicos, pero este no era cualquier libro de historia: era un texto que interpelaba a la izquierda y lo hacía desmontando una serie de lugares comunes relacionados con la vida y el legado de Mariátegui, convertido en una suerte de gurú intocable por ciertos sectores de la izquierda. El libro de Flores Galindo, inevitablemente, fue leído en clave del presente. Después de todo, había sido concebido —como lo hubiera querido el propio Mariátegui— al calor de los debates en curso sobre la revolución y el socialismo. Carlos Iván Degregori lo consideró «el Mariátegui ideal para una generación impactada por la Revolución Cubana, la aventura del Che, el mayo francés de 1968 y, sobre todo, por el tsunami de campesinos, trabajadores, migrantes y regiones organizadas que sacudía el país, resquebrajando estructuras y derrumbando prejuicios», y agradeció a Flores Galindo «por rescatar ese Mariátegui en el momento mismo en que otros intelectuales inventaban otro a su medida: marxista leninista, dogmático hasta la caricatura, en todo caso mucho más lejos del que presentan los documentos de la época y los testimonios de sus contemporáneos».&amp;lt;ref&amp;gt;Carlos Iván Degregori, «Otro mundo es posible», ed. cit. , p. 3. En una comunicación personal (1 de agosto de 2020), Peter Elmore compartió conmigo este testimonio: «Leí La agonía de Mariátegui cuando era estudiante universitario y militante de izquierda. La revolución era (o nos parecía que era) uno de los desenlaces posibles en esa década y el debate sobre el tipo de partido a construir nos parecía una tarea tan urgente como lo había sido para Mariátegui en los 20. Muchos de los que pensábamos así entramos luego, en el 84, al PUM. El libro de Tito fue una inspiración en todo ese proceso». &amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las reacciones fueron de lo más variadas, como era de esperarse, y casi todas incluyeron críticas de distinto calibre.&amp;lt;ref&amp;gt;Ver el dosier que acompaña esta edición, que incluye una muestra representativa de los comentarios que generó &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039;. Preguntado en 1986 por los méritos e impacto de &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039; en el Perú, Flores Galindo, luego de conceder que el mejor trabajo sobre Mariátegui no era el suyo sino el de Robert Paris, que había circulado poco en el Perú, reconoció, sin ironía, que si su libro tuvo alguna influencia ello «fue posible gracias a que el libro fue criticado […] a veces de manera terriblemente ácida». Alberto Flores Galindo, «Reencontrar a Mariátegui», ed. cit.&amp;lt;/ref&amp;gt; Carlos Franco, autor del más extenso de los comentarios a &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039;, observó que «solo quien comprenda el significado del mito [de Mariátegui] y la identificación ideológica, política y personal de la izquierda tradicional con él, será capaz de comprender la profundidad de la herida ocasionada por el libro» de Flores Galindo.&amp;lt;ref&amp;gt;Carlos Franco, «La agonía de Mariátegui: una lectura», en este volumen, pp. 291-311, cita de la p. 300.&amp;lt;/ref&amp;gt; Esa «herida» motivó algunas críticas sumamente duras: César Lévano diría, parafraseando a Borges, que «íntimamente este libro adolece de muerte».&amp;lt;ref&amp;gt;La frase original de Borges, «Íntimamente los libros de Fernán Silva Valdés adolecen de muerte», está en «Los romances de Fernán Silva Valdés», en Sur, Buenos Aires, IX, 54, marzo de 1939, reproducido en Borges en Sur, 1931-1980. Buenos Aires, Emecé, 1999, pp. 160-163, cita de la p. 163.&amp;lt;/ref&amp;gt; Uno de los temas más cuestionados fue la imagen de un Mariátegui aislado y derrotado, enfrentado a la III Internacional y listo para salir del Perú e iniciar una nueva etapa, más intelectual que organizativa. Otros apuntaron que la imagen de la Komintern que ofreció Flores Galindo resultaba demasiado estática y monolítica. También fue objeto de discusión el siempre espinoso asunto de la relación entre Mariátegui y el APRA: para algunos, el libro de Flores Galindo no enfatizaba suficientemente la radical diferencia entre Mariátegui y Haya, sobre todo a partir de 1928, mientras que, para otros, por el contrario, Flores Galindo omitía o subvaloraba los puntos de encuentro entre ambos. En ese mismo ámbito, se criticó a Flores Galindo por presentar una supuesta «equidistancia» entre la III Internacional y el APRA: enfrentado a ambos, Mariátegui aparecería, según ese reproche, buscando una posición intermedia, equidistante del reformismo aprista y el comunismo ortodoxo de la Internacional. La cuestión del partido —incluyendo su carácter, afiliación, programa e incluso el nombre— fue también materia de discusión. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No me extiendo más en este resumen pues los lectores podrán revisitar esos intercambios en las páginas del dosier incluido en esta edición, pero sí quisiera comentar brevemente una provocadora observación de Peter Elmore: ¿estamos frente al «Mariátegui de Flores Galindo»? ¿Se trata, acaso, de uno más de los tantos «Mariáteguis» que intelectuales o partidos de izquierda han ido construyendo a lo largo de décadas? Recordemos que una de las motivaciones detrás de la concepción de este libro fue, precisamente, liquidar ese hábito de «apropiarse» de Mariátegui para hacerlo hablar y pensar a la medida de las necesidades políticas de cada autor o grupo político: su conversión en una especie de «megáfono», para usar otra vez la metáfora de Flores Galindo.&amp;lt;ref&amp;gt;Ver p. 232 de este volumen.&amp;lt;/ref&amp;gt; Pero si bien es cierto que Flores Galindo no buscó «apropiarse» de Mariátegui para defender una postura político-partidaria, creo que, inevitablemente, el Mariátegui de estas páginas es, en efecto, el de Flores Galindo: un pensador heterodoxo, un socialista libertario, un hereje comprometido, un intelectual de carne y hueso, y un luchador agónico contra fuerzas adversas, incluyendo a Leguía, al APRA y a la III Internacional. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;nowiki&amp;gt;***&amp;lt;/nowiki&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Por qué leer &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039; cuarenta años después de su primera edición y a noventa de la muerte de Mariátegui? ¿Qué lo hace relevante hoy, como libro de historia y como intervención en los debates políticos e intelectuales?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Primero, porque es un libro hermoso, en su concepción y su ejecución. Soy consciente de que este no es un adjetivo de uso común para referirnos a libros de historia o ciencias sociales, pero estoy convencido de que lo merece. El proyecto intelectual y político detrás de su concepción resulta no solo diáfano sino perfectamente coherente: reconstruir la vida, el pensamiento y la obra de un personaje a través de sus escritos, sus experiencias, sus combates y sus derrotas. No es una biografía de Mariátegui, pero el retrato que hace de sus últimos años de vida, me atrevo a decir, no ha sido superado por ninguna biografía, anterior o posterior. Los textos de la segunda parte del libro, sobre todo «Años de iniciación: Juan Croniqueur, 1914-1918», ofrecen una brillante reconstrucción de los años juveniles de Mariátegui —el ambiente urbano en el que vivió, sus vinculaciones con la bohemia intelectual, su abundante producción periodística— y, lo que es aún más relevante, revelan la forma en que esos años de «aprendizaje» moldearon su sensibilidad y su forma de aproximarse al marxismo y al socialismo. Flores Galindo demostró que había, innegablemente, un cordón umbilical entre el Mariátegui joven y el maduro. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Haciendo uso de un recurso propio de las mejores novelas (de las que Flores Galindo era, dicho sea de paso, un asiduo lector), el libro no sigue un derrotero lineal, sino que, como advirtió el propio autor, hace «juegos con el tiempo». La manera como Flores Galindo logró engarzar biografía, ambiente («época») y obra (escrita y organizativa) es admirable y genera en el lector una empatía con quien, enfrentado a la adversidad física y la hostilidad política, luchaba agónicamente por defender sus ideas y convicciones. Carlos Franco, quien escribió el comentario más extenso sobre &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039; y expresó serias reservas con muchas de sus conclusiones, dejó un testimonio de la impresión que le causó su lectura:&amp;lt;blockquote&amp;gt;[E]l libro es excelente [y] dejará una huella profunda en sus lectores. Entre claridades y sombras, el libro revela una experiencia humana e histórica apasionante. Cuando concluí su lectura no pude evitar permanecer largo tiempo prendido de mi memoria, esa «dulce abeja de la amargura», recordando los tiempos en que, adolescente precisado de certidumbres, me entregué plenamente a una experiencia política de la cual nunca me he arrepentido. Si la lectura del libro me reenvió al pasado fue no solo por los extraños corredores que comunican el contenido de un libro con la subjetividad del lector, sino porque la imagen de Mariátegui se encontró profundamente enraizada con la ilusión de los que al promediar la década de 1950 descubrimos el marxismo. Pero también por la terrible ambigüedad significativa de la expresión con que se califica la experiencia de Mariátegui. Sí, ciertamente, en el sentido de Unamuno agoniza aquel que vive luchando. Pero recordemos también que, afirmando ese mismo sentido, Mariátegui agrega «luchando contra la vida misma. Y contra la muerte».&amp;lt;ref&amp;gt;Carlos Franco, «La agonía de Mariátegui: una lectura», ed. cit., p. 310 de este volumen.&amp;lt;/ref&amp;gt;&amp;lt;/blockquote&amp;gt;La agonía de Mariátegui, por otro lado, nos permite acercarnos al estilo de trabajo de Flores Galindo y su forma de aproximarse a la historia y a la vida. En este libro nos encontramos con algunas de las mejores virtudes del autor: una prosa fluida, una gran habilidad para enhebrar historias y argumentos, un uso imaginativo de las fuentes históricas y el planteamiento de problemas históricos que conectan lo personal con lo social y lo biográfico con lo estructural. Es un libro escrito con pasión crítica, tratando de recuperar a un Mariátegui vivo y creativo, navegando a contracorriente. De alguna manera es también, me atrevo a decir, un libro fuertemente autobiográfico. No son pocos los pasajes en los que se podría decir de Flores Galindo lo mismo que él dice de Mariátegui. Un ejemplo: «La obra que terminó elaborando, con el ritmo rápido, breve y martillante de su máquina de escribir, fue múltiple».&amp;lt;ref&amp;gt;Ver p. 40 de este volumen.&amp;lt;/ref&amp;gt; Tanto Mariátegui como Flores Galindo bebieron del periodismo, escribieron sin cesar, frecuentaron el ensayo y prefirieron el riesgo de equivocarse a la frialdad analítica. De Flores Galindo podría decirse también que «ese cotidiano ejercicio de la máquina de escribir, a la par que le fue permitiendo un cierto dominio sobre la lengua, lo vinculó a un público y le enseñó a observar la vida cotidiana».&amp;lt;ref&amp;gt;Ver p. 176 de este volumen.&amp;lt;/ref&amp;gt; Por otro lado, Flores Galindo destacó el «afán polémico» de Mariátegui, «no para “epatar” a los burgueses rutinarios, sino para intercambiar ideas, para dialogar, para discutir».&amp;lt;ref&amp;gt;Ver p. 52 de este volumen.&amp;lt;/ref&amp;gt; La polémica y la discusión, elementos constitutivos del pensamiento marxista de Mariátegui, lo fueron también para Flores Galindo.&amp;lt;ref&amp;gt;Sobre esto, ver Carlos Aguirre, «Cultura política de izquierda y cultura impresa en el Perú contemporáneo: la formación de un intelectual público», en Carlos Aguirre y Charles Walker, &#039;&#039;Alberto Flores Galindo. Utopía, historia y revolución&#039;&#039;, ed. cit.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero sin duda lo que más los emparenta es la rara combinación de un compromiso vital con la construcción de una nueva sociedad y un espíritu abierto, espontáneo, crítico, inquieto; en otras palabras, la búsqueda de un socialismo en el que «la imaginación y la intuición, lo creativo y lo espontáneo»&amp;lt;ref&amp;gt;Ver p. 242 de este volumen.&amp;lt;/ref&amp;gt; tuvieran un lugar central. Flores Galindo llamó a Mariátegui «un disidente tenaz»,&amp;lt;ref&amp;gt;Ver p. 167 de este volumen.&amp;lt;/ref&amp;gt; no en el sentido de un renegado o traidor, sino de alguien dispuesto a disentir y cuestionar (y cuestionarse). El término bien podría usarse para describir al propio Flores Galindo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente, hay que leer &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039; porque nos ayudará a volver a Mariátegui sin las anteojeras ideológicas y profundamente ahistóricas que este libro combatió con lucidez y creatividad. Si en sus orígenes estuvo el deseo de contribuir a refundar una izquierda nacional y de masas, ese desafío es hoy más urgente que nunca. El libro de Flores Galindo, con su valoración del pensamiento crítico, la heterodoxia, la dimensión moral de la política, la apertura a otras interpretaciones y, especialmente, la terca voluntad de luchar por una sociedad justa, puede y debe servir de inspiración para enfrentar los desafíos del presente.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
	<entry>
		<id>https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Nota_preliminar&amp;diff=9756</id>
		<title>Biblioteca:La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern/Nota preliminar</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="https://es.prole.wiki/w/index.php?title=Biblioteca:La_agon%C3%ADa_de_Mari%C3%A1tegui._La_pol%C3%A9mica_con_la_Komintern/Nota_preliminar&amp;diff=9756"/>
		<updated>2025-10-23T04:25:31Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;Ismael: Página creada con «Hace cuarenta años, en noviembre de 1980, apareció la primera edición de &amp;#039;&amp;#039;La agonía de Mariátegui&amp;#039;&amp;#039;, de Alberto Flores Galindo (Lima, DESCO). Llevaba por subtítulo &amp;#039;&amp;#039;La polémica con la Komintern&amp;#039;&amp;#039;, que en ediciones posteriores pasaría a usarse como título de la primera parte del libro. Su publicación tuvo un impacto notable en los estudios sobre Mariátegui y en los debates al interior de la izquierda peruana. Varias ediciones peruanas, una española y una…»&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;Hace cuarenta años, en noviembre de 1980, apareció la primera edición de &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039;, de Alberto Flores Galindo (Lima, DESCO). Llevaba por subtítulo &#039;&#039;La polémica con la Komintern&#039;&#039;, que en ediciones posteriores pasaría a usarse como título de la primera parte del libro. Su publicación tuvo un impacto notable en los estudios sobre Mariátegui y en los debates al interior de la izquierda peruana. Varias ediciones peruanas, una española y una venezolana, todas ellas agotadas, evidencian su continua influencia. Dentro del amplísimo campo de estudios mariateguistas, el libro de Flores Galindo ocupa un lugar destacado por su originalidad, su esfuerzo por demoler las visiones dogmáticas y ahistóricas sobre Mariátegui, y la combinación de rigor histórico y talento narrativo desplegado por su autor. Se trata de un libro importante sobre un personaje central en la historia del pensamiento marxista latinoamericano. La Casa de las Américas y la Pontificia Universidad Católica del Perú, a través de sus respectivos fondos editoriales, han querido conmemorar el aniversario 40 de &#039;&#039;La agonía de Mariátegui&#039;&#039; con esta edición revisada y enriquecida con materiales que permitirán una mejor valoración de su aporte y vigencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta edición toma como base la versión incluida en el volumen II de las &#039;&#039;Obras completas&#039;&#039;, de Alberto Flores Galindo, publicado en 1994 bajo el cuidado editorial de Maruja Martínez, quien fuera su colaboradora en SUR Casa de Estudios del Socialismo. He corregido las erratas advertidas y, cuando hacía falta, completado y unificado las referencias bibliográficas. Para ello he cotejado el texto con las ediciones anteriores y, en el caso de las citas, con las fuentes originales. En algunos pocos casos he modificado levemente la redacción para actualizar la puntuación y la ortografía o cuando creí necesario resolver alguna ambigüedad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La versión de las &#039;&#039;Obras completas&#039;&#039; incluyó numerosas notas de Maruja Martínez que ofrecían explicaciones sobre personajes o eventos, completaban información bibliográfica y detallaban los cambios en el contenido del libro a lo largo de sus varias ediciones. Con excepción de estas últimas, las notas de Maruja Martínez, al igual que las que yo he redactado, aparecen en esta edición a pie de página, junto con las notas del autor. Para distinguirlas, se ha colocado [MM] y [CA] al final de aquellas redactadas por Maruja Martínez y por mí, respectivamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta edición ha sido posible gracias al apoyo de varias personas, a quienes expreso mi sincero reconocimiento. Cecilia Rivera y Carlos Flores Galindo recibieron con entusiasmo la idea de preparar esta edición conmemorativa y confiaron en mí para encargarme del trabajo de revisión y cuidado del texto. Caridad Tamayo Fernández, directora del Fondo Editorial de la Casa de las Américas, y Patricia Arévalo, directora del Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú, acogieron la propuesta de hacer una coedición: se trata de dos instituciones con las que Alberto Flores Galindo tuvo una relación cercana y entrañable. Jorge Fornet, director del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas, y Aldo Panfichi, vicerrector de Investigación de la PUCP, contribuyeron decisivamente para hacer realidad este proyecto. Mi gratitud se extiende a todas las personas involucradas en el diseño, edición, corrección y producción de este libro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La tarea de revisar el texto se vio facilitada gracias a la ayuda de Charles Walker en Davis, Martín Bergel en Buenos Aires, Ricardo Ramos Tremolada en Lisboa y, especialmente, Ricardo Portocarrero en Lima. El personal de la biblioteca de la Universidad de Oregón, trabajando en condiciones difíciles, atendió con prontitud mis pedidos de materiales bibliográficos. Mi esposa, Mirtha Avalos, ofreció una vez más su invalorable apoyo para la concreción de este proyecto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quisiera, finalmente, ofrecer un reconocimiento póstumo a Maruja Martínez (1947-2000), a quien tuve la fortuna de conocer durante los años que estuvo en SUR y cuya extraordinaria dedicación hizo posible, entre otras hazañas, la publicación de las &#039;&#039;Obras completas&#039;&#039; de Alberto Flores Galindo.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Ismael</name></author>
	</entry>
</feed>